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Producción de alimentos y cambio climático, los desafíos de Los Altos de Jalisco

Producción de alimentos y cambio climático, crisis en Los Altos de Jalisco
Jalisco ya está inmerso en el proceso de alza de temperaturas promedio que afecta a buena parte del planeta, de forma más acusada, en los últimos 20 años. Y los efectos documentados sobre la producción de alimentos encienden las alarmas: un año cálido significa, por ejemplo, la pérdida de casi un millón de toneladas de maíz y el descenso de la producción de leche por vaca de más de 23 por ciento.
Estas son evidencias entregadas por los investigadores Arturo Curiel Ballesteros, Gabriela Ramírez Ojeda y Silvia Lizette Ramos de Robles para la publicación “El clima cambiante. Conocimientos para la adaptación en Jalisco”, editada por la Universidad de Guadalajara, y que concentra la parte sustantiva de la ciencia que nutre el Programa Estatal para la Acción ante el Cambio Climático, vigente en esta entidad.
El trabajo de los académicos parte del análisis de las unidades de gestión ambiental (UGAS) del Programa de Ordenamiento Ecológico Estatal vigente, tanto para el tema de la agricultura como el de la ganadería.

En el primer caso, señalan que las ugas que presentan un uso predominante de agricultura ascienden a dos millones 180,663 hectáreas. “Los indicadores para la identificación de vulnerabilidad en estas unidades fueron los siguientes: capacidad productiva del temporal. Esta evaluación está basada en el agua verde, que es el agua disponible en el suelo para las plantas y los microbios del suelo, y es absorbida por las raíces, usada por las plantas y regresada a la atmósfera a través de la transpiración […] este procedimiento considera dos parámetros: el cociente precipitación/evaporación (P/E) para el periodo del temporal (junio-octubre) y la profundidad del suelo; ambos se encuentran estrechamente vinculados con la capacidad productiva y la resiliencia.
Dos, la duración de la estación de crecimiento. “Comprende el periodo en número de días de inicio de la temporada de lluvias en forma regular, hasta la terminación de ésta, más un periodo de reserva de humedad del suelo, el cual depende de sus características edáficas. Este valor se utiliza para la zonificación de cultivos de temporal, la selección de variedades de cultivos y la definición de áreas agrícolas. El indicador es de gran importancia para determinar la capacidad de respuesta o resiliencia de los campos productivos: entre más dure la estación de crecimiento, más servicios de aprovisionamiento de alimento tendrán los ecosistemas agrícolas”.
Tres, “Erodabilidad del suelo. Se refiere a la capacidad de degradación del suelo. Es un indicador de vulnerabilidad ante la intensidad de la lluvia y el riesgo de perder el sustrato indispensable para la nutrición, el soporte de las raíces y la infiltración de la lluvia, factores que mantienen el rendimiento de cultivos. La erosión transforma los suelos que tienen capacidad de producción de alimentos, mediante un proceso de degradación que lleva a la desertificación de la tierra”.

Con los tres criterios, se pudo identificar las UGAS “que es más urgente atender frente a las amenazas del cambio climático en Jalisco. Esas unidades serían las que presentan una limitada capacidad de producción de biomasa y/o una alta vulnerabilidad de sus suelos a la degradación”. Y se encuentran sobre todo en la región Los Altos Norte, con “estaciones de crecimiento menores a las que demandan los cultivos principales, y adicionalmente se presentan suelos susceptibles a la degradación. En particular los municipios que tienen más probabilidades de sufrir siniestralidad por pérdida de más de 40 por ciento de la superficie sembrada son Ojuelos, Encarnación de Díaz y Teocaltiche”.
En contraste, con “mayor resiliencia al cambio climático y que pueden mantener su capacidad productiva en los próximos años, por tener todos los criterios dentro de la categoría de baja vulnerabilidad, están en la región Centro y son los municipios de Zapopan y Tlajomulco de Zúñiga. La paradoja es que estas zonas productoras de alimentos están sometidas a la presión de la expansión urbana del área metropolitana de Guadalajara, por eso su producción está declinando, es decir, su disminución productiva no se debe al cambio global del clima sino a un crecimiento insostenible de la ciudad”, advierten.
El ejercicio comparativo de dos años contrastantes de temperaturas máximas medias durante el temporal, 2004 como año fresco y 2009 como año cálido, dato cruzado con su efecto en la producción de maíz blanco, permite visualizarlo mejor: en el año cálido la producción declinó en casi 900 mil toneladas. De 2.8 millones de toneladas producidas en 2004, se descendió a 1.9 millones de toneladas en 2009.

¿Cómo influye la temperatura en los cultivos?
Investigadores consideran “que el incremento de ésta produce un aumento en la acumulación de grados por día o unidades térmicas de desarrollo (unidades calor), lo que acelera la velocidad del ciclo de vida de insectos plaga que pueden afectar la producción de cultivos. Además, el aumento de la temperatura acorta el ciclo vegetativo, causando una reducción del rendimiento al acortarse el periodo de producción de biomasa y de llenado de grano o formación de órganos reproductivos. Con el cambio climático es de esperarse que el número de generaciones de insectos plaga por año o ciclo de producción se incremente, elevando con ello los esfuerzos para el combate de plagas y los costos de producción”.
El incremento de temperatura “trae también como consecuencia la afectación de las funciones vitales de las plantas. Tal es el caso de temperaturas medias por arriba de 35 grados, que para la mayoría de las especies cultivadas significa estrés por calor. Las plantas bajo estrés calórico reducen su actividad celular y por tanto la formación de tejidos y la producción de biomasa, afectando el rendimiento y la producción de alimentos. Con el cambio climático se prevé que las especies cultivadas experimentarán un mayor número de días en que la temperatura rebase su umbral máximo, lo que implica el riesgo de que la planta entre en un estado de letargo que afectará su rendimiento”.
En esos dos años analizados, “se encontró que en 87 municipios el rendimiento disminuyó en el año cálido. En 2004, el rendimiento promedio de maíz por hectárea en Jalisco fue de 5.6 toneladas, mientras que en 2009 fue de 4.56 toneladas […] además de la temperatura, la precipitación durante el temporal se caracterizó por presentar este año una anomalía negativa, considerando que la precipitación determinó en 44 por ciento la producción de maíz de temporal”.
GANADERÍA

Los académicos, al analizar la ganadería, encontraron mayores riesgos de colapso, por estar más ligada de forma crítica al tema de las temperaturas.
En Jalisco, las ugas con uso pecuario predominante suman 762 mil 08 hectáreas. “Los indicadores para la priorización de estas unidades de gestión ambiental fueron: uno, índice de humedad. Es la relación entre la precipitación con 70 por ciento de probabilidad para cada mes sobre la evapotranspiración potencial mensual. Se trata de un indicador útil para identificar zonas con problemas periódicos de sequía, es decir, es un indicador de las relaciones existentes entre la precipitación o aporte de agua y la evapotranspiración potencial, como expresión de la demanda de agua ejercida por el medio. En este sentido, las sequías son la principal amenaza contra la ganadería de Jalisco, pues la mayor actividad ganadera se ubica en áreas con bajo índice de humedad”.
Dos, índice de temperatura-humedad. “Se utiliza en todo el mundo para estimar el grado de estrés calórico en ganado lechero y de carne. Es un indicador que sirve para identificar las zonas de riesgo para el ganado lechero y para poder establecer estrategias ante el estrés por calor. Este índice considera que valores de 70 o menos son confortables para las vacas; mayores de 78 les causan malestar porque las hacen que pierdan la capacidad de mantener mecanismos de termorregulación o temperaturas normales del cuerpo. Un índice superior a 72 es suficiente para causar tensiones calóricas, incrementar el ritmo respiratorio de la vaca y provocar reducción en la ingesta de alimento”.
Dichos valores “se presentan todo el año en la costa del Pacífico, principalmente en los territorios donde se ha abatido el servicio de regulación de los ecosistemas por causas como deforestación, incendios e introducción de especies invasoras, entre otras”.

Al comparar la producción de leche en los mismos años fresco y cálido que el cultivo de maíz (2004 y 2009), “se encontró que en 2004 se produjeron 7.6 miles de litros al año por vaca, mientras que en 2009 el índice fue de tan sólo 5.9 miles de litros por vaca […] las áreas pecuarias con mayor probabilidad de sufrir daño como consecuencia del cambio climático son las que presentan un índice de humedad bajo y/o un índice de temperatura-humedad alto”, lo que regresa el tema a Los Altos de Jalisco y a zonas como el norte y la costa seca.
“Como la mayor parte de los ganaderos en Jalisco también son agricultores, otro elemento de análisis en el marco del calentamiento global es la baja producción de alimento para el ganado a causa de pérdida de disponibilidad de agua. En lo referente a la escasez de agua, los ganaderos identifican 2011 como el año en que la sequía impactó más su actividad productiva. Asimismo, señalan las afectaciones que tuvieron por el aumento de precios en los alimentos para su ganado a partir de la sequía que vivieron los estados del norte del país, donde los ganaderos se vieron en la necesidad de comprar los alimentos en otros estados”.
Las vacas lecheras, añaden, “presentan una mayor huella hídrica en comparación con todas las especies animales que nos alimentan [2,056 metros cúbicos/cabeza/año], eso las hace más vulnerables a las condiciones de sequía. Asimismo, la producción de leche genera calor en la vaca debido a la metabolización de grandes cantidades de nutrimentos, lo que hace que las más productivas sean más vulnerables al estrés calórico”.
Los científicos destacan que de todo el estado, el municipio de Encarnación de Díaz es el de prioridad más alta y en situación de urgencia para implementar programas de adaptación al cambio climático para la ganadería.
En resumen, Jalisco aporta 11 por ciento del Producto Interno Bruto agropecuario del país; el cambio climático pone en riesgo esta generación de riqueza. La región de Los Altos, colindante con zonas altamente productivas de Guanajuato, Aguascalientes y Michoacán, es la región más expuesta al problema, amenaza considerable al quinto del PIB del estado que allí se genera.
viernes, 28 de abril de 2023
Incendios forestales: historias de vidas, muertes y resurrecciones
lunes, 13 de marzo de 2023
"No estamos preparados para lo que viene en incendios con el cambio climático": Alfredo Nolasco
Agustín del Castillo. El Diario NTR Guadalajara
El cambio climático ha venido a complicar la de por sí difícil historia del combate de incendios forestales en México “y no estamos preparados”, advirtió el consultor en el tema y ex director del programa en la Comisión Nacional Forestal (Conafor) Alfredo Nolasco Morales.
“La temporada 2021 apoyé en Zapopan y vi incendios con remolinos de fuego que antes no se presentaban. Particularmente, no olvido cómo en 5 minutos se produjo uno con 12 remolinos de fuego; son los incendios que vienen y no estamos preparados”, porque los políticos y la sociedad se empeñan en no comprender.
En entrevista, el experto hizo a la par un recuento de la precariedad que enfrentan los combatientes del fuego, profesión incomprendida por la sociedad: “1998 fue el peor año, tuvimos 73 muertos, un solo evento de 19 en Puebla; desde 1966 se acumulan 266 combatientes fallecidos, de los cuales 75 a 80 por ciento son voluntarios rurales. La lección era y sigue siendo que, si no están profesionalizados, el riesgo crece: debemos poner los ojos en la protección del personal y se logra mejorando el entrenamiento”.
¿Cómo hacer entender esto a los políticos, a los tomadores de decisiones, a la sociedad? El experto respondió: “Pienso que este programa de incendios no genera votos. Estoy seguro, a lo largo de 36 años he visto pasar diputados, senadores, presidentes municipales, gobernadores y presidentes de la República, y es eso, desinterés, porque es inversión a fondo perdido, no hay ganancia política, financiera, social. Se apaga y nos olvidamos (…) Pasó en 2011 y en Monterrey el año pasado; se contrató un DC10 esa última vez y un Boeing 747 en 2011; cada descarga que hacen esos aviones vale lo que cuatro camionetas nuevas, pero prefieren eso en lugar de darnos ese dinero para equipar brigadas, porque eso no genera fotos impactantes como un avión”.
De manera, añadió, que se tiene “que educar a la sociedad; la sociedad urbana en particular es un juez muy severo, pero solamente se critica; se necesita que haga también”. Una parte es llevar un modo de vida responsable en lo ambiental y la otra es elevar el costo político de no tomar decisiones, como es invertir dinero público en la prevención de incendios. Advirtió que Estados Unidos hace quemas preventivas sobre 2.5 millones de hectáreas, pero México solamente lo hace en 100 hectáreas, “apenas para prácticas, no hay recursos para trabajarlo con seriedad”.
En el caso de La Primavera y los bosques que rodean el Área Metropolitana de Guadalajara, por ejemplo, la Ley Estatal del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente prohíbe expresamente las quemas agrícolas en las estaciones frías y secas (otoño-invierno), lo que es contradictorio y explica por qué esta temporada 2023 ha significado un riesgo mayor para los combatientes (ver NTR, 27 de febrero de 2023).
“El fuego es herramienta benéfica y dañina; vamos a tratar de hacerla benéfica, pero necesitamos tu comprensión (…) reeducar legisladores, políticos, medios de comunicación, porque además, quieren que los incendios se apaguen rápido, pero no es así: los incendios no se apagan por instrucciones, se apagan cuando hay una desalineación entre la topografía, el tiempo atmosférico y los combustibles, cuando la temperatura y la humedad relativa sean bajas, allí tenemos una oportunidad, pero si queremos meter al personal cuando tengamos topografía abrupta, alta cantidad de combustible y tiempo atmosférico adverso con temperaturas de 30 a 40 grados, y unidades de combustible de menos de 10, lo que estamos haciendo es aumentar el riesgo para el personal y ninguna vida vale menos que una hectárea, 10 ó 100 quemadas”.
La crítica de Nolasco Morales no se detiene allí: debería haber una sola campaña de incendios porque “somos un solo país”, pero cada gobierno quiere meter mano; además, son simplemente reactivos. “No hacemos prevención porque cuesta: poner gasolina, alimentación, agua y como son cosas que no se ven, pues eso lo explica (…) En incendios damos recursos, pero pasan las lluvias y ya no llega nada. Luego pedimos vehículos de ocho cilindros y 4x4, pero los tomadores de decisiones dicen ‘están gastando mucho combustible’ y no, así es el vehículo y es un costo inherente a la protección… de manera que nuestro programa mexicano está a la altura de los mejores programas, pese a tener pocos recursos…”.
Y para muestra, el botón: el año de incendios se lleva 2 mil millones de dólares en Estados Unidos, 850 millones de dólares en Canadá, entre 500 y 600 millones de dólares en Australia y Nueva Zelanda, 400 millones en Corea del Sur… y 20 millones de dólares en México. “Es un abismo; hacemos mucho más con menos, y muchos nos reprochan que salimos caros”.
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Ya son cuatro los vinculados por ecocidio en área aledaña
La Fiscalía del Estado informó que procesó a un cuarto hombre por un ecocidio en un área aledaña al bosque La Primavera. Al igual que a los otros tres señalados, un juez le impuso la medida cautelar de no acercarse a la zona afectada. El sujeto recién vinculado a proceso, identificado como Luis Servando M., se suma a Germán G., Joel H. y Emilio L., a quienes se acusa de excavaciones y extracciones ilícitas de material geológico como arena, jal y tepetate en 25 hectáreas ubicadas en los límites del área natural protegida de La Primavera, en las inmediaciones del paraje Volcanes, en Tala. En las actividades se usó maquinaria pesada, góndolas y camiones de volteo, y también se realizaron descargas de residuos de manejo especial, como escombro y basura. Como dichas acciones no contaban con una evaluación de impacto ambiental, medidas de mitigación, ni plan de reparación del lugar, además de que carecían de permiso o autorización de la autoridad competente, a Luis Servando se le configuraron los delitos contra el ambiente y ecocidio, “por lo que al considerar fundados los elementos presentados, el juez de control lo vinculó a proceso con las medidas cautelares diversas a la prisión de no aproximarse al lugar de hechos ni a testigos, entre otras, durante un plazo de seis meses”. Redacción LOS NÚMEROS
Fuego externo, gran amenaza del bosque La Primavera
incendio en La Primavera, por Jorge Alberto Mendoza
Agustín del Castillo. El diario NTR Guadalajara
La creciente incidencia de las actividades humanas periféricas sobre la salud del bosque La Primavera se puede ilustrar con una cifra simple: la base de datos de 20 años de incendios sobre el área natural protegida (ANP) –de 2001 a 2021– acumula mil 912 eventos de fuego, de los que 776 nacieron dentro del polígono protegido, mientras que mil 136 (61 por ciento) brotaron en la zona contigua, la llamada “área de amortiguamiento” que no tiene existencia legal.








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