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jueves, 6 de junio de 2019
95% de cambios de bosques a huerta de aguacate, ilegales
Las plantaciones de Persea americana crecieron 22 tantos su superficie en Jalisco, en dos décadas; la mitad de esa expansión fue a costa de bosques templados y tropicales
Agustín del Castillo / San Gabriel, sur de Jalisco. El Diario NTR Guadalajara
Entre 2003 y 2017, las huertas aguacateras del sur de Jalisco pasaron de 1,260 hectáreas a 28,833.5 hectáreas en las regiones Sierra del Tigre y Complejo Volcánico de Colima. 45 por ciento de ese cambio fue sobre bosques y selvas (12,384 hectáreas), pero sólo se entregaron permisos para sustituir 660 ha, es decir, fue un proceso ilegal en 95 por ciento de la superficie afectada.
Y no se trata de una irregularidad administrativa menor: el cambio de uso de suelo forestal sin permiso de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) es un delito. El artículo 418 del Código Penal Federal señala: “Se impondrá pena de seis meses a nueve años de prisión y por equivalente de cien a tres mil días multa, siempre que dichas actividades no se realicen en zonas urbanas, al que ilícitamente: Desmonte o destruya la vegetación natural; corte, arranque, derribe o tale algún o algunos árboles, o cambie el uso del suelo forestal. La pena de prisión deberá aumentarse hasta en tres años más y la pena económica hasta en mil días multa, para el caso en el que las conductas referidas en las fracciones del primer párrafo del presente artículo afecten un área natural protegida”.
No hay registros de acciones punitivas por parte de la entonces Procuraduría General de la República (PGR), hoy fiscalía. El pretexto fue la prioridad del combate a delitos graves como delincuencia organizada, tráfico de estupefacientes, sin reparar que en muchos casos, es una impunidad asociada. Por su parte, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, clausuró seis huertos aguacateros que sumaban 145 hectáreas en julio de 2017, pero no ha vuelto a realizar nuevos operativos en la zona, ante el control territorial que mantienen grupos delictivos en el área.
Los datos duros del cambio de uso de suelo provienen de un análisis de coberturas sobre 12,790.41 kilómetros cuadrados de 36 municipios de Jalisco y una zona de influencia que incluye demarcaciones de Michoacán y Colima, con base en imágenes de satélite de los años 2003, 2011 y 2017, realizado por el Instituto de Información Estadística y Geográfica (IIEG) del estado, del que El Diario NTR posee una copia.
El documento, denominado “Mapa de frontera forestal del complejo volcánico de Colima y cobertura de vegetación de la Sierra del Tigre”, identifica diversas tendencias de deforestación y cambio de uso de suelo que asuelan al área, no de forma exclusiva, por las huertas aguacateras, y fue contratado al IIEG por el Fideicomiso del Programa de Desarrollo Forestal (Fiprodefo), en busca de proveer de elementos a la toma de decisiones, pues el auge aguacatero, empujado por el gobierno de Jalisco y el federal, obligaba a enfrentar los enormes pasivos ambientales, lo que hasta ahora sigue pendiente. No se trata solamente de la pérdida de bosques, sino la consecuencia de esto: reducción de captura de carbono, extinciones locales de diversidad biológica, presión excesiva a fuentes de agua para poblaciones, erosión, incendios forestales, y como sucedió en San Gabriel el pasado domingo 2 de junio, derrumbes y aludes que destruyen patrimonio material y ciegan vidas.
ALGUNOS DETALLES
El auge espectacular de la actividad aguacatera, que propició que multiplicara por más de 2,300 por ciento la superficie a que le dedicaba la zona en 2003, ha sido en casi 54 por ciento a costas de usos de la agricultura de temporal y en consecuencia, al menos en la temática de cambio de uso de suelo, completamente legal, dado que no se requiere regulación federal porque no se afecta directamente al bosque. Sin embargo, los bosques y las selvas han aportado casi 45 por ciento de la superficie transformada a huertas, esto es, 12,384 hectáreas. En ese caso, era obligatorio obtener autorizaciones en materia de cambio de uso de suelo forestal.
Los registros oficiales de la Semarnat revelan que entre 2005 y 2018, solamente se otorgaron diez autorizaciones de cambio de uso de suelo forestal por una superficie de 660 hectáreas. El resto de los cambios de uso de suelo forestal para aguacate son, en consecuencia, ilegales.
“En relación con el Complejo Volcánico y la Sierra del Tigre, sus áreas forestales se han visto amenazadas por los cambios de usos del suelo forestal y los incendios forestales; un estudio para el área del Volcán de Colima, aportado por la Semadet 2016, señala que se han perdido por deforestación poco más de 18 mil hectáreas de bosque templado y selvas; de esta pérdida, casi 15 mil hectáreas podrían deberse a cambios por agricultura, destacando los huertos de durazno, aguacate y otros con más de cinco mil hectáreas, lo que nos podría indicar que no es solamente el cultivo de aguacate el que avanzó sobre los bosques y selvas, si no que fue el sector agrícola en general el que afectó casi el 11 por ciento de la cobertura vegetal natural”, añade el documento.
Debido a este comportamiento “es necesario estudiar el avance de la agricultura y definir sus límites para ambas zonas de interés”, tanto en el Complejo Volcánico como en la Sierra de Tigre.
En cuanto al boom aguacatero, este primero afectó parcelas agrícolas y después comenzó a establecerse en coberturas forestales.
“La construcción de la presa de Vista Hermosa en Tamazula fue un detonante para un mayor auge de nuevas plantaciones en el municipio de Tamazula”; las zonas potenciales, “en su mayoría son coberturas forestales, sujetas a presión de cambio de uso de suelo, aproximado 40 mil hectáreas en la región Sur-Sureste”.
HAY MÁS FACTORES
Esto significa que aunque el aguacate es el cultivo de moda, los factores de deforestación son variados. Por ejemplo, el bosque templado de la zona pierde 6,242 ha a costa de la Persea americana entre 2003 y 2017, pero las pérdidas totales de esos ecosistemas son de 24,928 ha. Esto significa que 18,686 hectáreas (tres cuartas partes del fenómeno) se perdieron por causas distintas.
Con las selvas es incluso más acusado: fueron sustituidas 6,142 ha por plantaciones aguacateras, pero la pérdida acumulada de esos ecosistemas entre 2003 y 2017 es enorme: 71,746 hectáreas. Significa que por cada metro de comunidades forestales tropicales que se convirtió en huerta aguacatera, más de 9 metros se transformaron en usos distintos.
En conclusión: el aguacate ha sido uno de los grandes enemigos de los bosques en el sur de Jalisco, pero de casi 97 mil hectáreas deforestadas y transformadas entre 2003 y 2017, cerca de 85 mil ha no se destruyeron por su causa. Por eso la necesidad de atender todas las causas del fracaso del desarrollo rural en la región.
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Cambios de uso de suelo 2003-2017, sur-sureste de Jalisco
1. Agricultura de riego. En 2017, 52,741 hectáreas; en 2003, 36,646 ha. Gana 16,095 ha (+42%)
2. Agricultura de temporal. En 2017, 261,456 hectáreas; en 2003, 243,330 ha. Gana 18,126 ha (+16%)
3. Área urbana. En 2017, 2,149 hectáreas; en 2003, 1,267 ha. Gana 882 ha (+80%)
4. Bosque templado. En 2017, 273,532 hectáreas; en 2003, 298,460 ha. Pierde 24,928 ha (-9%)
5. Bosque tropical. En 2017, 490,990 hectáreas; en 2003, 562,736 ha. Pierde 71,746 ha (-14%)
6. Cuerpos de agua. En 2017, 8,886 hectáreas; en 2003, 4,479 ha. Gana 4,407 ha (+99%)
7. Desprovisto de vegetación. En 2017, 17,780 hectáreas; en 2003, 16,804 ha. Gana 976 ha (+8%)
8. Huertos de aguacate. En 2017, 28,833 hectáreas; en 2003, 1,260 ha. Gana 27,573 ha (+ 2,188%)
9. Invernaderos (agricultura protegida). En 2017, 3,314 hectáreas; en 2003, 278 ha. Gana 3,036 ha (+1,192%)
10. Pastizal. En 2017, 113,574 hectáreas; en 2003, 95,453 ha. Gana 18,121 ha (+21%)
11. Pradera de alta montaña. En 2017, 1,499 hectáreas; en 2003, 1,132 ha. Gana 467 ha (+41%)
12. Vegetación hidrófila (cercana a cuerpos de agua). En 2017, 3,548 hectáreas; en 2003, 4,382 ha. Pierde 834 ha (-20%)
Fuente: Estudio de cambio de uso de suelo del IIEG, 2018
sábado, 2 de febrero de 2019
Vallarta quiere afrontar el desafío climático
Agustín del Castillo/Guadalajara-NTR
Puerto Vallarta presenta temperaturas promedio en verano de 25 a 32 grados. Por encontrarse al nivel del mar y en una región tropical, de no tomar acciones de adaptación y mitigación de cambio climático, podrían incrementarse esas temperaturas hasta 38 grados promedio, mientras vería anegadas las playas con un ascenso de casi 4 milímetros por año en el nivel del mar. Perdería así, junto a Bahía de Banderas, la calidad de ser el segundo centro turístico del país por captación de divisas.
Los empresarios y los políticos que han invertido en hoteles e infraestructura durante medio siglo, ¿han considerado esto? ¿Ven la necesidad de trabajar para que la alteración se minimice y no se pierdan negocios multimillonarios y decenas de miles de empleos? Hasta ahora, no, según lo establecen estudios académicos u oficiales. Pero el sector público espera que comience a cambiar esa actitud pasiva. El arranque de los trabajos para la realización del Programa Municipal de Cambio Climático de Puerto Vallarta, ayer, debe ser un síntoma positivo.
Lo presidieron el secretario de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial de Jalisco, Sergio Graf Montero, y el presidente municipal del municipio jalisciense, Arturo Dávalos Peña. Se busca no solamente enfrentar la agenda climática para prevenir el desastre, sino “quedar en ventaja comparativa” frente a otros destinos de playa justo por esta reducción de riesgos.
En el taller inicial para el desarrollo del programa, se informó que el municipio concretó con la Semadet una alianza con la Agencia de Cooperación Alemana de Desarrollo Sustentable (GIZ), la cual, por medio de los programas denominados Políticas climáticas verticalmente integradas y Adaptación al cambio climático basada en ecosistemas con el sector privado en México, apoyará su realización. El edil firmó el Pacto Global de Alcaldes por el Clima y la Energía, y habló ante representantes de los sectores público, privado, de la sociedad civil y académico. Los trabajos de elaboración del programa se llevarán cinco meses.
“Particularmente en México, se han identificado algunos impactos del cambio climático en las zonas costeras, como son: a) modificaciones en la distribución de las especies marinas de interés comercial y de la disponibilidad de recursos pesqueros, por cambios de temperatura y en las corrientes oceánicas; b) afectación de arrecifes coralinos, manglares, humedales, playas y zonas bajas, por aumento del nivel del mar; c) erosión de playas por mareas altas, tormentas y huracanes; d) riesgo de afectación a infraestructura costera; reducción del valor de inmuebles e infraestructura urbana; e) costos incrementales de las pólizas de aseguradoras; f) afectación a la piscicultura en zonas costeras y humedales y g) disminución de ingresos y, por ende, de divisas del sector turismo en las zonas costeras afectadas”, señala el documento Propuesta de programa de adaptación ante la variabilidad climática y el cambio climático del sector turismo en Puerto Vallarta, Jalisco, elaborado con financiamiento de la Secretaría de Turismo federal, y que es el origen del proceso.
En junio de 2016 “se anunció el Pacto Global de Alcaldes por el Clima y la Energía como una alianza internacional de autoridades locales y regionales para promover y apoyar acciones voluntarias contra el cambio climático bajo una visión de largo plazo, y así transitar hacia una sociedad baja en carbono, reconociendo a los gobiernos locales como actores clave”. Actualmente esta red de ciudades y municipios está integrada por 9 mil 215 gobiernos locales de más de 130 países, cubriendo más de 10 por ciento de la población mundial.
Cambio climático en Puerto Vallarta, dos datos
“De acuerdo con los resultados obtenidos, para las climatologías 2020, 2050 y 2080 en la zona estudiada, se proyectaron aumentos de la temperatura media anual desde 0.6 ºC hasta 2.5 ºC. En el caso de la precipitación, las proyecciones analizadas muestran una tendencia a la disminución de las lluvias, con un rango muy amplio de variabilidad…”
“El aumento del nivel medio del mar se ha convertido en una seria amenaza en los últimos años, ya que además del aumento generado por el cambio climático, estimado en 3 mm/año, existen variaciones del nivel del mar por otros factores que pueden estar presentes en la zona litoral como son: las mareas de tormenta, las mareas normales o pleamares, fenómenos de subsidencia o hundimientos de terreno, e inclusive la morfología de la costa, como son las bahías, que por su forma dificultan el libre flujo de las corrientes producidas por los vientos durante las tormentas. Esto conlleva la introducción de aguas marinas en zonas terrestres, erosión, fallamiento de estructuras de obras civiles, arrastre de objetos, salinización del terreno, afectación a ecosistemas”
Fuente: Propuesta de programa de adaptación ante la variabilidad climática y el cambio climático del sector turismo en Puerto Vallarta, Jalisco, SecTur
jueves, 30 de agosto de 2018
Cambio climático moderado potenciaría pesca con manejo
México, 16 lugar mundial en producción pesquera, puede aprovechar condiciones si ordena su pesca y protege ecosistemas.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
El cambio climático es un desafío para las actividades económicas, sobre todo, las que están más ligadas a las condiciones de los ecosistemas. En el caso de la pesca, México y muchas naciones han generado colapsos de especies al presionar de forma intensiva a unas cuantas, generar costosos “daños colaterales” a especies no comerciales y desestructurar cadenas tróficas con la destrucción de arrecifes y esteros.
Pero si el alza de temperatura no rebasa 2 grados, la adaptación, con orden y legalidad, podría ser exitosa, sostiene un estudio pionero de investigadores de Estados Unidos y Japón, difundido hoy por el capítulo México de la Environmental Defense Fund.
“Naciones pesqueras como México, 16 productor a nivel mundial con más de dos millones de personas trabajando en este sector directa o indirectamente, deben comenzar hoy a tomar acciones de adaptación para el futuro en cara al cambio climático, proceso que requiere la participación de todos los actores del sector pesquero, a la luz de un estudio integral realizado por científicos de EDF, la Universidad de California Santa Bárbara (Estados Unidos) y la Universidad de Hokkaido (Japón), que por primera vez muestra que los océanos del planeta tienen el potencial de ser más abundantes de lo que son hoy, incluso ante el cambio climático, si se ponen en marcha buenas prácticas de manejo pesquero y si la temperatura global no supera los 2 grados al alza”.
El artículo científico fue publicado en la revista científica de la Asociación Americana de Avances Científicos (American Association for the Advancement of Sciences), Science Advances.
“El estudio señala que, comparado al día de hoy, la pesca a nivel global podría tener un aumento estimado en sus ganancias por 14 mil millones de dólares, producir 25 mil millones de raciones de pescados y mariscos más, incrementando la cantidad de peces en el mar en 217 millones de toneladas –una tercera parte más de la cantidad de biomasa actual–, si se cumple lo estipulado en el Acuerdo de París sobre Cambio Climático y se limita la temperatura global a 2°C. Sin embargo, un estudio alerta que estos resultados dependerán de la implementación de un manejo pesquero que permita a las pesquerías adaptarse a los cambios en productividad y distribución geográfica de las especies marinas, así como limitar el calentamiento global. Por el contrario, si no se adapta el manejo pesquero al cambio climático, significaría una disminución de capturas y a su vez un riesgo para las comunidades costeras que depende de los productos del mar”.
De acuerdo a este estudio, “el cambio climático generará cambios en la cantidad (abundancia) y dónde habitan (distribución), siendo las naciones alrededor de la línea del ecuador las más afectadas. Esto es relevante en tanto que la mayoría son países en vías de desarrollo con alta dependencia en la pesca para asegurar empleos estables en el sector pesquero y proteger la economía de comunidades costeras”.
Para responder al desafío, “los autores consideran necesario tener más información sobre el estado de las pesquerías y contar con un manejo pesquero sustentable, colaborativo y basado en evidencia, para encontrar las mejores medidas de adaptación. En el caso de México, los impactos del cambio climático en la pesca es un tema que, aun cuando ya hay varios estudios en la materia, requiere de más investigación y mejores políticas públicas que integren mecanismos de adaptación en el manejo de recursos marinos y costeros”.
Laura Rodríguez Harker, Directora General de EDF de México, dijo: “para entender mejor los impactos del cambio climático en la pesca de nuestro país y para aportar a la creación de políticas públicas adecuadas para la pronta adaptación a los cambios, EDF de México y un grupo de investigadores están finalizando un estudio similar a nivel nacional y los resultados preliminares apuntan a que es posible disminuir los impactos del cambio climático sobre nuestras pesquerías si se adoptan lo antes posible estrategias de manejo sustentable y adaptativas”.
Añadió que, ante los impactos complejos del cambio climático y la interacción entre recursos naturales, “las medidas de manejo adaptativas deben desarrollarse de manera coordinada entre todos los actores del sector pesquero mexicano. Este estudio será presentado en 2019 y esperamos aporte más información para el desarrollo de soluciones de adaptación y sustentabilidad para la pesca en México, para proteger los empleos generados por esta actividad, asegurar alimento nutritivo para los mexicanos y conservar nuestra biodiversidad”.
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Claves
Jalisco, mucho mar y poca producción
Numeralia
80% se han abatido las existencias de las principales pesquerías comerciales de la costa de Jalisco, debido a la sobreexplotación, el cambio climático y el pésimo manejo de las cuencas marina y terrestres, según cifras de las principales cooperativas: Barra de Navidad y La Manzanilla. Las especies fundamentales en esta crisis son los pargos, en especial, el huachinango, con 70% del valor comercial de las pesquerías
15 años de fenómenos extremos de temperatura se han percibido en el mar costero de Jalisco, como posible consecuencia de cambio climático. La temperatura es un factor crítico porque provoca el movimiento de los bancos de peces, lo cual da al traste con la experiencia de los pescadores del modo de pescar en las aguas marinas
3 especies reservadas para la pesca deportiva son manzana de la discordia con la pesca artesanal: el pez vela, el marlin y el pez dorado. Las pescas incidentales de estos productos se han incrementado como consecuencia de la caída de las pesquerías tradicionales. Su registro es como “pesca incidental”
45% de los pescadores de la costa de Jalisco deben dedicarse a oficios alternos al de pescar por no alcanzar a cubrir sus necesidades económicas
25% de las embarcaciones pesqueras artesanales son ilegales, pero si se consideran las capturas por arrastres de la pesca industrial, sobre todo en la zona de Mismaloya, la ilegalidad se dispara. Un análisis revela que 56 por ciento del producto que va del mar a las mesas de los mexicanos es ilegal o al menos irregular
Fuente: UdeG, Sagarpa
miércoles, 29 de noviembre de 2017
120 mil mdd en 12 años, el precio del cambio climático
México necesita transitar a una economía "descarbonizada" y presionar porque el aumento de temperatura promedio no rebase 1.5 grados en este siglo
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
México ya sabe el precio monetario que debe pagar si quiere hacer frente con éxito al calentamiento global creciente: 120 mil millones de dólares, o dos billones 232 mil millones de pesos, en el curso de los próximos doce años. La meta ambicionada es muy clara: que el aumento de la temperatura global no sea mayor de 1.5 grados, porque el límite de 2 grados "no garantiza" que no se vayan a presentar problemas severos y un alto riesgo.
La directora del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), María Amparo Martínez Arroyo, destacó que esos elementos han sido fruto del trabajo de investigación de más de cuatro años de la institución, y si se considera que el monto es menos de la mitad del presupuesto de egresos de la federación, vigente en 2017, es asequible, pues implica alrededor de 10 mil millones de dólares (180,560 millones de pesos) por año, pero dependerá de que se dé continuidad al trabajo y que los políticos que asuman la responsabilidad en 2018, sean consecuentes con esta urgencia.
"Estamos convencidos que esto es posible, no solamente porque se trata de cumplir con compromisos y acuerdos internacionales en el tema de cambio climático, sino porque esos cambios nos van a ayudar a vivir mejor como sociedad, permitirán una economía diversificada sobre unas bases ambientales sostenibles", enfatizó la funcionaria, en entrevista con MILENIO JALISCO, en la segunda jornada del II Encuentro Nacional de Respuesta al Cambio Climático, innovación en ciencia y tecnología, realizado en la Biblioteca México, de esta capital.
Así, "uno de los grandes objetivos es ir separando el desarrollo económico de las emisiones de carbono, lo que lleva a desarrollar fuentes de energía alternativa [...] debemos comprender que si tomamos otras decisiones [como seguir con la explotación de vetas petroleras], eso implica consecuencias, y será decisión de los ciudadanos [...] en todo caso, que en otros sectores se compense fuertemente para que alcancemos las metas acordadas", añadió.
También destacó que las evaluaciones que ha realizado el INECC arrojan resultados positivos respecto a la integración de instrumentos (planes de acción climática) pero es necesario que estos sean consensuados en consultas públicas con ciudadanos y sectores productivos, para que sean realizables.
Por su parte, el subsecretario de planeación y política ambiental, Rodolfo Lacy Tamayo, también abordó el tema de los costos del cambio climático, en uno de los foros del encuentro.
"Hablando del tema de financiamiento y precio al carbón, básicamente lo que hemos hecho en materia política climática en México lo hacemos con dos intenciones generales; la primera es exigirle a los principales responsables del cambio climático que hagan un esfuerzo mayor para que países altamente vulnerables como México no nos veamos afectados como se pronostica; lo otro es buscar modificar nuestra economía para que sea baja en carbono y resiliente frente a un conjunto de fenómenos que ya en gran medida son irreversibles. Hablo entonces de un tema de dinero".
Después del acuerdo de París "viene una parte de financiamiento que ha estado en los reclamos a los países desarrollados, que no sólo vendan tecnologías bajas en carbono, sino también transferencia tecnológica y financiamientos para mejorar nuestras políticas públicas y desarrollo no más basado en combustibles fósiles; nos preguntamos, si es tan claro el diagnóstico, por qué los que tienen el dinero no actúan en consecuencia".
Aludió a la reunión en Davos, Suiza, de los grandes grupos empresariales, este año, "clasificaron el tema de cambio climático como de riesgo para el sistema mundial; si algo preocupa a los que tienen dinero es el riesgo, sea una guerra, una inestabilidad política, o en este caso, riesgo climático [...] el riesgo ya es reconocido por esos grupos de poder económico".
Abundó sobre el asunto: "Existe un reporte de la Organización Mundial de la Salud, que dice que el cambio climático no sólo afecta a personas matándolas con huracanes, grandes inundaciones, sino también con procesos biológicos, muertes asociadas a enfermedades que se extienden por lugares donde no había. Los desplazados climáticos suman ya 22.5 millones de personas [...] las reconstrucciones tras eventos cambian de regla: que los cambios ya sean una adaptación a lo que viene, es decir, reconstruir en lo sencillo y lo complejo las sociedades".
Por su parte, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agrticultura (FAO), ha informado que "los sistemas mundiales de alimentación se han afectado en 22 por ciento; en México, la Sagarpa [Secretaría de Agricultura y Ganadería] sabe que continuamente las pérdidas son mayores, hay un estrés financiero de aseguranzas, y que debe modificarse esas políticas de apoyo al campo si se espera sobrevivir".
México se ubica en la franja intertropical; por eso necesita pujar por solo 1.5 grados. "Y que los países industriales inviertan más, se comprometan más, desplacen más financiamiento".
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Claves
Algunas cifras
120 mil millones de dólares le costará a México la mitigación y adaptación al cambio climático entre 2018 y 2030
87.4 mil millones de dólares más, si se plantean metas más ambiciosas para alcanzar la economía de "cero carbono"
Fuente: INECC
SRN
miércoles, 21 de junio de 2017
El AMG, cada vez más frágil a sequías y cambio climático
No se afronta la dependencia creciente de recursos externos a su cuenca, el pésimo manejo de su territorio y la destrucción de sus servicios ambientales, coinciden expertos.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
El área metropolitana de Guadalajara, la 84 del planeta y segunda del país por población (con casi 4.7 millones de moradores), con una economía de 80,656 millones de dólares (2014) que la hacen la 161 del mundo y la tercera de México, está asentada sobre bases ambientales cada vez más frágiles, que la pondrán en predicamento en el futuro si no se toman las decisiones pertinentes ante el fenómeno climático.
Ubicada en las fronteras del vasto semidesierto mexicano, pero históricamente protegida de sus efectos extremos por el cordón de montañas y depresiones boscosas que le rodean, de entre las que destacan La Primavera, San Esteba-Nixticuil, Cerro Viejo y la barranca del río Santiago, que le proveen generosos servicios ambientales, hoy vive un deterioro en su calidad de vida propiciado por la expansión desordenada de su mancha urbana sobre espacios silvestres y agrícolas, por su creciente dependencia de recursos naturales y alimentos proveniente de fuentes cada vez más lejanas (agua de Chapala y Los Altos, electricidad de Nayarit y de Salamanca, combustibles del sureste mexicano, carne y leche de Los Altos, granos de Ciénega de Chapala, Ameca, Ciudad Guzmán y Sinaloa), y por el uso irracional de sus recursos propios (acuífero sobreexplotado con zonas de recarga urbanizadas, red hidrográfica urbanizada y expuesta a inundaciones, bosques talados y desplazados).
"El incremento en el consumo de agua en las zonas urbanas hacen necesaria la captación de ese recurso desde fuentes cada vez más lejanas. El volumen de agua requerido actualmente por la zona urbana de Guadalajara es de 13.5 metros cúbicos por segundo; 58 por ciento es aportado por el lago de Chapala, 10 por ciento es extraído de la presa Calderón y 32 por ciento de los mantos acuíferos", señala Greenpeace a propósito del tema, en una nota a propósito de la alta vulnerabilidad de Jalisco frente al cambio climático (http://www.greenpeace.org/mexico/es/Noticias/2009/Junio/jalisco-entre-los-cinco-estad/).
Esto se ha convertido en un desafío. "La metrópolis ha caído en un modelo de crecimiento urbano disperso y fragmentado. Este se caracteriza por bajas densidades, bajas alturas de construcción y largos desplazamientos diarios que la población debe realizar para acceder a los lugares de trabajo, a zonas de equipamiento público y a los servicios localizados en las zonas centrales [...] el desfase entre la demanda y la política de oferta de vivienda requiere una reestructuración a favor de una planeación ordenada y sustentable; esta debería ser capaz de frenar las dinámicas negativas de un crecimiento urbano descontrolado, como el agotamiento de recursos naturales y la pérdida de biodiversidad, la desertificación, la erosión, el inadecuado uso del suelo y la expansión de la pobreza", establece el documento Ciudades y estados con iniciativas climáticas: zona metropolitana de Guadalajara, elaborado en 2013 por el Centro Mario Molina.
Dice sobre el tema el Programa Estatal de Cambio Climático: "se han encontrado algunos hallazgos como el presentado en Tlaquepaque, municipio de la ZMG que más ha incrementado el calor en los últimos 20 años, donde en los meses de calor –mayo y junio-, se incrementa la probabilidad de sufrir una caída mortal de 3 a 10 por ciento [...] con respecto a los diversos indicadores de vulnerabilidad para asentamientos humanos, se puede llegar a definir a la zona conurbada de Guadalajara, Puerto Vallarta y Lagos de Moreno, las poblaciones en donde es necesaria y urgente la implementación de estrategias de adaptación al cambio climático".
Pero en ningún momento del debate se había decidido establecer un programa para atender en particular el riesgo de sequías que se abate sobre la gran ciudad. El principal documento de desarrollo urbano, el POTmet (Plan de Ordenamiento Territorial Metropolitano), ni siquiera menciona la palabra. Y es pertinente, señala el investigador Hermes Ulises Ramírez Sánchez, porque esa dependencia de servicios y recursos externos hacen más frágil a la ciudad. "Me parece que no se están dando los recursos ni la prioridad que merece este tema en general del riesgo climático para la ciudad, va lento y mientras vemos que se acentúan los problemas", opinó ayer, en entrevista con MILENIO JALISCO.
No obstante, existe desde 2015 una primera versión del Programa de medidas preventivas y de mitigación de la sequía para Guadalajara y su área metropolitana, elaborado a instancias del consejo de cuenca del río Santiago y de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), cuya existencia "es un requisito legal para los sistemas que abastecen a poblaciones con más de 20,000 habitantes. Es además un compromiso con la sociedad que se ve sometida de forma recurrente a períodos de bajas precipitaciones que cada vez presentan mayores tensiones hídricas".
Es una herramienta "para determinar de una forma homogénea los niveles de riesgo que tiene cada sistema, permitiendo identificar los que superen valores críticos y así priorizar las acciones para lograr un uso eficiente del agua durante sequía y evitar el deterioro ambiental. Este documento busca ser un instrumento que apoye en la adopción de medidas para adaptarse a las condiciones de sequía y mitigar sus efectos y estragos [...] planear y administrar la escasez o la disminución de agua en las ciudades implica básicamente poner en práctica medidas para reducir la consumo y encontrar fuentes adicionales para aumentar temporalmente el abasto de agua. Las ciudades son afectadas mayormente por contingencias derivadas de la sequía hidrológica y la sequía operativa", señala el texto.
En el documento se exhiben datos concentrados de los tipos de sequías que ha padecido la demarcación desde su principal fuente de abastecimiento, el lago de Chapala. Las evaluaciones mensuales entre enero de 2008 y octubre de 2014 evolucionaron del siguiente modo: dos meses de sequía severa, seis meses moderada, cuatro meses "anormalmente seco", un mes moderada, un mes severa, cinco meses moderada, tres meses "anormalmente seco", cinco meses de sequía severa, el mes siguiente anormalmente seco, luego severa, luego anormalmente seco. En diciembre de 2011 y enero de 2012 se tienen dos meses de sequía "extrema"; cierran el recuento diez meses "anormalmente secos". Son datos del Programa Nacional contra la Sequía (Pronacose, dependiente de la Conagua).
¿Cómo afrontarlo? Hay algunas soluciones propuestas. Llama la atención esta: "Si se reducen las pérdidas de agua a niveles del 30 por ciento [es decir, recuperar 10 puntos porcentuales], la cantidad necesaria para suministrar a la zona metropolitana de Guadalajara sería de 310.93 millones de metros cúbicos, con lo que se reduciría la necesidad de bombear 23.92 millones de metros cúbicos adicionales. Estas estimaciones se pueden llevar a cabo para los demás años y se puede ver como potencialmente esta medida puede reducir los requerimientos totales de agua en la ciudad. Por lo tanto, una de las maneras de preparar a una ciudad para la sequía en el largo plazo consiste en reducir las pérdidas de agua, lo cual además redunda en una reducción de costos de producción y con ello un ahorro de recursos que pueden ser dirigidos a otras acciones para reducir la vulnerabilidad ante la sequía y la posibilidad de una reducción de la cantidad de agua disponible en el futuro como efecto del cambio climático", añade el texto.
En general, el extenso documento tiene exceso de contextos internacionales y nacionales, relativa pobreza de información de la ciudad sobre el tema, pero además, ofrece medidas a aplicar durante una crisis (ver listado contiguo) y las fases de un programa de sequías robusto, a realizar.
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Claves
Cómo afrontar la sequía en el AMG
Medidas a tomar para el sector residencial en casos de sequía que determine el Pronacose y su clasificación en sus indicadores por municipio
1 Para "anormalmente seco":
Aplicar restricciones de riego en jardines
Establecer tiempo límite para el riego
Limitar el riego con manguera o dispositivos sin aspersores
Aplicar guías de política para la instalación de nueva vegetación paisajística
Prohibir o limitar las fuentes sin recirculación de agua*
Proveer medidores acústicos para ayudar a los consumidores en identificar fugas *
Requerir el uso de dispositivos eficientes de agua en la reventa de casas o en remodelaciones
2 para sequía moderada (se agrega):
Limitar el número de días de riego por semana
Establecer tiempo límite para el riego
Convertir aspersores a irrigación de bajo consumo, donde sea apropiado
Promover instalación de dispositivos eficientes de agua *
Promover el uso de las aguas grises
3 para sequía severa (se agrega):
Promover auditorías de agua en zonas exteriores
Aplicar restricciones a la aplicación de agua a superficies impermeables
Prohibir o limitar el lavado de autos
Prohibir o limitar el llenado y uso de albercas
Promover auditorías de agua en interiores
4 para sequía extraordinaria (se agrega):
Limitar o restringir los dispositivos de rocío en exteriores
Limitar o prohibir el plantar nuevos árboles o vegetación paisajística
Aplicar restricciones de agua en los interiores
5 para sequía excepcional (se agrega):
Prohibir riego de los jardines durante el otoño, el invierno y la primavera temprana
sábado, 1 de abril de 2017
Mares, suelo, bosque, cuantiosas pérdidas que afectan a Jalisco
Terminó ayer la reunión del IPCC en esta ciudad; los informes de tierras y mares estarán listos en 2019, pero los datos de Jalisco ya apuntan a urgentes intervenciones, por hoy incipientes.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
Jalisco tiene casi un tercio de sus tierras emergidas sometidas a procesos de desertificación; ha perdido más de la mitad de sus bosques y selvas y esos ecosistemas retrocedían a tasas de alrededor de 32 mil hectáreas por año en los registros de la década pasada; también colapsó su litoral y sus principales pesquerías están en crisis por sobreexplotación. Pero deberá esperar al año 2019 a que los informes correspondientes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que fueron trabajados esta semana en Guadalajara, sean publicados.
El grupo señaló ayer en esta ciudad que "ha acordado los esquemas de dos nuevos informes que ayudarán a los gobiernos a comprender el impacto que el cambio climático está teniendo sobre las actividades humanas y la naturaleza en la tierra y el mar, y el modo en que la actividad humana en esas zonas está afectando al cambio climático".
En Jalisco ya se tienen datos relativamente precisos. El Instituto de Información Geográfica y Estadística señaló en un documento de 2016 ("Cambio de Uso del Suelo y Deforestación en el Estado de Jalisco", de Maximiano Bautista Andalón y Gustavo Alcaraz Rodríguez): "para los años de 1982 a 2007 los cambios de uso del suelo y deforestación en el Estado de Jalisco. Se observó que las selvas y bosques a principios de los años 80 eran aproximadamente 4.7 millones de hectáreas y para el año 2007 son poco más de 4.5 millones, esto significa que en 25 años se ha perdido alrededor del 4 por ciento de la cubierta de bosques y selvas". La degradación, es decir, bosques enfermos y de baja calidad genética, tiene tasas superiores en cuatro tantos, estiman los estudios más conservadores del tema.
En desertificación, el estudio "Línea base nacional de degradación de tierras y desertificación", publicado por la Comisión Nacional Forestal a través de su gerencia de suelos y la Universidad Autónoma de Chapingo, a través de su Departamento de Suelos, revela que en Jalisco, 61,680 personas, viven en zonas con desertificación extrema; un millón 136,829 personas, 15.47 por ciento, viven en zonas con desertificación severa; 773,958 personas, 10.53 por ciento, en zonas con desertificación moderada, y 486,213 en áreas de desertificación ligera.
Así, en Jalisco, "cerca de 33.5 por ciento de su población habita zonas con algún grado de desertificación. Datos del INEGI publicados señalan que Jalisco cuenta con 42 municipios en zonas áridas o semiáridas, es decir, uno de cada tres", agrega un informe del Fideicomiso del Programa de Desarrollo Forestal del Estado.
Respecto al mar, se han abatido en 80 por ciento las existencias de las principales pesquerías comerciales de la costa de Jalisco, debido a la sobreexplotación, el cambio climático y el pésimo manejo de las cuencas marina y terrestres, según cifras de las principales cooperativas: Barra de Navidad y La Manzanilla. Las especies fundamentales en esta crisis son los pargos, en especial, el huachinango, con 70 por ciento del valor comercial de las pesquerías (ver MILENIO JALISCO, 6 de agosto de 2013).
El mar padece el efecto de los malos manejos terrestres. 38 por ciento es el tamaño de la deforestación de las cuencas alimentadoras de siete cuerpos de agua estuarinos que sirven de refugio a la mayor cantidad de especies comerciales, como el camarón, el ostión, el langostino, según un estudio de los sitios Ramsar de la región, que hizo el investigador Francisco de Asís Silva Bátiz. Esta deforestación provoca que toneladas de azolve bajen de las montañas y rellenen los cuerpos de agua.
15 años de fenómenos extremos de temperatura se han percibido en el mar costero de Jalisco, como posible consecuencia de cambio climático. La temperatura es un factor crítico porque provoca el movimiento de los bancos de peces, lo cual da al traste con la experiencia de los pescadores del modo de pescar en las aguas marinas.
Los científicos de las Naciones Unidas cerraron la jornada ayer en una ciudad afectada por humo de incendios de zona agrícola, por la elevada contaminación de casi dos millones de automotores a velocidades promedio por debajo de 25 kilómetros por hora, por cientos de frente de obra pública que arrojan partículas suspendidas y por la pérdida de árboles. De hecho, se debió declarar "emergencia atmosférica", pues un vertedero de basura al poniente, de la municipalidad de Tala, continuaba en llamas al anochecer. Fue en este laboratorio de crisis ambiental y cambio climático, que los expertos dieron fin a su trabajo, eso sí, con un agradecimiento a la, vista de ese modo, surrealista hospitalidad tapatía.
"El IPCC aprobó los esquemas del Informe especial sobre los océanos y la criosfera en un clima cambiante, y El cambio climático y la tierra, Informe especial del IPCC sobre el cambio climático, la desertificación, la degradación de las tierras, la gestión sostenible de las tierras, la seguridad alimentaria y los flujos de gases de efecto invernadero en los ecosistemas terrestres; los dos informes finalizarán en septiembre de 2019", reportaron.
"Este resultado combina los mejores conocimientos científicos disponibles con las demandas de los responsables de las políticas con el fin de contribuir a mejorar nuestros conocimientos sobre el modo en que el cambio climático afecta a los océanos y la criosfera. El IPCC espera con interés trabajar con expertos de todo el mundo sobre este importante tema que tiene un impacto en miles de millones de personas, de las altas montañas y regiones polares a las costas", declaró Ko Barrett, vicepresidente del IPCC.
El término criosfera, "proveniente del griego kryos, que significa frío o hielo, denota el conjunto de áreas de la Tierra donde el agua se encuentra en estado sólido, lo que comprende mantos de hielo, lagos y ríos helados, regiones cubiertas de nieve, glaciares y suelo congelado". Hace cientos de años que el glaciar del Nevado de Colima, al sur de Jalisco, se perdió, pero permanecen modestos mantos en el Citlaltépetl y el Iztacihuatl, en el valle de México.
"Este informe abordará algunas de las cuestiones fundamentales que afrontan los países para responder al cambio climático: cómo sostener la capacidad de los recursos de la tierra para mantener nuestras sociedades frente el cambio climático, y cómo pueden reducirse las emisiones del sector de la tierra sin comprometer otros objetivos de desarrollo" declaró Youba Sokona, también vicepresidente del IPCC; "el informe examinará en detalle la desertificación, la degradación de las tierras y la seguridad alimentaria, pero también evaluará las distintas opciones de respuestas integradas que apoyan el desarrollo sostenible y responden eficazmente al cambio climático".
En septiembre de 2018 el IPCC también finalizará el Informe especial sobre los impactos del calentamiento global de 1,5 grados centígrados (ºC) con respecto a los niveles preindustriales y las trayectorias correspondientes que deberían seguir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, en el contexto del reforzamiento de la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, el desarrollo sostenible y los esfuerzos por erradicar la pobreza. Hay optimismo de que el esfuerzo no se pierda, pese a las amenazas del nuevo gobierno de Estados Unidos, que suscribió la tesis "negacionista".
En Jalisco es una realidad que discursivamente se reconoce, y se afronta con programas específicos e innovadores, pero presupuesto aún escaso.
Emergencia en Tala
La zona poniente del área metropolitana, ya en los espacios agrícolas e industriales de Tala y El Arenal, fue decretada en "emergencia" por la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet) tras la imposibilidad de frenar el proceso de carbonizaciones de cientos de toneladas de residuos sometidas al fuego desde la noche del pasado miércoles 29 de marzo. La situación generó alerta en las brigadas de combatientes de la cercana área natural protegida La Primavera, a la cual, la Dirección de Protección Civil del estado le notificó que sería hasta la tarde de hoy que se controlaría completamente.
Grave degradación de bosques y selvas
En Jalisco "se registra un incremento de 35 por ciento en la pérdida de salud y equilibrio de los bosques y selvas, al pasar de un millón 853, 971.18 hectáreas que presentaban vegetación secundaria en 1982 a dos millones 815,896 ha en el año 2007". Y si bien "es probable que no estemos avanzando con gran rapidez hacia la deforestación del estado de Jalisco, 6 por ciento acumulado en 25 años [sin considerar la alta deforestación histórica]. Lo que parece más claro es una tendencia hacia la degradación de los bosques, pues un incremento de 35 por ciento de ellos con vegetación secundaria es un claro indicador de esta tendencia".
Ecosistemas "muy relevantes para la biodiversidad como el mezquital, el manglar, la vegetación de dunas costeras, el tular, entre otros, se han visto transformados a otros tipos de vegetación forestal como bosques y selvas en poco más de 40 por ciento. Esta transformación es tan significativa que se debe estudiar con más detalle para medir sus efectos en la pérdida de la biodiversidad", advierten Maximiano Bautista Andalón y Gustavo Alcaraz Rodríguez en su análisis Cambio de uso del suelo y deforestación en el Estado de Jalisco (en http://iieg.gob.mx/contenido/GeografiaMedioAmbiente/Cambiodeusodelsueloparaestudiodebiodiversidad.pdf).
Sus conclusiones: el análisis "muestra una tendencia más clara en la deforestación de las selvas, mientras que los bosques enfrentan un proceso de degradación. La superficie de bosques degradados aumentó de 433,043 ha en 1982 a poco más de un millón de ha en 2007, identificado por la presencia de vegetación secundaria".
Uno de los principales efectos de degradación de los ecosistemas forestales "es la fragmentación de los hábitats naturales es un proceso casi universal e irreversible, y la comprensión de sus efectos ecológicos y genéticos nos permitirá, en un futuro no tan lejano, diseñar estrategias de conservación de la biodiversidad". De este modo, 77 por ciento del territorio de Jalisco con vegetación natural con algún proceso de degradación, indica una tendencia no muy alentadora en el uso y conservación del patrimonio natural de Jalisco, especialmente en el tema de bosques y selvas".
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Claves
Más datos
La pérdida de selvas y otros tipos de vegetaciones como perder una superficie similar a "municipios del tamaño de El Limón, Tizapán el Alto o Ixtlahuacán de los Membrillos. Es también significativa la pérdida de 878,406.89 ha de pastizales, significa una reducción de 36.5%"
Otro cambio importante fue la disminución de 29,684.58 hectáreas de otros tipos de vegetación como mezquital, manglar, matorral xerófilo, vegetación de dunas costeras, tular. Este dato es relevante porque indica que casi se perdió la mitad (42%)"
"El mezquital alberga una de las fuentes de leña más importantes para las comunidades rurales del país, el manglar es uno de los ecosistemas más ricos, frágiles y amenazados de las costas de Jalisco. La vegetación de dunas costeras es una de las principales barreras naturales contra las inundaciones provocadas por huracanes y ciclones. Los tulares son zonas de protección para las aves que habitan en los cuerpos de agua"
Los investigadores se preguntan si esto no significa que la biodiversidad también está en retroceso.
SRN
lunes, 31 de octubre de 2016
Jalisco, por completar sus programas de acción climática
La Semadet establece las directrices de la entidad para culminar en 2018 los programas de 125 municipios, actualizar ordenamiento ecológico e integrar al AMG a “ciudades resilientes
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
La Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet) se ha comprometido a cubrir todo el territorio de Jalisco con 125 programas municipales de acción ante el cambio climático a más tardar en 2018, como sustento frente a los desafíos ambientales que se deben afrontar tanto en la zona rural como en las ciudades, dijo la titular de la dependencia, Magdalena Ruiz Mejía
“Las acciones para la agenda urbana de los próximos años están enfocadas a reducir la vulnerabilidad y aumentar la capacidad adaptativa ante el cambio climático de regiones, ecosistemas naturales, ecosistemas agropecuarios, ecosistemas urbanos, equipamientos e infraestructura, sectores productivos y grupos sociales”, refirió
La funcionaria entregó a MILENIO JALISCO un recuento de las presentaciones realizadas en el marco de Hábitat III; en el capítulo de cambio climático, señaló que desde 2015 se elaboraron 35 programas municipales y cuatro regionales que ahora están en consulta; en 2016 se han elaborado ya 28 programas municipales y dos regionales, con el respaldo del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (Inecc), la guía técnica de Gobiernos Locales por la Sustentabilidad y el financiamiento de la embajada Británica
De modo concomitante, la Semadet trabaja la actualización del ordenamiento ecológico territorial, un programa que establece los grandes lineamientos del uso del territorio, es decir, el tipo de políticas a generar con base en su estado y su vocación: aprovechamiento, conservación, protección, restauración. Los ordenamientos regionales terminados son los correspondientes a las regiones Norte, Los Altos Norte, Los Altos Sur, Junta Intermunicipal del Río Ayuquila y Junta Intermunicipal del Río Coahuayana
Las metas comprometidas por el estado incluyen buscar 100 por ciento de uso de energía renovable a nivel gubernamental, reducir gases de efecto invernadero en 80 por ciento o dos toneladas per capita anual en 2050; reducir la deforestación en 80 por ciento para el año 2020 y diseñar leyes locales para alcanzar esos compromisos
En cuanto a ciudades, la funcionaria abundó que el AMG está inmersa en el Desafío delas 100 Ciudades Resilientes de la Fundación Rockefeller, lo que llevará a aplicar un plan de resiliencia “de enfoque inclusivo y transversal”. Resiliencia es la capacidad de respuesta de una comunidad frente a un desastre o un cambio drástico, es decir, de reconstituir su tejido social y su estructura económica y política, y seguir adelante con los ajustes pertinentes
“El cambio climático es una realidad contundente y en Jalisco sus primeros efectos se han dejado sentir con gran intensidad; el Programa Estatal de Acción ante el Cambio Climático, en desarrollo, se conforma de dos ejes principales, uno para la adaptación y otro para la mitigación […] el eje de la adaptación define acciones encaminadas a reducir la vulnerabilidad y aumentar la resiliencia […] el eje de mitigación aborda las ciudades sustentables como base de acción”, explicó.
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ONG discuten Hábitat III hoy
Tras la adopción de la Nueva Agenda Urbana (NAU) por parte de los países miembro de la Organización de las Naciones Unidas, entre los que se encuentra México, “es nuestro interés que se asuman compromisos de todos los sectores sociales para enfrentar de manera conjunta los importantes y urgentes retos que ha generado el crecimiento urbano en las últimas décadas”, señala la convocatoria entregada a este diario sobre una discusión que se realizará hoy por la tarde
“Para abrir la discusión local, hemos convocado a jaliscienses que participaron en los eventos realizados en Quito durante la semana pasada [Conferencia Hábitat III, Foro Social, Hábitat 3 Alternativo y Femicity], para compartir sus reflexiones sobre lo que debería ocurrir en nuestro contexto, a la luz de lo que se presentó en dichos eventos. El diálogo se abrirá al público interesado con la idea avanzar en la identificación de temas clave para la construcción de una Agenda Local del Hábitat”, señalan los organizadores
El encuentro se llevará a cabo de 18:00 a 20:00 horas en La Fábrica de Chocolate (Privada Andrés Terán No. 33, entre Justo Sierra y Juan Manuel, Col. Americana), el día de hoy
domingo, 10 de enero de 2016
0.8% de gasto federal irá contra el cambio climático
La Semarnat, la Sagarpa, la SCT y Energía tienen el grueso del gasto para generar modelos de desarrollo de bajas emisiones de carbono.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
Casi 45 mil millones de pesos del presupuesto de egresos 2016 serán canalizados para la "adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático" en México, lo cual constituye alrededor de 0.8 por ciento del gasto federal que se ejercerá este año y aproximadamente 0.2 por ciento del producto interno bruto del país.
En el anexo 16 del dictamen aprobado por los diputados del presupuesto que entró en vigor en este año, se establece un desglose del gasto destinado a este proceso que debe rendir frutos en la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero a más tardar a 2030, y obliga a generar una nueva economía con un gasto moderado energético y más eficiente en el esquema de comercialización y del transporte.
"En materia de mitigación, México ha contraído importantes compromisos. En la Ley General de Cambio Climático (LGCC) asume la meta aspiracional de reducir, para el año 2020, 30 por ciento de emisiones con respecto a la línea de base, y en 50 por ciento a 2050, en relación con las emitidas en el año 2000. Las metas son ambiciosas, sin embargo los beneficios son múltiples y, en muchos casos, significan ganancias para todos. En general, implican acciones para transitar hacia un sistema energético más limpio y seguro, mejoras en la eficiencia energética y en el uso más adecuado y sustentable de los recursos naturales, con importantes cobeneficios vinculados a la salud y a la calidad de vida de las personas", señaló al respecto el Consejo de Cambio Climático que preside el premio nobel mexicano Mario Molina Pasquel Enríquez.
"...No debemos desaprovechar la oportunidad para transitar hacia una economía de bajas emisiones, en la que todos los sectores son corresponsables de la planeación, ejecución y vigilancia de la política climática [...] se deberán sentar las bases de un modelo de desarrollo sustentable inclusivo para México, que incorpore la transición hacia una economía de bajas emisiones de carbono, al tiempo que mejora la competitividad económica y posiciona al país", añade el grupo de notables en una publicación del programa especial por el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (ver http://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/42488/Programa_especial_de_cambio_climatico_2014-2018_vdifusion.pdf).
De este modo, el gasto 2016 asigna 44,532 millones 587,536 pesos para cristalizar estos objetivos. Por dependencia, se desglosan como sigue:
La Coordinación del Sistema Nacional de Protección Civil recibe 206.7 millones de pesos; la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), lo hará con 12,445 millones 859,307 pesos; la Secretaría de Comunicaciones y Transportes ejerce 1.329.3 millones de pesos; Secretaría de Economía, diez millones de pesos; Secretaría de Salud, 443.6 millones de pesos; Secretaría de Marina, 180 millones de pesos; Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, 2,439.3 millones de pesos; Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, 16, 632 millones de pesos; Secretaría de Energía, 987.6 millones de pesos; y Secretaría de Tursimo, 655 mil pesos. Hay además un apartado de pagos de salarios y otras provisiones económicas por casi 8,400 millones de pesos (consultar documento en https://www.sep.gob.mx/work/models/sep1/Resource/17e0fb21-14e1-4354-866e-6b13414e2e80/pef_2016.pdf).
Claves
El gasto federal en cambio climático pretende establecer nuevos paradigmas de generación de infraestructura y de desarrollo bajo programas de fomento a la agricultura, a la productividad pesquera y acuícola, al fomento ganadero, a la productividad y competitividad agroalimentaria, en el caso de la Sagarpa; busca la reconstrucción y conservación de carreteras para que sean emisiones moderadas en su uso por automovilistas y transportistas (SCT); que haya una promoción del comercio exterior y atracción de inversión extranjera directa bajo esquemas verdes (Economía); que haya protección contra riesgos sanitarios y vigilancia epidemiológica, ante el auge de enfermedades del cambio climático; que mejore la infraestructura vial de las ciudades y se prevengan los riesgos de desastres por el mal manejo del territorio (Sedatu); que se proteja el patrimonio natural, los servicios ambientales y las actividades económicas sostenibles, así como la vigilancia y la legalidad en el uso de los bienes naturales, sin olvidar la calidad ambiental de los centros urbanos (Semarnat); que se genere una economía energética de bajas emisiones con un fuerte componente en la generación de energías limpias (Sener), y que se transite hacia un modelo económico de turismo responsable con el ambiente (SeTur)
lunes, 13 de abril de 2015
Ambientalistas piden declarar "en peligro" la reserva Monarca
Afectada por el cambio climático, por el uso masivo de pesticidas y por los malos manejos locales, la migración del insecto, fenómeno declarado "patrimonio de la humanidad", está en alto riesgo
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
La reserva de la biosfera Mariposa Monarca, enclavada entre los estados de Michoacán y México, en el corazón del eje Neovolcánico, la cual está en la lista de espacios naturales patrimonio de la humanidad por la Unesco, por ser refugio de invierno de decenas de millones de mariposas que migran desde la región de los Grandes Lagos de Estados Unidos y Canadá, "debería ser declarada en peligro debido a que está en riesgo de desaparecer" ante la destrucción local y los efectos nocivos del calentamiento global, lo cual ha llevado a organizaciones civiles de los tres países del subcontinente a presentar una petición a la propia agencia multinacional.
Las organizaciones "se presentaron conjuntamente ante la Unesco [Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura] en busca de acciones urgentes necesarias para proteger una de las migraciones más espectaculares y misteriosas del mundo. La petición fue presentada mientras funcionarios de México, Estados Unidos y Canadá se encuentran en San Diego para una reunión sobre la conservación de la fauna que examinará la crisis de la mariposa monarca. La mariposa viaja a través de los tres países y su población ha disminuido dramáticamente en los últimos años", señala el colectivo en un comunicado de prensa difundido esta mañana.
La petición fue presentada por las organizaciones mexicanas Grupo de los Cien, Alternare AC, Danaidas Conservación y Desarrollo Sustentable AC, Telar Social México y Costasalvaje, el Consejo de Defensa de Recursos Naturales (Natural Resources Defense Council, o NRDC por sus sigla en inglés) con sede en EU, y la Fundación David Suzuki en Canadá.
Los científicos "dicen que el uso masivo de herbicidas en EU y Canadá está acabando con las plantas de algodoncillo que los monarcas necesitan para sobrevivir [...] México ha logrado grandes avances en la protección de la reserva de la mariposa monarca de la tala ilegal y otras amenazas, pero no podemos salvar a la migración de la monarca sin más ayuda de los Estados Unidos y Canadá", dijo Homero Aridjis, presidente del Grupo de los Cien y ex embajador de México ante la Unesco, quien en 2008 ayudó a impulsar la designación de esas montañas como Patrimonio de la Humanidad.
“Esperamos que el reconocimiento internacional del peligro para las monarcas alentará mayores esfuerzos por parte de los EU para proteger el hábitat de la mariposa monarca y para restaurar el algodoncillo que ha sido destruido”, dijo Carolina Herrera Jáuregui, especialista con el programa internacional de NRDC, que ha presentado una petición y dos demandas en contra de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos en busca de restricciones al glifosato, el herbicida que es la principal causa del declive de la población monarca. NRDC también está promoviendo programas para plantar más algodoncillo.
“Hemos perdido casi mil millones de mariposas monarca en las últimas dos décadas, y la migración a Canadá está en grave peligro”, dijo Rachel Plotkin de la Fundación David Suzuki. “Es hora de que los tres países tomen en serio la necesidad de reducir el uso de herbicidas y de sembrar corredores amigables con la mariposa en América del Norte”.
Tan recientemente como 1997, mil millones de monarcas hibernaron en la reserva aislada después de completar un viaje multigeneracional de más de cuatro mil kilómetros desde México a través de los Estados Unidos a Canadá y de vuelta, un fenómeno que los científicos todavía no entienden completamente. Prácticamente todos las mariposas monarcas que migran a través del medio oeste y el este de Estados Unidos se dirigen en el otoño a la reserva ubicada en las montañas a 100 kilómetros al noroeste de la Ciudad de México, donde se aglomeran en racimos densos que pesan las ramas de los árboles. Una población separada, al oeste de las Montañas Rocosas pasa el invierno en California.
"El cambio climático, la sequía y la deforestación en México pueden haber contribuido al declive de la población monarca. Pero los científicos dicen que la causa principal es el rápido aumento en el uso de glifosato (originalmente comercializado como Roundup), tras la aprobación de cultivos de maíz y de soja modificados genéticamente para ser resistentes al glifosato. Esto ha eliminado buena parte de las plantas de algodoncillo nativo, donde las mariposas monarca ponen sus huevos y que son la única fuente de alimento de las larvas. Como resultado, las poblaciones de monarcas se han desplomado: En enero, se calcularan sólo 56,5 millones de mariposas en la reserva; la segunda cifra más baja registrada", subraya el comunicado.
Una población así de pequeña "es tan vulnerable a la pérdida adicional de algodoncillo, sequías, tormentas severas y otras condiciones meteorológicas extremas que la migración – para cuya protección se estableció la reserva de la biosfera – está en riesgo de desaparecer”, dice la petición. “Son fundamentales las acciones de conservación a lo largo de toda la ruta migratoria”.
Piden a la Unesco "que incluya a la reserva en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro. Asimismo, pide al Comité del Patrimonio Mundial que aliente medidas por parte de los EE.UU. y Canadá para proteger el hábitat de reproducción y el algodoncillo de las mariposas mediante restricciones al uso de glifosato; promover programas de restauración de algodoncillo; y estudiar otras maneras de proteger la migración de la mariposa.
Como estados partes en la Convención del Patrimonio Mundial, "los Estados Unidos y Canadá se han comprometido a ayudar a proteger a los sitios de Patrimonio Mundial natural y de no tomar medidas que podrían dañar directa o indirectamente los sitios ubicadas en otros países. El Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco no puede obligar a un país a actuar, pero sí puede enfocar la atención internacional sobre los sitios del Patrimonio" y recomendar “medidas de mejora” para asegurar la conservación de un sitio. Ahora el Comité del Patrimonio Mundial examinará la información disponible y podría enviar expertos para evaluar la situación y las amenazas al sitio.
En San Diego, la reunión anual del Comité Trilateral para la Conservación y Manejo de Vida Silvestre y Ecosistemas se inaugura hoy y ha programado una sesión plenaria para el miércoles sobre la Conservación de la Mariposa Monarca. Una copia de la petición se puede encontrar en: http://docs.nrdc.org/
jueves, 26 de marzo de 2015
La pausa de Gilberto y la creación de una reserva
Hay cuestionamientos de los moradores de Puerto Morelos porque sienten que la Conanp les arrebató el área protegida que concibieron junto a científicos de la UNAM.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
Gilberto, de 1988, es probablemente el huracán más devastador de cuantos tocaron a Quintana Roo en el siglo XX, pero tuvo el raro beneficio de darle mala reputación a Puerto Morelos –por donde pasó el ojo del meteoro-, lo que ahuyentó por casi 20 años los intereses de los empresarios inmobiliarios y hoteleros que se afanaban en destruir la línea de costa del Caribe mexicano, con complicidad de las instituciones de gobierno, todo justificado por la “urgencia económica” de un país en perpetua crisis.
Llamado por los cubanos “huracán asesino”, durante nueve días deambuló entre los países que comparten esa cuenca intertropical donde los corales han hallado espacios de luminosidad, de pobreza de nutrientes y de alcalinidad que los ha hecho prosperar, como constructores de las playas de arenas blancas y de una extraordinaria diversidad biológica.
El fenómeno meteorológico nacido frente a las costas de Venezuela, el 8 de septiembre, pasó la península y Cuba hacia el norte, devastó el área de Monterrey y penetró a Estados Unidos en Texas donde tuvo que ver con la formación de casi treinta tornados, hasta degradarse en el corazón del inmenso país norteño.
Es momento de hablar más cosas positivas de los huracanes: “es verdad, revuelven el arrecife y matan a las especies de coral que crecen rápido, pero eso permite a las especies de lento crecimiento que tengan su oportunidad y aumenten su tamaño; luego regresan las especies dañadas y se enriquece la sucesión”, señala Rosa Elisa Rodríguez Martínez, del Laboratorio de Sistema Arrecifales del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, enclavado en la aldea sobreviviente del desbordado municipio de Benito Juárez.
Y de Gilberto, el decano unamita de la investigación de estos arrecifes, Eric Jordan, no duda sobre su importancia colateral: “llegó Gilberto, un huracán categoría cinco, y pasa justo encima de nosotros, y le pone una maraquiza [sic] espantosa a todo esto, y uno de los resultados inesperados es que los inversionistas se asustan: ‘ni pasen por Puerto Morelos porque el ciclón fue terrible, y eso nos mantiene por 20 años; esa opinión de un gobernante o de un grupo de personas notables en el estado, con toda la ignorancia, tuvo ese efecto maravilloso, se les quedó metido en la cabeza, por eso se tardó tanto el desarrollo aquí”.
La veintena de años de gracia concedida por la voluble deidad caribeña ha terminado desde hace tiempo. Los desarrolladores han puesto los ojos sobre esta línea costera de unos 17 kilómetros, protegida por la barrera coralina que han cuidado los pescadores devenidos en “náuticos” (guías de naturaleza y buceo), con amplios manchones vírgenes cubiertos de manglares. Las disputas por los cambios de uso de suelo están al orden del día. Los intereses inmobiliarios buscan densidades de hasta 60 habitaciones por hectáreas, y de diez a quince mil cuartos. Los moradores del puerto, defensores del área protegida, y el cuerpo académico de la UNAM, buscan evitarlo.
EL DESPERTAR
El instituto cubre la importante prehistoria del área natural protegida, cuando los científicos y los pescadores comenzaron a trabajar juntos ante la eventual llegada de los desarrolladores y los prestadores de servicios, debido al replanteamiento de la poligonal y de los permisos de uso del parque marino en el propio Cancún e Isla Mujeres, que arrastraban un historial de abusos que la autoridad quiso meter bajo control.
“Empezamos el proyecto de área protegida en 1995, cuando se vio la presión sobre los arrecifes en Cancún; allí había un área natural protegida desde 1973, pero estaba mal la poligonal y no había un buen manejo, así que hicieron una recategorización del parque y esto iba a implicar cerrar los permisos, ya estaba sobrepasado el uso del arrecife, y se iban a retirar embarcaciones; la gente de Cancún volteó acá […] nos enteramos y empezamos a contactar a los pescadores para hacerles ver la situación que se nos podía venir encima, porque Puerto Morelos siempre había sido usado por los pescadores locales que luego fueron cambiando al turismo en empresas pequeñas, y de repente que se vinieran empresas gigantes como Aquaworld o Aquatours, con un turismo masivo, era un riesgo”, refiere Rodríguez Martínez. Jordán apunta: “El parque fue una iniciativa de bastantes personas, por muy diferentes razones; la idea es: vamos a proteger, se hace un periodo muy largo de discusiones y broncas con los otros sectores que no entienden por qué hay que protegerlo, porque lo único que ven es el beneficio inmediato […] es el único parque marino, quizás junto a Cabo Pulmo, en donde la comunidad es la que obliga a la autoridad a proteger el medio ambiente, y ahorita están felices porque es de los que más producen de todo el Caribe, y a mí me pareció interesante la discusión en la comunidad, ¿por qué se protege?, pues para dejárselo a los hijos; no es una comunidad culta, así que es difícil comunicar estos valores ambientales y crear un espíritu de ecología, construimos eso en muchas personas que se fueron sumando poco a poco, y finalmente lo logramos cuando vimos que la pesca iba disminuyendo, generaron sus propias zonas de exclusión, protegieron la langosta y el espacio arrecifal que era visitado por el turismo de esnorquel, lo cual les demostró que proteger era lo correcto”.
Se documentó que 60 por ciento de la población vivía del arrecife, pero de forma indirecta, prácticamente todos. El temor de que la zona se convirtiera en una segunda Playa del Carmen suscitó acalorados debates sobre el modo de proteger. El planteamiento inicial fue generar un área protegida en el mar y en la línea de costa, pero esto segundo fue fuertemente cuestionado por el sector hotelero. El decreto salió el 2 de febrero de 1998.
“El problema es que entre el manglar y la zona de mar está la franja costera, que es la parte municipal, y habría que delimitar exactamente todo lo que era el manglar; otro problema es que tiene dueños, hay terrenos que incluyen parte de manglar, no pueden construir nada ahí porque se los prohíbe la ley pero es propiedad privada, la zona federal es hasta donde llegue el agua, a 20 metros, así que no todo el manglar es federal […] proteger eso también iba a ser un relajo, determinar la zona federal precisa, luego de ver quién es el dueño de la zona adyacente, ver los registros públicos, luego hay discrepancias en Catastro entre lo que hay en Cancún y lo que se tiene en la capital, Chetumal; básicamente lo que nos dijeron fue si quieren meter lo del manglar nunca va a salir el parque, así que en 1998 fue lo que podíamos sacar; ya después ver lo del manglar, lo hemos querido pelear, pero están estos proyectos que se han hecho en los últimos quince años, en zona de manglar, aunque la ley lo prohíbe, son intereses muy fuertes”, añade la académica Rosa Rodríguez.
17 años después del decreto, la directora del parque marino, Martha Abundes, asegura que la Comisión Nacional de áreas Naturales Protegidas (Conanp) tiene listo el expediente para ampliar la protección a la zona continental, al demostrarse plenamente que los malos manejos y la depredación son causa de deterioro de los arrecifes. “Tenemos toda la información técnica fortalecida, desgraciadamente no ha sido escuchada con la fuerza que debería”, admite. Los investigadores de la UNAM creen que mucho de esa indiferencia reside en la postura del gobernador en funciones, Roberto Borge Angulo, pues pesan más sus relaciones con los empresarios “que generan empleos y desarrollo” que su paso por la Comisión de Medio Ambiente de la cámara de diputados federal.
Los inmobiliarios se opusieron a que el parque nacional ocupara tierras secas
Fernando Gómez Cusi es un comerciante del poblado. Señala su decepción sobre cómo la Conanp arrebató a los habitantes la suerte de cogobierno de la reserva que habían generado desde el nacimiento del parque. Tampoco cree que la llegada de grandes cadenas hoteleras sea una respuesta a la depresión económica, sobre todo, por el problema del “all inclusing” que no genera derrama en la economía local.
“Cuando se formó este parque marino se nos dijo que iba a ser para beneficio de la población, que íbamos controlar el uso de la zona […] hoy cualquier hotel tiene una concesión de zona federal, están privatizando las zonas públicas, y hacen lo que quieren. Cómo cambiaron todo: en 1979 yo trabajaba en el arrecife, estaba virgen, comíamos pescado, langosta, una vida marina increíble…”.
Gilberto le puso, diría el investigador Roberto Iglesias, una reseteada a los arrecifes, que se recuperaron. A la región le regaló un periodo de gracia que ha terminado.
Hoy, la utopía desarrollista ya llegó a redimirlos, tras más de un siglo de espera.
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CLAVES
El área protegida
El 2 de febrero de 1998 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto en el que se declara área natural protegida con el carácter de Parque Nacional, la región denominada Arrecife de Puerto Morelos, en el estado de Quintana Roo, con una superficie total de 9,066- 63-11 hectáreas.
“El arrecife sustenta ricas comunidades biológicas que se encuentran bien conservadas y tienen valor ecológico, económico, recreativo, comercial, histórico, educativo, estético y para investigación, lo que le confiere al área una importancia singular en el contexto nacional.
Adicionalmente la economía del poblado de Puerto Morelos y su área de influencia, depende de su conservación, ya que un alto porcentaje de la población se dedica a la pesca, al turismo y a la investigación sobre el ambiente marino, las cuales están estrechamente influenciadas por la salud del ecosistema”.
Este ecosistema “se encuentra amenazado debido a la presión ejercida por el crecimiento económico, poblacional y la infraestructura urbana de la ciudad de Cancún, donde las actividades de turismo masivo y aprovechamiento intensivo de los recursos naturales han ocasionado deterioro en la parte del sistema arrecifal adyacente a sus costas”.
jueves, 19 de marzo de 2015
Conservar y prosperar, una ecuación para el Cabo Pulmo
Sus habitantes originales viven entre la modestia y la extrema pobreza, pero se convencieron que su futuro sería más sombrío si no protegían su arrecife de corales.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
Los moradores de Cabo Pulmo ya conservaban su arrecife, asociados con los científicos de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), cuando se emitió el decreto de área natural protegida en modalidad de parque marino por el gobierno de Ernesto Zedillo, en junio de 1995. El arribo de la burocracia federal los irritó, confiesa Mario Castro, uno de los microempresarios de buceo y esnorquel más experimentados de la zona.
“Hubo restricciones a partir de entonces, y uno como miembros de la comunidad o como prestador de servicios se siente abofeteado; cómo en tu propia casa un canijo viene a imponerte cosas. Yo le dije a un funcionario: tú no me vas a venir a enseñar a conservar, cuando estabas en la escuela yo ya me estaba peleando por proteger este lugar, y serás una persona muy preparada y muy estudiada, pero yo llevo toda la vida aquí, y si para ti el conocimiento empírico vale un soberano cacahuate, allá tú, porque yo voy a seguir en esta región”, refiere.
Con el tiempo, se templaron los ánimos y ha reinado una relativa armonía. El éxito en mantener la única barrera arrecifal del Pacífico mexicano es patente, pero Mario y sus vecinos no quitan el dedo del renglón: conservar sí, pero con desarrollo. Y en Cabo Pulmo, los aborígenes no están en el quintil más rico de México por ingresos, según el famoso estudio de gasto e ingreso de hogares que realiza periódicamente el INEGI, no obstante el enorme valor monetario –para hablarlo en cifras, lenguaje que aman los tecnócratas que deciden presupuestos- que tiene la conservación de arrecifes. De hecho, con dificultades, los habitantes han sobrevivido entre la extrema pobreza y una incipiente clase media que puja por subir y se las ingenia para “sacar la carreta” en el día a día.
Mario es próspero dentro de esa descripción de una sociedad modesta, rural y de servicios. “Pero aunque apenas vivimos relativamente bien, queremos conservar; usted dirá, en qué ganamos, yo digo en que mantener el arrecife está asegurado el futuro de las próximas generaciones, y les decimos a nuestros hijos, nosotros ya hicimos el camino, ahora ustedes cuídenlo canijos, para que siga así”, subraya.
La pesca no era, y aún hoy no es, opción verdadera, advierte el investigador de la UABCS, Héctor Reyes Bonilla. “Ellos se dieron cuenta que depredar no era conveniente, que les salía mejor en economía ver un pez vivo, que un pescado muerto; a un pez vivo le metes buzos que lo ven y sacas 80 dólares, y allí podría estar para otros buzos y otros 80 dólares; a un pescado muerto le sacas 100 pesos una sola vez, y se echa a perder si no tienes congelación, entonces debes venderlo pronto o comerlo […] en los noventa, no había aquí prácticamente nada, estaba muy aislado. Era caro venir a pescar hasta acá, sacabas un poco y te lo tenias que llevar a La Paz siempre que tuvieras un buen congelador, porque en caso contrario, mejor pescabas en La Paz, donde tenías carretera, congelador, cervezas, de todo lo que requiere un pescador…”.
De cualquier modo, ha sido una actividad depredadora. “Los marinos a veces andan por aquí patrullando, pero más bien somos nosotros mismos: si vemos a alguien pescando vamos luego luego y le decimos, oye, estás dentro del parque, aquí no puedes pescar ni bucear para matar; o vemos gente en la playa que tira basura y le decimos, oye, esa basura al agua se la puede comer una tortuga, va a creer que es un molusco, y se va a morir”, dice Edmundo Minjares.
“Tenemos veda total en el área protegida, y los peces se están reproduciendo mucho; pero yo pienso que hay depredación por las noches, yo aquí duermo en la playa, y de repente está la noche en silencio, mucho silencio, salen ruidos de lanchas con motores de borda […] muchas autoridades no saben nada; aquí está prohibida la pesca a dos millas; si agarras un pez en pesca deportiva, libéralo, pero ese pez pasado mañana lo agarran en las costas de Sinaloa, porque los animales emigrantes recorren muchas distancias, el dorado, el atún, el sierra, ese al que los gringos llaman guajo; allá no hay la precaución de cuidar, lo pescan todo”, secunda uno de los líderes comunitarios, don Juan Castro Montaño.
Se queja: “además, la Secretaría de Pesca [sic] nunca hace responsables a los pescadores de chinchorro; en esas artes se enredan y mueren tortugas, se enredan porque se comen la carnada, luego he visto en los noticieros que hay gente que está investigando por qué se están muriendo, y para que nos hacemos pendejos, se quedan en las redes que traen los pescadores, desde La Cordillera, desde el volcán de La Soledad, hasta Lázaro, que en playa son 60 kilómetros, y de allí hacia mar adentro hay cientos y cientos de redes tendidas…”.
Después, el casi septuagenario patriarca de la familia más extendida de Cabo Pulmo, se pregunta, “¿Y por qué no se sabe la matazón de caguamas en los chichorros? Porque saben muy bien estos cabrones que no las pueden llevar a tierra, porque llegando, adiós, entonces la tiran muerta, se le llevan en la red ya ahogada, ya no alcanzó a salir a respirar, y se queda flotando para en uno o dos días llegar a la playa […] ahí ya le hacen los estudios para ver de qué se murió”. Algunos de esos quelonios hacen viajes tan lejanos como las costas del Japón. Pero eso es materia de más investigadores del Conapesca [consejo Nacional de Pesca], ironiza.
Cabo Pulmo es famoso, como cualquier lector puede constatar con una breve inmersión en redes sociales: está instalado en el imaginario colectivo como emblema de la conservación biológica, por la lucha de sus moradores y de los ecologistas contra titanes del tamaño de Cabo Cortés o Cabo Dorado. Pero pese a la fama, la vida cotidiana sigue siendo difícil.
Y más si se compara la calidad de vida de la comunidad flotante, casi toda extranjera, con los lugareños La subdelegada municipal, Elizabeth Cañedo, señala como logros que la gran dispersión ha llevado a implementar por ocho años el transporte escolar con “niños de El Salado y de Los Frailes que llegan en un transporte que pasa por los niños de aquí a las siete de la mañana para ir a La Ribera, y regresan como a las cuatro de la tarde; el año pasado por fin logramos tener un aula unitaria en Cabo Pulmo, y unos se quedan aquí y otros siguen viajando…”.
La tenencia de la tierra es un desastre: no están regularizada las modestas fincas de los aldeanos, y eso ocasiona otras dificultades como pocas obras de servicios, y apoyos de apenas algunos programas de combate a la pobreza. Los servicios médicos están en el centro de salud de La Ribera, a siete kilómetros, aunque la caravana de la salud los visita cada quince días. Tampoco ha llegado la red eléctrica, pero se está innovando con lámparas con celdas solares. Las casas también se adaptan a esa precariedad. Ha arrancado una campaña de reciclaje de basura, pues no hay recolección; la llegada al puerto es solamente por brecha, y lo que más preocupa es el agua potable: por fin tienen un sistema de clorado y un sistema de bombeo con energía fotovoltaica; el pozo está expuesto a la recarga del acuífero por los erráticos temporales que rigen la vida de estas tierras yermas.
Paulina Godoy Aguilar, promotora de la asociación Amigos para la Conservación de Cabo Pulmo, destaca el compromiso de ser sostenibles pese a la pobreza, “porque viven del arrecife, y porque ven los beneficios de conservarlo; puede ser algo tangible, cuando participan en un monitoreo de tortugas, o al llevar una muestra al laboratorio, saben qué están haciendo y para qué lo están haciendo, pero falta generar más beneficios pueden para que esa conservación sea sostenida”.
Lo admite el director del parque marino, Carlos Ramón Godínez Reyes: “entendiendo que en las áreas naturales protegidas mejor conservadas es donde vive la gente más pobre, y que nuestro modelo de conservación incluye a la gente, tenemos un serie de programas de protección y conservación de ecosistemas, restauración y trabajo comunitario, en la medida de sus posibilidades; ellos participan a través del consejo asesor, porque nos queda claro que no podemos trabajar ni tener éxito sin ellos”
A su juicio, el futuro del financiamiento de estas demarcaciones debe considerar los servicios ambientales; por ejemplo, la gran pesca comercial del Mar de Cortés podría ser un importante donador para la conservación, que le genera tantos beneficios económicos. Los desarrolladores turísticos son otro donante de enorme potencial.
Cabo Pulmo no es carta de cambio para inversionistas internacionales, como los estadounidenses que pretenden retomar el Cabo Dorado. “Tenemos un compromiso internacional en la Comisión sobre Diversidad Biológica, fuimos firmantes de ese tratado, y en ese marco se han puesto metas, de tener al menos 10 por ciento del mar territorial bajo un esquema de conservación; hoy no llega a 3 por ciento, y Cabo Pulmo está entre lo más importante”, sostiene.
Este es el enclave marino más importante para la productividad del Golfo de California. La prosperidad de sus grandes pesquerías tiene en estos reinos coralinos un secreto cada vez más amenazado.
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El valor de los corales
Los corales son sitios de reproducción de especies de pesca y de diversidad genética; contienen la erosión marina y generan un enorme potencial de recreación
En Tobago se estima un valor conjunto de los arrecifes de entre 100 y 130 millones de dólares para turismo; hasta 1.3 millones de dólares para pesca; y de 18 a 33 millones de dólares por protección de la línea de costa
En Santa Lucía, de 160 a 194 millones de dólares para turismo; de 0.4 a 0.7 millones de dólares para pesca y de 28 a 50 millones de dólares por protección costera
En Belice se han calculado, respectivamente, valores de hasta 176, 14 y 180 millones de dólares; en Islas Vírgenes, de 103, 3 y 7 millones de dólares; en Bermuda, de 405.9, 4.9 y 265.9 millones de dólares; y para el Caribe,de 2,100, 310 y 2,200 millones de dólares
Fuente: Hacia la Resiliencia del Arrecifey Medios de Vida Sustentables, un manual para los administradores de arrecifes de coral del caribe.
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