miércoles, 3 de febrero de 2010

SIAPA se gestionará “con un perfil técnico”, no político


José Luis Hernández Amaya rindió protesta al cargo. El nuevo director se aleja de lo político-partidista y promete un trabajo responsable; recibe exceso de empleados, una deuda pesada y obras inconclusas

Guadalajara. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO, edición del 30 de enero de 2010

No es lo mismo ser gerente de un área que director de todo, y ayer, José Luis Hernández Amaya, flamante nueva cabeza del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), una de las paraestatales no federales más importantes del país, supo que las glorias de ser el jefe entrañan desgaste, cuestionamientos, obligación de mirar hacia especialidades que no se dominan, relaciones públicas y mucha prudencia.

Ésa fue la tónica bajo la que se condujo en sus primeros minutos como titular del organismo operador. “Hay algunas estrategias de corto plazo para enfrentar los escenarios más inmediatos, como es garantizarle el agua a la ciudad en los meses de estiaje […] sé que los cambios suelen traer trastornos, pero queremos una transición tranquila, sobre todo, que no se afecten los servicios en perjuicio de los usuarios”, dijo en conferencia de prensa.

Aseguró que no llega condicionado. Revisará cómo están operando las áreas del SIAPA y adelgazará lo que se debe adelgazar. “Se puede reducir el personal. Ha crecido entre 600 y 700 empleados en estos tres años, pero vamos a revisar perfiles porque no podemos correr riesgos de perder capacidad operativa”.

Se comprometió a realizar una gestión seria y responsable, lo que obliga primero a revisar las condiciones en que recibe el organismo. “Hay muchas áreas de oportunidad y las vamos a aprovechar para hacer una mejor empresa”.

Con todo y la promesa atribuida a los presidentes municipales priistas, de congelar tarifas por tres años, el director consideró que se debe revisar el esquema para eliminar los subsidios ciegos y garantizar el agua barata para las personas de escasos recursos. “Es conocido que los incrementos ni siquiera cubren la inflación, estamos dando agua muy barata, de lo más barato del país, en parte, porque tenemos muchos subsidios distorsionados y se debe hacer un estudio tarifario, lo cual no lleva necesariamente a un aumento de tarifas, sino a eliminar los subsidios a quienes no lo requieren, y hacer un programa de eficiencia”. Una propuesta que se podría tener lista entre julio y agosto de este año.

Abundó: “Las finanzas son un punto débil […] es muy importante hacer la auditoría financiera, ver cómo está la deuda, las condiciones de lo que se renegoció y el nuevo préstamo de 1,200 millones de pesos; en el área administrativa, hacer un análisis y reingeniería, evitar que haya duplicidad, eliminar cuellos de botella; en lo comercial, el diagnóstico de las carteras vencidas, el padrón de usuarios; en lo técnico, evaluar las obras del programa Agua para todos, donde la Comisión Nacional del Agua no ha dado gran parte de su aportación y hay riesgo de que los tubos y las redes que están sin usarse se vayan deteriorando”.

En la auditoría a las obras se revisarán los términos en que se hicieron las licitaciones y las asignaciones, así como la calidad de los materiales y los trabajos.
El funcionario destacó la necesidad de traer más presupuesto “a fondo perdido” para que se cumplan las metas en infraestructura. “El SIAPA no puede solo”, pues hay desafíos tan grandes como una red de agua potable vencida en 30 por ciento, colectores que aún no existen, las grandes obras para el saneamiento y todo lo relativo al abastecimiento de la ciudad.

Hernández Amaya tiene una larga carrera al interior del SIAPA, que arrancó en 1980, con el paréntesis de los últimos tres años, en que se dedicó a actividades privadas. Nació en 1958. Pasó de humilde proyectista en 1980, cuando no terminaba la carrera de ingeniero civil en la UdeG, apenas dos años después de que se creara el sistema, a jefe de sección en 1985; a superintendente de ingeniería en 1988, y a gerente técnico en 1991, cargo en que duró hasta 2007.

El nuevo director estimó que esa experiencia le será útil. Elogia el proceso del que salió electo como algo inédito en la historia del organismo, en que se revisaron diversos perfiles, buscando solvencia técnica y administrativa, tareas primordiales del puesto que asumió. Serán los presidentes municipales, desde el Consejo de Administración, “los que se dedicarán a la política”.

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CRÓNICA

20 minutos de elección; 150 minutos de retraso

La cita estaba programada a las 9:00 am, pero sólo algunos llegaron. Entre los más notorios, Enrique Dau Flores, político de larga trayectoria, pero, sobre todo, cabeza del grupo de ingenieros que controla el sector agua en la región desde hace varias décadas. Los presidentes municipales no fueron puntuales. Luego se supo que debieron acudir a Casa Jalisco para una última cortesía con el gobernador del estado, Emilio González Márquez.

Negaron haber negociado con él. Lo cierto es que, casi dos horas y media después de lo programado, la sesión del Consejo de Administración del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) fue tersa, amable, aceitadita y muy breve.

Un orden del día compactado fue modificado con las propuestas formales del alcalde de Tlaquepaque, Miguel Castro Reynoso. Primero, para incluir la designación del director y su toma de protesta. Después, para definir el comienzo de la entrega-recepción.

Aristóteles Sandoval Díaz, alcalde de Guadalajara, dejó la presidencia para cederla a su homólogo de Tonalá, Antonio Mateos Nuño, quien encabezó la reunión, arrancando con la presentación del candidato a suceder a Rodolfo Ocampo Velázquez, quien no lucía incómodo rodeado de sus habituales adversarios políticos.

Mateos Nuño mencionó al ex gerente técnico del SIAPA, José Luis Hernández Amaya, trabajador de la paraestatal desde 1980 hasta que Ocampo Velázquez le pidió la renuncia, a los comienzos de 2007. Ponderó su amplia experiencia y su perfil totalmente distinto al de Ocampo: técnico, amigo de los números y de la frialdad de la ingeniería, como corresponde a su formación, y con escaso roce político.

El mensaje de los presidentes municipales es que no se repetirán los excesos que ven en la gestión del ex diputado panista, cuando el organismo se llenó de empleados de perfil partidista para cumplir compromisos de campaña y dar tajadas de pastel a todos los grupos blanquiazules, empezando por el gobernador, a quien le colocó a dos hermanos, Samuel y Carmen, cuya permanencia aparentemente no está asegurada, a menos que se quiera cuidar la relación con el mandatario.

Llegó Hernández Amaya, bien vestido, circunspecto, de repente nervioso. La votación fue unánime: los ocho votantes municipales, los tres del gobernador. Protestó el nuevo cargo. Apenas habló. Le aplaudieron. Después recibió de Ocampo una carpeta para comenzar el proceso de entrega de la administración. Hubo cortesías finales para el panista.

Habían pasado poco más de veinte minutos cuando la apretada y asfixiante sala de consejo comenzó a despejarse, pues nadie quiso hablar en “asuntos varios”. Así, arriba de nuevo, tras nueve años de políticos, un técnico a la paraestatal más importante de Jalisco. Un organismo endeudado y lleno de proyectos.

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