miércoles, 11 de mayo de 2016

Ni siquiera se reutiliza 1% del agua residual




Un recuento de oportunidades perdidas, desde la cancelación del crédito de 1998, se arrastra en la ciudad en reuso del agua tratada.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

En 1999, un año después del fracaso del llamado Crédito Japonés para abastecer a la ciudad por medio de un nuevo acueducto y sanear la totalidad de sus aguas negras, se retomó el tema con el tratamiento geográficamente segmentado de los residuos, con miras a recuperar parte del recurso para su reutilización y dejar de presionar el agua potable, cada día más limitada.

En ese entonces, solamente existía y operaba la planta de río Blanco, al norte de la ciudad, con una capacidad de 150 litros.

Entre 2003 y 2005 se dotó de equipo a esa instalación para generar agua de reuso. En 2016, ese volumen, alrededor de 1 por ciento del total desechado por la ciudad, es el único que está en el mercado: el Área Metropolitana de Guadalajara desperdicia prácticamente todas sus posibilidades, lo que hace que el agua “de primera” sea desviada a usos en los que su calidad potable no es requerida.

No es que no se intentara cambiar la historia. En 2003, en el marco del proyecto Arcediano, a la postre también fallido, la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento (CEAS) presentó un planeamiento para sanear el total de las aguas negras y evitar que, incluso tratadas, ingresaran al vaso artificial que se edificaría en el río Santiago.

El documento Saneamiento y manejo de aguas residuales, elaborado por la CEAS y dado a conocer en agosto de 2003, planteaba que se construirán entre 2003 y 2007 las plantas de tratamiento de Aguaprieta (8,379 litros por segundo), Coyula (185 lps), Puente Grande (111 lps) y Santa María Tequepexpan o Aeropuerto (1,512 lps), así como la ampliación de la planta de río Blanco, a 454 lps.

Para llevarlas a la realidad, “se prevé que entre 2003 y 2004 se realice la ingeniería básica; que entre octubre de 2003 y mayo de 2005 se completen los proyectos ejecutivos y que la construcción se realice entre octubre de este año y marzo de 2007. De esta manera, las plantas entrarán en operación gradualmente, a partir de enero de 2006, lo cual se completaría hasta el segundo semestre de 2007”.

Además, “se va a construir el túnel colector San Gaspar-Atemajac, “para evitar que las aguas residuales del oriente de la ciudad ingresen al vaso de la presa [...] captará todas las descargas de aguas residuales que actualmente se vierten al río Santiago, las cuales se conducirán hasta la central hidroeléctrica Valentín Gómez Farías o Aguaprieta, incrementando así el caudal para la generación de energía eléctrica en horas de mayor consumo”.

Al final de la Administración de Francisco Ramírez Acuña (2007) se decidió ajustar este proyecto por cuestiones de escalas y para hacer un paquete de licitación más atractivo para que empresas privadas recibieran la concesión del saneamiento.

El nuevo gobierno planteó un proyecto de agua de reuso de forma paralela, con siete plantas tratadoras pequeñas dentro de la zona urbana, que aportarían 475 litros por segundo para riego de áreas verdes en zonas como el parque Metropolitano, Los Belenes o la zona industrial del sur, en la Unidad Revolución [Colomos], en el parque de la Solidaridad, en el Álamo Industrial o en Tlaquepaque (ver gráfico anexo).

“Este proyecto cuesta alrededor de 700 millones de pesos; el problema es la inversión, o sea, no hay tarifa que nos dé para invertir”, señalaba el entonces subdirector del saneamiento del organismo operador, Samuel González Márquez.

Como alternativa, dado que el saneamiento se concentraría en dos plantas, Aguaprieta y El Ahogado, pero la segunda generaría agua tratada de gran calidad (para descargar en un cuerpo de agua tipo C, es decir, para contacto humano y vida acuática), ese recurso sería la base para crear una red de reuso en todas las zonas industriales y fraccionamientos residenciales de la metrópolis.

El proyecto de reutilización de agua de El Ahogado se presentó en 2011. La planta entró en operaciones en 2012.

La meta era colocar 700 litros por segundo a un precio de siete pesos por metro cúbico [mil litros], contra 1.52 pesos que cuesta tratarla, lo que daría un margen de utilidad de cinco a uno, es decir, casi 160 millones de pesos anuales para las arcas del SIAPA.

“Ahí está el reto; con la puesta en marcha de la planta de El Ahogado, la idea es reutilizar el mayor volumen posible, de tal manera que algunas o el total de las siete plantas consideradas podrían sustituirse con una línea que trajera agua de El Ahogado, y que la comercialización de este producto dé para pagar el servicio de saneamiento”, señalaba el funcionario. También se exploró la fusión de los dos modelos.

Pero “si se opta por sólo el agua de El Ahogado, los costos se reducen, porque a mayor escala de tratamiento hay un menor costo de producción; la capacidad es de 2,250 litros, y la meta sería comercializar 700 litros”. Pese a que la planta prevé agua de alta calidad, “habría que darle un tratamiento adicional”, y crear infraestructura para transportarla (300 millones de pesos extra).

No ha habido recursos para ejecutarlo. Guadalajara paga alrededor de 85 millones de pesos anuales por esa agua tratada, que no tiene provecho.

Algunos datos

El SIAPA aporta para el abastecimiento de la ciudad entre 9,500 y 11 mil litros por segundo, para totalizar una aportación anual que se puede redondear en 300 millones de m3

De ese total, la suma de pérdidas físicas es de 85 millones de m3, más 35 millones de m3 que se facturan pero no se cobran

Así, 40 por ciento del total del volumen aportado por las fuentes de abastecimiento jamás es cobrado

Entre 8,500 y 10 mil litros son desechados a la cuenca del río Santiago; se tratan aproximadamente 65% de estas aguas negras, pero sólo se reutiliza un volumen menor a 1%

2,225 litros por segundo de agua residual de calidad para cuerpo de agua tipo C, es decir, apta para contacto humano y vida acuática, es lo que genera la planta de tratamiento de El Ahogado

Este recurso es el potencial de mercado que tendría la ciudad para generar agua de reuso, con menor costo para los usuarios

El agua potable de los usos industrial y comercial ronda 30 pesos por m3, pero esta agua se podría cobrar a menos de 10 pesos

No ha habido dinero para establecer la infraestructura de conducción que haga posible detonar este mercado



Gobernador firmará “fe de erratas” sobre llenado de presa El Zapotillo

Ya está redactada la “fe de erratas” que han exigido los representantes de Temacapulín como condición para establecer mesas de trabajo con la Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (Unops, por sus siglas en inglés): consiste en un compromiso del gobernador del estado, Aristóteles Sandoval, para no permitir que la presa El Zapotillo reciba agua en un “llenado temprano” mientras se negocia y clarifica su efecto en las vidas de los habitantes de la zona, amenazados de inundación.

Unops ha sido contratada por el gobierno estatal para establecer un balance técnico de los megaproyectos de agua y su manejo sostenible en la zona de Los Altos, afectada por el trasvase de agua a la ciudad de León.

Según fuentes del Ejecutivo a que tuvo acceso MILENIO JALISCO, el texto corrige una redacción que es fruto de una reunión de trabajo entre la agencia y los líderes de la localidad, en diciembre de 2015.

Los opositores al proyecto señalaban que “no debe entenderse como una recomendación a que el gobierno de Jalisco inste al llenado de la misma; antes bien como un producto temprano orientado a proveer al gobierno de Jalisco con una opinión técnica antes de la finalización del convenio UNOPS, a término de los 18 meses […] a las resultas de la preocupación generada por este apartado del documento del proyecto Jalisco Sostenible Cuenca Río Verde, resultaría factible generar una fe de erratas que reemplace la referencia que ha sido causa de tales interpretaciones encontradas” (edición del 23 de marzo de 2016).

De forma paralela, la Unops informó ayer que de acuerdo a su agenda de trabajo, ya está en primera fase el tema de balance hídrico que debe establecer para la cuenca del río Verde.

“Se encuentra en la fase de despliegue del equipo técnico multidisciplinario de Unops en la cuenca y análisis de la documentación. Si bien tiene como punto de partida datos contenidos en los estudios existentes a la fecha, el balance hídrico considerará efectos relacionados con el cambio climático, así como la situación de las aguas subterráneas y los escenarios en función de dinámicas de crecimiento poblacional y productiva”.

Del mismo modo, añade, “se prevé la generación de un modelo hidrológico que permita la evaluación de la cuenca ante diferentes escenarios, derivados de la consideración de distintas condiciones hidrológicas; de demanda y de infraestructura en la misma”.

Esto incluye la integración del grupo técnico de balance hídrico, que se integró desde el 21 de abril de 2016. “Está integrado por especialistas de la Comisión Nacional del Agua [Conagua], de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, de la Comisión Estatal del Agua, de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial, de la propia Unops y del Pnuma [Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente]”.

Y de la “fe de erratas” apunta: “este análisis se centra en los escenarios de regulación de la presa y de las implicancias operativas de la misma en diferentes situaciones, a fin de permitir la comparación de los aspectos de seguridad, ambientales y sociales, considerando entre otras, la condición actual de paralización de la obra en situación de desvío temporario del río. Este análisis de escenarios se basa en el compromiso establecido con la Semadet en una fe de erratas del Apéndice II del convenio”.

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