miércoles, 19 de agosto de 2015

IMP: necesarias, 564 líneas de verificación



Los cálculos del organismo destacan: cada verificación requiere 12 minutos, pero sólo la mitad de los motores tienen control contra la contaminación.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.

Una verificación en forma, con el equipo adecuado en óptimas condiciones, y con el análisis dinámico de cinco gases que ya exigen las normas oficiales mexicanas, requiere de doce minutos en promedio. Bajo el supuesto de doce horas diarias de operación, el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) ha calculado la necesidad de 564 líneas de operación que lleva a un mínimo de 141 “verificentros” con cuatro líneas cada uno.

No obstante, esta propuesta de integración de los centros de verificación sigue bajo la lupa ante la opinión de los asesores de la Secretaría de Planeación, Administración y Finanzas (Sepaf) de que se debe garantizar la rentabilidad de los concesionarios, es decir, la larga vida del procedimiento dependerá de que quienes realicen los exámenes de los niveles de contaminación puedan recuperar sus inversiones y sostener sus negocios en el largo plazo.

Las primeras cuentas se hicieron bajo la premisa de dos verificaciones anuales, como se hace en el Distrito Federal, para un millón 847,161 autos registrados en 2015. Según las líneas por centro, la cantidad de estos puede variar de 565 a 141; no obstante, negociaciones de las últimas semanas revelaban una concentración creciente, pues una de las últimas versiones de “verificentros” para la convocatoria a publicar en dos a tres semanas, sólo refiere a 38 centros y 114 líneas, lo que aumentaría la carga de trabajo de cada instalación pero concentraría las ganancias (MILENIO JALISCO, 10 de agosto de 2015).

“El cálculo de líneas de verificación tiene como función la flota vehicular en circulación en el área metropolitana, su clasificación por antigüedad, tipo de tecnología y año/modelo y consideraciones propias de las pruebas dinámicas, respecto a las estáticas, en función del tiempo de pruebas, número de pruebas por jornada y para un centro de verificación, entre otros componentes…”, destaca el documento preliminar elaborado por el IMP.

Desglosa: “la cantidad de líneas por tipo de motor a verificar se obtiene con la ecuación uno [de Semarnat] que expresa el producto del número de vehículos a gasolina que conforman el parque vehicular, desagregado por tipo de motor –para establecer las líneas para unidades Ciclo Otto [sic]-, la frecuencia de la verificación para cada tipo de unidad, la tasa de rechazo esperado [unidades que deban volver a verificar] y la relación entre estas respecto al periodo de tiempo anula, y la productividad de cada línea de verificación”.

Según los datos oficiales, el concepto autos/modelo deriva en cinco tipos de sistema: los vehículos 2011-2015 son en promedio 11 por ciento; los 2001-2010 son 35.26 por ciento; los 1992-1999 son 23.58 por ciento; los de 1991-1992 son 5.36 por ciento y 24.8 por ciento son modelo 1990 y anteriores.

Por el tipo de motor, los autos 2001 a la actualidad son 46.5 por ciento y tienen tecnología reductora de emisiones (convertidor catalítico de tres vías, filtros Canister, inyector de combustibles y sensores de control); el resto tiene, pro mitad, un sistema más primitivo de control, o los de 1990 hacia atrás, carecen en totalidad de ello.

Verificar reduce riesgos de muerte

Los programas de verificación se han implementado a nivel mundial no con el objetivo de meter trámites engorrosos a los ciudadanos ni de hacer negocios pingües a costa de los recaudadores, sino debido a que las muertes por respirar aire contaminado están al alza en México y el mundo, advierte un análisis del Centro Mario Molina, organización civil que asesora a gobiernos en el tema<

“La mala calidad del aire tiene efectos adversos en la salud, lo que resulta en problemas económicos y sociales de alto impacto… La cercanía a las emisiones vehiculares es un factor de riesgo latente y es imperante contar con un esquema integral a nivel metropolitano que incluya medidas de control responsables”, señala

No se trata simplemente de morbilidad (incidencia de enfermedades) y sus costos económicos, sino de muertes que pueden ser evitadas si se mejora sustancialmente la calidad del aire, añade el organismo

“La exposición a la contaminación atmosférica es, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el principal factor de riesgo ambiental en el mundo, afectando especialmente a los adultos mayores, niños y niñas, personas de bajos estratos socioeconómicos y deportistas. En México, las muertes prematuras asociadas con la contaminación atmosférica aumentaron de 17,000 en 2005 a más de 21,000 en 2010[3]. En el caso de las partículas suspendidas, al penetrar en los pulmones pueden llegar al torrente sanguíneo, lo que provoca problemas cardíacos, asma e infecciones en vías respiratorias inferiores”

“La población infantil se ve sumamente afectada, pues la exposición a largo plazo de material particulado muestra una clara relación con un déficit en el crecimiento pulmonar de niñas y niños en edad escolar”

“La contaminación del aire proviene de diversas fuentes; no obstante, el sector transporte es uno de los grandes emisores de contaminantes

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