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jueves, 11 de abril de 2019

El reto de las ciudades, alinearse a la naturaleza


Agustín del Castillo/Guadalajara-NTR

Aprender a vivir y hacer ciudades es el gran reto del siglo 21, aseguró el arquitecto Venancio Ordoño Reynoso, de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística de Jalisco, en el acto de ingreso del ecólogo Eduardo Santana Castellón, la noche del 9 de abril, en esta ciudad.

Edificar conglomerados humanos contra la naturaleza ha sido costoso en términos políticos, sociales, especialmente de salud pública, pero por si fuera poco, pone en predicamento el futuro, ante la destrucción de patrimonio y servicios ambientales que el territorio provee a las civilizaciones, destacó, al reflexionar sobre la ponencia del investigador de la Universidad de Guadalajara (UdeG), quien preside el proyecto Museo de Ciencias Ambientales del Centro Cultural Universitario.

“Aquí en nuestra ciudad, podemos constatar ya los efectos de cubrir nuestros suelos otrora permeables, de los que los cornistas y visitadores novohispanos hacían elogios ‘porque en tiempo de lluvias no hacían lodos por ninguna parte’, con asfaltos y concretos; de la voraz acción urbanística depredadora sobre áreas protegidas del bosque La Primavera y la barranca de Huentitán; de la afectación a las cuencas hidrológicas naturales que surcaban el valle de Atemajac y a los terrenos de recarga de acuíferos que alimentan a los manantiales de Los Colomos; del abuso en la construcción con materiales artificiales como el aluminio, el acero y los plásticos derivados del petróleo; del diseño de edificios en los que se consumen diariamente grandes cantidades de energía para su iluminación y acondicionamiento climático producida por quema de combustibles y de una buena cantidad de etcéteras más”, añadió frente al nuevo miembro de la sociedad y la plana mayor, presidida por el presidente en funciones, Arturo Curiel Ballesteros.

De este modo, el gran reto del Antropoceno, “no será posible sin educación”, y allí se engarza perfectamente un proyecto de esperanza como es el del Museo de Ciencias Ambientales, consideró.

Con el reconocimiento de la situación crítica por la que atraviesa el área metropolitana, que destruye todo el sustento natural que le dio prosperidad por 477 años, hasta la fecha, la urgencia es alinear la cultura, la economía y la política para que las generaciones que atraviesen el futuro, a partir de los conceptos del museo, puedan asumir la responsabilidad de recuperar en la medida de lo posible, los entornos, para que Guadalajara no cancele su futuro.

El hombre no nació en ciudades. Estas son construcciones a partir de su capacidad de cooperación a niveles jamás alcanzados por otra especie: parte de una idea, un imaginario, hacia la intervención de la realidad. El reto es que esos imaginarios piensen mejores ciudades, porque para bien o para mal, son el futuro de la humanidad, concluyó el experto.

“Aquí en nuestra ciudad, podemos constatar ya los efectos de cubrir nuestros suelos otrora permeables”

Venancio Ordoño Reynoso, arquitecto

jueves, 17 de enero de 2019

Busca Tlajo reducir las casas abandonadas


Agustín del Castillo/Guadalajara-NTR

El Ayuntamiento de Tlajomulco de Zúñiga “busca resolver el problema de vivienda abandonada para garantizar el acceso a una vivienda digna a los sectores más vulnerables, por medio de una política habitacional” que estará vertebrada por el instituto de vivienda que se había anunciado para formalizar en el cuso de esta semana.

El nuevo organismo tiene como misión central atender el grave problema de decenas de miles de casas abandonadas, saldo del crecimiento desordenado de la conurbación en el valle de Toluquilla, pues miles de compradores prefirieron dejar sus asentamientos para regresar a la zona consolidada de Guadalajara, ante el rezago de servicios, la inseguridad y la pésima movilidad, que los obligaba a vivir muchas horas al día arriba del transporte. No hay datos sólidos del número de viviendas en esa situación. Se maneja desde 20 mil hasta 57 mil unidades. Una parte importante de estas, el ayuntamiento estimó en 2017 que alrededor de 15 mil, han sido usadas por la delincuencia, y eso explica muchos enterramientos clandestinos.

El instituto tendrá como tarea encontrar mecanismos de venta y renta, para que se vuelvan a habitar las viviendas en desuso; de paso, dignifi­car la vivienda existente, ordenar el crecimiento de los asentamientos humanos e impulsar nuevos modelos de vivienda.

La nueva estrategia se dio a conocer desde noviembre de 2018 en el marco de Arpafil. En ese entonces, el presidente municipal, Salvador Zamora Zamora, señaló que arrancaría un programa piloto con una inversión de 5 millones de pesos para rescatar un millar de viviendas que se encuentran en el fraccionamiento Hacienda de Santa Fe. Es un esquema de arrendamiento en el cual el ayuntamiento entra de aval para facilitar la negociación entre propietarios y arrendatarios, pues se ha detectado la falta de esa condición jurídica en las personas de escasos recursos como el obstáculo más grave para que se acceda a las casas.

El ayuntamiento también apoyaría convenios con el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) para que las casas se compren. El pleno del ayuntamiento sacó adelante un Reglamento de la Administración Pública del Municipio de Tlajomulco en el que se integran la Coordinación General de Gestión Integral de la Ciudad, que fue presentada la pasada semana, y el organismo de vivienda.



POR EL ALCALDE. La dependencia anunciada hace unos días es impulsada por el gobierno de Salvador Zamora.
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La pretensión es alcanzar el ordenamiento territorial, es decir, regular los desarrollo habitacionales y marcar las políticas a seguir en cada espacio del municipio, a efecto de que se eviten las invasiones de arroyos, represas y espacios de riesgo, así como zonas de conservación ecológica, lo cual debe quedar asentado en el ordenamiento ecológico local.

Medidas correctivas podrían ser la demolición de fraccionamientos que se quedaron en obra negra o que fueron parcialmente abandonados, caso, por ejemplo, de las etapas más recientes del fraccionamiento Silos o de diversas torres construidas en torno a Chulavista.

Podrían destruirse

El instituto podría promover la demolición de fraccionamientos en obra negra o que fueron abandonados

domingo, 6 de enero de 2019

Tlajomulco debe priorizar su reinserción urbana


Agustín del Castillo/Guadalajara-NTR

La distopía urbana en que derivó el crecimiento de casi 800 por ciento en población que registró Tlajomulco desde 1995, demanda pragmatismo y una mirada al futuro, es decir, “no es posible detenerse en las cuentas del pasado porque nunca saldremos de esto”, advierte el urbanista y consultor Bernd Pfannenstein.

Tlajomulco es un estudio de caso en un proyecto que se hace en toda América Latina; “un ejemplo de las características periurbanas que tiene esta ciudad a detalle, conocimiento que sirve para detener el desarrollo urbano sin límites y lograr también procesos de ciudades en gestión territorial, hacia un sistema urbano más equilibrado; este es un municipio disperso, con procesos  de expansión que estamos verificando  en dos distintos tipos de organización: el primero, que domina sobre prolongación López Mateos, dedicado al nivel socioeconómico alto, con la utopía de la gente de la ciudad ideal (…) , y por otra parte, los fraccionamientos de interés social; estamos identificando los mitos de las casas abandonadas, nadie tiene datos exactos y muchas veces depende de a quién le vas a preguntar".

"Al final del día, necesitamos quitarnos todos los intereses, y entender que nuestro sistema urbano solo va a funcionar si buscamos un desarrollo integral que nos permita tomar las mejores decisiones; yo considero que si en Tlajomulco construimos un modelo de gestión integral urbana, puede ser la base para muchas soluciones; porque existen muchos Tlajomulcos en México y en América Latina, y podemos dar herramientas para mejorar los procesos de toma de decisión en la expansión urbana y de desarrollo urbano en todo el continente”, señala Pfannenstein.

Y si bien no hay que perder de vista las causas del desastre, “confío en que mejor enfoquemos nuestra energía positiva en el futuro, lo que puede cambiar; hay una situación disfuncional con el sistema, por la ausencia de reglas claras en transparencia, por el cortoplacismo, el municipalismo, los cambios de agenda de cada tres años, y de ahí llegamos al otro lado, la ausencia de herramientas de planeación, sin una escala correcta; ahí va a imperar la coordinación metropolitana”.

Sin esa visión metropolitana, “el interés del suelo barato se pudo transformar en un negocio inmobiliario de alto valor. Pero insisto en que no se trata de buscar responsabilidades, se trata de entender qué enfermedad tienen estos sistemas urbanos, y como logramos la medicina y las herramientas para este sistema enfermo, para lograr un sistema equilibrado; y esto no solo requiere la rectoría del estado, requiere también que la sociedad, que la comunidad, empiece a actuar. Por eso Tlajomulco tiene entes de participación ciudadana únicos en el país, es un referente, aparte de esto necesitamos identificar a los agentes que están involucrados en el tema de desarrollo urbano, y necesitamos un acuerdo mutuo entre todos y definir hasta dónde vamos a apostar, si seguimos apostando al valor económico o no, y no hablo de restringir el mercado inmobiliario, al contrario, necesitamos sofisticarlo, le necesitamos dar las herramientas técnicas, legislativas, urbanísticas, suficientes para actuar”.

Esto debe incluir “reglas en la producción de suelo urbano, y si no lo hacemos vamos a seguir viendo que impera una interpretación cotidiana que no está funcionando para la gente”. Pfannenstein ha encabezado un trabajo piloto en 17 fraccionamientos de interés social de Tlajomulco, en aras de que sea la semilla para una gradual integración urbana eficaz en favor de miles de vecinos.

El estudio

El urbanista y consultor Bernd Pfannenstein encabezó un trabajo sobre 17 fraccionamientos del municipio de Tlajomulco: una muestra de 388 encuestas para un universo de 29 mil viviendas, de las cuales cinco mil se encuentran abandonadas

Uno de los casos más drásticos es el fraccionamiento Silos: 30 por ciento de las casas y departamentos están desocupadas y en proceso de destrucción física

Un 54 por ciento de los encuestados se sienten inseguros; 27 por ciento no cuentan con acceso a internet; 66 por ciento consideran que sus áreas verdes se encuentran en mal estado; 95 por ciento no tiene acceso a servicios de salud; un tercio no tiene ni siquiera educación básica, y más de la mitad destina por lo menos dos horas en el trasladarse a sus sitios de trabajo


sábado, 5 de enero de 2019

El crecimiento urbano, una experiencia fallida



Agustìn del Castillo/Guadalajara-NTR

La tendencia de la dispersión urbana no se ha detenido: todos los días se incrementan las construcciones en la periferia de la ciudad, sea en el valle de Tesistán, en la carretera a Colotlán, en la barranca del río Santiago o en la enorme planicie de Toluquilla.

Para el arquitecto Luis Manuel Ochoa, consultor que hizo posible el proyecto de LaBase (Laboratorio de Arquitectura Social Estratégica) en el clúster 21 de Hacienda Santa Fe, donde se pretende enfrentar la descomunal anomia social ocasionada por asentamientos humanos heterogéneos, extendidos sin un sistema integral de movilidad, y en manos de grupos delictivos (ver edición de El Diario NTR de Guadalajara del 4 de enero de 2019), la continuidad de la dispersión es un dato objetivo, y es necesario lidiar con él.

“El Área Metropolitana de Guadalajara ha tenido en los últimos 30 años un crecimiento expansivo, y es al sur del Periférico donde más ha crecido, un boom que muchos conocen, con un crecimiento exponencial, demográfico, y por ende urbano, que tiene que ver con una experiencia fallida por una política federal que le apostaba más a la cantidad, para cumplir con el número de viviendas, más que al calidad de las mismas, eso relacionado con el interés inmobiliario, el desarrollo ligado al capital, lo que hizo que esa política se realizara en el lugar donde la tierra era más barata, sin equipamiento urbano, y desgraciadamente en algunos de los casos sin servicios”, explica Ochoa.

Se trata de un drama cotidiano en Tlajomulco y en muchos rincones del país. “Por ahí están los indicadores y ciertamente Tlajomulco debe entrar entre los seis municipios en que más crecieron por este fenómeno, y seguramente tanto al norte de México, como Tijuana, Mexicali, hay 20 ciudades donde seguramente hay características similares dentro de las áreas metropolitanas; con este crecimiento, en Tlajomulco, hablamos de algo destacable porque llega casi a 800 por ciento, de 70 mil habitantes brinca a 600 mil, entonces eso para cualquier municipio es un fenómeno incontrolable…”.

A la tierra barata se aúna la falta de estructura institucional sólida de un ayuntamiento que en 1995 y 2000 era incipiente, la disposición de tierras ejidales jurídicamente inestables, y además, “creo que corre un rol fundamental para la ciudad la relación que tiene que ver Tlajomulco con el puerto [de Manzanillo], ser la entrada de productos hacia el sur, tener el aeropuerto, el paso de las vías férreas; o sea, hay ciertas características propias tanto para la expansión como para el desarrollo; por eso ya es y seguirá siendo fundamental esta zona de la ciudad para la historia de los siguientes 20 o 30 años”.

El Diario NTR: El gobierno de Peña Nieto se encontró con este desastre urbano, y que era necesario combatir esta expansión, la dispersión desmedida, ¿cree que ya hayamos llegado al momento cenit del crecimiento y que al ciudad se va a compactar y se va a consolidar en estos espacios que ya lo hizo, o todavía hay una tendencia a que se siga dispersando?

LUIS MANUEL OCHOA (LMO): Yo creo que todavía la tendencia no se detiene, pero que está en ese proceso, la clave es una mezcla de cuestiones, pero una fundamental es el ordenamiento del territorio, y creo que es un tema que ya está en la agenda de los gobiernos, que se está atendiendo; ahora es pensar cómo debe de ser y antes no se pensaba, y volvemos al punto en que nos encontramos.

¿Tendríamos que pensar que los municipios tiene que ser otro tipo entes, o el famoso planteamiento de un gobierno metropolitano para enfrentar este tipo de intereses?

Así es, creo que es un gran tema que ya se está abordando en Guadalajara, que es la coordinación y la gobernanza metropolitana; hay esa apuesta desde lo metropolitano, por esa carencia que pueden tener los municipios en esas cuestiones, yo pienso que debe ser una especie de ping pong entre las escalas, entre la metropolitana y la municipal, con estrategias desde el municipalismo, aunque estos fenómenos se pueden abordar desde lo metropolitano.

Autorizaciones congeladas

Durante la administración del alcalde Alberto Uribe Camacho, el gobierno municipal determinó la moratoria en la aplicación de permisos para la expansión urbana, ante la necesidad de consolidar la estructura urbana y armonizarla con la disposición de servicios, especialmente los casos del agua y de la movilidad. La administración actual no ha hecho explícito si seguirá adelante ese esquema o se prevén soluciones distintas al problema.

miércoles, 2 de enero de 2019

La ZMG sufre otro día complicado



Agustìn del Castillo/Guadalajara-NTR

Ayer se volvió a evidenciar el problema que padecen las grandes ciudades mexicanas cuando se juntan problemas de clima con la cultura popular de festejar con fuego y pirotecnia el fin año.

Un problema de estabilidad atmosférica propició que hace una semana Guadalajara alcanzara el estatus de la ciudad más contaminada del país, acompañada en esta contingencia por las otras dos grandes conurbaciones nacionales, la Ciudad de México y Monterrey.

La jornada del Año Nuevo registró polución muy inferior a la registrada en Navidad, pero suficiente para que se decretara contingencia nuevamente en las tres metrópolis.

“Se hizo un fuerte trabajo de prevención en esta ocasión, y los resultados están a la vista. Sin duda también ayudó la humedad del día de ayer (31 de diciembre), situación que no se tuvo en las horas del 24 al 25 de diciembre, en que se dispararon los puntos Imeca (Índice metropolitano de la calidad del aire) en el sur de la ciudad”, reconoció el secretario de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial de Jalisco, Sergio Graf Montero.

Ese día, Guadalajara superaba los 320 puntos Imeca en la estación Santa Fe para registrar la fecha con peor calidad del aire desde que existe la red de monitoreo atmosférico (que entró en operaciones con ocho estaciones entre 1993 y 1994) y establecer fase 3 (aunque sin tomarse la precaución de suspender vías recreactivas en todos los puntos de la ciudad). Las otras dos capitales se iban a fase uno, también bajo la misma causalidad climática, con la ventaja de contar con estaciones que miden también las partículas suspendidas menores a PM 2.5, cuyo registro en Guadalajara es incipiente.

Tanto Guadalajara como México sólo rebasaron 150 imecas la jornada de Año Nuevo, y le tocó a Monterrey alcanzar los 292 puntos en una estación, pero del contaminante PM 2.5.

Estas partículas son más finas que las que registra el PM10, lo que las hace potencialmente más dañinas ´para los organismos vivos. Ya está en la norma la obligación de medirlas, pero Guadalajara se ha retrasado en el tema y solo se mide parcialmente, en seis de las 10 estaciones de monitoreo. Su ausencia es en las estaciones de Las Pintas (donde se registró la crisis de PM10 hace una semana), Tlaquepaque, Loma Dorada y Oblatos.

Días complicados

¿Por qué este arranque de invierno ha sido tan complicado?

“La presencia de un sistema de alta presión que afecta al centro del país desde hace varios días ocasiona estabilidad atmosférica, viento débil y escasa dispersión, lo cual ha propiciado concentraciones de PM10 (partículas suspendidas menores a 10 micras) por arriba de la norma”, explicó la Comisión Ambiental de la Ciudad de México, tras la jornada de hace una semana.

Durante la noche del 24 y la madrugada del 25 de diciembre se adicionó la presencia de una inversión térmica de superficie y se presentaron emisiones adicionales generadas por juegos pirotécnicos, fogatas y quemas de otros materiales que incrementaron los niveles de contaminación por PM10 en toda la zona noreste del Valle de México, concluyó.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Tlajomulco desaceleró vivienda en 90%



Pfannenstein presenta diagnóstico de núcleos de vivienda social; esencial atraer el empleo y mejorar servicios, advierte alcalde

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.

El gobierno de Tlajomulco, el municipio metropolitano con la tasa de crecimiento poblacional más alta de la ciudad, asegura haber reducido casi en 90 por ciento la cifra de incremento de viviendas en la demarcación, pero arrastra casi 17 mil desocupadas, saldo de la expansión de la última década. Ahora canaliza su esfuerzo para que esas casas se recuperen o se reestructuren las auténticas “ciudades perdidas” que les dieron forma.

Para el efecto, ayer, el investigador de la Universidad de Lausana, Bernd Pfannenstein, presentó en la sala de sesiones del ayuntamiento, un diagnóstico de la situación actual de las casas de interés social de la demarcación. “El primer paso para tener una solución es presentar un diagnóstico, la profundidad del monitoreo, tener datos indicadores comparativos, que nos permiten pensar e identificar dónde tenemos estos problemas en los fraccionamientos, de manera global, pero de manera puntual en cada fraccionamiento”, dijo el académico.

El estudio se realizó en 17 fraccionamientos del municipio: una muestra de 388 encuestas para un universo de 29 mil viviendas, de las cuales cinco mil se encuentran abandonadas. Un ejemplo drástico es el fraccionamiento Silos, donde 30 por ciento de las casa y departamentos están desocupadas y en proceso de destrucción física.

El trabajo se realizó con el apoyo de estudiantes de la carrera de Ingeniería Civil de la Universidad Politécnica de la Zona Metropolitana de Guadalajara, apoyados por la Comisaría de Seguridad Pública de Tlajomulco y de la Fiscalía Ambiental del mismo municipio.

Otros datos de la investigación: 54 por ciento de los encuestados se sienten inseguros; 27 por ciento no cuentan con acceso a internet; 66 por ciento consideran que sus áreas verdes se encuentran en mal estado; 95 por ciento no tiene acceso a servicios de salud; un tercio no tiene ni siquiera educación básica, y más de la mitad destina por lo menos dos horas en el trasladarse a sus sitios de trabajo. Es lo que mejor define el paradigma de las “ciudades dormitorios” que la administración local busca romper.

Buscar una solución integral obliga a abordar el estudio en la totalidad de los fraccionamientos. “Queremos lograr una ciudad inclusiva ¿y que necesitamos?, un estudio en la totalidad de los fraccionamientos, en el municipio, analizar las bases de datos, el diagnóstico completo, para transformarlos en políticas públicas o políticas urbanas, que nos brinden la posibilidad de tener intervenciones específicas. Lo más importante que puede contribuir este estudio es dar voz a la gente, participación social, y también la opinión; yo considero que sí queremos llegar a una ciudad modelo, una ciudad inteligente, debemos crear herramientas que podamos consultar, de manera más dinámica, la opinión de la gente y sus necesidades y me refiero infraestructura, servicios y las necesidades básicas que uno tiene en la vida cotidiana para disfrutar la vida en la ciudad”, subrayó el investigador. Al ser integral, la estrategia de gestión debe involucrar a los tres niveles de gobierno, con el afán de que se alineen las políticas en un mismo objetivo.

Al término de la presentación, el presidente municipal, Alberto Uribe Camacho, dio más datos de la profunda inequidad que ha generado para el desarrollo municipal el enorme peso de la industria de la vivienda. Por ejemplo, de la inversión económica de 17,200 millones de pesos con que cerró su administración, solamente 3 por ciento de la derrama proviene del sector, “porque lo que luego me decían los constructores, es que nosotros generamos empleo; sí, nada más que empleos de seis meses y luego, te vas y el empleo que generas no es para mi gente, es para gente de fuera; ahora este empleo que estamos generando, son 40 mil empleos que te permiten de una u otra manera intentar que la gente no vaya a trabajar a Guadalajara y se quede aquí a trabajar, y ahí es cuando dejas de ser una ciudad dormitorio”.

Aseguró que de no haber puesto este freno a la vivienda, el desastre inmobiliario por la falta de servicios sería mayor. “Tienes que seguir avanzando con la infraestructura, pero imagínate el tamaño de desastre, en lugar de crecer a menos de cinco mil viviendas [trianual], siguieras creciendo a márgenes de 47 mil viviendas, 50 mil viviendas; el desastre era de esos que nunca vas a lograr parar; creo que esta política te permite poner un freno radical al crecimiento desordenado…”.

De 17 mil viviendas abandonadas, alrededor de 12 mil son ahora objeto de un trabajo de rescate por las agencias de vivienda gubernamental, en busca de reinsertarlas en el mercado en mejores condiciones para las personas. Pero es fundamental que la creación de empleos continúe en las mismas zonas, puntualizó el presidente municipal.

MAMÁ AC, tres décadas de pesca entre niños de la calle


Una institución surgida al calor de las preocupaciones del mairo Rogelio Padilla, y que se ha especializado en los “casos difíciles” de esa zona de guerra que es la calle

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Dice la teología cristiana que la vida de algunos humanos, inmersos en grandes crisis, puede presentar momentos excepcionales en que se manifiesta una verdad superior, con la clarividencia de un axioma matemático: incontrovertible, diáfano y fundamental. El pensamiento antiguo le llamaba “epifanía”, una especie de iluminación divina que va del “toma y lee” de las confesiones agustinianas a la ceguera y la caída del caballo paulino en el camino a Damasco. Su impacto emocional es tan poderoso, que tiene efectos duraderos sobre el resto de la trayectoria terrenal del sujeto de tan extrema experiencia.

Sea o no cierto, al mairo Rafael Marcelino Espinoza Martínez, de 43 años, el encuentro le ocurrió en dos ocasiones: la primera, no pasaba diez años de edad, y su estado físico era lamentable por la fuerte adicción a las drogas con que lidiaba en las calles contiguas a la Vieja Central Camionera, por donde deambulaba desde los cinco años, lejos de su natal Zamora y de cualquier cosa parecida a un hogar. “Ese muchacho no va a pasar de los 12 años”, escuchó a unos parroquianos. Nunca olvidó esa anticipada sentencia de muerte. A los 21 años ya había superado el término fatal, había logrado estudiar y abrirse paso en la vida gracias a su mairo Rogelio Padilla y su singular organización, MAMÁ AC (Movimiento de Apoyo a Menores Abandonados), que hoy festeja 30 años de vida, con la ausencia física de su fundador. Pero Rafa no había abandonado completamente los enervantes: entonces se enteró de que sería padre, y la cura fue total. “No quería ser para mi hijo lo que había sido mi padre para mí, que había tenido siempre problemas con alcohol”, reflexionó.

Ahora tiene ya más de media vida “limpio” y regresó a Mamá AC; su conocimiento de los fallidos “paraísos artificiales” le es muy valioso cuando trabaja por las calles buscando los casos difíciles, esos niños que se refugian en la evasión psicotrópica de las miserias de la existencia, como le sucedió en su azarosa infancia. “Ya sé qué efecto les pasa, cuánto tiempo durarán en euforia, cuánto bajarán de peso y de qué modo pasarán la desesperación de la abstinencia”. La calle es peligrosa, los niños son desconfiados, los grupos criminales siempre están al acecho, y la policía se convierte en otro enemigo latente. En esas aguas revueltas y turbias, el mairo Rafa, un viejo superviviente, buscar pescar futuros hombres y mujeres.


LA CLAVE ES EL ESTUDIO 

Susana López Paredes, de apenas 19 años, llegó hace nueve, y la institución la rescató de la postración en que quedó su familia tras la separación de sus padres. “Vivíamos con mi mamá, y después fue que mis papás se separaron, como a los diez años, yo por ser mayor tenía que cuidar de todos mis hermanos, porque mi mamá se iba a trabajar […] yo estaba en cuarto de primaria, cuando nos dejaba solas, y tuve que apoyar de ese modo, así de pequeña”. En la ansiedad de no poder cubrir las responsabilidades, su madre logró ubicar a algunos de los menores en una casa hogar. Al año, Susana y una hermana llegaron a MAMÁ AC. Ella se quedó. Y aunque sus padres no regresaron como pareja, las cuatro hijas y el hijo se han podido “normalizar” más allá de los conflictos de la pareja desavenida. Ella vive con su abuela paterna y su padre, pero ve con frecuencia a su madre.

Ha podido superar los rencores de no tener una infancia “normal”. “Al principio mi problema era con mi mamá, oye, no me dejes con toda la responsabilidad, pero también con mi papá, porque por él fue que estuvimos en esta situación; hasta hay veces en que la familia de mi papá le tiene todavía rencor a mi mamá porque nos haya metido a esta institución; pero yo le digo a mi mamá que estoy orgullosa que nos haya metido aquí, gracias a ello estoy estudiado una carrera, no sé qué estuviera haciendo si no hubiera pasado por acá. La verdad le echo ganas, agradeciendo que siguen pagando mis estudios, para tener buenas calificaciones. MAMÁ me da de una beca cada semana y ya con eso pago lo de los camiones, la comida y otros gastos que tenga yo, que comprar un libro o un marcador…”.

Más pequeña es Elisa Real Torres, una niña de 14 años que es reconocida por maestros y mairos por su alta responsabilidad como estudiante, pero sobre todo, por la bondad y el sentido de sacrificio hacia sus semejantes. Es un espécimen rara avis en las sociedades individualistas y divididas, y por ende, altamente apreciado: ostenta esa virtud antigua, mezcla de generosidad y caridad, a la que hoy se le llama “empatía”.

Pequeña de pocas palabras, de mirada límpida e ingenua. Reconoce sin dejo de envidia que su hermana menor es más buena que ella en matemáticas, pero Elisa no se rinde. Tiene tres hermanos. Su casa está en el barrio de San Juan de Dios, donde a veces ni se asoman a la calle, pues el ambiente “es un poco peligroso”. Allí ayuda a la abuela que también vive con la familia. Su mamá trabaja en una fábrica y su papá en una cancha de futbol. Poco se ven, pero se considera afortunada de tenerlos.

Elisa será, cuando crezca, una gran estilista… y una médico veterinaria. “Es que me gusta peinar, arreglar el cabello”, se justifica. Sabe que deberá estudiar más años para lograr ambas metas. No se ve ni poco ansiosa por ello. También cultiva de forma natural la mansedumbre.

LOS RIESGOS DE LA FILANTROPÍA 

Mamá AC es una de las organizaciones más excepcionales de Guadalajara si de filantropía (“amor por la humanidad”, en buena etimología) hablamos.

Quien la preside es la hija del fundador, mairo Rogelio. Y Libertad Padilla, también tuvo su epifanía, temprano, a los seis años, pero a contrapelo de la tradición religiosa imperante. Su incorregible padre tenía a un grupo de niños de la calle en casa, la Nochebuena de hace 27 años. La niña recibió sus regalos del mítico Santa Clós. “Yo dije: ah, como son niños malos no les trajo nada a ellos Santa Clós, y quería que se fueran; mi papá me escuchó y tuvo que decirme…”. Resulta que no era cosa de Santa Clós ni el Niñito Dios; que esos chamacos no tenían juguetes sencillamente porque, o no tenían padres, o estos eran tan pobres que además de no darles regalos, los hacían trabajar.

Libertad descubrió temprano que la fe ingenua a veces es un camino para justificar la diferencia social como natural y para pretender que si tienes más es porque Dios te elige. Desde el punto de vista de los miserables, esto tendría que generar una reacción casi antiteológica: ¿Quién escoge su cuna? ¿Por qué a los que menos tienen menos les das?, podrían clamar contra el presunto Dios injusto, con los tintes sombríos de Eclesiastés o de Job. Pero tal vez los niños pobres y callejeros no tienen el tiempo y sin duda, tampoco las herramientas, para esa rebelión. Por eso, Mamá AC considera dos ejes centrales en su rescate son, por un lado, la alimentación y salud, y por el otro, la educación, como base del pensamiento, que siempre es cívico, es decir, va hacia la sociedad, y siempre es crítico, si de verdad se ejerce.

“Por eso esto es un tema también de política”, sostiene, pues se trata de incidir en una estructura donde los pobres reproducen por generaciones un sistema que los mantiene hundidos en el sótano social.

Los resultados de MAMA AC están a la vista. El gran carisma de su fundador lo mantuvo siempre en el cristal, y la organización ha salido avante del entorno de desconfianza que ahora impera. Son tan pocos los mexicanos que hacen filantropía, sobre todo en el caso de infantes, que algo malo deben tener, dice el espíritu de la época. Eso se traduce en una legislación compleja y marañas burocráticas que ahogan a muchos esfuerzos. Libertad toma el reto: la clave es la transparencia, la relación cercana con los donantes, el esfuerzo de los “padrinos” para que cada caso salga adelante. No es poca cosa cinco mil egresados. No es poca cosa reconocer fracasos –al fin de cuentas, el riesgo es inherente a cada trayectoria humana- pero resaltar los casos exitosos: niños de la calle que hoy ejercen profesiones; niños de la calle que hoy son excelentes artesanos; niños de la calle que hoy ejercen oficios variados, de plomero a electricista; niños de la calle que se mantienen del comercio honrado. Y sobre todo, niños de la calle que saben que la compasión se ejerce sin desdoro.

Hoy, en la antigua “Casa de Caridad y Misericordia” que es el Hospicio Cabañas - institución nacida de otro momento crítico de hambrunas y exclusión en la historia de Guadalajara, por la mano de un obispo católico cuya herencia también ha sido complicada de digerir-, Mamá AC tendrá un banquete donde se encuentran de frente los más desfavorecidos con algunos privilegiados que aceptan ceder algo más que migajas de su relativa opulencia.

Es el banquete donde se enmienda al rico que no quiso recibir al buen Lázaro. Donde el hijo pródigo de la miseria regresa, y el hijo pródigo de la riqueza trata de aumentar el tamaño del ojal. 30 años después, con el dolor por el buen Rogelio que se fue, un duelo que ante la urgencia de seguir su obra, Libertad no ha tenido ni tiempo de afrontar.

NUMERALIA 

*30 años de la Fundación de MAMÁ AC

*5000 egresados de las aulas en ese tiempo

*150 alumnos activos de primaria y secundaria

*1800 pesos mensuales, el costo de cada alumno

*39 empleados entre maestros, "mairos" (tutores) y administrativos

lunes, 17 de septiembre de 2018

Los puntos limpios llevan más de $140 millones de inversión


El ayuntamiento sostiene que ya tiene en operación unos 160, y han dado “grandes resultados” al problema local de residuo

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Los llamados “puntos limpios” cuestan ahora entre 950 mil y un millón de pesos, y su instalación corre a cargo de la empresa Plastic Omnium, que ha instalado ya más de 170, lo que implica un cobro superior a 140 millones de pesos, pero, a la larga, es algo que le conviene a la ciudad, advierte el director de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Guadalajara, José Luis Sube.

“Cuando se llegó a esto, se evaluó la facilidad de poner una infraestructura que fuera accesible a todas las personas, con la ventaja de tener mayor concentración, menos vueltas, y la logística de horarios nocturnos […] los puntos limpios tienen diferentes objetivos, no solo la separación, hay algunos que sirven como modelos educativos ambientales, como es el caso de Los Colomos, que nos ha funcionado muy bien; y también nos ayudan a solucionar otras problemáticas, es decir, donde había puntos rojos, una gran concentración de residuos, logramos tener una imagen citadina mucho mejor, ya que antes, si pasaba un pepenador o un perro, fácilmente lo podrían destrozar”, explica en entrevista con MILENIO JALISCO.

- ¿Cómo se analizó la relevancia que tendrían los puntos limpios?

- La idea era ponerlos en los lugares más necesarios en la ciudad, obviamente no se pueden construir de un día para otro; ahorita tenemos cerca de 160 puntos limpios operativos, y nos está acercando a zonas consolidadas como Huentitán, El Country - donde en toda el área ningún punto limpio está a más de 500 metros -, en Providencia, en el barrio de Mexicaltinzgo, en la colonia Americana […] 250 puntos a 2019 es la meta que nos propusimos, creo que vamos a terminar la administración[en octubre próximo] con 180; estamos cerca, y todavía se siguen instalando, porque 250 no es el tope, en su tipo, tenemos ya el sistema más robusto a nivel Latinoamérica

- ¿Cuánto cuesta un punto limpio y cuánto cuesta el mantenimiento y cuál es el período de vida útil? 

- Inicialmente andaba en 800 mil pesos, ahora es casi un millón, unos 950 mil pesos; estimamos que un solo camión recolector puede atender entre 35 y 50 puntos limpios, es un estado óptimo, se está trabajando en esto; estamos caminando a equipar a más vehículos, tomando las acciones necesarias. La concesionaria atiende solo 20 puntos, conforme a su convenio, y los otros 140 los opera Aseo Público. Equipar un camión para operar los puntos limpios anda en 150 mil pesos, aunque un camión nuevo equipado cuesta entre un millón 800 mil pesos y un millón 900 mil pesos. Puedo decirte que cada equipo tiene una vida útil de hasta 30 años, y más allá de la limpieza, operan con la batería de los camiones, entonces es una inversión que dura mucho y vale la pena.

Hay apenas unos seis camiones con el equipamiento necesario, pero han sido suficientes. Y como las 90 toneladas que se recolectan en los puntos limpios cada semana forman parte del convenio con una empresa tratadora de residuos que se llama Aire, que se ubica en la zona industrial y que recibe también la basura de las 8,600 “papeleras inteligentes”. Esto significa que más de 150 toneladas a la semana (si se consideran 63 toneladas de las papeleras) no se canalizan al vertedero metropolitano, sino que tienen un manejo integral.

“En Guadalajara hay una tendencia a la baja de la cantidad de residuos que genera el municipio, no necesariamente que no se generen, sino que el manejo que hace el municipio ya no está a la alza, después de 20 años, en que había una tendencia cada año de más toneladas; en cuanto a costos, estamos en los mismos niveles del 2015, que fue cuando entramos, solo que ha habido una fuerte inflación”, advierte. Y los puntos limpios no son todo, pero sí uno de los ejes de la estrategia.

Alteración, el origen de las inundaciones


La cuenca de Atemajac es la más presionada por procesos urbanos descontrolados en la actualidad, debido al alto valor de sus tierras altas

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

La construcción de plaza Patria sobre el lecho del arroyo Atemajac, en los límites de Zapopan y Guadalajara, no fue vista en 1974 con la extrañeza y desaprobación con que ahora se ve la ocupación de cuerpos de agua y el entubamiento de los ríos, pero sin duda es el factor que más ha condicionado la historia posterior de la cuenca de Atemajac, por la obra en sí y por el modelo de ocupación de cuencas que implantó en el área.

“Era tan común desecar cuerpos de agua y ocupar sitios inundables, que plaza del Sol, el proyecto pionero, también alteró el arroyo del Chicalote, y nadie en su momento lo lamentó”, señala el arquitecto urbanista Ricardo Alvirde Sucilla.

¿Cómo se gestó la historia? El proyecto fue del arquitecto Julio de la Peña. Los dineros fueron canalizados por diversos inversionistas, entre quienes destacan miembros de la comunidad libanesa, las familias Hemuda y Dau. No hubo, hasta donde se sabe, una sola autoridad que alertara sobre los riesgos. Hubo lluvias intensas en 1975 y 1976, pero el daño fue menor. La explicación es sencilla: al poniente existía completo el gran bosque Los Colomos, apenas estaba en construcción el campus principal de la Universidad Autónoma de Guadalajara, Colinas de San Javier y Providencia eran límite de la ciudad construida, Zapopan no se había desbordado de su cabecera municipal. El paisaje era un descampado entre barrancas y lomeríos, y los manantiales del parque que el gobierno de Jalisco había adquirido desde fines del siglo XIX brotaban con libertad.

“A la mejor era la costumbre ganarle terrenos al agua. Basta ver la cantidad de represas que tenían Guadalajara y Zapopan y que simplemente fueron desecadas, rellenadas y urbanizadas; yo tengo un plano de 1942 en donde solo en esos dos municipios se registran 14 presas, ninguna existe ya ahora”, añade el especialista.

Para el arquitecto Sergio Peraza, quien fue testigo de una parte de esas transformaciones, los intereses de corto plazo y la falta de poder de la planeación ocasionaron un desastre ambiental, que ya es social, por las inundaciones.

“Imagina una gran cuenca y en esta cuenca es como una V muy abierta en donde todo el agua de arriba va a escurrir a la parte más baja que es estrecha; la desgracia está en que a esta cuenca se le han construido muchos fraccionamientos. Y estos fraccionamientos lo que ya todos sabemos: comienzan en la propia construcción de un bypass del agua [bypass es un conducto artificial o trasplantado mediante el cual se comunican dos puntos de una arteria para evitar una zona dañada o en mal estado. Por extensión, la modificación de la hidrología natural para desviar el agua de algún terreno] y la mandan a la calle colectora y así sucesivamente el siguiente fraccionamiento. Nadie se hace cargo de su agua, esta no es retenida y en las calles colectoras se acumula cada vez en mayor volumen, en la medida en que hay más alteración de la red hidrográfica, además de que se impermeabiliza la zona donde el agua era recargada al subsuelo”, explica a MILENIO Jalisco.

“El problema de Plaza Patria, sabemos que se trata de un arroyo en donde los señores Hemuda construyeron; pero en ese tiempo aguas arriba no había tanto problema, no había tanto fraccionamiento ni estaba tan impermeabilizado. Ahora se ha incrementado mucho la densidad de construcciones, y el problema se ha hecho más serio”, sostiene.


Toda la parte alta de la cuenca está hoy urbanizada. “Por ejemplo, en avenida Universidad, donde yo he hecho obra: si hoy observas los terrenos, tiene una serie de agrietamientos por haber tomado arena de los mismos y hacer rellenos y no recuperaron la superficie verde, por lo que se producen agrietamientos y la arena se va deslizando aguas abajo y toda es arena se va juntando un canal y ese canal también alimenta todo a avenida Patria”. A la par, los colectores naturales fueron adelgazados, y la falta de zonas de absorción y el mayor volumen en superficie hace que aumente la velocidad del agua.

El geógrafo Luis Valdivia Ornelas, investigador de la Universidad de Guadalajara, coincide con el diagnóstico: “se restringió la capacidad del cauce a través de la construcción de la plaza, y eso ocasionó una necesidad de hacer un colector que tuvo menor capacidad de conducción ; si a esto le sumamos la segunda variable, la urbanización en la parte alta, en la zona de Andares, el mal manejo del agua ha ocasionado el aumento de la escorrentía, entones hay más agua concentrándose en plaza Patria, que no tiene la capacidad de conducción, y por eso aumentan los desbordes y la inundación en la misma plaza”.

Por esas condiciones transformadas, considera un error que se haya permitido ampliar la plaza, pues demandaba antes “un estudio de impacto ambiental que considerara el cambio en las condiciones de urbanización en la cuenca, particularmente en esa parte alta, para poder establecer toda una serie de estrategias que habrían permitido manejar la escorrentía de manera eficaz”.

La plaza Patria original, con un bosque urbano contiguo, padece inundaciones a partir de los años 80, cuando la cuenca se empieza a “llenar”. Avenida Patria fue conectada completamente alrededor de 1990, y fue el vector para que la especulación inmobiliaria comenzara a presionar y “morder” el bosque Los Colomos. Pero Alvirde Sucilla recuerda que el estacionamiento subterráneo original contaba con galerías filtrantes para manejar los excedentes de agua, pero esa infraestructura no era a prueba de los cambios físicos dela cuenca.


Atemajac recibe cada año alrededor de 900 milímetros de lluvia, de la cual, en tres meses se concentra 90 por ciento, lo que a su vez ocurre en menos de tres horas de cada día. Eso explica por qué se satura pronto de agua. Si al dato se añade que un terreno urbanizado pierde de 70 a 90 por ciento su capacidad de infiltración, agua que irá sobre la superficie… la explicación queda manifiesta.

Una cuenca, codiciada pero frágil 

La progresiva transformación urbana de la cuenca de Los Colomos o Atemajac, la mejor posicionada en el mercado inmobiliario de Guadalajara, está configurando una especie de “anticiudad” en la cual las relaciones entre los grupos son sustituidas por los cotos privados, mientras la posibilidad de padecer por eventos naturales se torna más real, subrayan los autores de la monografía Los Colomos, Enrique García Becerra, Ricardo y Pablo Robles Gómez, de la Universidad de Guadalajara

“La zona está sometida a un intenso proceso de transformación en el uso de suelo y en su medio físico, por parte de inmobiliarias y promotores, a quienes sólo interesa obtener las mejores ganancias económicas, y lo que menos les importa es la desaparición de los cuerpos de agua, los cuales se han secado, desviado, rellenado, obstruido […] transformando por completo, de forma negativa, el sistema hidrológico, que además, ha sufrido la modificación del relieve [relleno de barrancas, aplanamiento de las lomas y compactación de suelo] y la destrucción de la cubierta vegetal”

Los científicos elaboraron un patrón de las alteraciones sufridas por el sistema natural: En cuanto a movimientos de suelo, hay cuatro grandes tipos de daños

Uno, “elaboración de taludes en los escurrimientos para el trazo de avenidas metropolitanas”, como es el caso de la avenida Patria en su cruce con la avenida Naciones Unidas. “Esta situación, junto con la falta de una salida de agua, ocasiona acumulaciones forzadas del líquido con la consecuente infiltración, lo que a su vez genera un proceso de lavado de material fino y altos contenidos de agua en el subsuelo”.

Dos, ampliación de lechos de arroyos mediante recortes de las vertientes, los cual es muy común en lechos angostos “y genera formación de escarpes [“declive áspero del terreno”, según la RAE] artificiales” en el suelo.

Tres, relleno de parteaguas de la cuenca (partes altas) para ampliarlos y construir sobre ellos. La mala técnica utilizada ha hecho que el suelo se mueva y aparezcan agrietamiento en las construcciones allí establecidas.

Cuatro, los escarpes activos; es decir, la erosión natural y la inducida provoca que se mueva el subsuelo y que los cimientos de las partes altas se vayan descubriendo, pues pierden soporte.

En cuanto a inundaciones, dos usos constructivos las fomentan: uno, canalización o confinamiento de escurrimientos. “Ha representado una práctica muy común en el arroyo Atemajac, entre Acueducto y Federalismo [sobre la zona de Patria]. El problema de desbordamiento se incrementa de manera considerable debido a lo irregular de la urbanización, trayendo consigo problemas de arrastre de materiales […] este problema es muy particular en la zona de plaza Patria debido a su localización y al desnivel que presenta, que la convierte en zona altamente susceptible de inundarse en su planta baja”

Dos, el relleno de barrancas. “Es el caso más común que se presentó en las partes altas de las barrancas que se localizan entre lo que hoy es avenida Vallarta, avenida Patria y Naciones Unidas. Permanentemente se presentan problemas de pequeños hundimientos sobre la carpeta asfáltica y en algunos edificios. En general, las construcciones presentan marcas por los altos contenidos de humedad en el suelo”

Por qué y cómo se alteró la cuenca 

Una “fuerte dinámica en los procesos geomorfológicos” dio origen al sistema de barrancas de Los Colomos, a partir de 95 mil años atrás, señalan Enrique García Becerra, Ricardo y Pablo Robles Gómez, de la UdeG

Como resultado de eventos volcánicos, “en la cuenca, los materiales predominantes que encontramos son las cenizas volcánicas [tipo] lapilli y pumicitas, composición que forma los suelos poco consolidados como el regosol y feozem […] las capas de materiales pumíticos, altamente permeables, provocaron procesos de infiltración del agua al subsuelo, trayendo consigo, para el poniente de la cuenca de Atemajac, el colapsamiento de la capa de material pumítica, lo que dio lugar a un proceso erosivo, causando la formación de las barrancas”

Es un fenómeno que no ha terminado. “Pese a que el proceso de formación de barrancas es joven, su dinámica es muy intensa, tal como se puede observar en las barrancas junto al fraccionamiento Puerta de Hierro y al norte de este, junto al periférico”, añade.

Es decir, “los ríos subterráneos provenientes de La Primavera […] con el transcurso del tiempo han realizado un trabajo de erosión subterránea, lo que ha provocado hundimientos lentos en el área, producto de la sustitución del material acarreado por los escurrimientos del subsuelo hacia las zonas más bajas”.

Hay otra condición decisiva del sitio: “la mayoría de los arroyos [superficiales] en el área son de tipo intermitente y torrencial”, o sea, salen solamente en lluvias intensas

Fuente: “los Colomos”, Enrique García Becerra, Ricardo y Pablo Robles Gómez, UdeG.

jueves, 30 de agosto de 2018

GDL ha recaudado $174.8 millones por ‘torres chuecas’


Hay hasta mayo pasado, 67 expedientes que se han procesado a lo largo de tres años; 40% del recurso se paga “en especie”.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Al menos 67 expedientes de “torres chuecas” han sido “enderezados” por la aplicación de las “Disposiciones administrativas de compensación, indemnización o mitigación por acciones urbanísticas” que aprobó el Ayuntamiento de Guadalajara en febrero de 2016, de acuerdo a un corte informativo que contiene datos hasta el mes de mayo de 2018.

Esto ha significado ingresos por 108 millones 800 mil pesos para la comuna tapatía, además de pagos en especie que rebasan 66 millones de pesos, de acuerdo a lo que revelan diversos procedimientos de transparencia y análisis de información pública realizados por asesores de los vecinos de Huentitán, uno de los núcleos de colonos que más se oponen a las modalidades de redensificación urbana que ha seguido la administración municipal que actualmente encabeza Enrique Ibarra Pedroza.

Entre los expedientes, falta información de los dos siguientes casos: 06/12/2016 (correspondiente a la fecha de apertura), un edificio enclavado en Américas 1254, entre Mar Báltico y Mar Rojo, colonia Country Club, la cual fue reservada por el Ayuntamiento de Guadalajara, “por haber suspensión definitiva dentro del expediente 3313/2016 del Juzgado Cuarto de Distrito en Materia Administrativa y de Trabajo”; el segundo es el expediente 13/04/2016, de una edificación enclavada en Américas 1500, fraccionamiento Providencia, “información reservada por amparo indirecto 1485/2016 del Juzgado Octavo Administrativo y Toca 78/2017 en Revisión del Quinto Tribunal Colegiado en Materia Administrativa”.

Las disposiciones incluyen un pago económico más pago en especie, según sea el caso. El monto más bajo es el del expediente 09/06/2016, de la calle Aguamarina 2391, colonia Bosques de la Victoria, con 27,750 pesos de pago , y en especie, la construcción de un punto limpio (un núcleo de contenedores de basura clasificada por tipo de residuo y que se opera con motor), y un “crucero seguro”.

El de pago más alto es el comenzado el 09/06/2016, un edificio de avenida México 2582, colonia Ladrón de Guevara, construido por Cititower GDL, SA de CV, con un monto económico de 13 millones 127,400 pesos, la demolición de 2,500 metros cuadrados de la acción urbanística, la compensación de tres puntos limpios, censo de arbolado urbano, sustitución de arbolado urbano y tres cruceros seguros. En especie se entregan además bienes por 31 millones 692,204 pesos, lo que incluye: donación de un terreno en la calle Reforma esquina Tomás V. Gómez con valor catastral de 2 millones 655 mil pesos; donación de otro inmueble en calle Tomás V. Gómez, entre Reforma y Avenida México, con valor catastral de 2 millones 250 mil pesos; pago de la escrituración con avalúo aproximado de 90 mil pesos; adquisición del equipamiento para el segundo inmueble mencionado, con valor de hasta 4 millones de pesos; construcción de parque y plazoleta pública en el primer predio mencionado. Además: máquinas pintarrayas, 400 litros de pintura, 20 trafitambos (sic), 40 barreras de seguridad, 100 perfiles tubulares, 20 inmovilizadores, dos grúas de seis toneladas, 600 delineadores urbanos y 250 bolardos abatibles, con una valoración de 3 millones 800 mil pesos.

Otros costos a pagar por esa desarrolladora: diseño, elaboración y reproducción de contenidos, materiales y herramientas educativas y de comunicación enfocadas en la movilidad, con valor de 2 millones de pesos; “recuperación de espacio público y mejoramiento de imagen urbana en monumentos” con valor de 10 millones de pesos; proyecto de manejo integral de agua del manantial de Colomos, en el área de El Barreno, con valor de 4 millones 897,204 pesos.

Este expediente se lleva, de este modo, 44.8 millones de pesos, lo que significa más de 25 por ciento de lo que se ha cobrado a lo largo de tres años. La vigencia de este programa de es hasta el final de la actual administración a la que le resta poco más de un mes.

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Claves 

Los datos por año 

2016. Pagos en efectivo, 59.5 millones de pesos; pagos en especie: 44.7 millones de pesos

2017. Pagos en efectivo, 33.7 millones de pesos; pago en especie, de 21.2 millones de pesos

2018. Pagos en efectivo, 15.6 millones de pesos

martes, 10 de julio de 2018

La Primavera, historia de un decreto que “desprotegió” 25% del bosque


El área natural protegida esencial para el futuro del AMG presenta un pasado accidentado en que los poderes económicos lograron su cercenamiento (I de III partes).

Agustín del Castillo / Gadalajara. MILENIO JALISCO. 

Los mapas con los que se trabajó la propuesta de protección de la sierra La Primavera a partir de 1972, cuando, bajo el padrinazgo del ya anciano ex gobernador José Guadalupe Zuno Hernández, suegro del presidente en funciones, Luis Echeverría Álvarez, se impulsó en serio la creación de un parque nacional, no corresponden casi en 25 por ciento al polígono protegido de la actualidad.

Tampoco el régimen de protección. De un parque nacional que significaba una expropiación de alrededor de 40 mil hectáreas para constituir una propiedad pública, se pasó en el siguiente gobierno, de José López Portillo, a una zona de protección de flora y fauna más laxa, que no alteraba la tenencia de la tierra, sobre un polígono de 30,500 hectáreas, que con el tiempo, y como fruto de un proceso judicial exitoso del ejido Santa Ana Tepetitlán culminado hace menos de diez años, quedó aun más reducido, a 29,900 ha, aproximadamente, al día de hoy.

Las modificaciones de superficie y los cambios de modalidad jurídica evidencian lo que el lector ya debe sospechar: el conflicto de intereses económicos que desató la pretensión de conservar un bosque que es valorado hoy como una de las piezas más valiosas del rompecabezas metropolitano: aire, temperatura, agua, suelos fértiles, variedad de plantas y animales, captura de carbono, servicios ambientales que determinan la situación privilegiado de la que todavía goza, de forma decreciente por el caos urbano, el área metropolitana de Guadalajara.

Al tiempo que se trabajaba la propuesta de protección y se levantaban inventarios de materias tan diversas como geología y suelos hasta botánica y fauna que habitan la caldera volcánica de 40 mil hectáreas, los grandes propietarios hacían su juego: primero convencieron al gobernador Francisco Medina Ascencio, de considerar el área como de “utilidad pública y uso turístico” en diciembre de 1970; lo que derivará casi dos años después, ya bajo el gobierno de Alberto Orozco Romero, en la definición del bosque como “zona de reserva urbana”. El escenario se viene complicar con una determinación del presidente Echeverría, de dotar de 1,103 hectáreas en la zona boscosa al poblado Adolfo López Mateos, un área que a la postre alojará el aprovechamiento geotérmico de la Comisión Federal de Electricidad, detenido en 1989 por daños ostensibles a los ecosistemas contiguos.

Echeverría no se decide a decretar, ante las gestiones numerosas de los grandes dueños del bosque, encabezados por el empresario de origen libanés Jorge Dipp Murad, que pretende echar a andar un ambicioso proyecto inmobiliario para medio millón de habitantes, conocido como “Ciudad Primavera”. Pero tampoco les da la razón. Lo deja en manos de su sucesor, quien salomónicamente genera la zona de protección de flora y fauna sobre 30,500 ha, lo que deja a salvo grandes proyectos inmobiliarios, pero otros son sacrificados a la conservación. Esta es la historia, con algunos de los últimos actores y un puñado testigos consultados por MILENIO JALISCO, de por qué La Primavera no llegó a ser lo que en 1972 se pensaba era su destino.

Un bosque completo 

“La Primavera es una caldera volcánica, y uno esperaría que los límites del área protegida fueran los de esta formación geológica; nosotros, al trabajar el primer documento de manejo, calculamos que el límite del bosque debió ser de 40 mil hectáreas, ya que es esa superficie la que ocupa en términos del proceso biológico que ha originado esas formas del relieve; eso significa que El Tajo y el Cerro Pelón estaban dentro del límite natural del bosque, en una lógica de parque nacional, es decir, debieron estar incluidos en el polígono natural, así lo señalaban los primeros estudios que se hicieron para decretar”, explica el investigador de la UdeG, fundador del laboratorio natural La Primavera y coordinador del primer plan de manejo, Arturo Curiel Ballesteros.

Cuando los estudiantes y científicos de la UdeG comenzaron a elaborar ese texto, ya habían pasado más de siete años del decreto del presidente López Portillo, y una de las preguntas que se hicieron, tras revisar el ámbito territorial, fue por qué se habían excluido esas amplias zonas de bosque.

“Le pusimos el foco a por qué estaban excluidas estas partes; me di cuenta, revisando documentos, que la UdeG había sido en tiempos de Enrique Zambrano la institución a la que se encomendó que recabara información sobre quiénes eran los propietarios de La Primavera, intuyo que el encargo se debe por Zuno, que era prohombre de la universidad, pero todo estaba documentado en el archivo de la UdeG y me di cuenta que no estaba todo el rompecabezas completo: se reconocía que no se había podido identificar a todos los propietarios; luego me fui a la parte de los mapas, y en el caso de El Tajo, solo había tres letras: LEA, y cuando llega el decreto todo eso queda excluido, sin un nombre confirmado,  solo unas siglas”, refiere.

Sobre el tema de esa montaña donde ahora prosperan desarrollos inmobiliarios como El Palomar, Bugambilias y Santa Anita, el historiador Juan José Doñán y el arquitecto Fernando González Gortázar, hijo del ex gobernador Jesús González Gallo y testigo a distancia de la vida en Guadalajara en esos azarosos años setenta, confirman que al menos en parte, El Tajo era propiedad de un banquero famoso, Juan García Sancho, y en cuyos terrenos se estableció El Palomar, aunque el empresario tendría un fin trágico.

“Todas esas partes de lo que después fue Bugambilias y El Palomar fueron excluidas, y no es un límite lógico, no es un límite natural; es un límite con otro tipo de racionalidad, uno podría suponer que ya había algún tipo de planes, porque tampoco estaba incluido en el proyecto de ciudad satélite [de Jorge Dipp]; yo supongo que surgió un interés inmobiliario que pesó y logró que esa zona fuera excluida {…] el interés de excluirla vino del gobierno federal”, añade Curiel Ballesteros.

- En el caso de esos polígonos hoy poblados de desarrollos inmobiliarios, al norte y al sureste, parece claro el interés de negocio que logró prevalecer, pero hay exclusiones en la zona poniente, en Tala y Tlajomulco.

- Si buscamos una explicación de por qué esa zona fue excluida, la hipótesis que tuvo más peso en ese entonces era que no se trataba de intereses inmobiliarios, sino mineros; había el interés de hacer un aprovechamiento económico en esa actividad, con los bancos de jal, ya estaba establecida la tecnología de los bloques para construcción, en lugar del tradicional ladrillo, y también se tenía la costumbre de lavar los pantalones de mezclilla con roca volcánica, para darles un acabado de usado, era una moda en todo el mundo; intuyo ahí ese interés económico.

- ¿Y por qué fue excluido el cerro de El Tepopote, al norte del bosque, después de la carretera a Nogales?

- En ese caso, no pertenece a la formación volcánica de La Primavera; es una zona geológicamente de mayor antigüedad que La Primavera, que tiene 140 mil años, es muy joven en términos geológicos; para que se entienda: si dividimos a la mitad a Zapopan, la parte sur sería La Primavera, la parte joven, y al norte, llega a haber formaciones de diez millones de años; si bien, el Tepopote no tiene diez millones de años, sí es más antiguo que La Primavera y no pertenece a su formación.

Otro fraccionamiento que prosperó fue Pinar de la Venta. “Ya existía en los tiempos de decreto; ha habido tres secciones en ese fraccionamiento y las tres secciones utilizan la elevación, regularmente en los limites naturales, como los límites del polígono. En Pinar de la Venta la primera sección estaba desarrollada cuando se firmó el decreto, la parte norte, y aunque la sur no lo estaba, era lógico dejar la exposición sur para el crecimiento del fraccionamiento con base en sus límites naturales, cosa que no sucedió con Bugambilias, donde hay una parte que no tiene un límite geomorfológico…”.

Curiel Ballesteros sostiene que no haber protegido la totalidad del bosque es un error que ha causado problemas. “Un ecosistema se conserva de mejor manera y se regula de mejor manera considerando el mayor polígono posible, integrado, porque la dinámica que tiene el sistema va hacia esos límites naturales; sin duda el haber cercenado estas partes fue una mala decisión, ya que no dejaba a 100 por ciento su capacidad reguladora, y al cercenar no sólo le quita un fragmento de ecosistemas, sino que se generan elementos que presionarían al área natural protegida […] el gran problema del bosque, desde los años ochenta, fue la irracionalidad frente a lo que debe ser un manejo, porque las áreas cercenadas empezaron a generar presiones, y abrieron las puertas a otras presiones como la CFE, incluso se autorizaban bancos de material geológico en el área natural protegida. Parece que decían: hay mucho bosque, si le quitamos un poquito no pasa nada…”.

38 años y cuatro meses después de la institución del área natural protegida, la diferencia creada por un decreto presidencial que favoreció intereses económicos de corto plazo es visible: mientras en Bugambilias, segunda sección, el costo por metro cuadrado en breña va de 4600 a 5,500 pesos, el predio de Agua Brava, adquirido por el gobierno del estado en la zona de uso turístico del bosque, costaría hoy alrededor de 8 pesos por m² si se actualiza tipo de cambio e inflación. En temas de negocio, el uso de suelo sí hace diferencia.

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Claves 

Una cronología 

1934

El presidente Lázaro Cárdenas declara “zona de protección forestal” 10 mil km² de bosques que rodean a Guadalajara, lo que incluye a La Primavera

1963

La Comisión Forestal del Estado de Jalisco, crea una coordinación para un proyecto de parque estatal en La Primavera, lo que es apoyado por el gobierno federal un año después

26 de diciembre de 1970

El gobierno de Jalisco declara de “utilidad pública y uso turístico” el bosque

14 de octubre de 1972

El gobierno de Jalisco decreta como “zona de reserva urbana” al bosque La Primavera, lo que da legalidad a la pretensión de ciudad satélite de Jorge Dipp Murad

6 de marzo de 1980

El presidente José López Portillo declara la zona de protección forestal y refugio de fauna silvestre La Primavera, en decreto aparecido ese día en el Diario Oficial de la Federación, con 30,500 ha. La propiedad pública se nutre de 5,290 ha donadas por el empresario Jorge Dipp como permuta por impuestos atrasados

1987

Comienzan los trabajos de exploración de la geotermia por la Comisión Federal de Electricidad en Cerritos Colorados, del ejido López Mateos

1989

La UdeG emite un plan de manejo que será la base del futuro programa oficial. ​


lunes, 11 de junio de 2018

Más de 6 mil ha de territorio modificado en el AMG


Las inundaciones, con casi 300 puntos identificados en los nueves municipios del AMG, son causadas por destrucción de cuencas.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

1974 es un año icónico en la historia de Guadalajara: es cuando se inaugura su segundo gran centro comercial, Plaza Patria. Las élites se ufanaron de la modernidad de la rutilante ciudad metropolitana, sin reparar que ese proyecto iba a posteriori a significar el lado oscuro de la urbanización sin planeación. Los miles de metros cúbicos que anegaron ese punto bajo del arroyo Atemajac, el pasado domingo, son el mejor veredicto de la historia: los gobiernos perdonaron los trámites y omitieron los procedimientos de impacto ambiental. La naturaleza no.

“En la Zona Metropolitana de Guadalajara, a finales siglo XX se contabilizaron un poco más de seis mil hectáreas de paisaje natural modificado, considerando laderas, barrancas, cauces, depresiones y humedales, que por el proceso de urbanización han sido rellenadas con basura, escombro y otros materiales; y haber modificado laderas con asentamientos humanos y con extracción de materiales para construcción. Los municipios con más superficie afectada son San Pedro Tlaquepaque, Zapopan y Guadalajara, en ese orden. Se estima que sobre estas unidades modificadas del paisaje se asienta 18 por ciento de la ciudad, dejando casi sin efecto el sistema de drenaje natural…”.

Esto señala una nota técnica del Instituto de Información Estadística y Geográfica (IIEG) que se puede leer en http://www.iieg.gob.mx/contenido/GeografiaMedioAmbiente/iterritorial_notatecnica_019_2013.pdf.

“Esta desaparición de la red de drenaje natural de la ciudad es una transformación histórica que aceleró sus procesos a partir de la década de los cuarenta del siglo XX. En la actualidad se encuentran alrededor de 584 colonias, pertenecientes a los municipios de Guadalajara, San Pedro Tlaquepaque, Tonalá y Zapopan, en donde habitan un poco más de 800 mil personas, según el censo de población y viviendo 2010.

Es decir, la publicación no considera cinco municipios de más reciente incorporación a la ciudad, donde la expansión se ha dado, al menos en una de cada dos hectáreas, sobre superficie de riesgo. Esto significa que no cambió el patrón erróneo de urbanización (ver Notas sobre el crecimiento metropolitano, de Francisco Pérez Arellano).

“Hay detrimentos de la calidad ambiental bien conocidos, en parte producidos por la pérdida de espacios abiertos y la emisión de contaminantes. Estos incluyen la disminución de superficie permeable que, en conjunto con la infraestructura insuficiente, provoca inundaciones”, sostiene por su parte una publicación oficial del Instituto Metropolitano de Planeación (Expansión urbana Análisis y prospectiva: 1970-2045, de Alberto Orozco Ochoa y otros, Imeplan).

Evidentemente, no son desastres naturales tal cuales. “En sentido estricto no hay desastres naturales, ya que su ocurrencia es producto de una dinámica social [y económica]; se les denomina así para especificar que se desencadenan por la ocurrencia de algún fenómeno natural (lluvias, temblores)”, aclaran Luis Valdivia Ornelas, María del Rocío Castillo Aja y Antonio González Salazar, investigadores del fenómeno de desastres en la ciudad.

“El crecimiento urbano anárquico modificó el comportamiento hidrográfico e hidrológico de las microcuencas en el Valle de Atemajac y la Cuenca El Ahogado. Muchas de las nuevas urbanizaciones se están desarrollando en lugares de alto riesgo, ya que se encuentran asentadas en zonas topográficamente bajas, cauces, márgenes de canales y bordos, por lo que está aumentando el riesgo en el Valle de Atemajac y la Cuenca El Ahogado. Se podría hablar de escenarios en donde el incremento de la amenaza se acumula conforme se dan las transformaciones aguas arriba en las cuencas, por lo que el impacto de las urbanizaciones no debe evaluarse de manera aislada [para cada desarrollo] sino de manera acumulativa”, agregan.

“Esto ha ocasionado el incremento de los escenarios de eventos catastróficos, en donde está envuelta una mayor cantidad de población. Por eso, se considera que es importante establecer un ordenamiento por cuenca hidrográfica”, sostienen (ver https://www.thefreelibrary.com/Las+inundaciones+en+la+zona+metropolitana+de+Guadalajara.-a0156550866).

El SIAPA invirtió los dos últimos años, una primera etapa de infraestructura nueva para contener inundaciones, pero es apenas 12 por ciento de la inversión total. Tanto en el arroyo Atemajac como en la cuenca de El Deán, esas inversiones han sido evidenciadas como insuficientes para las lluvias de mayo y junio.

sábado, 2 de junio de 2018

Guadalajara vivió la semana de más calor de su historia


Datos meteorológicos del organismo de cuenca Lerma-Santiago-Pacífico confirman que se rompió la marca de 1994 en Tlaquepaque

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Los datos de temperaturas de las estaciones que opera el Servicio Meteorológico Nacional de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), confirman que esta semana, Guadalajara vivió la ola más calurosa que se haya registrado históricamente con instrumentos tecnológicos: la marca de 38.6 grados Celsius alcanzada el 5 de mayo de 1994, fue superada 24 años después: primero, este 31 de mayo en la estación Tlaquepaque, con 39 grados, y ayer 1 de junio, de nuevo en la misma estación, con 40 grados.

Los datos están contenidos en el boletín hidrometeorológico de la Conagua, responsabilidad del Organismo de Cuenca Lerma-Santiago-Pacífico. Ambos datos incluyen los registros de las 24 horas previas a la elaboración del documento, que es todos los días por la mañana, por lo cual, no se tienen disponibles las temperaturas ocurridas la tarde de ayer.

No es la mancha urbana, ni de lejos, la que tiene los mayores registros de Jalisco. El boletín señala la estación de Bolaños, en la zona norte del estado, la frontera suroccidental del desierto de Chihuahua, como la del dato más alto, con 45 grados Celsius. A nivel nacional, la ola afecta a 22 estados, y hay preocupación por sus efectos en la salud humana. El investigador de la UdeG, Arturo Curiel Ballesteros, señala que la marca de 32 grados es el nivel de confort de los humanos, y que estar sometido a temperaturas superiores a 35 grados puede ser peligroso para niños y ancianos.

Sobre el mismo tema hablaron ayer el coordinador general del SMN, Alberto Hernández Unzón, y el director de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación, Ricardo de la Cruz Musalem, desde la Ciudad de México.

“En los recientes días se ha registrado una intensa y prolongada onda de calor en la mayor parte del territorio nacional, los máximos registros de temperatura fueron los siguientes: en Sinaloa tuvimos 49 grados centígrados, en Huites, en el municipio de Choix. Por estándar de la Organización Meteorológica Mundial, temperaturas tomadas a la sombra. En el estado de Chihuahua, en Urique, se registraron 47 grados centígrados. Estos dos datos, tanto el de Sinaloa como el de Chihuahua, el 26 de mayo reciente. En la Zona Central del país el registro máximo de temperatura fue en el estado de Hidalgo, en Metztitlán, el 20 de mayo con 47 grados”, explicó el coordinador del SMN. Las 32 entidades federativas han superado el promedio de 32 grados.

“La circulación de una amplia e intensa alta presión, que pueden ver en los gráficos, que está localizada entre Jalisco, Colima y Michoacán, y que ha bloqueado la entrada de humedad, con condiciones muy estables esta alta presión, con cielos despejados y con mayor cantidad de horas de radiación solar, es el sistema meteorológico que produce este ambiente de onda de calor establece. Se ha, prácticamente, estacionado durante los últimos siete días a nivel nacional, pero se pronostica que, de acuerdo con los modelos numéricos, será hasta el 5 de junio, es decir, el próximo martes, que este sistema de alta presión comience a desplazarse de donde está ahorita, de Jalisco y Michoacán, y se desplace hacia Chihuahua y la zona suroeste de Estados Unidos”, explicó.

Esto “va a generar que la onda de calor, por lo menos, persista en todo lo que es el norte, noroeste y noreste del país, pero al mismo tiempo se estima la posible formación de una zona de inestabilidad, que son nublados al final de cuentas, son nublados con un posible desarrollo a ciclón tropical, también el 5 de junio, al sur de las costas de Michoacán y Colima”. Por ello, en 22 estados y 375 municipios se declaró una “emergencia extraordinaria” que curiosamente, no incluye un solo municipio de Jalisco.

viernes, 1 de junio de 2018

Golpes de calor, un peligro de muerte


Investigación de impactos a la salud revela que el extremo de calor expone a menores de edad, pero sobre todo, a los más viejos.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Las temperaturas máximas que se presentan entre los meses de abril y junio, en el área metropolitana de Guadalajara, son cada vez más mortales. Un estudio de la maestría en ciencias de la salud ambiental de la UdeG, realizado por Laura Elena Estrella Rodríguez, analiza los años 200-2014, y arroja conclusiones para preocuparse.

“En las zonas urbanas, las proyecciones indican que el cambio climático hará que aumenten los riesgos para las personas, ya que se suma el cambio climático más el efecto de isla de calor y el uso de automóviles en cuyo interior se incrementa la probabilidad de sufrir un golpe de calor […] las áreas urbanas son más calientes que las zonas rurales cercanas. Las ciudades pueden ser hasta diez grados más calientes que las zonas rurales próximas y puede mantener las temperaturas más cálidas durante toda la noche”, explica.

“Concreto y asfalto en las ciudades absorben y retienen el calor. Los edificios altos reducen potencialmente enfriamiento. Los entornos urbanos pueden carecer de árboles y otros tipos vegetación que proporcionan sombra y aumentan la refrigeración por evaporación. Como resultado, los habitantes de las ciudades pueden experimentar mayor duración y gravedad a los períodos de calor extremo en comparación con los habitantes de zonas rurales o suburbanas”, señala la tesis “Variabilidad climática y extremos de temperatura: efectos en la mortalidad por enfermedades del sistema circulatorio, Guadalajara, Jalisco 2000-2014”, publicada en 2017.

“La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha determinado los años 2014, 2015 y 2016 como los más calurosos de los que se tenga registro, lo que se sitúa en una tendencia al calentamiento continua; 14 de los 15 años más cálidos se han dado en este siglo XXI […] Los cambios de magnitud y frecuencia de las olas de calor han ocasionado grandes impactos sobre la salud de las poblaciones. Estudios recientes han analizado los efectos en la salud derivados de la exposición durante largo tiempo a altas temperaturas. Tal es el caso de los denominados golpes de calor, que se trata de la alteración más grave de la regulación térmica corporal (ocurre cuando la temperatura corporal rebasa 40 grados centígrados) y cuya relación con los incrementos de morbimortalidad se ha confirmado”.

Por si fuera poco, “Las temperaturas altas en las ciudades provocan además un aumento de los niveles de ozono y de otros contaminantes del aire que agravan las enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Según cifras de la OMS (2013), la contaminación atmosférica urbana causa aproximadamente 1.2 millones de defunciones cada año”.

Más detalles

La media anual de la temperatura del aire en una ciudad de más de un millón de habitantes “puede ser de 1-3 grados más caliente que sus alrededores. En la tarde, la diferencia puede ser hasta de 12°C. Las islas de calor pueden afectar comunidades durante los picos de verano con una mayor demanda de energía, costo de aire acondicionado, contaminación de aire y emisiones de gases efecto invernadero, enfermedades y mortalidad relacionadas con calor y calidad del agua”.

El patrón espacial clásico de la isla térmica urbana “es concéntrico (EPA, 2009), o en forma de domo si observáramos una sección transversal de la ciudad, con más altas temperaturas en las áreas más céntricas o densamente construidas, que descienden progresivamente hacia la periferia. Este patrón o gradiente térmico, se asocia a una progresiva pérdida del entorno vegetal natural, intra y peri urbano, substituyéndolo por superficies impermeables, como el concreto, asfalto, ladrillo y otros materiales de construcción, que alteran el balance hídrico y radiativo superficial, lo que induce, en consecuencia, a un aumento de la temperatura en las áreas urbanas”, añade.

Se asocian altas temperaturas “con los siguientes síntomas y enfermedades del sistema circulatorio: síndromes de calor, calambres por calor, agotamiento por calor, golpe de calor, hipertermia maligna […] otros estudios han encontrado una asociación de uno a cuatro días del calor con la mortalidad por causas orgánicas, incluso en grupos poblacionales de edad no ancianos, como el de 45 a 65 años”.

Los episodios “se han asociado con incrementos en la mortalidad, más notoria en la mortalidad por causas cardiovasculares, cerebrovasculares y respiratorias. Los síndromes más frecuentemente asociados son el agotamiento de calor y el golpe de calor”.

Los periodos de calor están sufriendo algunos cambios en el municipio de Guadalajara, “junio se viene a sumar a los meses de abril y mayo, presentando las mayores temperaturas del periodo de calor, y también donde se observaron los mayores aumentos en el periodo de estudio. Las temperaturas a partir de los 33 grados y de condición más crítica a partir de los 36 […] se consideran temperaturas de riesgo para la salud y de manera específica lo denota su relación con la mortalidad por enfermedades del sistema circulatorio”.

Las islas de calor pueden durar desde unas horas, hasta 21 días, de acuerdo al registro 200-2014 que hizo la investigadora.

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Claves

Dos datos

“Dentro del periodo 2000 al 2014 se analizaron las olas de calor encontrando que los años de calor crítico fueron 2001 y 2003 donde se registra la mayor temperatura alcanzada de 37.5 grados centígrados, y en el año 2002 se registra la mayor duración en días, con 27 días, del 17 de abril al 13 de mayo. En el año 2003 se registra el mayor número de eventos de olas de calor, además de iniciar dichos eventos a principios del mes de marzo de manera anormal a los años anteriores, siendo este año uno de los más calurosos”

No mejoran las cosas en los años más recientes: “en mayo del pasado año se registró 37.3 grados el día 21 de mayo en la estación del Cerro del Cuatro; este año, la mayor fue 36.9 grados el domingo pasado [27 de mayo] en la estación Belenes”, dijo a MILENIO JALISCO (edición del 30 de mayo) el meteorólogo Ángel Meulenert

miércoles, 30 de mayo de 2018

Guadalajara como Comala: cuando las olas de calor matan


Son los días más calientes del año, pero el récord permanece imbatido desde 1994; altos riesgos para niños y ancianos.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

En estos días de temperaturas mayores a 35 grados, los tapatíos se imaginan como personajes insomnes y atribulados de Pedro Páramo, en una Guadalajara-Comala que no creen ficticia: “Aquello está sobre las brasas de la tierra, en la mera boca del infierno. Con decirle que muchos de los que allí se mueren al llegar al infierno regresan por su cobija”.

Sin entrar en pormenores de los pecados que puedan estar cometiendo los antaño inocentes provincianos de esta leal ciudad, que sólo aspiraban al cielo, los expertos señalan que los moradores del área metropolitana exageran: hace ya 24 años, con dos millones de almas menos (metáfora muy oportuna), se presentó la temperatura más elevada de que se tenga registro. Paradójicamente, el fenómeno que acompaña esta alza de temperaturas, las islas de calor, sí obliga a tomar en serio los efectos que pueden acarrear sobre la salud.

“Es lo mismo que pasa con las personas cada año, siempre pregunta o dicen ¡qué calor! […] en mayo del pasado año se registró 37.3 grados el día 21 de mayo en la estación del Cerro del Cuatro; este año, la mayor fue 36.9 grados el domingo pasado [27 de mayo] en la estación Belenes. Lo que sucede es que ha sido un mes atípico, porque usualmente los aguaceros de mayo en su mayoría son en la segunda quincena y este mayo fueron en la primera, ya que en esto influyó el debilitamiento de La Niña en el Pacífico y hace unos días tuvimos un bloqueo en el golfo de México propiciado por la tormenta subtropical Alberto”, explica a MILENIO JALISCO el investigador del Instituto de Astronomía y Meteorología de la UdeG, Ángel Meulenert Peña.

“A medida que la tormenta se interne en Estados Unidos dejará libre el movimiento de la alta presión que está sobre nosotros y comenzaremos a ver más nubes y lluvias, cosa que se ve desde ayer en la zona del oriente del estado”, añade.

Pero la situación particular de la AMG, fuertemente modificada y recubierta de asfalto y cemento, hace que los recursos de los ecosistemas para mitigar el efecto del calor ya prácticamente no estén disponibles. “A esto de la situación atmosférica súmale el polvo de las construcciones, los nuevos pavimentos de concreto, los autos…”.

Meulenert señala que la irrupción de Alberto fuera de la temporada del Atlántico, tampoco es algo tan inusual. “En los últimos 50 años han surgido ciclones tropicales fuera de temporada en 14 años”.

Mayo siempre ha sido el mes más cálido. El récord de temperatura absoluta se registró el 5 de mayo de 1994: 38.9 grados. La Comisión Nacional del Agua (Conagua), a través del Instituto Meteorológico Nacional, señaló ayer que se esperan temperaturas superiores a 45 grados, pero no en la capital.

Históricamente, esto suele ocurrir en la estación de Bolaños, en la zona norte de Jalisco: un sinuoso cañón en medio de laderas secas, en el lindero oeste del gran desierto de Chihuahua.


Islas de calor

El catedrático e investigador del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA-UdeG), Arturo Curiel Ballesteros, alertó sobre los efectos para la salud de las islas de calor:

“Guadalajara está pasando por una ola de calor muy semejante a la de la primera quincena de junio 2005, cuando tuvo una anomalía positiva de temperatura de las más altas del planeta y que murieron más de 2000 habitantes de la urbe por calor. A las recomendaciones ya familiares de hidratarse [no cerveza, no refrescos, sino sólo agua], no ponerse de manera directa al ventilador, no dejar niños, ni ancianos ni mascotas en el auto ni siquiera ‘por un ratito’, hay que sumar que si se sufre de una enfermedad cardiovascular debe tomar medidas extremas para no exponerse al calor, pues son los que en su gran mayoría mueren de manera prematura cuando el calor está en los niveles de estos últimos días”, apuntó.

La salud “es tan frágil en tiempos de calor, que hay que llevar una dieta con alto contenido de verduras y frutas con vitaminas A y C, algunas son fáciles de identificar: cítricos, de color verde, amarillo y naranja. Mucha agua, poco alcohol y grasa”, secunda la investigadora Guadalupe Garibay, Premio Jalisco de Ciencias 2015 y experta en salud ambiental.

Ambos científicos participaron en un trabajo colectivo llamado “Salud ambiental en la zona metropolitana de Guadalajara.

Imaginando futuros diferentes” (2016). Allí, Curiel refiere a una investigación en la maestría de Salud Ambiental del año 2012, que “estima el incremento de temperaturas máximas en la ciudad y el efecto de isla de calor, encontrando que la cabecera municipal de Tlaquepaque al oeste de la metrópoli es donde el aumento de temperatura ha sido mayor a 2 grados centígrados en el periodo 1996 a 2009. La zona más estable es Las Águilas al este de la ciudad –la más cercana al bosque La Primavera–. También describe la exposición al contaminante atmosférico ozono que sufren todos los años los habitantes del Centro y Sur de la ZMG, y todos los años con alta exposición crónica al contaminante PM10.

Por lo anterior, las mayores tasas de mortalidad por enfermedades isquémicas del corazón se presentan en el municipio de Guadalajara llegando a ser de 8.3 muertes/año por cada diez mil habitantes”.

Otro estudio coordinado por el mismo académico, elaborado por Arturo Martínez Hernández, establece como “límite de confort térmico” los 32 grados centígrados.



Y confirma que la zona más transformada de la ciudad es la que padece más las olas de calor. El análisis de 2005 revela que “las temperaturas máximas alcanzadas se registraron en el centro de la ZMG”. Tanto esa zona como Oblatos y Tlaquepaque, las que cuentan con menos árboles, son las que afrontan el problema de forma más constante.

“La presencia de parques urbanos determina en 5.91 por ciento el comportamiento de la temperatura media más alta; el bosque La Primavera contribuye el doble (12.13 por ciento) en la regulación de este parámetro respecto a los parques urbanos y campos de golf”, lo que da certidumbre a las críticas de que la falta de árboles ha ocasionado que Guadalajara sea una nueva Comala. “El clima de las ciudades está relacionado con la isla de calor que se forma cuando el aire caliente tiende a acumularse en el centro de la ciudad, debido a la concentración de edificios y calles pavimentadas, este aire arrastra consigo la carga de contaminación […] las temperaturas máximas contribuyen directamente a la muerte. Se prevé que el aumento de las temperaturas que se está produciendo aumentará la carga de mortalidad”, dice por su parte la investigadora Citlali Curiel Balzaretti.

Las islas de calor pueden durar días. La más larga del año 200 fue de quince días. En 2002 una se prolongó por 27 jornadas. En 2011 se alcanzaron 20 días seguidos. Esto explica la alta letalidad para menores y ancianos. La semana caliente también arroja otros saldos insospechados: asesinatos por todos los puntos cardinales de la metrópolis: Tonalá, Tlaquepaque, Tlajomulco; cinco del lunes, cuatro del martes… hoy la siega de la Muerte seguro no descansará.

Y todo por el calor, que hace que los hombres sean más primarios, más feroces, arbitrarios. Y sin árboles que atemperen, la naturaleza parece quitar los últimos escrúpulos. “Este pueblo está lleno de ecos. Yo ya no me espanto. Oigo el aullido de los perros y dejo que aúllen. Y en días de aire se ve al viento arrastrando hojas de árboles, cuando aquí, como tú ves, no hay árboles. Los hubo en algún tiempo, porque si no ¿de dónde saldrían esas hojas? (Juan Rulfo. Pedro Páramo, página 39).