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martes, 6 de agosto de 2013

El mar de Jalisco, en busca de un futuro

CRISIS PESQUERA EN LA COSTA DE JALISCO / 7


Arrecifes artificiales, refugios y “lonjas” pesqueras, planes de manejo de pesquerías y atención al rezago social son esenciales para salvar a especies. Hay ya esfuerzos iniciales en ese sentido. En la foto, la entrada la caleta de Cuastecomates, donde se ubicaría el primer refugio

Agustín del Castillo / Costa de Jalisco. MILENIO JALISCO

Más de 1,600 arrecifes artificiales instalados a lo largo de toda la línea del litoral de Jalisco, constituyen el primer indicio de que los pescadores, las autoridades y los científicos ya buscan que algo pase para recuperar la quebrantada sustentabilidad de los recursos naturales de la región marítimo-terrestre de este estado.

Con la habilitación de la norma oficial mexicana en materia de refugios pesqueros (NOM-049-PESC-2013), el segundo paso es establecer cinco zonas de esas características a lo largo de sus principales bahías: entre la desembocadura del río Los Horcones y el de Mismaloya, en Bahía de Banderas; en la caleta de Tehuamixtle, en Cabo Corrientes; en la bahía de Chamela, en las ensenadas entre Careyes y Teopa, y la amplia bahía de Tenacatita, en La Huerta, y en la caleta de Cuastecomates, dentro de la bahía de Navidad, en Cihuatlán.

Ya existe un planteamiento formal para el refugio de Cuastecomates, que sería el segundo del país tras el que ya se aprobó en el corredor marino de San Cosme a Punta Coyote, en el mar de Cortés, en los meses finales de 2012 (ver Diario Oficial de la Federación, 16 de noviembre de 2012).

Se trata de las zonas con el más alto potencial productivo, pues alojan importantes cuerpos lagunarios que sirven para alojar millones de crías de crustáceos y peces; también contienen los bajíos de mayor extensión donde se refugian los ejemplares juveniles previo a su salida al mar, que suelen ser sustento de la pesca artesanal.

CARGUERO QUE TRANSPORTÓ ARRECIFES EN LA REGIÓN COSTA NORTE DE JALISCO

“Debe quedar muy claro que el potencial de Jalisco, debido a que no posee una extensa plataforma continental, es la pesca artesanal y no la industrial; pero hay potencial para la maricultura de forma adecuada, y si se cuidan las especies fundamentales y sus hábitats, con los programas de manejo que ya se están realizando, sin duda la pesca artesanal podrá mejorar, garantizar la supervivencia de especies y acceder a procesos de comercialización más sólidos”, destaca el director del Departamento de Zonas Costeras de la UdeG, Francisco de Asís Silva Bátiz.

“Tenemos el manejo inadecuado de las pesquerías, la sobreexplotación de los productos, pero habrá que ver qué tan difícil debe ser comprender eso para un pescador, cuando necesita tener dinero al día para sobrevivir”, secunda el coordinador regional de la Costa Sur, del Instituto de Acuacultura y Pesca del estado de Jalisco, de la Secretaría de Desarrollo Rural, Braulio César Durand Martínez.

El proyecto de los arrecifes artificiales tiene habilitado desde 2008. Ha sido exitoso al grado que un empresario camaronero de Sinaloa se quejó, porque sus barcos arrastreros no podían penetrar a los bajos, recuerda don Alejandro Trujillo, líder de los pescadores de Cihuatlán y La Huerta.

“Ellos [los arrastreros] tienen ubicado dónde están las piedras, pero no los arrecifes, y algunos intentaron hacer la pesca y rompieron sus equipos al chocar…”.

- Una trampa para los depredadores humanos…

- Así es. En un principio nos dijeron que nos iban a hacer una demanda, que porque eso no estaba permitido, que lo hacíamos en contra de la ley; pues hagan lo que quieran, fue lo que les dije. Da la casualidad que hay un líder muy fuerte en Mazatlán, Ricardo Michel, y el es buen amigo, originario de Barra, pero dijo que no era correcto lo que hacíamos.

De hecho, entre los mismos pescadores había renuencia. “Hubo el apoyo de todos los niveles de gobierno, pero dudas en muchos pescadores; ya que se colocaron las estructuras, se vio que sí funcionan; los peces usan esto como refugio y centro de reproducción, lo cual provoca que haya más fauna; ahora lo apoyan”, subraya Durand Martínez.


UN MODELO DE ARRECIFE ARTIFICIAL DE LOS MÁS DE 1600 QUE SE INSTALARON EN EL LITORAL

El arrecife artificial es una estructura de cemento (ver molde en la foto anexa) que construyeron los pescadores con material donado por la empresa Cemex (Cementos Mexicanos), y posteriormente se introdujeron en el mar con buques de mediano tonelaje. En la Costa Norte se depositaron 1,058, y en la Costa Sur, 602.

Otros esquemas de cambio atienden el problema de la comercialización: las “lonjas” pesqueras, que son un equipo completo para recibir la pesca diaria, que se comenzaron a hacer en Barra de Navidad y en Punta Pérula. “Es un muelle donde la gente puede llevar sus embarcaciones, tanto para descargar producto como para protegerlo de los malos tiempos; otra cosa es que se puede hacer ahí la conversión del producto, filetear, desviscerar, porque tiene una zona de almacenaje, hay para cuartos fríos, una máquina de hielo, todo para este tipo de negocio”, refiere el delegado del Instituto de Acuacultura y Pesca.

Incluso tienen prevista un área de restaurante, para que los consumidores puedan degustar el pescado fresco, lo que liga este equipamiento a un tema de turismo igualmente artesanal que es fundamental para conservar la región.

La costa de Jalisco no da para negocios fabulosos de pesca industrial. Pero sus paisajes espectaculares y su alta diversidad biológica permiten atisbar un futuro de mercados locales fuertes y sostenimiento de especies únicas, que hoy viven momentos de peligro de extinción.


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SEDER HACE ESTUDIOS

Para impulsar la actividad pesquera en Jalisco, la cual se encuentra en un nivel ínfimo pese a la extensión de su litoral y riqueza de su fauna, la Secretaría de Desarrollo Rural (Seder) del estado realiza estudios con expertos en la materia, dijo el titular de la dependencia, Héctor Padilla Gutiérrez.

“Lo que estamos haciendo es consultar a expertos, lo que podría ser el impulso de una acción importante para trabajar con intensidad lo que puede ser la aportación del sector pesquero de Jalisco a la economía del estado y a la economía nacional. Como es una actividad menos desarrollada estamos buscando la aportación de expertos de otras partes del país con experiencia amplia en el desarrollo de la piscicultura, en el desarrollo con métodos modernos e intensivos”, aseguró.




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Claves

NUMERALIA

80% se han abatido las existencias de las principales pesquerías comerciales de la costa de Jalisco, debido a la sobreexplotación, el cambio climático y el pésimo manejo de las cuencas marina y terrestres, según cifras de las principales cooperativas: Barra de Navidad y La Manzanilla. Las especies fundamentales en esta crisis son los pargos, en especial, el huachinango, con 70% del valor comercial de las pesquerías

38% es el tamaño de la deforestación de las cuencas alimentadoras de siete cuerpos de agua estuarinos que sirven de refugio a la mayor cantidad de especies comerciales, como el camarón, el ostión, el langostino, según un estudio de los sitios Ramsar de la región, que hizo el investigador Francisco de Asís Silva Bátiz. Esta deforestación provoca que toneladas de azolve bajen de las montañas y rellenen los cuerpos de agua

15 años de fenómenos extremos de temperatura se han percibido en el mar costero de Jalisco, como posible consecuencia de cambio climático. La temperatura es un factor crítico porque provoca el movimiento de los bancos de peces, lo cual da al traste con la experiencia de los pescadores del modo de pescar en las aguas marinas

3 especies reservadas para la pesca deportiva son manzana de la discordia con la pesca artesanal: el pez vela, el marlin y el pez dorado. Las pescas incidentales de estos productos se han incrementado como consecuencia de la caída de las pesquerías tradicionales. Su registro es como “pesca incidental”

45% de los pescadores de la costa de Jalisco deben dedicarse a oficios alternos al de pescar por no alcanzar a cubrir sus necesidades económicas

25% de las embarcaciones pesqueras artesanales son ilegales, pero si se consideran las capturas por arrastres de la pesca industrial, sobre todo en la zona de Mismaloya, la ilegalidad se dispara. Un análisis revela que 56 por ciento del producto que va del mar a las mesas de los mexicanos es ilegal o al menos irregular

12 de las 36 playas existentes en la costa de Jalisco han sido totalmente privatizadas; se ubican fundamentalmente en el municipio de La Huerta. La tendencia será a incrementar esta situación en otros puntos, con el crecimiento de la inversión turística

82% del litoral de Jalisco tiene ya concesiones para el uso de la zona federal marítimo terrestre; esto da pie a acciones privatizadoras que son completamente ilegales conforme a la Constitución política del país

sábado, 3 de agosto de 2013

La depresión económica orilla a aprovechar las especies reservadas

CRISIS PESQUERA EN LA COSTA DE JALISCO / 5



Pescadores artesanales capturan especies protegidas a favor de la pesca deportiva debido a la escasez de otras variedades; reclaman abrir el pez dorado, que se comercializa abiertamente en Sudamérica, del cual la foto ofrece un ejemplar

Agustín del Castillo / Costa de Jalisco. MILENIO JALISCO

Se coma la pieza al carbón, en cebiche o filetes, si son peces dorado, vela y marlín, los restaurantes mexicanos tendrían que ofrecerlos como productos importados, pues su pesca con fines comerciales está prohibida en los mares del país para proteger la pesca deportiva, actividad que según el sector oficial, genera derramas anuales de mil a dos mil millones de dólares.

Pero no es así. En la costa de Jalisco la captura incidental de esas especies sigue aumentando, en el contexto de una crisis ambiental que ha llevado a la reducción de otras especies tradicionales de la pesca artesanal, y la depresión económica que ha arrastrado a los dueños del oficio.

“No, sí se puede pescar —ataja don Alejandro Trujillo Hernández, líder de la pesca artesanal en la Costa Sur del estado—; y por qué, pues porque no nos queda otra alternativa, la gente tiene necesidad, y eso te obliga a hacer esa pesquería…”.

— ¿Pero cuál es la situación legal del pez dorado, que es el más común en esta región?

— Es una especie reservada para pesca deportiva, y qué es lo que hace uno, una pesca incidental.

— ¿No los molestan la Semarnat o la Marina?

— Eso es lo peor de todo, las consecuencias que estamos teniendo en al ambiente pesquero de la costa, las carencias que hay; deben de tener un criterio, decir, vamos a modificar la ley de manera que el dorado sea pesca comercial, porque si no nos perjudican; y aunque nos infraccionen, lo vamos a seguir haciendo, porque hay una gran necesidad, […] yo a los del gobierno les dije que me gustaría que hicieran un censo socioeconómico a todo pescador, y que se viniera un grupo de 15 a 20 [inspectores], que se vaya uno en cada lancha, para que vean si sacamos lo que la ley nos permite, y a ver si con esa pesca podrían mantener a sus familias […] hacer un estudio y decir, esto tiene que modificarse, aquí hay esta otra opción, pero que sea gente que realmente aporte datos objetivos, porque ya ha habido daños físicos entre los pescadores y los de la deportiva; dicen los de pesca deportiva que tienen ellos derecho a hacerlo, pero también es muy clara la ley que sólo puedes sacar dos o tres especies, no sacar de a 15 a 20 que luego comercializan.

Al Coryphaena hippurus o dorado (ver foto de arriba), se le conoce como pez perico en los mares de Perú. Allí no es especie protegida, sino que es objeto de explotación comercial intensiva, y lo mismo sucede en el vecino Chile. En el caso peruano, los ejemplares llegan en grandes cantidades, “accesibilidad que se ha incrementado en estos últimos años con capturas superiores a 30 mil toneladas, como consecuencia de intromisiones repetidas de aguas cálidas frente a la costa peruana”, señala el estudio Biología y pesquería del perico, elaborado en 2008 por científicos del Instituto del Mar del Perú (disponible en Internet: http://www.imarpe.pe/imarpe/archivos/informes/imarpe_inform_blgia_y_pesq...).

No obstante su calidad de migrante, se desconocen aspectos de su ecología. Los pescadores artesanales de Barra de Navidad consideran que se trata de la misma población que llega a sus aguas. De este modo, al impedir la captura comercial, dicen que México estaría cuidando el negocio… de peruanos y chilenos.

El lobby de la pesca deportiva es poderoso, porque la integran los grandes empresarios turísticos del país. Su representación en el Congreso de la Unión es importante: lo refleja la iniciativa del diputado panista Arturo de la Rosa Escalante, quien propuso una reforma a la Ley General de Pesca y Acuacultura tendiente a aumentar el rango de exclusión de la pesca de las tres especies (también llamadas “de pico” o “picudas”), que en la actualidad se limita a 50 millas náuticas desde el litoral.

“La verdad, nos están depredando fuerte las especies y las autoridades no hacen nada, y a la larga se perderá esta gran riqueza y la oportunidad que genera para miles de mexicanos, que es mucho mayor a lo que da la pesca comercial”, asegura un pescador deportivo de Barra de Navidad, dispuesto a ilustrar lo que llama “las formas de abuso” y “la agresividad” de los pescadores artesanales en el área.

El director del departamento de Estudios para el Desarrollo Sustentable de Zonas Costeras de la UdeG, Francisco de Asís Silva Bátiz, pide que se haga un debate serio y objetivo. “Hay una gran existencia de dorado, y hay que fundamentar si lo mejor para el país es mantener la reserva, aunque sea a costa de la economía de los sectores más depauperados”. El debate sigue abierto.


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Estadística, voluntad para el autoengaño


Para una teoría del juego: los pescadores de dos cooperativas de la zona de Careyes proponen a la autoridad federal vedar el ostión y la langosta en el área más importante para su reproducción, debido a la sobreexplotación, pero el gobierno federal les niega la medida, pues sus cifras revelan una abundancia sin igual de esas especies. ¿Quién dijo la verdad?

“Ellos se propusieron vedar ostión y langosta, porque se iba para abajo; propusieron autovedarlas, y para hacerlo más fuerte y obligar a los que van a pescar desde otras zonas a respetarlo, le pidieron a la delegación [de la Sagarpa] que se los oficializara; ésta pidió la opinión técnica al CRIP [Centro Regional de Investigación Pesquera] de Manzanillo, que ahora depende de la Conapesca y es la instancia técnica que genera todos los dictámenes que avalan este tipo de normativas; ellos hicieron el análisis a partir de los registros oficiales, y resulta que el dictamen fue que la pesca no estaba amenazada, sino boyante, y que incluso aguantaba un poco más de capturas”, destaca el investigador de la UdeG, Enrique Godínez Domínguez.

Si la verdad está en los números, no es menos cierto que con los números se puede mentir. Y en el caso de este olvidado sector de la economía primaria, es una realidad asumida voluntariamente por las dependencias gubernamentales responsables, destaca el experto.

“Es absurdo, los pescadores que no sabían de las estadísticas oficiales pero sí de su experiencia directa que apunta al agotamiento del recurso, se sorprendieron al ver los registros de las tendencias oficiales; la gente cuando habla de complejidad en este tema, hasta cuesta explicarlo, […] en el caso de la pesca casi todas son cosas de excepción, porque la mayor parte de las explicaciones son algo surrealistas”, añade.

Su explicación: “Las estadísticas pesqueras en registros oficiales de producción son las que menos valor tienen; la FAO [Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación] en más de una ocasión desacreditó todas las estadísticas pesqueras de muchos
países, incluyendo las de México”.

¿Cómo se integran? “La forma básica de captación de información pesquera es una especie de informe que rinden las sociedades cooperativas, o todos los pescadores con permiso, y son avisos de arribo; significa que cada mes presentan una relación por kilos de las diferentes denominaciones”. Dicho informe no tiene más rigor que el dicho del pescador, que lo altera fácilmente “porque ha aprendido con las instituciones a hacerse ladino” para evitar problemas.

Por ejemplo, “pesca decía, necesitamos incrementar los volúmenes de producción en 30 por ciento en este trimestre, y los pescadores obedecían y reportaban 30 por ciento más, y se acostumbraron a hacerlo, porque la secretaría tenía resultados y ellos estaban en paz”.

De este modo, la estadística ni de lejos refleja la tendencia a la baja y la posible extinción de pesquerías tan valiosas como el ostión, o la fuerte merma del huachinango. Los investigadores de la UdeG han debido en sus proyectos elaborar estadísticas propias con base en algunas cooperativas más desarrolladas, que reportan datos reales porque con base en ello obtienen deducciones fiscales y subsidios por embarcación. Es el caso de las cooperativas de Barra de Navidad y La Manzanilla, que registran la caída drástica de especies valiosas (MILENIO JALISCO, 30 de julio de 2013).

Por si fuera poco, la estadística oficial no discrimina las especies. La contabilidad de pargos, por ejemplo, agrupa de cinco a seis especies, y de ese modo es difícil acreditar los problemas reales. Otro grupo de 50 a 60 especies son agrupadas como “secundarias”.

“El sistema enseñó a mentir a los pescadores, que del sector primario son los más ladinos, recelosos y supersticiosos, […] por si fuera poco, del lado oficial la secretaría se degradó a una modesta parte de la Secretaría de Agricultura [Sagarpa]”. Así, las cosas no pueden mejorar, aunque las cifras oficiales indiquen prosperidad o minimicen problemas. La primera pregunta de este texto es fácil de responder, una teoría para juego de niños.


viernes, 2 de agosto de 2013

Pesca costera de Jalisco no pinta en el nivel nacional

CRISIS PESQUERA EN LA COSTA DE JALISCO / 4


El estado aporta apenas 1.3% del volumen y menos de 1% de la riqueza en este ramo del sector primario, lo que no ha sido obstáculo para destruir progresivamente sus recursos. Foto, pescadores, de Mariana Hernández

Agustín del Castillo / Costa de Jalisco. MILENIO JALISCO

Jalisco sólo aporta 1.3 por ciento del volumen total de la pesca que genera el país, pero en términos económicos su contribución es muy inferior porque la extracción de especies marinas y de estero (huachinango, pargo, camarón, pulpo, ostión), las más valoradas por el mercado, no es ni la quinta parte del volumen total, dominado por especies de agua dulce como la mojarra, la carpa y el charal.

En general, el sector nacional no aporta más de 0.8 por ciento del producto interno bruto (PIB), y la zona más productiva es el Mar de Cortés, con arriba de 70 por ciento de la riqueza pesquera nacional, lo que minimiza las modestas cifras de la contribución de este estado, que contrastan con su papel como primer aportador al PIB del sector primario de México, al que pertenece esta rama económica.

Con 350 kilómetros de costas, Jalisco sólo tiene verdadero potencial para la pesca artesanal ribereña, lo que no elimina el saqueo de que es objeto periódicamente por los pesqueros comerciales que explotan la plataforma continental, o lanchas ribereñas clandestinas que hollan los esteros y bajíos. La extracción de especies marinas y de estuario, según los discutidos datos del Anuario Estadístico de Pesca del gobierno federal, apenas rebasa 2,500 toneladas anuales, pero eso no ha sido obstáculo para que se trate de pesquerías sobreexplotadas, con extinciones de especies a nivel local.

Un caso paradigmático es la bahía de Chamela. “Tenemos el problema de gente que se viene a pescar y no trae permiso; lo que pasa es que hay cooperativas de otros lados, del sur y el norte, que ya acabaron su producto y se vienen aquí a pescar y la zona del ostión es muy pequeña. Muchos otros ni de cooperativas son. Un grupo de 40 o 50 gentes que le llegan duro al ostión y de las lanchas que tenemos son nomás como de diez a 15 permisos para esta zona, […] pero estando así con tantos ilegales, en un mes se acaba todo. Luego vas a la Profepa de Puerto Vallarta, les avisas, pero nunca vienen”, reseñan Ariel Mendoza y David Durán, dirigentes de la Federación de Cooperativas de la Costa Centro de Jalisco.

En general, la actividad pesquera es la menos protegida. La inversión de la Conapesca (Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca) cerró la anterior Administración con casi 2,400 millones de pesos anuales. No obstante, un alto porcentaje de este recurso se va a subsidios, y se mantiene la lógica de aumentar la producción, mientras apenas se dan los primeros pasos en la materia de sustentabilidad, aunque desde 2006 la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales reportaba para el litoral del Pacífico que “solamente 9 por ciento de las unidades de manejo pesquero tiene potencial de desarrollo, mientras que del restante 91 por ciento, 67 por ciento se encuentran en aprovechamiento máximo [al límite de su capacidad] y 24 por ciento en deterioro”.

Los investigadores Francisco de Asís Silva Bátiz y Enrique Godínez Domínguez, de la UdeG, consideran que es momento de hacer algo con esta información para sacar del marasmo y la inviabilidad a la pesca en la costa jalisciense.

“Todo esto ya se conocía desde hace rato, ¿alguien ha escuchado alguna reacción del gobierno, un no es cierto, un no es verdad, o un mea culpa, o me da vergüenza? Nadie dice nada; cuando se trata de la pesca no hay opiniones, y como dicen en Sinaloa, si no tomas las oficinas de gobierno, no sales en el periódico”,
destaca Godínez Domínguez.


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PERFIL

El pescador de la costa de Jalisco


-Trabaja en promedio cuatro días a la semana y está organizado en 44 cooperativas con 1,102 socios con 626 pangas, 496 motores y 536 permisos. Se calcula que poco más de 200 pangas más no están registradas ni responden a ninguna cooperativa ni permiso

-Utiliza embarcaciones de fibra de vidrio con una vida útil de hasta 20 años, y motores de cuatro tiempos que duran hasta siete años y que demandan un servicio de 600 a 1,500 pesos cada 100 horas de uso

-El costo de una embarcación nueva tipo “Buggy” de 25 pies eslora de fibra de vidrio es de 80 mil pesos; una tipo “Argos” es de 68 mil pesos (precios de 2011); el valor de reventa de una embarcación en buenas condiciones va de 20 a 25 mil pesos

-Los motores nuevos 60 HP cuatro tiempos Yamaha cuestan 120 mil pesos; los reconstruidos van de 30 mil a 60 mil pesos. Son motores de mejor rendimiento, pero los viajes en busca de bancos de peces se han hecho más largos

-El insumo principal, la gasolina, se ha incrementado 5 por ciento anual desde 2002, aunque cuenta con un subsidio de 1.50 a 2 pesos por litro

-Para su trabajo, los equipos de buceo cuestan de doce mil a 18 mil pesos; las redes agalleras, 4,700 pesos (sin considerar el costo del armado). Una red en buen estado no pasa de una temporada

-Las tripulaciones las integran tres pescadores; el pescador tiene un ingreso semanal de 800 a 1,200 pesos y el viaje de pesca promedio cuesta de 225 a 465 pesos

-Un pescador no suele comercializar su producto; suele tener un preacuerdo con un intermediario que le abastece de la gasolina y este le compra toda la mercancía; los más avezados lo llevan a los mercados locales

-No tiene acceso a créditos de la banca comercial; últimamente recibe créditos blandos gubernamentales con intereses de 17% anual, o 12% anual de las cajas de ahorro

-46% de los pescadores registrados se deben dedicar a otras actividades económicas para completar su gasto, sea como jornaleros agrícolas, como albañiles, comerciantes o prestadores de servicios turísticos

-48% de los pescadores carecen de seguridad social, 47% están inscritos en el Seguro Popular y 5% en el IMSS y el ISSSTE

-62% de los pescadores terminaron la primaria, 12% hicieron secundaria y 4% no fue a la escuela. Muchos se negaron a responder sobre el tema de escolaridad

-51% de los pescadores tienen más de 40 años, 28% entre 20 y 30, y 21% tiene menos de 30 años.

Fuente: Plan de manejo de huachinangos y pargos, UdeG



Ocho familias se llevan el comercio pesquero

El pescador es un espécimen marino: se siente bien en el agua, pero desconfía de los asuntos terrestres donde se siente torpe y expuesto como mamífero pinnípedo (focas y su parentela) o ave palmípeda (pingüinos, pájaros bobos). Y como lo suyo son los temas del agua, deja a los comerciantes terrestres la tarea de llevar su pesca a la mesa del consumidor en las tierras profundas del continente.

En el litoral de Jalisco, esto significa que ocho familias se quedan con el valor agregado que da llevar los pescados y mariscos a los grandes mercados regionales. “Entre los principales comercializadores destacan la familia Aguilar [8 por ciento de la producción], Ismael Mendoza [7 por ciento], Alejandro Trujillo [7 por ciento] y la señora Aurora Orozco [7 por ciento], en el caso de la Costa Sur. 20 por ciento de los pescadores encuestados de la Costa Norte mencionaron que sus capturas se distribuyen a través de compradores locales y sólo 1 por ciento mencionó vender al mercado nacional [Distrito Federal]. 11 por ciento comercializa su pesca de manera directa al público en general o en restaurantes [ambos consumo local] y 7 por ciento les vende a intermediarios”, apunta el texto del Plan de manejo de huachinangos y pargos que elaboró a partir de 2010 un equipo de investigadores de la Universidad de Guadalajara.

El documento plantea un ambicioso sobrevuelo a todos los aspectos del oficio en la región.

Los otros cuatro nombres que menciona son Antonio Durán, Javier Trujillo Hernández, Salvador Martínez y Vidal Álvarez. Las ocho familias mueven casi todo el volumen que sale de la zona. Lo demás se queda en los mercados locales y en los restaurantes.

“El problema de la comercialización es fundamental ya que ellos se han ido deslizando a la baja en cuanto lo que era el margen de ganancia, y si no tienen control de la comercialización, mucho menos lo tienen de los ingresos, y el sector no ha dado señales de ir por ese lado; muchos no saben, ni se imaginan, ni les interesa mucho, para aumentar ese margen de ingresos”, explica el investigador Enrique Godínez Domínguez.

— ¿Se sienten mejor en el mar?

— Sí, porque muchos son como niños chiquitos en cuanto llegan a tierra; la mayoría de ellos mejor ponen a alguien, si se trata de comercializar su producto. Pero si un día sacan una tonelada de huachinango, lo más probable es que no tengan a quién vendérsela, porque tampoco el mercado es tan flexible para asumir todo.

— Vieja historia: el intermediario que se queda con la ganancia.

— Sí, cuando realmente los que están en posibilidades de avanzar son los que están ligados a la comercialización; yo recuerdo a un pescador que le dio diabetes y dejó de pescar; entonces se puso mejor a vender, y dijo que la diabetes fue lo mejor que le pudo pasar, porque se fue para arriba económicamente.

Jalisco, y México en general, son malos para dar valor agregado al pescado. Apenas 60 centavos más por cada dólar extraído de producto. A nivel mundial, se le agregan tres dólares al dólar pescado.

jueves, 1 de agosto de 2013

Pesca marina, un reino de ilegalidad

CRISIS PESQUERA EN LA COSTA DE JALISCO / 3


Se estima que el 56 por ciento del producto que se consume carece de regulación; una de cada cuatro lanchas no está registrada. Los barcos con redes de arrastre son los más destructivos. Foto de camaroneros sinaloenses

Agustín del Castillo / Costa de Jalisco. MILENIO JALISCO

Tortugas marinas o delfines que llegan muertos al playón de Mismaloya, en Tomatlán, no son obra del azar. Cinco de los 12 meses del año, la causa se percibe en lontananza, sobre la línea del horizonte: embarcaciones de más de tres toneladas y sus redes invisibles al sol del mediodía. Un punto lejano que por las noches crece, cobijado en las tinieblas, y se acerca a la playa protegida más grande de México, donde “levantan todo lo que encuentran al paso de sus redes”.

Y cuando los pescadores de La Cruz de Loreto dicen todo, es que es todo. “Los barcos han perjudicado muchísimo durante muchos años; aquí en este municipio está decretada la veda permanente de la tortuga marina, pero los barcos no respetan, ni hay autoridad que diga: aquí no se pueden meter este tipo de barcos; dentro de los permisos que tienen se señala que pueden pescar entre el río Suchiate y el Colorado [de los límites con Guatemala al extremo norte del mar de Cortés], y no se marcan las zonas de veda; pero lo saben, y por eso esperan a la noche para entrar con la luz apagada, a como entre ocho a diez brazas de hondo, y eso ocasiona que las especies que se desarrollan en esos bajos se les mate por el arrastre de dicha embarcación; y eso pasa de octubre a febrero, y nadie se los impide”, advierte irritado Carlos Ramírez, uno de los viejos pescadores de la cooperativa local.

Son barcos de Mazatlán, de Topolobampo, de Guaymas, o bien, de Manzanillo. La Cruz de Loreto tiene un destacamento de la Marina, pero sus ocupaciones en tiempos de violencia son otras. No deja de resultar paradójico, porque un informe reciente del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) y diversas organizaciones ambientalistas, destaca que la gran ilegalidad en el negocio de la pesca deriva de un creciente debilitamiento de la “gobernanza”, fruto de ese auge de grupos armados ligados al crimen organizado que combaten los marinos, y por lo cual dejan a las costas huérfanas de autoridad.

El documento, presentado en abril pasado, se denomina La pesca ilegal e irregular en México: una barrera a la competitividad, y destaca de forma alarmante que las cifras de producción contra las de consumo de peces y mariscos, tanto a nivel de mercado como de hogares mexicanos, no cuadran; y redondea en 56 por ciento el volumen de pesca que no cumple con regulaciones o es abiertamente de origen ilegal (el documento se puede consultar completo en http://imco.org.mx/wp-content/uploads/2013/5/pescailegal_ppt.pdf).

Hay tres grandes categorías de “ilegalidad” e “irregularidad”, según el estudio: la pesca sin permiso o concesión, el uso de artes de pesca no permitidos y la época en tiempos de veda.

Enrique Godínez Domínguez, investigador del Departamento de Estudios para el Desarrollo Sustentable de Zonas Costeras de la UdeG, señala que la pesca de arrastres es mundialmente “la más destructiva: tiene poca selectividad y agarra de todo; son redes grandes con barcos potentes, con una línea de arrastre formada por cadenas, el techo de la red con una línea de flotación, para que al arrastrar se mantenga la boca abierta, raspado todo el fondo, de cascajo y piedra, que son las estructuras en el lecho marino donde se congregan los peces juveniles […] hay una pérdida en la calidad del hábitat, y estos barcos rastreros tienen permiso de arrastre en todo el Pacífico mexicano; en teoría les ponen restricciones batimétricas, pero en sitios como Mismaloya quién los va a restringir, a estos barcos se les pone en otras partes del mundo dispositivos electrónicos que no se pueden manipular, para saber exactamente en qué sitios anduvieron arrastrando, pero eso no suele ocurrir en México”, pone en relieve.

Así, “el daño al medio es muy negativo sobre otras pesquerías como las artesanales que tenemos en Jalisco, y hace que estos sistemas de pesca sean completamente inviables: es un barco con seis personas propiedad de un solo armador, cuya derrama económica no contribuye casi en nada, ni en biomasa para consumo humano, es totalmente despreciable y es muy grande el costo ambiental, por eso las flotas arrastreras en otras partes del mundo ya están casi de salida, salvo algunas partes del norte, con áreas bien registradas y que evitan estos altísimos costos ambientales”.

— En el caso de la costa de Jalisco ¿qué tan grave es el daño?

— No es una pesca permanente, llegan, le dan tres o cuatro peinadas, y se van sin dejar ya nada; regresan dos meses después, y dan de nuevo varias arrastradas, y se van de nuevo… Es un método totalmente destructivo, y sobre todo de efectos sinérgicos acumulados, que son fácilmente perceptibles aunque no haya información al respecto. Las comunidades lo saben y lo viven.



Sigue don Carlos Ramírez: “Aquí esta zona es muy apropiada para todas las especies en desarrollo, se da mucha cascajera, esas piedras donde se refugian los peces, y el barco con su cadena lo muele, y todo eso lo sube con palas y con botas, y como está fuera de su hábitat se muere, y lo devuelven al agua con la pala otra vez, todo muerto ya”.

— ¿Este problema de los barcos es un problema viejo?

— Así es, de 30 o 35 años, pero ahora más, porque hemos visto a más barcos, somos testigos de cómo lo hacen, de cómo se meten a la orilla, y las autoridades nos dicen que ya todos los barcos tienen un chip, pero el problema es que no hay denuncia de nadie, porque debe ser con el nombre del barco y su matrícula, pero cómo si lo hacen por la noche, y si nos acercamos nos amenazan con rifles, a mí ya me pasó con un pesquero de Manzanillo, hace años.

No es privativo de Mismaloya. Los pescadores de Tehuamixtle, al norte, o de Pérula y Barra de Navidad, al sur, confirman la presencia de esos grandes buques.

“Con los camaroneros tenemos el problema de que afectan el huachinango y a otros pescados que antes eran muy importantes para nosotros”, señala Ariel Mendoza, pescador de Pérula. “Hace años nos quejamos con el delegado de Pesca, se llamaba Gustavo Calderón, barcos de Mazatlán, de Topolobampo y varias partes […] él me dijo: ‘a mí no me interesa nada de eso, a mí me interesa que saquen el pescado, que se produzca’, y eso nos quitó la ilusión de resolverlo”, recuerda don Alejandro Trujillo, de Barra de Navidad.

Hay otros clandestinajes de daños severos, pero más localizados. En la bahía de Chamela, decenas de lanchas sin permiso aprovechan las ostioneras al grado que están al borde del colapso. Otro sitio afectado por sobreexplotación y por cambios climáticos es la bahía de Tehuamixtle, donde el ostión no se les dio pese a que lo sembraron. Juan Manuel López Jiménez, el presidente de la cooperativa, piensa que es fruto de años de malos manejos. No obstante, los barcos con arrastres se siguen presentando frente a la pequeña caleta, “y se llevan lo poquito que nos queda”, subraya con amargura.

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Claves

Algunos datos más

- Una unidad de producción de pesca (sin permisos) requiere de una inversión inicial de entre 180 y 220 mil pesos para comenzar a producir. Lo anterior, considerando que una panga cuesta entre 30 y 60 mil pesos, un motor nuevo cuesta cerca de 150 mil pesos, y la compra del arte de pesca (una red) oscila entre los mil y 12 mil pesos. Pocas actividades económicas se pueden arrancar desde cero con tan poca inversión”

- En contraste, una barcaza legal con las mismas consideraciones más permisos y pagos de cargas impositivas, cuesta el doble: 317 mil pesos

- Conapesca cuenta únicamente con 210 inspectores de pesca para 17 estados con litoral, entre los que se incluye Jalisco; y el país tiene más de 11 mil kilómetros de costas, 350 kilómetros en esta entidad. En 2011 hizo apenas 351 capturas de embarcaciones ilegales, mientras la Secretaría de Marina reportaba 42 detenciones en el mismo periodo para todo el país, que tiene más de 100 mil embarcaciones de diversos calados

- En el caso de los barcos de arrastre, son mucho más costosos pero tienen permisos laxos que los lleva a ser depredadores oportunistas en áreas con escasa vigilancia, como sucede frente a las costas de Jalisco

Fuentes: Estudio del INCO y datos de pescadores consultados por la UdeG

miércoles, 31 de julio de 2013

Toneladas de azolve destruyen los esteros

CRISIS PESQUERA EN LA COSTA DE JALISCO / 2




Suelo fértil y contaminación merman pesca estuarina; son males que nacen en las montañas y las zonas agrícolas. En la foto, el estero El Ermitaño, y al fondo, el Hotelito desconocido

Agustín del Castillo / Costa de Jalisco. MILENIO JALISCO

El río de La Eca nace por primera vez, cristalino, transparente y translúcido, como hogar de ajolotes, libélulas y aves que canturrean entre los juncos y las copas de los árboles del bosque de galería que protege sus primeros pasos cuenca abajo, en la sierra de Cacoma, con destino hacia el mar.

Muy cerca del poblado de Jirosto, en Villa Purificación, donde los chiquillos juegan al atardecer en las calles arenosas, las mujeres lavan la ropa y Claro Ramírez recuerda las disputas agrarias por la comunidad indígena y las tentativas productivas que han dejado su huella en el paisaje: laderas pelonas, parcelas desmontadas, vacas desbalagadas entre pastizales invasores de la vieja selva derrotada.

La creciente falta de cobertura vegetal de la cuenca del río Cuitzmala tiene una factura que se paga en el temporal: bajan desde estas prominencias cientos de toneladas de suelo que se desprende por la acción erosiva del agua. Y llegan al litoral. “Los azolves de las talas y desmontes nos llegan con las lluvias, y todos los esteros los tenemos tapados; las especies marinas llegan, desovan y regresan al mar, pero qué pasa, que muchas veces, si el estero está cerrado, desovarán en el mar y sus crías serán pasto de depredadores, entonces eso traerá una merma que nos afecta como pescadores, porque los esteros son los cuneros de las especies que aprovechamos”, refiere David Durán, pescador cooperativista de Punta Pérula, al norte de la bahía de Chamela.

Es un problema mayúsculo. “Prácticamente todos los cuerpos de agua costeros están con problemas de azolves […] entre más deforestación, mayor es el volumen de materia orgánica que se acarrea cuenca abajo, y eso va a generar problemas serios en la parte alta, porque no va a crecer nada allí, y en la baja, pues se van a rellenar los cuerpos de agua costeros, y no olvidemos que entran también desechos de la agricultura y de los poblados; entonces, para hablar de resolver los problemas de la pesca, tenemos que atender esto bien”, advierte el coordinador regional del Instituto de Acuacultura y Pesca de Jalisco, Braulio César Durand Martínez.

Es una historia que se multiplica por toda la región. En el caso del sistema Agua Dulce-El Ermitaño, hay un elemento extra: la existencia de la cortina de Cajón de Peña, que si bien retiene muchos azolves, implica una amplia red de canales que tributan hacia El Ermitaño con abundante materia orgánica y tóxica derivada de los sembradíos.

“La presa se hizo en los años setenta y se puso en operación como en 1976 y, desde entonces, los desechos del distrito de riego entran al estero, […] también tenemos el problema de que las compuertas se abren sin control, sin avisar, y nos llenan el vaso y provocan que se abra la boca de la barra hacia el mar, entonces se pierde toda la producción”, se queja don Carlos Ramírez, miembro de la Cooperativa La Cruz de Loreto.

Esta es una de las más viejas y grandes cooperativas del litoral de Jalisco. En los ochenta fue la más rica. “Hace 25 o 30 años, la cooperativa producía 20 a 25 toneladas de camarón ya seco por semana, hace diez años sacabas una tonelada y ahora no sacas más que unos kilos”, agrega el atribulado pescador.

El distrito de riego implicó derribar selva en la llanura costera, casi 30 mil hectáreas; “estamos de acuerdo en que fue muy importante para la agricultura, pero el sector pesquero fue el más afectado, y le hemos hecho la lucha porque El Ermitaño es muy productivo, hay mucho mangle y esto ayuda mucho al robalo, el camarón, la mojarra, la lisa, la jaiba grande, pero nos mandan corrientes muy fuertes que no pueden ser controladas, y necesitamos una obra que nos dicen es muy cara”, secunda el presidente de la cooperativa, Efrén Rodríguez Pelayo.

La organización también le dio vida a un vaso contiguo que padecía muy alta salinidad, el estero Agua Dulce, llamado así por un canal de más de ocho kilómetros que se abrió en los años sesenta. Hoy, con la declaratoria de sitio Ramsar, no se permite desazolvar el canal y retirar el manglar que lo obstruye, y la laguna podría morir, aseguran los ribereños.

Hay al menos 22 cuerpos de agua costeros entre Puerto Vallarta y el río Marabasco. Todos presentan deterioro acusado a partir de los años sesenta, cuando arranca la época de más intensiva colonización del litoral.

“La laguna de Navidad parecía un río, había en ese tiempo mucho ostión, almeja, callo de hacha, había hasta lo que no te puede imaginar […] con el callo de hacha se beneficiaba toda la región, venía gente de Mazatlán y Michoacán, de mil a 1,500 gentes, sin exagerar; era una fuente de trabajo que ya se acabó, por las alteraciones que se le hicieron”, explica al sur de la región el dirigente cooperativista de Barra de Navidad, Alejandro Trujillo Hernández.

Es fruto de otro largo historial de errores que vienen desde la sierra de Manantlán y pasan por los megadesarrollos turísticos vecinos. Arriba, en el área protegida federal, cobijados por la generosidad de los chubascos entre relámpagos parpadeantes que iluminan las florestas de pino, los ríos también nacen; cristalinos, transparentes, translúcidos…


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Claves

El dato

- La actividad de la pesca en la costa de Jalisco “se caracteriza por ser de tipo artesanal. Es decir aquella que se realiza cerca de la costa por medio de lanchas o pangas con motor fuera de borda y a través de la utilización de variadas artes de pesca [anzuelo, redes con diferente luz de malla, palangres]”.

- La pesquería no está dirigida a la captura de grandes volúmenes de una o pocas especies (como las pesquerías industriales del camarón o atún), sino que se capturan de decenas de especies distintas con valor comercial también distinto.

martes, 30 de julio de 2013

Huachinango, la ruina de una pesquería

CRISIS PESQUERA EN LA COSTA DE JALISCO / 1


El llamado también pargo rojo representaba hasta 70% de la pesca en el litoral. La pesca artesanal, la única permitida y posible, vive un acusado declive en producción, en valor económico y en sustentabilidad. En la foto, barcazas solitarias en el estero Agua Dulce, de Tomatlán

Agustín del Castillo / Costa de Jalisco. MILENIO JALISCO

"Hoy vas a pescar y encuentras la temperatura a 20 grados; mañana regresas y está a 25 grados, y ya pasado mañana baja a 18; traemos un tremendo descontrol y eso altera la presencia de todas las especies”, señala Ariel Mendoza Rodríguez, presidente de la Federación de Cooperativas Pesqueras de la Costa Centro de Jalisco; así, “yo creo que la principal problemática que tenemos es el calentamiento global”, añade sin dudar, mientras el tesorero de la organización y también pescador, David Durán Holguín, hace una mueca de aprobación.

Anochece en Punta Pérula, la saliente norte de la Bahía de Chamela. La lluvia cae lenta y persistente, pero apenas ahuyenta el calor de la temporada. Tres días atrás pasó la cola del huracán Érick, pero tuvo un impacto mínimo, aunque los mares han estado agitados y eso es arribo de nutrientes y vida. Pero el desconcierto por el sube y baja va más allá de la temporada y es una constante en todos los puntos del litoral. Tan al norte como en Tehuamixtle o Punta Corrales, o al sur, como en la bahía de Navidad.

“Yo entiendo que esto tiene que ver con la corriente de El Niño o de La Niña, cuando llega agua caliente en los tiempos que no la esperamos; nosotros esperamos que en septiembre, a mediados, el agua se empiece a enfriar, y eso nos va a acercar el huachinango, la sierra y muchas especies, que tienen sus tiempos, pero luego resulta que el agua está caliente y fuera del orden […] tenemos décadas en esto, pero no podemos encontrar ya los peces, y de 2005 para acá lo hemos notado de forma muy contundente”, dice don Alejandro Trujillo Hernández, de la Federación Regional de Sociedades Cooperativas de la Industria Pesquera del estado de Jalisco, quien trabaja en las playas de Barra de Navidad y preside la organización líder en capturas, lo que resalta el valor de su testimonio.

Pero no es sólo culpar a un fenómeno tan amplio en patrones y en causas, que termina por establecer apenas responsabilidades impersonales. Hay sin duda, aparejados, una serie de factores locales que incluyen el manejo inadecuado de las cuencas terrestres, taladas en más de 50 por ciento; la sobreexplotación de los bancos pesqueros; el saqueo de especies por la gran industria camaronícola del mar de Cortés y la destrucción de sus hábitats con todo tipo de artes de pesca ilegales.

“Existe la fuerte percepción entre patrones y marineros, de que la pesca ha perdido rentabilidad en los últimos diez años […] entre las principales respuestas están la declinación de la captura -se agotan los stocks [sic] o existencias-, se reducen las ganancias, se incrementan los gastos de producción, y un largo etcétera”, señala el director del Departamento de Estudios para el Desarrollo Sustentable de Zonas Costeras, de la Universidad de Guadalajara, Francisco de Asís Silva Bátiz.

“Hay un contexto de proceso de modernización de la flota pesquera caracterizado por la sustitución de los motores fuera de borda -de dos a cuatro tiempos-, y equipos de pesca, posibilitado por el acceso a créditos proveniente de programas gubernamentales federales y estatales, lo que ha permitido que el poder de pesca –la capacidad para infligir mortalidad por pesca-, se incrementara en los últimos siete años”.

Y si bien, los académicos advierten que no hay estadísticas confiables, a nivel de cooperativas se han hecho esfuerzos que demuestran la tendencia a la baja. Anexo a este texto se puede consultar un levantamiento con datos de las cooperativas de La Manzanilla y Barra de Navidad, las principales de la región, que revelan el descenso en la producción del pargo rojo o huachinango (el producto estrella de la pesca artesanal de Jalisco) de más de 50 por ciento en lo que va del siglo XXI.

Y si bien, las estadísticas del gobierno federal no demuestran la drástica línea de descenso, a un escenario de tres décadas presentan lo siguiente: en 1990 se registraron 35 mil toneladas de captura, con el punto más bajo en el año 2002, con apenas poco más de 11 mil t. En 2010 registró una producción de 21.122 t. Si se toma la cifra de 1990, hay un descenso de casi 30 por ciento (ver el Anuario estadístico de pesca 2010 y los datos del sistema productivo pesca en el Ordenamiento Ecológico Territorial de Jalisco, 1997).

“La pesca ha dejado de ser una actividad viable; la mayoría debe dedicarse a otros trabajos para sobrevivir, de jornaleros o albañiles, o de plano, migrar a Vallarta o Estados Unidos”, explica don Carlos Ramírez, uno de los veteranos de la cooperativa de La Cruz de Loreto, en Tomatlán.

Hay especies vivas que son emblemas en estos tiempos de cambios. El huachinango (Lutjanus peru), que es una variedad de pargo muy apreciada en las mesas mexicanas, conocido también como pargo rojo o platillero (la variedad juvenil cabe perfectamente en un plato), ha sumado históricamente las mayores capturas de la pesca en el litoral jalisciense, hasta 70 por ciento del volumen total. Su pesca es sustento de al menos 1,102 pescadores agremiados en 44 organizaciones costeras del estado.

Se trata de un pez residente de los bajíos costeros de los mares tropicales de América, de Perú a Sinaloa, que puede vivir más de 30 años, pero que ha sido fuertemente presionado, junto con otros pargos (las otras dos especies de pargo más capturadas en la zona son el L guttatus y L argentiventris). Su comportamiento está regulado, como el de otros peces, por la temperatura del agua. Si en la zona donde se alimenta de crustáceos y moluscos no hace frío, no se acercará a la costa. Peor: los grandes barcos de Sinaloa, Nayarit y Colima, hacen capturas “incidentales”, destruyen los frágiles biomas que reproducen a sus presas, y arrasan las piedreras del fondo marino donde el huachinango se refugia por las noches.

La caída de las pesquerías de Lutjanos peru es así reflejo de todo el mal manejo de los mares mexicanos y globales. El drama de extinciones y supervivencias como telón de fondo de un desastre económico y un posible fracaso social de consecuencias imprevisibles.


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CLAVES

El huachinango ha sido tradicionalmente el principal recurso que se captura en el litoral de Jalisco, con 70% del total; sin embargo en los últimos años su producción ha declinado hasta la mitad, lo que es más marcado en el “huachinango platillero”, que es la talla de mayor demanda y mayor valor comercial

Como respuesta, los pescadores han incrementado su esfuerzo a la captura de especies reservadas como los peces dorados, vela, marlin y atún, aunque se reportan como captura incidental, pues presiona fuertemente para impedirlo la poderosa élite social que practica la pesca deportiva mexicana

El grupo de mariscos está compuesto por langosta, pulpo, ostión y caracol y forman el segundo grupo más productivo, también con declinaciones de 50% desde 2002. Algunas especies, como el ostión, están a punto de desaparecer. Una clave del problema es el azolvamiento creciente, por deforestaciones, de los esteros y lagunas costeras donde se reproducen

Las variedades denominadas “segundas” abarcan más de cien especies de peces, pero también presentan el mismo declive. Los datos han sido medidos en el caso de dos cooperativas de la Costa Sur: la de Barra de Navidad y la de la Manzanilla


lunes, 27 de mayo de 2013

Una solución no costosa que fue obstaculizada: el humedal de El Grullo


La historia del humedal de la región Sierra de Amula para sanear las aguas negras demuestra el respaldo gubernamental a soluciones que cuestan caras a los municipios

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO

La historia del proyecto del humedal de catorce hectáreas en El Grullo, una solución de bajo costo de operación para las aguas negras de esa cabecera, la segunda más grande de la cuenca del río Ayuquila, demuestra el nivel de los intereses de las grandes empresas que construyen plantas de tratamiento de alta tecnología y financieramente complicadas para municipios medianos y pequeños.

Nunca lo reconoció abiertamente la Comisión Estatal del Agua (CEA) durante el mandato de César Coll Carabias, pero con todo y el aval del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), hubo reiteradas negativas a apoyar la obra que empujaban los presidentes municipales de la Junta Intermunicipal del Río Ayuquila (JIRA); el argumento central fue la alta inversión que demandaba y que no se garantizaba una operación permanente por la complejidad de mantener 14 ha en estado óptimo, las cuales son un predio ya comprado por el ayuntamiento local.

El humedal artificial tiene como tarea el tratamiento de 60 litros por segundo de aguas residuales urbanas en el municipio de El Grullo. “La descarga aportada por El Grullo al río Ayuquila – Armería, transita por más de 70 kilómetros del afluente dentro [en el lindero nororiente] de la reserva de la biosfera Sierra de Manantlán. Este río constituye el ecosistema con agua dulce más importante del área natural protegida perteneciente a la red Hombre y la biosfera-Unesco, que contiene una importante biodiversidad para el occidente de México y Jalisco”, señala la ficha justificativa del proyecto, que la CEA elaboró desde 2005.

Conforme a lo dispuesto por la NOM-001-ECOL-1996, la fecha límite para que los municipios con población desde 2,500 hasta 20 mil habitantes resuelvan el tratamiento de aguas residuales, vencía el 1 de enero del 2010. “En la cuenca, existen 20 localidades en esta condición, de las cuales seis se ubican en el territorio de los municipios que conforman la JIRA”.

¿Por qué preferir un sistema biológico? “La instalación de sistemas de tratamiento de aguas residuales mecanizados, tiene un alto costo de operación y mantenimiento que la mayoría de los ayuntamientos municipales no pueden sostener, dada la baja cultura de pago y uso racional del agua entre la población. Los humedales artificiales son sistemas de tratamiento que suponen al menos tres ventajas sobre las plantas mecanizadas: costos de operación significativamente más económicos; son una oportunidad para generar empleos y otros ingresos por concepto del uso de agua tratada, y dan un escenario de paisaje más en armonía con la naturaleza que podrá ser hábitat de vida silvestre residente y migratoria”.

La propuesta de financiamiento en ese entonces incluía que el gobierno federal aportara 19 millones 750 mil pesos; el gobierno de Jalisco, 11 millones 850 mil pesos, y los municipios de la JIRA, siete millones 900 mil pesos.

Nunca prosperó, pero la nueva Administración estatal se ha comprometido a sacarlo adelante. “Ya estamos trabajando de forma sostenida y esperamos que fijemos pronto una fecha de arranque de los trabajos”, dijo a este diario la secretaria de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial, Magdalena Ruiz Mejía.

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Los datos del proyecto

Se trata de uno de los humedales artificiales más grandes de América:

Superficie del humedal: 14 hectáreas.

Población atendida: 21,825 habitantes en la cabecera municipal.

Costo total de la obra: 39.5 millones de pesos (mdp), datos de 2005.

Duración aproximada de la obra completa: 1 año.

Duración de la obra en su primera etapa: 3 meses a partir de contar con los recursos necesarios

Empleos potenciales: “Durante la obra hasta 50 empleos que beneficiarían directamente a más de 250 personas, e indirectamente a la población de la cabecera municipal y las circunvecinas como El Limón y Autlán de La Grana. En la operación del sistema se podrán generar hasta cinco empleos permanentes y otro tanto eventual en diferentes épocas del año”.

Sin embargo, “derivado del tratamiento del agua residual se puede ofrecer agua para riego, producción de floricultura y/o piscicultura, entre otras alternativas”.

Beneficiados de la obra: “Población ribereña y dinámica económica en los municipios de Tuxcacuesco, Tolimán, Zapotitlán de Vadillo en Jalisco, que ascienden a más de 3,500 habitantes de zonas rurales en condiciones de alta marginación y pobreza. Así como a los productores agrícolas de los municipios de Comala, Coquimatlán, Tecomán y Armería en Colima al dejar de recibir más de cinco mil m3 diarios de agua contaminada”.

Fuente: proyecto del Humedal CEA / JIRA


sábado, 19 de enero de 2013

Deforestadas el 38% de cuencas de sitios Ramsar



Una amplia investigación de Francisco de Asís Silva Bátiz, documenta los costos de cuatro décadas de desarrollismo sobre los humedales prioritarios del litoral del estado de Jalisco

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO

La destrucción de cuatro décadas ha dejado una huella duradera en las cuencas que tributan a siete humedales de la costa de Jalisco, los cuales están registrados en la lista de la convención Ramsar de Naciones Unidas, por ser de conservación prioritaria para el planeta.

Según un estudio histórico realizado con base en imágenes de satélite, “en las seis subcuencas asociadas a los sitios Ramsar estudiados [una la comparten El Chorro y Majahuas], ha existido una gran deforestación, que en algunos casos llega a cubrir hasta más de 50 por ciento de la superficie total de la subcuenca. El promedio de deforestación de las subcuencas asociadas es de 38 por ciento, es decir, aproximadamente 104 mil hectáreas de un total de poco más de 274 mil hectáreas totales de las subcuencas”, dice en su investigación de doctorado Francisco de Asís Silva Bátiz, Jefe del Departamento de Estudios para el Desarrollo Sustentable de Zonas Costeras de la Universidad de Guadalajara.

El documento, del que entregó una copia a este diario, destaca que el compromiso que asume México como firmante de la convención (que lleva el nombre de la ciudad iraní donde se firmó, en 1971) es mantener la funcionalidad de los vasos no sólo desde el aspecto biológico, sino como espacio vital para el desarrollo de comunidades humanas. Pero la situación imperante en la región del litoral de Jalisco, cuya dinámica de pérdida de ecosistemas es la segunda más intensa del país (MILENIO JALISCO, 6 y 8 de junio de 2011), no permite ser demasiado optimista.

La devastación tiene causas políticas y económicas claras: tras siglos de soledad, las selvas y humedales costeros de Jalisco fueron abiertos a la colonización para resolver la presión por la tierra de grupos campesinos de zonas intensamente pobladas del altiplano, con un historial y experiencia ecológicos divergentes del tipo de ecosistemas selváticos. Esto llevó a reproducir modelos de desarrollo que fracasaron, y al final, quedó la ganadería extensiva como base de supervivencia.

A esta presión de décadas se suma el creciente impulso de actividades turísticas y creación de infraestructura, que suelen no ser sostenibles.

“Es fundamental que el nuevo gobierno dé la prioridad que merece a este tema”, destaca el científico, quien ha encabezado en años recientes la elaboración de los ordenamientos ecológicos locales de la zona.



Un mundo de presiones
La costa de Jalisco alberga 21 humedales, entre lagunas costeras y estuarios; “ocho de ellos destacan por su extensión en superficie, por sus características físicas y biológicas, y por la prestación de servicios ambientales a las comunidades locales: laguna Barra de Navidad, en el municipio de Cihuatlán; estero La Manzanilla y estero El Rodeo, en el municipio de La Huerta; la laguna Chalacatepec, laguna Xola-Paramán, estero Majahuas, estero El Chorro y el Sistema lagunar-estuarino Agua Dulce-El Ermitaño, en el municipio de Tomatlán. Estos ocho cuerpos de agua de la costa del estado de Jalisco han sido designados humedales de importancia internacional”. Siete de los ocho actuales sitios Ramsar, excepto El Rodeo (en Chamela Cuixmala) —cuya designación data de 2004—, se declararon en febrero de 2008.

La deforestación estudiada revela “que el principal motor que afecta a los humedales costeros es el cambio de uso del suelo para la realización de actividades agrícolas y ganaderas”.

La subcuenca más deteriorada “es la asociada a la laguna Xola-Paramán, en la cual existe una deforestación del 57 por ciento, seguidas de la subcuenca asociada a la laguna Barra de Navidad [50 por ciento] y la asociada a los estero de El Chorro y Majahuas [47 por ciento]; mientras que la subcuenca menos impactada es la asociada a la laguna Chalacatepec [19 por ciento] seguida a la del estero La Manzanilla [26 por ciento]” (ver gráficos anexos).

Entre los principales problemas ambientales que se han identificado por la deforestación, están “el azolvamiento de los cuerpos de agua —debido al arrastre de sedimentos a la cuenca baja generado por la deforestación—; la pérdida de biodiversidad; la contaminación por agroquímicos y por aguas negras de origen doméstico, y la pérdida de especies comerciales de peces e invertebrados”.

De hecho, “el acelerado deterioro de los humedales costeros se ha visto reflejado en la disminución de la producción pesquera realizada por las cooperativas en los propios cuerpos de agua, y en la disminución de especies comerciales que en algún momento de su ciclo de vida hacen uso de las lagunas costeras y esteros”.

Algunos cuerpos de agua como la laguna Barra de Navidad y el estero La Manzanilla “experimentan actualmente contaminación de sus aguas por coliformes, en niveles muy por encima de los permitidos por las normas ambientales mexicanas vigentes”, señala el documento.

En general, “los siete sitios Ramsar estudiados experimentan un acelerado azolvamiento de sus vasos”, dentro de lo cual se advierte como caso crítico el de la laguna Barra de Navidad “que ha perdido su profundidad de manera importante –alrededor de tres metros–, existiendo algunas zonas en las cuales ya no es posible navegar debido a la poca profundidad”.

Silva Bátiz señala la urgencia de que la autoridad establezca políticas de conservación y desarrollo sostenibles a largo plazo.

“Es impostergable que la nueva Administración estatal conozca la situación crítica de los humedales y el grave deterioro de las subcuencas asociadas y se planteen programas integrales con un enfoque de cuenca”, lo que incluye la restauración de suelos, la reforestación y no incrementar la superficie agropecuaria “sino promover acciones de tecnificación”.

Alerta el académico que de mantenerse las tendencias actuales, “aunado a la falta de acción de la nueva Administración estatal, posiblemente estaremos viviendo, en los próximos diez años, la desaparición” de algunos de estos viejos y frágiles paraísos.


domingo, 25 de septiembre de 2011

Los amos del mar


La pesca marina y estuarina es controlada por dos empresas en la zona de Celestún; acaparamientos de permisos y sobreexplotación pegan a pescadores. Foto de arriba, mangle seco en la ría de la zona; abajo, el muelle de Celestún

Celestún, Yucatán. Agustín del Castillo, enviado. MILENIO-JALISCO. Edición del 25 de septiembre de 2011. Este proyecto de investigación fue ganador de una beca de Fundación AVINA en la emisión 2008-2009. FOTOGRAFÍAS: MARCO A. VARGAS


La debacle de las poblaciones de peces y crustáceos con valor comercial en el litoral de Celestún, muy similar al del resto de las costas mexicanas, no deriva solamente del cambio de las artes de pesca y de la presencia de lanchas de motor. Es un problema también de monopolios. En esta región, son dos los grupos que controlan casi todo el mar.

Hulkin SA de CV, con sede en Mérida, se especializa en productos del mar para la exportación a Estados Unidos y Japón; la Industrializadora de Pescados y Mariscos SA (Inpesmar), también enclavada en la capital yucateca, abastece de preferencia el mercado interno nacional. Ambas empresas controlan a los pescadores de Celestún, “es como en los taxis, ellos tienen los permisos y tú solamente puedes trabajar para ellos”, señala Heliodoro Méndez; “fue mi caso, yo tenía mi lancha de motor y los tuve que vender porque estaba obligado a venderles el producto a ellos al precio que les viniera en gana; ya no tienes más opción que trabajar para ellos”.

Don Helidoro Camaal reconoce que se ha sobreexplotado históricamente el mar de la región, pero con la presión de los intermediarios, los márgenes de ganancia son cada vez menores, y aunado a la crisis económica, muchos habitantes de la región se internan al mar en busca de escasas cosechas.

“Antes, de aquí a dos o tres brazas de agua te traías como 200 kilos de pescado; ahora, te metes a 50 millas y a veces no traes ni para el gasto”, explica.

El fenómeno no es casual ni limitado a esta región. “A partir del año 2000 el sector pesquero se enfrenta a una desorganización sin precedentes a causa de problemas de financiamiento, corrupción y manipulación política […] esto lleva a un claro rumbo de privatización del sector, sobre todo, cuando ya en 1992 se había modificado el artículo 27 constitucional liberando las siete especies reservadas al sector cooperativo. En el caso de Yucatán, estas especies reservadas se concentraban en la langosta, el camarón y el caracol, las cuales constituían la razón de ser de las cooperativas dedicadas a la explotación comercial. Además, en ese mismo año de 1992 se observa una reducción del personal asignado al sector pesquero en el estado de Yucatán, y un fortalecimiento del sector privado que ofrece empleo a la población campesina inmigrante y pone en desventaja a los pescadores tradicionales respecto al pago de su fuerza de trabajo”, señalan Julia Fraga, Silvia Salas y Guadalupe Mexicano-Cíntora (La pesca en Yucatán: De la abundancia a la escasez, a la fragilidad de las estructuras institucionales, 2008).

Los investigadores señalan que en 2004 se reportaron en la costa yucateca 1,338 permisos de pesca concentrados en 188 permisionarios, lo que demuestra el acaparamiento.

“Cada permiso de pesca podía amparar desde una hasta una docena de embarcaciones. En la práctica, un permisionario no registra a su nombre todas las embarcaciones que maneja para no declarar la cantidad de medios de producción que en realidad posee […] por ejemplo, un permisionario que tiene 143 embarcaciones registradas a su nombre, contrata a siete personas o patrones que se responsabilizan cada uno de catoce lanchas; cada patrón le asigna tres o cuatro embarcaciones a otra persona; y éste a su vez consigue a dos pescadores para salir a la faena de pesca. Estos pescadores directos entregan el producto a una bodega menor; la bodega menor a otra mayor; y ésta a la bodega matriz en Mérida o en Progreso desde donde se exporta el producto”.

Estas condiciones “reducen los pagos de derecho por permiso, haciendo atractiva la introducción de embarcaciones sin control”.



La captura incluye más de 100 especies, entre peces, crustáceos y moluscos, pero sólo 24 aportan los mayores volúmenes. La captura de 2006 en Yucatán fue de 25.5 mil toneladas, 38% menos que en 1994. “Sin embargo, la presión pesquera se encuentra principalmente en la franja ribereña, dirigida a dos o tres especies de alto valor comercial […] el pulpo (Octopus maya y O. vulgaris), el mero (Ephiphenus sp) y en la langosta (Panulirus argus). El mero y el pulpo aportan el 60 por ciento de las capturas y la langosta el 30 por ciento de las divisas”.

La concentración de la ganancia en pocas manos, los bancos sobreexplotados y la sobrepoblación lleva a muchos, así, a altamar. Allí muchos se pierden para siempre, como el pasó al hijo de doña Ignacia Osorio, Gabriel Pol, quien tiene ocho años desaparecido tras salir a pescar. “La pesca ya no da, se necesita buscar otras opciones para salir adelante”, señala José Isaías Uhcanul, morador de Celestún.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Marismas Nacionales, el mar conquistador





El océano Pacífico se come hasta 16 metros de playas por año. El aumento del nivel marino, aunado al severo impacto ambiental de obras de ingeniería como la presa Aguamilpa y el canal de Cuautla, que modificaron el sistema hidrológico que sustenta a los manglares más extensos del Pacífico mexicano, propiciaron la pérdida de 30 mil ha de vegetación natural en 40 años; 10 mil ha estarían ya en el lecho del mar


Marismas de Nayarit. Agustín del Castillo, enviado. PÚBLICO-MILENIO. Este proyecto de investigación fue ganador de una beca de Fundación AVINA en la emisión 2008-2009. FOTOGRAFÍAS: MARCO A. VARGAS

El pozo de agua es un cubo de adobe que sobresale casi un metro de la duna de la playa, extraña arquitectura aún victoriosa de los embates de un mar que en estas latitudes está en guerra permanente contra lo terrestre. A un lado se yerguen, sobre el mismo arenal, los pilares de viejas construcciones abandonadas. Al fondo, las palmeras se mecen al fragor de los vientos.

Si el viajero se sorprende de los heterodoxos métodos constructivos de los habitantes de El Colorado, en el litoral nayarita de Santiago Ixcuintla, don Miguel Ceja lo sacará de la duda. “Antes esto no era la playa; el océano se ha metido más de un kilómetro, se está comiendo todo”, explica sin alarma, como muy hecho a esa idea que remite a las modernas pesadillas del cambio climático, mientras sirve unas sabrosas Pacífico en su palapa superviviente y ofrece manjares de mariscos para los escasos visitantes de este día solar pero lleno de ventarrones.

“Tenemos 42 años caminando desde la orilla”; apunta el viejano hacia un poniente que es puro mar undoso, acomoda las tostadas, pone en charola el pescado zarandeado que se ofrece en todo botanero que se respete; parte limones, destapa la salsa Tamazula, pone en tapita la indispensable sal de grano, recoge servilletas que volaron, hace un par de chistes. Se trata de que los clientes agarren confianza y consuman sin miramientos.

Del mañana Dios dirá, pero aquí parece dejar mensajes contundentes: el mundo es inestable, las fronteras no son definitivas; el agua, la tierra, el aire y el fuego son mezclas duras que dejarían perplejos a los presocráticos. La única esencia es el cambio.

Los estudios científicos sobre esta región consolidan esa noción. “Su origen se relaciona con transgresiones marinas ocurridas durante el Cuaternario y que iniciaron a partir del Pleistoceno tardío y durante el Holoceno […] durante la última glaciación, hace aproximadamente 18 mil años, se tuvo una elevación del nivel marino que cubrió toda esta llanura […] hasta que hace 4,750–3,600 años comienza un cambio en el litoral, conjuntamente con los movimientos neotectónicos de levantamiento de relieve. Es a partir de ese momento que tiene lugar un comportamiento regresivo del mar…” (Regionalización ecológica de la llanura costera norte de Nayarit, Arely González et al, Boletín 69, Instituto de Geografía UNAM).

En esos tiempos, los ríos Santiago y San Pedro llegaban juntos a las marismas y desembocaban en la Boca de Camichín, unos kilómetros al sur de la playa El Colorado. “El siguiente cambio más importante ocurre hace unos mil años, cuando se desprende del río Santiago un distributario [sic] que se hace paso hacia el sur, cuya desembocadura se ubica muy cerca del puerto de San Blas”. Cuando los conquistadores de Nuño de Guzmán arribaron a la zona en los años 30 del siglo XVI, el Santiago acababa de separarse del San Pedro y comenzaba a formar su nuevo delta.

De medio siglo a la fecha, el cambio se vuelve a acelerar, con un fuerte componente de decisiones humanas hoy juzgadas precipitadas. En ese tiempo, tanto en la zona nayarita como en la sinaloense, se terminaron de ocupar las tierras productivas de las orillas, se repartió en derechos agrarios el manglar y el agua, se mataron casi todos los cocodrilos y se persiguió al jaguar; se abrió el canal de Cuautla, se abrieron granjas camaronícolas, se edificó la enorme presa de Aguamilpa y se talaron decenas de miles de hectáreas de vegetación natural, sobre todo mangle y selva baja. Además, muchos manglares murieron con las transformaciones.

Entonces, el mar siguió con su reconquista.

Desenredar la madeja

Marismas Nacionales fue una de las mecas del desarrollismo en los años 70 del siglo XX. Pedro Pérez Rivera, comisario ejidal de San Miguelito, recuerda la maquinaria pesada y las grandes cadenas con que se realizaban en esa época los desmontes de la selva. Don Heraclio Rosas, de Palma Grande, refiere los años de bonanza con el tabaco en la Costa de Oro, cómo se extraían miles de metros cúbicos de madera de mangle para todos los usos y cómo se usaban sin restricciones los temibles agroquímicos que hoy están prohibidos.

Samuel González Rojas, el joven comisario de Palmar de Cuautla, no olvida que en 1973 se abrió el canal para conectar el mar con la laguna de Agua Brava, pese a que no había siquiera nacido, porque fue el hecho que les cambió la vida a los de su pueblo para siempre.

Hoy, no sólo se han perdido 700 metros de playa y 40 casas del centro de población por la erosión desatada, sino que desaparecieron sus bancos de peces y camarones. “Debemos meternos a robar a los esteros para tener algo de pescado”, confiesa. Y no es por casualidad: mientras en San Miguelito han ido dos o tres a Estados Unidos, Palmar de Cuautla tiene al menos a 30 por ciento de sus nativos en la zona de San Diego, California.

“Es imposible asignar el grave deterioro ambiental que ha sufrido la región a un solo impacto o causa; se combinan impactos acumulados —de eventos y acciones antiguas— con impactos alóctonos —de eventos y acciones remotas—, generando impactos sinérgicos, los cuales son muy difíciles de documentar y se prestan a la justificación de las autoridades y al disimulo de los investigadores que no abordan los problemas o lo hacen desde perspectivas disciplinares y unidimensionales”, subraya Manuel Blanco y Correa, investigador de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN).

“Hemos empezado a tratar de desenredar esa madeja pero es un proceso muy tardado y difícil —agrega—. Para nada es sorprendente que se pierdan playas en Marismas Nacionales, pues hay un proceso heterogéneo pero dominante de erosión litoral en casi toda la costa norte de Nayarit, excepto entre la Boca del Asadero y El Sesteo, a tasas de hasta 16 metros —playa El Novillero— de invasión del mar por año; estimamos en cerca de diez mil ha que se ha comido el mar”.

Lo cual está ligado, “al desequilibrio sobre el balance que el aporte sedimentario del río Santiago hacía sobre la elevación del nivel del mar en una zona de oleaje con mucha energía y de arribo de huracanes”, aportes que se interrumpieron al represar el río hace menos de 20 años.

Por otro lado, “el canal de Cuautla efectivamente ha afectado a la boca homónima y sus alrededores, pero su impacto mayor ha sido sobre el régimen hidrológico general del sistema Teacapán-Agua Brava, de cinco mil años de antigüedad”; en ese periodo, la descarga hidrológica de la laguna de Agua Brava salía por la boca de Teacapán con tiempos de residencia de hasta diez meses, y el canal artificial lo acortó a días, provocando con ello el deterioro de cerca de diez mil ha de manglares, desde las lagunas de Pescadero y El Chumbeño, los esteros Santa María, Los Murillo, Quimichis, de Cuautla, Puerta del Río, Isla Panales, Laguna Agua Grande y Laguna Grande, entre otros”.

En resumen, las hipótesis que maneja el grupo de científicos de la UAN que coordina Blanco y Correa, son dos, complementarias: la primera señala que “la retención de sedimento del río Santiago en la presa de Aguamilpa es responsable de la disminución y/o suspensión del aporte de hasta 80 por ciento de los sedimentos que durante los últimos cinco mil años sostuvieron la progradación [sic] costera que construyó Marismas Nacionales y que mantuvo la elevación del nivel del mar a raya; en su ausencia el mar reclama su sitio, en especial en un escenario de cambio climático que augura calentamiento continuo y, por lo tanto, aumento en la tasa de elevación del nivel del mar”.

La segunda refiere que “la apertura del canal de Cuautla, aunada a diversos impactos humanos, sobre todo de las autoridades al construir obras, […] ha modificado el régimen hidrológico y sedimentario en casi todos los sistemas generando desde mortalidades de mangle hasta invasión de especies dulces al manglar”.

Blanco y Correa no pierde la perspectiva, pero puntualiza con ironía: “la elevación del nivel del mar ha existido mucho antes que el hombre afectara estos sistemas, y en su etapa más reciente ha sido controlada por el sedimento de los ríos; hasta que llegamos, y en los últimos 40 años ‘conquistamos’ la costa...”.

Sometidos al agua

Las marismas son un reino anfibio. Según la estación del año, estos pantanos se llenan de agua que desborda parcelas, invade asentamientos humanos e inunda las mismas carreteras pavimentadas con que el hombre ha intentado domeñarlas.

Decenas de miles de hectáreas pobladas de mangle son hendidas por canales naturales de unos pocos metros de anchura y kilómetros de longitud, que se abren o cierran como selvas tropicales. En diferentes manchones se forman islotes en cuyo interior se pueden encontrar estanques de agua dulce, esencial para la supervivencia de los animales terrestres adaptados al medio. Mapaches, coatíes, venados, ocelotes y jaguares deben atravesar en algún momento algún tramo de esta enorme red fluvial. Los pescadores con lancha de motor son sus verdaderos amos. Algunos cultivan el ostión, sobre todo en la parte sur; hacia el norte y el oriente, hay granjas de camarón, pero el crustáceo pescado en el estero sigue siendo la principal extracción.

La demarcación nayarita, de casi 134 mil hectáreas, acaba de ser elevada a categoría de reserva de la biosfera en mayo de este año, mientras el sistema sinaloense está en el proceso, detenido en tanto avanza el megaproyecto turístico del Fonatur (Fondo Nacional de Fomento Turístico) en Escuinapa, que en agosto pasado fue encontrado “incompatible” con la conservación de los humedales por una misión especial de asesoramiento de la Convención Ramsar solicitada por el gobierno mexicano. La región es parte de la lista de humedales de importancia internacional de las Naciones Unidas. Incluso, dadas las evidencias, los expertos sugieren que la zona se integre al registro de Montreux, donde están los humedales prioritarios en mayor riesgo del planeta.

Por si fuera poco, la Comisión Federal de Electricidad tiene en planeación la presa Las Cruces, una hidroeléctrica que represaría el río Mezquital-San Pedro, principal aportador de agua dulce a las marismas, lo que a juicio de Blanco y Correa, sería la estocada final para la región. La oposición de ecologistas y de pobladores es mayúscula. La Convención Ramsar ve con preocupación el megaproyecto (el informe de la misión Ramsar de asesoramiento fue publicado el 9 de agosto de 2010).

Si a esto se agrega que otras dos presas están por entrar en operación en la zona de Sinaloa (Picachos, construida, y Santa María, en proceso), así como una extensa red de autopistas para atraer inversión de todo el país, el panorama se complica, añade por su parte la ambientalista Sandra Guido, de Conselva.

Por si faltara, los moradores de la región, muchos de ellos ni siquiera nacidos en sus márgenes, demandan obras y servicios, reconocimiento económico a los servicios ambientales que preservan para el mundo, y un esquema económico que les dé viabilidad.

“La gente está cansada de escuchar a expertos que dicen lo que se puede hacer para mejorar, de cursos y capacitación; los compañeros quieren acciones, quieren proyectos para mejorar las siembras, la ganadería, la conservación del manglar, el manejo de la uma [unidad de manejo ambiental], el turismo, la educación y la salud […] es una pena que tengamos tanta ignorancia y ni siquiera haya el cuidado mínimo para un ecosistema, luchar con todo esto es una carrera llena de obstáculos”, se queja la comisaria del ejido Palma Grande, en Tuxpan, María Guadalupe Medina López.

Así, estos humedales son teatro de la batalla planetaria entre la economía y la conservación.

Coda

El sonsonete de la música de banda que sale de una rocola invade la tarde y se confunde por un momento con el clamor del oleaje en Palmar de Cuautla. Las calles de arena se han compactado con las últimas lluvias, sin faltar grandes charcos a las orillas de la banqueta. Hacia la playa, una gran pila de piedras fue el último intento por contener el desmoronamiento del litoral frente al empuje irresistible del océano: “el agua ya le dio la vuelta y ha seguido su camino, y eso que el gobierno le metió muchos millones de pesos para traer todo este material”, observa desencantado Samuel, el nuevo comisariado.

¿Alguien pensó en lo que se vendría cuando se les entregó la obra del canal de Cuautla, en tiempos de redentorismo echeverrista? Ahora se habla de grandes espigones, de nuevas barreras de materiales a la misma boca del canal, pero no hay acuerdos, porque los ejidos del fondo de la marisma, más allá de la laguna de Agua Brava, dicen que gracias a la comunicación artificial con el mar ellos tienen el camarón en sus aguas quietas.

El sol cae en lontananza, pero en las tinieblas, el mar no descansará.

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CLAVES

Importancia excepcional

20 % de la superficie de manglar de México está enclavada en la región de las Marismas Nacionales que comparten Nayarit y Sinaloa (65%-35%, respectivamente).

La zona está protegida con dos declaratorias (1995 y 2007) de sitio Ramsar como humedales prioritarios internacionales; también pertenecen a la red de áreas internacionales para conservación de aves (Aica), pues hospedan al menos 140 mil aves en temporada invernal.

El gobierno federal decretó 133,854.39 hectáreas del estado de Nayarit como reserva de la biosfera Marismas Nacionales, en decreto aparecido en el Diario Oficial de la Federación el pasado 12 de mayo de 2010. El decreto correspondiente al área de Sinaloa, sobre poco más de 40 mil hectáreas, ya está en fase de consulta y se espera que se publique en el año 2011.

La zona conserva poblaciones aún viables de jaguar y de cocodrilo de río, así como contiene en sus playas arribazones de tortuga golfina. Se han documentado 400 especies de aves.

Los manglares y humedales costeros en general son centros exclusivos para la reproducción de pesca de alto valor nutricional y comercial, sirven de amortiguadores para huracanes, capturan carbono y son hospedaje de numerosas especies en peligro de extinción.