jueves, 12 de julio de 2018

El decreto fallido y la protección a medias del bosque La Primavera


Proteger 40 mil hectáreas de bosque y hacerlo parque nacional fueron dos metas que no se cumplieron con el decreto de 1980, lo que dejó un ANP más frágil y expuesta (III de III partes).

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

El presidente Luis Echeverría Álvarez tuvo en su escritorio el decreto de parque nacional de La Primavera desde los meses finales de 1975, pero nunca lo firmó.

Los empresarios de las colindancias habían logrado excluir hasta diez mil hectáreas, fuera para desarrollos inmobiliarios a la postre altamente exitosos y con altos márgenes de utilidad, pues la vecindad con un área natural protegida les dio un valor de marca, lo que poco ha servido a favor de la propia zona protegida; o fuera para trabajos mineros que a futuro, terminaron generando una presión que aún hoy no se acaba para el bosque: los bancos de material geológico, una verdadera minería a cielo abierto que alimenta la expansión urbana de la ciudad.

Pero la suerte de los dueños de grandes predios al interior, se podría calificar de ambigua. Para don Vicente Arregui, uno de los propietarios que adquirió en esos años y se sumó a la asociación que pugnaba por evitar la expropiación de las tierras forestales, la clave fue el enfrentamiento entre los empresarios inmobiliarios tradicionales amparados por políticos jaliscienses de viejo cuño, y el emergente poder de la familia Zuno, los cuñados del presidente de la república, tras décadas de eclipsamiento desde la polémica destitución como gobernador del patriarca, José Guadalupe Zuno Hernández, un político obregonista en los agitados años veinte.

La postura respaldada por Zuno, por la Universidad de Guadalajara y por diversos organismos civiles, era el parque nacional y la expropiación del bosque. La de la asociación que encabezaban Dipp y su representante legal, Cástulo Romero Valencia, era oponerse a ese decreto, bajo la lógica de que era posible un aprovechamiento racional del patrimonio natural. Movían intereses y dinero, sin duda. Y había una capacidad de histriónismo a la que Dipp siempre le sacó provecho.

Por ejemplo, recuerda con gracia que en una de sus giras por Jalisco, Dipp Murad se tiró en el piso al paso del camión presidencial, y logró una entrevista con el mandatario. Luego, optó por “internacionalizar” el conflicto. “Echeverría andaba por Egipto, y que se reúne la asociación que él encabezaba, y que se van a Egipto a entrevistarlo […] la cosa era ir hasta allá para hacerse notar y hacerle saber la gravedad del asunto”, destaca Arregui.

- ¿Usted fue como representante con la comisión?

- No, yo me enfermé y no fui, y en mi lugar fue un ingeniero que acaba de fallecer, Octavio Velasco, el que hizo el Parque Metropolitano. Naturalmente supe lo que sucedió: el presidente estaba en Alejandría, y llegaron al palacio en que estaba hospedado, Ras el-Tin, en la orilla mediterránea del puerto fundado por Alejandro Magno a finales del siglo IV antes de Cristo.

“Le dicen los encargados: oiga, aquí hay un par mexicanos que llegaron a visitarlo; ¡ah cómo!, pásalos si vienen desde allá, respondió Echeverría. Eran don Jorge y el ingeniero Octavio; total que le dicen al presidente que no procedía, que los pequeños propietarios no estaban de acuerdo, y quehacer el parque iba ser un problema social, que había otras maneras distintas a la expropiación…”.

Lo dejaron pensando. “Después me enteré que Echeverría llegó a tener el decreto en su escritorio, pero que nunca lo firmó […] de algún modo le despertó la conciencia, o quizás estaba peleado con su mujer ese día, jajajaja”.

- ¿Y cuál era el argumento de los propietarios: queremos conservar el bosque, pero no queremos la expropiación?

- No, todavía no había el espíritu conservacionista. Muchos de ellos seguían pensando en pesos y centavos, y a la hora que se detiene la construcción de la carretera a Tala pues ya no iba a haber el flujo que se esperaba, y ante la incertidumbre, solamente El Palomar y Bugambilias se lanzaron a hacer rápidamente obras; porque todavía no había ningún decreto […] muchos propietarios, al ver que no habían logrado el fin económico que pretendían, abandonaron eso, de hecho hay cantidad de propiedades abandonadas, yo tengo amigos que compraron y no saben en dónde está su terreno, ni han ido, ni les interesa…

Jorge Dipp siguió en negociación con el siguiente presidente, su amigo José López Portillo. Pero don Vicente cree que fueron tirantes en algunos momentos. Además, el peso de la UdeG fue relevante para mantener la idea de alguna forma de protección.

El señor Arregui le compró su rancho de 400 hectáreas a un matrimonio de San Isidro Mazatepec, el esposo era José Luis Sánchez Díaz y decidió vender parte de sus muchísimas propiedades, como el rancho El Poleo, “y le vendió a Manuel Covarrubias y al ingeniero Hernández Montes. Su esposa había enfermado y no podía atender”.

- ¿Jorge Dipp cuándo llegó y cuántas tierras tenía?

- Híjole, no sé si con chuecuras, se sospechaba, pero eran de la ex hacienda La Primavera, él hizo un trato hace 70 u 80 años; tenía un aserradero y llego a explotar madera. Esa finca era lo último que tenían cuando entrego las 5,300 hectáreas al gobierno; lo último era el casco ese, tenía un arroyo que pasaba por atrás, con mucha agua, y sembraba caña. Cástulo Romero era su abogado y socio, todo un personaje, era un tipo de cuidado; por ahí en los setenta , a don Jorge todavía le vivía su hijo, le afectó mucho cuando se mató, y empezaron a hacer un fraccionamiento allá arriba, en el cerro de San Miguel, Ciudad La Primavera. Pero nos estaba invadiendo un montón en nuestra propiedad, y un día le dije, oiga don Jorge, están ahí sus mojoneras, y de ahí para allá es mío… cómo cree don Vicente, me contestó, son estos ingenieros pendejos...

- Era muy hábil.

- Era hábil como la chingada: a ver Cástulo ve con Vicentito y que escoja la tres por uno lo que le estamos invadiendo, tres tantos de tierra; y sí, me llevó a ver, es donde tenía la UdeG una propiedad, una casita con su arroyito; pero luego se mata el hijo en un accidente de aviación, se le bajó el ánimo y ya mejor lo abandonó. Y hoy sigue así, todo hundido, y están las calles trazadas…

- ¿Ya no hizo la lucha con López Portillo para poder sacarlo adelante?

- No, ya no, era un proyecto muy soñador, cómo vas a meter medio millón de personas, ahí la bronca siempre es el agua […] todavía le sufrimos, yo estoy la mitad del tiempo en el rancho, y en los meses secos hay que acarrear. Es que llueve y se absorbe, es un suelo poroso, absorbe todo.

De los Zunos y los otros

Luis Echeverría se casó con Esther Zuno Arce, y los hermanos, José Guadalupe, Rubén, Álvaro y Andrés, salieron a las ligas mayores de la política local una vez que Echeverría asumió como presidente de la república. El mismo patriarca hizo personal el empuje del decreto, coincide el arquitecto Fernando González Gortázar, quien aunque era hijo de Jesús González Gallo, y su hermano, el líder parvifundista y futuro senador Jesús (apodado'El Chacho') tenía ostentosos enfrentamientos con los Zuno Arce, no tuvo obstáculos para hacer una relación personal con el viejo promotor del Centro Bohemio, famoso por sus discrepancias con el arzobispo Orozco y Jiménez, y en general, por su enfrentamiento a los católicos tapatíos, que 20 años después vieron en González Gallo un aliado de sus causas.

“Yo me empecé a involucrar en La Primavera cuando aún estaba en vida don José Guadalupe, cuando empezó a escribir de crear el área protegida en tiempos de su yerno; yo tenía muy buena relación con el viejito Zuno, y la impresión en mi familia era que don Guadalupe aborrecía y era enemigo acérrimo de mi papá […] los nietos, los hijos, siguen creyendo lo mismo, que eran enemigos mortales, y es una mentira completa, cuando mi papá terminó su gubernatura, yo era muy chiquillo, se publicó un libro muy pequeño, que se llama realizaciones de un gobierno, en lo que se repasaba lo que había hecho mi papá, y en ese libro hay varios textos escritos por don Guadalupe Zuno […] don Guadalupe y mi papá se entrevistaban, platicaban, cuando se creó una cosa rara que se llamaba Instituto Jalisciense de las Bellas Artes…”.

Fue ese acercamiento el que le dio a González Gortázar la percepción clara sobre los valores y las fragilidades de La Primavera, y lo convenció de que su futuro debía ser el de una zona protegida.

Cuando finalmente, en 1980, el presidente José López Portillo emitió el decreto, no fue un parque nacional y no sería expropiado, lo que significó una victoria para el movimiento empresarial que encabezaba Dipp. Pero fue una victoria pírrica: la zona de protección forestal y refugio de fauna silvestre era un verdadero impedimento a los grandes proyectos inmobiliarios que los terratenientes habían añorado. En cuanto a la lucha por la conservación, tampoco las trajo todas consigo: todo el cordón de tierras boscosas de las orillas fue excluido. Los dueños de esas posesiones fueron los verdaderos ganadores, porque lograron fincar proyectos de vivienda para las clases más pudientes de la ciudad, con la aquietadora mercadotecnia verde, ¿qué era más ecológico que vivir al lado del bosque?

Allí comenzó una lucha que no ha terminado 38 años después: la de crear un área de amortiguamiento, justo lo que canceló el decreto cercenado.

Una de las organizaciones pioneras de esta preocupación ha envejecido tras el fallecimiento de su motor más visible, la ambientalista María Casparius, reconoce su esposo, René Solinís.

“Estuvimos tratando de hacer un área de amortiguamiento, y los dueños de los predios, particulares, nunca quisieron. Ellos decían que había que hacer la zona de amortiguamiento adentro de la zona protegida, lo cual es una vacilada. Fueron muchas reuniones, muchas discusiones técnicas, pero poco se logró”, dice.

- ¿Consideran que fracasamos como sociedad al no haber sacado adelante este planteamiento?

- Yo creo que ha habido esfuerzos pero no se ha podido; nosotros ya nos hicimos viejos y los jóvenes no terminan de ver la importancia de esto […] se va ir perdiendo el bosque así de fragmentando y de aislado por la urbanización, y se van a acentuar los problemas ambientales, problemas de agua, de especies de fauna y flora; el clima también, todo el medio ambiente, lamentablemente…


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Claves 

Una cronología 

1980
El presidente José López Portillo declara la zona de protección forestal y refugio de fauna silvestre La Primavera, en decreto aparecido el 6 de marzo en el Diario Oficial de la Federación, con 30,500 ha. La propiedad pública se nutre de 5,300 ha donadas por el empresario Jorge Dipp como permuta por impuestos atrasados.

1987
Comienzan los trabajos de exploración de la geotermia por la Comisión Federal de Electricidad, que serán clausurados en 1991 ante la protesta de la sociedad tapatía por los daños ambientales.

1988
La UdeG emite un plan de manejo que será la base del futuro programa oficial. 1995 Se firma el acuerdo de coordinación Semarnat–gobierno del estado para transferir la administración del área natural protegida. La CFE suspende sus trabajos en el campo geotérmico de manera oficial. Se suspende la explotación de material geológico al interior del bosque.

1996
Se constituye el Comité Técnico para la Administración del Bosque La Primavera y se nombra al director del área protegida: Salvador Mayorga.

1997
Se constituye el Fideicomiso para la Administración del bosque; se instala la dirección ejecutiva.

1998
Devastador incendio en Planillas, la zona del Espinazo del Diablo, afecta más de 1,500 hectáreas, y urge a ampliar inversiones en infraestructura: comienza la rehabilitación de una red de caminos y torres.

1999
Comienza la delimitación física de los vértices del polígono del área natural protegida.

2000
Se crea Fomento y Protección de Bosque La Primavera AC, en apoyo a las gestiones de recursos. Se inscribe el decreto del área protegida en el Registro Público de la Propiedad.

2001
Tras consulta pública, se publica oficialmente el Programa de Manejo del bosque.

2002
Se expropia de forma concertada el predio Agua Brava para la instalación del centro de operaciones del área. Casi 700 ha por alrededor de 19 millones de pesos.

2005
El incendio más devastador de que se tenga registro pasa por más de 11 mil hectáreas y provoca una contingencia ambiental en Guadalajara.

2006
La Primavera es incluida en la Red de Reservas de la Biosfera del Programa el Hombre y la Biosfera de la Unesco.

2007
Se elabora el Plan de Acción a 30 años, hasta ahora no respetado. El ejido Santa Ana Tepetitlán gana un amparo para excluir casi 600 ha del área protegida.

2009
Inicia el Centro de Atención a Visitantes Agua Brava; se instala la caseta Agua Brava. Geotermia recibe autorización. Evidencias de fototrampeo del regreso del puma.

2012
Incendio devastador sobre casi ocho mil ha, replantea la necesidad de mejorar la conservación del bosque

2014
Se formaliza el organismo público descentralizado, pese a la oposición de propietarios y ejidatarios. Se asignan 19 millones de pesos, el presupuesto más alto de su historia

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