Mostrando entradas con la etiqueta Archivo personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Archivo personal. Mostrar todas las entradas
domingo, 28 de mayo de 2017
La construcción de un mito
La tradición mexicana del Guadalajara lo convierte en máximo ícono de la Liga en una historia de oro que comenzó el Campeonísimo
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
La propaganda del rival de las Chivas en Guadalajara, el Atlas, dice: “si te lo explico no lo entenderías”, aludiendo al racionalmente incomprensible apoyo pasional de la Fiel (la afición rojinegra) a un equipo que sólo fue campeón en 1951. Pero la realidad es que el fenómeno de Chivas es aún más incomprensible y singular, pues de todos los equipos dominantes históricamente en las ligas más prominentes del mundo, es el único conjunto que ha tenido logros notables jugando solamente con nacionales.
Discutir si México forma parte o no de las ligas más importantes del planeta demandaría otro debate. Pero baste decir que en toda América, la inversión en jugadores y la infraestructura propia lo pone por encima de Estados Unidos y Argentina, y a la par de Brasil.
No se puede soslayar el fenómeno del nacionalismo como parte de la historia de un país que hizo una revolución social hace poco más de un siglo –el equipo de futbol se fundó en el ocaso del porfiriato, en 1906-, en que la recuperación de aspectos identitarios fue respuesta a la globalización porfirista y un modo de asumir beligerancia simbólica frente al temido enemigo de norte, Estados Unidos. Sumergido todo el siglo XIX en invasiones y guerras civiles, la creación de símbolos fue una tarea esencial que se impusieron los regímenes presidencialistas, aun obviando viejos conflictos históricos, como el sostenido con la iglesia católica incluso en fechas tan recientes como los años del cardenismo (1934-1940).
Esto explica un cine mexicano cuya época de oro es de gran calidad histriónica y argumental, pero complaciente al fabricar ficciones mexicanistas y reelaborar mitos fundamentales como el guadalupanismo. Es el cine el que apunta a Guadalajara y a su provincia como enclave de valores por los que el país quiere ser reconocido: lugar de charros y rancheros bravos e incorruptibles; de mujeres hermosas, castas y fuertes; de un pueblo celoso de sus costumbres, respetuoso de la autoridad civil y profundamente religioso. La ciudad alcanza su cúspide alrededor del año 1964, cuando nace el tapatío un millón. Ostenta al primer cardenal mexicano, el arzobispo José Garibi Rivera, un desarrollo material sin precedentes, una clase política de miras amplias y varios de esos iconos que han emergido en la modernidad, una vez que la guerra ha perdido prestigio ante los ojos civilizados, como sublimación del hombre violento y atávico popularizado por Freud: los deportistas. Es la época de oro de pugilistas, de las danzantes, de los atletas… y de las Chivas del Guadalajara.
En 1964, el Rebaño Sagrado (cliché genial creado a posteriori por el gran locutor Ángel Fernández) ya ha roto todas las marcas de la historia del futbol nacional: vive en apogeo la leyenda del Campeonísimo, un equipo que ha sido repetidamente ganador de ligas: 1957, 1959, 1960, 1961, 1962, que levantará el verano de ese año su sexta liga y una más en 1965. Si no fuera porque el Oro detuvo la marcha de trofeos (subcampeonato de 1963), esta generación habría acumulado siete ligas consecutivas, pero se ha quedado en cuatro, una marca no superada, ni por asomo, en toda la historia del futbol profesional mexicano.
La generación ganadora que encabezaban el querido Salvador Chava Reyes, el incomparable Héctor Hernández (para muchos, el mejor futbolista mexicano de todos los tiempos, con perdón de Hugo Sánchez y Rafael Márquez) y el extraordinario defensa que “secó a Garrincha”, José Jamaicón Villegas, así como el emblemático portero Jaime Tubo Gómez, han sido el fundamento de la grandeza de las Chivas. Es reproche normal de aficionados de otros equipos la mala cosecha después del título de 1965: apenas cuatro ligas y cuatro subcampeonatos, como si la creciente extranjerización del futbol mexicano le pegara las posibilidades del equipo de los mexicanos y los llevara a competir en desigualdad.
Pero Chivas se ha aferrado a su tradición, que le garantiza una popularidad permanente. Debe montar equipos caros, porque el producto nacional de calidad es costoso y al ser su única posibilidad, el vendedor aprovecha. Pero los réditos comerciales son también muy importantes, lo que compensa la sobrecarga. Con la posibilidad de levantar hoy su campeonato de liga número 12, habrá que ver si eso da para recuperar un mito que se hace viejo, y los mexicanos encabezados por la mística del ex crack del River Plate, Matías Almeyda, pueden dar pie a una segunda época de oro. Con puros mexicanos. Definitivamente, si se los explicara a los de afuera, no entenderían este aferramiento a las raíces, cuando la ética de hoy es “ganar, como sea”.
LAS LIGAS DE CHIVAS
1956-1957
1958-1959
1959-1960
1960-1961
1961-1962
1963-1964
1964-1965
1969-1970
1986-1987
Verano 1997
>
Apertura 2006
MC
viernes, 19 de mayo de 2017
Historias de muerte y vida entre los llanos rulfianos
Esta es la historia del médico más famoso de la región del Llano en llamas, quien con 90 años a cuestas, recuerda su amistad lejana con el autor de Pedro Páramo y su épica personal en una región abandonada.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
Hace setenta años, la modernidad irrumpió a trompicones en el viejo Llano grande ('El llano en llamas'). Lo recuerda uno de sus protagonistas: el médico Mónico Soto Grajeda, quien llevó un ejercicio pionero de la medicina como un apóstol entre paganos a este remoto espacio aislado del sur de Jalisco, que en los años 40 y 50 del siglo XX aún era territorio de caciques explotadores, de pobreza e ignorancia, de ríos desbordados, de fanatismo religioso y de hombres rudos y silenciosos.
"La vida era muy difícil; en el suelo se cultivaba el maíz, era lo que más se cultivaba, los caminos era de tajo, con burros y con bestias sacaban los alimentos; azúcar y sal, venían de Ciudad Guzmán, de Autlán; trocas no había, el primer camión que entró aquí fue en 1922, lo traía Rito Soto, tío mío [...] lo mataron en San Gabriel porque era liberal. Y él también trajo el primer piano, gustaba de la música, enseñó a tocar el piano, se formó una orquesta que daba las serenatas por 80 pesos la hora; la luz, cuando había corriente, se iba a las once de la noche y el pueblo quedaba a oscuras, es cuando aprovechaba uno para sacar vino y contratarla...".
El médico, quien gozó de la amistad de Juan Rulfo, habita en la sonriente población de Tonaya, la orilla poniente de la áspera planicie marcada por el río Ayuquila y sus afluentes, entre los que destaca el Tuxcacuesco, esa toponimia azarosa que forma parte de las primeras versiones del mítico Pedro Páramo.
"En 'Diles que no me maten' [en realidad se trata de 'No oyes ladrar a los perros'], hay como una referencia de mí: 'miren viene un enfermo, ah no, camínenlo, llévenlo a Tonaya, ahí hay un médico'; creo que se puede referir a mí, en esos años yo atendía a todos, era el único doctor...", subraya.
Egresado de la Universidad de Guadalajara, formó parte de la generación 1947-1953, considerada por muchos conocedores como "la época de oro de la medicina". Don Mónico salió de la región al terminar la primaria, y regresó con el título de médico general, quince años después. Su cédula profesional 63865 le fue otorgada en 1957. "Desde 1953 hasta 1960 fui el único doctor; ya en el 60 comenzaron a llegar otros; todo el pueblo se atendía conmigo, y yo me surtía de las farmacias Levy o Guadalajara, incluso el dueño de éstas, Roberto Arroyo Chávez, que ya está muerto, fue compañero mío...".
De esas aventuras y reflexiones llena este relato. Lo ha hecho cuando tenía 89 años y ahora pasa de 90, diez abajo del célebre escritor que sirve de leitmotive de esta conversación con MILENIO JALISCO, a caballo entre los 60 años de la publicación Pedro Páramo y el centenario del orfebre, en este mayo solar de 2017.
Tierras remotas
La vida de un médico rural. Sin infraestructura, "lo complicado era el traslado; todo de hacía en bestia, iba a los pueblos y rancherías para atender enfermos y partos [...] hoy todo se quiere resolver con cesáreas, y es sólo para sacar dinero a la gente, porque en 90 por ciento no hacen falta; aquellos partos eran de un estoicismo bárbaro, partos en las rancherías donde estaban los parientes, los tíos, los primos y demás, y ahí todos veían el parto como algo natural [...] llegar a Apulco, la hacienda de los Rulfo Vizcaíno, era pasar con el río crecido, pero allí se instaló un pequeño centro de salud donde atendía partos mucho tiempo; había muchos lugares más lejanos: en una ocasión llegué hasta la cima de Cerro Grande, La Pasión, y eran siete horas a caballo; esta lejísimos, tenías que pasar Tuxcacuesco y de ahí seguir una subida".
- Era realmente algo parecido a un apostolado...
- Sí, realmente es difícil describirlo actualmente; alguna vez hice un trabajo sobre mi labor en las zonas rurales y lo presenté en la UdeG; les llamó mucho la atención, ciertos casos que creían imposibles: cuando me casé, en 1955, me fui de luna de miel y al regresar, ya me estaban esperando en una ranchería; yo no quería, venía cansado, hasta que uno de los hermanos Michel, de aquí, me dijo, vamos Mónico; cuando llegué a Los Ranchitos, la señora ya se había aliviado, el niño estaba de fuera, con la placenta y le tuve que cortar el cordón, que estaba ya como chicharrón; me traje a la enferma a Tonaya para sacarle la placenta, yo creyendo que se iba a morir, pero no, tenían una resistencia bárbara...".
Don Mónico es uno de los personajes ilustres de Tonaya. Ha dejado la práctica médica por la edad avanzada, y vive con su pareja, una mujer que lo apoyó durante 25 años como asistente, tras su matrimonio. Algunos lo consideraban malhumorado, enérgico, pero se trata de un anciano afable, que se disculpa constantemente por su "mala memoria", y que cree que la práctica médica cayó en poder de comerciantes de la salud con pocos escrúpulos. En cierto modo, también es un personaje rulfiano, librepensador que se ha ganado el respeto de curas –trabajó de cerca con algunos, pues la asistencia de los enfermos acompañaba al sanador del cuerpo y al del alma- y cuyo nombre ostenta la casa de la cultura de su municipio natal.
"Hubo un padre, Salvador Vargas, de Apulco; con él caminé a Los Amoles y a otros ranchos; yo tenía buena voz y él también; no es por presumir, a le gustaba la música yucateca, como Caminante del Mayab, y siempre llevaba un pistolón [...] fuimos buenos compañeros, pero estábamos en partidos distintos : el gritó una vez fuera del templo: ¡si Benito Juárez no está en el infierno, es que el infierno se hizo para tostar calabazas! Siempre han odiado a don Benito y yo soy admirador...".
- Como liberal, una relación interesante con la iglesia católica...
- Mucho, no dejan de visitarme y yo nunca me he retirado de ahí [...] incluso por aquí pasan peregrinaciones y dicen, vente Mónico, y una vez me metí en una, con todo y mi fama.
Su voz ya perdió consistencia, su mirada brilla en sus ocasionales parpadeos y su delgadez enjuta parecería la vestimenta ideal del viaje hacia la tumba, pero un hombre que ha estudiado la vida y la ha defendido en condiciones extremas, no se resigna. Su memoria desigual es la barca que lo mantiene titubeante en el mundo de los vivos. Don Mónico platica sobre sus pequeñas épicas de una región rural que vibra como el famoso poema de Apollinaire: "El amor se ha vuelto malvado / Qué se aviven las llamas de la hoguera / Mi alma se desnuda bajo el sol / En el llano han brotado llamas / Y nuestros corazones penden" ("La hoguera", 1911).
Milagros extremos
Los casos extremos son notables, incluso contados por la voz de un espíritu escéptico y positivista. "Llegué a atender partos increíbles; recuerdo una vez que me llevaron a El Palmar, con los Camberos, a un lado de Tuxcacuesco, de tres a cuatro horas a caballo; llegué y a la enferma, que había parido, le sentían como una pelota en el estómago, me dijeron que no le había salido lo demás, pero no era lo demás, no era la placenta: era otro niño que nació al siguiente día...".
- ¿Sobrevivió ese niño?
- Sí, perfectamente. Hoy inventan pretextos para cobrar por operaciones, que traen cordón enredado y tonterías que inventan, y estos sí fueron casos tremendos. Y no se me olvida porque además, nunca me pagaron todo: les cobré 150 pesos, y me dieron 50 o 100.
El mundo real del que se alimentó la imaginación trágica de Juan Rulfo, cuyo centenario se cumplió esta semana, no es demasiado alejado de los viejos habitantes atormentados, y enredados en el pensamiento mágico.
"Había distintas variedades de lepra, yo lo estudié con el doctor Barba Rubio, y en el rancho de Los González le tenían miedo a las pitayas porque había unos leprosos por ahí, que no eran contagiosos, sino lepromatosos, y se pensaba que esa fruta podía contagiar [...] habían niños que nacían de tres o cuatro meses, y estaban deformados, y decían: tuvo un animal; Mónico va a ver, y no, eran niños que nacían con el hígado o la cabeza más grande, y que a veces no parecían gente humana; oye, ve a ver al difunto porque se siente que respira, y ahí va Mónico, pero iban mas con la ilusión de que viviera, estaban bien muertos...".
- La medicina se abrió camino entre muchas ideas populares.
- Y entre mitos, mitos.
- ¿Era el mundo de Juan Rulfo?
Si, y Juan Rulfo platicaba mucho conmigo. Incluso cuando fui director de la secundaria le hicimos un pergamino, lo invité y me dice, no puedo, ando en Alemania, y ya vino su hijo Carlos a recibirlo; nos tratábamos de tú a tú, nos decíamos Moniquillo y Juanillo [...] yo lo invitaba a la casa, se dice que el Indio Fernández lo enseñó a beber, pero fíjate que nunca lo llegue a ver tomado, ni un día; pero se le veía cara de triste, a su papa Nepomuceno lo mataron aquí, atrás de ese cerro [señala hacia la parte baja del llano, a las orillas del río Armería], y fue un muchacho de Tolimán, porque como hacendado era muy duro; el motivo fue que una vez se lo cuereó, y este, borracho, lo anduvo cazando y lo mató.
La pérdida de la madre y la soledad completan el cuadro de melancolía que rodea el aura del famoso creador. Su médico, en cambio, siempre fue un hombre de acción.
"Yo ya no ejerzo, y fue apenas en agosto de 2014; a mí me decían, ya retírate Mónico, y yo como si nada, hice baquetonada y media, maté a varios, por eso compré un lote grande en el panteón, para que no me griten ahí", señala festivo.
No obstante, se defiende: "aunque los fracasos no los presenta uno, debo decir que nunca se me murió un paciente, nunca, tuve una gran suerte; ahí el de arriba es el que manda, me ayudó la experiencia en el Hospital Civil de Guadalajara
- ¿Nunca renunció al deber, nunca dijo no voy, es peligroso?
- Ah no, no; yo tuve una camioneta Ford 1970 y la llegué a llevar al río, con el agua hasta el cofre: a ver si no se apaga, pero entre la necesidad y que uno es más joven, se arriesga; llegaron a venir por mí en caballos que en lugar de estribo tenían soga, luego andaba con la pata torcida por caminar en la noche; eran tragedias tremendas, pero al llegar al rancho luego luego se veía la alegría de la persona enferma...
- ¿Por qué se decidió por la medicina?
- No sé. Algunos compañeros querían ser médicos, pero al llegar a la sala donde teníamos los muertos se salieron y ninguno estudió medicina; a mí me gustó no sé por qué. El primer día que salí de los muertitos no comí, olía a puerco muerto [...].
Es que "después se impone uno", agrega Mónico, impasible: "si ha de ser nuestra vecina, tenemos que aprender a mirar a la muerte...", remata, meditabundo.
SRN
sábado, 15 de abril de 2017
60 años, Pedro Infante ...tal vez no murió
Francisco Godínez Rodríguez, cantante.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
Que Pedro Infante no había muerto era una de las "verdades alternativas" más populares en el México de la segunda mitad del siglo XX, a la altura de "un mundo nos vigila" de Pedro Ferriz Santacruz, y sin la ambición ramplona, manipuladora y siniestra, con ecos de un Derrida leído sin puntuación - o quizás redactado al revés-, que ese "modelo" ha pretendido adquirir entre los "intelectuales" de la administración Trump.
En cierto modo, esa conseja incomprobable revela lo fuerte que la figura del cantante y actor mazatleco ha calado en el imaginario nacional. Ningún otro integrante del Star sistem del sur del río Bravo podría aspirar a ese lugar.
Pedro, sin ser el mejor cantor ni el mayor actor de la "época de oro" de la cinematografía nacional para eso están Emilio Tuero, Jorge Negrete o Javier Solís en el primer departamento; Pedro Armendáriz, Cantinflas o Fernando Soler en el segundo , es el más querido. Para que los tapatíos entiendan: estamos ante una especie de Salvador Reyes, el mediocampista del Campeonísimo Guadalajara que jugaba al lado de gigantes como El Chale Héctor Hernández o el magnífico Jamaicón Villegas, pilares de la generación más ganadora de la historia del futbol mexicano, y que sin embargo, por ese misterio llamado carisma, el famoso Chava representa mejor.
Así, Pedro Infante, el carismático, el de la voz de crooner educada y melosa, el de las escenas tragicómicas de Nosotros los pobres, Los tres García o Escuela de vagabundos; el audaz piloto de avioneta que murió joven para ponerle el ejemplo a James Dean de que las pasiones personales importan más que la existencia;el boxeador de bíceps y tríceps poderosos que con Pepe el Toro se adelantó 30 años a Rocky Balboa, es un hombre y un icono que muchos mexicanos desearían, aún hoy, ser.
Francisco Godínez Rodríguez, nacido en la perdida ranchería de Canales, en el municipio de La Barca, Jalisco, es uno de sus admiradores más genuinos. No solo guarda una semejanza física con Pedro Malo de Dos tipos de cuidado, sino que ha educado su voz para cantarlo. Pero lo que más le gusta a Pedrito, como le dicen sus conocidos, es que su vida real se parece mucho a las que ilustró Pedro Infante en sus películas.
"Mi vida fue muy bonita, pobre pero alegre; mi padre fue chivero, y fui el tercer hijo, igual que Pedro; vivimos en casa de zacate, de tejas, y me nació ser fan de Pedro porque llevé una vida similar a las películas [...] cuando él se mato en 1957 tenía yo dos años; en el rancho no teníamos servicios, yo vine ver sus películas en Guadalajara, como a los doce años, y todas me llegaban", explica.
Además de la pobreza, que a los cinco años debía trabajar cuidando chivos y llevando leña, le tocaron tragedias íntimas como la muerte de siete de sus hermanos. "Fuimos 15 hijos, igual que el tamaño de la familia de Pedro; nueve murieron y quedamos seis; de diferentes enfermedades, todo se trataba de curar con raíces y hierbas del rancho, no había medicinas y aunque el hospital nos quedaban en Ocotlán, como a diez kilómetros, no había dinero [...] se le morían a mi mama en los brazos, yo recuerdo esos tiempos, la verdad fueron muy tristes".
Su madre murió de 71 años, hace cinco; su padre de 62, los que don Francisco tiene, hace como 20. Le costó mucho trabajo desarraigarse del rancho, pero la ciudad lo encandilaba.
En Guadalajara habitó en Polanquito, y como un profesor lo quiso dejar en mal con sus compañeros, abandonó la escuela desencantado y comenzó su largo peregrinar por trabajos diversos: panadero, fabricante de mosaico –"a los quince años yo traía mi chalán"-; supervisor de una fábrica de balones y once años en la fábrica de galletas Maribel. En 1982 quiso probar suerte como cantante. "Lo vi como una posibilidad de que con buena suerte eso me abriera las puertas, poder cantar en diferentes lugares y ganar dinero, pero no se me dio...".
Su relanzamiento estelar ocurrió a bordo de un minubús de la ruta 604 en Circunvalación. Allí cantó a capela y se ganó el apelativo de "Pedrito"; y si bien no come del arte y depende de ingresos de trabajos menos rimbombantes pero de más seguro flujo monetario –"soy conserje de un edificio, pero me gusta que me digan administrador, se oye mejor"-, el canto de este juglar de vida complicada como personaje de ficción de Nosotros los pobres, se puede apreciar los domingos en la plaza del templo Expiatorio, donde todo mundo le llama como a su admirado norteño, y decirle su nombre original es tan extraño, que a él mismo no le parece tan grave que le cambien el "Godínez" de su padre por "Galván", como se incurrió en cierta radiodifusora local...
Don Pedrito festeja a su ídolo con todo México, sin pensar en verdad, en deconstrucción y en Derrida, aunque él ya sea ejemplo de confusión de personajes. En cierto modo, Pedro Infante no ha muerto.
viernes, 16 de diciembre de 2016
PERIODISMO ESTRIDENTE
por Agustín del Castillo
Con casi 28 años cumplidos en el ejercicio de esta profesión, que me ha permitido conocer personas, regiones y asuntos de lo más variopinto, tanto en Jalisco como en muchos rincones de mi "Suave Patria" (mejor cito la fuente: Ramón López Velarde), y abrevar muy generosas posibilidades de relatar historias, me siento obligado a dar mi opinión sobre el escándalo en redes desatado por el presunto plagio de Andrea Cárdenas Novoa, joven reportera de El Informador y Premio Jalisco de Periodismo en reportaje 2016, a un trabajo publicado trece años antes por la muy reconocida reportera Antonieta Flores Astorga. Mi conclusión, tras leer ambos textos, es que se comparte fuente y la fuente habla cosas similares; y nada más. Nadie es dueño de la información y una vez que se publica, ésta vuela. Cabría plagio si la chica que fue víctima no hubiera sido entrevistada, y es evidente que sí lo fue porque existen las grabaciones. Que ciertas palabras y ciertos giros narrativos se repitan porque, sobre todo en notas más o menos rojas, hay clichés al momento de escribir, -al grado de que muchas veces salen de modo "natural" guiones y estructuras muy similares-, quizás denote que el reto que tenemos los contadores de historias es madurar un estilo propio y salir de los lugares comunes que empobrecen nuestros textos, los hacen predecibles y los mimetizan con los textos del vecino. Pero ese es un problema muy distinto. También denota la urgencia de que los editores, los buenos editores que han dado tanto lustre en el pasado a las redacciones de nuestros diarios, regresen. Ellos son el mejor auxiliar del reportero para lograr los enfoques informativos novedosos y para que los relatos resulten más frescos, mejor estructurados, consistentes y fluidos. Esa es la gran lección que los dueños y directivos de los medios, deberían asumir como un corolario positivo de esta estridencia que me parece excesiva e injusta para Andrea, y que no añade nada al bien ganado reconocimiento que tiene ya Antonieta en el periodismo. Sé que hay voces que piensan diferente, pero el medio periodístico debería aprender a ser más tolerante con la divergencia de opiniones; lo contrario va contra la esencia de libertad crítica que se supone es la piedra fundacional del periodismo. Y ese es un desafío formidable, pues somos hijos de una "Suave Patria" que casi siempre es intolerante y ciega a la discusión abierta y de buena fe. Reitero mi mayor consideración para Antonieta y para Andrea.
Con casi 28 años cumplidos en el ejercicio de esta profesión, que me ha permitido conocer personas, regiones y asuntos de lo más variopinto, tanto en Jalisco como en muchos rincones de mi "Suave Patria" (mejor cito la fuente: Ramón López Velarde), y abrevar muy generosas posibilidades de relatar historias, me siento obligado a dar mi opinión sobre el escándalo en redes desatado por el presunto plagio de Andrea Cárdenas Novoa, joven reportera de El Informador y Premio Jalisco de Periodismo en reportaje 2016, a un trabajo publicado trece años antes por la muy reconocida reportera Antonieta Flores Astorga. Mi conclusión, tras leer ambos textos, es que se comparte fuente y la fuente habla cosas similares; y nada más. Nadie es dueño de la información y una vez que se publica, ésta vuela. Cabría plagio si la chica que fue víctima no hubiera sido entrevistada, y es evidente que sí lo fue porque existen las grabaciones. Que ciertas palabras y ciertos giros narrativos se repitan porque, sobre todo en notas más o menos rojas, hay clichés al momento de escribir, -al grado de que muchas veces salen de modo "natural" guiones y estructuras muy similares-, quizás denote que el reto que tenemos los contadores de historias es madurar un estilo propio y salir de los lugares comunes que empobrecen nuestros textos, los hacen predecibles y los mimetizan con los textos del vecino. Pero ese es un problema muy distinto. También denota la urgencia de que los editores, los buenos editores que han dado tanto lustre en el pasado a las redacciones de nuestros diarios, regresen. Ellos son el mejor auxiliar del reportero para lograr los enfoques informativos novedosos y para que los relatos resulten más frescos, mejor estructurados, consistentes y fluidos. Esa es la gran lección que los dueños y directivos de los medios, deberían asumir como un corolario positivo de esta estridencia que me parece excesiva e injusta para Andrea, y que no añade nada al bien ganado reconocimiento que tiene ya Antonieta en el periodismo. Sé que hay voces que piensan diferente, pero el medio periodístico debería aprender a ser más tolerante con la divergencia de opiniones; lo contrario va contra la esencia de libertad crítica que se supone es la piedra fundacional del periodismo. Y ese es un desafío formidable, pues somos hijos de una "Suave Patria" que casi siempre es intolerante y ciega a la discusión abierta y de buena fe. Reitero mi mayor consideración para Antonieta y para Andrea.
miércoles, 16 de noviembre de 2016
UN APUNTE OBLIGADO: TITO LUGO Y EL PERIODISMO EN JALISCO
Agustín del Castillo / Guadalajara
El pasado mes de marzo de 2016, la Asociación Mexicana de Hidráulica, capítulo Jalisco, que preside el ingeniero Guillermo Vargas Rojano, me invitó a dar una plática en un ciclo de conferencias en torno al agua, para poner en claro ante sus agremiados el papel de los medios de comunicación ante los conflictos que por el tema se dan en el país. Titulé mi intervención -que fue tal vez el 14 de marzo, al filo de la noche-, “Periodismo y los conflictos del agua, una agenda urgente”. Entre quienes me escuchaban se encontraba el director de la Comisión Estatal del Agua, Felipe Tito Lugo Arias, a quien conozco desde hace dos décadas y media y de quien siempre he tenido deferencias profesionales y un respeto irrestricto a mi trabajo como comunicador.
El día de ayer, al comparecer ante los diputados de la Comisión Especial del Agua, creada ex profeso para afrontar la crisis política y social desatada por la disputa de las aguas del río Verde, el funcionario se ha encargado de recordar mi punto de vista sobre el tema.
En esa aportación mía a las conferencias, recordé ante los ingenieros y administradores del agua una frase que le ha quedado muy nítida en la memoria al titular de la CEA Jalisco, y que en realidad es autoría del periodista argentino Horacio Verbitsky. La repito una y otra vez ante la urgencia de que la institución periodística no pierda la brújula sobre su papel esencial, que no es ser soporte y legitimador de los proyectos del poder, por más buenos que estos sean; sólo en la medida en que los periodistas lo recordemos, estaremos en posibilidad de mantenernos como un contrapeso de los poderes institucionales y fácticos, aquello que ha descrito recientemente Diego Petersen -a propósito de los frecuentes desencuentros de Enrique Alfaro, alcalde de Guadalajara, con los medios de comunicación locales-, como “los perros guardianes de la democracia” (http://opinion.informador.com.mx/Columnas/2016/06/27/es-el-tonito/), una vieja receta que en México ha sido especialmente complicada de cristalizar por la histórica colusión de prensa y poder que nos heredó el viejo PRI, y del que sus sucesores quieren echar mano como si fuera el patronato que el papado le concedió a la monarquía española sobre la iglesia católica, reclamado en el México independiente por gobiernos confesionales, laicos e incluso antirreligiosos... o sea, como si fuera parte inherente de la función del Estado, que no cree en la patraña esa de la “prensa libre” y siempre ve a un conspirador político detrás de esos fuegos vertidos por la libertad informativa (casos recientes: la cobertura de Mural de los antecedentes criminales del hoy ex presidente del Supremo Tribunal de Justicia Carlos Vega Pámanes, o la cobertura crítica de los controles de confianza del jefe policiaco tapatío Salvador Caro Cabrera por Milenio Jalisco).
El caso es que hice mía en esa presentación la ruda y esencial definición de periodismo de Verbitsky. Periodismo “… es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa; de la neutralidad, los suizos; del justo medio, los filósofos, y de la justicia, los jueces. Y si no se encargan, ¿qué culpa tiene el periodismo?” (en “Un mundo sin periodistas”).
El pasado 27 de octubre, saludé a Tito Arias previo a una reunión de trabajo sobre desarrollo urbano en Casa Jalisco, que presidió la titular federal de ese tema, la ex regente capitalina Rosario Robles Berlanga. En esa ocasión, al lado del urbanista Francisco Pérez Arellano, el director de la CEA me recordó los puntos de mi plática de marzo, en tono que iba de la ironía al reproche, y particularmente dijo algo que me obligó a corregirlo: que yo había dicho que el trabajo de la prensa era generar conflictos porque vivimos del conflicto. Yo le dije, palabras más o menos: “no, no creamos conflictos, los encontramos; las sociedades democráticas viven inmersas en el conflicto y es nuestra tarea identificarlos y convertirlos en tema de discusión y debate por el bien de esa misma sociedad”.
Ayer, en palacio de gobierno, Lugo Arias ha vuelto a esa idea. Dijo: "Yo siento que eso nos ha afectado en Jalisco desde hace mucho, porque los medios de comunicación crean conflictos, fomentan el debate, informan lo que supuestamente se oculta, crean controversia y no son amigos de nadie […] la cuestión mediática que ha creado un punto de opinión negativa en la sociedad nos tiene en estas circunstancias” (ver http://www.mural.com/aplicacioneslibre/articulo/default.aspx?id=985819&md5=b8ec38b5e0b1023fe7bbdeba408e6852&ta=0dfdbac11765226904c16cb9ad1b2efe).
El resumen que ofrece Mural parte de este primer párrafo: “Si no ha habido un avance en el tema de abasto para la Zona Metropolitana de Guadalajara, es porque los medios no lo han permitido”. Sigue: “El Comisionado Estatal del Agua insistió en que la sociedad, los políticos y los medios de comunicación son los causantes de que los proyectos como El Zapotillo no se lleven a cabo…”.
Peligrosas conclusiones, porque hace parecer que los medios de comunicación son enemigos de que la sociedad funcione bien. Y parece un guiño nostálgico a esos tiempos en que lo que se dictaba desde la presidencia de la república, o el palacio de gobierno, o el palacio municipal, se acataba, y todo era armonía y eficiencia: los desplazados eran un mal necesario pero casi nadie hablaba de ellos. Los efectos ambientales y económicos como los que afronta la meseta alteña con el trasvase de El Zapotillo a León ni siquiera formaba parte del sistema de cuentas y saldos de los proyectos.
Lástima que un ingeniero tan capaz como Tito Lugo no reconozca que la base de un sistema democrático es la discusión, que los datos de un proyecto incluyen territorio y sociedad, y no como antes, que pendían sólo de la decisión de élites, y que hoy nadie tiene de antemano el poder de imponer nada. O no debería. Pero si se considera el renovado prestigio de modelos autoritarios tipo Sudamérica o la retórica agresiva contra los medios del nuevo presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, tal vez él está bien y nosotros mal en la interpretación de los tiempos históricos. Lo que refuerza la percepción de que vienen tiempos difíciles para las libertades básicas en este hemisferio.
No está de más recordar la manida frase del vizconde de Chateaubriand, premisa básica de las sociedades democráticas que nacieron tras la revolución francesa. “La libertad de prensa es el fundamento de todas las libertades […] prefiero la libertad sin Constitución a la Constitución sin libertad”. Lo primero que suprimen los dictadores es la libertad de prensa y caen como dominó todas las demás. Porque en materia de libertad, incluso para la más primaria, la de pensamiento, no debemos olvidar: si no se puede decir, no existe.
El pasado mes de marzo de 2016, la Asociación Mexicana de Hidráulica, capítulo Jalisco, que preside el ingeniero Guillermo Vargas Rojano, me invitó a dar una plática en un ciclo de conferencias en torno al agua, para poner en claro ante sus agremiados el papel de los medios de comunicación ante los conflictos que por el tema se dan en el país. Titulé mi intervención -que fue tal vez el 14 de marzo, al filo de la noche-, “Periodismo y los conflictos del agua, una agenda urgente”. Entre quienes me escuchaban se encontraba el director de la Comisión Estatal del Agua, Felipe Tito Lugo Arias, a quien conozco desde hace dos décadas y media y de quien siempre he tenido deferencias profesionales y un respeto irrestricto a mi trabajo como comunicador.
El día de ayer, al comparecer ante los diputados de la Comisión Especial del Agua, creada ex profeso para afrontar la crisis política y social desatada por la disputa de las aguas del río Verde, el funcionario se ha encargado de recordar mi punto de vista sobre el tema.
En esa aportación mía a las conferencias, recordé ante los ingenieros y administradores del agua una frase que le ha quedado muy nítida en la memoria al titular de la CEA Jalisco, y que en realidad es autoría del periodista argentino Horacio Verbitsky. La repito una y otra vez ante la urgencia de que la institución periodística no pierda la brújula sobre su papel esencial, que no es ser soporte y legitimador de los proyectos del poder, por más buenos que estos sean; sólo en la medida en que los periodistas lo recordemos, estaremos en posibilidad de mantenernos como un contrapeso de los poderes institucionales y fácticos, aquello que ha descrito recientemente Diego Petersen -a propósito de los frecuentes desencuentros de Enrique Alfaro, alcalde de Guadalajara, con los medios de comunicación locales-, como “los perros guardianes de la democracia” (http://opinion.informador.com.mx/Columnas/2016/06/27/es-el-tonito/), una vieja receta que en México ha sido especialmente complicada de cristalizar por la histórica colusión de prensa y poder que nos heredó el viejo PRI, y del que sus sucesores quieren echar mano como si fuera el patronato que el papado le concedió a la monarquía española sobre la iglesia católica, reclamado en el México independiente por gobiernos confesionales, laicos e incluso antirreligiosos... o sea, como si fuera parte inherente de la función del Estado, que no cree en la patraña esa de la “prensa libre” y siempre ve a un conspirador político detrás de esos fuegos vertidos por la libertad informativa (casos recientes: la cobertura de Mural de los antecedentes criminales del hoy ex presidente del Supremo Tribunal de Justicia Carlos Vega Pámanes, o la cobertura crítica de los controles de confianza del jefe policiaco tapatío Salvador Caro Cabrera por Milenio Jalisco).
El caso es que hice mía en esa presentación la ruda y esencial definición de periodismo de Verbitsky. Periodismo “… es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa; de la neutralidad, los suizos; del justo medio, los filósofos, y de la justicia, los jueces. Y si no se encargan, ¿qué culpa tiene el periodismo?” (en “Un mundo sin periodistas”).
El pasado 27 de octubre, saludé a Tito Arias previo a una reunión de trabajo sobre desarrollo urbano en Casa Jalisco, que presidió la titular federal de ese tema, la ex regente capitalina Rosario Robles Berlanga. En esa ocasión, al lado del urbanista Francisco Pérez Arellano, el director de la CEA me recordó los puntos de mi plática de marzo, en tono que iba de la ironía al reproche, y particularmente dijo algo que me obligó a corregirlo: que yo había dicho que el trabajo de la prensa era generar conflictos porque vivimos del conflicto. Yo le dije, palabras más o menos: “no, no creamos conflictos, los encontramos; las sociedades democráticas viven inmersas en el conflicto y es nuestra tarea identificarlos y convertirlos en tema de discusión y debate por el bien de esa misma sociedad”.
Ayer, en palacio de gobierno, Lugo Arias ha vuelto a esa idea. Dijo: "Yo siento que eso nos ha afectado en Jalisco desde hace mucho, porque los medios de comunicación crean conflictos, fomentan el debate, informan lo que supuestamente se oculta, crean controversia y no son amigos de nadie […] la cuestión mediática que ha creado un punto de opinión negativa en la sociedad nos tiene en estas circunstancias” (ver http://www.mural.com/aplicacioneslibre/articulo/default.aspx?id=985819&md5=b8ec38b5e0b1023fe7bbdeba408e6852&ta=0dfdbac11765226904c16cb9ad1b2efe).
El resumen que ofrece Mural parte de este primer párrafo: “Si no ha habido un avance en el tema de abasto para la Zona Metropolitana de Guadalajara, es porque los medios no lo han permitido”. Sigue: “El Comisionado Estatal del Agua insistió en que la sociedad, los políticos y los medios de comunicación son los causantes de que los proyectos como El Zapotillo no se lleven a cabo…”.
Peligrosas conclusiones, porque hace parecer que los medios de comunicación son enemigos de que la sociedad funcione bien. Y parece un guiño nostálgico a esos tiempos en que lo que se dictaba desde la presidencia de la república, o el palacio de gobierno, o el palacio municipal, se acataba, y todo era armonía y eficiencia: los desplazados eran un mal necesario pero casi nadie hablaba de ellos. Los efectos ambientales y económicos como los que afronta la meseta alteña con el trasvase de El Zapotillo a León ni siquiera formaba parte del sistema de cuentas y saldos de los proyectos.
Lástima que un ingeniero tan capaz como Tito Lugo no reconozca que la base de un sistema democrático es la discusión, que los datos de un proyecto incluyen territorio y sociedad, y no como antes, que pendían sólo de la decisión de élites, y que hoy nadie tiene de antemano el poder de imponer nada. O no debería. Pero si se considera el renovado prestigio de modelos autoritarios tipo Sudamérica o la retórica agresiva contra los medios del nuevo presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, tal vez él está bien y nosotros mal en la interpretación de los tiempos históricos. Lo que refuerza la percepción de que vienen tiempos difíciles para las libertades básicas en este hemisferio.
No está de más recordar la manida frase del vizconde de Chateaubriand, premisa básica de las sociedades democráticas que nacieron tras la revolución francesa. “La libertad de prensa es el fundamento de todas las libertades […] prefiero la libertad sin Constitución a la Constitución sin libertad”. Lo primero que suprimen los dictadores es la libertad de prensa y caen como dominó todas las demás. Porque en materia de libertad, incluso para la más primaria, la de pensamiento, no debemos olvidar: si no se puede decir, no existe.
jueves, 19 de noviembre de 2009
Los motivos del lobo, poema de Rubén Darío
Este cuento narrado en versos endecasílabos es la valiosa aportación del que es para muchos el más grande poeta latinoamericano, a la causa ecologista, ahora en vigor por todo el mundo. Disfrútenlo, no tiene desperdicio. AGUSTÍN DEL CASTILLO
El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo,
rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.
Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.
Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: ¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: ¡Está bien, hermano Francisco!
¡Cómo! ?exclamó el santo?. ¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor,
no han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde: ¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco responde: En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
-Está bien, hermano Francisco de Asís.
-Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.
Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo: -He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios. -¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.
Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba en las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamás,
como si tuviera
fuegos de Moloch y de Satanás.
Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.
Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
-En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote -dijo-, ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
-Hermano Francisco, no te acerques mucho...
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.
El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos...
El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo,
rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.
Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.
Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: ¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: ¡Está bien, hermano Francisco!
¡Cómo! ?exclamó el santo?. ¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor,
no han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde: ¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco responde: En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
-Está bien, hermano Francisco de Asís.
-Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.
Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo: -He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios. -¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.
Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba en las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamás,
como si tuviera
fuegos de Moloch y de Satanás.
Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.
Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
-En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote -dijo-, ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
-Hermano Francisco, no te acerques mucho...
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.
El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos...
miércoles, 4 de marzo de 2009
CRISIS AMBIENTAL, RECUENTO DE ERRORES Y HORRORES
Agustín del Castillo, revista FOLIOS, año II, número 11
No puede tener tono optimista un artículo que evalúa someramente lo que el sector público de México y de Jalisco, por vía de presupuestos, de estímulos y de aplicación de la ley, están aportando para resolver el tremendo problema ambiental, que ha pasado de un asunto casi de ornato –así lo veían 99 por ciento de los políticos hace menos de dos décadas- a un auténtico desafío para el desarrollo y la viabilidad de nuestro modelo de civilización. Ni más ni menos.
El problema es que a los políticos sólo les cayó parte del veinte –metáfora impropia, los veinte ya ni siquiera existen, pero todo mundo la entiende- y se dieron cuenta de que lo “verde” vendía: se hizo recurrente tema de propaganda electoral. Luego se quedaron en la idea de que plantando árboles por todos lados se afrontaba responsablemente esa realidad. Tenemos también como veinte años en que hemos plantado tal vez entre 800 y mil millones de arbolitos, con miles de millones de pesos del erario, y el problema no ha hecho sino aumentar, además de que la mayor parte de esos arbolitos están muertos (y qué decir de algunos ingeniosos servidores públicos que se hicieron ricos con ese rodar perverso; la corrupción es la marca de la casa).
¿Nadie les enseñó, hombres brillantes que son, que había que atacar las causas del deterioro, y no algunas manifestaciones de la superficie? El fracaso en atisbar siquiera una metodología racional para alcanzar ese conocimiento elemental, sólo es revelador de otro de nuestros grandes desastres como nación: el educativo. Y no es menor factor la insufrible frivolidad de la inmensa mayoría de los hombres y mujeres que en México han detentado el poder, con un compromiso casi nulo con la generación de conocimiento científico, clave de éxito para otras naciones a las que se admira como ejercicio retórico, pero casi nadie sabe en realidad por qué (y ad nauseam, rueda el círculo vicioso…).
Así cómo se le puede pedir a la clase política si quiera un planteamiento adecuado del problema, y que el gasto público sirva para algo más que aspirinas. No hay que ser. Y mucho menos esperar que el asunto lo dejen en manos de los que los que saben y de los que lo viven: eso equivale a perder parcelas de poder y dárselas a científicos y ciudadanos, cúmulo de horror para todas las burocracias. Por eso aportan modestos presupuestos al sector ambiental –donde trabajan algunos técnicos capaces y muchos burócratas- y por eso bloquean iniciativas ciudadanas para afrontar casos específicos.
En Jalisco tenemos asuntos emblemáticos para ilustrarlo: la gestión del río Ayuquila, siempre frenada en las esferas públicas y dotada de presupuestos magros; los movimientos ciudadanos por el saneamiento del río Santiago y por el rescate del bosque del Nixticuil, cuya descalificación ha llegado a un intento de criminalizar a sus líderes; la promoción de una reserva de la biosfera en Talpa de Allende para proteger valiosísimos bosques de niebla, únicos en el Pacífico mexicano, a la cual simplemente han ninguneado (por ser pobres y por ser rurales, lo que se traduce en muy pocos votos).
La necia realidad
Pero los datos allí están. Este es un resumen de la destrucción que afrontamos, pese al autismo de nuestros políticos:
México produce al año riqueza por alrededor de 900 mil millones de dólares (cifras de 2007), pero más de 100 mil millones (12 por ciento) son lo que cuesta la destrucción ambiental que provocan los modos para generar esa riqueza (estimación de un análisis de la Comisión de Cooperación Ambiental de América del Norte, 2001).
¿Cuáles son esos modos? Destruyendo bosques, selvas y desiertos naturales (unas 225 mil hectáreas al año según el gobierno; entre 600 mil y 800 mil ha, según diversos analistas), contaminando cuerpos de agua (de 160 mil a 180 mil litros de aguas negras o grises por segundo, 65 por ciento del total descargado), arrojando desechos a la atmósfera (una ciudad como Guadalajara es responsable de 1.4 millones de toneladas de emisiones anuales; la zona metropolitana del valle de México emite cuatro millones de toneladas, según el Instituto Nacional de Ecología), generando basura (unas 200 mil toneladas diarias en todo el país).
Además de lo que se contamina directamente, están los efectos: pérdidas de fuentes de captación de agua, de sumideros de carbono, de suelo fértil y de diversidad biológica, lo que en primer lugar, es un desastre para la vida campesina, pero a las ciudades las obliga a acceder a servicios más caros, a traer el agua de lugares más distantes (Saqueando otras regiones), a pagar más en servicios médicos y en seguridad pública (pues nuestras distopías urbanas pierden los espacios públicos a favor de los intereses especulativos privados). Daños económicos: la tierra rinde menos productivamente; los peces y crustáceos desaparecen como dieta de los rurales más pobres; los riesgos de desastres se acrecientan por avalanchas (el bosque desaparece y la tierra queda a merced de la gravedad y los elementos), inundaciones (ríos y lagos invadidos, que al cabo el agua iba a tardar en regresar), sequías y epidemias. En el campo, la migración o la siembra de enervantes (“narco o norte”, dicen los rancheros) terminan como únicas salidas. En la ciudad, los caminos también se cierran.
Así, México ha logrado convertirse en una de las 15 zonas “bajo amenaza crítica” del mundo, según la propia CCAAN.
En el documento Prioridades en el reforzamiento de la capacidad de gestión ambiental en México, la organización multinacional señalaba en 2001 que para que el agotamiento de los recursos naturales se reflejen en la economía, se constituyó el Producto Interno Neto Ecológico (PINE), que es resultado de restar de la contabilidad de la riqueza nacional (o PIB: producto interno bruto) los costos anuales de este agotamiento: ahora oscila entre 11 y 14 por ciento del PIB.
Pero “si las condiciones observadas durante los últimos diez años se mantienen, en el año 2030, mientras el PIB podría ser 14.6 veces mayor que el de 2000, los costos de agotamiento y degradación serían 37.4 veces más elevados (...) es decir, el ajuste por costos ambientales alcanzaría 25.6 por ciento del PIB, lo que significa que entre 2000 y 2030, cada dos años se estaría sumando un punto porcentual del PIB en deterioro ecológico”.
¿Hace falta ofrecer más detalles que demuestran com la crisis ambiental es social, económica y política, y en suma, se ha convertido en la crisis esencial de nuestra civilización?
El organismo de América del Norte llega a la conclusión obvia: para afrontar este reto, la nación requiere incrementar el gasto de protección ambiental.
El gasto sí aumentó
México gasta más dinero que nunca en la protección ambiental, no se puede negar. Pero mientras el gasto federal aprobado para 2009 rebasa tres billones de pesos (3,045 millones de millones de pesos), la asignación para la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales ronda 30 mil millones, esto es, uno por ciento del presupuesto y como 0.3 por ciento del PIB. Conafor tiene más de cuatro mil millones, Comisión Nacional del Agua, unos 32 mil millones (pero los recursos para sanemiento no rebasan el 15 por ciento), y la Comisión Nacional de Áreas Natuales Protegidas, 1.250 millones. En resumen, contra PIB, apenas se aplica un modesto uno por ciento de gasto en protección ambiental (si somos hombres de buena fe y creemos que completan el punto la nada generosa aportación de estados y municipios al tema); un abismo ante el 11 a 14 por ciento del costo del deterioro.
¿Cuál sería la solución? Simple, la lógica ambiental indica que no se trata de un asunto especial. Justamente, como todo está inserto en un ambiente, lo ambiental debe ser transversal a todos los asuntos: política, economía, sociedad, cultura, costumbres… para acabar pronto, religión. La visión de mundo de cada cual entraña, sin duda, un efecto ambiental, pues se trata de cómo vemos al mundo y cómo vamos a participar de él.
Si esto es verdad, lo correcto es que el componente ambiental siempre sea considerado en los proyectos de todas las carteras de un gobierno. La realidad siempre fue otra: el ambiente tenía costo cero. El bosque estaba para ser talado, el lago para ser contaminado, el corredor biológico para cortarse ante la urgencia de la carretera o la presa hidroeléctrica. Eran “costos inevitables” en el camino al desarrollo.
Ese desarrollismo alemanista o echeverrista, sigue siendo el camino de los gobiernos de la alternancia. Horror, pero real. Felipe Calderón es ahora el presidente “de la infraestructura”; Emilio González Márquez será este 2009 el gobernador jalisciense que construya decenas de obras para sacar del atraso a sus gobernados. Muy bien, pero dónde están las consideraciones ecológicas para hacer que esas obras sobrevivan (las carreteras de la costa de Jalisco, orgullo de la Administración de Francisco Ramírez Acuña, siguen cayéndose), para que realmente saquen del atraso a sus presuntos beneficiarios (¿hay que recordar el caso de Riviera Nayarit, donde los ejidatarios venden y son expulsados por los capitales privados?), para que el capital natural, que pretenden usar como fundamento de nuevos proyectos, no se arruine.
Jalisco nunca se raja
Pero Jalisco es emblemático en esto. En la entidad no sólo no se ha consolidado un solo proyecto ecológico importante desde 1995, sino que ha habido un retroceso real en relación con periodos de gobierno anteriores.
Qué puede pensar un ciudadano cuando ve que se construyen obras públicas violando todas las disposiciones legales y concediendo migajas de financiamiento a lo ambiental. Cómo olvidar ese humor involuntario del exsecretario de Desarrollo Urbano, Claudio Sáinz David, quien adujo como prueba de su ardiente ecologismo el que “hemos sembrado arbolitos” en las vías carreteras que promovió sin permisos federales, que hoy son el factor principal de presión y destrucción de ecosistemas cuya riqueza ni él ni otros actores de gobierno pueden imaginar.
Qué decir del caso de la planeación ambiental de la zona metropolitana. La misma Sedeur aplicó por años un plan de obras que sólo deteriora más la calidad del aire y de vida de los tapatíos. Si revisamos el padrón de vehículos que había en 1997 contra el actual, constatamos que creció… 98 por ciento. En el mismo periodo, ni un solo metro de tren eléctrico, reestructuraciones a medias del transporte público —por temor a las mafias políticas que lo controlan—, un programa de afinación controlada con resultados risibles, áreas verdes reducidas por “prioridades públicas” e intereses privados, árboles que se podan (“talar” es una palabra más honesta), ríos que se borran… ¿El gobierno tiene la culpa de esto? Por supuesto, somos un país donde el sector público históricamente ha sido grande y poderoso, y ha definido los destinos particulares. La ley es clara: ninguna casa, ningún cimiento, ningún negocio, se pueden instalar si la anuencia de un gobierno. Y los árboles se quitan si tienen un permiso municipal. No hay mucho para dónde hacerse. El egoísmo de los particulares es un problema normal en todas las sociedades… lo que no es normal es que los gobiernos se les plieguen, pero en nuestro entorno sucede, sobre todo si esos particulares cuentan “con poder de lobby”, como les gusta decir a los economistas.
Lo lamentable es que por primera vez en la historia del estado, se contaba con los instrumentos legales para lograr el desarrollo sustentable. Y bueno, hay desarrollo para todos, hay carreteras, hay espacio para autos, hay fraccionamientos, hay algo de inversión. Todo fincado en dudosas bases ambientales, y fuera de duda, violando los derechos más elementales de las mayorías. Pero además, es un esquema terriblemente miope: el desarrollo de hoy destruye las bases del futuro. Sin natura no hay cultura, como nos enseñaron los maestros de las primarias donde muchos de los funcionarios se supone que estudiaron.
Ahora se pretende cambiar la historia y entrarle al toro por los cuernos, con leyes que obligan a separar basura, a afinar y reducir emisiones, y que buscan reducir la enorme, descomunal, impunidad ambiental. También hay planes de nuevas áreas protegidas, pagos por servicios ambientales y proyectos forestales, un programa de transporte que se supone, ahora sí apoyará al ciudadano de a pie, y evitará la manía de comprar carros, por necesidad o por pretensiones, para que nos parezcamos a Barcelona o a Londres…
Eppur si mouve, dijo Galileo (“y sin embargo, se mueve”). Las inversiones más urgentes en el tema ambiental demandaban 800 millones de pesos como presupuesto en 2009 para Jalisco, pero el Ejecutivo se limitó a plantear un gasto ligeramente superior a 130 millones. La Secretaría de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable (Semades) es la que cuenta con menos dinero. Un patito feo que no se ve para cuándo se hará cisne.
lunes, 7 de julio de 2008
REGIÓN NAHUA DE MANANTLÁN
Los conflictos agrarios de Ayotitlán, estancados y latentes
El Pedregal,
cien años de
desasosiego
Este rancho centenario de la sierra de los nahuas ha vivido convulsiones de violencia antigua y conflictos agrarios actuales; los gobiernos estaban obligados desde 1995 a resolverlos, ante su carga de persecución, acoso, amenazas y violencia. Pero nunca se han resuelto
Cuautitlán. Agustín del Castillo. Público-Milenio, 6 de julio de 2008
La tarde del 15 de enero de 1993, cuando doña María Dolores Vargas Elías y su esposo Pedro Cobián Roblada eran jaloneados por policías preventivos a punta de ametralladora R-15, acusados de ser “invasores de tierras”, la anciana recordó, bajando por las colinas agrestes de El Pedregal, los largos años de la infancia, a salto de mata entre revolucionarios y cristeros, huyendo de la sierra, velando hermanos muertos, viviendo en la costa o en Minatitlán y regresando al monte, para al fin poseer la tierra, reservada a quienes tienen el corazón manso (San Mateo, 5,4).
A partir de 1930, habían pasado 60 años de casi quietud, si no fuera por las irrupciones cotidianas de gendarmes o guardias blancas que defendían la ley de los caciques y de los madereros.
Y llegaron hijos, nietos y bisnietos, y se pobló esta tierra de montañas escarpadas y cielos luminosos.
Pero ese día invernal de hace quince años, la vida volvería a cambiar completamente. La mujer añosa relata que durmió en la lobreguez de la cárcel de Telcruz, y al día siguiente en Cuautitlán, junto con una docena de parientes, amenazados de no recibir cena y de ser sumergidos en un pozo de agua “hasta que firmáramos los papeles”. Algunos lo hicieron. A todos los dejaron salir a la segunda jornada, bajo la advertencia de no regresar.
Hoy vive de nuevo en el rancho, pero ninguno de sus hijos puede sembrar las tierras que araron los abuelos. Doña María dice que El Pedregal fue adquirido a “precio de oro” en el año 1903 por su madre Sebastiana Elías Virgen, por Marcelino Zúñiga y otros socios, que le pagaron religiosamente a Camilo Mateo Jacobo, comisariado de la comunidad de Ayotitlán.
Siempre fue una pequeña propiedad colectiva, de unas tres mil hectáreas. Hasta que los caciques forestales y los cenecistas intentaron dividir a la larga prole de Sebastiana. Guadalupe Michel, el famoso Cazango, repartió algunos pesos para quedarse con sus pinares y encineras, y generó la discordia. Caínes y abeles brotaron cuando la comunidad indígena nahua, revertida a ejido, se quiso aposentar de estos solares, treinta años después de la resolución presidencial (1963), jamás ejecutada completamente y que nunca menciona entre los bienes de Ayotitlán las laderas de El Pedregal. Unos se alinearon con el ejido, otros se negaron a perder sus terrenos.
Entonces se dio el desalojo.
En 1995, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en su recomendación 122/95, pidió a la Secretaría de la Reforma Agraria “gire instrucciones a efecto de que se resuelva de manera definitiva la situación jurídica del rancho El Pedregal […] particularmente mediante el seguimiento del acuerdo tomado entre las autoridades ejidales de Ayotitlán y los pobladores del mencionado rancho, a efecto de dar solución a la controversia derivada de la indefinición jurídica que sufre El Pedregal”.
Al gobernador de Jalisco, “que instruya al procurador general de justicia del estado para que se inicien las averiguaciones previas tendientes a esclarecer […] diversos delitos que manifestaron los pobladores del rancho El Pedregal que fueron cometidos en su agravio…”.
Ninguna de las dos recomendaciones se ha cumplido.
Doña María tiene 98 años. Y aunque todavía pelea, su lucidez le hace atisbar más amarguras.
Los hijos de la diáspora
Doña María no pudo nacer en El Pedregal en 1910. Sus padres habían debido huir de la marea revolucionaria, que significó casi puro sufrimiento para los habitantes del campo. Fue alumbrada en la seguridad de una finca de El Mamey (Minatitlán). “Por estos cerro andaba una gavilla, por todos lados, y a los que estaban más acomodados los agarraban y los ahorcaban, les quitaban el dinero, creo que eran carrancistas”.
Conforme se apaciguó el ambiente, regresaron a los potreros adquiridos a los nahuas, pero a mediados de los años 20, mientras la clase revolucionaria se afianzaba en el poder de la república y se acentuaba la violencia por el tema religioso, regresaron las balas a la sierra y los pacíficos debieron salir de nuevo.
“Cuando lo de los cristeros, ellos mataron a un hermano que teníamos, entonces nos fuimos de aquí; teníamos ganado y caballos en el cerro pero los largamos”, refiere la anciana, de cuerpo menudito y de voz temblorosa pero mirada clara.
Al firmarse los acuerdos iglesia católica-Estado, de 1929, retornaron. “Yo ya vine aquí otra vez ya grande, teníamos unas vaquitas y aquí las cuidaba”.
A sus hijos Jesús, Ángel y Cresencio, y tres más, les tocaron muchos años relativamente tranquilos. Ayotitlán fue dotado como ejido en 1963 y ejecutado, de forma parcial, en 1964, pero “jamás nos notificaron o nos avisaron que hubiéramos sido afectados”, advierten.
El Pedregal hizo un juicio de prescripción ante el Juzgado de Primera Instancia del Partido Judicial de Autlán, para obtener escrituras públicas en el año de 1949. Los herederos del predio aseguran que en total existen nueve escrituras de fracciones de propiedad originales. “En 1962 se hizo la escrituración de las excedencias en Autlán”. La superficie de la familia andaría así cerca de las tres mil hectáreas.
Por eso, el quince de enero de 1993, pasaron la sorpresa de sus vidas.
“Se nos volteó mucha gente, muchos de los primos hermanos del lado de mi papá se fueron con ellos, y nosotros peleamos del lado de mi mamá [María Dolores]. Nos cayeron con policías, un comandante que se llamaba Apolonio, y nos persiguieron y golpearon. A nuestros padres, ancianos, los jalaban del cuello para llevárselos, a mi hermano Ramón lo golpearon […] rompieron las alambradas, quemaron las milpas o las destruyeron con maquinaria; la casa de nuestros papás la saquearon”, señala Jesús Cobián.
“Querían que se firmara la aceptación de que no éramos pequeños propietarios”, añade.
Ramón revela su experiencia: “me llevaron amarrado a una casa de abajo y ahí ya me llevaron a Telcruz, me recibió la preventiva […] en Chancol se bajaron todos y nomás quedó el que me iba vigilando, y me dijo: ‘mira, ellos me pagan tanto para que yo te golpié [sic], pero no va a ser así’ […] en mi mochila me echaron una bolsa de marihuana, me dijo ese policía: ‘mira, yo soy tu amigo, nomás fíjate lo que llevas aquí, te la pusieron para que allá con la investigación con esto te quieren chingar’, y pues sí, pero él me ayudó”.
No regresaron pronto.
Doña María se la pasó un año en casa de su hermana, en Minatitlán. Los hijos salieron a Colima, a Ciudad Guzmán e incluso migraron a Estados Unidos. Ángel se reinstaló, sólo para comprobar la intolerancia extrema que se había apoderado del ánimo de sus vecinos, casi todos parientes.
Por ejemplo, en el terremoto de 1995, que destruyó la finca de su madre, nunca recibieron apoyo gubernamental, pues fueron borrados de las listas oficiales. Los hijos eran acosados en las escuelas. Los padrones del Procampo también los hicieron a un lado, y ahora solamente pueden trabajar parcelas rentadas, “como si no fuéramos los dueños de todo esto”, señala con tristeza.
Así consigna los hechos la recomendación 122/95: “…en la práctica se ven perturbados en sus actividades agropecuarias y en su propia integridad física y patrimonial por los ejidatarios de Ayotitlán, quienes alegan que el rancho referido forma parte de la dotación ejidal con la que fueron favorecidos, habiendo constancias en las que se manifiesta que el comisariado de Ayotitlán se compromete a estudiar el problema que se comenta y en su momento convenir con los pobladores del rancho sobre la solución a la controversia derivada de la indefinición jurídica que sufre…”.
Pero un escrito de 1997 al gobernador Alberto Cárdenas Jiménez revela que esa intención no pasó de la buena voluntad: “las autoridades municipales, estatales y federales, a la fecha, desde 1991 que reportamos la invasión ilegal a nuestra propiedad privada, dichas autoridades no han hecho nada por solucionar nuestro problema, aclaramos que ha intervenido la Procuraduría Agraria con oficinas en Autlán de la Grana Jal, nos ponen citas cada quince días más o menos, pero como no se presentan los comisariados ejidales, nunca se ha llegado a un acuerdo que nos favorezca, suponemos que hay acuerdos económicos privados, que son sobornados como lla [sic] ha venido siendo costumbre”.
Hoy, los Cobián Vargas y sus parientes aliados han abierto un juicio agrario en el tribunal competente, enclavado en Colima, cansados de esperar a que las autoridades legales y las de facto les reconozcan algo de su antiguo derecho.
Desasosiego centenario
El rancho El Pedregal cumple 105 años de fundación. María Dolores Vargas Elías, nacida en 1910, entre los rumores de los máuseres y las matanzas cruentas de los años revolucionarios y cristeros, parece despedirse de la tierra prometida –entre montañas escarpadas y cielos memorables- recordando discordias y desasosiegos, hermanos muertos e hijos perseguidos, caínes y abeles, judas y centuriones, y bienaventuranzas aplastadas, como si fuera la guardiana de una paz imposible.
-------------------------
La recomendación 122/1995 de la CNDH resaltó el caso como uno de los más urgentes de la región
Ayotitlán y El Pedregal:
13 años de sin soluciones
claves
Un conflicto nacido de un decreto presidencial que nunca se ejecutó completamente
La recomendación 122/95, del 27 de septiembre de 1995, se envió a los gobernadores de Jalisco y Colima y al secretario de la Reforma Agraria, y “se refirió al caso de los pobladores del ejido Ayotitlán, municipio de Cuautitlán, Jalisco, quienes manifestaron que por la indefinición de límites territoriales entre los estados y la inejecución total de una resolución presidencial que les favoreció, enfrentan diversos conflictos agrarios y de seguridad pública”
El 28 de agosto de 1963, se emitió una resolución presidencial en la que se dotaba de 50,332-50-00 hectáreas ejidales a la vieja comunidad indígena nahua de Ayotitlán, cuyo proceso de titulación fue revertido con la supuesta desaparición de los títulos virreinales. Después se supo que dichos documentos habían sido robados por los caciques madereros que saquearon la sierra en esos años
La resolución dotatoria se ejecutó parcialmente en mayo de 1977, cuando se entregaron sólo 34,700 hectáreas. En septiembre de 1977, la Secretaría de la Reforma Agraria notificó a los ejidatarios de Ayotitlán que dentro del ejido que les fue dotado quedaron inscritos los poblados de El Pedregal y Las Pesadas
El 12 de marzo de 1992, “esta comisión nacional recibió el escrito del 24 de enero del mismo año, suscrito por los señores Ángel y Guadalupe Niz Elías, Jesús, Cresencio y Ramón Cobián Vargas, y Natividad Cobián Cobián, todos ellos pobladores del Rancho El Pedregal […] los quejosos manifestaron que desde 1903 han habitado el predio y que hasta la fecha no ha sido abandonado por ellos. Que al realizar cualquier actividad para el cultivo de sus tierras se ven entorpecidos por un grupo de personas que se dicen ser integrantes del Ejido Ayotitlán, que consideran al Rancho El Pedregal como afectado por la dotación ejidal de Ayotitlán, a grado tal que han querido echarlos de su propiedad. Esta situación prevalece desde hace varios años al carecer de una solución favorable para ambas partes, por parte de las autoridades competentes. Que no han sido escuchados por las agencias del Ministerio Público a las que han acudido a denunciar los delitos de lesiones con arma blanca y amenazas de muerte, en contra de los vecinos de Ayotitlán; asimismo, señalaron que han sufrido daños diversos en sus propiedades…”.
Los parvifundistas de El Pedregal “consideran que la información que originó el trámite de afectación a su propiedad fue completamente errónea, ya que en los documentos que obran en la delegación de Reforma Agraria consta que los terrenos afectados fueron tomados de terrenos de propietarios desconocidos, que por lo tanto, jamás fueron comunicados de tal afectación […] no ejercieron su derecho en tiempo, además de que en tales documentos no se menciona lo que ellos estiman de su propiedad; es decir, que se pretende dotar al ejido con la totalidad de su propiedad…”
En el oficio 3781 del 2 de julio de 1992, suscrito Alejandro Díaz Guzmán, entonces delegado Agrario en Jalisco y dirigido al jefe de la oficina del Registro Público de la Propiedad de Autlán de Navarro, “manifestó que en atención a la solicitud del comisariado ejidal de Ayotitlán, Cuautitlán, Jalisco, se inscribiera la Resolución Presidencial del 28 de agosto de 1963, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 14 de enero de 1964 […] haciendo de su conocimiento que dentro de esta superficie está ubicado el predio El Pedregal, que se encuentra inscrito en la oficina a la que se remite el oficio, a nombre de varias personas, en calidad de propiedad privada”
El 3 de julio de 1992, se buscó un acuerdo en las oficinas de la Delegación Agraria, ante los integrantes del Comité Estatal de Concertación Agraria y siendo testigo de honor el presidente de la república, Carlos Salinas de Gortari. “… los presuntos pequeños propietarios manifestaron que el predio El Pedregal, que reclaman como de su propiedad, está incluido totalmente dentro del plano de ejecución del mandamiento presidencial del 28 de agosto de 1963, por lo que sometían a la consideración de los representantes del Ejido Ayotitlán, la posibilidad de ser incluidos dentro del mismo, entregándoseles en forma parcial la superficie que reclaman…”. No se llegó a nada
Para la CNDH, resultaba indispensable hacer estudios y levantar planos para delimitar propiedades antes de llegar a un acuerdo. No se realizaron. Se espera que el juicio agrario 80/06 todas esas lagunas queden colmadas, y se avance en la solución jurídica del caso
El Pedregal,
cien años de
desasosiego
Este rancho centenario de la sierra de los nahuas ha vivido convulsiones de violencia antigua y conflictos agrarios actuales; los gobiernos estaban obligados desde 1995 a resolverlos, ante su carga de persecución, acoso, amenazas y violencia. Pero nunca se han resuelto
Cuautitlán. Agustín del Castillo. Público-Milenio, 6 de julio de 2008
La tarde del 15 de enero de 1993, cuando doña María Dolores Vargas Elías y su esposo Pedro Cobián Roblada eran jaloneados por policías preventivos a punta de ametralladora R-15, acusados de ser “invasores de tierras”, la anciana recordó, bajando por las colinas agrestes de El Pedregal, los largos años de la infancia, a salto de mata entre revolucionarios y cristeros, huyendo de la sierra, velando hermanos muertos, viviendo en la costa o en Minatitlán y regresando al monte, para al fin poseer la tierra, reservada a quienes tienen el corazón manso (San Mateo, 5,4).
A partir de 1930, habían pasado 60 años de casi quietud, si no fuera por las irrupciones cotidianas de gendarmes o guardias blancas que defendían la ley de los caciques y de los madereros.
Y llegaron hijos, nietos y bisnietos, y se pobló esta tierra de montañas escarpadas y cielos luminosos.
Pero ese día invernal de hace quince años, la vida volvería a cambiar completamente. La mujer añosa relata que durmió en la lobreguez de la cárcel de Telcruz, y al día siguiente en Cuautitlán, junto con una docena de parientes, amenazados de no recibir cena y de ser sumergidos en un pozo de agua “hasta que firmáramos los papeles”. Algunos lo hicieron. A todos los dejaron salir a la segunda jornada, bajo la advertencia de no regresar.
Hoy vive de nuevo en el rancho, pero ninguno de sus hijos puede sembrar las tierras que araron los abuelos. Doña María dice que El Pedregal fue adquirido a “precio de oro” en el año 1903 por su madre Sebastiana Elías Virgen, por Marcelino Zúñiga y otros socios, que le pagaron religiosamente a Camilo Mateo Jacobo, comisariado de la comunidad de Ayotitlán.
Siempre fue una pequeña propiedad colectiva, de unas tres mil hectáreas. Hasta que los caciques forestales y los cenecistas intentaron dividir a la larga prole de Sebastiana. Guadalupe Michel, el famoso Cazango, repartió algunos pesos para quedarse con sus pinares y encineras, y generó la discordia. Caínes y abeles brotaron cuando la comunidad indígena nahua, revertida a ejido, se quiso aposentar de estos solares, treinta años después de la resolución presidencial (1963), jamás ejecutada completamente y que nunca menciona entre los bienes de Ayotitlán las laderas de El Pedregal. Unos se alinearon con el ejido, otros se negaron a perder sus terrenos.
Entonces se dio el desalojo.
En 1995, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en su recomendación 122/95, pidió a la Secretaría de la Reforma Agraria “gire instrucciones a efecto de que se resuelva de manera definitiva la situación jurídica del rancho El Pedregal […] particularmente mediante el seguimiento del acuerdo tomado entre las autoridades ejidales de Ayotitlán y los pobladores del mencionado rancho, a efecto de dar solución a la controversia derivada de la indefinición jurídica que sufre El Pedregal”.
Al gobernador de Jalisco, “que instruya al procurador general de justicia del estado para que se inicien las averiguaciones previas tendientes a esclarecer […] diversos delitos que manifestaron los pobladores del rancho El Pedregal que fueron cometidos en su agravio…”.
Ninguna de las dos recomendaciones se ha cumplido.
Doña María tiene 98 años. Y aunque todavía pelea, su lucidez le hace atisbar más amarguras.
Los hijos de la diáspora
Doña María no pudo nacer en El Pedregal en 1910. Sus padres habían debido huir de la marea revolucionaria, que significó casi puro sufrimiento para los habitantes del campo. Fue alumbrada en la seguridad de una finca de El Mamey (Minatitlán). “Por estos cerro andaba una gavilla, por todos lados, y a los que estaban más acomodados los agarraban y los ahorcaban, les quitaban el dinero, creo que eran carrancistas”.
Conforme se apaciguó el ambiente, regresaron a los potreros adquiridos a los nahuas, pero a mediados de los años 20, mientras la clase revolucionaria se afianzaba en el poder de la república y se acentuaba la violencia por el tema religioso, regresaron las balas a la sierra y los pacíficos debieron salir de nuevo.
“Cuando lo de los cristeros, ellos mataron a un hermano que teníamos, entonces nos fuimos de aquí; teníamos ganado y caballos en el cerro pero los largamos”, refiere la anciana, de cuerpo menudito y de voz temblorosa pero mirada clara.
Al firmarse los acuerdos iglesia católica-Estado, de 1929, retornaron. “Yo ya vine aquí otra vez ya grande, teníamos unas vaquitas y aquí las cuidaba”.
A sus hijos Jesús, Ángel y Cresencio, y tres más, les tocaron muchos años relativamente tranquilos. Ayotitlán fue dotado como ejido en 1963 y ejecutado, de forma parcial, en 1964, pero “jamás nos notificaron o nos avisaron que hubiéramos sido afectados”, advierten.
El Pedregal hizo un juicio de prescripción ante el Juzgado de Primera Instancia del Partido Judicial de Autlán, para obtener escrituras públicas en el año de 1949. Los herederos del predio aseguran que en total existen nueve escrituras de fracciones de propiedad originales. “En 1962 se hizo la escrituración de las excedencias en Autlán”. La superficie de la familia andaría así cerca de las tres mil hectáreas.
Por eso, el quince de enero de 1993, pasaron la sorpresa de sus vidas.
“Se nos volteó mucha gente, muchos de los primos hermanos del lado de mi papá se fueron con ellos, y nosotros peleamos del lado de mi mamá [María Dolores]. Nos cayeron con policías, un comandante que se llamaba Apolonio, y nos persiguieron y golpearon. A nuestros padres, ancianos, los jalaban del cuello para llevárselos, a mi hermano Ramón lo golpearon […] rompieron las alambradas, quemaron las milpas o las destruyeron con maquinaria; la casa de nuestros papás la saquearon”, señala Jesús Cobián.
“Querían que se firmara la aceptación de que no éramos pequeños propietarios”, añade.
Ramón revela su experiencia: “me llevaron amarrado a una casa de abajo y ahí ya me llevaron a Telcruz, me recibió la preventiva […] en Chancol se bajaron todos y nomás quedó el que me iba vigilando, y me dijo: ‘mira, ellos me pagan tanto para que yo te golpié [sic], pero no va a ser así’ […] en mi mochila me echaron una bolsa de marihuana, me dijo ese policía: ‘mira, yo soy tu amigo, nomás fíjate lo que llevas aquí, te la pusieron para que allá con la investigación con esto te quieren chingar’, y pues sí, pero él me ayudó”.
No regresaron pronto.
Doña María se la pasó un año en casa de su hermana, en Minatitlán. Los hijos salieron a Colima, a Ciudad Guzmán e incluso migraron a Estados Unidos. Ángel se reinstaló, sólo para comprobar la intolerancia extrema que se había apoderado del ánimo de sus vecinos, casi todos parientes.
Por ejemplo, en el terremoto de 1995, que destruyó la finca de su madre, nunca recibieron apoyo gubernamental, pues fueron borrados de las listas oficiales. Los hijos eran acosados en las escuelas. Los padrones del Procampo también los hicieron a un lado, y ahora solamente pueden trabajar parcelas rentadas, “como si no fuéramos los dueños de todo esto”, señala con tristeza.
Así consigna los hechos la recomendación 122/95: “…en la práctica se ven perturbados en sus actividades agropecuarias y en su propia integridad física y patrimonial por los ejidatarios de Ayotitlán, quienes alegan que el rancho referido forma parte de la dotación ejidal con la que fueron favorecidos, habiendo constancias en las que se manifiesta que el comisariado de Ayotitlán se compromete a estudiar el problema que se comenta y en su momento convenir con los pobladores del rancho sobre la solución a la controversia derivada de la indefinición jurídica que sufre…”.
Pero un escrito de 1997 al gobernador Alberto Cárdenas Jiménez revela que esa intención no pasó de la buena voluntad: “las autoridades municipales, estatales y federales, a la fecha, desde 1991 que reportamos la invasión ilegal a nuestra propiedad privada, dichas autoridades no han hecho nada por solucionar nuestro problema, aclaramos que ha intervenido la Procuraduría Agraria con oficinas en Autlán de la Grana Jal, nos ponen citas cada quince días más o menos, pero como no se presentan los comisariados ejidales, nunca se ha llegado a un acuerdo que nos favorezca, suponemos que hay acuerdos económicos privados, que son sobornados como lla [sic] ha venido siendo costumbre”.
Hoy, los Cobián Vargas y sus parientes aliados han abierto un juicio agrario en el tribunal competente, enclavado en Colima, cansados de esperar a que las autoridades legales y las de facto les reconozcan algo de su antiguo derecho.
Desasosiego centenario
El rancho El Pedregal cumple 105 años de fundación. María Dolores Vargas Elías, nacida en 1910, entre los rumores de los máuseres y las matanzas cruentas de los años revolucionarios y cristeros, parece despedirse de la tierra prometida –entre montañas escarpadas y cielos memorables- recordando discordias y desasosiegos, hermanos muertos e hijos perseguidos, caínes y abeles, judas y centuriones, y bienaventuranzas aplastadas, como si fuera la guardiana de una paz imposible.
-------------------------
La recomendación 122/1995 de la CNDH resaltó el caso como uno de los más urgentes de la región
Ayotitlán y El Pedregal:
13 años de sin soluciones
claves
Un conflicto nacido de un decreto presidencial que nunca se ejecutó completamente
La recomendación 122/95, del 27 de septiembre de 1995, se envió a los gobernadores de Jalisco y Colima y al secretario de la Reforma Agraria, y “se refirió al caso de los pobladores del ejido Ayotitlán, municipio de Cuautitlán, Jalisco, quienes manifestaron que por la indefinición de límites territoriales entre los estados y la inejecución total de una resolución presidencial que les favoreció, enfrentan diversos conflictos agrarios y de seguridad pública”
El 28 de agosto de 1963, se emitió una resolución presidencial en la que se dotaba de 50,332-50-00 hectáreas ejidales a la vieja comunidad indígena nahua de Ayotitlán, cuyo proceso de titulación fue revertido con la supuesta desaparición de los títulos virreinales. Después se supo que dichos documentos habían sido robados por los caciques madereros que saquearon la sierra en esos años
La resolución dotatoria se ejecutó parcialmente en mayo de 1977, cuando se entregaron sólo 34,700 hectáreas. En septiembre de 1977, la Secretaría de la Reforma Agraria notificó a los ejidatarios de Ayotitlán que dentro del ejido que les fue dotado quedaron inscritos los poblados de El Pedregal y Las Pesadas
El 12 de marzo de 1992, “esta comisión nacional recibió el escrito del 24 de enero del mismo año, suscrito por los señores Ángel y Guadalupe Niz Elías, Jesús, Cresencio y Ramón Cobián Vargas, y Natividad Cobián Cobián, todos ellos pobladores del Rancho El Pedregal […] los quejosos manifestaron que desde 1903 han habitado el predio y que hasta la fecha no ha sido abandonado por ellos. Que al realizar cualquier actividad para el cultivo de sus tierras se ven entorpecidos por un grupo de personas que se dicen ser integrantes del Ejido Ayotitlán, que consideran al Rancho El Pedregal como afectado por la dotación ejidal de Ayotitlán, a grado tal que han querido echarlos de su propiedad. Esta situación prevalece desde hace varios años al carecer de una solución favorable para ambas partes, por parte de las autoridades competentes. Que no han sido escuchados por las agencias del Ministerio Público a las que han acudido a denunciar los delitos de lesiones con arma blanca y amenazas de muerte, en contra de los vecinos de Ayotitlán; asimismo, señalaron que han sufrido daños diversos en sus propiedades…”.
Los parvifundistas de El Pedregal “consideran que la información que originó el trámite de afectación a su propiedad fue completamente errónea, ya que en los documentos que obran en la delegación de Reforma Agraria consta que los terrenos afectados fueron tomados de terrenos de propietarios desconocidos, que por lo tanto, jamás fueron comunicados de tal afectación […] no ejercieron su derecho en tiempo, además de que en tales documentos no se menciona lo que ellos estiman de su propiedad; es decir, que se pretende dotar al ejido con la totalidad de su propiedad…”
En el oficio 3781 del 2 de julio de 1992, suscrito Alejandro Díaz Guzmán, entonces delegado Agrario en Jalisco y dirigido al jefe de la oficina del Registro Público de la Propiedad de Autlán de Navarro, “manifestó que en atención a la solicitud del comisariado ejidal de Ayotitlán, Cuautitlán, Jalisco, se inscribiera la Resolución Presidencial del 28 de agosto de 1963, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 14 de enero de 1964 […] haciendo de su conocimiento que dentro de esta superficie está ubicado el predio El Pedregal, que se encuentra inscrito en la oficina a la que se remite el oficio, a nombre de varias personas, en calidad de propiedad privada”
El 3 de julio de 1992, se buscó un acuerdo en las oficinas de la Delegación Agraria, ante los integrantes del Comité Estatal de Concertación Agraria y siendo testigo de honor el presidente de la república, Carlos Salinas de Gortari. “… los presuntos pequeños propietarios manifestaron que el predio El Pedregal, que reclaman como de su propiedad, está incluido totalmente dentro del plano de ejecución del mandamiento presidencial del 28 de agosto de 1963, por lo que sometían a la consideración de los representantes del Ejido Ayotitlán, la posibilidad de ser incluidos dentro del mismo, entregándoseles en forma parcial la superficie que reclaman…”. No se llegó a nada
Para la CNDH, resultaba indispensable hacer estudios y levantar planos para delimitar propiedades antes de llegar a un acuerdo. No se realizaron. Se espera que el juicio agrario 80/06 todas esas lagunas queden colmadas, y se avance en la solución jurídica del caso
sábado, 5 de julio de 2008
JORNADA NACIONAL DE REFORESTACIÓN
“Convocatoria honesta y transparente”, responde el vocero
Rechaza la Semarnat las críticas
de Greenpeace a jornada de hoy
ProÁrbol “es un éxito recocido por la ONU”; la supervivencia “es alta”
Guadalajara. Agustín del Castillo. Público-Milenio
Hoy por la mañana usted puede ser uno del medio millón de personas que, asegura la Semarnat, participarán en la jornada “histórica” que establecerá el récord mundial de plantación de árboles en un solo día: cinco millones de árboles, aunque hay nueve millones disponibles, por si se ofrece.
O puede ser uno de los más de 106 millones que se quedarán en casa, sea porque no le gustan las muchedumbres, desconfía de los programas de gobierno o tiene tareas personales impostergables; o simplemente, por pertenecer a la inmensa “mayoría pasiva” de este país de civismo apático. También es posible que esté en la minoría puntillosa que le da la razón a los críticos de la reforestación: por ejemplo, Greenpeace, la organización ecologista más famosa del mundo, descalifica el procedimiento y piensa que también será día de otro récord mundial: el de más arbolitos tirados a la basura, pues no vivirá más que uno de cada diez.
Durante la jornada intervendrán 356 fedatarios públicos, entre los que se encuentran más de 100 notarios, arriba de 120 secretarios de ayuntamiento, jueces de paz, jueces menores y residentes municipales, que cubrirán el 89 por ciento de los ejidos, comunidades y áreas que se van a reforestar, anunció la Secretaría de Medio Ambiente federal, en busca de credibilidad.
Habrá ocho mil técnicos forestales “distribuidos en todo el país para explicar a las personas cómo desarrollar con mayor precisión el proceso de reforestación”. La Comisión Nacional Forestal (Conafor) se encargó de responder a los ecologistas: para el primer año, la posibilidad de mortandad de los arbolitos está entre el 15 y 20 por ciento; para el segundo año, entre el 8 y 12 por ciento; para el tercero, del 3 al 5 por ciento; y para el cuarto, menor a uno por ciento, aseguró José Luis Cibrian, titular del organismo. Después se consolidan como seres vivos.
Por su parte, el vocero de la Semarnat, Fernando Carbonell, dijo que en la jornada de hoy, medio millón de personas “de ninguna manera han sido manipuladas”, advirtió en un comunicado.
Pidió a Greenpeace, “no desvirtuar una convocatoria honesta, transparente y que es en beneficio de todos los mexicanos”, sino por el contrario, unirse “como lo han hecho organizaciones tan importantes como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), S.O.S. Tierra, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y grupos ambientalistas mexicanos como Selva Negra o Pronatura”. Parece que sólo falta la Paz Verde, el activista incómodo.
Rechaza la Semarnat las críticas
de Greenpeace a jornada de hoy
ProÁrbol “es un éxito recocido por la ONU”; la supervivencia “es alta”
Guadalajara. Agustín del Castillo. Público-Milenio
Hoy por la mañana usted puede ser uno del medio millón de personas que, asegura la Semarnat, participarán en la jornada “histórica” que establecerá el récord mundial de plantación de árboles en un solo día: cinco millones de árboles, aunque hay nueve millones disponibles, por si se ofrece.
O puede ser uno de los más de 106 millones que se quedarán en casa, sea porque no le gustan las muchedumbres, desconfía de los programas de gobierno o tiene tareas personales impostergables; o simplemente, por pertenecer a la inmensa “mayoría pasiva” de este país de civismo apático. También es posible que esté en la minoría puntillosa que le da la razón a los críticos de la reforestación: por ejemplo, Greenpeace, la organización ecologista más famosa del mundo, descalifica el procedimiento y piensa que también será día de otro récord mundial: el de más arbolitos tirados a la basura, pues no vivirá más que uno de cada diez.
Durante la jornada intervendrán 356 fedatarios públicos, entre los que se encuentran más de 100 notarios, arriba de 120 secretarios de ayuntamiento, jueces de paz, jueces menores y residentes municipales, que cubrirán el 89 por ciento de los ejidos, comunidades y áreas que se van a reforestar, anunció la Secretaría de Medio Ambiente federal, en busca de credibilidad.
Habrá ocho mil técnicos forestales “distribuidos en todo el país para explicar a las personas cómo desarrollar con mayor precisión el proceso de reforestación”. La Comisión Nacional Forestal (Conafor) se encargó de responder a los ecologistas: para el primer año, la posibilidad de mortandad de los arbolitos está entre el 15 y 20 por ciento; para el segundo año, entre el 8 y 12 por ciento; para el tercero, del 3 al 5 por ciento; y para el cuarto, menor a uno por ciento, aseguró José Luis Cibrian, titular del organismo. Después se consolidan como seres vivos.
Por su parte, el vocero de la Semarnat, Fernando Carbonell, dijo que en la jornada de hoy, medio millón de personas “de ninguna manera han sido manipuladas”, advirtió en un comunicado.
Pidió a Greenpeace, “no desvirtuar una convocatoria honesta, transparente y que es en beneficio de todos los mexicanos”, sino por el contrario, unirse “como lo han hecho organizaciones tan importantes como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), S.O.S. Tierra, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y grupos ambientalistas mexicanos como Selva Negra o Pronatura”. Parece que sólo falta la Paz Verde, el activista incómodo.
viernes, 4 de julio de 2008
CERCENAN LA PRIMAVERA
Un amparo revoca efectos de la resolución presidencial sobre bosque de Santa Ana Tepetitlán
Golpe a La Primavera: dejan
decreto sin efecto en ejido
Un bosque ejidal de 640 has quedó libre de la protección de su flora y fauna, y en consecuencia, puede ser desarrollado. Ejidatarios disidentes denuncian que hay un negocio inmobiliario detrás de este proceso jurídico. La Semarnat impugnará la resolución
Guadalajara. Agustín del Castillo. Público-Milenio, 7 de junio de 2007
Los enemigos del modelo mexicano de conservación se acaban de anotar un señalado triunfo judicial, al extraer del régimen de protección 640 hectáreas del bosque La Primavera, justo en la zona en que la reserva forestal y de fauna colinda con el área urbana de Zapopan.
La dirigencia del ejido Santa Ana Tepetitlán hizo valer sus argumentos de que la creación de la reserva ha significado la desposesión real de sus terrenos forestales, y además, de que el decreto que formó el área protegida señala literalmente que la superficie afectada son “30,500 hectáreas de propiedad particular”, lo que a su juicio, excluye otro tipo de propiedad, como son en México la comunal, la social o ejidal y la pública.
El juez tercero de Distrito en Materia Administrativa de Guadalajara, emitió su resolución sobre el juicio de amparo 413/2001-3 el pasado 19 de abril. Este diario posee una copia.
En ella, determina que “la justicia de la unión ampara y protege al ejido Santa Ana Tepetitlán, municipio de Zapopan, Jalisco, en contra de las autoridades responsables Presidente de la República, secretario de la Reforma Agraria y gobernador del estado de Jalisco, que se hicieron consistir en el decreto expedido por el primero [el presidente] el 19 de febrero de 1980 [publicado en el Diario Oficial de la Federación el 6 de marzo siguiente], y el acuerdo y convenio celebrados el 18 de agosto de 2000 y 8 de enero de 2001, por el gobernador del estado de Jalisco…” (sic).
En los hechos, esto significa que el territorio ejidal referido, presuntamente afectado por el decreto, en condiciones equiparables a las de una expropiación (según la argumentación del juez), sale de la zona de protección de La Primavera, como bien señala la sentencia, que es “… para el efecto de que dejen insubsistente el decreto reclamado, respecto de la superficie propiedad del ejido quejoso, así como sus consecuencias”.
El delegado en Jalisco de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), José de Jesús Álvarez Carrillo, aseguró ayer que apenas fueron notificados de la resolución el pasado viernes 1 de junio, y que ya está en el conocimiento de la dirección jurídica de Semarnat, en México, y de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp). “Por supuesto que vamos a impugnarlo; vamos a pedir la revisión de esta decisión y vamos a buscar echar para abajo los argumentos invocados; es muy importante que los ciudadanos sepan que se defenderá el patrimonio natural de esta región”, destacó.
A Álvarez Carrillo, al igual que al director del área natural protegida, Salvador Mayorga Castañeda, les preocupa no sólo el alcance específico de este amparo, sino que, en caso de ser ratificado por el Tribunal Colegiado en turno, sentaría un precedente que debilitaría el sustento legal de las reservas ecológicas mexicanas, la inmensa mayoría de las cuales se asientan sobre propiedades privadas, comunales o sociales, e imponen regulaciones al uso de los recursos naturales que el juez tercero de Distrito de Guadalajara consideró equivalentes a la expropiación.
La historia judicial
El amparo 413/2001-3 fue admitido el 22 de mayo de 2001. Lo interpusieron los miembros del comisariado ejidal en ese entonces, Antonio Cruz Arandas, Silviano Alvarado Flores y Lázaro García Ramírez (respectivamente, presidente, secretario y tesorero), bajo la asesoría legal de Antonio Soto Becerra, un abogado afamado en el entorno agrario que divide opiniones, pero amigos y enemigos lo califican, a fin de cuentas, de “eficiente”.
El proceso tuvo, por decirlo de algún modo, dos vidas: entre 2001 y 2003 fue negado y los quejosos reclamaron en un recurso de revisión. El 31 de diciembre de 2003 se emitió la sentencia recurrida. Pasó al conocimiento del Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Tercer Circuito, el cual revocó esa primera sentencia el 8 de junio de 2004 “y ordenó la reposición del procedimiento”, pues había faltado de desahogarse una prueba pericial. El asunto regresó al conocimiento del Juzgado Tercero. Hoy, su nueva sentencia está a punto de cumplir 50 días, y es diametralmente distinta a la primera.
Al juzgador no le convenció el planteamiento de los abogados del presidente de la república, quienes reclaman improcedencia del amparo porque “el ejido quejoso carece de interés jurídico para promover el juicio […] toda vez que el decreto no cancela los derechos agrarios de los habitantes de la zona de afectación, pues en todo caso, estos deben sujetarse a las condiciones que establezca la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente”. El juez comenta: “lo anterior es infundado”.
Y añade: “la parte quejosa reclama, sustancialmente, el decreto emitido por el presidente de la república el 19 de febrero de 1980 […] mediante el cual decreta zona de protección forestal y refugio de la fauna silvestre la región conocida como La Primavera, que se localiza dentro de una superficie de 30,500 hectáreas […] en razón de que, afirma, afectan casi la totalidad de las 641 ha que le fueron dotadas” por concepto de ampliación ejidal.
Y establece un argumento decisivo para la sentencia: “la superficie de terreno reclamada fue afectada por el decreto reclamado, lo que sin duda afecta su interés jurídico, en razón de que si bien, dicho decreto no cancela los derechos de propiedad del ejido respecto de la superficie dotada, lo cierto es que le impide libremente gozar, disfrutar y disponer de la misma -características de la propiedad-, toda vez que prohíbe explotar de forma desmedida los recursos naturales que contiene, así como emplearla para fines urbanísticos…”.
Y dicho decreto se dio violando las garantías individuales consagradas en los artículos 14 y 16 constitucionales, pues “se emitió sin haberles otorgado la garantía de audiencia, seguridad jurídica, legalidad y debido proceso no obstante que con el mismo se les priva de su patrimonio ejidal”.
Un tercer argumento contra el decreto deriva de la presunta ausencia de estudios justificativos que determinaran el valor ambiental y biológico de las florestas a proteger, pese a que la Universidad de Guadalajara tenía al menos un decenio trabajando en la zona en investigaciones científicas.
Sorprendentemente, los representantes de la autoridad (presidencia, Secretaría de Agricultura, Semarnat, gobierno del estado), manifestaron que “no existen en esas dependencias estudios y peritajes de los que se advierta que en la superficie del ejido se encuentran macizos forestales, acuíferos subterráneos y aguas superficiales con los que se determinó la conveniencia de declarar la zona de protección forestal y refugio de fauna…”, según el texto de la sentencia.
Esto es parte de lo argüido para dar la razón a los ejidatarios. Hubo argumentos de que la desposesión se concretó con alambrado, con operativos policiacos y actos de autoridad, y también pesaron. Héctor Martín Flores, titular del Juzgado Tercero de Distrito en Materia Administrativa de Jalisco, terminó convencido de las violaciones.
¿Negocio de especuladores?
Tranquilino Flores Aguilar y Benjamín Rivera, ejidatarios de Santa Ana Tepetitlán, cuestionaron los verdaderos móviles que llevaron al comisariado a impugnar el decreto de protección de La Primavera. Y ven detrás de esa presunta lucha por los derechos ejidales, la presencia de especuladores inmobiliarios, que tendrían abierto un enorme paraje de bosque para meter costosos desarrollos inmobiliarios.
El juicio “jamás fue aprobado por la asamblea”, advirtió Tranquilino, el líder de los campesinos disidentes. “Nosotros queremos que siga la protección porque impide que especulen y se hagan ricos con nuestras tierras”, subrayó.
Pero hay experiencias demasiado frescas. El último día de abril de este año, los regidores de Zapopan aprobaron clausurar un fraccionamiento espontáneo que “brotó” justamente en el área protegida de Santa Ana, pero el acuerdo no se ha ejecutado en casi 40 días.
“Acabamos de reunirnos [ayer] con Pablo Aguilar Lucio, y gente de reglamentos y obras públicas, pero de inicio como que no había voluntad y mejor nos salimos de la reunión, aunque Pablo Aguilar prometió hacer algunas clausuras entre hoy y mañana, pero tenemos muchas dudas”, dijo por su parte Benjamín Rivera.
Los por qués del amparo, según el campesino. “Lo que pasa es que ellos, los del comisariado y el licenciado Soto Becerra, siguen con la depredación, tienen sus proyectos con empresarios y funcionarios, y ese negociote está detrás de todo esto”.
Los ejidatarios disidentes prometieron no quedarse de brazos cruzados: “Nosotros vamos a impugnar lo necesario, iremos ante las instituciones correspondientes para ir contra esos depredadores, porque hay un desacuerdo total con sacar nuestros bosques del área protegida”, añadió Benjamín.
Esta postura alienta la posición de la Semarnat y de la administración del bosque. Salvador Mayorga, el director de la reserva, señaló que el destino final de este amparo marcará una ruta decisiva para todo el esquema legal de protección de la naturaleza vigente en México. “Si ganan ellos, se debilitan todos los decretos, se ponen en tela de juicio, por eso espero que las autoridades cumplan su deber y defiendan a La Primavera”.
-----------------------------
CLAVES
El contexto legal
El juez tercero de Distrito en Materia Administrativa de Guadalajara, emitió su resolución sobre el juicio de amparo 413/2001-3 el pasado 19 de abril. “La justicia de la unión ampara y protege al ejido Santa Ana Tepetitlán, municipio de Zapopan, Jalisco, en contra de las autoridades responsables Presidente de la República, secretario de la Reforma Agraria y gobernador del estado de Jalisco, que se hicieron consistir en el decreto expedido por el primero [el presidente] el 19 de febrero de 1980 [publicado en el Diario Oficial de la Federación el 6 de marzo siguiente], y el acuerdo y convenio celebrados el 18 de agosto de 2000 y 8 de enero de 2001, por el gobernador del estado de Jalisco…” (sic)
Esto significa que el territorio ejidal, presuntamente afectado por el decreto, en condiciones equiparables a las de una expropiación (según el juez), sale de la zona de protección de La Primavera, “… para el efecto de que dejen insubsistente el decreto reclamado, respecto de la superficie propiedad del ejido quejoso, así como sus consecuencias”
El amparo 413/2001-3 fue admitido el 22 de mayo de 2001. Lo interpusieron los miembros del comisariado ejidal en ese entonces, Antonio Cruz Arandas, Silviano Alvarado Flores y Lázaro García Ramírez (respectivamente, presidente, secretario y tesorero), bajo la asesoría legal de Antonio Soto Becerra
Uno de los argumentos considerados en la sentencia: “la superficie de terreno reclamada fue afectada por el decreto reclamado, lo que sin duda afecta su interés jurídico, en razón de que si bien, dicho decreto no cancela los derechos de propiedad del ejido respecto de la superficie dotada, lo cierto es que le impide libremente gozar, disfrutar y disponer de la misma -características de la propiedad-, toda vez que prohíbe explotar de forma desmedida los recursos naturales que contiene, así como emplearla para fines urbanísticos…”
Sobre el caso, dado a conocer por Público, ya se pronunciaron expertos y autoridades. La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos naturales buscan echarlo abajo con un recurso de revisión. Los ejidatarios disidentes de Santa Ana buscan lo mismo
Golpe a La Primavera: dejan
decreto sin efecto en ejido
Un bosque ejidal de 640 has quedó libre de la protección de su flora y fauna, y en consecuencia, puede ser desarrollado. Ejidatarios disidentes denuncian que hay un negocio inmobiliario detrás de este proceso jurídico. La Semarnat impugnará la resolución
Guadalajara. Agustín del Castillo. Público-Milenio, 7 de junio de 2007
Los enemigos del modelo mexicano de conservación se acaban de anotar un señalado triunfo judicial, al extraer del régimen de protección 640 hectáreas del bosque La Primavera, justo en la zona en que la reserva forestal y de fauna colinda con el área urbana de Zapopan.
La dirigencia del ejido Santa Ana Tepetitlán hizo valer sus argumentos de que la creación de la reserva ha significado la desposesión real de sus terrenos forestales, y además, de que el decreto que formó el área protegida señala literalmente que la superficie afectada son “30,500 hectáreas de propiedad particular”, lo que a su juicio, excluye otro tipo de propiedad, como son en México la comunal, la social o ejidal y la pública.
El juez tercero de Distrito en Materia Administrativa de Guadalajara, emitió su resolución sobre el juicio de amparo 413/2001-3 el pasado 19 de abril. Este diario posee una copia.
En ella, determina que “la justicia de la unión ampara y protege al ejido Santa Ana Tepetitlán, municipio de Zapopan, Jalisco, en contra de las autoridades responsables Presidente de la República, secretario de la Reforma Agraria y gobernador del estado de Jalisco, que se hicieron consistir en el decreto expedido por el primero [el presidente] el 19 de febrero de 1980 [publicado en el Diario Oficial de la Federación el 6 de marzo siguiente], y el acuerdo y convenio celebrados el 18 de agosto de 2000 y 8 de enero de 2001, por el gobernador del estado de Jalisco…” (sic).
En los hechos, esto significa que el territorio ejidal referido, presuntamente afectado por el decreto, en condiciones equiparables a las de una expropiación (según la argumentación del juez), sale de la zona de protección de La Primavera, como bien señala la sentencia, que es “… para el efecto de que dejen insubsistente el decreto reclamado, respecto de la superficie propiedad del ejido quejoso, así como sus consecuencias”.
El delegado en Jalisco de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), José de Jesús Álvarez Carrillo, aseguró ayer que apenas fueron notificados de la resolución el pasado viernes 1 de junio, y que ya está en el conocimiento de la dirección jurídica de Semarnat, en México, y de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp). “Por supuesto que vamos a impugnarlo; vamos a pedir la revisión de esta decisión y vamos a buscar echar para abajo los argumentos invocados; es muy importante que los ciudadanos sepan que se defenderá el patrimonio natural de esta región”, destacó.
A Álvarez Carrillo, al igual que al director del área natural protegida, Salvador Mayorga Castañeda, les preocupa no sólo el alcance específico de este amparo, sino que, en caso de ser ratificado por el Tribunal Colegiado en turno, sentaría un precedente que debilitaría el sustento legal de las reservas ecológicas mexicanas, la inmensa mayoría de las cuales se asientan sobre propiedades privadas, comunales o sociales, e imponen regulaciones al uso de los recursos naturales que el juez tercero de Distrito de Guadalajara consideró equivalentes a la expropiación.
La historia judicial
El amparo 413/2001-3 fue admitido el 22 de mayo de 2001. Lo interpusieron los miembros del comisariado ejidal en ese entonces, Antonio Cruz Arandas, Silviano Alvarado Flores y Lázaro García Ramírez (respectivamente, presidente, secretario y tesorero), bajo la asesoría legal de Antonio Soto Becerra, un abogado afamado en el entorno agrario que divide opiniones, pero amigos y enemigos lo califican, a fin de cuentas, de “eficiente”.
El proceso tuvo, por decirlo de algún modo, dos vidas: entre 2001 y 2003 fue negado y los quejosos reclamaron en un recurso de revisión. El 31 de diciembre de 2003 se emitió la sentencia recurrida. Pasó al conocimiento del Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Tercer Circuito, el cual revocó esa primera sentencia el 8 de junio de 2004 “y ordenó la reposición del procedimiento”, pues había faltado de desahogarse una prueba pericial. El asunto regresó al conocimiento del Juzgado Tercero. Hoy, su nueva sentencia está a punto de cumplir 50 días, y es diametralmente distinta a la primera.
Al juzgador no le convenció el planteamiento de los abogados del presidente de la república, quienes reclaman improcedencia del amparo porque “el ejido quejoso carece de interés jurídico para promover el juicio […] toda vez que el decreto no cancela los derechos agrarios de los habitantes de la zona de afectación, pues en todo caso, estos deben sujetarse a las condiciones que establezca la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente”. El juez comenta: “lo anterior es infundado”.
Y añade: “la parte quejosa reclama, sustancialmente, el decreto emitido por el presidente de la república el 19 de febrero de 1980 […] mediante el cual decreta zona de protección forestal y refugio de la fauna silvestre la región conocida como La Primavera, que se localiza dentro de una superficie de 30,500 hectáreas […] en razón de que, afirma, afectan casi la totalidad de las 641 ha que le fueron dotadas” por concepto de ampliación ejidal.
Y establece un argumento decisivo para la sentencia: “la superficie de terreno reclamada fue afectada por el decreto reclamado, lo que sin duda afecta su interés jurídico, en razón de que si bien, dicho decreto no cancela los derechos de propiedad del ejido respecto de la superficie dotada, lo cierto es que le impide libremente gozar, disfrutar y disponer de la misma -características de la propiedad-, toda vez que prohíbe explotar de forma desmedida los recursos naturales que contiene, así como emplearla para fines urbanísticos…”.
Y dicho decreto se dio violando las garantías individuales consagradas en los artículos 14 y 16 constitucionales, pues “se emitió sin haberles otorgado la garantía de audiencia, seguridad jurídica, legalidad y debido proceso no obstante que con el mismo se les priva de su patrimonio ejidal”.
Un tercer argumento contra el decreto deriva de la presunta ausencia de estudios justificativos que determinaran el valor ambiental y biológico de las florestas a proteger, pese a que la Universidad de Guadalajara tenía al menos un decenio trabajando en la zona en investigaciones científicas.
Sorprendentemente, los representantes de la autoridad (presidencia, Secretaría de Agricultura, Semarnat, gobierno del estado), manifestaron que “no existen en esas dependencias estudios y peritajes de los que se advierta que en la superficie del ejido se encuentran macizos forestales, acuíferos subterráneos y aguas superficiales con los que se determinó la conveniencia de declarar la zona de protección forestal y refugio de fauna…”, según el texto de la sentencia.
Esto es parte de lo argüido para dar la razón a los ejidatarios. Hubo argumentos de que la desposesión se concretó con alambrado, con operativos policiacos y actos de autoridad, y también pesaron. Héctor Martín Flores, titular del Juzgado Tercero de Distrito en Materia Administrativa de Jalisco, terminó convencido de las violaciones.
¿Negocio de especuladores?
Tranquilino Flores Aguilar y Benjamín Rivera, ejidatarios de Santa Ana Tepetitlán, cuestionaron los verdaderos móviles que llevaron al comisariado a impugnar el decreto de protección de La Primavera. Y ven detrás de esa presunta lucha por los derechos ejidales, la presencia de especuladores inmobiliarios, que tendrían abierto un enorme paraje de bosque para meter costosos desarrollos inmobiliarios.
El juicio “jamás fue aprobado por la asamblea”, advirtió Tranquilino, el líder de los campesinos disidentes. “Nosotros queremos que siga la protección porque impide que especulen y se hagan ricos con nuestras tierras”, subrayó.
Pero hay experiencias demasiado frescas. El último día de abril de este año, los regidores de Zapopan aprobaron clausurar un fraccionamiento espontáneo que “brotó” justamente en el área protegida de Santa Ana, pero el acuerdo no se ha ejecutado en casi 40 días.
“Acabamos de reunirnos [ayer] con Pablo Aguilar Lucio, y gente de reglamentos y obras públicas, pero de inicio como que no había voluntad y mejor nos salimos de la reunión, aunque Pablo Aguilar prometió hacer algunas clausuras entre hoy y mañana, pero tenemos muchas dudas”, dijo por su parte Benjamín Rivera.
Los por qués del amparo, según el campesino. “Lo que pasa es que ellos, los del comisariado y el licenciado Soto Becerra, siguen con la depredación, tienen sus proyectos con empresarios y funcionarios, y ese negociote está detrás de todo esto”.
Los ejidatarios disidentes prometieron no quedarse de brazos cruzados: “Nosotros vamos a impugnar lo necesario, iremos ante las instituciones correspondientes para ir contra esos depredadores, porque hay un desacuerdo total con sacar nuestros bosques del área protegida”, añadió Benjamín.
Esta postura alienta la posición de la Semarnat y de la administración del bosque. Salvador Mayorga, el director de la reserva, señaló que el destino final de este amparo marcará una ruta decisiva para todo el esquema legal de protección de la naturaleza vigente en México. “Si ganan ellos, se debilitan todos los decretos, se ponen en tela de juicio, por eso espero que las autoridades cumplan su deber y defiendan a La Primavera”.
-----------------------------
CLAVES
El contexto legal
El juez tercero de Distrito en Materia Administrativa de Guadalajara, emitió su resolución sobre el juicio de amparo 413/2001-3 el pasado 19 de abril. “La justicia de la unión ampara y protege al ejido Santa Ana Tepetitlán, municipio de Zapopan, Jalisco, en contra de las autoridades responsables Presidente de la República, secretario de la Reforma Agraria y gobernador del estado de Jalisco, que se hicieron consistir en el decreto expedido por el primero [el presidente] el 19 de febrero de 1980 [publicado en el Diario Oficial de la Federación el 6 de marzo siguiente], y el acuerdo y convenio celebrados el 18 de agosto de 2000 y 8 de enero de 2001, por el gobernador del estado de Jalisco…” (sic)
Esto significa que el territorio ejidal, presuntamente afectado por el decreto, en condiciones equiparables a las de una expropiación (según el juez), sale de la zona de protección de La Primavera, “… para el efecto de que dejen insubsistente el decreto reclamado, respecto de la superficie propiedad del ejido quejoso, así como sus consecuencias”
El amparo 413/2001-3 fue admitido el 22 de mayo de 2001. Lo interpusieron los miembros del comisariado ejidal en ese entonces, Antonio Cruz Arandas, Silviano Alvarado Flores y Lázaro García Ramírez (respectivamente, presidente, secretario y tesorero), bajo la asesoría legal de Antonio Soto Becerra
Uno de los argumentos considerados en la sentencia: “la superficie de terreno reclamada fue afectada por el decreto reclamado, lo que sin duda afecta su interés jurídico, en razón de que si bien, dicho decreto no cancela los derechos de propiedad del ejido respecto de la superficie dotada, lo cierto es que le impide libremente gozar, disfrutar y disponer de la misma -características de la propiedad-, toda vez que prohíbe explotar de forma desmedida los recursos naturales que contiene, así como emplearla para fines urbanísticos…”
Sobre el caso, dado a conocer por Público, ya se pronunciaron expertos y autoridades. La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos naturales buscan echarlo abajo con un recurso de revisión. Los ejidatarios disidentes de Santa Ana buscan lo mismo
NUEVO DIRECTOR LA PRIMAVERA
Tibias impugnaciones al proceso; el titular de la Seder asegura que estuvo apegado a la ley
Gámez dirigirá La Primavera
Obtuvo 22 de 28 votos; los propietarios piden ampliar su participación
Guadalajara. Agustín del Castillo. Público-Milenio, 10 de mayo de 2008
Crónica de una elección anunciada: ayer fue designado como nuevo director del bosque La Primavera José Luis Gámez Valdivia, ingeniero agrónomo por la Universidad de Guadalajara, mientras dos candidatos más se repartían las migajas de la votación, y una tímida impugnación a lo apresurado del proceso era acallada por el secretario de Desarrollo Rural, Álvaro García Chávez, quien también pidió a la prensa “apoyar” lo que viene para el bosque.
Que a la prensa le toca informar, al margen de cualquier interés –hasta de los “buenos intereses”- es lo que dictan los manuales de periodismo elemental, pero García Chávez se dijo preocupado por las “cabezas” de los periódicos del día de hoy, luego de que dieron algunos tumbos en la organización de los sufragios los miembros del Comité Técnico para la Administración del Bosque La Primavera, cuya sesión se realizó a partir de las 11:00 am en la colonia Moderna, en las instalaciones de una agrupación empresarial con acrónimo truculento: Careintra.
En ese ejercicio de democracia interna –que tuvo por fin darle un barniz de transparencia y legalidad a la nueva representación- por un momento pareció que el fantasma de las elecciones perredistas hacía acto de presencia. Primero, de 26 miembros originales con derecho a voz y voto, se sacaron de la manga cinco nuevas representaciones para los propietarios más variopintos de la serranía protegida. Tras esto, resultó que sólo 29 votaban, pues fue notoria la ausencia sospechosa de la Secretaría de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable (Semades) -¿no los invitaron o se hicieron los dignos para no avalar a la Seder?- y la no tan extraña del Ayuntamiento de Tala. Cuando se depositaron los votos en la urna de cartón, se les perdió uno, y hubo que levantar manos para verificar que en realidad, desde el principio eran solo 28.
El ganador obtuvo 22. García Chávez se curó en salud: primero aclaró que las cinco altas estaban previamente acordadas por todos los miembros del comité; después dijo que aún si esos cinco sufragios no se hubieran dado, Gámez Valdivia habría ganado de todos modos. Nada fue arbitrario ni caprichoso, para acabar pronto.
Como tampoco lo fue el hecho de que los tres candidatos –el cuarto, Salvador Cornejo, célebre por sus luchas a favor del ambiente en el nutrido municipio de Guadalajara, desertó- debieran exponer su programa de trabajo en apenas diez minutos, y se les impidiera debatir con los vocales, pues no estaba previsto en la inflexible “la orden del día”. Se supo que habían tenido tiempo de “cabildear” todos los días previos con cada miembro del comité, y así, qué caso había en abrir el debate en un momento tan crucial, cuando se debatía el futuro del gran bosque de la gran zona metropolitana. Detallitos.
Agapito Jara, coordinador de Los Colomos, suspiró tal vez ilusionado al exponer sus generalísimas –y no por notables- propuestas, pero Jorge Cano fue más franco o realista, y después de exhortar a los presentes a atreverse a transformar el área de protección de flora y fauna en un lugar productivo que dé larga vida a las tareas de protección, saludó al futuro director, como si no fuera a ser el favorecido por los designios misteriosos de la asamblea.
Gámez Valdivia hizo una presentación también muy superficial, demasiado cuidadosa de todos los intereses enclavados en el comité, pero más lucidora en tecnología, a la power point, como corresponde a un candidato con visión de triunfo. Y no se equivocó.
Sereno, amable y callado se mantuvo a una orilla de la amplia mesa de debates. Los propietarios, quienes creen llegada su hora de tomar el control tras 28 años de restricciones, sacaban propuestas y críticas aquí y allá: que los caminos deben ser restaurados para combatir los incendios, que se deben formar las nuevas brigadas apagafuegos, que se debe buscar el control de combustibles, que qué malo era un señor Mayorga que hizo del comité durante once años un “vertebrado gaseoso”, que cómo será la nueva república primaveriana, para lo cual habrá hasta un Constituyente, como el del generalísimo Morelos, pues “un territorio nuevo conquistado requiere administración”. Caray, a lo Julio César: Alea jacta est?.
Acullá de la desmesura: La Primavera ya tiene un nuevo director, que tiene la oportunidad de su vida para demostrar que sus ideas, incluso las más heterodoxas, salvarán un patrimonio vital para la salud de una ciudad, razón por la cual se emitió el 6 de marzo de 1980 un decreto presidencial de protección. Cómo lo logrará sin pelearse con tantos particulares que lo apoyan convenencieramente y que lo juzgarán con lupa, y frente a tantos críticos que señalan el desaseo del proceso de su elección, y lo que es peor, con un diseño institucional inadecuado en el gobierno de La Primavera, que puede hacer tronar a más directores; todo eso conforma su desafío. Modesto, se comprometió: “responderé con los hechos”.
----------------------
La Primavera es una de las reservas más amenazadas del país
Jardel alerta por la precariedad del bosque
El proceso en el que se destituyó a Salvador Mayorga Castañeda y del que emergió José Luis Gámez Valdivia revela “la fragilidad y precariedad del área natural protegida cuando se trata de presiones externas; hay una extrema debilidad de la conservación en ese sentido”, advirtió el experto forestal de Manantlán, e integrante del Consejo Consultivo de Áreas Naturales Protegidas de la Semarnat, Enrique Jardel Peláez.
De hecho, el especialista opinó que el modelo de gestión de La Primavera en malas condiciones de funcionalidad afectará a cualquier director, lo cual obliga a establecer los cambios pertinentes en el gobierno que den un verdadero respaldo al director ejecutivo.
Sin embargo, estimó que el proceso del cual emerge Gámez Valdivia está viciado, pues debió someterse a lo que señala el Reglamento de la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente en materia de Áreas Naturales Protegidas, pues se trata de una reserva federal. En la sesión de ayer, solamente Ismael Sánchez, de la organización no gubernamental Fomento y Protección del Bosque La Primavera, hizo suyos esos planteamientos de presunta ilegalidad y pidió más tiempo para analizar a los aspirantes, pero el titular de la Seder, Álvaro García Chávez, le dijo que la elección era un acuerdo tomado desde la sesión anterior y que por ser un área protegida coadministrada, no aplica obligatoriamente el reglamento federal.
Jardel opinó que “hay intereses económicos que amenazan a La Primavera, que tiene el riesgo de ser devorada por fraccionamientos o por proyectos ecoturísticos […] este camino puede convertir a una reserva mundial de la biosfera {reconocida así por la Unesco] en un parque urbano”.
Insistió en que el papel de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) es omiso, porque se trata de la entidad que debe garantizar el cumplimiento de los objetivos del decreto de 1980, que pone en primer lugar los intereses colectivos, de una colectividad de 4.2 millones de personas, por sobre la especulación de actores privados.
----------------------
“Por un Constituyente”
Privados
piden el
control de
La Primavera
Sin afanes irónicos, y satisfecho porque lograron la destitución de Salvador Mayorga Castañeda tras once años de desgaste, Eric Coufal, representante de un grupo de propietarios que aglutinan más de 800 hectáreas de La Primavera, propuso ayer una “asamblea Constituyente” como órgano de gobierno de la reserva de 30,500 hectáreas.
Ese espacio tendría 50 por ciento de representación de ejidatarios y propietarios, o sea, la bisagra para controlar los destinos de la sierra. Pero hay más: el nuevo director tendría que aceptar directores adjuntos, de las distintas representaciones territoriales, gubernamentales o de la sociedad civil; esta última obtendría 25 por ciento de los asientos. El gobierno se quedaría con el otro cuarto de los asientos. Y no sería en modo alguno una instancia decorativa, según la exposición hecha ante el pleno del Comité Técnico para la Administración del Bosque La Primavera.
“La idea es tomar las riendas en conjunto de un nuevo comité […] evaluamos que esa participatividad [sic] no obedece solamente a un interés filosófico o un interés ecológico, o un interés territorial o económico, ni de responsabilidad gubernamental, sino a la necesidad de que se lleguen a tomar acuerdos válidos”.
Esa Asamblea Constituyente tendría 60 asientos y se reuniría una vez por año, para evaluar las acciones de conservación y fomento realizadas por la dirección ejecutiva, definir si es pertinente la permanencia del director, y aprobar el presupuesto de gastos y el plan de acción para el año siguiente. Nada más.
Generoso, apuntó la necesidad de que “también tenga la sociedad civil, que no tiene titularidad en bienes raíces, la oportunidad de demostrar su preocupación académica, ecológica, y de cualquier tema que pueda converger a una protección consensada [sic], de lo que se tiene que hacer con este nuevo plan de manejo…”.
Pero no se trata de hacer fraccionamientos, abundó, sino “desarrollos ecoturísticos”, y que los dueños de la tierra puedan recuperar parte de lo perdido con la exclusión de la especulación que viene de 1980.
Gámez dirigirá La Primavera
Obtuvo 22 de 28 votos; los propietarios piden ampliar su participación
Guadalajara. Agustín del Castillo. Público-Milenio, 10 de mayo de 2008
Crónica de una elección anunciada: ayer fue designado como nuevo director del bosque La Primavera José Luis Gámez Valdivia, ingeniero agrónomo por la Universidad de Guadalajara, mientras dos candidatos más se repartían las migajas de la votación, y una tímida impugnación a lo apresurado del proceso era acallada por el secretario de Desarrollo Rural, Álvaro García Chávez, quien también pidió a la prensa “apoyar” lo que viene para el bosque.
Que a la prensa le toca informar, al margen de cualquier interés –hasta de los “buenos intereses”- es lo que dictan los manuales de periodismo elemental, pero García Chávez se dijo preocupado por las “cabezas” de los periódicos del día de hoy, luego de que dieron algunos tumbos en la organización de los sufragios los miembros del Comité Técnico para la Administración del Bosque La Primavera, cuya sesión se realizó a partir de las 11:00 am en la colonia Moderna, en las instalaciones de una agrupación empresarial con acrónimo truculento: Careintra.
En ese ejercicio de democracia interna –que tuvo por fin darle un barniz de transparencia y legalidad a la nueva representación- por un momento pareció que el fantasma de las elecciones perredistas hacía acto de presencia. Primero, de 26 miembros originales con derecho a voz y voto, se sacaron de la manga cinco nuevas representaciones para los propietarios más variopintos de la serranía protegida. Tras esto, resultó que sólo 29 votaban, pues fue notoria la ausencia sospechosa de la Secretaría de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable (Semades) -¿no los invitaron o se hicieron los dignos para no avalar a la Seder?- y la no tan extraña del Ayuntamiento de Tala. Cuando se depositaron los votos en la urna de cartón, se les perdió uno, y hubo que levantar manos para verificar que en realidad, desde el principio eran solo 28.
El ganador obtuvo 22. García Chávez se curó en salud: primero aclaró que las cinco altas estaban previamente acordadas por todos los miembros del comité; después dijo que aún si esos cinco sufragios no se hubieran dado, Gámez Valdivia habría ganado de todos modos. Nada fue arbitrario ni caprichoso, para acabar pronto.
Como tampoco lo fue el hecho de que los tres candidatos –el cuarto, Salvador Cornejo, célebre por sus luchas a favor del ambiente en el nutrido municipio de Guadalajara, desertó- debieran exponer su programa de trabajo en apenas diez minutos, y se les impidiera debatir con los vocales, pues no estaba previsto en la inflexible “la orden del día”. Se supo que habían tenido tiempo de “cabildear” todos los días previos con cada miembro del comité, y así, qué caso había en abrir el debate en un momento tan crucial, cuando se debatía el futuro del gran bosque de la gran zona metropolitana. Detallitos.
Agapito Jara, coordinador de Los Colomos, suspiró tal vez ilusionado al exponer sus generalísimas –y no por notables- propuestas, pero Jorge Cano fue más franco o realista, y después de exhortar a los presentes a atreverse a transformar el área de protección de flora y fauna en un lugar productivo que dé larga vida a las tareas de protección, saludó al futuro director, como si no fuera a ser el favorecido por los designios misteriosos de la asamblea.
Gámez Valdivia hizo una presentación también muy superficial, demasiado cuidadosa de todos los intereses enclavados en el comité, pero más lucidora en tecnología, a la power point, como corresponde a un candidato con visión de triunfo. Y no se equivocó.
Sereno, amable y callado se mantuvo a una orilla de la amplia mesa de debates. Los propietarios, quienes creen llegada su hora de tomar el control tras 28 años de restricciones, sacaban propuestas y críticas aquí y allá: que los caminos deben ser restaurados para combatir los incendios, que se deben formar las nuevas brigadas apagafuegos, que se debe buscar el control de combustibles, que qué malo era un señor Mayorga que hizo del comité durante once años un “vertebrado gaseoso”, que cómo será la nueva república primaveriana, para lo cual habrá hasta un Constituyente, como el del generalísimo Morelos, pues “un territorio nuevo conquistado requiere administración”. Caray, a lo Julio César: Alea jacta est?.
Acullá de la desmesura: La Primavera ya tiene un nuevo director, que tiene la oportunidad de su vida para demostrar que sus ideas, incluso las más heterodoxas, salvarán un patrimonio vital para la salud de una ciudad, razón por la cual se emitió el 6 de marzo de 1980 un decreto presidencial de protección. Cómo lo logrará sin pelearse con tantos particulares que lo apoyan convenencieramente y que lo juzgarán con lupa, y frente a tantos críticos que señalan el desaseo del proceso de su elección, y lo que es peor, con un diseño institucional inadecuado en el gobierno de La Primavera, que puede hacer tronar a más directores; todo eso conforma su desafío. Modesto, se comprometió: “responderé con los hechos”.
----------------------
La Primavera es una de las reservas más amenazadas del país
Jardel alerta por la precariedad del bosque
El proceso en el que se destituyó a Salvador Mayorga Castañeda y del que emergió José Luis Gámez Valdivia revela “la fragilidad y precariedad del área natural protegida cuando se trata de presiones externas; hay una extrema debilidad de la conservación en ese sentido”, advirtió el experto forestal de Manantlán, e integrante del Consejo Consultivo de Áreas Naturales Protegidas de la Semarnat, Enrique Jardel Peláez.
De hecho, el especialista opinó que el modelo de gestión de La Primavera en malas condiciones de funcionalidad afectará a cualquier director, lo cual obliga a establecer los cambios pertinentes en el gobierno que den un verdadero respaldo al director ejecutivo.
Sin embargo, estimó que el proceso del cual emerge Gámez Valdivia está viciado, pues debió someterse a lo que señala el Reglamento de la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente en materia de Áreas Naturales Protegidas, pues se trata de una reserva federal. En la sesión de ayer, solamente Ismael Sánchez, de la organización no gubernamental Fomento y Protección del Bosque La Primavera, hizo suyos esos planteamientos de presunta ilegalidad y pidió más tiempo para analizar a los aspirantes, pero el titular de la Seder, Álvaro García Chávez, le dijo que la elección era un acuerdo tomado desde la sesión anterior y que por ser un área protegida coadministrada, no aplica obligatoriamente el reglamento federal.
Jardel opinó que “hay intereses económicos que amenazan a La Primavera, que tiene el riesgo de ser devorada por fraccionamientos o por proyectos ecoturísticos […] este camino puede convertir a una reserva mundial de la biosfera {reconocida así por la Unesco] en un parque urbano”.
Insistió en que el papel de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) es omiso, porque se trata de la entidad que debe garantizar el cumplimiento de los objetivos del decreto de 1980, que pone en primer lugar los intereses colectivos, de una colectividad de 4.2 millones de personas, por sobre la especulación de actores privados.
----------------------
“Por un Constituyente”
Privados
piden el
control de
La Primavera
Sin afanes irónicos, y satisfecho porque lograron la destitución de Salvador Mayorga Castañeda tras once años de desgaste, Eric Coufal, representante de un grupo de propietarios que aglutinan más de 800 hectáreas de La Primavera, propuso ayer una “asamblea Constituyente” como órgano de gobierno de la reserva de 30,500 hectáreas.
Ese espacio tendría 50 por ciento de representación de ejidatarios y propietarios, o sea, la bisagra para controlar los destinos de la sierra. Pero hay más: el nuevo director tendría que aceptar directores adjuntos, de las distintas representaciones territoriales, gubernamentales o de la sociedad civil; esta última obtendría 25 por ciento de los asientos. El gobierno se quedaría con el otro cuarto de los asientos. Y no sería en modo alguno una instancia decorativa, según la exposición hecha ante el pleno del Comité Técnico para la Administración del Bosque La Primavera.
“La idea es tomar las riendas en conjunto de un nuevo comité […] evaluamos que esa participatividad [sic] no obedece solamente a un interés filosófico o un interés ecológico, o un interés territorial o económico, ni de responsabilidad gubernamental, sino a la necesidad de que se lleguen a tomar acuerdos válidos”.
Esa Asamblea Constituyente tendría 60 asientos y se reuniría una vez por año, para evaluar las acciones de conservación y fomento realizadas por la dirección ejecutiva, definir si es pertinente la permanencia del director, y aprobar el presupuesto de gastos y el plan de acción para el año siguiente. Nada más.
Generoso, apuntó la necesidad de que “también tenga la sociedad civil, que no tiene titularidad en bienes raíces, la oportunidad de demostrar su preocupación académica, ecológica, y de cualquier tema que pueda converger a una protección consensada [sic], de lo que se tiene que hacer con este nuevo plan de manejo…”.
Pero no se trata de hacer fraccionamientos, abundó, sino “desarrollos ecoturísticos”, y que los dueños de la tierra puedan recuperar parte de lo perdido con la exclusión de la especulación que viene de 1980.
INVASIÓN EN LOS COLOMOS
Peligros geológicos e hidrológicos para fraccionamientos invasores
En Los Colomos, riesgos
son un patrón de construcción
Investigadores alertan sobre el daño ambiental como causa de desastres
Guadalajara. Agustín del Castillo. Público-Milenio, 1 de julio de 2008
Los riesgos de desastre se incrementan con la progresiva transformación urbana de la cuenca de Los Colomos, bien posicionada en el mercado inmobiliario como la zona más codiciable para vivir en esta urbe: una mezcla de fincas californianas tipo Beverly Hills y de rascacielos poderosos estilo Santa Fe (ciudad de México), a la altura de las ambiciones de una elite cosmopolita.
La publicidad de las empresas inmobiliarias entrega estas metáforas fáciles de los sueños de prosperidad, pero los conocedores de la geología e hidrología local –la ciencia como aguafiestas- advierten que todo puede acabar en pesadillas.
En el aspecto físico, e incluso en el social, el área está configurando una especie de “anticiudad” en la cual las relaciones entre los grupos son sustituidas por los cotos privados, mientras la posibilidad de padecer por eventos naturales se torna más real y frecuente, subrayan los autores de la monografía Los Colomos, Enrique García Becerra, Ricardo y Pablo Robles Gómez, de la Universidad de Guadalajara.
Destacan: “La zona está sometida a un intenso proceso de transformación en el uso de suelo y en su medio físico, por parte de inmobiliarias y promotores, a quienes sólo interesa obtener las mejores ganancias económicas, y lo que menos les importa es la desaparición de los cuerpos de agua, los cuales se han secado, desviado, rellenado, obstruido […] transformando por completo, de forma negativa, el sistema hidrológico, que además, ha sufrido la modificación del relieve [relleno de barrancas, aplanamiento de las lomas y compactación de suelo] y la destrucción de la cubierta vegetal”.
Los académicos elaboraron un patrón de las alteraciones sufridas por el sistema natural:
En cuanto a movimientos de suelo, cuatro grandes tipos de daños. Uno, “elaboración de taludes en los escurrimientos para el trazo de avenidas metropolitanas”, como es el caso de la avenida Patria en su cruce con la avenida Naciones Unidas. “Esta situación, junto con la falta de una salida de agua, ocasiona acumulaciones forzadas del líquido con la consecuente infiltración, lo que a su vez genera un proceso de lavado de material fino y altos contenidos de agua en el subsuelo”.
Dos, ampliación de lechos de arroyos mediante recortes de las vertientes, los cual es muy común en lechos angostos “y genera formación de escarpes [“declive áspero del terreno”, según la RAE] artificiales” en el suelo.
Tres, relleno de parteaguas de la cuenca (partes altas) para ampliarlos y construir sobre ellos. La mala técnica utilizada ha hecho que el suelo se mueva y aparezcan agrietamiento en las construcciones allí establecidas.
Cuatro, los escarpes activos; es decir, la erosión natural y la inducida provoca que se mueva el subsuelo y que los cimientos de las partes altas se vayan descubriendo, pues pierden soporte.
En cuanto a inundaciones, dos usos constructivos las fomentan: uno, canalización o confinamiento de escurrimientos. “Ha representado una práctica muy común en el arroyo Atemajac, entre Acueducto y Federalismo [sobre la zona de Patria]. El problema de desbordamiento se incrementa de manera considerable debido a lo irregular de la urbanización, trayendo consigo problemas de arrastre de materiales […] este problema es muy particular en la zona de plaza Patria debido a su localización y al desnivel que presenta, que la convierte en zona altamente susceptible de inundarse en su planta baja”.
Dos, el relleno de barrancas. “Es el caso más común que se presentó en las partes altas de las barrancas que se localizan entre lo que hoy es avenida Vallarta, avenida Patria y Naciones Unidas. Permanentemente se presentan problemas de pequeños hundimientos sobre la carpeta asfáltica y en algunos edificios. En general, las construcciones presentan marcas por los altos contenidos de humedad en el suelo”.
Por qué pasa
Una “fuerte dinámica en los procesos geomorfológicos” dio origen al sistema de barrancas de Los Colomos, a partir de 95 mil años atrás.
Como resultado de eventos volcánicos, “en la cuenca, los materiales predominantes que encontramos son las cenizas volcánicas [tipo] lapilli y pumicitas, composición que forma los suelos poco consolidados como el regosol y feozem […] las capas de materiales pumíticos, altamente permeables, provocaron procesos de infiltración del agua al subsuelo, trayendo consigo, para el poniente de la cuenca de Atemajac, el colapsamiento de la capa de material pumítica, lo que dio lugar a un proceso erosivo, causando la formación de las barrancas”, explica la monografía.
Un fenómeno que no ha terminado. “Pese a que el proceso de formación de barrancas es joven, su dinámica es muy intensa, tal como se puede observar en las barrancas junto al fraccionamiento Puerta de Hierro y al norte de este, junto al periférico”, añade.
Es decir, “los ríos subterráneos provenientes de La Primavera […] con el transcurso del tiempo han realizado un trabajo de erosión subterránea, lo que ha provocado hundimientos lentos en el área, producto de la sustitución del material acarreado por los escurrimientos del subsuelo hacia las zonas más bajas”.
Hay otra condición decisiva del sitio: “la mayoría de los arroyos [superficiales] en el área son de tipo intermitente y torrencial”, o sea, salen solamente en lluvias intensas.
Cómo pasó
En Los Colomos, “la urbanización –sobre todo aquella que transforma fuertemente el medio físico de la zona- comenzó a partir de 1970 con la aparición de fraccionamientos como Bosques de San Isidro y Santa Isabel”. A partir de allí se fueron acumulado otros: San Miguel de la Colina (1971), Jardines Vallarta (1972); Real Vallarta, la Universidad Autónoma de Guadalajara y Jardines Universidad (1973); Villa Universitaria (1976) Patria Universidad (1979); Royal Country (1986); Parque Regency (1989) y Puerta de Hierro (1990).
“Una de las zonas que llama la atención por las características de sus recursos naturales y la transformación que de ellos se ha realizado inadecuadamente, debido al acelerado proceso de construcción de viviendas de lujo, [es en la que se ubican] el lujoso fraccionamiento Puerta de Hierro y el hipermercado [sic] Carrefour [hoy Chedraui]”.
Puerta de Hierro tiene 132 hectáreas con viviendas de lujo sobre 400 a 1,200 metros cuadrados; está diseñado para favorecer el uso del carro, y en consecuencia, la apertura de calles a costa de la red hidrológica.
En dicho fraccionamiento se borraron barrancas con pendientes mayores de 30 por ciento, no aptas para ser urbanizadas, y se cambió todo el esquema hidráulico para sacar mayor provecho económico a cada palmo de terreno. En cuanto al centro comercial, las inundaciones de los años 90 fueron una clara respuesta de la naturaleza por “las modificaciones al relieve, compactación y asfaltado de algunas áreas altas”.
Las primeras lluvias posteriores a estas edificaciones, moderadas (no rebasaban 20 milímetros), ocasionaron que las aguas, buscando su salida bloqueada, “arrasaran todo a su paso”. Una serie de obras correctivas mitigaron daños, pero hoy la zona está más urbanizada. Y no es descabellado pensar en más sueños que se volverán allí pesadillas.
En Los Colomos, riesgos
son un patrón de construcción
Investigadores alertan sobre el daño ambiental como causa de desastres
Guadalajara. Agustín del Castillo. Público-Milenio, 1 de julio de 2008
Los riesgos de desastre se incrementan con la progresiva transformación urbana de la cuenca de Los Colomos, bien posicionada en el mercado inmobiliario como la zona más codiciable para vivir en esta urbe: una mezcla de fincas californianas tipo Beverly Hills y de rascacielos poderosos estilo Santa Fe (ciudad de México), a la altura de las ambiciones de una elite cosmopolita.
La publicidad de las empresas inmobiliarias entrega estas metáforas fáciles de los sueños de prosperidad, pero los conocedores de la geología e hidrología local –la ciencia como aguafiestas- advierten que todo puede acabar en pesadillas.
En el aspecto físico, e incluso en el social, el área está configurando una especie de “anticiudad” en la cual las relaciones entre los grupos son sustituidas por los cotos privados, mientras la posibilidad de padecer por eventos naturales se torna más real y frecuente, subrayan los autores de la monografía Los Colomos, Enrique García Becerra, Ricardo y Pablo Robles Gómez, de la Universidad de Guadalajara.
Destacan: “La zona está sometida a un intenso proceso de transformación en el uso de suelo y en su medio físico, por parte de inmobiliarias y promotores, a quienes sólo interesa obtener las mejores ganancias económicas, y lo que menos les importa es la desaparición de los cuerpos de agua, los cuales se han secado, desviado, rellenado, obstruido […] transformando por completo, de forma negativa, el sistema hidrológico, que además, ha sufrido la modificación del relieve [relleno de barrancas, aplanamiento de las lomas y compactación de suelo] y la destrucción de la cubierta vegetal”.
Los académicos elaboraron un patrón de las alteraciones sufridas por el sistema natural:
En cuanto a movimientos de suelo, cuatro grandes tipos de daños. Uno, “elaboración de taludes en los escurrimientos para el trazo de avenidas metropolitanas”, como es el caso de la avenida Patria en su cruce con la avenida Naciones Unidas. “Esta situación, junto con la falta de una salida de agua, ocasiona acumulaciones forzadas del líquido con la consecuente infiltración, lo que a su vez genera un proceso de lavado de material fino y altos contenidos de agua en el subsuelo”.
Dos, ampliación de lechos de arroyos mediante recortes de las vertientes, los cual es muy común en lechos angostos “y genera formación de escarpes [“declive áspero del terreno”, según la RAE] artificiales” en el suelo.
Tres, relleno de parteaguas de la cuenca (partes altas) para ampliarlos y construir sobre ellos. La mala técnica utilizada ha hecho que el suelo se mueva y aparezcan agrietamiento en las construcciones allí establecidas.
Cuatro, los escarpes activos; es decir, la erosión natural y la inducida provoca que se mueva el subsuelo y que los cimientos de las partes altas se vayan descubriendo, pues pierden soporte.
En cuanto a inundaciones, dos usos constructivos las fomentan: uno, canalización o confinamiento de escurrimientos. “Ha representado una práctica muy común en el arroyo Atemajac, entre Acueducto y Federalismo [sobre la zona de Patria]. El problema de desbordamiento se incrementa de manera considerable debido a lo irregular de la urbanización, trayendo consigo problemas de arrastre de materiales […] este problema es muy particular en la zona de plaza Patria debido a su localización y al desnivel que presenta, que la convierte en zona altamente susceptible de inundarse en su planta baja”.
Dos, el relleno de barrancas. “Es el caso más común que se presentó en las partes altas de las barrancas que se localizan entre lo que hoy es avenida Vallarta, avenida Patria y Naciones Unidas. Permanentemente se presentan problemas de pequeños hundimientos sobre la carpeta asfáltica y en algunos edificios. En general, las construcciones presentan marcas por los altos contenidos de humedad en el suelo”.
Por qué pasa
Una “fuerte dinámica en los procesos geomorfológicos” dio origen al sistema de barrancas de Los Colomos, a partir de 95 mil años atrás.
Como resultado de eventos volcánicos, “en la cuenca, los materiales predominantes que encontramos son las cenizas volcánicas [tipo] lapilli y pumicitas, composición que forma los suelos poco consolidados como el regosol y feozem […] las capas de materiales pumíticos, altamente permeables, provocaron procesos de infiltración del agua al subsuelo, trayendo consigo, para el poniente de la cuenca de Atemajac, el colapsamiento de la capa de material pumítica, lo que dio lugar a un proceso erosivo, causando la formación de las barrancas”, explica la monografía.
Un fenómeno que no ha terminado. “Pese a que el proceso de formación de barrancas es joven, su dinámica es muy intensa, tal como se puede observar en las barrancas junto al fraccionamiento Puerta de Hierro y al norte de este, junto al periférico”, añade.
Es decir, “los ríos subterráneos provenientes de La Primavera […] con el transcurso del tiempo han realizado un trabajo de erosión subterránea, lo que ha provocado hundimientos lentos en el área, producto de la sustitución del material acarreado por los escurrimientos del subsuelo hacia las zonas más bajas”.
Hay otra condición decisiva del sitio: “la mayoría de los arroyos [superficiales] en el área son de tipo intermitente y torrencial”, o sea, salen solamente en lluvias intensas.
Cómo pasó
En Los Colomos, “la urbanización –sobre todo aquella que transforma fuertemente el medio físico de la zona- comenzó a partir de 1970 con la aparición de fraccionamientos como Bosques de San Isidro y Santa Isabel”. A partir de allí se fueron acumulado otros: San Miguel de la Colina (1971), Jardines Vallarta (1972); Real Vallarta, la Universidad Autónoma de Guadalajara y Jardines Universidad (1973); Villa Universitaria (1976) Patria Universidad (1979); Royal Country (1986); Parque Regency (1989) y Puerta de Hierro (1990).
“Una de las zonas que llama la atención por las características de sus recursos naturales y la transformación que de ellos se ha realizado inadecuadamente, debido al acelerado proceso de construcción de viviendas de lujo, [es en la que se ubican] el lujoso fraccionamiento Puerta de Hierro y el hipermercado [sic] Carrefour [hoy Chedraui]”.
Puerta de Hierro tiene 132 hectáreas con viviendas de lujo sobre 400 a 1,200 metros cuadrados; está diseñado para favorecer el uso del carro, y en consecuencia, la apertura de calles a costa de la red hidrológica.
En dicho fraccionamiento se borraron barrancas con pendientes mayores de 30 por ciento, no aptas para ser urbanizadas, y se cambió todo el esquema hidráulico para sacar mayor provecho económico a cada palmo de terreno. En cuanto al centro comercial, las inundaciones de los años 90 fueron una clara respuesta de la naturaleza por “las modificaciones al relieve, compactación y asfaltado de algunas áreas altas”.
Las primeras lluvias posteriores a estas edificaciones, moderadas (no rebasaban 20 milímetros), ocasionaron que las aguas, buscando su salida bloqueada, “arrasaran todo a su paso”. Una serie de obras correctivas mitigaron daños, pero hoy la zona está más urbanizada. Y no es descabellado pensar en más sueños que se volverán allí pesadillas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







