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viernes, 28 de abril de 2023

Incendios forestales: historias de vidas, muertes y resurrecciones




* En 2023, Jalisco encabeza la lista nacional de bosques y pastizales quemados, muy por encima de Guanajuato y Michoacán 

* El cambio climático pone la perspectiva muy compleja, asegura Alfredo Nolasco Morales, ex director nacional de incendios 

* Los ecosistemas de pino que predominan en el eje Neovolcánico y las sierras madres del Sur y Occidental, sestán adaptados al fuego 

* El problema serio es que muchos ecosistemas han sido alterados, y no evolucionaron en esas condiciones, lo que complica su restauración 

 Agustín del Castillo / Brunoticias 

28 de abril de 2023. Tapalpa es a Jalisco lo que Mariposa en Yosemite, a California. Los fraccionamientos urbanos de lujo han invadido al bosque, generando negocios fabulosos y la consolidación del destino turístico, pero a cambio de la fragmentación de los corredores, la extinción local de muchas especies, la alteración de los ciclos naturales básicos, por medio de la invasión de ruido, de bardas y mallas, de autos de motos, de contaminación y basura… más de alguno encontrará una irresistible justicia poética en que las casonas de madera se expongan cada año a la temporada de fuego, pues las florestas de pino están entre las mejor adaptadas a la presencia de la magnífica y temible “flor roja” de que hablaban los animales de Kipling (El libro de la selva). 

Hoy, corre por el bosque antiguo y por las hipermodernas redes sociales una noticia amarga. El joven Manuel Alejandro Justo Hernández, jefe de cuadrilla de la brigada Mazati, con apenas 22 años, cayó víctima de los azares y la incertidumbre inherentes a combatir fuego en contextos cada vez más desafiantes. Es la sequía extrema, es la presencia abundante de combustible por el bajo manejo, es el viento cambiante de la primavera, es todo lo que pueda llamarse cambio climático. Pero los brigadistas reconocen cambios complejos, a veces dramáticos, en la dificultad de enfrentar incendios en bosques y selvas. 
 
El teatro de la desgracia fue un paraje llamado El Carrizal, que este día era atendido por 45 combatientes. El gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, aclaró en sus redes sociales que no había daños en zonas habitaciones o cabañas. Muchos propietarios vigilaban al anochecer, con angustia, el comportamiento de la deflagración. 

La muerte no interrumpió la furia indiferente de la naturaleza: al día siguiente, después de mediodía, había ya 262 bomberos forestales. La extinción del fuego todavía se prolongaría otro día más. Los días finales de abril y los comienzos de mayo suelen tener los peores registros de incendios para Jalisco. Y hablando de muertes infaustas, son los pueblos contiguos a la Sierra de Quila -la única área protegida de esta región- a los que le ha tocado poner más vidas -nunca fue más preciso ese cliché de “ofrenda”- durante los últimos 40 años de combate de incendios. 

Corría 1986. El fuego brotó en Tenamaxtlán, y penetró en la Sierra de Quila el 12 de mayo. El reporte que entregó al gobierno del estado el alcalde de Tecolotlán, Manuel Rosas, señaló que tras 18 horas de combate, la combustión había alcanzado 8 mil hectáreas, más de la mitad de la superficie protegida por el decreto de 1982. Incluso había entrado en combate un helicóptero de la entonces Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos. Al final, el pago por la inexperiencia de los brigadistas, casi todos originarios de Quila el Grande, es el más elevado de que se tenga registro en vidas humanas en Jalisco por estos eventos: nueve muertos. 

Sus nombres permanecen en una placa conmemorativa en Tecolotlán: Alejandro Jiménez Luquín, de 14 años, José Luis Sandoval Sánchez, quien recién cumplía 18 años de edad; además de siete adultos más: Juan Sedano Sánchez, José Hernández Pérez, Javier Núñez Barbosa, Maximiliano Sánchez Soltero, Ventura Aquino Rivera, Antonio López Espinoza y Agustín Becerra Bustos. Desde entonces, el 12 de mayo es día estatal del combatiente de incendios, en conmemoración de esta tragedia. 


Este 28 de abril de 2023, el joven Manuel Alejandro Justo Hernández se ha unido a la nómina trágica de los muertos de Quila. 




EL DRAGÓN QUE RESUELLA EN LA NOCHE 
Junio del año 2004. Entre la apretada oscuridad nocturna de la sierra de Cuale, al oeste de Jalisco, los viajeros primero percibieron el inconfundible aroma de la combustión, mientras columnas de humo opacaban un cielo apenas un momento atrás tapizado de estrellas. 
 
Luego, cuando libraron un puerto del camino que va a Talpa a bordo de la desvencijada Toyota “chocolate”, sus ojos recuperaron una visión primitiva, tejida de asombro y temor: el fuego, cual espléndido y terrible dios primordial, devoraba furioso el bosque. Los troncos de pinos y encinos, inermes ante la ofensiva de la lengua roja, ardían como espíritus atormentados, y su castigo dotaba de una extraña belleza a la noche. El viento soplaba y expandía las llamas. Entonces, Toribio y Manuel observaron el raudo y accidentado ascenso de un jeep con grandes luces incandescentes, por la brecha: reconocieron a bordo a un cazador del pueblo, Armando Amaral. ¿Simple oportunista o invocador voluntario del desastre? Una duda que nunca sería contestada...Las luces cegadoras tenían el propósito de sorprender venados durante su huida. El sospechoso no se detuvo a saludar, en persecución de la probable presa, y el fuego siguió su marcha en medio de súbitas explosiones sobre las copas de los árboles, cuya orgullosa y paciente longevidad quedó a prueba. 

Lupe Ochoa les recordó que ese predio tenía un conflicto añejo de posesión y que es usual resolver por la vía de un incendio lo que los tribunales y la justicia demora en aclarar. Segunda hipótesis. Qué decir de los siniestros provocados para abrir la siembra de enervantes: en estas montañas, aún remotas, pero cercanas al mar, la marihuana y la amapola son algo común desde hace más de dos décadas, cuando el legendario Rafael Caro Quintero arribó y dio trabajo a decenas de habitantes pobres de El Bramador y Desmoronado, aldeas mineras aisladas desde los aciagos años de la revolución de Pedro Zamora (1920). 
 
La reflexión se interrumpió al aparecer la cuarta posibilidad, unos minutos después: el pesado descenso de un camión maderero con gruesos troncos que tal vez contaba con la guía para acreditar su procedencia legal, pero que, en caso de que faltara, la compleja red de caminos rurales pondría lejos del brazo de la ley. Además, se puede pensar, cavilaron los testigos, en el fuego encendido por paseantes, esos peregrinos que visitan a la Virgen tras un periplo por la sierra, en extenuantes jornadas en las que el sol, la lluvia y el frío los ponen a prueba. Aunque junio no es la temporada alta para ese fervor. 

Tampoco se podría descartar la apertura de pastizales o de terrenos agrícolas, costumbres inmemoriales de los moradores de esta región. 19 años después de esta estampa, la destrucción de los bosques en esta región de la Sierra Madre del Sur se ha hecho exponencial: las mafias territoriales controlan completamente el mercado de la madera, y son las que deciden los árboles que se cortan y los volúmenes que se extraen. El escenario más pesimista se ha cumplido. De hecho, Jalisco sobresale en este renglón de infortunios por encima de sus vecinos Michoacán, Guanajuato o Nayarit. Por ejemplo, cerrando cifras en abril de 2023, mientras el reporte de lo que va del año de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), apunta más de 25 mil hectáreas quemadas para Jalisco, Guanajuato sólo ha visto pasar el fuego por poco más de 1,500 hectáreas: Michoacán, por casi tres mil hectáreas, y Nayarit, 5,681 hectáreas. Todos muy lejos de las cifras de la tierra del tequila. 

El desorden en la gestión del territorio, detonado por a dinámica de las fuerzas económicas, en candiladas por el éxito económico e monocultivos como el aguacate, el agave y los invernaderos con frutas y legumbres de exportación, o por el poder de la ganadería (la entidad es la segunda del país en número de cabezas, solo por detrás de Veracruz), sumado a la ausencia de Estado de derecho y el poder de las plazas criminales ligadas al Cártel Jalisco Nueva Generación, son sin duda parte de la explicación. 

La Sierra de Cuale vive en 2023 estás condiciones extremas. Pero nada de eso se sospechaba esa noche de la primavera de 2004. El fuego redobló su furia en la alta noche, y Toribio, Manuel y Lupe se retiraron camino abajo, apesadumbrados y sin respuestas, hasta la quietud luminosa de Talpa. Al día siguiente, aquella danza fantástica de color y vapores de la víspera, bajo la luz del sol se había reducido a ruinas grises. Algunos tocones conservaban un mortecino ardor, árboles fantásticos lucían pelones, retorcidos y ennegrecidos; algunos supervivientes con ramas aún verdes se erguían heroicos en medio de la desolación. 

El daño fue grande, aunque puntual: alrededor de 25 hectáreas quemadas. Pero en derredor, un magnífico bosque de miles de hectáreas sobrevivió a sus verdugos. Por algún tiempo. 




LAS DOS CARAS DEL FUEGO 
No siempre tienen que acabar estos asuntos así. La investigación científica desarrollada en México en los últimos años demuestra que aunque el fuego puede originar grandes desastres, sobre todo si crece a través de las copas de los árboles, también cumple una función ecológica esencial en muchos ecosistemas, en particular en los bosques templados (justamente, los de pino y encino) y en los matorrales. Un incendio superficial es a menudo benigno, pues propicia la regeneración, el rebrote de semillas y la presencia de ciertos animales adaptados a ese entorno cambiante. En cambio, puede destruir cosas valiosas en otros ecosistemas, como la selva húmeda o el bosque de niebla (o mesófilo de montaña). 

Lo que se necesita es adoptar visiones y sistemas múltiples para su manejo, advierte el investigador del Instituto Manantlán de Ecología y Conservación de la Biodiversidad (Imecbio-UdeG), Enrique Jardel Peláez. “Se trata de fortalecer capacidades contra los incendios; esto evolucionó a un enfoque de manejo del fuego, partiendo de la idea derivada de estudios ecológicos de largo plazo: el fuego es parte de la dinámica de los bosques de pino”, explica Jardel. “[El fuego] tiene una serie de usos, además, en silvicultura para preparar el terreno, en regeneración natural o plantaciones, o manejo de hábitat pensando en las especies adaptadas a las condiciones que crean los incendios, tanto plantas como aves; también se usa en manejo de agostaderos para la ganadería, y es una de las herramientas más baratas para preparar terrenos para cultivo”. 

Así, se procura estimular “esta idea de que el fuego se maneje, se use para algo benéfico”, lo que lleva a “mantener el régimen de incendios en aquellos ecosistemas que dependen del fuego”, sin descuidar el aspecto de la protección. 

- ¿Hay un mito muy grande en torno al fuego destructor? 
- Bueno, es necesario ser claros: los incendios sí pueden tener efectos destructivos; se deben tener capacidades para prevenir y combatir incendios […] pero en muchos ecosistemas ha estado presente por millones de años de forma natural, y luego miles por la presencia humana; no es algo que puedas eliminar nomás así, generarías cambios en características de bosques y su dinámica natural. Entonces, eliminar el fuego no es del todo correcto, por eso la necesidad de manejarlo. Los ecosistemas que normalmente no se queman más que en años muy secos, como el bosque mesófilo o las selvas húmedas, deben estar en condiciones extremas para que los incendios sean naturales, años secos y caída de rayos, o quemas intencionales […] el problema es que cada vez más gente vive en contacto con los bosques… avanza la frontera agropecuaria, la extracción de recursos como la madera, y esto puede modificar las condiciones de estas selvas y hacerlas más susceptibles a un incendio. La selva se fragmenta, se abren claros en ella, se seca combustible, se enciende y propaga un incendio. Si a esto le añadimos las condiciones de cambio climático, con eventos de sequía extrema u ondas de calor, eso sí podría generar un desastre. Pero en otros casos, el fuego es parte del sistema y se debe manejar. 

De hecho, añade Jardel Peláez, los desastres periódicos que se padecen en bosques de Estados Unidos, o recientemente en Australia, son consecuencia de políticas que, en lugar de manejar el fuego, lo han marginado. Esto propicia la acumulación de materiales combustibles y potenciales desastres, incluso a costa de vidas humanas. 

“Los aborígenes de Australia lo usaron por miles de años; provocaron incluso incendios para reducir el peligro de forma severa […] el caso de la acumulación de combustibles es un problema serio pues ahora hay casas metidas en el bosque, e incluso ciudades que crecen sobre estas áreas. Ése es el caso de Canberra [capital de Australia], ciudad en medio de ecosistemas que se pueden quemar; o de varios fraccionamientos de poblaciones al sur de California; en México está el caso de la sierra de Arteaga en el estado de Coahuila, que se llenó de cabañas y residencias de personas de Monterrey, o el bosque de La Primavera, en Guadalajara”. 

Este investigador explica que el problema es que no sólo se quema el bosque o el ecosistema, sino que se ponen en riesgo viviendas e infraestructura, por lo que los combatientes tienen que arriesgarse más: “En Estados Unidos ya ha habido protestas de las agencias de combate de incendios llamando a que se controle la urbanización en áreas de riesgo, se arriesga a la gente y al combatiente”. 

En México y América Latina, la gente vive en los bosques desde hace siglos, pero se trata de algo completamente distinto: “Allí derivan prácticas inmemoriales de manejo de fuego que se hacen en el momento apropiado cuando es menos riesgoso, para reducir la acumulación de combustibles […] en lugares con población asociada a bosques, donde se aprovecha la madera y se manejan bien los recursos, lo normal es que se apliquen medidas de prevención, como quemas prescritas, que haya vigilancia y personal de combate”. 

Jardel Peláez habla de dos temporadas de incendios difíciles en el país: 1998 y 2003. “Se comparaba que mientras en lugares de bosques bajo manejo hubo poca incidencia de incendios o se controlaron pronto, en las áreas más remotas hubo muchos incendios, pues no había condiciones de organización para prevenir y combatir”. Estas experiencias dejaron enseñanzas. Surgió de allí una norma oficial mexicana para manejo de fuego (NOM 015), pero se debe caminar hacia la generación de programas específicos y adaptados a cada realidad del heterogéneo mundo natural mexicano. Es decir: predio por predio. 

NO SABEMOS LO QUE SE VIENE 
El cambio climático ha venido a complicar la de por sí difícil historia del combate de incendios forestales en México “y no estamos preparados”, advierte el consultor en el tema y ex director del programa en la Comisión Nacional Forestal (Conafor) Alfredo Nolasco Morales, entrevistado en Zapopan en diciembre de 2022. 

“La temporada 2021 apoyé en Zapopan y vi incendios con remolinos de fuego que antes no se presentaban. Particularmente, no olvido cómo en 5 minutos se produjo uno con 12 remolinos de fuego; son los incendios que vienen y no estamos preparados”, porque los políticos y la sociedad se empeñan en no comprender. El experto hace a la par un recuento de la precariedad que enfrentan los combatientes del fuego, profesión incomprendida por la sociedad: 

“1998 fue el peor año, tuvimos 73 muertos, un solo evento de 19 en Puebla; desde 1966 se acumulan 266 combatientes fallecidos, de los cuales 75 a 80 por ciento son voluntarios rurales. La lección era y sigue siendo que, si no están profesionalizados, el riesgo crece: debemos poner los ojos en la protección del personal y se logra mejorando el entrenamiento”. 

-¿Cómo hacer entender esto a los políticos, a los tomadores de decisiones, a la sociedad? 
- Pienso que este programa de incendios no genera votos. Estoy seguro, a lo largo de 36 años he visto pasar diputados, senadores, presidentes municipales, gobernadores y presidentes de la República, y es eso, desinterés, porque es inversión a fondo perdido, no hay ganancia política, financiera, social. Se apaga y nos olvidamos (…) Pasó en 2011 y en Monterrey el año pasado; se contrató un DC10 esa última vez y un Boeing 747 en 2011; cada descarga que hacen esos aviones vale lo que cuatro camionetas nuevas, pero prefieren eso en lugar de darnos ese dinero para equipar brigadas, porque eso no genera fotos impactantes como un avión. 

De manera, añade, que se tiene “que educar a la sociedad; la sociedad urbana en particular es un juez muy severo, pero solamente se critica; se necesita que haga también”. Una parte es llevar un modo de vida responsable en lo ambiental y la otra es elevar el costo político de no tomar decisiones, como es invertir dinero público en la prevención de incendios. 

Advierte que Estados Unidos hace quemas preventivas sobre 2.5 millones de hectáreas, pero México solamente lo hace en 100 hectáreas, “apenas para prácticas, no hay recursos para trabajarlo con seriedad”. En el caso de La Primavera y los bosques que rodean el Área Metropolitana de Guadalajara, por ejemplo, la Ley Estatal del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente prohíbe expresamente las quemas agrícolas en las estaciones frías y secas (otoño-invierno), lo que es contradictorio y explica por qué esta temporada 2023 ha significado un riesgo mayor para los combatientes. 

“El fuego es herramienta benéfica y dañina; vamos a tratar de hacerla benéfica, pero necesitamos tu comprensión (…) reeducar legisladores, políticos, medios de comunicación, porque además, quieren que los incendios se apaguen rápido, pero no es así: los incendios no se apagan por instrucciones, se apagan cuando hay una desalineación entre la topografía, el tiempo atmosférico y los combustibles, cuando la temperatura y la humedad relativa sean bajas, allí tenemos una oportunidad, pero si queremos meter al personal cuando tengamos topografía abrupta, alta cantidad de combustible y tiempo atmosférico adverso con temperaturas de 30 a 40 grados, y unidades de combustible de menos de 10, lo que estamos haciendo es aumentar el riesgo para el personal y ninguna vida vale menos que una hectárea, 10 ó 100 quemadas”. 

La crítica de Nolasco Morales no se detiene allí: debería haber una sola campaña de incendios porque “somos un solo país”, pero cada gobierno quiere meter mano; además, son simplemente reactivos. “No hacemos prevención porque cuesta: poner gasolina, alimentación, agua y como son cosas que no se ven, pues eso lo explica (…) En incendios damos recursos, pero pasan las lluvias y ya no llega nada. Luego pedimos vehículos de ocho cilindros y 4x4, pero los tomadores de decisiones dicen ‘están gastando mucho combustible’ y no, así es el vehículo y es un costo inherente a la protección… de manera que nuestro programa mexicano está a la altura de los mejores programas, pese a tener pocos recursos…”. 

Y para muestra, el botón: el año de incendios se lleva 2 mil millones de dólares en Estados Unidos, 850 millones de dólares en Canadá, entre 500 y 600 millones de dólares en Australia y Nueva Zelanda, 400 millones en Corea del Sur… y 20 millones de dólares en México. “Es un abismo; hacemos mucho más con menos, y muchos nos reprochan que salimos caros...”. 

EN 1 DE CADA 4 HECTÁREAS, EL FUEGO NO DEBERÍA ESTAR 
En Jalisco, durante 2023, , la Conafor reporta que una de cada cuatro hectáreas quemadas, lo hacen en sistemas naturales no adaptados a su influencia Es decir, si los incendios sólo se dieran donde es natural que se den: las diversas agrupaciones de bosques de pino-encino de sus ecosistemas templados, el impacto sería de poca consideración en términos biológicos, porque son ecosistemas que evolucionaron con el fuego, como sucede con el bosque La Primavera. 

Pero no pasa con otros ecosistemas que antes no se quemaban, y que ahora padecen fuego porque fueron fragmentados y degradados, y eso se suma a la fenomenología climática con los calores al alza. “Los ecosistemas sensibles al fuego, son los que no se han desarrollado con el fuego como un proceso importante y recurrente. Las especies de estas áreas carecen de adaptaciones para responder a los incendios y la mortalidad es tan alta incluso cuando la intensidad del fuego es muy baja. Es decir, no son muy inflamables. La estructura y la composición de la vegetación tienden a inhibir la ignición y la propagación del fuego. A medida que los incendios se vuelven frecuentes y extendidos, el ecosistema se desplaza hacia una vegetación más propensa al fuego. Como ejemplos podemos incluir una amplia variedad de bosque y selvas latifoliadas tropicales y subtropicales, así como bosques latifoliados y de coníferas de zonas en el extremo más húmedo del gradiente de humedad. Los bosques tropicales se convierten en sabanas de pastos inducidos y los pastizales semiáridos se ven invadidos por pastos no nativos que crean un combustible continuo”, explica el investigador Andrés Nájera Díaz, de la Universidad Agraria Antonio Narro, de Coahuila (https://sma.gob.mx/wp-content/uploads/2021/09/2_El-fuego.pdf). 

Conforme a los datos de la Conafor, 120 de los 445 incendios en Jalisco de esta temporada han sido en ecosistemas sensibles, lo que también marca una cuarta parte del total. En cuanto a número de eventos de estas características, el estado también encabeza la lista nacional. En cuanto a superficie de esta fragilidad sometida a la destrucción del fuego, Jalisco ocupa el tercer lugar. La norteña Sonora (7,668 hectáreas) y el sureño Guerrero (5,683 ha) son primero y segundo lugar. 

El sistema de combate de fuego de Jalisco es de los mejores del país, lo cual se refleja en la superficie más moderada promedio por incendio, en comparación con otras entidades. Sin embargo, los excesivos brotes de fuego reflejan un mal control del territorio y de sus actividades productivas. 

“Actualmente, un mayor número de ecólogos y conservacionistas consideran que los regímenes alterado del fuego, es decir, demasiado, muy poco o el tipo de fuego equivocado, son una gran amenaza para la conservación de la biodiversidad. Ellos sostienen que si no se les presta atención debida y se les integra a otros esfuerzos, los incendios o la falta de fuego tiene el potencial de deshacer el progreso logrado en décadas de esfuerzo de conservación y desarrollo sostenible”, agrega el académico citado. 
 




2017, EL AÑO EN QUE MUCHOS ESTUVIERON EN PELIGRO 
Faustino Ibarra Guerrero, adscrito la brigada Puma 1 que combate incendios en La Primavera y su zona de influencia, ya contaba con años de experiencia y habilidades que sólo se adquieren con el bregar constante entre fuego, cañadas, viento y humo. El 26 de abril de 2017 le tocó afrontar su cita definitiva con el destino. Hay testigos. 

“Fue extraño; primero vimos a un grupo de desconocidos y después nos topamos con el incendio; como fue en una zona muy accidentada, de repente el fuego brinco por una cañada por una ráfaga de viento, y Faustino trató de regresarse, pero cayó de muy alto […] Luis Alberto Armenta Hernández, otro combatiente, quiso auxiliarlo, y además de que aspiró mucho humo, también se lesionó…”. Al anochecer se completó el rescate. Faustino había muerto. Luis Alberto debió ser hospitalizado. Semanas después también falleció. No fue, aparentemente, un caso aislado. Este combate fatal se dio en la Sierra de Ahuisculco, una de las estribaciones que rodean al valle Tala-Ameca, al poniente del área metropolitana de Guadalajara. Apenas una semana después, el 2 de mayo, otro siniestro ubicado unos 120 kilómetros al poniente, en el paraje La Virgencita, entre Mascota y San Sebstián del Oeste, ocasionó una tercera víctima: Gildardo de Jesús Fregoso Dueñas, de la brigada Semadet-Occidental 1. 

Y la cuarta muerte se acumuló apenas en las montañas del norte del valle de Ameca, en el área protegida Sierra del Águila, el 8 de mayo: Matías Aguayo Villagrana, de la brigada municipal de Ameca. 

No hay explicaciones oficiales sobre por qué, experimentados combatientes pudieron cometer errores que les costaron la vida. Pero extraoficialmente, se señala el inquietante hecho de que los combates a bandas criminales de robo de gasolina en los valles de Tlajomulco y Ameca empujaron a gavillas enteras a la parte alta. 

Tierra de nadie: agazapados ante la ofensiva del ejército mexicano, buscaron refugio en el monte, como los bandidos de las viejas historias. Y para un criminal a la defensiva, cualquier hombre es sospechoso. “Eso tuvo que ver con las muertes, y es algo que ni la fiscalía ni la secretaría de Gobierno le dejaron claro al gobernador cuando se criticaron los casos en el gabinete; no fue un tema de mala planeación ni de falta de equipos, fue evidentemente que se menospreció el factor de la presencia de grupos criminales, que cada vez condicionan más las posibilidades de un combate efectivo del fuego en las montañas de Jalisco”, advierte un alto funcionario del ejecutivo estatal. La descomunal cifra acumulada de hectáreas afectadas por fuego en Jalisco, 189,900 hectáreas hasta el 31 de diciembre de 2017, la mayor cifra histórica en la historia de la entidad y segunda en la del país (la excepción es 1998, con Oaxaca), da veracidad al diagnóstico. 

Manantlán se quemó como no había ocurrido en muchos años. La gran reserva de la biosfera, una de las joyas de la conservación en México, posiblemente rebasó quince mil hectáreas siniestradas. Los combatientes han debido lidiar desde que se constituyó la reserva, hace casi 31 años, con la fantasmal presencia de los sembradores de mariguana y amapola, que han cobrado vidas en algunos liderazgos indígenas de Ayotitlán y Cuzalapa; hoy la cosa es peor, porque el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ejerce un control de territorio que va desde las zonas remotas hasta las cabeceras municipales regionales, y sobre todo tipo de actividades económicas. 

“Y hay muy pocos que estén dispuestos a enfrentar sus intereses; las siembras requieren a veces que se abran claros y el fuego les sirve de herramienta”, sostiene un veterano combatiente de fuego. 

No solamente el elemento de la criminalidad ha hecho desastroso el año 2017 para los bosques. La entonces titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial, Magdalena Ruiz Mejía, señala la extrema sequedad y las altas temperaturas que se alcanzaron durante los meses de primavera y el comienzo del verano. También, la existencia de abundante material combustible-restos de plantas y árboles derribados- como efecto de fenómenos extremos, en especial, el violentísimo huracán 'Patricia', que no cobró vidas humanas pero sí arrasó con selvas y bosques del litoral y de la Sierra Madre del Sur. 
 
El aspecto “cultural” terminó de cuadrar la crisis: en Jalisco, como “campeón agropecuario”, los productores parecen tener “cheque en blanco” cuando de aumentar su productividad, con riqueza y empleos, se trata. Muchos activistas ambientales denunciaron cómo las florestas derribadas resultaron una tentación irresistible para muchos agricultores o ganaderos “expansionistas”, que buscaban ampliar sus superficies productivas. Incluso en el caso de que no fuera así, la actividad agropecuaria es responsable de al menos una cuarta parte de los incidentes con fuego, pues se usa como herramienta para preparar la tierra o desbrozar agostaderos. La NOM 015-SEMARNAT / SAGARPA obliga a notificar a las autoridades de esas “quemas controladas”, pero es una de los preceptos más violados en todo el país. Y la “cultura” también se apunta una clara responsabilidad con los paseantes ocasionales, descuidados, y a la postre, destructivos, de los bosques. 

El siniestro que más impacto tuvo en la opinión pública tapatía se liquidó en la misma jornada en que Gildardo de Jesús Fregoso Dueñas murió accidentado en Mascota. Un grupo de visitantes, en las inmediaciones del fraccionamiento Pinar de la Venta, habían dejado una fogata mortecina tres días antes. Esas brasas fueron realimentadas por el viento y se transformaron en un colosal incendio que alcanzo casi mil hectáreas, llevó toneladas de humo al área metropolitana de Guadalajara y ocasionó que se visibilizara por unos días la tragedia estadística de los bosques jaliscienses. 

No todo fue tan malo. 95 por ciento de las arboledas ya se han recuperado, pues fueron incendios superficiales que además dan nuevas oportunidades a especies adormecidas a la espera de su momento. Pero el humo se ha ido a acumular en la gran capa atmosférica de gases opacos que causan el creciente calentamiento de la tierra. En algunos casos, es el remate de un proceso de degradación de décadas. En otros, apenas lo detona. Muchos organismos parásitos, que cuando se salen de control se llaman plagas (normalmente, por causas humanas) también esperan aumentar sus conquistas a costa de árboles y ecosistemas debilitados. Hace falta más ciencia y tecnología para medir con precisión hasta dónde el fuego beneficia, y a partir de qué momento perjudica la historia de un bosque. 

Lo cierto es que en 2017, dos de cada siete hectáreas quemadas en el país fueron en el estado de Jalisco, que se apuntó un hito histórico: 189,814.5 hectáreas quemadas en 759 incidentes. La cifra más elevada desde 1970. Cuatro muertos reclaman que esa pesadilla no se vuelva a repetir. 

CRÍMENES SIN CASTIGO 
Abril de 2005. El fuego se propagó con rapidez y violencia debido a la fuerza de los vientos. Lo que más dificultó su combate fue que nació en dos puntos diversos del área de protección forestal y de fauna La Primavera, a las puertas de Guadalajara. Después, las dos líneas de fuego se encontraron sin anularse. La devastación demoró cinco días en ser contenida por cientos de brigadistas. 

La investigación de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) acreditó que fue un siniestro provocado, pero no encontró a los responsables. Semanas después se encontraron contenedores y sustancias flamables en la zona de El Cráter, donde comenzó uno de los focos del devastador suceso. Además, entre el 23 y el 25 de abril hubo siete focos de fuego en distintas zonas del área protegida, lo que demostraría un patrón de acciones para generar el desastre. El 4 de diciembre de 2005, el delegado de la dependencia, Trinidad Muñoz Pérez, dijo a la prensa: “No hubo quién diera indicios serios de los responsables. Las dependencias gubernamentales no aportaron mucha información y las fotos tampoco sirvieron de mucho”. 

Muñoz Pérez agregó: “Ninguna autoridad —y quiero ser muy enfático— dio los suficientes elementos para poderle fincar un procedimiento a un particular […] va a quedarse como una investigación, va a quedarse con una recomendación, pero definitivamente en ninguno de los niveles de denuncia que hicieron se nos dijo claramente de dónde salió el incendio”. 

El saldo final: 11,148.7 hectáreas quemadas. Dato alarmante de no advertirse los matices: se estima que la zona con daños severos abarcó de 600 a 900 hectáreas (entre 5% y 8% del área afectada), que es donde se ha debido hacer una labor de “reconstrucción” de los ecosistemas. 

En el resto, el fuego fue un motor de cambios que benefició a muchas especies: semillas de pino despertaron de su letargo con el calor; varias especies oportunistas de herbáceas ocuparon espacios abiertos por la devastación y a su vez dieron alimento a fitófagos (comedores de hierba) como los venados cola blanca y aves como los colibríes. Los pumas han regresado y tienen, aparentemente, condiciones espaciales y disposición de alimento, como para pensar que prosperarán largo tiempo en el bosque sitiado. Hoy, la ciudad sigue creciendo en las orillas, incesante, y la mayor deflagración registrada en su historia ha sido olvidada, mientras nuevos fuegos alumbran brumosas noches sin estrellas de su larga sequía primaveral.

lunes, 13 de marzo de 2023

"No estamos preparados para lo que viene en incendios con el cambio climático": Alfredo Nolasco


Agustín del Castillo. El Diario NTR Guadalajara

El cambio climático ha venido a complicar la de por sí difícil historia del combate de incendios forestales en México “y no estamos preparados”, advirtió el consultor en el tema y ex director del programa en la Comisión Nacional Forestal (Conafor) Alfredo Nolasco Morales. 

“La temporada 2021 apoyé en Zapopan y vi incendios con remolinos de fuego que antes no se presentaban. Particularmente, no olvido cómo en 5 minutos se produjo uno con 12 remolinos de fuego; son los incendios que vienen y no estamos preparados”, porque los políticos y la sociedad se empeñan en no comprender. 

En entrevista, el experto hizo a la par un recuento de la precariedad que enfrentan los combatientes del fuego, profesión incomprendida por la sociedad: “1998 fue el peor año, tuvimos 73 muertos, un solo evento de 19 en Puebla; desde 1966 se acumulan 266 combatientes fallecidos, de los cuales 75 a 80 por ciento son voluntarios rurales. La lección era y sigue siendo que, si no están profesionalizados, el riesgo crece: debemos poner los ojos en la protección del personal y se logra mejorando el entrenamiento”. 

 ¿Cómo hacer entender esto a los políticos, a los tomadores de decisiones, a la sociedad? El experto respondió: “Pienso que este programa de incendios no genera votos. Estoy seguro, a lo largo de 36 años he visto pasar diputados, senadores, presidentes municipales, gobernadores y presidentes de la República, y es eso, desinterés, porque es inversión a fondo perdido, no hay ganancia política, financiera, social. Se apaga y nos olvidamos (…) Pasó en 2011 y en Monterrey el año pasado; se contrató un DC10 esa última vez y un Boeing 747 en 2011; cada descarga que hacen esos aviones vale lo que cuatro camionetas nuevas, pero prefieren eso en lugar de darnos ese dinero para equipar brigadas, porque eso no genera fotos impactantes como un avión”. 

De manera, añadió, que se tiene “que educar a la sociedad; la sociedad urbana en particular es un juez muy severo, pero solamente se critica; se necesita que haga también”. Una parte es llevar un modo de vida responsable en lo ambiental y la otra es elevar el costo político de no tomar decisiones, como es invertir dinero público en la prevención de incendios. Advirtió que Estados Unidos hace quemas preventivas sobre 2.5 millones de hectáreas, pero México solamente lo hace en 100 hectáreas, “apenas para prácticas, no hay recursos para trabajarlo con seriedad”. 

En el caso de La Primavera y los bosques que rodean el Área Metropolitana de Guadalajara, por ejemplo, la Ley Estatal del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente prohíbe expresamente las quemas agrícolas en las estaciones frías y secas (otoño-invierno), lo que es contradictorio y explica por qué esta temporada 2023 ha significado un riesgo mayor para los combatientes (ver NTR, 27 de febrero de 2023). 

“El fuego es herramienta benéfica y dañina; vamos a tratar de hacerla benéfica, pero necesitamos tu comprensión (…) reeducar legisladores, políticos, medios de comunicación, porque además, quieren que los incendios se apaguen rápido, pero no es así: los incendios no se apagan por instrucciones, se apagan cuando hay una desalineación entre la topografía, el tiempo atmosférico y los combustibles, cuando la temperatura y la humedad relativa sean bajas, allí tenemos una oportunidad, pero si queremos meter al personal cuando tengamos topografía abrupta, alta cantidad de combustible y tiempo atmosférico adverso con temperaturas de 30 a 40 grados, y unidades de combustible de menos de 10, lo que estamos haciendo es aumentar el riesgo para el personal y ninguna vida vale menos que una hectárea, 10 ó 100 quemadas”. 

La crítica de Nolasco Morales no se detiene allí: debería haber una sola campaña de incendios porque “somos un solo país”, pero cada gobierno quiere meter mano; además, son simplemente reactivos. “No hacemos prevención porque cuesta: poner gasolina, alimentación, agua y como son cosas que no se ven, pues eso lo explica (…) En incendios damos recursos, pero pasan las lluvias y ya no llega nada. Luego pedimos vehículos de ocho cilindros y 4x4, pero los tomadores de decisiones dicen ‘están gastando mucho combustible’ y no, así es el vehículo y es un costo inherente a la protección… de manera que nuestro programa mexicano está a la altura de los mejores programas, pese a tener pocos recursos…”. 

Y para muestra, el botón: el año de incendios se lleva 2 mil millones de dólares en Estados Unidos, 850 millones de dólares en Canadá, entre 500 y 600 millones de dólares en Australia y Nueva Zelanda, 400 millones en Corea del Sur… y 20 millones de dólares en México. “Es un abismo; hacemos mucho más con menos, y muchos nos reprochan que salimos caros”. 

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Ya son cuatro los vinculados por ecocidio en área aledaña 

La Fiscalía del Estado informó que procesó a un cuarto hombre por un ecocidio en un área aledaña al bosque La Primavera. Al igual que a los otros tres señalados, un juez le impuso la medida cautelar de no acercarse a la zona afectada. El sujeto recién vinculado a proceso, identificado como Luis Servando M., se suma a Germán G., Joel H. y Emilio L., a quienes se acusa de excavaciones y extracciones ilícitas de material geológico como arena, jal y tepetate en 25 hectáreas ubicadas en los límites del área natural protegida de La Primavera, en las inmediaciones del paraje Volcanes, en Tala. En las actividades se usó maquinaria pesada, góndolas y camiones de volteo, y también se realizaron descargas de residuos de manejo especial, como escombro y basura. Como dichas acciones no contaban con una evaluación de impacto ambiental, medidas de mitigación, ni plan de reparación del lugar, además de que carecían de permiso o autorización de la autoridad competente, a Luis Servando se le configuraron los delitos contra el ambiente y ecocidio, “por lo que al considerar fundados los elementos presentados, el juez de control lo vinculó a proceso con las medidas cautelares diversas a la prisión de no aproximarse al lugar de hechos ni a testigos, entre otras, durante un plazo de seis meses”. Redacción LOS NÚMEROS

Fuego externo, gran amenaza del bosque La Primavera


incendio en La Primavera, por Jorge Alberto Mendoza


Agustín del Castillo. El diario NTR Guadalajara

La creciente incidencia de las actividades humanas periféricas sobre la salud del bosque La Primavera se puede ilustrar con una cifra simple: la base de datos de 20 años de incendios sobre el área natural protegida (ANP) –de 2001 a 2021– acumula mil 912 eventos de fuego, de los que 776 nacieron dentro del polígono protegido, mientras que mil 136 (61 por ciento) brotaron en la zona contigua, la llamada “área de amortiguamiento” que no tiene existencia legal. 

Por su ausencia, esa área urbana-rural en la que los derechos de desarrollo no han sido cancelados demuestra la importancia que pudo tener si se le hubiera creado. 

 Recientemente se le ha comenzado a proteger con dos decretos parciales de área de recuperación ambiental emitidos en 2018 y 2019, los del cerro del Tajo, entre Zapopan y Tlajomulco, y El Bajío del Arenal, en Zapopan; sin embargo, ambos polígonos reúnen territorialmente apenas poco más de 24 por ciento de las áreas contiguas cuyas dinámicas económicas y sociales están alterando al bosque. Además, no son los que históricamente más efectos negativos traen en el tema de incendios. 

En contraste, hay cinco áreas sin protección, que sumarían cerca de 7 mil hectáreas, por las que suelen penetrar incendios devastadores. Son la zona de Santa Ana Tepetitlán-El Colli, en Zapopan (que formó parte del polígono protegido hasta 2009), al oriente del polígono; la franja norte, entre San Juan de Ocotán y el ejido La Primavera; la zona norponiente, correspondiente a El Arenal; los amplios bosques y pastizales ubicados entre San Isidro Mazatepec y Tala, al poniente, y la interfaz Santa Anita-San Agustín, en Tlajomulco, al sureste. 

Es un hecho que los incendios no siempre nacerán fuera del polígono protegido, pero sus detonadores son agentes humanos provenientes de esos espacios que no tienen información o incentivos para suprimir el uso de fuego en tiempos de mayor riesgo. 




MITAD DE SINIESTROS, EN TIERRAS EJIDALES 
La amplia base de datos sobre el fuego en La Primavera arroja más información útil: de mil 912 incendios del periodo, 969, es decir, 50.68 por ciento, ocurrió en tierras ejidales; 913, o 47.75 por ciento, en territorios de tenencia privada, y apenas 30, o 1.57 por ciento, en superficie pública propiedad del gobierno del estado. 

En La Primavera la pequeña propiedad representa 53.88 por ciento; la ejidal, 27.39 por ciento (el dato es con 552 hectáreas excluidas de Santa Ana Tepetitlán), y la estatal, 18.72 por ciento. Por lo tanto, la superficie mejor gestionada para este problema es la pública. 

La base de datos también permite un análisis por municipio: El Arenal concentra 6.47 por ciento de los inicios de fuego afuera del área natural protegida y 7.46 por ciento de los que ocurren adentro para totalizar 126 eventos; Tala registra 47.67 por ciento de los externos y 21.28 por ciento de los internos con 713 eventos; Tlajomulco, apenas 5.86 por ciento de los nacidos afuera y 2.39 por ciento de los que se suscitaron al interior del área natural protegida para sumar 86 deflagraciones, y Zapopan reúne 40 por ciento de los incendios nacidos afuera del lindero protegido y casi 68 por ciento de los que nacieron adentro para totalizar 986 incendios. 

Según el diagnóstico del programa de manejo vigente, Zapopan posee 54 por ciento de la superficie del bosque y Tala, 35 por ciento; sin embargo, el mapa más reciente del ANP, producido por el Instituto de Información Estadísticas y Geográfica (IIEG), tiene los límites del segundo mucho más adentro del bosque. Tlajomulco ronda 11 por ciento y El Arenal apenas “mordería” el área natural, aunque sus actividades agrícolas y urbanas afectan de forma creciente a su salud.



LOS NÚMEROS 

969 de los incendios ocurridos de 2001 a 2021 en torno a La Primavera se registraron en tierras ejidales 
 
913 en territorios de tenencia privada 

30 en superficie pública propiedad del gobierno del estado

miércoles, 28 de agosto de 2019

Jalisco, 3 de 4 años con más bosques quemados



El investigador Héctor Castañón llama a que el gobierno del estado establezca una agenda real para detener los efectos de una economía depredadora

Agustín del Castillo/ Guadalajara. El Diario NTR

En este verano de 2019, Jalisco recuperó su liderato como la entidad del país donde más superficie de bosque se quema. Hasta el 22 de agosto, la entidad registraba 82 mil 561 hectáreas por las que pasó el fuego, lo que le da un parámetro de dudoso orgullo como campeón de la destrucción ambiental: en los años 2016 y 2017 también encabezó ese sector, y solamente en 2018 disminuyó la afectación en relación con otros estados y ocupó el tercer lugar.

De esta manera, de acuerdo a los datos oficiales de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), esta entidad tiene registros de 385 mil 42 hectáreas de bosque, renuevos, pastizales y vegetación secundaria quemadas entre 2016 y 2019, equivalentes a cinco tantos la superficie sobre la que se extiende el área metropolitana de Guadalajara o 68 por ciento la superficie total del vecino estado de Colima.

Estos números, en realidad, son una pésima noticia para una entidad que presume ser la potencia agropecuaria del país: su economía está destruyendo sus bases ambientales, alerta el investigador del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) Héctor Castañón.

“El caso nos recuerda de la urgente necesidad de actuar para evitar los incendios en México, ya que el 2019 está siendo uno de los peores años con relación a los incendios forestales. El más reciente reporte presentado por la Comisión Nacional Forestal indica que la superficie afectada por cada incendio que se ha presentado es la más alta registrada en la década. También informa que Jalisco ocupa los primeros lugares en número de incendios registrados, pero el primer lugar entre las entidades federativas en lo que se refiere al total de la superficie afectada. Sabemos que el avance de la ganadería y la expansión de la frontera agrícola para cultivos como el aguacate son de las principales razones, pero las afectaciones no se concentran en una sola región, sino que ocurren en distintas áreas del estado; sur, costa, centro y norte”, refiere.

“Los incendios tienen un fuerte impacto ambiental por la pérdida de biodiversidad, el aumento en las emisiones de gases de efecto invernadero, la reducción de sumideros de carbono, la alteración del ciclo del agua y la disminución en la fertilidad de los suelos. Estos factores aceleran los procesos de cambio climático o incrementan nuestra vulnerabilidad ante éste. Las acciones que se deben tomar para proteger la estabilidad de nuestro medio ambiente son cada vez más urgentes y requieren medidas coordinadas entre todos los sectores sociales y órdenes de gobierno” sostiene en un análisis que entregó a NTR.

EXPONE CASTAÑÓN. El avance de la agricultura está detrás de los siniestros.


COMISIÓN PODRÍA SER PARTEAGUAS
Esta reflexión es a propósito de la instalación de la Comisión de Medio Ambiente, Recursos Hídricos y Cambio Climático de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), presidida por el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, que “podría ser un importante parteaguas para articular los esfuerzos locales y nacionales en favor del desarrollo sostenible”.

En la sesión de presentación, realizada el viernes 23 de agosto, “el gobernador se vio rodeado de representantes de organismos internacionales, especialistas y funcionarios especializados en el cuidado y manejo sostenible de los recursos, con personajes como Eduardo López Moreno, director de ONU-Hábitat en México; la responsable nacional de la Agenda 2030, Emma Santana, y la representante de la Subsecretaría de Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos del gobierno federal, Martha Delgado. El gobernador se mostró atento a lo que se decía sobre este tema que, en su trayectoria política no ha sido su fuerte”.



En su exposición, el gobernador hizo una crítica al Plan Nacional de Desarrollo y puntualizó los temas estratégicos. “Para asegurar congruencia entre lo local y lo nacional, son estos mismos aspectos los que deberían asegurar que se incluyen en el Plan Estatal de Gobernanza y Desarrollo de Jalisco, que será presentado en su versión final el próximo 6 de septiembre”, sostiene Castañón.

“Para entrarle formalmente al tema y estar a la altura de lo que se espera de los gobiernos nacionales y locales, Enrique Alfaro tendría que enfrentar los temas que están provocando los problemas ambientales y que fueron señalados claramente en la sesión de instalación: uno, detener la expansión urbana y sus afectaciones ambientales e hídricas; dos, desincentivar el uso del automóvil particular y favorecer el uso del transporte público; tres, detener la expansión de la frontera agrícola en coordinación con la Federación; cuatro, frenar y remediar la contaminación industrial del río Santiago y el lago de Chapala; cinco, regular la demanda de agua en las principales ciudades; seis, fortalecer instrumentos económicos y fiscales ambientales para el financiamiento de políticas en la materia, y siete, fortalecer el sistema estatal de áreas naturales protegidas y la observancia de los ordenamientos ecológicos con un sólido sistema de justicia ambiental”, enumera el también activista social y urbano.

“Esto implica un giro en muchas de sus políticas y proyectos en donde ha ignorado las advertencias sobre los impactos ambientales. El reto está ahí, es más urgente que nunca y puede ser un inicio para ensayar una política en donde el crecimiento económico esté en equilibrio con la conservación ambiental y la justicia social. Las y los jaliscienses no podemos esperar menos que esto”, concluye.



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“Las acciones que se deben tomar para proteger la estabilidad de nuestro medio ambiente son cada vez más urgentes y requieren medidas coordinadas entre todos los sectores sociales y órdenes de gobierno”

Héctor Castañón, investigador del ITESO

viernes, 29 de marzo de 2019

Jalisco debe cambiar a un modelo forestal


Agustín del Castillo/Guadalajara-NTR

Al dar arranque formal a las acciones del programa de prevención y combate de incendios forestales, el gobernador Enrique Alfaro Ramírez y el director de la Comisión Nacional Forestal, Jorge Castaños Martínez, convocaron a dar un viraje en el modelo de desarrollo de la entidad para favorecer de forma clara su vocación silvícola.

Las condiciones de sequía, la disminución de humedad y el cambio climático, hacen que Jalisco esté expuesto a una creciente amenaza en el tema. Desde 2015 se han quemado al menos 310 mil hectáreas y eso obliga a consolidar el Programa Estatal de Manejo del Fuego, denominado “Sin incendios, Jalisco Respira”, el cual cuenta para 2019 con una inversión superior a 86 millones de pesos. “Tenemos un enorme desafío de cuidar nuestro capital ambiental en todos los rincones de Jalisco. En ese propósito nos vamos a concentrar en los próximos años”, aseguró el mandatario.

Reconoció el grave problema de apropiación ilegal de recursos forestales, como el que se vive a estas fechas en Talpa de Allende, “detrás de la tala clandestina está el crimen organizado, por lo que hay que entender la dimensión del problema, creo que en este sentido el plantear una agenda de cooperación para poder detener a quienes están transportando madera de manera ilegal”, subrayó.

Por su parte, el director general de la Conafor, León Jorge Castaños Martínez, secundó: “considero respetuosamente que se requiere un cambio de fondo en la política a los bosques y selvas de Jalisco, que requiere revalorar su vocación silvícola, señor Gobernador, respetuosamente pongo a su consideración trabajar en equipo y colaborar con su gobierno, con los actores del sector, en una estrategia que aproveche áreas de oportunidad, potencial silvícola, experiencia, recursos humanos”.

Entre las potencialidades a explotar, está el modelo de intervención que Jalisco ha detonado con sus agencias públicas de desarrollo territorial conocidas como juntas intermunicipales del medio ambiente, las cuales ya ocupan más de la mitad del territorio jalisciense y se han exportado como modelo a la península de Yucatán.

´Las “acciones estratégicas” para reforzar el Programa Anual de Prevención y Operación del Manejo del 2019 han sido la puesta en operación del Centro Estatal de Incendios Forestales y Manejo del Fuego en coordinación con la Conafor con mando unificado y atención 24 horas diarias durante temporada alta de incendios forestales. El gobernador y el director de la Conafor firmaron un convenio de acción y trabajo interinstitucional, así como la entrega de equipo de protección a 194 brigadistas.

Del presupuesto 2019, que alcanza 86 millones 093,150 pesos, para la prevención y combate de incendios forestales en el estado, la Semadet sostiene 194 combatientes en tres brigadas especializadas de carro motobomba y 14 brigadas regionales; 120 brigadistas que se distribuyen en 12 brigadas de las Juntas Intermunicipales de Medio Ambiente; 28 torreros, 14 torres de detección ubicadas en sitios estratégicos, 18 técnicos especializados, 30 Vehículos especializados para brigadas y personal técnico, tres Carros motobomba, 9 cuatrimotos, un helicóptero, equipo especializado de radiocomunicación.

El helicóptero rentado se llama Witari, “lluvia”, con servicios del piloto), por un mínimo de 100 horas de vuelo y 93 días de disponibilidad, y equipamiento especial para el combate de incendios. Su costo será 10 millones 736,960 pesos.

“Con él se realizarán, entre otras acciones: el traslado de personal para el combate de incendios, traslado de equipo, herramientas y víveres, combate directo a través de la descargas de agua con espuma retardante de fuego, evaluación de polígonos de difícil acceso, apoyo de búsqueda y rescate, y desmovilización de personal y equipo”, dijo el secretario de Medio Ambiente, Sergio Graf Montero.

Estadística del fuego en bosques de Jalisco

Histórico de incendios forestales en Jalisco

. 2015, 364 incendios y 8,018.50 hectáreas afectadas

. 2016, 991 incendios y 68,264.57 ha afectadas

. 2017, 759 incendios y 189,814.52 ha afectadas

. 2018, 526 incendios y 44, 403.11 ha afectadas

jueves, 28 de marzo de 2019

Presentan programa estatal de incendios forestales


Agustín del Castillo/Guadalajara-NTR

El gobierno de Jalisco y la Comisión Nacional Forestal (Conafor) invertirán poco más de 86 millones de pesos en la campaña de prevención y combate de incendios forestales, esto es, alrededor de 20 pesos por hectárea de bosques y selvas de la entidad.

La campaña se presentó esta mañana en Casa Jalisco, con la presencia del gobernador Enrique Alfaro Ramírez y del director de la Conafor, Jorge Castaños, quien pidió establecer nuevas prioridades de desarrollo en el estado con base en lo forestal.

"La riqueza forestal que tiene la entidad y la importancia de trabajar de manera permanente, y en coordinación, en la protección de los recursos locales.  (...) considero respetuosamente que se requiere un cambio de fondo en la política a los bosques y selvas de Jalisco, que requiere revalorar su vocación silvícola, señor gobernador, respetuosamente pongo a su consideración trabajar en equipo y colaborar con su gobierno, con los actores del sector, en una estrategia que aproveche áreas de oportunidad, potencial silvícola, experiencia, recursos humanos”, manifestó Jorge Castaños.

Reconoció también el modelo de intervención que la entidad ha propuesto, al implementar agencias públicas de desarrollo territorial conocidas como Juntas Intermunicipales del Medio Ambiente, las cuales, aseguró han sido ejemplo para otras entidades federativas.

Ambos firmaron un convenio de acción y trabajo interinstitucional, así como la entrega de equipo de protección a 194 brigadistas.

Jalisco financia a 194 combatientes que se distribuyen en tres brigadas especializadas de carro motobomba y 14 brigadas regionales; 120 brigadistas que se distribuyen en 12 brigadas de las Juntas Intermunicipales de Medio Ambiente. Hay  28 torreros, 14 torres de detección ubicadas en sitios estratégicos,  18 técnicos, 30 vehículos especializados para brigadas y personal técnico, entre otros.

Se rentó un helicóptero, de nombre Witari (que incluye los servicios del piloto), por un mínimo de 100 horas de vuelo y 93 días de disponibilidad, " cuenta con equipamiento especial para el combate de incendios. El recurso asignado por parte de la Semadet para este rubro es de 10 millones 736 mil 960 de pesos", informó el secretario estatal de Medio Ambiente, Sergio Graf.

domingo, 6 de enero de 2019

Demandan intervención mil 200 ha de bosque


Agustín del Castillo/Guadalajara-NTR

De las 44 mil 401 hectáreas de bosques, selvas y pastizales que se quemaron en Jalisco durante todo 2018, el efecto más severo rebasa mil hectáreas (ha): 816 ha de arbolado adulto y 357 ha de renuevo. En esa superficie se deberán concentrar los esfuerzos de restauración de 2019, independientemente de la fuerte labor de prevención por la que se apuesta durante el ciclo. Qué se requiere para una restauración efectiva? Primero, un diagnóstico preciso de los daños y de las posibilidades de resiliencia (reconstitución) del propio ecosistema. Con base en eso, se deberá definir el papel de intervención sobre los siguientes 10 ejes, de acuerdo a los principios que aplica Departamento de Bioquímica del Suelo del CSIC de Galicia, que se pueden consultar en su web (www.campogalego.com)

Uno, proteger el suelo contra la erosión; dos, si no hay suelo no puede regenerarse la vegetación: sobre las rocas no crece la vegetación; tres, “la conservación del suelo afectado por los incendios y la recuperación de las propiedades de éste, dependen estrechamente del proceso de revegetación, es decir, de la regeneración de la cubierta vegetal, y para ello es necesario evitar primero las pérdidas de suelo y nutrientes”; cuatro, “como primeras medidas para evitar la erosión postincendio, en áreas susceptibles a la misma, se recomienda el acolchado de paja”; cinco, “el proceso de restauración ha de iniciarse inmediatamente o poco tiempo después del incendio para evitar que con las primeras lluvias después de la quema se inicien el lavado de nutrientes de la capa de cenizas y/o los procesos de erosión”.

Seis, “es importante y urgente retener en los órganos de las plantas, mediante la implantación rápida de una vegetación, que lógicamente ha de ser herbácea, los nutrientes acumulados en la capa de cenizas para evitar la pérdida de los mismos”; siete, “siempre que sea posible, la restauración del monte afectado por incendios forestales debe tender a la regeneración del bosque, el sistema natural más evolucionado, con sus tres estratos, herbáceo, arbustivo y arbóreo, para garantizar su estabilidad, utilizando especies preferentemente autóctonas que se adapten a las características del medio físico”.

Ocho, “para tener árboles de calidad hay que garantizar a la especie que se plante los recursos y condiciones que necesitan para su desarrollo [tipo de suelo y profundidad del mismo y clima]”; nueve, “se necesitan protocolos de actuación para la restauración de los sistemas forestales quemados [sistema suelo-planta], que son específicos para cada zona climática y que deben ser ejecutados por los gestores forestales; y diez, advierte: “si no se protege el suelo, si no se conserva, si se pierde, la desertización no será una probabilidad sino una dramática realidad”.


sábado, 5 de enero de 2019

Incendios equivalen a 10 veces La Primavera



Agustìn del Castillo/Guadalajara-NTR

Jalisco ha acumulado en los últimos tres años los peores registros de su historia en materia de incendios forestales: las 312 mil hectáreas sumadas de extensión siniestrada de las temporadas 2016, 2017 y 2018, equivalen a 10 tantos el bosque La Primavera, a casi 5 tantos la superficie del Área Metropolitana de Guadalajara o si se quiere ver en perspectiva nacional, a 80 por ciento de la superficie del estado de Tlaxcala.

Obviamente, esto no significa que esa enorme superficie se haya perdido: en la mayor parte de los casos, el fuego tuvo impactos menores sobre bosques y selvas, aunque la recurrencia de incendios genera un crónico empobrecimiento de la biodiversidad, la pérdida de fuentes de agua y de suelo fértil.

De acuerdo al diagnóstico de expertos e instituciones, el problema nace de dos grandes factores: el primero, y más grave, es el aumento de las temperaturas, un indicio claro de que esta región del mundo ya padece los efectos del cambio climático global. Más calor, menos humedad, generan más combustible para el fuego.

El segundo tiene que ver con el modo en que localmente se maneja el tema del fuego. Aunque existen normas que prohíben quemas agrícolas sin notificar a las autoridades locales y federales, lo cierto es que los agricultores se van “por la libre” en ese tema.  La paradoja es que el estado ocupa el ´primer lugar en la estadística nacional de producción alimentaria, y aporta por arriba de 12 por ciento del producto interno bruto del país en el tema. La agricultura y ganadería, como ejes de la producción primaria, son dependientes de los ecosistemas naturales. Quiere decir que si su modo de producción afecta los bosques y las selvas, en esencia, es un atentado contra sus propias bases económicas.

La nueva administración estatal se ha puesto como objetivo lograr que las medidas preventivas minimicen los daños. Para ello se necesita profundizar en un programa estatal de manejo de fuego, advierte el titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial, Sergio Graf Montero. La integración productiva a esquemas de internalización de costos ambientales es un trabajo que ya arrancó con las juntas intermunicipales de medio ambiente, que caminan a esquemas de agroforestería que buscan conciliar la conservación con la generación de riqueza. Es una transición obligada ante el creciente problema de las altas temperaturas.

¿Qué espera en materia de incendios forestales en 2019? Los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional señalan que mientras enero y febrero tendrán una mayor humedad al promedio, y esto ayudará a mantener controles, en marzo se espera humedad por abajo de la media, y esto genera preocupación. No obstante, Jalisco apunta a ser poco beneficiado con esta humedad en enero, mientras en febrero tendría más lluvia.

“Para realizar el pronóstico se tomó en cuenta: Noviembre las temperaturas de la superficie del mar se mantuvieron por arriba del promedio (…) los pronóstico de diferentes modelos climáticos indican 90 por ciento de probabilidad de que se presente El Niño en los meses de invierno 2018-2019. Las oscilaciones invernales han favorecido el desplazamiento de la corriente en chorro hacia el territorio generando más frentes fríos y tormentas invernales. Repercute en descenso de temperaturas y nevadas en regiones del norte y centro del país. El pronóstico indica que estas condiciones se mantendrán hasta finales de febrero”, señala el pronóstico oficial.

Añade: “En enero el promedio de lluvia acumulada a nivel nacional es de 24.7 mm de acuerdo a la climatología 1981-2010. El pronóstico para este mes prevé un acumulado mensual de 26 mm, que representa 5.2 por ciento por arriba del promedio. Se esperan lluvias por arriba del promedio en Zacatecas, San Luis Potosí, Querétaro, Hidalgo, Estado de México, Tlaxcala, Ciudad de México, Morelos, Puebla, Veracruz y Tabasco así como en regiones al oriente de Chihuahua, de Durango y de Aguascalientes, norte y sur de Coahuila, centro de Nuevo León, norte de Tamaulipas y de Chiapas, sur de Guerrero y oeste de Oaxaca; en cambio condiciones por debajo del promedio se esperan en la Península de Baja California, Sonora, Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima y Península de Yucatán, así como en regiones al occidente de Michoacán, noroeste de Guerrero, sureste de Oaxaca y suroeste de Chiapas”.

El promedio de lluvia en febrero “a nivel nacional es de 17.6 mm de acuerdo a la climatología 1981-2010. Para este mes se espera un acumulado de 23.1 mm; representa 31.2 por ciento por arriba del promedio mensual. Precipitación acumulada mensual por arriba del promedio se esperan en Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Nayarit, Zacatecas, San Luis Potosí, Guanajuato, Jalisco, Aguascalientes, Querétaro, Colima, Michoacán, Estado de México, Ciudad de México, Tlaxcala, Morelos, Guerrero, Puebla, así como en regiones del centro de la Península de Baja California, noroeste de Sonora, sur de Sinaloa, occidente de Hidalgo y de Oaxaca y al norte de Yucatán y de Quintana Roo”.

En marzo la lluvia acumulada mensual promedio es de 13.1 mm, “para marzo del 2019 se prevé una lámina de 11 mm, que representa un 16.3 por ciento por debajo del promedio mensual” (informe completo, en https://smn.conagua.gob.mx/es/climatologia/pronostico-climatico/precipitacion-form).

La Primavera: fuego desde la periferia

Un mapa de incidencias en el cual se registren dónde brotan los fuegos que afectan periódicamente al bosque La Primavera demostrará lo que muchos intuyen: que la mayor parte de las deflagraciones nacen en la periferia, cerca de asentamientos humanos, destaca el director del organismo público descentralizado, Marciano Valtierra Azotla.

“Un dato fundamental es el porcentaje de incendios que atiende el OPD y que se dan fuera del área natural protegida. Muy significativo. Esto es un indicador muy claro de la alta incidencia de incendios que ocurren en la zona periférica, adyacente al polígono protegido”, señala a El Diario NTR Guadalajara.

Por ejemplo, “un caso muy concreto del efecto nocivo de la alta vulnerabilidad de la reserva es justamente lo que ocurrió el año pasado en San Miguel. Básicamente, el incendio inició fuera del área natural protegida, y derivado de condiciones de viento y altas temperaturas, así como combustible acumulado, propiciaron una conflagración importante, que de inmediato se adentró hacia La Primavera, con la afectación ya sabida, que al final sólo 145 hectáreas tuvieron afectación a nivel de arbolado, el resto fue superficial. Será bueno hacer un balance de la respuesta del bosque en la zona afectada para valorar esa capacidad natural del ecosistema a los efectos de éste incendio”.

El funcionario subraya la importancia de que esta información sea útil para prevenir, y por eso, es el eje del trabajo que se desarrollará en 2019. Para el efecto, ya se realizó la primera reunión entre personal de la dirección de la reserva, los representantes de los municipios de la zona, y de entidades federales involucradas.

Pese al fortalecimiento institucional que significó el OPD, la estadística de fuego ha crecido en los últimos cuatro años, pues sin un plan de manejo de fuego que fortalezca la prevención, se trata de batallas perdidas. En 2018 se acumularon 3 mil 370.13 hectáreas (ha) quemadas; 2 mil 474.36 ha en 2017; 842.82 ha en 2016, y 360.47 ha en 2016.

viernes, 4 de enero de 2019

La Primavera, en busca de minimizar daños por el fuego



Agustín del Castillo/Guadalajara-NTR

Las características especiales de la reserva mundial de la biosfera La Primavera (2006, Unesco), al enclavarse a un costado de la segunda ciudad más extensa del país, obligan a dar la máxima prioridad a un manejo preventivo del fuego, por los efectos potenciales de destrucción de los ecosistemas y de daño a la salud humana.

Es por eso que el aumento presupuestal tiene como tarea un trabajo que ya arrancó esta semana, coordinar a los tres niveles de gobierno para que esta temporada seca no signifique la reproducción de desastres del pasado.

“Es un hecho histórico este incremento presupuestal, pero nos pone en un lugar de exigencia muy importante, con todo el respaldo institucional que debe de tener el organismo público descentralizado para poder avanzar en ese sentido, y hay un dato, mientras viene un recorte muy importante a nivel federal en el sector ambiental,  Jalisco le está apostando fuerte a la conservación de su capital natural”, dijo el director del bosque, Marciano Valtierra Azotla.

De por sí, en el pasado, la inversión federal era menor, limitada a programas “con lógicas de intervención más directas, o sea, con los dueños de la tierra, vía la Comisión Nacional Forestal, o los Procodes (Programas de Conservación para el Desarrollo Sostenible, de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas),  muy escueto, 450 mil o 500 mil pesos por año, y con el recorte de este año, podría ser aún más reducido este tipo de apoyos”.

Los alrededor de 10.2 millones de pesos más caminarán “al fortalecimiento de las capacidades  operativas, para atender el tema de incendios; no sé todavía cuántos brigadistas más vamos a tener, pero el área administrativa hará el análisis con pesos y centavos para determinar cuánta gente más podemos contratar; definitivamente vamos a  crecer en número de brigadistas y de brigadas, lo que nos va a permitir por un lado fortalecer las acciones de prevención contra incendios, que es una de las apuestas de la intervención; para eso nos reunimos esta semana con los presidentes municipales, con la Conafor (Comisión Nacional Forestal), con la Semadet (Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial), para afinar de entrada todas las acciones preventivas; fortalecer las  áreas de prevención, brigadas distribuidas de manera estratégica en el campo de incidencia para tener una lógica preventiva; tendremos la posibilidad de adquirir al menos tres vehículos, y estamos buscando con la Semadet tres más. Contamos con cuatro vehículos para la brigadas respectivas, pero no en estado óptimo”.

La idea es ir “por tres o cuatro brigadas más, duplicando, en números gruesos; de este modo, atender zonas por San Agustín, San Isidro Mazatepec, y Cuxpala, para abarcar todo el perímetro de la reserva, ya tenemos el análisis para que podamos aumentar la capacidad de respuesta en una época que es crítica y de combate; pero queremos hacer una apuesta fuerte en la prevención, para aminorar al máximo la incidencia de incendios, por eso estamos trabajando en un plan emergente de atención a incendios, para atender zonas donde se puedan dar incendios de mayor magnitud, y que podamos transitar a un programa de manejo del fuego, que va a ser todo un parteaguas para La Primavera, en el mediano plazo”.

El recurso también se debe aplicar para crear una brigada ejidal de saneamiento de muérdago en San Agustín, acciones de restauración en el cerro de San Miguel (afectado con los incendios de hace menos de un año) y la culminación de la consulta del programa de manejo, que está en revisión.

3,100
hectáreas fue la superficie afectada en el incendio de Cerro San Miguel, en 2018

1,000
hectáreas se quemaron en la zona de Pinar de La Venta, en 2017

4
brigadas de prevención y combate de fuego tiene el OPD La Primavera

martes, 29 de mayo de 2018

Denuncia penal por incendio en cerro de San Miguel


Jalisco ha reducido el daño por incendios forestales, pero ocupa el segundo casillero en esta temporada

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

La Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente (Proepa) presentó de manera formal la denuncia penal correspondiente ante la Procuraduría General de la República (PGR) por el incendio forestal en el cerro de San Miguel, en La Primavera, causado en dos puntos distintos por propietarios de predios colindantes al bosque, del 10 al 12 de abril pasados.

“Esta denuncia fue presentada como procuraduría y que precisamente intenta durante su integración incorporar elementos también de las personas que se vieron patrimonialmente afectadas con este incendio”, señaló el titular de la Proepa, José Rentería González. Además de la denuncia penal, se solicitó la “colaboración urgente” de diversas dependencias federales y municipales, como el Registro Agrario Nacional y a los Ayuntamientos de Tala y Zapopan, para consolidar mejor la querella y las presuntas responsabilidades: “posibles propietarios, avecindados y posesionarios que pudieran haber estado involucrados de alguna u otra manera en este tema, o que pudieran inclusive haber resultado afectados”.

El incendio, al suroeste del Bosque La Primavera, afectó una superficie total de 3,078 hectáreas, el tercero más grande en lo que va del siglo XXI. "Del total de la superficie, 63.9 por ciento corresponde a bosque de encino-pino, 18.9 por ciento a bosque de pino-encino y 17.2 por ciento restante a matorrales secundarios, pastizales y terreno agrícola. 43.6 por ciento del área quemada es propiedad del gobierno de Jalisco y 56.4 por ciento, propiedad particular”, señala el informe elaborado por el investigador Enrique Jardel Peláez para el organismo público descentralizado.

“El incendio se originó en un terreno agrícola contiguo al límite sur del Bosque La Primavera, en el paraje denominado Latillas, cerca del poblado de Cuxpala. Fue detectado por el vigilante de guardia (torrero) de la torre de vigilancia de San Miguel, cerca de las 15:00 horas del martes 10 de abril. El combate comenzó media hora después. Participaron las brigadas del organismo público descentralizado, y personal de Semadet, Conafor, los municipios, Protección Civil y el ejército. El apoyo aéreo llegó dos horas después del inicio del incendio […] durante la noche se aplicaron contrafuegos, siguiendo el camino que rodea al cerro de San Miguel por el norte”.

El fuego “se propagó del área agrícola al interior de bosque, en un terreno con cobertura forestal densa, alta carga de combustibles forestales [30-40 toneladas por hectárea de combustibles superficiales], pendientes pronunciadas, 30 a 60 por ciento, y relieve accidentado [...] favorecido por las condiciones de vientos fuertes del suroeste [comunes durante la tarde en esta época del año], alta temperatura atmosférica y baja humedad del aire. Los combatientes señalan que el viento levantó pavesas que encendieron focos secundarios, causando una rápida propagación del fuego”.

En un estudio realizado en 2017, acerca de combustibles forestales y potencial de incendios, “el área se clasificó como de peligro alto, con un potencial de incendios superficiales de 5 a 6 en una escala de 9 en bosque denso y de 8-9 en bosque abierto-pastizal. Se estimó una velocidad de propagación superficial de 11.8 metros por minuto [m/min] en pastizal-bosque abierto y de 1.8 m/min en bosque denso, con longitud de la llama en el frente del incendio de 5.0 m y 1.2 m, respectivamente. Dadas las condiciones de combustibles, estado del tiempo y topografía, era predecible el desarrollo de un incendio intenso y difícil de controlar”.

De este modo, “el fuego tardó unas 4.5-5 horas en llegar desde el punto de origen a la cima del cerro de San Miguel, a una distancia sobre el terreno 3,344 metros, lo que indica una velocidad de propagación promedio de 12 m/min. Videos y fotografías tomadas durante el combate, indican que ocurrieron flamazos y estallidos, con llamas altas y propagación rápida cuando ocurrían ráfagas de viento y el fuego entraba a claros con pastizal alto. En estas condiciones no era posible hacer un combate directo del frente del incendio y la estrategia de meter contrafuegos a distancia fue apropiada para contener el fuego sin poner en riesgo a los combatientes”

El personal técnico de Proepa elaboró el Dictamen de la gravedad del daño ambiental causado por el incendio referido. En la actualidad, pese a que Jalisco ha sido por tres años recientes el estado con más superficie boscosa quemada, no hay un solo caso entre 1,600 eventos que haya derivado en sanciones.

Más denuncias

El titular de la Proepa aseguró que se formularán las denuncias penales respectivas ante la PGR Jalisco o Fiscalía General del Estado de Jalisco, “según corresponda”, así como en materia administrativa a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente. La idea es que 317 siniestros de este año 2018 sean investigados y sancionados. Esto depende de que la Dirección General Forestal y Sustentabilidad de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial proporcione los datos específicos, incluso los polígonos de afectación. “Durante la presente administración, 2013-2018, la Proepa ha formulado 13 denuncias penales, de las cuales seis se presentaron ante la PGR y siete ante la Fiscalía General del Estado de Jalisco, de las cuales en su conjunto refieren un total de 764 incendios forestales denunciados”, aseguró Rentería González. Jalisco se ubica en segundo lugar por superficie dañada en 2018.

sábado, 28 de abril de 2018

La Primavera se restaurará sin la intervención humana


Enrique Jardel, responsable del monitoreo de incendios en la ANP, señala que un ecosistema adaptado al fuego tiene "alta resiliencia".

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Sobre las 3.078 hectáreas por las que pasó el fuego en la parte sur de La Primavera, en especial, el Cerro de San Miguel, el pasado 12 de abril, los procesos biológicos no se detienen. Si bien, las evidencias no son en este momento perceptibles, la experiencia indica que los ecosistemas adaptados al fuego responderán de forma positiva, dice Enrique Jardel Peláez, científico de la Universidad de Guadalajara y uno de los principales consultores en materia de incendios forestales en el país.

"Creo que es legítima la preocupación de toda la gente, ante un suceso como lo es un incendio forestal y sus consecuencias en el bosque, pero de repente entramos a una torre de Babel donde hay muchas opiniones, frecuentemente con un conocimiento limitado sobre las condiciones de La Primavera, que es un área cubierta de bosques compuestos principalmente por pinos y encinos, con áreas dispersas con pastizales, así como otras hierbas que están debajo de los pinos y encinos, que según la condiciones de la vegetación y del clima. Hay que señalar que es un ecosistema propenso a quemarse, la vegetación produce material combustible, inflamable, de manera que altas temperaturas y vientos intensos más topografía accidentada establece por qué se quema con frecuencia", explica a MILENIO JALISCO.

¿Qué pasa cuando se incendia? "Una primera observación es que la vegetación que está ahí persiste, porque tiene plantas que les permite por su adaptación resistir el fuego, o que incluso el fuego produce condiciones favorables para su regeneración; los pinos tienen cortezas gruesas que les permiten aislarse del calor, como es el pino ocarpa, característico de la zona, que tiene conos que se abren al calor, y que lanzan la semilla tras el fuego; también hay una gran cantidad de pastos, de arbustos, de orquídeas, que se regeneran en lugares quemados. Entonces la vegetación tiene la capacidad de responder al efecto del fuego, pero esto no es uniforme, porque el fuego no quema parejo: hay área que no se incendian y otras que se incendian con distintos grados de severidad, y las respuestas varían".

(Las llamas que invadieron hace 15 días el área del cerro de San Miguel afectaron una superficie de 3,078 ha.)

Por ejemplo, en ese evento de hace dos semanas, "15 por ciento del área o no se quemó o se quemó con muy baja severidad; 60 por ciento se quemó con severidad baja, y en 25 por ciento se observa una severidad que va de mediana a alta; donde hay una afectación muy severa es en 1 o 2 por ciento del área, esto es, de 30 a 60 hectáreas, donde habrá qué valorar si amerita o no una intervención".

¿Cuándo se tendrá más precisión sobre el diagnóstico? "Tenemos que esperar a la temporada lluviosa para saber la respuesta; incluso en las áreas aparentemente más afectadas va a rebrotar la vegetación, sobreviven árboles ahí, y en otras áreas puede haber más mortalidad que ahora; en lluvias vamos a saber cómo respondió el incendio, no solo con imágenes de satélite, sino de medición en el terreno, para determinar el índice de árboles, de lo que esté rebrotando, el efecto en diversidad...".

¿Qué ha pasado en otros incendios? "Lo que nos dicen otros incendios en esas áreas es que brotan un montón de plantas, arbustos, nuevos árboles; la mayor diversidad no está en los árboles sino en el componente herbáceo, en alrededor de 800 a 900 especies de plantas, es decir, en el sotobosque, la mayor parte de ellas evolucionadas en un ambiente de incendios. Y se trata de una diversidad significativa: si comparamos a La Primavera (30 mil ha o 30 km2) con la Columbia Británica de Canadá (93.2 millones de ha o 932 mil km2, es decir, más de tres mil veces el tamaño de La Primavera), puedo decirte que La Primavera posee más especies de plantas vasculares; tenemos a las puertas de Guadalajara un área muy diversa que no es visualizada, ni apreciada como se debería; el bosque tiene capacidad de regeneración, este no es un desastre irremediable...".

De este modo, serán las lluvias el sinodal para determinar en dónde y cómo se requerirá intervención humana, o si lo prudente es dejar que la naturaleza haga su trabajo, sostiene Jardel Peláez.
Monitoreo constante

No será la primera ocasión que se haga en La Primavera. En 2017, con poco más de mil ha que se quemaron en la parte norte, contigua al fraccionamiento Pinar de la Venta, también se realizó el mismo trabajo en el terreno, y llegó a conclusiones similares: la resiliencia de los ecosistemas es altamente eficiente. Además, Jardel Peláez ha encabezado trabajos similares en zonas con un impacto más antiguo, particularmente, el megaincendio de 2005, que pasó por más de once mil ha, y el de 2011, que fue superior a ocho mil ha.

"Yo puedo apostar que la regeneración natural va a ser suficiente en la mayor parte de las áreas quemadas, basado en lo que hemos visto en otros años y en otros lugares, pero es aventurado decir algo así si no tienes estudios de campo, como hicimos el año pasado con el incendio de Pinar de la Venta, [...] por eso hemos insistido en la necesidad de adoptar una estrategia de manejo, por el papel que tiene el fuego en este ecosistema, y por la cercanía a una ciudad; cambiarían las cosas si estuviéramos en un lugar aislado, sería diferente el manejo; acá debemos considerar la fuerte incidencia de fuego desde la periferia por actividades económicas, y los problemas que significa el humo por el tema de la exposición de los habitantes a gases contaminados...".

(Hay vegetación que está diseñada para resistir incendios, alguna no se quema con el fuego)

- Sin duda es ecosistema adaptado al fuego, pero ¿no es una recurrencia demasiado frecuente, no podríamos hablar que hay un daño tan constante que se afecta la estructura del bosque, y degrada su genética?
- La frecuencia de incendios no afecta la calidad genética: el fuego mata a unas plantas y a otras no, es un tema de selección natural, está manteniendo a plantas que se adaptan a diferentes condiciones, lo que sobrevive ahí es porque periódicamente se quema; el problema con los incendios forestales no es tanto si se quema un lugar, sino la manera en que se quema; corresponde a lo que ha sido el régimen natural de incendios, en contraste con un área que se quemaba rara vez [las selvas secas de la costa] y que ahora empieza a tener incendios, ahí sí tenemos un problema [...] lo que puede pasar en algunas área de La Primavera es que la supresión de fuego en periodos largos ocasiona un incremento en el combustible que puede llevar a incendios más intensos y severos; entonces el problema no es de frecuencia, sino de severidad de incendios en lugares de alto combustible.

Por ende, concluye Jardel Peláez, "sería conveniente tener una estrategia basada en el conocimiento del fuego y cómo se comporta en el régimen de incendios; hay que ver cuál es el régimen de incendios apropiado, en áreas de esta naturaleza, no es lo mismo que se haga una quema prescrita en una zona de bajo combustible, en donde escoges las condiciones atmosféricas, a que tengan un incendios severo en un lugar donde se acumuló combustible, con una gran nube de contaminantes que se va a la zona metropolitana. Esa es la diferencia en el manejo del fuego, porque de 70 incendios que tengas en el área, uno se te mete, pero te causa problemas mayores por no hacer la prevención y el manejo necesarios".

El manejo de fuego es un proceso de todo el año, y desaconsejado en tiempos secos y de altas temperaturas, pero que tiene pertinencia en otras épocas, "por eso es esencial apostar por la capacitación, por el equipo adecuado, por la planeación, por el trabajo constante para mantener atendido el bosque".

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Claves

El incendio de San Miguel, uno de los más complicados en años

El incendio forestal del área del cerro de San Miguel, del 10 al 12 de abril de 2018, al suroeste del Bosque La Primavera, afectó una superficie total de 3,078 ha. "Del total de la superficie, 63.9% corresponde a bosque de encino-pino, 18.9% a bosque de pino-encino y el 17.2% restante a matorrales secundarios, pastizales y terreno agrícola. 43.6% del área quemada es propiedad del gobierno de Jalisco y 56.4% propiedad particular"

El incendio se originó en un terreno agrícola contiguo al límite sur del Bosque La Primavera, en el paraje denominado Latillas, cerca del poblado de Cuxpala. "Fue detectado por el vigilante de guardia (torrero) de la torre de vigilancia de San Miguel, cerca de las 15:00 horas del martes 10 de abril". El combate comenzó media hora después

Participaron las brigadas del organismo público descentralizado, y personal de Semadet, Conafor, los municipios, Protección Civil y el ejército. El apoyo aéreo llegó dos horas después del inicio del incendio. "Durante la noche se aplicaron contrafuegos, siguiendo el camino que rodea al cerro de San Miguel por el norte"

El combate se realizó "de una manera adecuada y efectiva, dadas las condiciones del terreno y el comportamiento del fuego. El área no se había quemado desde 2005 (hace 13 años) y presentaba una alta acumulación de combustibles forestales; la topografía es accidentada y el fuego se propagó a favor de la pendiente, en condiciones meteorológicas de vientos fuertes, altas temperaturas y baja humedad atmosférica"

(El humo que produjo la quema en La Primavera se vio en toda la ciudad)

Se logró, así, "contener el fuego en condiciones difíciles y de alto peligro para los combatientes, en un tiempo relativamente corto, evitando que se quemara una superficie mayor. Sí comparamos con los incendios de 2005 y 2012, el área afectada fue mucho menor que en aquellos años, lo que indica que ha funcionado mejor la colaboración interinstitucional; la superficie del incendio fue el 30% de la afectada en 2005"

El fuego "se propagó del área agrícola al interior de bosque, en un terreno con cobertura forestal densa, alta carga de combustibles forestales (30-40 toneladas por hectárea de combustibles superficiales], pendientes pronunciadas (30-60%) y relieve accidentado [...] favorecido por las condiciones de vientos fuertes del suroeste [comunes durante la tarde en esta época del año], alta temperatura atmosférica y baja humedad del aire. Los combatientes señalan que el viento levantó pavesas que encendieron focos secundarios, causando una rápida propagación del fuego"

En el estudio realizado en 2017, "sobre combustibles forestales y potencial de incendios, el área se clasificó como de peligro alto, con un potencial de incendios superficiales de 5 a 6 en una escala de 9 en bosque denso y de 8-9 en bosque abierto-pastizal. Se estimó una velocidad de propagación superficial de 11.8 m/min en pastizal-bosque abierto (modelo GS4) y de 1.8 m/min en bosque denso (modelo TL9), con longitud de la llama en el frente del incendio de 5.0 m y 1.2 m, respectivamente. Dadas las condiciones de combustibles, estado del tiempo y topografía, era predecible el desarrollo de un incendio intenso y difícil de controlar"

El fuego tardó unas 4.5-5 horas en llegar desde el punto de origen a la cima del cerro de San Miguel, a una distancia sobre el terreno 3,344 metros, "lo que indica una velocidad de propagación promedio de 12 m/min. Videos y fotografías tomadas durante el combate, indican que ocurrieron flamazos y estallidos, con llamas altas y propagación rápida cuando ocurrían ráfagas de viento y el fuego entraba a claros con pastizal alto. En estas condiciones no era posible hacer un combate directo del frente del incendio y la estrategia de meter contrafuegos a distancia fue apropiada para contener el fuego sin poner en riesgo a los combatientes"

Fuente: informe de Enrique Jardel Peláez, tras recorrido de campo del 12 de abril de 2018, con presencia de técnicos del OPD La Primavera, y de la Universidad de Guadalajara

SRN