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jueves, 10 de enero de 2019

Tres iniciativas para proteger la costa


Agustín del Castillo/Guadalajara-NTR

La importancia en diversidad biológica y paisajística de la región costera de Jalisco, donde las variantes de altitud van de cero a 3 mil metros sobre el nivel del mar, y los nichos ecológicos están altamente diversificados y con importantes fenómenos de endemismo (especies exclusivas de la zona), ha llevado a establecer diversos esfuerzos para la protección del patrimonio natural, además del área de protección hidrológica estatal sierra del Cuale: son el área de protección de recursos naturales del río Ameca, en la parte norte, de decreto federal, y el corredor biocultural en la zona de la sierra de Cacoma, San Sebastián y Mascota.

Se trata de tres esquemas totalmente distintos entre sí. La reserva del río Ameca, cuyo nombre completo es “cuenca alimentadora del distrito nacional de riego 043”, es un viejo polígono de protección que se estableció hace casi tres cuartos de siglos para proteger obras de irrigación ante la prioridad que se daba al tema agroalimentario en los gobiernos del ‘desarrollo estabilizador’; ese decreto original fue modificado a comienzos del siglo 21 ante la necesidad de adecuarlo a las modalidades de área natural protegida que establece la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, justo a un área de protección hidrológica.

La superficie protegida es de 392 mil 114 hectáreas, aunque abarca también superficie de los estados de Nayarit y Zacatecas. La zona lleva más de una década con oficinas formales de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y ha debido negociar lentamente con los propietarios de los bosques las anuencias para la zonificación. La negociación principal ha caminado sobre la vía de establecer zonas núcleo o de baja actividad económica en las barrancas, bajo la premisa de que las selvas y el bosque mesófilo de montaña guardan la mayor diversidad biológica, mientras en las zonas de montaña y las mesetas se sostienen actividades productivas, de acuerdo a información proporcionada por el propietario de la zona de San Sebastián del Oeste, Armando Lovera.

EL CORREDOR

Concomitante, coincidente en algunas partes del polígono, está el llamado corredor biocultural. “El Corredor Biocultural del Centro Occidente de México (Cobiocom) es una iniciativa o plataforma interinstitucional conformada por siete instituciones de medio ambiente de las entidades federativas del occidente de México (Nayarit, Zacatecas, Aguascalientes, San Luis Potosí, Guanajuato, Michoacán, Colima y Jalisco), por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), por organizaciones de la sociedad civil, Reforestamos México, Ecosistémica, y acompañada por dos organismos de carácter internacional: la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ) y WWF”, informa la Semadet de Jalisco.

Creado en 2011, se ha fijado como meta mantener la conectividad biológica de ecosistemas diversos habitados por culturas campesinas y aborígenes. En 2009 surgió la idea de la asociación. “Se definió el área de intervención del corredor, la cual se integró por 13 polígonos que suman una superficie de 13 millones 174 mil 720 hectáreas con ecosistemas de bosque tropical, bosque templado, bosque mesófilo de montaña y matorral xerófilo. Igualmente, se ha avanzado en el intercambio de experiencias y casos comunitarios para el manejo y uso de la agrobiodiversidad”.

En la costa de Jalisco, el corredor integra el área del río Ameca con la sierra de Cacoma hasta la sierra de Manantlán, lo que significa más de un millón de hectáreas donde se detonan poco a poco proyectos productivos que protegen el ambiente local.

NÚMERO

392 mil 114 hectáreas abarca el área de protección de recursos naturales del río Ameca

lunes, 19 de diciembre de 2016

Fondo Verde, o cómo hacer de una promesa, un Frankenstein



Entre el paquete de reformas que aprobaron diputados está un ambicioso Fondo Ambiental que no sólo convirtieron en “gris”, sino que “secuestraron” el control ciudadano y la iniciativa original.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO

Es verdad de Perogrullo que el “trabajo legislativo” se fundamenta en la búsqueda de consenso entre fuerzas políticas variopintas que no dejan indemnes las iniciativas de ley o decreto, por mejor estudiadas y planteadas que se presenten. También, que en la práctica, el Legislativo defiende intereses de quienes ejercen el poder por encima de los de la sociedad. Y controlar las bolsas de dinero es para eso fundamental. Esto explica por qué el ambicioso proyecto de Fondo Verde se ha convertido, al pasar por sus manos, en una especie de Frankenstein.

Sin conocimiento profundo de la operación propuesta, las fracciones de los partidos Movimiento Ciudadano y Revolucionario Institucional han dado a luz en el decreto que aprobaron el 25 de octubre pasado, un fondo que no se parece mucho al que el Ejecutivo les propuso. Su finalidad inicial era apoyar prioritariamente proyectos de la agenda verde que tiene que ver con la conservación de servicios ambientales, afrontar los desafíos del cambio climático y promover el manejo sostenible del territorio de Jalisco. Los diputados lo han transformado en un financiador de la “agenda gris”, esto es, centrado en el tema de la contaminación y sus efectos, sobre todo, en las áreas metropolitanas, donde se concentra el grueso de los electores.

La Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet), instancia que coordinó el trabajo de conformación del fondo por más de dos años, ha recibido ya el decreto modificado por los diputados, pero plantea la necesidad de regresar al espíritu original, pues sin un fuerte componente ciudadano y sobre todo, de “fondeadoras” experimentadas en el ámbito nacional e internacional, no se podrá garantizar la posibilidad de ampliar la gama de recursos económicos que puede recibir la financiadora.

¿Cómo estaba integrada la propuesta del Ejecutivo? El documento sigue: “para los efectos de los recursos económicos con los cuales se constituirá el Fondo Estatal de Protección al Ambiente, el Ejecutivo del Estado en el presupuesto de egresos, deberá destinar una partida presupuestal que funcionará como base inicial del mismo, debiendo de incrementarse según los recursos con que se integra dicho fondo […]”.

El fondo “es un instrumento económico de política, diseñado para generar un esquema de financiamiento a largo plazo que contempla herramientas para, con la participación de la ciudadanía, captar y canalizar diversos recursos y garantizar su continuidad para destinarlo de manera directa, eficiente y transparente a la restauración, conservación y manejo sustentable, a fin de asegurar el invaluable capital natural del Estado de Jalisco”. La administración y ejecución del fondo se realizará a través de un fideicomiso público. Los órganos del fondo ambiental son, por un lado, “un comité técnico, quien es el máximo órgano de dicha entidad paraestatal”.

Lo conforman los siguientes integrantes: como presidente, el gobernador del estado; ocho vocales: los titulares de las secretarías de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial, Planeación, Administración y Finanzas; Desarrollo e Integración Social, e Innovación, Ciencia y Tecnología. El quinto asiento era de “un representante de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), con sede en Jalisco; el sexto, un representante de cámaras empresariales; el séptimo, un representante de organizaciones de la sociedad civil “y fundaciones especialistas en procuración de recursos y/o en los fines del fondo”, y en el octavo, “un representante de la sociedad civil organizada” con sede o trabajo fundamental en Jalisco.

Así, “se integra de manera proporcional y equitativa, con representantes que tengan relación con los ejes estratégicos y los fines del fondo ambiental que se prevean en los programas, sin que sea excesivo el número de representantes para un solo eje o fin del Fondo Ambiental, en proporción a los demás representantes”

El Congreso modificó el equilibrio: Agregó a los asientos gubernamentales las secretarías de Movilidad, de Salud y la Contraloría del estado; y le dio otro asiento a un integrante de la Junta de Coordinación Metropolitana (presidente municipal del área metropolitana de Guadalajara). La sociedad civil se redujo a dos de diez asientos: una institución académica y una organización de la sociedad civil de vocación ecologista. De este modo, los diputados aseguran el control completo gubernamental sobre el fondo, pero cierran la puerta a legitimarlo socialmente y sobre todo –en el sentido más pragmático- a que se obtengan apoyos de grandes “fondeadoras” nacionales e internacionales.

El consejo consultivo, un segundo instrumento, también fue eficazmente “desciudadanizado”: entre los actores gubernamentales, se tomó la absurda decisión de sacar a la Secretaría de Desarrollo Rural (pese a que el campo es sustento de las ciudades) y de Desarrollo Social (cuando lo ambiental está íntimamente ligado al desarrollo de las comunidades humanas), para introducir a las secretarías de Movilidad, Innovación y Salud, pese a que estas ya estaban representadas en el comité técnico. Se impuso también un asiento para el Instituto Metropolitano de Planeación (Imeplan), otro al Centro Mario Molina (que es un gran generador de conocimientos pero no es fondeadora) y al Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC).

¿A quiénes se marginó? A la Seder y la Sedis; a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y a la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) –tres instancias ambientales fundamentales en el gobierno federal-, a una representación de organización ciudadana ecologista y a una de las fondeadoras más experimentadas y prestigiadas: el Fondo Mexicano de Conservación de la Naturaleza (FMCN).

Resulta claro que la intención de los diputados es que el AMG sea el que se beneficie primordialmente del fondo, sin atender la relación causal de sus servicios ambientales con el estado de las zonas rurales y silvestres. La Semadet trabaja ya para tratar de restituir, por medio de subcomités, la representación marginada, y presentaría en el primer semestre de 2017 un nuevo decreto para que el fondo regrese a su conformación original.

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CLAVES

Pormenores de la propuesta del gobernador

*El Fondo Ambiental del Estado de Jalisco “se propone canalizar los recursos obtenidos en el tema de verificación vehicular para ejercer acciones orientadas al mejoramiento, conservación y protección del equilibrio ecológico, mediante el suministro de recursos directos al denominado Fondo Estatal de Protección al Ambiente”, señala el texto de la propuesta que entregó el gobierno estatal a los diputados

*Lo anterior, “considerando que la creciente complejidad de los problemas que afectan al medio ambiente en el mundo, ha obligado a la comunidad internacional a crear un marco jurídico y programático que disponga de herramientas financieras para promover políticas públicas en la materia, con la participación de los gobiernos y los ciudadanos comprometidos con la preservación ambiental, el cuidado de los recursos naturales y fomento del desarrollo sustentable”

*Así, “han surgido un conjunto de mecanismos diseñados para captar y canalizar los recursos económicos necesarios para hacer frente al enorme desafío […] en este marco es que en los últimos años se han creado en nuestro país una serie de leyes que ya contemplan diversas figuras y herramientas de corte financiero […] En el estado de Jalisco no había sido posible avanzar en este sentido, no obstante que desde el año 2007 se modificó la Ley Estatal del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, en cuyo artículo Segundo Transitorio específicamente se contempló la obligación de crear la figura del fondo ambiental como herramienta financiera tanto para el Estado como para los municipios”

*Al fondo lo conforman el comité técnico, el consejo consultivo y de evaluación, una dirección ejecutiva “como órgano de administración, operación y apoyo”, y el fideicomiso en el que se depositarán los recursos provenientes de diferentes aportaciones: todo el pago de concesiones, multas y venta de hologramas del esquema de verificación de vehículos, donaciones privadas y públicas, atracción de recursos internacionales en materias como cambio climático y de agencias de cooperación

*“El hecho de que el comité técnico esté integrado por personas de los tres sectores, abre puertas en el ámbito privado, público y social para diversificar las fuentes de financiamiento del fideicomiso” […] “se contempla que el costo de operación del fideicomiso (gastos operativos) puedan cubrirse con el rendimiento financiero del capital, lo cual brinda sustentabilidad financiera”.

*La fiduciaria es el Banco del Bajío y el fideicomitente y fideicomisario, el gobierno del estado a través de la Secretaría de Planeación Administración y Finanzas; el radio de acción del fondo es todo Jalisco, y no el AMG de forma primordial, como pretende el cambio legislativo

*Son alianzas fundamentales la relación con Hacienda, Semarnat, Conafor, Conanp y Conabio; las fondeadoras nacionales e internacionales Usaid, Giz, TNC, WWF México, Alianza México REDD+, Fondo Mexicano de Conservación de la Naturaleza; los organismos civiles Cemda, Transparencia Mexicana, y los fondos ambientales de Ciudad de México, Veracrzu, Chiapas, Guanajuato y estado de México

*De los recursos disponibles, 50% se ejercen por convocatoria ambierta y 50% para programas de políticas públicas ambientales

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Fundamento legal

*Artículo 6 de la Ley Estatal del Equilibrio Ecológico y la Protección del Ambiente. “Corresponde a la Secretaría las siguientes atribuciones: […] XIV. Crear, administrar y aplicar el Fondo Estatal de Protección al Ambiente…”.

*Del Fondo Estatal de Protección al Ambiente, artículo 41 Bis. “El titular del Ejecutivo, por conducto de la Secretaría, establecerá el Fondo Estatal de Protección al Ambiente, para la investigación, estudio y atención de asuntos en materia ambiental que se consideren de interés para el Estado”.

*Artículo 41 Ter. “El Fondo Ambiental se destinará a: I. La realización de acciones de preservación del ambiente, la protección ecológica y la restauración del equilibrio ecológico; II. La restauración, manejo y administración de las áreas de valor ambiental; III. Restauración de sitios contaminados; IV. El apoyo a programas de prevención y restauración del equilibrio ecológico que desarrollen los municipios; V. El apoyo al desarrollo de programas de educación e investigación en materia ambiental; y VI. La prevención y control de la contaminación atmosférica, de suelos y de agua.

*Artículo 41 Quarter. “Los recursos del Fondo Ambiental se integrarán con: I. Las herencias, legados, cesión de derechos y donaciones que reciba; II. Los recursos destinados para ese efecto en las leyes de ingresos y los presupuestos de egresos de la Federación, Estado y los municipios; III. Aquellos que provengan de fondos, contemplados en normatividad distinta al presente ordenamiento; y IV. Los demás recursos que se generen por cualquier otro concepto”

viernes, 20 de marzo de 2015

Tiburones, los refugiados que habitan un parque marino



La recuperación de los escualos es la demostración palpable del éxito en la conservación del arrecife coralino que da vida al mar de Cortés, pero hace falta protegerlos fuera.

Agustín del Castillo / Baja California Sur. MILENIO JALISCO. 

Doña María Griselda Castro Montaño es una especie de “conciencia viva” de la historia de Cabo Pulmo, con sus 80 años a cuestas.

La mayor de los sobrevivientes de la generación de su hermano Juan-once años menor-,  no tuvo como los varones la oportunidad de dedicar sus mocedades a la lucha con el mar o con los elementos, pero acompañó a su padre en ocasionales jornadas de pesca a bordo de canoas gobernadas por el tumbo de las olas; entonces descubrió prodigiosas criaturas como el bíblico leviatán (la ballena), las focas traviesas, los astutos tiburones y la colosal síntesis de esos mares ubérrimos, coloridos, casi barrocos: el gigante y pacífico tiburón-ballena.

“Pescábamos las chopas, las cabrillas; yo no sabía, pero veía a mis hermanos y a mi papá arriba de esas sierpes, que eran canoas de remos, pues no conocíamos los motores. Pescábamos para comer, no había prohibiciones, yo miraba muchas garropas, meros y tiburones, uno de esos era muy grande, le decíamos cornuda, tenía dos cuernos y era muy bonita, creo que le dicen tiburón martillo […] a los tiburones los pescaban, les ponían cimbra, un mecate con muchos anzuelos que dejaban y al día siguiente ya estaba atrapado el tiburón… venían de fuera a comprarlo, dejaba un dinerito bastante bueno porque éramos muy pobres”, relata la anciana, que habita en solitario un modesto cuarto sobre la brecha principal del poblado y ha debido enfrentar en los últimos tiempos el azote de la diabetes.

Fueron once hermanos. Los gemelos, Armando y Antonio, “se murieron lueguito después de nacidos”; los demás han logrado habitar este yermo, el extremo del desierto de Baja California, la tierra que colinda con uno de los sitios marinos más productivos del planeta.

Vivir en este paraje ha sido casi todo en su vida. Conoció Tijuana y  Mexicali; pasó al otro lado del mar de Cortés y vio los valles de Sinaloa y Sonora, pero su pasión viajera se limitó a la gran cuenca del golfo californiano; tal vez las luces lejanas de San Diego allende la frontera; quizás la enorme oquedad que delinea al horizonte la Sierra Madre Occidental, que parte el norte mexicano y alimenta con agua y limos las llanuras costeras más productivas del país.

Ocho nietos, 22 bisnietos, un año sin ir al doctor, ningún título escolar para defenderse, trabajo doméstico que debió abandonar con la edad, largas contemplaciones de cómo se ha destruido su mundo;  la vida ha sido dura, el refrigerador se lo llevaron hace ocho meses a casa de su hermano, pues no tenía luz; sequías eternas, casi. Los tiempos felices fueron cuando estábamos solos, y no hemos dejado de ser pobres. El ganado se acabó. Los venados se asomaban a las casas, a la familia le robaron sus tierras un gringo de nombre Colt, que se casó con la sobrina de los Castro para legitimar el despojo. Ya en el ocaso, con varios hermanos enterrados -“es que el día que nos muéramos no nos vamos a llevar nada”-.

Otros seres mueren en el piélago: los tiburones, temidos desde Sharkde Steven Spielberg, hoy tratados de redimir por científicos y ecologistas, como Mr. James Kentchum.

LOS INCOMPRENDIDOS

Como los lobos, los tigres o los cocodrilos, el súper depredador más antiguo, prodigiosamente diversificado por 400 millones de años de evolución en los mares, necesita con urgencia el lobby de algún exitoso despacho de relaciones públicas de Nueva York, Tokio o Londres –las capitales del poder global- que se dirija a destruir los mitos que parecen legitimar la tragedia de su acelerada desaparición: que es violento, que es malo, que es peligroso para los humanos.

Que detrás de esos pretextos haya intereses económicos –esos, verdaderamente depredadores-, desprecio por la vida salvaje, desconocimiento del papel esencial de estos animales para conservar sanas las cadenas tróficas, desinterés y hasta el nihilismo irresponsable, laxo y comodino muy de nuestro tiempo, con tufillo “pseudoevolucionista” de los tipo “no tiene caso hacer nada”; “la adaptación es una ley natural, ellos se condenan solos”; “la naturaleza decidirá”, no resta utilidad a la gran campaña pendiente para restar “razones” y desterrar temores sobre los escualos, esa máquina perfecta que aún circunda los océanos, controla poblaciones de fitófagos y carnívoros medianos o menores, y propicia con su incansable labor los delicados equilibrios que sustentan la ecología y la economía –paradójicamente- de quienes los persiguen.

Pero “el instinto malo es en el hombre más poderoso que el bueno […] el temor y la fuerza tienen mayor imperio sobre él que la razón...”, diagnosticaba desde el infierno un impaciente Maquiavelo en el famoso libro de Maurice Joly, hace 180 años.  El poder tiene al monopolio: no puede haber más que un depredador, parecen sugerir sus marinos no-lectores, sucesores que hollan los mares en busca de escualos.

Y ver tiburones es para Cabo Pulmo, en realidad, una excelente noticia desde la óptica de la conservación, opone el entusiasta Ketchum, director de Marine Conservation, en La Paz.

Su precario despacho tiene pocos muebles pero muchas evidencias de su pasión por los tiburones. Un magnífico cromo colgado en la pared ofrece de un vistazo la fabulosa diversidad del pez del Cámbrico, desde el enorme ballena, el colosal y popular blanco de los mares fríos, los feroces toro, los omnívoros –literal- tigre, y los verdaderos enemigos de muchos buzos, los maquiavélicos azules –quién lo diría, Joly-.

“A partir de la protección del parque marino es que empieza a haber más tiburones; los guías de buceo los empiezan a reportar: tiburón toro, tiburón tigre; primero es anecdótico, pero en 2007 hay una toma aérea de Octavio Aburto, donde se captan de 80 a 100 tiburones pegados a la costa de Cabo Pulmo, y los identificamos por las puntas negras en la foto; empezamos a estudiar a los tiburones en 2011, marcamos uno para ver cómo se mueven, se la puso a dos especies, al toro y al punta negra, y vimos que el toro se la pasaba cerca de los arrecifes […] ya como investigación sistemática empezamos en 2013, los primeros censos desde tierra, descensos submarinos, a marcar a mas animales, y vimos que hay una abundancia de tres especies de tiburones en la costa […]  el regreso del tiburón es una señal de que el hábitat está ya recuperado, en otros sitios de los mares mexicanos puede haber, pero si no hay depredadores son lugares aún degradados en el tema de la cadena alimenticia”, subraya el investigador.

Hay tres tiburones emblemáticos que están protegidos: el ballena, el blanco y el peregrino. Pero su valor comercial es escaso, lo que ayuda a sostenerlos. Hay otros de alto valor comercial que por esa presión deberían estar oficialmente protegidos, como el famoso martillo. “Es crucial protegerlos, a nivel mundial es una especie amenazada, pero México no la protege […] Cabo Pulmo no es el hábitat normal del tiburón martillo, es raro verlo, donde sí había es en El Bajo, un lugar famoso en los años setenta y ochenta, pero se acabó; el tiburón martillo sufrió mucha pesca, y está duro que se recupere porque esa pesca se mantiene”.

Otros escualos a proteger: “al tiburón punta negra, el sedoso, el zorro, son para nosotros especies importantes […] los pescan principalmente, desde hace 30 años, por la aleta, que se manda al mercado asiático, por allá preparan sopa de aleta de tiburón. Su carne se usa, pero es de segunda, y el hígado es cosa del pasado como aplicación medicinal”.

Faltan conocimientos, de allí la investigación, sobre las costumbres reproductivas, de manera que las vedas de protección temporal tengan sentido. El furtivismo, la corrupción, la incapacidad institucional de vigilancia, todo eso juega en contra.

En la zona del golfo hay unas 40 especies de tiburones, de las cuales, entre cinco y diez son comerciales. Hay migraciones largas de algunas especies desde las Islas Revillagigedo, aunque el gran peregrino de los mares es el ballena, que se estima puede venir desde las Filipinas.

Los especialistas buscan más datos de monitoreo para proteger mejor. La serie de santuarios a los largo del mar de Cortés podría ser insuficiente. A la par de la ciencia, se trata de difundir. Los escolares, los menores, los hijos de los pescadores, ya saben que el animal de la aleta que sobresale de entre las olas, no es el verdadero enemigo.

“Les decimos que al remover un depredador tope se degrada el sistema, los mesodepredadores o intermedios crecen demasiado, y se crea una alteración en la que puede haber una disminución de especies comerciales importantes”. Es decir, atentan contra los intereses del negocio. Si no hay amor, al menos avaricia inteligente.

La larga permanencia en los océanos de estos depredadores demuestra que su actual extinción no tiene nada que ver con las implacables leyes de Darwin, sino con las frías pasiones de los hombres. Doña Mary se asomó al mar de su infancia y recordó que los escualos le daban miedo. Su hermano Juan los pescó alguna vez, pero respeta al singular justiciero silvestre. Los buzos de Cabo Pulmo ya admiran de cerca a los tiburones toro y aprenden que no hay más hostilidad que el temor del instinto.  Vida espontánea, y no crueldad calculada, cortesía del Homo sapiens.

EN PELIGRO CRÍTICO

1 Sphyrna lewini (tiburón martillo común)

2 Sphyrna mokarran (tiburón martillo gigante)

3 Rhincodon typus (tiburón ballena)

4 Cetorhinus maximus (tiburón peregrino)

5 Carcharodon carcharias (tiburón blanco)

6 Isurus oxyrinchus (alecrín mako)

7 Alopias pelagicus (tiburón zorro)

8 Odontaspis ferox (tiburón dientes de perro)

9 Carcharhinus longimanus (tiburón puntas blancas)

10 Centrophorus granulosus (cazón espinoso)


jueves, 19 de marzo de 2015

Conservar y prosperar, una ecuación para el Cabo Pulmo



Sus habitantes originales viven entre la modestia y la extrema pobreza, pero se convencieron que su futuro sería más sombrío si no protegían su arrecife de corales.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Los moradores de Cabo Pulmo ya conservaban su arrecife, asociados con los científicos de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), cuando se emitió el decreto de área natural protegida en modalidad de parque marino por el gobierno de Ernesto Zedillo, en junio de 1995. El arribo de la burocracia federal los irritó, confiesa Mario Castro, uno de los microempresarios de buceo y esnorquel más experimentados de la zona.

“Hubo restricciones a partir de entonces, y uno como miembros de la comunidad o como prestador de servicios se siente abofeteado; cómo en tu propia casa un canijo viene a imponerte cosas. Yo le dije a un funcionario: tú no me vas a venir a enseñar a conservar, cuando estabas en la escuela yo ya me estaba peleando por proteger este lugar, y serás una persona muy preparada y muy estudiada, pero yo llevo toda la vida aquí, y si para ti el conocimiento empírico vale un soberano cacahuate, allá tú, porque yo voy a seguir en esta región”, refiere.

Con el tiempo, se templaron los ánimos y ha reinado una relativa armonía. El éxito en mantener la única barrera arrecifal del Pacífico mexicano es patente, pero Mario y sus vecinos no quitan el dedo del renglón: conservar sí, pero con desarrollo. Y en Cabo Pulmo, los aborígenes no están en el quintil más rico de México por ingresos, según el famoso estudio de gasto e ingreso de hogares que realiza periódicamente el INEGI, no obstante el enorme valor monetario –para hablarlo en cifras, lenguaje que aman los tecnócratas que deciden presupuestos- que tiene la conservación de arrecifes. De hecho, con dificultades, los habitantes han sobrevivido entre la extrema pobreza y una incipiente clase media que puja por subir y se las ingenia para “sacar la carreta” en el día a día.

Mario es próspero dentro de esa descripción de una sociedad modesta, rural y de servicios. “Pero aunque apenas vivimos relativamente bien, queremos conservar; usted dirá, en qué ganamos, yo digo en que mantener el arrecife está asegurado el futuro de las próximas generaciones, y les decimos a nuestros hijos, nosotros ya hicimos el camino, ahora ustedes cuídenlo canijos, para que siga así”, subraya.

La pesca no era, y aún hoy no es, opción verdadera, advierte el investigador de la UABCS, Héctor Reyes Bonilla. “Ellos se dieron cuenta que depredar no era conveniente, que les salía mejor en economía ver un pez vivo, que un pescado muerto; a un pez vivo le metes buzos que lo ven y sacas 80 dólares, y allí podría estar para otros buzos y otros 80 dólares; a un pescado muerto le sacas 100 pesos una sola vez, y se echa a perder si no tienes congelación, entonces debes venderlo pronto o comerlo […] en los noventa, no había aquí prácticamente nada, estaba muy aislado. Era caro venir a pescar hasta acá, sacabas un poco y te lo tenias que llevar a La Paz siempre que tuvieras un buen congelador, porque en caso contrario,  mejor pescabas en La Paz, donde tenías carretera, congelador, cervezas, de todo lo que requiere un pescador…”.

De cualquier modo, ha sido una actividad depredadora. “Los marinos a veces andan por aquí patrullando, pero más bien somos nosotros mismos: si vemos a alguien pescando vamos luego luego y le decimos, oye, estás dentro del parque, aquí no puedes pescar ni bucear para matar; o vemos gente en la playa que tira basura y le decimos, oye, esa basura al agua se la puede comer una tortuga, va a creer que es un molusco, y se va a morir”, dice Edmundo Minjares.

“Tenemos veda total en el área protegida, y los peces se están reproduciendo mucho; pero yo pienso que hay depredación por las noches, yo aquí duermo en la playa, y de repente está la noche en silencio, mucho silencio, salen ruidos de lanchas con motores de borda […] muchas autoridades no saben nada; aquí está prohibida la pesca a dos millas; si agarras un pez en pesca deportiva, libéralo, pero ese pez pasado mañana lo agarran en las costas de Sinaloa, porque los animales emigrantes recorren muchas distancias, el dorado, el atún, el sierra, ese al que los gringos llaman guajo; allá no hay la precaución de cuidar, lo pescan todo”, secunda uno de los líderes comunitarios, don Juan Castro Montaño.

Se queja: “además, la Secretaría de Pesca [sic] nunca hace responsables a los pescadores de chinchorro; en esas artes se enredan y mueren tortugas, se enredan porque se comen la carnada, luego he visto en los noticieros que hay gente que está investigando por qué se están muriendo, y para que nos hacemos pendejos, se quedan en las redes que traen los pescadores, desde La Cordillera, desde el volcán de La Soledad,  hasta Lázaro, que en playa son 60 kilómetros, y de allí hacia mar adentro hay cientos y cientos de redes tendidas…”.

Después, el casi septuagenario patriarca de la familia más extendida de Cabo Pulmo, se pregunta, “¿Y por qué no se sabe la matazón de caguamas en los chichorros? Porque saben muy bien estos cabrones que no las pueden llevar a tierra, porque llegando, adiós, entonces la tiran muerta, se le llevan en la red ya ahogada, ya no alcanzó a salir a respirar, y se queda flotando para en uno o dos días llegar a la playa […] ahí ya le hacen los estudios para ver de qué se murió”. Algunos de esos quelonios hacen viajes tan lejanos como las costas del Japón. Pero eso es materia de más investigadores del Conapesca [consejo Nacional de Pesca], ironiza.

Cabo Pulmo es famoso, como cualquier lector puede constatar con una breve inmersión en redes sociales: está instalado en el imaginario colectivo como emblema de la conservación biológica, por la lucha de sus moradores y de los ecologistas contra titanes del tamaño de Cabo Cortés o Cabo Dorado. Pero pese a la fama,  la vida cotidiana sigue siendo difícil.

Y más si se compara la calidad de vida de la comunidad flotante, casi toda extranjera, con los lugareños La subdelegada municipal, Elizabeth Cañedo, señala como logros que la gran dispersión ha llevado a implementar por ocho años el transporte escolar con “niños de El Salado y de Los Frailes que llegan en un transporte que pasa por los niños de aquí a las siete de la mañana para ir a La Ribera, y regresan como a las cuatro de la tarde; el año pasado por fin logramos tener un aula unitaria en Cabo Pulmo, y unos se quedan aquí y otros siguen viajando…”.

La tenencia de la tierra es un desastre: no están regularizada las modestas fincas de los aldeanos, y eso ocasiona otras dificultades como pocas obras de servicios, y apoyos de apenas algunos programas de combate a la pobreza. Los servicios médicos están en el centro de salud de La Ribera, a siete kilómetros, aunque la caravana de la salud los visita cada quince días. Tampoco ha llegado la red eléctrica, pero se está innovando con lámparas con celdas solares. Las casas también se adaptan a esa precariedad. Ha arrancado una campaña de reciclaje de basura, pues no hay recolección; la llegada al puerto es solamente por brecha, y lo que más preocupa es el agua potable: por fin tienen un sistema de clorado y un sistema de bombeo con energía fotovoltaica; el pozo está expuesto a la recarga del acuífero por los erráticos temporales que rigen la vida de estas tierras yermas.

Paulina Godoy Aguilar, promotora de la asociación Amigos para la Conservación de Cabo Pulmo, destaca el compromiso de ser sostenibles pese a la pobreza, “porque viven del arrecife, y porque ven los beneficios de conservarlo; puede ser algo tangible, cuando participan en un monitoreo de tortugas, o al llevar una muestra al laboratorio, saben qué están haciendo y para qué lo están haciendo, pero falta generar más beneficios pueden para que esa conservación sea sostenida”.

Lo admite el director del parque marino, Carlos Ramón Godínez Reyes: “entendiendo que en las áreas naturales protegidas mejor conservadas es donde vive la gente más pobre, y que nuestro modelo de conservación incluye a la gente, tenemos un serie de programas de protección y conservación de ecosistemas, restauración y trabajo comunitario, en la medida de sus posibilidades; ellos participan a través del consejo asesor, porque nos queda claro que no podemos trabajar ni tener éxito sin ellos”

A su juicio, el futuro del financiamiento de estas demarcaciones debe considerar los servicios ambientales; por ejemplo, la gran pesca comercial del Mar de Cortés podría ser un importante donador para la conservación, que le genera tantos beneficios económicos. Los desarrolladores turísticos son otro donante de enorme potencial.

Cabo Pulmo no es carta de cambio para inversionistas internacionales, como los estadounidenses que pretenden retomar el Cabo Dorado. “Tenemos un compromiso internacional en la Comisión sobre Diversidad Biológica, fuimos firmantes de ese tratado, y en ese marco se han puesto metas, de tener al menos 10 por ciento del mar territorial bajo un esquema de conservación; hoy no llega a 3 por ciento, y Cabo Pulmo está entre lo más importante”, sostiene.

Este es el enclave marino más importante para la productividad del Golfo de California. La prosperidad de sus grandes pesquerías tiene en estos reinos coralinos un secreto cada vez más amenazado.


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El valor de los corales

Los corales son sitios de reproducción de especies de pesca y de diversidad genética; contienen la erosión marina y generan un enorme potencial de recreación

En Tobago se estima un valor conjunto de los arrecifes de entre 100 y 130 millones de dólares para turismo; hasta 1.3 millones de dólares para pesca; y de 18 a 33 millones de dólares por protección de la línea de costa

En Santa Lucía, de 160 a 194 millones de dólares para turismo; de  0.4 a 0.7 millones de dólares para pesca y de  28 a 50 millones de dólares por protección costera

En Belice se han calculado, respectivamente, valores de hasta 176, 14 y 180 millones de dólares;  en Islas Vírgenes, de 103, 3 y 7 millones de dólares;  en Bermuda, de  405.9, 4.9 y 265.9 millones de dólares;  y para el Caribe,de 2,100, 310 y 2,200 millones de dólares

Fuente: Hacia la Resiliencia del Arrecifey Medios de Vida Sustentables, un manual para los administradores de arrecifes de coral del caribe.


martes, 24 de febrero de 2015

Arrecifes de coral, en busca de los oasis del desierto marino



Uno de los ecosistemas más reducidos en extensión, pero más ricos y espectaculares del planeta, vive hoy fuertes amenazas. México y Jalisco los alberga en sus paisajes submarinos.

Agustín del Castillo / Mar de Cortés. MILENIO JALISCO. 

Todos los humanos han vivido, al menos en su imaginación, la pesadilla del desierto: una inmensa extensión de arena bajo un sol extenuante, casi huérfana de seres vivos y donde no morir es el único rasero para medir el éxito.

La imagen se puede trasladar a los mares tropicales, donde un náufrago sobre una balsa atraviesa cientos o miles de millas náuticas sin asomarse al menor resquicio de vida. Pero tras la grandiosa y aplastante monotonía, en ambos casos surge, en algunos sitios inadvertidos, el milagro de los oasis. No puede haber mayor contraste con la desesperanza de la travesía: la abundancia de agua y frutos que promete a los viajeros en tierra, se convierte en peces, algas, crustáceos y colores en las barreras arrecifales marinas. En los primeros, la vida es mejor que las promesas de Alá a sus mercaderes; pero los segundos, tan esenciales a la alimentación y la economía humana, eran desconocidos por los aventureros de la Odisea o de Simbad en Las mil y una noches, cuando surcaban mares poblados de monstruos, sirenas y reinos ignotos.

Ocultos bajo el océano a la mirada simple de los hombres, estos oasis son unas de las construcciones más sorprendentes de la naturaleza. Si bien no abarcan ni uno por ciento de la inmensidad acuosa del planeta, algunas de sus huellas, como la gran Barrera Australiana, de más de dos mil kilómetros de longitud, se pueden ver desde el espacio. El secreto de su escasez, de su belleza cristalina y de su espectacular vida multinivel y multicolor, se explica por la pobreza del mar contiguo –con pocos nutrientes diluidos, lo que permite la claridad meridiana y la extraordinaria luminosidad solar- y por su eficiencia energética: como en la selva, todo se recicla y cada especie que allí habita es en extremo dependiente de las otras para sobrevivir.

“Por eso se habla de que un pez extraído de ese entorno para consumo humano afecta el equilibrio delicado; de forma escatológica se podría decir que el pez consumido, tendría que ser regresado en excreta para que la energía no se pierda”, afirma el investigador de la Universidad de Guadalajara, Enrique Godínez Domínguez.

El arrecife de coral también remite a la idea de una jungla amazónica, congoleña o chiapaneca, por la enorme variedad de especies que alberga. Algunos calculan que un cuarto de los seres vivos de los mares dependen de estos ecosistemas, sea que viven de forma permanente, sea que se desarrollan en alguna etapa de su vida azarosa.

“Los arrecifes, gracias a su potencial de construcción, son capaces de cambiar el paisaje marino drásticamente y crear un laberinto de formas y estructura que dan albergue y protección a miles de organismos”, señala Dorina Basurto Lozano (Arrecifes coralinos, Instituto de Ecología, 2005).

Y lo detalla Héctor Reyes Bonilla, de la Universidad Autónoma de Baja California: “El caso mundial más notable es el llamado Triángulo de Coral en el Indopacífico–Indonesia, Nueva Guinea, Australia-. Alberga 605 especies, alrededor de 85 por ciento de todas las que se conocen y 2,228 especies de peces, 37 por ciento del total. Son un banco genético en el que se guarda riqueza insospechada con alto potencial biotecnológico y farmacéutico. Por esto, los arrecifes coralinos son objeto de investigación en muchos campos de la ciencia. En México, encontramos arrecifes coralinos en ambas costas. En la de Quintana Roo, están los más espectaculares. Forman parte del Sistema Arrecifal Mesoamericano, que compartimos con Belice, Guatemala y Honduras”.

Esta última es la barrera coralina más importante de América y, después de los grandes sistemas del océano índico y Pacífico occidental -probable zona de origen de las especies coralinas-, sobresale a nivel mundial. No es el único patrimonio de México. “De manera discontinua, pero notable, los hay en Yucatán, Campeche y Veracruz. En el Pacífico, el único arrecife costero es el de Cabo Pulmo, Baja California Sur. En las costas de Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán y Oaxaca encontramos comunidades coralinas, pero no arrecifes. En las islas Revillagigedo existen arrecifes en excelente estado de conservación”, agrega.

Cómo se formó ese extraño ecosistema, es una de las preguntas que los biólogos marinos han intentado contestar. Partiendo de su estructura, se trata de un “ecosistema marino tropical formado por el cúmulo de restos calcáreos de diferentes organismos, principalmente corales y algas coralinas, que forma promontorios submarinos que sobresalen del fondo y llegan frecuentemente hasta la superficie oceánica…”, señala Andrés López Pérez, de la Universidad Autónoma Metropolitana.

¿Esto qué significa? El experto agrega: “Los corales son animales, aunque de un tipo muy particular. Un coral pétreo, de los que forma arrecifes, constituye solo una pequeña fracción de un grupo de animales llamados en su conjunto cnidarios (sic), al que pertenecen medusas, anémonas, abanicos, plumas de mar y corales  […] carecen de cabeza y de sistema nervioso central y de manera particular, poseen  tentáculos que rodean la boca. Dentro de su ciclo de vida presentan la forma de pólipo o medusa”. En específico, los corales pétreos son pólipos sedentarios y asemejan cilindros alargados y pueden estar como individuos aislados o como vastas colonias de individuos genéticamente idénticos (son clones).

¿Cómo conforman los arrecifes? “En su proceso de crecimiento, los corales pétreos depositan un esqueleto que se va sumando a la construcción arrecifal, pero que carece de vida, es decir, la mayor parte de un arrecife es inanimada y sólo la parte superficial, unos cuantos centímetros, tiene vida. En dichas formaciones, existe un gran número de animales y algas, en donde el elemento dominante del paisaje lo constituyen los corales”. Otros organismos forman arrecifes: moluscos, esponjas, algas coralinas, gusanos tubícolas, entre ellos, detalla.

Un depósito masivo de carbonato de calcio. De entre las más de 800 especies de corales que se conocen, las mejores formadoras de arrecifes por extenderse más son las “ramificadas”, entre las que destacan las pertenecientes a los géneros Acropora y Pocillopora, que crecen alrededor de 30 milímetros por año, una tasa que ha menguado de forma considerable ante el problema de destrucción que padecen estas formas de vida, en tiempos de la más agresiva expansión humana global.

Ciertamente, los corales atraviesan hoy serios riesgos de desaparecer de muchos mares, lo cual es dramático dada su de por sí restringida distribución. Pedro Medina Rosas, especialista en el tema por la UdeG, destaca que son víctimas notorias de una economía humana que genera millones de toneladas de desechos que terminan en los fondos marinos, y alteran las condiciones especiales que requieren estos delicados ecosistemas para prosperar, así como la mayor cantidad de carbono en la atmósfera, que acelera uno de los procesos más mortales para estos extraordinarios seres: la acidificación.

Así, el reconocimiento de Charles Darwin, el padre de la evolución y la biología moderna, podría quedar como simple recuerdo: “Los naturalistas deben sentir una mezcla de maravilla y perplejidad al examinar que los suaves y gelatinosos cuerpos de unas aparentemente insignificantes criaturas, puedan construir tan magníficas estructuras”, dijo entusiasmado en un texto de 1842, cuando la revolución industrial apenas comenzaba. Hoy, los corales viven bajo amenaza.



EL PROYECTO

Este esfuerzo de divulgación sobre la extraordinaria riqueza y la radical importancia de los corales, para Jalisco, para México y para el mundo, se convertirá en las siguientes semanas en una serie que ofrecemos en exclusiva para los lectores de MILENIO JALISCO gracias al financiamiento de una beca del Conacyt que gestionó y cuyo proyecto encabeza el investigador del Centro Universitario de la Costa, de la UdeG, con sede en Puerto Vallarta, Pedro Medina-Rosas, quien gentilmente invitó a esta casa editorial a documentar el tema para los formatos impreso, radiofónico y televisivo, en la voz de los mayores expertos mexicanos del tema, y con la visita a dos sitios privilegiados por la evolución en el caso de estos ecosistemas: Cabo Pulmo, considerado por muchos como el único arrecife de coral del Pacífico mexicano, en Baja California Sur, y Puerto Morelos, observatorio privilegiado de uno de los mayores arrecifes del planeta: la gran barrera Mesoamericana, cuyas dimensiones son la mitad de la gran Barrera Australiana.

Claves

Riqueza única

Los ecosistemas coralinos se ubican cerca de las costas continentales o de las islas, o bien, mar adentro. Aparecieron como organismos vivos hace unos 225 millones de años y han vivido periodos de expansión y de retroceso según los factores que los hacen posible a la luz de la investigación científica actual, como la cantidad de carbono suspendido en la atmósfera, la existencia de mares someros en algunas eras geológicas y la reducción de sedimentos desde las zonas terrestres. Las barreras coralinas actuales podrían tener hasta cinco mil años de edad

La zona de aparición y evolución primigenia de los corales parece ubicarse en la confluencia de los actuales océanos Índico y Pacífico, donde están enclavadas naciones como India, Indonesia, Malasia, Nueva Guinea, Australia y Filipinas, y que también se conoce como el Triángulo de Coral. Si en esa región se rebasan 600 especies de corales, en la medida que se alejan de la zona, disminuye la diversidad de los ecosistemas

Los corales del mar Rojo –entre la península de Arabia y Egipto- y los contiguos a la isla de Madagascar, en África, registran alrededor de 200 especies; los mares de Tailandia tienen unos 60 registros; el golfo Pérsico 57, el océano Atlántico se reduce a 35. Los mares mexicanos rondan 53 especies en el Atlántico (Golfo-mar Caribe) y 29 en el Pacífico, con “dos de los 18 centros de endemismo de especies arrecifales más importantes en el mundo”, según la Semarnat.

martes, 15 de julio de 2014

Sin apoyo de Semarnat, el fomento a las Umas



Las unidades de manejo ambiental y vida silvestre, proyectos privados y sociales de conservación, fueron tachadas por la delegación

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Malas noticias para la conservación en Jalisco: la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales ha determinado no otorgar un solo peso para financiar proyectos de Unidades de Conservación y Aprovechamiento Sustentable de la Vida Silvestre (abreviadas a Umas), que suman 358 superficies en el estado, y que protegen parte de la alta diversidad biológica de la entidad, sexta del país en los inventarios de flora y fauna.

“Soy biólogo de profesión y soy asesor técnico de ejidos y comunidades; en febrero metimos una solicitud de apoyo de establecimiento de Uma en el programa de Fomento de Umas de la Semarnat y resulta que el fallo para Jalisco no ha salido y ya salió para la mayoría de los estados; la autoridad no ha dicho nada de por qué, pero se rumora que el recurso se lo dieron a Michoacán para paliar la situación de violencia, porque inclusive el mes pasado hubo un encuentro de Umas para la zona centro occidente en Morelia  y allí presumieron los recursos que ha dado la Semarnat y seguimos esperando a ver que pasa”, señaló preocupado un promotor.

Otros señalan que ya no hay esperanzas: la Subsecretaría de Gestión Ambiental de la Semarnat ya emitió la lista (enhttp://www.semarnat.gob.mx/apoyos-y-subsidios/fomento-la-conservacion-y-aprovechamiento-sustentable-de-la-vida-silvestre/padron) con 176 proyectos apoyados, que se desglosan: un apoyo para Aguascalientes, tres para Baja California, nueve para Baja California Sur, seis para Campeche, tres para Chiapas, cuatro para Chihuahua, once para Coahuila, uno para Colima, cinco para Durango, dos para Guanajuato, 29 para Guerrero, seis para Hidalgo, cuatro para México, 22 para Michoacán, cuatro para Morelos, uno para Nayarit, dos para Nuevo León.

Además: seis para Oaxaca, seis para Puebla, seis para Querétaro, dos para Quintana Roo, cuatro para San Luis Potosí, dos para Sinaloa, cuatro para Sonora, seis para Tabasco, cuatro para Tamaulipas, cinco para Tlaxcala, once para Veracruz, cuatro para Yucatán y cuatro para Zacatecas. Sólo están ausentes Jalisco y el Distrito Federal.

El golpe no es menor: según la estadística de la Semarnat, hay 245 Umas extensivas y 113 intensivas en el estado, con materia variable. Desde reproducción de especies en peligro de extinción hasta grandes cotos para aprovechamiento de fauna nativa y ecoturismo.

Los peticionarios están a la espera de la respuesta oficial de la delegación que preside Sergio Hernández.

Según la Semarnat, las Umas “buscan promover esquemas alternativos de producción compatibles con el cuidado del ambiente, a través del uso racional, ordenado y planificado de los recursos naturales renovables en ellas contenidos, frenando o revirtiendo los procesos de deterioro ambiental. Modifican substancialmente las prácticas de subvaloración, el uso abusivo y los modelos restrictivos tradicionalmente empleados en el país para la gestión de la vida silvestre. Intentan crear oportunidades de aprovechamiento que sean complementarias de otras actividades productivas convencionales, como la agricultura, la ganadería o la silvicultura”.