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lunes, 17 de enero de 2022

Gian Franco Brignone y la conquista de la Costa Sur de Jalisco


Ha muerto el empresario italiano que compró las tierras de Careyes en 1968, de la mano de Luis de Rivera, y que implantó un modelo de negocios que ha sido exitoso en el litoral de La Huerta.  La experiencia de los campesinos de la región con las empresas turísticas está llena de claroscuros.  Permanece el enfrentamiento de dos formas de entender el progreso de la costa: como conservación o como construcción de infraestructura y desarrollos. TEXTO AMPLIO DE LA VERSIÓN APARECIDA EN EL PORTAL VERDEBANDERA (https://verdebandera.mx/gian-franco-brigione-y-la-conquista-de-la-costa-sur-de-jalisco/) CON FOTOGRAFÍAS AÉREAS DEL PERIODISTA DE CIHUATLÁN PEDRO SILVA VIDIRIO


Agustín del Castillo, Guadalajara


Beatrix Kiddo se coló en una de las villas de Careyes, ya avanzado el atardecer. El sol se ponía en el océano Pacífico, y proyectaba esos rayos rojizos, malignos y deslumbradores de que hablaba Nietzsche (El canto de la melancolía) sobre los macizos acantilados, que mantenían su eterna batalla contra el mar picado. Era un día de febrero de 2003. 

La mujer buscaba una venganza, “plato que se come frío”, cinco años después. Llegó en un descapotado que había circulado por las brechas y carreteras del sur de Jalisco: ese paisaje magnífico de palmeras que inundan la vista tras dejar Cihuatlán hacia el norte, y que hoy está a punto de desaparecer (los paisajes, incluso inducidos, como lo es una vasta plantación coquera, son capricho de la economía y la casualidad en un país donde el respeto al patrimonio suele ser letra muerta). El monólogo fúnebre de la espigada rubia de ojos azules se había pronunciado puntualmente mientras su cabellera era removida por el viento y el polvo ante la majestuosa inclinación, en una especie de homenaje, que le hacían ese mar de palmeras: 

“Parecía muerta, ¿no? Pero no lo estaba. Pero no fue por falta de intentos, te lo aseguro. De hecho, la última bala de Bill me puso en coma. Un coma en el que estuve durante cuatro años. Cuando me desperté, comencé lo que los anuncios de películas llaman un 'alboroto rugiente de venganza'. Rugí. Y me desboqué. Y obtuve una maldita satisfacción. He matado a un montón de gente para llegar a este punto, pero solo tengo una más. El último. El que estoy conduciendo en este momento. El único que queda. Y cuando llegue a mi destino, mataré a Bill”, se dijo a sí misma. 

El homicidio, en virtud de cierta sobriedad de la técnica marcial empleada por la asesina, se consumó casi en silencio. Bill lo merecía, a todos nos ha quedado claro a tantos años del suceso. No obstante, tanto Uma Thurman (la novia, Beatrix Kiddo) como David Carradine (Bill, el jefe de los sofisticados matones), salieron después a pie y sin muchos raspones. 

Lo que sí fue en la realidad la culminación de la grabación de la exitosa Kill Bill 2, del cineasta Quentin Tarantino: una especie de coronación ante las élites de Hollywood para un desarrollo inmobiliario-turístico, Careyes, concebido desde sus cimientos por un audaz italiano, Gian Franco Brignone, quien emergió en estos litorales en los años sesenta del siglo XX, sobre una tierra casi virgen de la que puede reclamar, con los necesarios matices, el nombre de pionero. 

Y desde entonces, más allá de sus extravagancias personales (o tal vez por ellas; contra lo que se pudiera pensar, decir élites no es decir ilustración per se; suelen ser abrumadoramente presas de supersticiones), construyó un mundo aparte del subdesarrollo que domina en este rincón mexicano. No obstante, no fue un paseo triunfal: en el camino se enfrentó a intereses tan poderosos como el suyo. La alta diversidad biológica de estas selvas caducifolias y sus ricos humedales, donde sobreviven el jaguar, el puma, el ocelote, el cocodrilo, una miríada de especies de aves y al menos tres especies de tortuga marina que desovan en sus quietos médanos (entre ellas la carey, Eretmochelys imbricata, que dio nombre al destino), ha motivado esfuerzos de protección que culminaron con la reserva de la biosfera Chamela-Cuixmala, con el santuario marino Islas de Chamela, y hace quince años, con la inscripción del sitio a la lista de reservas de la biosfera del programa MAB (El hombre y la biosfera)-Unesco. 

Ese trabajo, sancionado por el gobierno mexicano y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), contó con el patrocinio del megamillonario francobritánico Sir James Goldsmith, fallecido en 1997, cuyo lobby condicionó fuertemente los sueños inmobiliarios de Brignone y sus socios, incluso hasta la actualidad. 



El sir es icono del respeto a la selva, aunque sus críticos lo ven como disfraz eficaz en el afán de preservar su paraíso privado, el rancho Cuitzmala, a costa de frenar otros negocios inmobiliarios. Su aliado principal fue y es la UNAM, pues era amigo personal del ex rector José Sarukhán, quien hizo sus prácticas en el laboratorio natural que la casa de estudios posee en la zona, y del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, que allanó el camino para el decreto de reserva de la biosfera, en 1993. 

Hoy, 52 años después de abierto, la historia de Careyes, el megadesarrollo creado para usufructo del jet set político, económico y, en general, de los famosos de este mundo, ha dado un nuevo vuelco. El pasado 10 de enero de 2021, a los casi 96 años de edad, Gian Franco Brignone, el ex banquero de Turín, desarrollador hotelero e inmobiliario, traficante de influencias (esto es México), promotor de sabiduría New Age y de la armonía cósmica, ha muerto. 

 

LA CONQUISTA 

“A estas tierras el único que entraba era Rodolfo Paz”, me advirtió hace casi dos décadas José de la Concepción, don Concho, Rodríguez Palomera, hoy muerto, y por entonces con 87 años, desde un jacalón de la comunidad de San Mateo, muy cerca del palacio de los sueños de Careyes. Don Concho arribó apenas a los siete años, aproximadamente en 1925, a acompañar a su padre a trabajar en la hacienda de Chamela, en medio de selvas densas, donde los venados se reproducían prodigiosamente y los jaguares (“tigres”) eran numerosos y apacibles con los humanos. 

Fue uno de los últimos testigos de la violenta, frecuentemente tramposa, colonización de estos vastos territorios que habían permanecido parcialmente intocados desde el derrumbe del mundo indígena por la conquista española, a finales del siglo XVI. 

“La gente de acá estaba bien jodida, y ese señor mandaba; yo trabajé con él, nos la pasamos tumbando monte por todos lados, pues era dueño de casi todo, porque recibió una herencia de su señora, que se llamaba María de los Ángeles [de donde se tomó el nombre de Ángeles Locos, el predio que hoy ocupa el hotel Fiesta Americana]. 

La propiedad de El Tecuán también era de él, pero se la quitó el general Marcelino García Barragán porque descubrió que Rodolfo mató mucha gente...”. Su explicación: el acceso a la zona solo era posible por el mar, y el patrón acarreaba peones para trabajar en sus amplios dominios. “Metía gente por Tenacatita en lanchas de palo con alambres, viniendo desde Manzanillo; habíamos también los que veníamos de La Huerta, pero a nosotros nunca nos dañó [...] pagaba con fichas, y luego, cuando los peones querían regresarse a sus lugares de origen, se las cambiaba por dinero. Pero no los ayudaba a salir, la gente se iba como podía, y siempre ponía unos pistoleros a esperarlos en una cueva por la que debían cruzar; entonces los mataban, les quitaban el dinero y enterraban sus cuerpos en el fondo de un pozo”. 

García Barragán, el cacique justiciero, general de la revolución mexicana y luego gobernador de Jalisco (1943-1947) y secretario de la Defensa Nacional (1964-1979), lo sorprendió en el juego siniestro. Lo amenazó, le advirtió lo que pasaría si persistían esas barbaries, y como condición para el perdón le exigió que le escriturara el predio de El Tecuán. Así era la justicia entre señores. 

Luego llegaron los colonizadores de un modelo desarrollista de corte nacionalista, que retrató poéticamente el ex gobernador Agustín Yáñez en su célebre La tierra pródiga. Uno de los más famosos, Longinos Vázquez, de quien se calca el personaje de Tiburcio Lemus de la novela, donde se le describe como una especie de Atila tropical: “donde pisaba no volvía a crecer una brizna de yerba”. Don Concho, quien asegura tener parentesco con el maderero, nativo de La Resolana (Casimiro Castillo), da una estampa vívida del cacique: “fue mi patrón; era bien cabrón, talaba todos los montes y era dueño del agua; cuando quería darle agua al pueblo de La Huerta, abría la llave, y cuando no, la cerraba. Era la ley aquí, pues era dueño de haciendas y de miles de hectáreas de terreno”. Con el corte de madera, “hasta a su papá se chingó, porque estaba bien estudiado y sabía lo que valía de la madera; pelaba los cerros y toda la madera la embarcaba en Manzanillo y la mandaba a Estados Unidos”, indica. 

En los años cincuenta, hubo una intensa explotación de maderas tropicales. El negocio atrajo a trabajadores rusos y estadunidenses con maquinaria moderna que ayudó a la labor de la destrucción. Los ejemplares finos: caoba, cedro, tampisirán, barcino y primavera, fueron arrancados. A sus lados se dejó árboles degradados y tierra erosionada. A Longinos, uno de los afectados por el decreto de la reserva de la biosfera Sierra de Manantlán, se le acabó la fortuna a comienzos de los años 90 del siglo XX, y murió apenas en 2015 en Guadalajara. 

A diferencia de don Concho, un auténtico pionero, los ejidos fueron dotados tarde sobre las superficies de las antiguas haciendas como la de Rodolfo Paz. Arnoldo Ochoa Valencia, ejidatario, llegó a la zona en 1970, proveniente de Aguaje, en Aguililla, en la Tierra caliente de Michoacán. El periplo fue con todo y gallinas, apenas en dos días. La carretera costera ya estaba en construcción. “Allá en nuestra tierra no teníamos parcela, pero a mi papá le gustaba la agricultura y rentaba unas tierras, hasta 30 hectáreas de sorgo y ajonjolí; había un ejido que se llamaba Montoso; mi padre se inscribió y apuntó a mi hermano mayor, pero nunca se pudo ganar nada; pero lo que nos hizo venir para acá fue que nosotros ya estábamos creciendo y mi papá pensaba sobre el problema de las drogas, pues empezó lo de la mariguana, y dijo: pues los voy a sacar a un lugar más sano, donde no haya todo este desmadre; pero sucede que en todos lados es lo mismo; él nos inscribió [para el ejido] y al poco tiempo nos dieron la tierra, y llegamos acá. Las drogas ya estaban aquí también...”. 

Otro personaje esencial de la historia de la costa , y Careyes, es el español Luis de Rivera, el corredor de bienes raíces que hizo posible la operación de adquisición. Hombre expansivo, carismático, afable, me tocó conocerlo en Puerto Vallarta en 1997, por mediación del entonces funcionario de la Comisión Estatal de Ecología, Miguel Magaña Virgen, durante una gira de trabajo del presidente Ernesto Zedillo. Lo acompañaba el hijo de Gian Franco, Giorgio Brignone. Ambos expresaban quejas por el poder desplegado por los herederos de Sir James Goldsmith, muerto unos meses atrás, para impedir sus proyectos de inversión sobre el codiciado litoral del municipio de La Huerta. 

Luis de Rivera, mientras es elogiado por los empresarios regionales, tiene el recelo de los viejos campesinos, pues aseguran que los embaucó para quedarse con las mejores tierras. “Habrá desarrollado la costa, pero a nosotros nos acabó”, advierte Arnoldo Ochoa, del ejido San Mateo. Este núcleo agrario llegaba al mar. Luego se le obstruyó la salida, pues salió nuevo dueño, lo que atribuye a los manejos en las instancias agrarias del astuto peninsular. Don Luis estaba presuntamente ligado por parentesco político al zar boliviano del estaño, Atenor Patiño, suegro a su vez de sir James Goldsmith. 

El historiador Carlos Tello Díaz lo entrevistó para su libro Los señores de la costa. Y en un artículo en la revista Nexos, describe el descubrimiento de las caletas donde se ubica Careyes, en 1968: “Era el día más bonito del mundo… Precioso. Divino. Todo estaba verde, el mar azul, las playas blancas. ¡Todo ideal!’. Así lo habría de recordar muchos años más tarde, con una luz en la mirada, el ingeniero Luis de Rivera, quien ese día acompañó a Gian Franco Brignone en el descubrimiento de la costa de Careyes. Volaban desde temprano por la mañana en una avioneta de una sola hélice, blanca, con una línea color vino en la cola. ‘Una Cessna 172, microscópica, con un piloto americano que tenía un aliento terrible’, recuerda Luis. ‘Cabíamos justo los cuatro…’. Gian Franco Brignone, Consuelo von Oppenheim, Luis de Rivera y el piloto de Manzanillo, Robert Hallsey quien tenía sesenta y seis años y estaba destinado a sobrepasar los cien, originario de Washington DC. Gian Franco viajaba entonces por México con el proyecto de comprar terrenos en la costa del Pacífico. Decía que estaba harto de Europa. Luis insistía en unas playas que acababa de conocer hacía más o menos un año, hacia el norte de Manzanillo, en dirección a Chamela. Era una región que había permanecido despoblada a lo largo de los años, prácticamente incomunicada con el resto del país. Pero Gian Franco no parecía muy convencido: decía que quería comprar en Manzanillo. ‘Así pasó el tiempo, hasta que el último día me dijo: Oye, voy en avioneta a Puerto Vallarta. Tengo que volar a Europa. ¿Por qué no te vienes conmigo y me enseñas tus famosas playitas?’. Era el 2 de julio de 1968, Día de la Visitación de la Virgen” (en https://www.nexos.com.mx/?p=22004). 

Sigue Tello Díaz: “La avioneta comenzó a sobrevolar la costa luego de dejar atrás la pista de tierra de Manzanillo, localizada en el pueblo de Santiago. Aún no existía el aeropuerto de Playa de Oro. Pasaron por Cihuatlán y por Barra de Navidad, sin sospechar que en ese sitio habían zarpado las carabelas que descubrieron, en 1564, la ruta de retorno de las Islas Filipinas. Más adelante vieron la península de El Tamarindo, cubierta por la vegetación, seguida por las casitas de palma de los pescadores de La Manzanilla. Todo ahí estaba poblado por un bosque de palmas de corozo. Tras las montañas, junto a la costa, observaron después los manglares de Tenacatita. Al cabo de treinta minutos llegaron a las playas que conocía Luis, al norte del río Cuixmala. No era posible aterrizar, por lo que dieron nomás un par de vueltas por el sitio, para luego seguir hasta Puerto Vallarta”. 

“Gian Franco, recuerda Luis de Rivera, tenía la mirada nerviosa y magnetizada al aterrizar por fin en Puerto Vallarta. Luego de llevar a su esposa Consuelo al hotel, volvió a subir a la Cessna junto con Luis para sobrevolar Careyes. El lugar había sido bautizado con ese nombre porque una de sus playas, la más perfecta, la que estaba junto a la laguna, pequeña y rocosa, estaba llena de tortugas con caparazón de carey. Así era llamado aquel paraje por lo menos desde el siglo XIX. Brignone parecía maravillado con lo que veía. ‘¿Cuánto puede costar esto?’, preguntó. ‘No lo sé’, dijo Luis, ‘más o menos un millón de dólares. Pero aquí hay que tener el dinero en la mano para cerrar el trato’. Eran 14 kilómetros de costa —unas mil 500 hectáreas de selvas, manglares, acantilados y playas. Al regresar a Puerto Vallarta, ese día, Luis asegura que Gian Franco tomó nota de su número de cuenta de banco en Manzanillo. ‘No te olvides de comprar’, le repitió”. 

Don Concho también tenía presente en 2005, con total frescura, a Luis de Rivera. En esos años sesenta, se hizo vaquero del español y tuvo el encargo de pagarle a Santos y Florentino, campesinos responsables del comisariado ejidal de San Mateo, el precio por desistir un juicio agrario para disputarle a Don Luis los codiciados terrenos junto al mar. “Yo les entregué las vacas a ellos; seis vaquillas escogidas y luego Santos quiso otra que nunca nos pagó; se la di, además de una escopeta y 65 pesos; eso fue lo que le costó a don Luis la playa que baja a Chamela”. De acuerdo al testimonio, la clásica borrachera, las prostitutas, el chantaje a los sorprendidos ejidatarios, eran parte del paquete de estímulos que les brindaba el empresario. 

Arnoldo se irrita con la referencia. “Nos compró como los españoles en la conquista: tierras que valen oro a cambio de espejos”. Con un patrón similar, el acaudalado extranjero adquirió propiedades como Careyes, Pérula, La Rumorosa, Playa Azul, El Paraíso, lo más granado del litoral jalisciense. Y para quienes oponían resistencia, contaba con un ejército de abogados y de guardias blancas. O sea, por las buenas o por las malas. 

“A mí me mandó a la chingada –agregó el viejo Concho en esa conversación nocturna en San Mateo, para seguir descargando su conciencia- porque no quise firmar un documento como testigo de que estaba en posesión de otro predio que deseaba mucho; allí metió en una noche como 40 trabajadores y sembró palmeras antes de la mañana para demostrar a los enviados del juzgado que lo tenía en producción y tenía todos los derechos”, refirió entre carcajadas. “Era bien sinvergüenza”. 

Por su parte, los investigadores Patricia Ávila y Eduardo Luna, confirman esta historia: “La adquisición de tierras llevó poco tiempo, pero no estuvo exenta de conflictos sociales y resistencias locales por parte, sobre todo, de los ejidatarios y los pescadores, que eran los dueños y usufructuarios de esa zona. Con el poder del dinero se compraron ‘voluntades’ y se logró adquirir grandes extensiones de propiedades privadas, que se ubicaban en la franja costera a precios ínfimos, y con el poder del Estado se logró obtener decretos de inafectabilidad agraria, que dieron certeza plena a los inversionistas extranjeros de que no se formarían ejidos ni habría litigios. Esto fue el inicio de la privatización de la franja costera jalisciense en los años setenta”. 

A pesar de estar prohibido constitucionalmente, “Brignone adquirió grandes extensiones de tierra en la franja costera, como Playa Blanca, Playa Rosa y Playa Careyitos, así como la Península de las Estrellas, todas ellas provenientes de proyectos de ejido y pequeñas propiedades. Al poco tiempo, logró certeza jurídica de que no sería afectada su propiedad privada: el Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización emitió un certificado de inafectabilidad del predio Careyitos, firmado por el entonces presidente de la República, Luis Echeverría. Esto posibilitó la realización de inversiones inmobiliarias y turísticas: el primero en construir, a principios de los años setenta, fue el Club Med, una cadena exclusiva de hoteles en todo el mundo. Luego se construyó el Hotel Plaza Careyes” (ver http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-25032013000100003). 

No se puede evitar mencionar que muchos proyectos agresivos de turismo medio y masivo planteados para la costa de Jalisco en los años 80 y 90 del siglo XX, fracasaron por circunstancias políticas y económicas (grupo Situr, de los jalisciences Martínez Güitrón, se fue a la quiebra con sus obras en El Tamarindo a medias; los Leaño sacaron su desarrollo Isla Navidad en la bahía del mismo nombre, en Cihuatlán, pero con grandes deudas heredadas al Fobaproa) lo que favoreció tanto al modelo de urbanización de bajo impacto implantado por Careyes como a la conservación patrocinada por la Fundación Cuixmala, de los herederos de Goldsmith. Pero eso no detuvo su enfrentamiento entre ambos grupos en el nuevo siglo. 


LAS DISPUTAS CONTEMPORÁNEAS 

La fundación Cuixmala y sus aliados de la UNAM detuvieron, en 2007, el proyecto Rancho don Andrés, que se construiría sobre la línea del litoral y aumentaría la carga sobre los humedales y la selva seca, territorios de alta fragilidad. Pese al apoyo de los gobernadores Francisco Ramírez Acuña y Emilio González Márquez, poco pudieron avanzar las tentativas del grupo Brignone y sus vecinos. Fue con la llegada del presidente Enrique Peña Nieto, con el priista Aristóteles Sandoval en el gobierno de Jalisco, que retomaron sus proyectos. 

 Ari Nieto Vélez, representante de los empresarios del corredor Chamela-Careyes, me buscó en Guadalajara a comienzos del año 2011, para hablar de mi cobertura informativa en Público-Milenio, y me pidió que “dejara de atacarlos”. Cuando le expliqué que el periodismo consiste en dar a conocer los conflictos, y que por ende, era imposible acceder a sus demandas, convenimos en que participarían en los procesos informativos donde se hicieran alusiones a sus proyectos de forma crítica.

Independientemente del poder reconocido de la alianza Fundación Cuixmala-UNAM, había a nivel del estado de Jalisco, diversos políticos como el diputado Enrique Ibarra Pedroza (hoy secretario general de gobierno), cercano entonces al hoy presidente Andrés Manuel López Obrador, que presionaban a favor de las demandas de campesinos que se sentían despojados con los proyectos y su esquema de adquisición de propiedades. 

En julio de ese año, le escribí a Ari Nieto: “el diputado Enrique Ibarra Pedroza y sus negociadores los acusan a ustedes de fallar a lo acordado a favor de la comunidad de Chamela y los pescadores. Hay irritación especial porque no dejan pasar a los pescadores a cubrir sus labores y porque dicen, ustedes están privatizando la playa, como buenos desarrolladores capitalistas que se pasan por encima la Constitución. También los señalan por no construir la escuela, no haber hecho la reubicación completa del asentamiento, y en general, porque no han respetado los acuerdos de las tres reuniones, además de estar amenazando a algunos activistas. Esto saldrá publicado el próximo domingo, cuando le entreguen la queja a Andrés Manuel López Obrador en su visita a Autlán” (30 de julio de 2011). Ibarra, lo mismo que el hoy gobernador Enrique Alfaro, jugaron el proceso electoral siguiente, de 2012, a favor de López Obrador. 

Esto me respondió: “Qué te puedo decir, se han escrito tantas mentiras últimamente que esta honestamente ya ni me sorprende […] nosotros llevamos una muy buena relación con los pescadores y ellos pasan libremente por nuestra propiedad además, tenemos al norte, exactamente 400 mts de los pescadores, otro camino abierto para el publico en general y además estamos por abrir un playa totalmente pública a menos de un kilómetro con palapa, baños y estacionamiento. Como ves lo que se pretende publicar dista diametralmente de la realidad. Nuestra relación con el diputado Ibarra ha sido impecable desde nuestra negociación, nos ha manifestado que ha usado repetidamente el ejemplo de las negociaciones de Chamela como un modelo de éxito. Lorenzo Landeros estuvo en contacto con el esta semana y nos recibió con la cordialidad y la amabilidad de siempre. Te insisto, lo que se pretende publicar es una total falacia”. 

Sirva como ejemplo de cómo se han mantenido frentes abiertos a escala nacional y regional. No se puede decir incluso ahora, que alguno de los grupos haya ganado la disputa. La situación se tornó más compleja. En junio de 2016, reportamos en las páginas de MILENIO JALISCO la tentativa de privatizar 9 kilómetros de la carretera federal 200, justo el segmento de alto valor escénico que atraviesa los predios del corredor Careyes-Chamela, y mover la ruta varios kiómetros tierra adentro, en la selva caducifolia. 

“La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), sacó adelante en octubre pasado una difícil negociación con instancias ambientales como el Instituto de Ecología de la UNAM, la reserva de la biosfera Chamela-Cuixmala y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), para garantizar la ampliación y modernización del tramo sur de la carretera federal 200, entre Melaque y Tomatlán (87 kilómetros), construida en el gobierno de Luis Echeverría, en busca de impactos acumulativos mínimos al entorno natural. El compromiso central fue no modificar el trazo ante el grave perjuicio que suele acarrear una carretera nueva sobre todo en el área más rica y frágil biológicamente: las selvas secas de Chamela-Cuixmala, decretadas reserva de la biosfera en 1993 y que forman parte de la red El Hombre y la biosfera de la Unesco desde 2006, como ‘reserva mundial”, escribí en la edición del 14 de junio de 2016. 

“Sin embargo, el resolutivo firmado por la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) de la Semarnat, con fecha 14 de octubre de 2015 (oficio SGPA/DGIRA/DG/07126) con anuencia de todas las partes, nunca refiere que desde el 28 de mayo del mismo año, la propia dependencia ya había autorizado un cambio de trazo justo en esa zona de alta fragilidad (oficio SGPA/DGIRA/DG/03903), la cual coincide con los terrenos inmobiliarios más costosos del Pacífico jalisciense: los codiciados acantilados, caletas y esteros entre el sur de la bahía de Chamela y el norte del río Cuitzmala, donde se ubican desarrollos inmobiliarios consolidados o en proyecto como Costa Careyes, Careyitos, Rancho don Andrés y Zafiro, frecuentados por el jet set internacional”. 

El efecto de la difusión fue paralizar, hasta ahora, cualquier tentativa de cambio de trazo carretero. Las fuerzas opuestas han mantenido un diálogo, pero no han avanzado muchos proyectos polémicos. Parece que los crecientes problemas generados por huracanes cada vez más devastadores (Jova 2011, Patricia 2015), identificados en el contexto del cambio climático, y la reducción de la inversión pública para modernizar la infraestructura regional, sobre todo la carretera federal y la provisión de agua, han ralentizado las presiones. La otra explicación es la irrupción de un nuevo actor, al margen de la ley, enseñoreado en el territorio y frecuentemente implacable: el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). 

El grupo criminal está detrás de actividades como la extracción minera de hierro y la tala de madera, pues controla la movilización de mercancías hasta el puerto de Manzanillo. También se ha erigido en factor de poder no siempre silencioso, con el que hay que hacer negociaciones, al menos indirectas. La frecuencia de los enfrentamientos entre grupos internos del propio cártel, o contra empresas criminales ajenas, ha provocado un clima hostil a los negocios formales del turismo y los desarrollos inmobiliarios.

El esfuerzo de los operadores de las empresas hoteleras es mantener, como casi siempre lo han logrado, al margen de estos problemas a su exigente clientela. Ello explica la presencia de convoyes de la Guardia Nacional. La diferencia de este rincón del municipio de La Huerta con el resto de la región, lo demuestra. 

Gian Franco Brignone recibió en 2006 la Orden del Águila Azteca, máxima distinción que nuestro país otorga a ciudadanos extranjeros por los servicios prestados a la nación o a la humanidad. El secretario de Turismo, Rodolfo Elizondo, se la entregó en octubre de 2006, y lo justificó con estas palabras: “...su nombre está ligado de manera permanente a la Costa de Careyes, donde las playas vírgenes dieron paso a un enorme conjunto de desarrollos y productos turísticos, generando una fuerte dinámica económica y social, que hoy beneficia a muchas familias mexicanas”. 


Brignone había mandado hacer, un par de años antes, una escultura denominada “la copa de Sol”, una gran estructura de concreto en forma semiesférica en un alto acantilado que domina la playa de Teopa. Ese extraño monumento, por su inserción geométricamente disruptiva en un entorno de peñascos irregulares, es hoy promovido como un símbolo de la conciliación del hombre y la naturaleza, y además, se recomienda a los viajeros acudir al sitio a “recargar energías”, en la mercadotecnia típica del espiritualismo New Age. 

En 2019, el mítico desarrollo turístico inmobiliario donde The Bride mató a Bill, cumplió medio siglo de existencia. Casi tres años después, en 10 de enero, su creador, un italiano aventurero, hábil para los negocios y las relaciones políticas, se ha ido de la vida con el reconocimiento de muchos y el recelo de muchos más. El destino de este rincón de la costa de Jalisco ya no está más en sus manos.



sábado, 21 de septiembre de 2019

Chamela, el pueblo sobre un arroyo que se inundó



Estragos produce Lorena a su paso por la costa de Jalisco; se reportan hasta 5 mil ha de cultivos, dañadas

Agustín del Castillo / Guadalajara. El Diario NTR Guadalajara

“No quedó un solo mueble, una sola cama, nada para comer”, señaló el delegado municipal de Chamela, municipio de La Huerta, Eloy Cárdenas, tras el regreso de los moradores de las 58 casas apenas entregadas en 2016, y que reprobaron la primera prueba de un evento meteorológico extremo.

Lorena no se alineó a la “buena voluntad” con que los gobiernos reconstruyeron el pequeño poblado en el lecho del arroyo del mismo nombre, una de las salidas naturales del agua hacia la bahía más grande de la Costa Sur de Jalisco. Tampoco acreditó la conciliación de los empresarios inmobiliarios que permitieron permanecer a los pobladores de la aldea aunque reclamaban la propiedad de las tierras. La naturaleza fue justiciera, a su modo: nadie que habite en el lecho de un arroyo puede pasarla sin mojarse.

Y de qué modo. Las investigadoras de la estación de biología de Chamela, de la UNAM, Esther Aguilar, Frida Güiza y Alicia Castillo, quienes han trabajado el tema del riesgo con la comunidad, apuntaron en un resumen de la situación enviado a El Diario NTR:

“Es importante mencionar que la comunidad de Chamela ha enfrentado en la última década dos huracanes, Jova en 2011 y Patricia en 2015; en este último evento, la comunidad fue gravemente afectada, la mayoría de las casas quedaron completamente destruidas. Unos meses después el gobierno federal y estatal se comprometieron a reconstruir la comunidad por completo. En febrero de 2017 se entregaron oficialmente alrededor de 45 casas con una superficie de 50 metros cuadrados. Las casas fueron reconstruidas en terrenos inundables, como medida de mitigación se rellenó la superficie y se construyó un muro para evitar futuras inundaciones. Los materiales con los que se construyeron las casas son de muy baja calidad y los propios pobladores reconocen que seguían existiendo riesgos con éstas, principalmente cuando suceden eventos como los ocurridos en estos días”.

Eloy lo confirma, en entrevista telefónica. Ante el arribo de Lorena al litoral de Jalisco, el pasado jueves 19 de septiembre, los moradores debieron abandonar el caserío. Unos se fueron con parientes a las partes altas de la misma zona, y otros más debieron ser movilizados a los albergues. La mañana de ayer llegó la tregua. Incluso el sol salió. Pero el espectáculo de daños era completo. No había un solo electrodoméstico, un solo mueble que fuera utilizable. Pero más preocupación genera si la cimentación y la calidad precaria de los materiales con que fue edificada la moderna aldea, servirán para algo. La incertidumbre es completa.

Alicia Castillo apunta: “el huracán Patricia les afectó de manera terrible, se perdieron 95 por ciento de las casas, y después de esto, el gobierno federal y en conjunto o con el desarrollo turístico Zafiro, que les queda al lado, construyeron una comunidad tipo urbano cercada por un muro”.

La investigación sobre vulnerabilidad y riesgo en la comunidad de Chamela, de las investigadoras citadas, “es el resultado del trabajo realizado con los habitantes de la comunidad de Chamela, Jalisco quienes han sido afectados por diferentes eventos hidrometeorológicos, como fuertes lluvias y huracanes, además de enfrentar las presiones sobre el ecosistema marino y grandes cambios debido al crecimiento del turismo. Las comunidades rurales, particularmente aquellas que dependen de la pesca, como le es Chamela, se están volviendo más vulnerables debido a que sus medios de vida están amenazados por eventos climáticos extremos y por el desarrollo turístico específicamente relacionado a la privatización de las playas”, señalan en un texto enviado a este diario.

Se analiza el estudio de caso de la comunidad de Chamela “por estar ubicada desde hace décadas en el lecho del arroyo Chamela (esto debido a que nunca pudieron comprar tierras para establecerse y vivieron en terrenos prestados por mucho tiempo). La investigación buscó comprender las causas de fondo de la vulnerabilidad y las perspectivas de los pobladores de la comunidad de Chamela al respecto. A través de entrevistas a los habitantes y por medio de un taller realizado en octubre 2017, los resultados muestran que una mayor apertura a las políticas económicas neoliberales impulsó un modelo de desarrollo turístico en la zona costera de México que excluye a las comunidades y genera vulnerabilidad”.

Las reformas agrarias “que favorecen las formas de tenencia de la tierra privada sobre las comunitarias, políticas ambientales formuladas e implementadas de acuerdo a los intereses de grupos con gran poder económico como son los empresarios de la industria turística, además de las deficiencias en la gestión del riesgo por parte de las autoridades, legitiman, posibilitan y/o limitan las posibilidades de las comunidades locales para enfrentar riesgos asociados a fenómenos como fuertes lluvias y huracanes”, añaden.

En el trabajo, “los pobladores de Chamela expusieron sus puntos de vista relacionados a los procesos de construcción de vulnerabilidad, principalmente la participación del sector turístico en la reconstrucción de las comunidades afectadas por los huracanes, la degradación del ecosistema y el acaparamiento de recursos como el agua, y el bosque. Al mismo tiempo los pobladores de Chamela se reconocen a ellos mismos como sujetos activos en la construcción de la vulnerabilidad con menor capacidad de acceso a los recursos y poder, pero con conocimientos y prácticas para gestionar el riesgo relacionado principalmente a la ocurrencia de eventos meteorológicos extremos”.
El pasado 19 de septiembre, con Lorena, la comunidad se anegó. El agua pasó de metro y medio e incluso hubo casas a las que el agua les llegó al techo.

“Ni siquiera nos podemos quedar ahora que no hay agua, porque no hay manera de comer y dormir”, apuntó el delegado municipal. Urgió por el arribo de apoyos, porque piensa que los han borrado del mapa del desastre. De hecho, la Secretaría de la Defensa Nacional apuntaba ayer dos municipios especialmente afectados: Cihuatlán y Tomatlán. La Huerta, en medio de ambos y con unos 70 km de litoral, pareciera que no tiene problemas, “y en muchos poblados pegó el huracán”, advirtió el representante de la comunidad de pescadores.

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Lorena dejó a campesinos sin cultivo


Más de 5 mil hectáreas de plantación de plátano y otros cultivos de Jalisco fueron afectados por el paso del Huracán Lorena en la región de la Costa, municipios de Cuautitlán de García Barragán, La Huerta, Casimiro Castillo y Villa Purificación, dijo el dirigente de la Confederación Nacional Campesina (CNC), Ismael Hernández Deras.

Aunque el conteo aún no termina, porque también hubo destrucción en las zonas de mango y otros productos, hasta ayer el número de hectáreas afectadas superó la cifra de 5 mil.

“En esta región, en la región Costa que se le denomina aquí; verdaderamente sentimos que la solidaridad y la reacción del gobierno Federal no ha sido del tamaño de la pérdida que se está provocando en esta parte del estado de Jalisco”, apuntó. Explicó que el seguro catastrófico que tiene contratado el gobierno estatal para atender apoyo a los campesinos en estos casos, tiene una reacción burocrática, demasiado lenta.

“El proyecto de presupuesto no contempla los fenómenos climatológicos que estamos viviendo. Lo acabamos de ver en una parte de Jalisco; se requiere que haya un fondo que permita que reaccionen de inmediato el gobierno Federal o gobiernos estatales, de tal manera que efectivamente ese fondo no sea un seguro que se pierde en la burocracia y que muchas de las veces cuando atiende la necesidad de un fenómeno climatológico ya es verdaderamente tarde”, señaló.

Por su parte, el coordinador estatal de la CNC en Jalisco, Eliazer Ayala, aseguró que una vez concluido el proceso de contabilidad de las hectáreas y regiones afectadas podrán tener mayor certeza del nivel de apoyo que se requiere; sin embargo, también destacó que las cifras con las que se tiene asegurada la producción campesina está muy debajo de las necesidades reales del sector. Los dirigentes se comprometieron a gestionar y apresurar las reuniones que sean necesarias para conseguir el apoyo eficiente y ágil para el sector campesino que hoy padece la pérdida de su fuente de trabajo.

jueves, 7 de febrero de 2019

Los humedales costeros, bajo fuertes presiones


Agustín del Castillo/Guadalajara-NTR

Los ocho humedales prioritarios de la convención Ramsar en la costa de Jalisco han recibido importantes inversiones a nivel de planeación en los últimos años; todos poseen programas de manejo y han logrado alinear zonificaciones en sus cuencas con los ejercicios de ordenamiento ecológico del territorio de los municipios donde se ubican: Tomatlán, con cuatro sitios; La Huerta, con dos, y Cihuatlán, con uno.

No obstante, esto no ha cambiado la realidad que padecen desde los años setenta: una elevada deforestación propiciada por procesos productivos desordenados.

“Allí se hizo un trabajo importante de alineación, con una visión de cuenca, y ahí el ejemplo son los humedales de Tomatlán. En los cinco hubo un avance importante por decisión de los actores locales, con los estudios de comités locales, que puede ser relevante, si están alineados con el ordenamiento ecológico de la costa y los ordenamiento locales, para la elaboración de los programas de manejo”, destaca el consultor Antonio Ordorica Hermosillo, quien dentro de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet) de Jalisco trabajó en el tema desde 2004, con la declaratoria de la laguna de Sayula, hasta apenas diciembre pasado.

El reto no es menor: se viene una presión creciente para inversiones en el litoral, bajo los auspicios gubernamentales. “Se tendrían que ver estos humedales, no únicamente desde la parte de conservación y biodiversidad, los tenemos que ver como un activo que se pueda vender turísticamente, porque lo puedes incorporar a lo que se puede ofrecer a estos desarrollos y eso detona turismo y llegada de divisas”.

En las cuencas Ramsar costeras, la vegetación que ha sido más impactada es la selva baja caducifolia, seguida de la selva mediana subcaducifolia, la vegetación halófila ("Se dice de las plantas que viven en terrenos donde abundan las sales", define la Real Academia Española) y el matorral xerófilo ("Se dice de todas las plantas y asociaciones vegetales adaptadas a la vida en un medio seco", íbid). Esta disminución fue a favor de la agricultura, los pastizales y los asentamientos humanos”, advierte un análisis del Departamento de Estudios para el Desarrollo Sustentable de Zonas Costeras de la Universidad de Guadalajara (UdeG), correspondiente a siete de los ocho sitios (la excepción es Chamela-Cuixmala).

Los estudios están basados en fotos satelitales tomadas en 1971, 1989, 1996 y 2007: mientras el uso agrícola se extendió en 2007 sobre casi mil hectáreas más que en 1971 (el doble de su superficie tomando como punto de partida ese año) y los pastizales crecieron casi 900 ha (para casi cuadruplicar su extensión inicial), la selva seca ha perdido mil 412 ha en el mismo periodo, esto es, se ha reducido en poco más de 30 por ciento. El manglar, que tenía mil 873 ha en 1971, ahora se extiende sobre mil 897 ha, pequeño crecimiento de superficie que revela que algunas áreas dejaron de ser presionadas y regresó el viejo bosque de mangles.

La superficie total analizada, que es la suma de las zonas hoy protegida por la declaratoria internacional, es de 12 mil 126 hectáreas, es decir, no se abarca más que una fracción de la costa, que en su conjunto es una de las regiones más alteradas del país en 30 años.

El análisis de los sitios Ramsar sigue: “los incrementos en la agricultura y pastizales –y, a su vez, la disminución de las selvas baja y mediana– se presentan en los humedales cuyos terrenos colindantes son ejidos o bien sus posesionarios son ejidatarios: La Manzanilla, Chalacatepec, Xola-Paramán, Majahuas, El Chorro, Agua Dulce-El Ermitaño. Los incrementos en asentamientos humanos se presentan en Barra de Navidad y La Manzanilla principalmente”.

Este trabajo fue base del ordenamiento de los sitios Ramsar, compromiso mexicano que busca garantizar la preservación de los servicios ambientales de estos ecosistemas.

domingo, 13 de enero de 2019

Debilitan la defensa de la selva del jaguar


Agustín del Castillo/Guadalajara-NTR

Los nombres de James Goldsmith, Giorgio y Giancarlo Brignone, Luis de Rivera y Roberto Hernández, que forman parte del jet set internacional, están indisolublemente ligados a la zona de playas, islas y acantilados donde se ubica la reserva de la biosfera Chamela-Cuixmala, de cuyo paisaje se enamoraron y por toda clase de medios, convirtieron en sus paraísos privados.

Pero tantos egos juntos tenían que provocar una colisión que aún ahora, 22 años después de la muerte de Goldsmith, caballero del Imperio Británico y aportador de la mayor superficie para la conformación de la reserva de selva baja caducifolia, ocasionan las tensiones entre desarrollismo y conservación. El empresario británico incluso hoy es icono del respeto a la selva, aunque sus críticos lo ven como disfraz del afán de preservar su paraíso privado, el rancho Cuitzmala, a costa de frenar otros negocios inmobiliarios. Su aliado principal fue y es la UNAM, pues era amigo personal del ex rector José Sarukhán, quien hizo sus prácticas en el laboratorio natural que la casa de estudios posee en la zona, y del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, que allanó el camino para el decreto de reserva de la biosfera, en 1993.

Ese núcleo de intereses frenó por dos décadas las tentativas desarrollistas, que hoy se fortalecen con apoyos de los últimos dos gobernadores de Jalisco, y un número creciente de aliados empresariales.

De este modo, lo que los científicos de la fundación que gestiona la demarcación integrada a la red de reservas mundiales de la biosfera de la Unesco (2006) han constatado en la última década es el progresivo debilitamiento de la causa de la preservación. Viejos aliados de la selva, como el abogado Alberto Székely y algunos científicos de la UNAM, han avalado en los últimos años la propuesta de ampliar la zona turística sobre el litoral, a costa de los ecosistemas.

El mayor encontronazo se dio entre 2015 y 2016, pero su desenlace está todavía en suspenso. Fuentes de la Fundación Ecológica Cuixmala admiten a El Diario NTR Guadalajara que ya no tienen los aliados poderosos del pasado, por lo que se desconoce por dónde caminará la tentativa de privatización, de facto, de la carretera panorámica que atraviesa, pegada al litoral, los predios de la reserva y las playas más codiciadas: Cuixmala, Careyes, Careyitos, y la bahía de Chamela.

La historia: La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) negoció en octubre de 2015 con el Instituto de Ecología de la UNAM, la administración de la reserva de la biosfera y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), una serie de medidas que permitieran la ampliación y modernización del tramo sur de la carretera federal 200, entre Melaque y Tomatlán (87 kilómetros), es decir: que los impactos acumulativos fueran mínimos para el entorno natural.

El compromiso esencial fue no modificar el trazo de esa vieja ruta creada en el gobierno de Luis Echeverría, pues los empresarios buscaban una carretera totalmente para despejar de transporte masivo el área de acantilados que comienza al norte de la desembocadura del río Cuitzmala.

No obstante, el resolutivo firmado por la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) de la Semarnat, con fecha 14 de octubre de 2015 (oficio SGPA/DGIRA/DG/07126) con anuencia de todas las partes, nunca advierte que el 28 de mayo del mismo año, casi cinco meses antes, la misma dependencia ya había autorizado un cambio de trazo justo en esa zona de alta fragilidad (oficio SGPA/DGIRA/DG/03903), en beneficio de desarrollos inmobiliarios consolidados o en proyecto como Costa Careyes, Careyitos, Rancho don Andrés y Zafiro.

El resolutivo de octubre, correspondiente al tramo de 87.1 km, señala que desplazar el trazo “plantea varios inconvenientes, no solamente de índole económica sino además ambiental, pues el proceso de clausurar la carretera existente, levantar el pavimento y transportar los residuos puede generar impactos adversos de considerable magnitud, lo cual tendría que añadirse al proceso de realizar el desmonte, despalme, excavaciones y nivelaciones, además de la construcción del terraplén y tendido de bases que implicaría el nuevo trazo. Debido a que el despalme, las excavaciones y nivelaciones pueden generar material no consolidado que podría ser transportado a los esteros, lo cual provocaría riesgo de depositación y afectación en la calidad del agua. Por lo anterior esa alternativa se desechó”.

Así, “se proyecta realizar la ampliación sobre el lado opuesto a los esteros […] la operación de la carretera durante 40 años no ha afectado de manera perceptible la composición ni desarrollo de la vegetación de manglar ni la hidrodinámica del sistema, por lo que se considera que la ampliación es compatible con la conservación”.

La UNAM y la reserva de la biosfera lograron obligar a los ampliadores de la carretera a que realizaran monitoreo biológico, antes, durante y después de la obra; incluir a la administración de la reserva como “testigo social”, y “garantizar el trazo propuesto y que no surja modificación sobre la marcha…” (ver página 87 del resolutivo).

Sin embargo, el documento de mayo ya había dado el golpe temido. En ese documento se atiende solamente al tramo que va del kilómetro 61.374 al 70.93, de la misma carretera. Ese resolutivo  señala en la página 13: “se identificó la necesidad de considerar este desvío del trazo actual en un segmento de 9.206 kilómetros con la intensión [sic] de poder minimizar todos aquellos impactos acumulativos que eventualmente puedan presentarse en la ampliación de la carretera federal 200 y alterar así las condiciones ambientales de la región que de por sí ya presentan una fuerte presión que ha provocado la alteración ecológica […] es importante señalar que el primer benefactor (sic) de este proyecto será el medio ambiente debido a que los desarrolladores inmobiliarios que se beneficiarán indirectamente por la construcción de este tramo […] se sumarán a los esfuerzos de desarrollar e implementar programas de rehabilitación que reviva los humedales y su función ambiental en la zona”.

Un elemento técnico argumentado para avalar el cambio de trazo es un dictamen solicitado a un miembro de la Alianza Nacional del Jaguar, connotado científico, quien no ve problemas para la especie en que la carretera se mueva hacia el interior de la selva.

Tras el escándalo, la Semarnat se comprometió a buscar conciliar los dos intereses. Y desde hace dos años, permanece un impasse. Ninguna propuesta para ampliar la reserva bajo la premisa de que es pequeña e insuficiente para proteger jaguares, pumas, y la vida silvestre en general, y que sería a costa de esos intereses turísticos, ha pasado a las instancias oficiales.

131 kilómetros cuadrados es la superficie protegida por el decreto presidencial de 1993 que creó la reserva de la biosfera Chamela-Cuixmala

730 milímetros de lluvia caen por año, en promedio; 8 meses en promedio dura la estación seca, por eso alberga de forma dominante el ecosistema denominado selva seca o selva baja caducifolia, en el que 75 por ciento de sus árboles pierden hojas en meses de sequía

1,200 especies de plantas, además de 400 vertebrados. Su riqueza de especies exclusivas o endémicas es de las más altas del planeta

sábado, 12 de enero de 2019

Puerto Vallarta no paga los servicios que le da la sierra





Agustìn del Castillo/Guadalajara-NTR

La constitución de un área natural protegida en la Sierra del Cuale, es el comienzo del reconocimiento a los servicios ambientales que la selva y el bosque templado dan a Puerto Vallarta, cuya tasación en términos económicos es una de las tareas más importantes que se deberán realizar. Tan solo en el tema agua, la región genera todo el recurso para más de 275 mil habitantes, lo que significas un movimiento diario de 1.5 millones de pesos.

“El ambiente cumplen al menos cuatro funciones que son valoradas positivamente por la sociedad: uno, participa en la producción de gran cantidad de bienes económicos (suministro de materias primas); dos, actúa como receptor de residuos y desechos que se generan en dichos procesos; tres, proporciona bienes naturales cuyos servicios tienen una demanda social creciente; y cuatro, constituye un sistema integrado que proporciona los medios para el sustento de toda clase de vida”, explican Rocío Sanhueza y Andrés Muñoz-Pedreros, investigadores chilenos, en su artículo Valoración económica de bienes y servicios ambientales.

“Sin embargo, cuando se explotan estas funciones de manera que se sobrepasa la capacidad de regeneración y de autodepuración de sus ecosistemas, poniéndose en riesgo su existencia y su capacidad de proveer bienes y servicios a futuro, estamos en presencia de la denominada degradación ambiental, problemática que, como señala Azqueta (1997) puede ser explicada, desde el punto de vista de la economía, como un fallo de mercado. Esto porque, como señala Bifani (1980), en el sistema capitalista imperante, sólo aquellos bienes que sean escasos, que tengan valor de cambio (expresión de mercado o precio) y sean susceptibles de apropiación por los particulares (que existan derechos de propiedad), serán considerados en el análisis económico y, por ende, en la toma de decisiones. Así, al ser considerados como abundantes e ilimitados, muchos recursos ambientales no poseen valor de cambio, es decir, carecen de precio […] así, el sistema económico funciona con información incorrecta o incompleta sobre el valor de los bienes y servicios ambientales, operando como si carecieran de él (como si su precio fuese cero y como si su uso y consumo no tuviese costo)”, agregan.

Esa visión es la que podría condenar al centro turístico incluso en un mediano plazo. Proteger la montaña y reconocer económicamente lo que provee es esencial para que sus propietarios también lo asuman como compromiso.

Porque según el documento de manejo propuesto para el área de protección hidrológica estatal,  "en lo referente a vulnerabilidad en el consumo total de agua se muestran tendencias de no vulnerabilidad a vulnerabilidad media. En vulnerabilidad de almacenamiento de agua, la región VII determina una tendencia de vulnerabilidad alta, lo que representaría un alto riesgo para esta región sobre el abasto de agua en poblaciones tan demandantes como Puerto Vallarta”.

Además, “la vulnerabilidad al cambio climático es proporcional al tamaño de la población, es baja cuando las densidades por unidad de superficie también son bajas. En una alta concentración poblacional incrementa la vulnerabilidad, esto aumenta el número de víctimas por unidad territorial y al aumentar el número de víctimas se incrementa el costo social. La actividad turística en la región produce un crecimiento acelerado por migración, esto incrementa la mancha urbana, el incremento de uso de energía y el flujo de los vehículos automotores, agudizando los problemas en la zona”.

Estas condiciones “incrementan la temperatura local que junto al cambio climático, puede conducir a factores sinérgicos en la salud de los pobladores de las localidades aquí establecidas, como son los golpes de calor, incremento de enfermedades asociadas a vectores, gastrointestinales y respiratorias. Si se considera además los riesgos naturales de la región, en donde parte del territorio de zonas bajas son susceptibles de inundación, de las laderas a deslizamientos, los sismos y la posibilidad de tsunamis. Se puede afirmar que particularmente en las zonas bajas existe un área de alta vulnerabilidad para las poblaciones humanas”.

“en un análisis sobre la vulnerabilidad a la desertificación en México, en donde define a esta como el deterioro de los ecosistemas, la reducción del potencial biológico y la pérdida de la productividad del suelo, determina con un grado alto de vulnerabilidad a la desertificación a la región en que se encuentra la propuesta de Área estatal de protección hidrológica Sierra El Cuale”.

“El cambio climático afecta de manera particular a las zonas costeras, el aumento de los niveles del mar pone en riesgo los recursos naturales, la infraestructura ahí establecida y los bienes y servicios que ellos proveen. La principal actividad económica de la región es la turística, actividad que se vería seriamente afectada de no tomar medidas que mitiguen estos efectos”

La región de la costa norte de Jalisco como otras zonas costeras del país, está en una zona con posibilidad permanente de tsunamis y sus efectos. Está documentado que el estado de conservación de las condiciones ambientales en general y de los recursos naturales en particular, disminuye el efecto de estos fenómenos sobre los territorios y sus poblaciones

jueves, 10 de enero de 2019

Tres iniciativas para proteger la costa


Agustín del Castillo/Guadalajara-NTR

La importancia en diversidad biológica y paisajística de la región costera de Jalisco, donde las variantes de altitud van de cero a 3 mil metros sobre el nivel del mar, y los nichos ecológicos están altamente diversificados y con importantes fenómenos de endemismo (especies exclusivas de la zona), ha llevado a establecer diversos esfuerzos para la protección del patrimonio natural, además del área de protección hidrológica estatal sierra del Cuale: son el área de protección de recursos naturales del río Ameca, en la parte norte, de decreto federal, y el corredor biocultural en la zona de la sierra de Cacoma, San Sebastián y Mascota.

Se trata de tres esquemas totalmente distintos entre sí. La reserva del río Ameca, cuyo nombre completo es “cuenca alimentadora del distrito nacional de riego 043”, es un viejo polígono de protección que se estableció hace casi tres cuartos de siglos para proteger obras de irrigación ante la prioridad que se daba al tema agroalimentario en los gobiernos del ‘desarrollo estabilizador’; ese decreto original fue modificado a comienzos del siglo 21 ante la necesidad de adecuarlo a las modalidades de área natural protegida que establece la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, justo a un área de protección hidrológica.

La superficie protegida es de 392 mil 114 hectáreas, aunque abarca también superficie de los estados de Nayarit y Zacatecas. La zona lleva más de una década con oficinas formales de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y ha debido negociar lentamente con los propietarios de los bosques las anuencias para la zonificación. La negociación principal ha caminado sobre la vía de establecer zonas núcleo o de baja actividad económica en las barrancas, bajo la premisa de que las selvas y el bosque mesófilo de montaña guardan la mayor diversidad biológica, mientras en las zonas de montaña y las mesetas se sostienen actividades productivas, de acuerdo a información proporcionada por el propietario de la zona de San Sebastián del Oeste, Armando Lovera.

EL CORREDOR

Concomitante, coincidente en algunas partes del polígono, está el llamado corredor biocultural. “El Corredor Biocultural del Centro Occidente de México (Cobiocom) es una iniciativa o plataforma interinstitucional conformada por siete instituciones de medio ambiente de las entidades federativas del occidente de México (Nayarit, Zacatecas, Aguascalientes, San Luis Potosí, Guanajuato, Michoacán, Colima y Jalisco), por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), por organizaciones de la sociedad civil, Reforestamos México, Ecosistémica, y acompañada por dos organismos de carácter internacional: la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ) y WWF”, informa la Semadet de Jalisco.

Creado en 2011, se ha fijado como meta mantener la conectividad biológica de ecosistemas diversos habitados por culturas campesinas y aborígenes. En 2009 surgió la idea de la asociación. “Se definió el área de intervención del corredor, la cual se integró por 13 polígonos que suman una superficie de 13 millones 174 mil 720 hectáreas con ecosistemas de bosque tropical, bosque templado, bosque mesófilo de montaña y matorral xerófilo. Igualmente, se ha avanzado en el intercambio de experiencias y casos comunitarios para el manejo y uso de la agrobiodiversidad”.

En la costa de Jalisco, el corredor integra el área del río Ameca con la sierra de Cacoma hasta la sierra de Manantlán, lo que significa más de un millón de hectáreas donde se detonan poco a poco proyectos productivos que protegen el ambiente local.

NÚMERO

392 mil 114 hectáreas abarca el área de protección de recursos naturales del río Ameca

Técnicos detienen la protección de la sierra



Agustín del castilla/Guadalajara-NTR

Los problemas legales que no han dejado caminar al proyecto de área natural de recursos naturales sierra del Cuale, en el anfiteatro de Bahía de Banderas y las montañas de los ríos que descargan en la parte sur de Bahía de Banderas, se deben a intereses particulares bien localizados, asegura el investigador del Centro Universitario de la Costa (CUCosta) de Puerto Vallarta Jorge Téllez López.

“Es un tema en el que muchos ejidos están secuestrados por sus técnicos extensionistas; existe una especie de mafia, y ya por muchos años, que los tiene capturados. Están siempre a la expectativa de cualquier apoyo o subvención que puedan tener los ejidos, ya sea en materia forestal o agropecuaria, para llevarse todos los apoyos posibles, que es la entrada a este círculo de apoyo en materia de programas de desarrollo, entonces se están conduciendo en la medida que a ellos les van generando conveniencia, y cualquier otro programa que pudiera afectar a este estilo o este modus vivendi, lo ven como mala idea. Me parece que en los últimos 30 años que hemos estado promoviendo la conservación del bosque, no solamente en sierra del Cuale, hemos topado con esos intereses que obstruyen”, explicó en entrevista telefónica con NTR.

“Cualquier medida que puedan evitar en algunos de los programas que ellos manejan y se han venido beneficiando, la bloquean, y estos programas de conservación que hoy sabemos han cambiado, porque los conservacionistas lo que buscamos es que la gente progrese para que no malbarate ni mal use sus recursos; en la medida que exista pobreza, va a existir una depredación desmedida, porque la gente desesperada va a buscar cualquier cosa para poder comer y poder vivir bien”, añadió.

“Entonces no vemos la conservación como ajena al progreso y al desarrollo, pero se trata de buscar el verdadero desarrollo sustentable, racional, y ellos generalmente ya traen una política de estar en contra de cualquier programa que se asocie a la protección de la naturaleza, y mal aconsejan a los campesinos, particularmente a los líderes (…) les meten la mala idea de que va a haber una expropiación, de que va a haber una prohibición total, y pienso que ha sido principalmente el tema que ha evitado la conservación”, insistió.



El académico de la UdeG lamenta que se luche contra iniciativas de protección.
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FALLAN LOS CONSERVACIONISTAS

Reconoció que los conservacionistas no le han dado el tiempo ni el espacio suficiente al tema fundamental de convencer a los campesinos de que es una idea equivocada oponerse a las áreas protegidas, ya que no existe otro desarrollo que el sostenible, sencillamente porque la naturaleza provee los recursos que son la base de cualquier negocio a nivel particular o comunitario.

“En esto siempre ha asustado la autoridad, porque la autoridad, como lo sabemos ampliamente, no quiere asumir el costo político o de otra índole, y tampoco le entran; entonces tenemos toda la información, y no es porque ni siquiera la hayamos generado nosotros, es información que a nivel nacional generó la Conabio (Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad); presenta la fragilidad de los sitios y su potencialidad en materia de biodiversidad, y hemos utilizado esta información para que se vea también la representatividad de este sitio, a nivel de la nación, porque su relevancia no es sólo regional, es a nivel país, y por eso el primer planteamiento era una reserva de la biosfera sobre 600 mil hectáreas”.

El académico destacó que los argumentos legales que utilizó el colegiado para determinar la resolución definitiva a favor del ejido San Andrés y en contra del área de protección del Cuale, no se sostienen: los ejidos fueron ampliamente informados y acudieron a reuniones donde debatieron el tema, y además, hay iniciativa ciudadana que detonó la protección desde antes que cualquier gobierno. “Es un grave error no reconocer esto, lo podemos probar con facilidad”, dijo.
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FRASE

Jorge Téllez López, investigador del CUCosta

¿Por qué se oponen?

Los técnicos extensionistas están a la expectativa de cualquier apoyo o subvención que puedan tener los ejidos, sea en materia forestal o agropecuaria, “para llevarse todos los apoyos posibles”

Se conducen en medida de conveniencias
modus vivendi

“Cualquier medida que puedan evitar en algunos de los programas que ellos manejan y se han venido beneficiando, la bloquean

NÚMERO

plantas vasculares y 450 especies de animales están documentadas en el polígono de 11 mil hectáreas que se busca proteger en la sierra del Cuale

miércoles, 4 de julio de 2018

En la costa, 72% de agua de ríos es para reserva ecológica


Los usos agropecuario y turístico buscan caudales por casi dos mil 500 millones de m³, pero un volumen mayor es reserva.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

El cambio de estatus del agua superficial en la costa de Jalisco pondrá disponibles para diversos usos económicos privados o públicos, 2,474 millones de metros cúbicos de 17 cuencas (algunas se comparten con Nayarit y una con Colima), pero mete a reserva ecológica 6,164 millones de m³ y designa apenas 12 millones de m³ a reserva de agua urbana.

De este modo, los dos decretos presidenciales publicados el 6 de junio de 2018 en el Diario Oficial de la Federación, correspondientes a las cuencas de la costa de Jalisco (el primero abarca del río Ipala, en Cabo Corrientes, al norte, al Marabasco, en Cihuatlán, al sur; el segundo, la cuenca del río Ameca, que nace en el bosque La Primavera y desemboca al norte de Puerto Vallarta)señala una disponibilidad total de 8,648.7 millones de m³ en toda esa región, de la que reserva como caudal ambiental 72 por ciento, y entrega a otros usos 28 por ciento. Esto es información contenida en los citados decretos de levantamiento de vedas.

¿Qué sectores económicos pueden ser beneficiados con la eliminación de las vedas? Se trata de una región dividida entre dos grandes grupos de actividad: el agropecuario por un lado, el turístico por el otro. Mientras las vedas no afectaban al uso agropecuario, si generaban problemas a los prestadores de servicios turísticos de algunas de las cuencas. Es decir, la reapertura al mercado de las concesiones tenderá a ser presionada para los usos en desarrollos turísticos. Esto corre paralelo al relanzamiento de la llama Costalegre, desde el gobierno de Emilio González Márquez, y que los operadores políticos del candidato triunfador de la elección a gobernador, Enrique Alfaro Ramírez, ya impulsan para la región de Cihuatlán, Chamela y Cabo Corrientes, sin olvidar el enorme peso de Puerto Vallarta y su creciente precariedad ambiental por el desarrollo urbano desordenado.

El investigador Luis Martínez Rivera, de la UdeG, participante en el trabajo técnico sobre la reserva ecológica de agua en la costa de Jalisco, no puede evitar ver en el levantamiento de vedas justamente esta “dedicatoria” al poderoso sector turístico.

“Se hizo un buen trabajo, participó la UNAM, nosotros y más instituciones; quedó un buen volumen, dejamos en el río San Nicolás casi 70 por ciento de agua como reservada, y tam,bién en Cuitzmala, porque abajo tenemos los sitios Ramsar Chalacatepec, Chamela-Cuixmala, La Manzanilla; el Purificación tiene más presión, quedo más o menos, con 40 por ciento del total del agua para caudal ecológico […] pero va a quedar en buena intención; de hecho el Purificación ya lo secan en los meses de sequía, le sacan toda el agua en una zona entre Casimiro Castillo y La Huerta, le meten un montón de bombas, y le quitan toda el agua, y la Comisión Nacional del Agua no lo vigila”, señala en entrevista con MILENIO JALISCO.

Estos tres ríos, que son el corazón del litoral de Jalisco, reúnen en conjunto una disponibilidad superior a 1,200 millones de m³, de los que se estableció una reserva ecológica de 694 millones de m³, es decir, aproximadamente 58 por ciento es caudal ecológico.

“La Conagua no tiene el control, pero sí va a facilitar concesiones de agua a grandes volúmenes, o que construyan presas para almacenar agua, para poderlo utilizar en otros sistema de riego, por ejemplo; recuerdo otro decreto, el del río San Pedro Mezquitán, en Nayarit, para favorecer al proyecto hidroeléctrico de Las Cruces; hubo un choque con los coras y los huicholes porque les inundaba sitios sagrados, pero también hay un problema por el hecho de quitar las crecientes cuando pones una presa, que lo paga la zona de Marismas Nacionales; que le dejes el caudal ecológico no es igual, porque no es una creciente, no trae sedimentos, y no alcanza a llegar para inundar las zonas y generar los ciclos de vida necesarios. Pasa igual con lo que tenemos arriesgado en la costa de Jalisco”, añade el investigador del Centro Universitario de la Costa Sur.

- ¿Los hoteleros pueden ampararse en el uso público urbano para obtener más agua?

- Probablemente sí, aunque es una reserva pequeña, el crecimiento en esas zonas es muy bajo en términos poblacionales […] al no estar en los centros urbanos, se tendría que manejar como un uso de servicios; por ejemplo, con todo el desarrollo que se pretende hacer en Chalacatepec, ahí tendría que venir del río San Nicolás, pero lo que parece que van a hacer son unas estaciones de bombeo, pegadas a los ríos, que también es algo que no está regulado; dicen que compraron concesiones de pozos, de agua subterránea, pero se pone a una distancia de diez metros de la zona federal del río: lo que hacen realmente es extraerle agua al río, por abajo…

El científico destaca que el modelo del agua en México está agotado: en la cuenca no se puede analizar por separado, el agua superficial y subterránea, pues se ha demostrado su relación esencial: muchos ríos en zonas secan fluyen todo el año… por el agua del subsuelo, caso de las montañas de la Sierra Madre del Sur, que proveen a la costa de Jalisco.

Lo cierto es que en la región no se tienen los niveles de reserva de un río como el Usumacinta, que es de 97 por ciento, pero tampoco es el caso denunciado por los activistas, de solo 30 por ciento. La disputa por el agua enfrentará a activistas y sectores económicos en los siguientes meses, con pronóstico reservado: el gobierno federal ha anunciado que no otorgará concesiones en lo que resta de este gobierno, hasta el 30 de noviembre de 2018.

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Claves

Los datos del decreto región Costa de Jalisco

Río Ipala, con 115.2 millones de m³ de disponibilidad, de las que 62.6 millones de m³ van a uso ambiental o caudal ecológico (54.3% de reserva ecológica)

Río Tomatlán A, con 576.4 millones de m³ de disponibilidad y 180.7 millones de m³ de caudal ecológico (31.3% de reserva ecológica)

Río Tomatlán B, con 782.4 millones de m³ y 496.9 millones de m³ de caudal ecológico (63.5% de reserva ecológica)

Río San Nicolás A, con 472.6 millones de m³ de disponibilidad y 316.7 millones de m³ de caudal ecológico (67% de reserva ecológica)

Río San Nicolás B, con 46.9 millones de m³ de disponibilidad y 39 millones de m³ de caudal ecológico (83.1% de reserva ecológica)

Río Cuitzmala, con 229.8 millones de m³ de disponibilidad y 153 millones de m³ de caudal ecológico (66.6% de reserva ecológica)

Río Purificación, con 458.3 millones de m³ de disponibilidad y 186.8 millones de m³ de caudal ecológico (41% de reserva ecológica)

Río Marabasco A, con 436.6 millones de m³ de disponibilidad y 269.8 millones de m³ de caudal ecológico (62% de reserva ecológica)

Totales: 3,318.2 millones de m³ de disponibilidad, de los cuales 1,705 millones de m³ se van a caudal ecológico (51.4% reservado)

Fuente: decreto presidencial por el que se suprimen las zonas de veda vigentes en las cuencas hidrológicas Río Ipala, Río Tomatlán A, Río Tomatlán B, Río San Nicolás A, Río San Nicolás B, Río Cuitzmala, Río Purificación y Río Marabasco A, pertenecientes a la Región Hidrológica Número 15 Costa de Jalisco y se establece zona de reserva parcial de aguas nacionales superficiales para uso ambiental o conservación ecológica, DOF, 6 de junio de 2018

martes, 6 de marzo de 2018

El estero La Manzanilla contará con museo y estación biológica


Un fuerte financiamiento federal y estatal, aunado al compromiso del ejido y los vecinos, fundamenta el mayor sitio de reproducción de cocodrilos del México occidental

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

El estero La Manzanilla, en el litoral de La Huerta, es un modelo que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) exhibe como ejemplar, en contraste con las unidades de manejo para conservación de vida silvestre (abreviadas a umas) de jaguar de Cabo Corrientes y San Sebastián del Oeste, que están en el ocaso. La clave es que se supo construir un proyecto fuertemente comunitario y generar un mercado que le da posibilidades de mantener a largo plazo el cocodrilario local, que ya es famoso en toda la costa del Pacífico central con sus casi 270 reptiles.

No obstante, esto no significa que el sitio esté eximido de problemas: el más grave es la constante descarga de aguas residuales de los núcleos de población de la cuenca, un asunto que ya motivó una denuncia ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) apenas a mediados del pasado mes de febrero (ver nota anexa), y que podría poner en predicamento sus propias bases ambientales.

El criadero de Crocodylus acutus (cocodrilo de río, la especie de la costa del Pacífico en México) comenzó a desarrollarse por miembros del ejido desde los años 1990, y a mediados de ese periodo se constituyó un grupo de vigilancia participativa para evitar la depredación sobre la especie, que está protegida en la norma oficial mexicana 059, vigente.

“En el año 2006 se concibió transformar este lugar y convertirlo en un espacio ecoturístico que garantizaría el cuidado de la vida silvestre, aves y principalmente el cocodrilo. Paralelamente se propuso lograr el apoyo a la economía familiar local […] la historia aquí no se detiene; se tiene contemplado la construcción de un museo [ya se encuentra avanzado], la terminación del andador turístico, así como la construcción de una estación biológica”, en la cual se estudiará de forma acuciosa a la especie para garantizar su viabilidad, explica el delegado de la dependencia, Sergio Hernández González.

Detalla los apoyos otorgados: construcción de cocodrilario con tres estanques en una superficie aproximada de 200 metros cuadrados; colocación de 49 postes durmientes para la instalación de 200 metros lineales de malla ciclónica alrededor del cocodrilario; elaboración rústica de letreros para la información sobre el cocodrilo; limpieza de residuos, en estero y en avenida principal; elaboración de letreros informativos; colocación de palapa en zona de protección; construcción de puente colgante; construcción de barandal y muelle; apertura y limpieza de seis kilómetros de estero para realizar recorridos ecoturísticos; reforestación de 30 mil plántulas de mangle rojo y blanco, las especies propia del embalse costero.

Además, “la construcción rústica de un vivero de mangle con el cual satisfacen la demanda del estero en el que ellos laboran y están en condiciones de regalar mangle a otros municipios para su aprovechamiento; la limpieza de manglares en tres hectáreas y la construcción de senderos interpretativos en 3.5 kilómetros”, enumera.

Esto ha derivado en la presencia constante de turistas que dejan derrama económica importante; los beneficiarios directos son los habitantes locales, quienes han logrado ligar economía con ecología, lo que deriva en la constitución de cuadros capacitados para la atención de los visitantes: hay doce niños habilitados como guías turísticos y 33 más que se están capacitando en temas de medio ambiente.

“Entre las metas futuras encontramos la realización de más senderos ecológicos a los costados del manglar así como acondicionar baños que aseguren que el turista pueda usarlos sin problemas para evitar contaminación”, añade.

La Manzanilla es uno de los 13 sitios Ramsar de Jalisco. Es un sistema estuarino semi-paralelo a la línea de costa con morfología angosta y alargada enclavado en la Bahía de Tenacatita la cual tiene una extensión de 6.5 kilómetros de largo, comprende tres playas que son Boca de Iguanas, Tenacatita y La Manzanilla, siendo una de las cinco bahías más grandes del litoral del Pacífico Mexicano”, señala la ficha del sitio, que se dio de alta ante la convención internacional de humedales prioritarios.

“Tiene 54.57 ha de espejo de agua, y 200.48 ha de manglar. La comunicación con el mar es intermitente, abriéndose la boca del estero solo en temporadas de lluvias. El clima de la región es subhúmedo, con una temperatura media anual de 26 a 28 grados, siendo la época más cálida entre junio y agosto. La precipitación media anual es de 700-800 milímetros, con un régimen de lluvias de verano. Sus principales aportes de agua provienen de la cuenca del río Purificación en arroyos intermitentes que aportan agua sólo en temporadas de lluvias”.

El estero “se encuentra rodeado por grandes extensiones de mangle. En la zona más próxima a la playa predomina el mangle blanco (Laguncularia racemosa) y el botoncillo (Conocarpus erectus). En su parte más interna se encuentra, además de las anteriores especies, el mangle rojo (Rhizophora mangle). En la playa hay palma cocotera (Cocos nucifera) y la hierba de la raya (Ipomea pescarpea). Este estero sustenta a una de las tres principales poblaciones de cocodrilo americano (Crocodylus acutus) en la costa de Jalisco; y la colonia reproductiva más grandes registrada en la costa de Jalisco de la garza cucharón (Cochlearius cochlearius)”.

Cifras

14,400 visitantes promedio al año

200 mil pesos de ingresos directos por las visitas

19 empleos directos y 20 indirectos

1.7 millones de pesos en apoyo del Programa de Empleo Temporal de la Semarnat

Denuncian a Profepa aguas negras

Un grupo de ciudadanos de La Manzanilla, presentó una denuncia ante la delegación Jalisco de la Profepa, debido a las aguas negras que invaden el estero La Manzanilla.

“Hay un estero en el que personas del ejido depositan aguas negras que van a dar al estero donde están los caimanes, el mangle y diversas especies de aves. El agua de la localidad la cobra el ejido y menciona no tener dinero para hacer las obras adecuadas para evitar esto. La comunidad de extranjeros que radica ahí y turistas visitantes se quejan continuamente de los olores fétidos que esto ocasiona y el daño ambiental que se hace”, destaca el breve texto, que hicieron llegar a MILENIO JALISCO.

“Varias personas y colectivos han acudido a solicitar el apoyo del encargado correspondiente del municipio de la Huerta al que pertenece esta población y han iniciado una recolección de firmas a lo cual algunos miembros de la población por temor a represalias de los ejidatarios se han negado a firmar. Es importante señalar que este humedal es un Sitio Ramsar desde el 2008 y de acuerdo con el artículo 115 constitucional, los municipios ‘tendrán a su cargo las funciones y servicios públicos […] a) agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales, entre otros’. Por lo que es conveniente que se apoye económicamente al representante del municipio y a esta población con la infraestructura adecuada [planta tratadora de aguas, drenaje] para evitar que se viertan las aguas negras procedentes de algunas las casas”, destacan los quejosos. La denuncia aporta videos y fotografías del problema.

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Claves

Relieve natural y cultural único en el Pacífico de Jalisco

Por la gran cantidad de biodiversidad ligada al estero la Manzanilla, la Comisión Nacional para Uso y Conocimiento de la Biodiversidad (Conabio), la ubica dentro de regiones prioritarias para la conservación de la flora y fauna terrestre y marina

“Esta institución identifica al estero la Manzanilla, dentro de la Región Terrestre Prioritaria Chamela-Cabo Corrientes (RTP-63), en la Región Marina Prioritaria Chamela-El Palmito (RMP-26)”. También es una región hidrológica prioritaria. “Pocas áreas o regiones en México, en específico la costa de Jalisco, están incluidas dentro de tres categorías de regionalización prioritaria para la conservación de la Conabio”

Usos y costumbres de la sociedad local. Sobresale la fiesta de toros La Manzanilla que se celebra en el cumpleaños del pueblo. “El sistema del ejido se fundó después de la guerra de El Machete, cuando tomaron la tierra de los dueños de las haciendas. La fiesta dura cuatro días. Comienza el 6 de Febrero y termina el 9”

Dentro de algunos restaurantes de la zona “se encuentran algunas exposiciones de pinturas de autores extranjeros como lo son Brian Kieling, Jack Rutherford, Ron Stock y Stephanie Doucette entre otros, estas pinturas en su mayoría reflejan paisajes de la zona en donde resaltan las bellezas culturales como la plaza, la iglesias y la playa en sus múltiples etapas como en sus bellos atardeceres. Estas pinturas están abiertas a todo público que le interese conocerlas”

El cocodrilo es el símbolo de La Manzanilla y su principal atractivo turístico. “Estos organismos biológicos están habituados a observar gente y a que se les alimente desde miradores construidos ex-profeso. Algunos organismos llegan a medir hasta cinco o seis metros de largo” (sic)

El sitio “ha sufrido transformaciones importantes en los últimos años; particularmente el crecimiento de la zona urbana a costa de las dunas de arena y colinas. El poblado La Manzanilla se ha convertido en un lugar preferido para el asentamiento de extranjeros jubilados”

Fuente: Programa de Conservación y Manejo La Manzanilla, Semadet-UdeG.



SRN

sábado, 24 de febrero de 2018

Proyectos de Jaguar en la costa, al borde de la quiebra




En la costa de Jalisco, La Pecas, la felina más famosa de las últimas décadas, está a punto del retiro, mientras dos proyectos de manejo de felinos en cautiverio están por cerrar.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO


En julio de 2003, cuando nació La Pecas, en las selvas de Cabo Corrientes, ni siquiera estaba reconocida por la sociedad de Jalisco la presencia de la Panthera onca en el territorio tropical que domina el occidente del estado.

Casi 15 años después, la famosa felina que cimentó un proyecto de educación y manejo ambiental hoy al borde de la quiebra, ha convertido en moda la protección del mayor depredador de la América Tropical. Pero no se puede hablar de que la especie esté salvada, aunque ha avanzado, pese a que las presiones sobre sus ecosistemas no ceden.

La hembra de tecuani ("fiera", en náhuatl) no logró reproducirse con éxito aunque tuvo dos camadas que murieron, víctimas de su inexperiencia y de la falta de conocimiento en el manejo de felinos en cautiverio por parte de la comunidad que le dio cobijo a su orfandad. Don Gil, quien ya es anciano y sobrevive en la pobreza de su aldea nahua, la rescató de unas cuevas donde el cachorro gemía de hambre tras la prolongada ausencia de su madre, que –después se supo- fue muerta por cazadores furtivos a unas semanas del nacimiento.

El entusiasmo del hallazgo motivó al principal prestador de servicios técnicos forestales de la región, y ex alcalde de la demarcación, Gonzalo Curiel Alcaraz, vertebrara una iniciativa de rescate de felinos en uno de los últimos rincones de Jalisco donde sobrevivían. Hacia la sierra de Puerto Vallarta, al norte, y hacia el sur, en las regiones de Chamela y de Manantlán, se mantenían poblaciones precarias. El conocimiento acarreó recursos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y de la Comisión Nacional Forestal (Conafor). Se constituyó una unidad de manejo ambiental y una sociedad que se suponía, convertiría la oportunidad de La Pecas en más apoyos para el albergue, la edificación de instalaciones de monitoreo científico, y cabañas para turistas, lo que a su vez significaba emplear a varios indígenas y permitir la diversificación a estos ganaderos empedernidos que forman parte de uno delos sitios más marginados del litoral.

No fructificó, y los apoyos dejaron de llegar.
"Qué bonito fuera tener un ganado estabulado, te rinde más, y qué bueno que mencionaste lo de Sagarpa [Secretaría de Agricultura y Ganadería], a lo mejor mis compañeros tiene apoyo de Sagarpa, pero yo he tenido puros problemas en la región [...] yo no cuento con el apoyo que les dan a ellos, no cuento con Procampo, ya me quitaron Procampo y varios apoyos; yo he metido proyectos para granjas de puercos, para gallinas, para corrales, he metido cuatro proyectos para diferentes cosas y nunca me ha apoyado Sagarpa", se queja amargamente Enerio Castillón Rodríguez, el comunero que cedió su potrero para establecer el albergue desde 2006.

- ¿Por qué no tiene Procampo?
- De aquí de la comunidad, lo tiene la mayoría, 95 por ciento, pero yo no. De Sagarpa tampoco tengo apoyo para ganadería. Y luego, como tengo encerrados a los tigres (jaguares), de repente empezaron a abundar más, y hay cada vez más ataques a ganado, y la gente me echa la culpa, porque yo los atraigo [...] por si fuera poco, no puedo pastar a mis vacas aquí cerca, porque también a mí me pegan los tigres.

El proyecto de la UMA "tiene ya cinco años por lo menos que dejó de recibir apoyos de la Profepa y de la Semarnat, y era el escalón para que nos bajaran apoyos, para lo del PET [programa de empleo temporal]; trataba el ingeniero Gonzalo de conservar en forma, pero se nos fue acabando todo, la fuerza , el dinero y todo...".

- ¿Qué futuro le ve a esto?
- Yo ya no le veo ningún futuro; ya pasó el tiempo de gestación de la gata, o sea lo fuerte, cuando teníamos bien atendido; ahorita los animales no están desatendidos, pero esta desantendido el lugar [...]siempre hubo la idea de tener turismo, que la gente consumiera y dejara dinerito; con ese fin estábamos un grupo, pero ya viendo la cosa en lo económico, la gente se nos alborotó mucho, porque dejaron de venir apoyos, y yo porque no se quemara más el grupo les dije, ahí la dejamos, y ya no le seguimos para nada.

- ¿Ya no viene nadie?
- Ya no viene nadie.

- ¿Se olvidaron de La Pecas aunque se hizo tan famosa?
- Sí, ya se olvidaron de La Pecas, todos se han olvidado, menos el ingeniero Gonzalo y la familia de nosotros.



Enerio es ganadero y depende críticamente de un negocio que es errático. "La carga mayor ha sido con lo de los forrajes, yo mantengo en la zona a mi ganado hasta febrero, y ahora por el daño constante que tenia de los animales, de los jaguares que nos visitaban atraídos por La Pecas, lo saqué en noviembre, y en febrero ya ni tenia pastizal [...] el ganado tiene su tiempo de pastoreo, en tiempo de lluvias, pero en tiempo de secas no se queda. Si usted quiere, la prueba de que este proyecto sirvió es que ha habido muchos jaguares por la zona, por la región; se ha visto que resultó el concientizar a la gente para proteger al jaguar; yo,como dicen los rancheros, no me agüito de que se hayan comido reses, ya que de alguna manera se tiene que alimentar el animal, pero hay compañeros que sí se ponen molestos.

- ¿No ha funcionado lo del seguro ganadero?
- Sí, está funcionando, pero hay una cosa que no queda claro, para mí, porque de prueba a un animal, viene, toman los datos, hacen el acta, lo valoran, pero no es costeable vender un animal así, es decir, el precio que nos pagan no es del mercado; un becerro, por decir, porque a dos de mis compañeros les mataron dos, pero cuando fueron los compañeros a cobrar ya valían el doble, o sea, le pierden.

- Entonces ya se respeta al jaguar, pero ya entro otra vez en crisis, la relación jaguar y ganadería.
- Sí, ya se está mezclando, y la Profepa dice: es que ustedes ganaderos están entrando a la tierra del jaguar, pero es el patrimonio de nosotros el ganado, no vivimos de otra cosa, en pequeño, ¿entonces qué vamos a hacer, vamos a alimentar a los jaguares y a quedarnos sin alimento nosotros?

Yo le digo que es una cosa que no vamos a hacer...

La Pecas fue el proyecto pionero, que tuvo eco en la parte alta de la sierra, en San Sebastián del Oeste. La UMA se llama Potrero de Mulas y recibió dos jaguares y un puma a partir de 2010, además de una importante inversión en instalaciones. Hoy también está al borde del colapso, reconoce su gestor inicial, el biólogo Juan Pablo Silva.

"Yo en diciembre de 2017 mandé una solicitud para que se volviera sustentable la conservación de los jaguares, como propiedad de la nación, que no fueran una carga para la UMA, pero no fue aceptada por el representante del titular, y ahí ya rompimos la relación [...]pienso que la forma de administrar el negocio se quedó corta y no evolucionó con toda la gama de productos posibles, con el hecho de tener jaguares y puma, y otros animales en el sitio, además de las cabañas y el trabajo con Pinus jaliscana [...] se acabaron los apoyos y el futuro de los dos jaguares y del puma es incierto", señala el experto en manejo de fauna.

- ¿Nunca hubo promoción turística pese a las posibilidades que da un predio con fauna en peligro de extinción, que es carismática además?
- Exacto, mucha gente no sabe que existe la UMA ahí, que hay jaguares, y en el ayuntamiento de San Sebastián no hay una promoción como tal; estamos a una hora y minutos de un destino turístico internacional como es Puerto Vallarta, sube muchísima gente a San Sebastián, pero no se vincula a este proyecto, y eso aunado a la falta de reinversión de los propietarios, hace que se vaya quedando corto, aunque es muy grande el potencial de un producto turístico enfocado a la conservación.

Los proyectos de Bioto y de Potrero de Mulas contienen cuatro jaguares y un puma, propiedad de la nación. Fueron parte de los sitios de monitoreo de jaguar y felinos que se realizó en 2010 y que arrojó una población corta, de unos 100 individuos, para la costa de Jalisco. El litoral tiene una de las tasas de deforestación más altas del país en los últimos 30 años, y múltiples proyectos de infraestructura que amenazan los corredores que permiten sobrevivir al tecuani de los ancestros de estos pueblos indios, que como en toda Mesoamérica, le guardaban veneración.

Bioto ya tiene solicitada la baja de los jaguares, La Pecas y Lucky, mientras está en suspenso lo que sucederá con Selva y Maya, las panteras de Potrero de Mulas. En lo que se desenlaza la historia, la conservación silvestre afronta sus propias dificultades. El forestal de El Tuito, Gonzalo Curiel, admite que aumentan ataques a ganado, y como es lógico, muerte de jaguares. Está pendiente revisar si hay una recuperación real, y si el futuro de inversiones millonarias para la costa no dará la puntilla al felino que alguna vez fue un dios.



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Claves

Los datos duros

Hay alrededor de un centenar de jaguares en Jalisco, según un monitoreo oficial dado a conocer en 2010. Se determinó una densidad de 2.6 a 5.5 jaguares por cada 100 kilómetros y la disponibilidad de presas en grado "abundante", predominando el venado cola blanca en cuatro sitios de estudio: Cabo Corrientes, Chamela-Cuixmala, Manantlán y la sierra de Cuale.

El estudio identificó otras 15 especies de mamíferos que toman gran importancia, porque forman parte en la cadena alimenticia del felino.

Las principales áreas de conservación son, de norte a sur: sierra de El Cuale, Cabo Corrientes, Cajón de Peñas (Tomatlán), Chamela Cuixmala y Sierra de Manantlán