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sábado, 16 de diciembre de 2017
Zea, la planta misteriosa que dio origen a la reserva
Durante los diez años previo a la conformación de la reserva de la biosfera, el Zea diploperennis fue visto como el origen del maíz moderno. Hoy se reconoce su enorme valor genético.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
El descubrimiento del Zea diploperennis, posiblemente el pariente silvestre más primitivo del género del que derivó el maíz moderno, significó toda una revolución en el campo de la botánica y la genética respecto al proceso de domesticación del principal grano mesoamericano, hoy, el más extendido del planeta.
Diez años antes del decreto de protección de la Sierra de Manantlán, un estudiante avanzado de la maestra Luz María Villarreal de Puga, el hoy profesor jubilado de la Universidad de Guadalajara, Rafael Guzmán Mejía, asumió el reto que lanzó el célebre Hugh Iltis, de la Universidad de Wisconsin, quien consideraba que ese primitivo ancestro estaba extinto.
Antonio Vázquez, uno de los más sobresalientes botánicos en activo de la casa de estudios, narra la historia: "En 1976, el doctor Iltis fue a un congreso, y le mandó una tarjeta de año nuevo a la doctora Puga que decia, 'teosinte perenne extinto', y ella le dijo a los alumnos de su salón, 'hay un señor, un gringo, que dice que este maíz está extinto. ¿Ustedes creen que esté así? Yo le doy alta calificación a quien lo encuentre, le dicen milpilla, chapule, maicillo'...".
Rafael Guzmán, quien era alumno y yerno de la profesora, era nativo de La Manzanilla, en La Huerta, y muy cercano a otro estudiante, Roberto Álvarez Corona, quien le dijo que su abuelo, que era de Cuautitlán, conocía la planta y era de uso común entre los campesinos de la zona indígena nahua, que por entonces, luchaban contra los madereros que habían expoliado sus bosques desde los años 40.
Guzmán Mejía ya había colectado planta en Los Depósitos, cerca de Ciudad Guzmán. El segundo sitio, del abuelo de su amigo, se denomina La Cumbre, de Cuautitlán. Primero escribió un artículo para una revista especializada, luego, ya con la atención de Hugh Iltis, revisaron la zona de la sierra en Cuautitlán. El botánico de Wisconsin mandó muestras para procesar. "Él aseguró que como maíz perenne, tendría 40 cromosomas, pero la investigadora que lo procesó le dijo que tenía sólo 20, como el maíz moderno [...] el doctor Iltis ya no sabía qué hacer, ah caray, encontramos un perenne diploide, y como es diploide se puede cruzar con maíz [...] rápidamente hizo germinación e hizo pruebas, y encontró que tenía resistencia a siete de las enfermedades virales más comunes del maíz, que representan 30 por ciento de merma en la producción; a partir de allí, se ambicionó la idea no solo de transmitirle resistencia al maíz cultivado, sino una posible mejora de algo que fuera perenne y diera mazorcas de maíz [es decir, que no requiriera cultivarse]; pero también revolucionó por una década la teoría del maíz...".
Ese es el contexto profundo en que surge el proyecto de protección de Manantlán, las montañas enclavadas en la Costa Sur de Jalisco. "Iltis fue famoso por una década, después vinieron otros, con mejores herramientas y análisis, y corrigieron aspectos de esa teoría...".
- ¿Se pensó que Manantlán era la zona de origen de la domesticación del maíz?
- Entre 1977 y 1987 se pensó que Jalisco era, no sólo uno de los centros importantes de diversificación, sino que sería el centro de origen; diez años después se encontraron en una cueva de Teloalapan, Guerrero, vestigios de una milpilla, y se corrige: el maíz se originó en Teloalapan Guerrero; los guatemaltecos obviamente defienden a sus milpillas, y tienen sus propias hipótesis y hasta los peruanos tienen las suyas, pero la evidencia científica apunta a Guerrero, mientras Jalisco es uno de los centros de diversificación más importantes del maíz, del teosinte.
-Esa complejidad de elementos, esa notable diferencia de tamaños y aspecto entre la milpilla y el maíz moderno, ¿explica lo lento que fue su proceso de domesticación?
- Claro, por eso el doctor Iltis lo llamaba 'una transmutación sexual catatrófica', porque en nada se parecen; él hablaba de una inversión del olote, el olote estaba afuera y se hizo hacia adentro, realmente su teoría si sacudió mucho a los investigadores, pero solo duró diez años, después uno de sus alumnos demostró, ya con datos moleculares, como estaba realmente la relación de los teosintes, dónde podría ser el centro de origen, y desechó la teoría de transmutación sexual, que no explica como se pudo formar así el maíz. Pero digamos que durante una década Iltis tuvo la sartén por el mango con esto...
- Entonces se desecha la teoría de que Manantlán era el centro del origen y se lo dan a esa cueva de Guerrero.
- Así es, como resultado de un trabajo arqueológico y molecular, un alumno del iltis, Bruce Bens, hizo la parte arqueológica de los maíces, y en 1988, hubo un simposium internacional y se confirmaron las correcciones a la primera teoría [...] los maíces de esa cueva conforman un cierto grado de domesticación, de ahí se derivó con miles de años el maíz actual. En la ciencia hay que estar al día, hasta las familias botánicas van cambiando con los datos moleculares, así que hay que estar revisando siempre.
La ficha de la Conabio
Nombre científico: Zea diploperennis Iltis, Doebley & Guzmán.Nombre común: chapule, milpilla, maicillo. Especie perenne, diploide, descubierta por el biólogo mexicano Rafael Guzmán en 1977 (Iltis 1993). "Son plantas amacolladas y robustas con rizomas escamosos cortos, con entrenudos de 0.2-0.6 cm de largo que forman con frecuencia pequeños hijuelos en forma de tubérculos; plantas con altura de 1 a 2.5 m de alto; hojas de 40 a 80 cm de largo y de 4 a 5 cm de ancho; inflorescencias masculinas pequeñas con 2 a 13 ramas; las glumas externas de las espiguillas tienen una ala lateral bien desarrollada; 5 a 10 cápsulas de fruto ("semillas"), de forma cilíndrico-trapezoidales por espiga; 7.12 g el peso de 100 semillas. Es interfértil con el maíz (Doebley e Iltis 1980, Doebley 1983, Iltis et al. 1979). Esta especie se localiza en la Sierra de Manantlán, en Jalisco, en localidades como Las Joyas y Manantlán cuyo clima es subtropical subhúmedo semicálido y sitios como La Ventana y San Miguel en donde el clima es subtropical subhúmedo templado (Sánchez et al. 1998)".
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Claves
revoluciona la agricultura del mundo
El teosinte, teocinte o teocintle endémico de Manantlán "se encuentra principalmente en dos localidades: San Miguel de Ayotitlán y Las Joyas. En San Miguel, se mantiene como una planta asociada a las parcelas de cultivo de maíz y terrenos en barbecho (en descanso) como parte de la vegetación secundaria. Esta población se mantiene en buen estado, mientras se conserve el sistema de cultivo de coamil con ciclo de barbecho. La dirección de la reserva de la biosfera ha aplicado recursos del programa de maíces criollos para mantener el sistema de cultivo y conservar Zea diploperennis. La población puede considerarse bien conservada"
En Las Joyas se mantiene la población de Zea diploperennis y ha detonado una profunda investigación. "Con el avance de la regeneración del bosque, el teocintle ha sido desplazado en algunos sitios por el establecimiento de la regeneración de árboles del bosque mesófilo de montaña, lo cual es parte de un proceso natural. Zea diploperennis es una especie que requiere de la formación de claros para establecerse, así que su distribución espacial cambia con el tiempo en el mosaico del paisaje; su abundancia se reduce conforme avanza la regeneración del bosque en unos sitios, y aumenta cuando ocurre la formación de claros por un evento de perturbación en otros sitios"
Dado que las zonas núcleo de la reserva son áreas de protección estricta, "los sitios con Zea diploperennis deben tener un estatus especial que, con fines de conservación de una especie de interés especial, requieren de intervenciones de manejo en principio incompatibles con la normatividad de las zonas núcleo. Esta situación está sin embargo prevista en la ley y este tipo de manejo es posible. Si se resuelven algunas cuestiones presupuestales, en 2018 comenzarán a hacerse trabajos experimentales para recuperar algunos sitios donde el teocintle era más abundante hace algunos años"
El Zea diploperennis anda por todo el planeta, "se conserva también germoplasma ex situ en campos experimentales y bancos de germoplasma en distintas partes del mundo. El teocintle de Manantlán es una especie rara, de distribución restringida en condiciones naturales, pero no es en absoluto una especie amenazada"
La información disponible de trabajos que se están haciendo en distintas partes del mundo sobre el uso del germoplasma del teocintle de Manantlán, "indican que se ha trabajado en dos líneas principales: la producción de variedades de maíces resistentes a ciertas plagas y enfermedades y la producción de variedades forrajeras"
En África central y occidental "existe un problema crítico con una especie de planta parásita de raíces, Striga hermonthica, que afecta al cultivo de maíz. Se estima que 40% de los cultivos de maíz del África subsahariana tienen problemas con Striga. En el Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ibadan, Nigeria), en colaboración con el Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y el Trigo (Texcoco, México) se están haciendo ensayos prometedores de cultivo de variedades de maíz hibridizado con Zea dipoloperennis que muestran resistencia a la hierba parásita Striga"
Investigadores de la Universidad de Guadalajara (CUCBA) e INIFAP han realizado estudios sobre la transferencia de germoplasma de teocintles al maíz cultivado, "encontrando incrementos en el rendimiento de grano, el vigor de las plantas y la precocidad de las variedades". Se ha evaluado también el potencial forrajero del teocintle en estudios locales (en Las Joyas) y en Argentina.
En distintas partes del mundo, desde China a Argentina, "hay investigadores que trabajan con diferentes aspectos de la genética, evolución y aplicaciones agronómicas de Zea dipoloperennis y otros teocintles"
Fuente: Enrique Jardel Peález, Instituto Manantlán de Ecología y Conservación de la Biodiversidad (Imecbio-UdeG)
sábado, 30 de septiembre de 2017
Sierra de Manantlán, pobreza que no se va
Si bien, las cifras de la exclusión se han reducido sustancialmente, la pobreza, el caos de la organización social y el crimen expulsan a cientos y someten a más.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
En Julio de 2002, hace poco más de quince años, el clamor por el desarrollo era muy similar al de ahora. Jesús Barreto Anguiano, presidente del ejido El Rodeo, de Tolimán, dijo, tras el informe público de los primeros tres lustros de la reserva de la biosfera Sierra de Manantlán, en Autlán: "queremos que en los ejidos se mantenga una buena educación, que los niños tengan primaria y secundaria, que estudien para no ser personas inalfabetas (sic) [...] que haya buen servicio en caminos, que haya comunicación, que se logre más de lo mucho que ya logramos con esta reserva, para salir todos adelante [...]".
Rogelia Justo Elías, una de las líderes indígenas del proceso de constitución de la reserva, tras la lucha contra los madereros, desde finales de los años sesenta, le hacía eco: "Hay muchos cambios; tenemos electrificación, hay mejores caminos que antes, hay muchas escuelas, y en salud, cuando menos tenemos los centros de salud muy bien hechos aunque no hay medicinas; el agua potable ya está entubada en muchas comunidades [...] esto lo vemos también como consecuencia de nuestra mejor organización para exigir derechos".
La evolución de las estadísticas sociales refleja esa percepción. En el conteo de población de 1995, cuando la reserva apenas cumplía ocho años de su decreto, se señalaba un analfabetismo general de 18.4 por ciento, pero ya a nivel micro, los porcentajes se iban a 41 por ciento en Ayotitlán, 46 por ciento en El Rodeo, 31 por ciento en Zenzontla y 29 por ciento en El Parotal. En 2010, por citar el caso de la mayor comunidad indígena, Ayotitlán, el analfabetismo desciende a 13.5 por ciento.
A nivel municipal, el municipio con mayor rezago histórico, Cuautitlán de García Barragán, ocupaba el lugar 547 del país y segundo en Jalisco como más marginado en el año 2000: 22.49 por ciento de analfabetismo; 54.24 por ciento de sus viviendas sin drenaje, 59.37 por ciento con piso de tierra y una pobreza de ingreso que se reflejaba en que 71.27 por ciento de sus pobladores ganaban cuando mucho, dos salarios mínimos.
En 2010, mejoró sensiblemente: 628 del país en marginación, 17.09 por ciento de analfabetas, 24.83 viviendas sin drenaje y solo 17.25 por ciento con piso de tierra. El techo de dos salarios era "solo" para 56.18 por ciento de sus moradores. No obstante, el incremento de la población, la inseguridad y la economía deprimida en la región y todo el país, demuestran que esas cifras mejores no representan sino victorias parciales, y en el mejor de los casos, una evolución positiva pero más modesta que las grandes cifras nacionales.
¿Es un fracaso para la reserva de la biosfera? En la publicación El capital natural de México, capítulo 9, se habla del tema del desarrollo social: "Las prácticas para lograr la conservación efectiva de la excepcional biodiversidad presente en los territorios terrestre y marino del país, se deben plantear mediante un modelo basado en la necesidad de proveer bienes y servicios a su creciente población. En este sentido, aquellas estrategias de conservación de la biodiversidad mexicana que no contemplen un uso sustentable de los recursos naturales por las poblaciones humanas que han habitado su territorio por décadas, siglos o milenios serán, salvo contadas excepciones, estrategias condenadas al fracaso".
Ese desafío está claramente establecido desde la formación de Manantlán, en 1987. "En el asunto del desarrollo de las comunidades hay dos situaciones a considerar: uno, es que el que tiene que ver con el contexto a nivel nacional en el campo; una reserva no funciona como una isla y ahí la dinámica social tiene que ver con lo que pasa en el país; lo otro tiene que ver con las políticas y acciones que se siguen en el área protegida; en la reserva la situación es similar a otras áreas montañosas del país, es la misma historia: un estancamiento de las actividades productivas, ni en la parte forestal ni en la agrícola hay una dinámica de crecimiento, porque la mayor parte de los apoyos de gobierno son destinados a las áreas con mayor potencial; entonces tenemos que mucha gente complementa su economía migrando a Estados Unidos u otras áreas del país, haciendo trabajo temporal, en la agricultura o en la construcción, una parte del año", advierte el investigador del Instituto Manantlán de Ecología y Conservación de la Biodiversidad (Imecbio-UdeG), Enrique Jardel Peláez.
Es decir, la economía neoliberal imperante respalda a la agricultura comercial y deja a las áreas forestales en la marginación. Esto también detona un viejo problema: el auge de actividades ilegales "alternativas", que van desde la extracción ilegal de plantas y animales hasta la siembra y trasiego de estupefacientes. Y en el caso de Manantlán, con importantes recursos minerales y madereros, eso eleva el poder de los mineros tradicionales, sobre todo la gran empresa extractora de hierro de Peña Colorada, además de otras empresas menores, cuyos recursos económicos de "compensación" a las comunidades indígenas generan fuertes divisiones internas y hacen perder de vista el largo plazo.
"Esto contribuye también a la descomposición de la organización social, y a la incapacidad para desarrollar proyectos comunitarios; con un contexto así de desfavorable uno se pregunta cuál es la política que se sigue en las áreas protegidas, en particular las reservas de la biosfera; yo esperaría que en lo que ha sido el enfoque conceptual de la reservas se buscaran modelos alternativos de desarrollo, soportados con una serie de políticas, acciones, de parte del gobierno, promover el desarrollo de iniciativas locales, para el buen uso de los recursos naturales, pero esto ha sido presupuestalmente marginal, los proyectos que se han trabajado y han tenido logros son proyectos pequeños; hablamos de cooperativas de mujeres que hacen artesanías, del manejo de cafetales y miel, y en cuanto a empujar proyectos de aprovechamiento forestal, basados en la comunidad, el único que está operando es el del ejido Ahuacapán; el ejido El Terrero nunca despejó el proceso", añade el investigador.
Y si los recursos que aporta la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas son cada vez más raquíticos, los que ofrecen otras instancias de gobiernos, en especial la Secretaría de Agricultura y Ganadería (Sagarpa) son contradictorios con los fines de un proyecto de conservación.
"Apoyan proyectos de ganandería, de floricultura, pero que entran en conflicto con la conservación [...] creo que la Conanp ha ido abandonado paulatinamente la idea de que el éxito de las reservas depende de que en sus zonas de amortiguamiento se desarrollen actividades productivas, sustentables no sólo en términos ecológicos sino económicos y sociales, y ha pensado más en pequeños proyectos para paliar la situación de algunos grupos y comunidades, pero la mayor parte de la atención está concentrada en el enfoque convencional de protección de espacios silvestres, entonces, el tema de desarrollo social no ha tenido el peso que debiera, y en ese contexto las condiciones nacionales no se ven muy favorables, no podemos decir que la gente esté peor que antes, pero tampoco está mejor. Sí ha habido recursos que han entrado para temas importantes como el pago por servicios ambientales, pero no se han logrado consolidar proyectos productivos, que se puedan sostener por sí mismos...".
Rogelia Justo Elías sostenía cosas similares quince años atrás, en entrevista con MILENIO JALISCO: "Para muchos de nosotros fue un éxito ver una reserva decretada por el gobierno federal, porque a partir de eso toda la explotación maderera se acabó, y bueno, ya se habían formado cacicazgos fuertes; muchos tenían más dinero porque les daban los madereros, y otros no les dieron nada. Esto ocasionó muchos años división y aceleró la pobreza [...] hoy hace falta más decisión de los propios pobladores en el sentido que no esperemos que nos den, sino que nos pongamos a crear juntos fuentes de trabajo, porque hasta ahora son pocas [...] la gente que sale al campo vive algo muy difícil porque no les pagan lo que les deben pagar y es difícil que con eso puedan sustentar su familia.
- ¿Pero los bosques tendrán que aprovecharse algún día?
- Algún día sí, pero ya que esté la gente organizada y decida: sí queremos aprovechar nuestros bosques pero nosotros, no alguien que venga de fuera ni una empresa; si llegamos a las condiciones de unidad en el sentido de que todos queramos hacer una cosa sin que haya pleitos internos, que eso en vez de acomodar, descontrola la gente y se radicaliza cualquier asunto. Creo que todavía no son las condiciones.
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Claves
Pobreza, organización y participación social
Creada en 1987, la reserva de la biosfera Sierra de Manantlán es desde su origen parte del programa El hombre y la biosfera de la Unesco. La pretensión de este proyecto mundial es generar modelos de desarrollo sostenible, es decir, que las comunidades humanas se integren de forma armoniosa con los ecosistemas de manera que se construya una economía con base de justicia que no altere las bases naturales
El experimento social comenzó desde antes de la creación de la dirección de la reserva. La UdeG sostuvo buena parte del esfuerzo inicial, posteriormente, en 1993 se creó la dirección, una de cuyas directrices fue ampliar la participación social. Los consejos asesores de Jalisco y Colima eran a finales de los años 90, los más amplios en todo el país
La Conanp entró como actor a partir del año 2000, ha tenido fuertes tensiones con la UdeG por el manejo del área, y su gestión de 17 años ha reducido la participación social y ha tendido a despreocuparse de lo que ocurre al otro lado del polígono protegido. De forma paralela, las comunidades se han sumergido en procesos de deterioro que obedecen factores como la creciente criminalidad y la baja viabilidad de los negocios agrícolas, ganaderos y forestales
A partir de 2007, el tema de la ingobernabilidad por el fortalecimiento de los grupos criminales colapsó muchos procesos: la minería se dividió entre la legal, pero impuesta sobre territorio indígena y una justicia agraria lenta y deficiente, y la ilegalidad: decenas de minas de corto plazo, sobre todo de hierro, afloraron y generaron más fragmentación interna en las comunidades, además de crímenes no aclarados a la fecha
Otros recursos naturales valiosos, como las maderas semipreciosas de las selvas subperenifolias, fueron saqueados por las bandas criminales y entregados para su embarque ilegal en Manzanillo, un proceso que se ha vivido en toda la costa de Jalisco y buena parte del subtrópico mexicano.
SRN
lunes, 31 de julio de 2017
La sed de hierro, maldición de Manantlán
Poseedora de 30% de las reservas probadas de hierro del país, la región y sus pueblos indios viven bajo la presión de empresas transnacionales, organizaciones criminales y los gobiernos de Jalisco y Colima
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
La disputa por el hierro ha marcado profundamente la historia de la Sierra de Manantlán desde hace al menos medio siglo, pero en los últimos diez años, en que se ha globalizado la industria extractiva y los mercados emergentes demandan millones de toneladas para su crecimiento, la presión aumentó: hoy se ha dado una fuerte judicialización en la disputa por los recursos, una creciente violencia tanto ilegal como “institucional”, y la división interna de las comunidades. La ganancia suele ser de los pescadores.
En todo este problema, geográficamente enclavado más allá de los linderos de la reserva de la biosfera, que en marzo pasado cumplió 30 años de creada por un decreto del presidente Miguel de la Madrid Hurtado, la postura de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) ha sido de no involucrarse en el conflicto, en contraste con el papel activo en la zona de influencia que ostentó la administración de la reserva en las dos décadas previas.
Es una actitud que el investigador de la UdeG, Enrique Jardel Peláez, calificaba el pasado mes de mayo, una vez más, como “mentalidad de plaza sitiada” del sector oficial de áreas naturales protegidas, prevaleciente desde la administración de Vicente Fox Quesada; es decir, negarse a intervenir en conflictos afuera de los polígonos como si estos no terminaran alterando los propios procesos de conservación de las demarcaciones protegidas. Esa idea, que juzga estrecha, ha tenido un impacto acusadamente negativo tanto en la conservación de la naturaleza como en el desarrollo de los pueblos indios, cuyas luchas contra los madereros sustentaron el decreto en los años 70 y 80 del siglo XX.
La suspensión fue emitida “contra los efectos y consecuencias” de actos de la Secretaría de Economía, división de minas y de concesiones; de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y de los gobiernos municipales de Minatitlán, Colima, y Cuautitlán, Jalisco, y en consecuencia, se suspendían efectos de las concesiones mineras, su inscripción, la emisión de permisos ambientales (indispensables para los aprovechamientos) tanto en el tema de la extracción mineral y del uso del agua, y los permisos de construcción y de operación de instalaciones mineras en una superficie de 1,200 hectáreas que forman parte del plano definitivo del ejido Ayotitlán.
La premisa jurídica es que el yacimiento ferroso que explota Peña Colorada, que tiene escrituras otorgadas por el gobierno de Colima en años recientes, se sobrepone a la superficie de dotación del ejido, que tanto por ser primero en tiempo, como por la imprescriptibilidad de los derechos agrarios que rige en México, tendría mejor derecho. Esto envalentonó a los indígenas y obligó a la transnacional minera, subsidiaria de los gigantes Mittal Steel e Hylsa Ternium, a sentarse a negociar en Guadalajara con las autoridades ejidales presididas por Ernestino Ciprian, y el núcleo de asesores que encabeza el Instituto de Derecho Ambiental (Idea).
Se exigió al consorcio que un acuerdo justo, e incluso, la demanda llegó a poner cifras: 20 por ciento del valor del mineral extraído. Los asistentes de Peña Colorada escucharon pero no respondieron. La impaciencia ganó. Los críticos del grupo que promueve el amparo, encabezados por Gaudencio Mancilla, del consejo de ancianos, y sus asesores de la Unidad de Apoyo a Comunidades Indígenas de la UdeG, han descalificado al despacho Idea por haber permitido que el asunto se desbordara. Lo cierto es que los ejidatarios decidieron ejecutar por su cuenta la suspensión que caminaba con exasperante lentitud en el quieto mar de la burocracia.
El 22 de julio de 2015, un grupo de campesinos acudieron a las puertas de la mina a exigir el cumplimiento de la suspensión. Todo terminó en un zafarrancho, al intervenir violentamente la policía de Colima luego de un supuesto acuerdo de la empresa con la representación ejidal. Al anochecer, ingresaron al penal de la capital colimense, con golpes y heridas de diversa severidad, 33 campesinos y uno de sus representantes legales, el litigante Eduardo Mosqueda Sánchez. La procuraduría colimense fabricó delitos como secuestro y extorsión que los tribunales federales le echarían abajo, e incluso a Mosqueda, a quien se le presionó sin éxito para que acusara al Idea, se le debió dejar en libertad sin ningún delito casi un año después.
En los días siguientes al encontronazo, los gobiernos estatales de Colima y Jalisco se coordinaron para tratar de liberar a los detenidos, a cambio de un “perdón” que implicaba reconocer culpas, e imputar al despacho de asesores que preside la doctora en derecho Raquel Gutiérrez Nájera. A la larga, la intención era que el juicio que pone en vilo toda la inversión de Peña Colorada fuera echado abajo.
A dos años, el asunto sigue vigente y las presiones son enormes. Los gobiernos de ambos estados "convencieron" al presidente ejidal de forma exitosa, y este ha tratado de deslindarse primero del juicio, luego de revocarlo. Pero algunos ejidatarios resisten y eso mantiene en pie el expediente. De los 33 afectados -algunos con secuelas de salud tras su detención, que apenas han sido atendidas pese al llamado de la comisión colimense de derechos humanos-, la mitad se negaron al “perdón”. Con posterioridad, un juicio de garantías del Idea los dejó también sin responsabilidad.
“La última acción de Ernestino Ciprian fue intentar desistirse con firmas de la lista de asistencia a la asamblea, pero está detenido por quejas que interpusimos, además que hemos impugnado su propia calidad de presidente del comisariado ante la autoridad agraria, pero las presiones son enormes”, revela el abogado Eduardo Mosqueda.
Otros expedientes más antiguos, con desaparición de personas presuntamente a manos del crimen organizado, son los de activistas locales. El caso más famoso es el de Celedonio Monroy Prudencio, a quien no se le ve desde el 23 de octubre de 2012, hace casi cinco años, y se distinguía por su trabajo a favor de los recursos del ejido y sus denuncias en contra de los mineros y taladores ilegales, que saqueaban tanto el hierro –en algunas zonas está casi “a flor del suelo”- como maderas semipreciosas como el barcino, el guayacán y el tampicirán, que se embarcaban de forma ilegal en el puerto de Manzanillo hacia el mercado del extremo oriente.
Pero está también un caso de éxito en la defensa legal, el que sostuvo la comunidad de Tequesquitlán, también en la zona de influencia, contra la minera Gan Bo, de capital chino. El juicio lo llevó el abogado Alejandro López Aguayo y miembros de la Red Jalisciense de Derechos Humanos AC.
Se trata del 1213/2012-3 del Juzgado 3 de Distrito en Materia Administrativa. Gan Bo, “en 2007-08 incursionó ilícitamente también en el predio agrícola del ejidatario nahua Lino Roblada de Ayotitlán, para apoderarse y explotar un yacimiento aurífero (oro). Decenas de comuneros y ejidatarios pararon la explotación ilícita y ganaron un amparo en contra de la empresa”. El amparo revocó la autorización de impacto ambiental. Como hubo recursos y quejas de la contraparte, y tibieza del juez responsable, los abogados de los campesinos promovieron los recursos 385/12 y 438/12.
El colegiado “concede la suspensión de plano y se otorga la medida cautelar para el efecto de que no se ocupen las propiedades del ejido quejoso, por un total de 180,276 metros cuadrados, sobre las que no se ha realizado la ocupación. Por ello, deberán cesar los siguientes actos: la remoción de vegetación, la instalación de tuberías y depósito de agua dentro de la superficie aludida; la construcción de edificios; la construcción de caminos y carreteras que invadan los límites de la superficie mencionados; la extracción de piedra o cualquier otro material; la reparación, construcción y operación de la planta minera de beneficio ni de la presa de jales, salvo los cuidados que requieran los depósitos ahí realizados, hasta en tanto se resuelva por sentencia ejecutoriada sobre la constitucionalidad de los actos reclamados o el sobreseimiento; o en su caso, por hecho superveniente que justifique revocarla o modificarla; con lo cual también se satisface la solicitud de que cesen los actos que pudieran poner en peligro la vida de los ejidatarios…”.
Ese juicio demostró que una defensa jurídica bien articulada puede ser fructífera pese a afrontar a enormes intereses. Pero la demanda del hierro de la zona, que alberga el mayor yacimiento documentado de todo el país (más de 30 por ciento de su producción anual), no se atisba que baje. Hasta hoy, la riqueza mineral de Manantlán es su maldición.
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CLAVES
12 mil ha del ejido Ayotitlán tienen concesiones mineras a favor de Peña Colorada
70% del territorio de la reserva de la biosfera Sierra de Manantlán tiene concesiones mineras no ejercidas, pero con la amenaza, dado que la Ley General de Áreas Naturales Protegidas no excluye tal actividad
1967 es el año de creación como paraestatal del consorcio Peña Colorada, privatizado en 1989. Se encuentra registrada en el municipio de Minatitlán, Colima, sin embargo, las casi cinco mil hectáreas del título de concesión 211011 renovado ante la Secretaría de Economía en 2000, con vigencia hasta el 14 de marzo de 2050, se ubica en tierras nahuas de Cuautitlán, Jalisco, destaca la activista Esperanza Salazar.
lunes, 26 de junio de 2017
Jaguar, un santuario a la medida humana
La abundancia de felinos es medida de éxito y de superar el mayor reto: que los ganaderos asimilen la necesidad de coexistencia
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
Las calumnias más usuales en contra de los grandes depredadores tienen dos vertientes: la primera, apela a lo más primitivo, su peligrosidad, una de las primeras experiencias en la humanidad, cuyo relato mítico es un recuento de cómo las bandadas de homos pasaron de víctimas a erigirse en el súperdepredador, el único de escala planetaria.
La segunda, que la fiera daña bienes del hombre, sean animales herbívoros silvestres que los rancheros o los deportistas también pretenden, como alimentos o trofeos, o sean los hatos ganaderos, que han sido la avanzada de la conquista del Homo sapiens de las grandes tierras salvajes del planeta.
En la Sierra de Manantlán, parece que tras décadas de controversia, se comienza a alcanzar cierto acuerdo tácito a favor de sus felinos. Por un lado, la imagen del cazador asesino no resiste un estudio serio: no obstante las leyendas del folclor local, no está documentado un solo ataque de jaguar o puma contra el hombre. Por el otro, los reales ataques al ganado ya tienen un instrumento eficaz de compensación dentro de los diversos instrumentos del “seguro ganadero” que la Secretaría de Agricultura y Ganadería federal habilitó por primera vez hace siete años (ver MILENIO JALISCO, 4 de julio de 2010).
“Este año llevamos nueve casos de depredación con ganaderos diferentes, de los cuales dos han sido de jaguar, y los otros han sido de puma; la cosa curiosa es que en los eventos de depredación, los siete, los tuvimos la semana que acabamos de apagar el incendio (ver edición del 23 de junio de 2017), entonces es claro que los animales empezaron a bajar de la zona del siniestro y hubo depredación”, explica el director de la reserva de la biosfera, Fernando Gavito Pérez.
“Estos nueve eventos son el mismo número de casos que tuvimos en todo 2016; ahí todos los eventos fueron cubiertos por el seguro ganadero, excepto uno, porque se documentó que el animal ya estaba enfermo y el jaguar aprovechó para atacarlo, así que se logró determinar la enfermedad, y por eso no avanzó en ese caso lo del seguro; de ahí en los demás casos aplicó, y en cuanto a los casos de este año, todos están en proceso, suelen tardarse un poquito en pagar, pero hemos tenido un excelente trabajo de coordinación con el fondo”, añade en entrevista con este diario.
Esto significa que han dado de alta a dos personas “como ajustadores” (para usar el término usual de las empresas aseguradoras en caso de siniestros), para que “puedan ir a campo y determinar si se trató de un puma o se trató de un jaguar; estas dos personas trabajan dentro del área protegida, son personal nuestro, y en general hay tres en el occidente de México”, añade.
Estos agentes “se encargan también de desarrollar el acercamiento con los productores, desde técnicas de manejo ganadero que disminuyan el riesgo, hasta la sensibilización hacia los grandes depredadores; hemos tenido muy buena respuesta en ejidos como Barranca de la Naranjera, Cuzalapa, Piedra Pesada, El Rodeo, que son sitios donde se ha llevado a cabo el mayor número de depredaciones en los últimos años”.
Se ha logrado establecer una base de datos, y cruzarla, respecto a las zonas de mayor presencia ganadera y a la que revela, a través de las fototrampas, dónde hay mayor presencia de los felinos, en aras de establecer una estrategia que permita proteger el patrimonio de los campesinos y al mismo tiempo, proteger las especies. El jaguar, el ocelote y el tigrillo, los tres felinos moteados de México, están bajo estatus de “en peligro de extinción” en la norma oficial mexicana 059. El jaguarundi está bajo amenaza. El puma y el lince tienen menos presión por su gran distribución, pero su importancia como “ingenieros” de los ecosistemas los lleva a ser protegidos.
¿Cuánto se le paga por pieza a un ganadero afectado? “Los costos que está pagando el fondo son 4,500 pesos por un becerro de seis meses a un año de edad; menores a seis meses se pagan dos mil pesos, y ya mayores de año y medio el seguro paga doce mil pesos”, puntualiza Gabito Pérez.
Así se construye, lentamente, en la mayor reserva del occidente mexicano, un futuro que abona a la coexistencia de humanidad y bestias. Un sucedáneo del edén perdido de los mitos fundacionales del Homo sapiens.
MC
sábado, 24 de junio de 2017
Manantlán, la tierra de los jaguares del miedo
El estudio pionero de la presencia del jaguar de la sierra, que alcanza altitudes cercanas a 3 mil msnm, demuestra la cara exitosa de la reserva de la biosfera
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
Siempre han corrido historias sobre la presencia del "tigre" en las montañas de Manantlán. Está la leyenda del guitarrero, un infortunado juglar que habría sido devorado por jaguares una ocasión en que lo agarró la noche por la zona donde nace el arroyo de El Tecolote, en los albores del siglo XX, cuando la naturaleza dominaba esos parajes de forma abrumadora. Y la comprobada venta abierta de pieles en las calles empedradas de Autlán en los años de la revolución. No fue una especie protegida sino hasta 1986.
También hubo legendarios cazadores de la fiera (tecuani, en náhuatl): los hermanos Álvarez, de Cuzalapa, solían ser contratados para intervenir en casos de panteras "dañeras" que se habrían "empicado" con la caza fácil de becerros; todavía en fechas tan recientes como 2006, estos comuneros ponían "tigreras" (trampas) en la zona más agreste de La Naranjera, entre Casimiro Castillo y Cuautitlán. La presencia de felinos empezaba a despuntar de nuevo.
A 30 años de que se protegieron estas montañas de la Costa Sur de Jalisco, uno de los mejores indicadores del éxito de esa labor de conservación es la renovada abundancia de la Panthera onca, que al ser el superdepredador en las selvas, los encinares y los bosques de pino, exhibe cadenas tróficas sanas y un prometedor futuro para la vida silvestre que contrasta con la depredación de las zonas aledañas.
Juan Pablo Esparza, investigador del Instituto Manantlán de Ecología y Conservación de la Biodiversidad (Imecbio) de la Universidad de Guadalajara (institución que ha sido socia permanente de la dirección de la reserva de la biosfera desde el arranque del proyecto), denomina a esos jaguares que han sido avistados muy lejos de las tierras calientes de los valles y barrancas contiguos, como "jaguares en la niebla".
"En la Sierra de Manantlán habitan en el bosque mesofilo de montaña, en los bosques de pino-encino, pino-oyamel; los hemos fotografiado hasta los 2,875 metros sobre el nivel del mar, donde las temperaturas son bajas y la niebla lo envuelve todo, lo cual hace a nuestros jaguares especiales", pues la única pantera americana está generalmente asociada a selvas calurosas y húmedas.
Los trabajos de monitoreo y observación permiten sacar adelante un perfil de ese jaguar de la montaña. El director de la reserva, Fernando Gavito Pérez, destaca: "hemos hecho junto a la universidad el estudio de mayor alcance de monitoreo del jaguar en bosques templados; en ningún otro lugar, por lo menos en el país, se ha documentado tan a fondo su presencia en partes altas de montaña".
Juan Pablo Esparza asegura que la reserva "se ha consolidado como la casa de los felinos de México: jaguar, puma, ocelote, tigrillo, jaguarundi, gato montés. Desde su creación, sus poblaciones se han incrementado, lo cual es el resultado de los estudios ecológicos, la educación ambiental, las acciones de conservación y manejo", hechas por ambas instituciones y con el respaldo de los moradores de la zona.
"Es muy probable que la Sierra de Manantlán esté sirviendo de puente para que el jaguar llegué a otras sierras hacia el centro del estado, como la Sierra de Cacoma, donde la Conafor [Comisión Nacional Forestal] ya corroboró su presencia; la Sierra de Quila, y sierras intermedias, dónde en los últimos años, se rumora sobre su presencia", añade en un informe entregado a MILENIO JALISCO.
Juan Rulfo llamó a la costa de Jalisco, en alusión a su agreste naturaleza y al espíritu violento de sus conquistadores humanos en la primera mitad del siglo XX, "cubil de fieras". Esa metáfora aplica bien al jaguar, que al ser abundante y no tenerse conocimiento de su ecología, fue perseguido y exterminado de muchos territorios. El proyecto Manantlán le permitió recuperar sus viejas heredades.
resencia y acciones avanzan progresivamente hacia abajo, a todos los niveles de la cadena trófica. El buen estado de sus poblaciones se desencadena en mayor biodiversidad y estabilidad del ecosistema; su ausencia invariablemente disminuye la diversidad y modifica el ecosistema", sostiene el especialista.
La Estación Científica las Joyas, un territorio del gobierno estatal cedido en comodato a la UdeG en 1985, en el corazón de la mayor zona núcleo de Manantlán, "en mi opinión y de otros investigadores, es uno de los lugares donde es más fácil obtener registros de felinos de México". Pero tres décadas atrás, "había muchos coyotes, zorras, tlacuaches y otros animales que se favorecen de la perturbación humana. Con los años, los venados fueron aumentando, poco después los pumas también, a la vez que los coyotes disminuyeron. Posteriormente se empezaron a observar jaguares y conforme aumentaron, disminuyeron las zorras y los tejones...".
Lo que es malo para cierta especie intermedia es bueno para todo el sistema, "porque la abundancia del jaguar y otros felinos ha favorecido a que haya más diversidad, al comerse unos pocos mesodepredadores –los depredadores medianos, como coyotes, zorras, tejones- y unos pocos herbívoros, permiten que muchas especies más estén presentes". Cuando el coyote o el coatí patrullan los territorios, suelen ser atacadas especies menores. Los felinos tienen otras costumbres y prioridades. La naturaleza recupera sus equilibrios.
La joya del felino
"Es muy interesante que en un área tan pequeña, de apenas unas mil hectáreas, considerando el terreno que requieren los grandes felinos, la estación científica, sea usada en un mismo año por al menos dos machos de jaguar, dos hembras y un individuo de sexo desconocido, todos los cuales hemos podido identificar por su patrón de manchas. En cuanto a pumas, al menos hay dos machos y dos hembras, cuatro de sexo desconocido, pero deben ser aún más abundantes, ya que es difícil identificar a los individuos de puma, pues su color homogéneo no permite diferenciar [...] la estación es un sitio donde los pumas y probablemente los jaguares crían a sus cachorros.
¿Por qué valen tanto los grandes depredadores? "En todos los casos que se han eliminado depredadores tope, como grandes felinos, la biodiversidad cae en lapso de meses o pocos años, lo cual se ha visto en África. Al desaparecer el depredador, los herbívoros comen en exceso, pastos, arbusto y arbolitos, como ha ocurrido en regiones de Estados Unidos donde el bosque no se regenera. En algunos parques nacionales de África, el efecto de acabar con depredadores tope como león, leopardo, guepardo, hiena, desencadenó que los mesodepredadores como los babuinos, se volvieran muy abundantes y ocasionaran la desaparición de aves, reptiles, roedores, daños a cultivos, en cosa de tres años".
El regreso de unos cuantos de estos "ingenieros", poderosos y dominantes, recupera las escalas. "Lo interesante es que, en muchos de los casos, controlan a sus presas con el miedo y no por el número de animales que se comen. Por ejemplo, se ha visto en el caso de pumas-venados, lobos-ciervos en Estados Unidos y Canadá, que los animales, por miedo dejan de ir a lugares con mucha comida, en los que son más vulnerables de ser atrapados. También invierten más tiempo vigilando y menos comiendo; ambas cosas repercuten en estar mal alimentados. Lo cual sumado al estrés de vivir con depredadores, resulta en que ciertos años casi no nazcan ningún venadito, lo cual tiene mayor efecto en los números poblacionales que la muerte directa por depredadores".
Ecología del miedo
Por eso, "en la Sierra de Manantlán estamos investigando el papel del miedo en las relaciones de jaguares-pumas contra pecarí y venado. En una serie de experimentos de campo, encontramos que los pecaríes sienten mayor temor, se alimentan menos los días que el jaguar o puma está en la zona. Además, que tienen más miedo, en las zonas abiertas arbustivas dónde la visibilidad máxima es menor de 20 metros –donde pueden ser emboscados por jaguar o puma- sacrifican alimento por seguridad, comen menos en estas zonas...".
Al tener mayor visibilidad les da tiempo de detectar al jaguar o puma y correr sin ser atrapado. "Los grandes felinos necesitan acercarse 20m sin ser detectados para poder cazar a su presa, si no, fallan. Ellos se acercan sigilosamente a su presa, ocultándose con arbustos, hierbas, pastos, troncos, de más de 50 centímetros de alto".
Otro descubrimiento importante, "es que los venados y pecaríes evitan encontrarse en el tiempo con jaguar. En la parte alta de la Sierra de Manantlán el jaguar es nocturno", por lo cual los pecaríes y venados no van a sitios peligrosos en la noche, sino que "son prácticamente diurnos, con lo cual evitan al jaguar: le tienen más miedo que al puma, el cual está activo las 24 horas".
Incluso el puma parece tenerle miedo al jaguar; "hace años, cuando el jaguar era escaso, jaguar y puma, eran nocturnos con poca actividad en el día. Conforme el jaguar ha aumentado, el puma, se ha vuelto más diurno, disminuyendo la probabilidad de encuentro con el jaguar".
Ese es el miedo que alienta y barniza la leyenda del guitarrero, y alimenta cierta imagen difusa que la fiera tiene ante el hombre que ha colonizado la región. Pero a diferencia de las víctimas silvestres, el Homo sapiens ha sido en realidad el verdugo de la pantera. Con un proyecto como Manantlán, es, en cambio, su redentor posible, y sobre todo, necesario.
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Claves
Monitoreo de Las Joyas
"La abundancia de jaguares y pumas depende que haya más presas grandes: venados y pecaríes; pero al mismo tiempo debe existir cobertura de arbustos adecuada para que los grandes felinos puedan cazarlos"
"El jaguar y puma son más abundantes en los bosques más viejos. Esos sitios tienen mayor diversidad de mamíferos medianos y grandes, es decir las poblaciones están más equilibradas [...]"
Sólo en la parte alta de la zona central de la Sierra de Manantlán "a través de cámaras se estimó que hay de 6-9 jaguares, lo cual corresponde en promedio de 1.6 a 2.1 jaguares por 100km2que es un número adecuado considerando que estamos hablando de bosques a gran altitud. Su número deberá ser mayor si incluimos toda la sierra"
Lo que más comen los jaguares y pumas lo son venados y pecaríes, "El jaguar al parecer come más pecarí, pues es mucho más fuerte que el puma y fácilmente puede perforar el cráneo de un pecarí. Los pumas generalmente agarran con su hocico el cuello de sus presas y la asfixian, lo cual les facilita atrapar a venados"
Fuentes: Imecbio-UdeG, dirección de la reserva de la biosfera Sierra de Manantlán, Conservación de Vida Silvestre y Desarrollo Comunitario (Covidec).
SRN
viernes, 23 de junio de 2017
En Manantlán, 13 mil ha quemadas por omisiones
Enrique Jardel señala que pese a que esa reserva es pionera en manejo de fuego, la Conanp la ha debilitado y le ha reducido recursos.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
La reserva de la biosfera Sierra de Manantlán, la más importante del occidente mexicano y una de las 25 prioritarias del país, padeció en casi 10 por ciento de su superficie la incidencia de fuegos forestales, en uno de los años más severos de lo que va del siglo. El asunto es que buena parte de ese problema se pudo evitar si se hubieran realizado las labores de prevención y se hubiera aplicado un programa de manejo de fuego. El investigador Enrique Jardel Peláez, de la UdeG, responsabiliza en las omisiones a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).
"En Manantlán hubo problemas por las cosas que se dejaron de hacer; por la falta de recursos y por la falta de seguimiento a cosas que hace diez años se habían planteado, el programa de manejo del fuego en la reserva, un programa de manejo que a la hora de la hora nunca se aprobó formalmente, por la resistencia de la Conanp y tener un conflicto idiota a nivel de personas [...] así, en parte se quedó en el limbo, nos funciono la parte de supresión de incendios, pero como no hicimos la parte del manejo de combustibles, en las áreas en que se habían controlado los incendios varios años, fue donde recibimos la parte más severa de los daños de ahora", señaló el experto, cofundador del proyecto Manantlán en los años 1980.
La sierra, enclavada en territorio jalisciense en 90 por ciento, y colimense en 10 por ciento, tiene su peor registro de fuego en 1998, que fue el peor año para el país, y se acercó en todo el territorio nacional a 900 mil ha de afectaciones; "ya ahorita estamos al nivel del año 2011, que fue otro año critico, pero se quemaron áreas que tenían tiempo sin quemarse. Por ejemplo, la zona núcleo no se quemaba desde 1998", añadió.
A Jardel Peláez le sorprende la resistencia a programas de manejo de fuego: "está demostrado en el mundo que una estrategia que estaba basada en reacción y combate es imposible que funcione; lo vimos en el caso chileno el año pasado, y en el caso Portugal ahorita, con incendios tremendos, y con el costo de vidas que han tenido [...] todos esos incendios se podrían eliminar si hubiera un manejo del fuego, asociados a las condiciones del manejo del suelo; por ejemplo, en la costa estaban quemando para combatir garrapatas, en los potreros, y la lumbre se pasó para el monte; esas mismas quemas que tienen como propósito controlar las garrapatas también sirven para controlar combustibles, y no hay razón para que se hicieran de manera clandestina, ya que a final de cuentas se descontrola y hay incendios. Es decir, si hubiera una política del manejo del fuego, algo que queda claro es que no funciona si no hay una gestión adecuada del territorio, si no hay una base de aprovechamiento, si no hay una base institucional, con objetivos claros; entonces nuestras áreas naturales están al garete".
La reserva de Manantlán fue decretada por el presidente Miguel de la Madrid Hurtado en marzo de 1987, tras un largo proceso de gestión liderado por la UdeG y los poblados indígenas nahuas de las montañas. Desde entonces, es uno de los más valiosos reservorios de diversidad biológica. Cuando hubo acuerdos sólidos entre UdeG y gobierno federal, el territorio fue eficazmente gestionado. A partir de la creación de la Conanp, ese equilibrio se rompió y se han perdido muchos pilares. Hoy es una demarcación acosada por conflictos y con insuficientes recursos.
SRN
sábado, 27 de mayo de 2017
El cacique maderero que fue el amo de Manantlán
Longinos Vázquez se dijo el maderero más poderoso del país entre 1948 y 1960, e inspiró la novelística de Agustín Yáñez. Es el más prominente de los caciques de esas montañas.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
El 4 de junio de 2015, un diario de la localidad reportaba el "muy sentido fallecimiento del señor Rodolfo Longinos Vázquez de Niz, quien durante más de 100 años vivió una vida plena rodeada del amor de sus seres queridos".
La misa de cuerpo presente "se efectuó en el templo dedicado al Santísimo Redentor y el triduo de misas tuvo lugar en el templo de Nuestra Señora de la Soledad"; el autor de la esquela enviaba condolencias y afecto para sus hijos y su familia extendida. Pero no explicaba la extraña trascendencia de un empresario tan famoso en los años 50 y 60 del siglo XX, que dicen, inspiró a Agustín Yáñez para la figura de Tiburcio Lemus, un saqueador de bosques de La tierra pródiga.
adero con todas las de ley, y con viveros, y hasta industrializar los desperdicios; para no ir muy lejos, ese mentado Tiburcio Lemus ni zacate ha dejado en leguas y leguas [...] Ése sí que merece ir a las Islas Marías de por vida, con los perjuicios que ha causado no sólo a estas tierras sino al país con sus cortes desaforados, que todo lo arrasan; allí sí que por donde pasa ni una brizna de hierba vuelve a salir, como si atrás echara sal [...] todavía no nos explicamos qué influencias lo cubren para burlar la ley como lo hace y no respetar autoridad alguna; un escarmiento es necesario y usted, señor, tiene que meter la mano con energía", señalan sus enemigos en el relato del escritor, quien se desempeñó como gobernador de Jalisco entre 1953 y 1959, es decir, conoció de primera mano lo que después construyó como ficción. Al hombre real se le ha identificado como uno de los caciques madereros más importantes de cuantos ejercieron poder en la Sierra de Manantlán, ese espacio megadiverso del México occidental que fue arrancado al control de esos "empresarios taladores" entre 1970 y 1987, el año en que otro gobernador del estado, Enrique Álvarez del Castillo, "se fajó", y con apoyo del presidente Miguel de la Madrid, los expulsó de las montañas y las regresó a sus dueños originales, los nahuas de Ayotitlán y los de Cuzalapa, si bien, estos últimos mantuvieron esquemas de control interno en beneficio de unas cuantas familias, que sobreviven hasta ahora.
¿Quién era el verdadero Longinos Vázquez? Una tesis de licenciatura en el Iteso, "Cuzalapa y Ayotitlán: el derecho de los vencidos, 500 años después", presentada por los abogados Jacqueline Ana Brockmann y Óscar González Gari en agosto de 1994, tiene, además de un documentado diagnóstico sobre la historia legal de las tierras y los recursos naturales de los indios reprimidos y sometidos por el general Marcelino García Barragán –nativo de Cuautitlán- diversos anexos con entrevistas a actores a favor o en contra del proceso de derechos humanos. El anexo 2 es una entrevista con Longinos Vázquez, quien la concedió el 15 de agosto de 1993, cuando estaba por cumplir 80 años (su fecha de nacimiento es 27 de junio de 1914). Médico de profesión, sólo dedicó cuatro años a su ejercicio, y después se consagró completamente "al negocio de los aserraderos".
- ¿Puede comentarnos cómo fue, con qué motivo o por qué razón decidió instalarse en la sierra de Manantlán y en qué año? El libro editado por el Laboratorio Natural Las Joyas de la UdeG señala que usted llegó a tener hasta cinco aserraderos en la zona.
- Primeramente, mucho antes de Manantlán yo tuve aserraderos y control de toda la costa de Jalisco, Colima, y parte de Michoacán, de maderas finas que yo exportaba a los Estados Unidos y a varios países del mundo; allí fue donde yo me foguee, donde yo me enseñé a trabajar la madera principalmente. Exportaba rollo o trozo, andaba por todos los litorales [...] entresacaba madera y la cargaba en barcos en casi todas las pequeñas bahías de esa zona: Manzanillo, Tenacatita, Careyes, Careyitos, Chamela y otras. Quien primero me informó de Manantlán fue tu tío Víctor González Luna [tío del autor, Óscar González Gari] en un viaje que hizo él conmigo a la costa; en ese entonces yo tenía muchas ambiciones, era muy jovencito, tendría cuando mucho 30 años [...] le pregunté sobre el negocio de Manantlán y me dijo: no, no, no Vázquez, eso es una cosa de americanos, es grande, es mucho muy grande. Yo nomás lo escuché, pero no se me quitaba de la mente y me di cuenta de que esa compañía no pudo, ni siquiera llegó a El Durazno...
Longinos Vázquez le relata a González Gari que las compañías de EU reciben la infraestructura de caminos del gobierno, mientras en México no. Se ufana de haber hecho 90 por ciento de brechas y caminos y de haber adquirido en 60 mil dólares, los derechos de monte de 20 mil hectáreas de Manantlán. Esas montañas fueron su verdadero negocio.
"...yo me di cuenta que se podía hacer un negocio muy grande cuando vi primero, a pie, aquellos arbolones enormes de la Sierra Madre Occidental [en realidad es Sierra Madre del Sur, pero el error también lo comente Yáñez al describir su Tierra pródiga]. Era un lugar completamente inaccesible, por eso fracasaron los gringos o a las dos o tres compañías que estuvieron antes que yo y que me vendieron [...] yo tenía en esa época mucha maquinaria, tenía más o menos 32 años y mucha experiencia, cargaba muchos barcos y tenía mucho crédito, inclusive todo el pueblo de Manzanillo, que es al que le debo prácticamente toda mi riqueza...".
Su poder, de acuerdo a sus descripciones, era inmenso. Debió hacer frente a una veda forestal del gobierno federal, y lo derrotó con amparos. Mientras otros taladores del país se sometieron, Longinos Vázquez mantuvo su alta producción. "En el bosque de Manantlán no había por qué implantarse una veda, porque los árboles eran ya milenarios y ya estaban pudriéndose, ya estaban viejos, entonces forzosamente debían explotarse".
Calcula en casi seis mil los empleos directos, entre una decena de aserraderos en tierras altas y bajas, y la carga de barcos. Su especialidad, las maderas finas: caobilla, primavera, rosa morada, huanacaxtle, habillo, cedro, barcino, campisirán, verdecillo o guayacán. En la parte alta, explotaba primordialmente pino y oyamel, pues desde entonces, el encino no tenía mercado. Asegura el empresario que era la región maderera más rica y productiva del país, y que su poder era tal, que podía manipular precios de la madera en la ciudad de México, además de sus cuantiosas exportaciones a Estados Unidos y naciones europeas. "Mi flotilla cuando mucho llegaba a 150 camiones. Siempre estaban trabajando de 200 a 300 camiones, que bajaban de El Durazno a Manzanillo. El récord más grande fue una vez que en 24 horas bajaron 225 camiones cargados de madera porque se estaban cargando barcos grandes...".
Asegura que no había disputas agrarias ni políticas, sino que habitaba en la sierra un reino de paz del cual era el civilizador. Su valor de empresa superaba 100 millones de pesos al tipo de cambio de esas décadas de "desarrollo estabilizador". El gobierno de Adolfo López Mateos lo hizo vender todo; "me usaron como trampolín, ya que estaba toda la infraestructura". No le tocó a Longinos el parto de la reserva de la biosfera, las luchas de los moradores de Ayotitlán, la quema de maquinaria, la cárcel para empresarios codiciosos ordenada por el gobernador Álvarez del Castillo. Para ese entonces, asegura que se había arruinado.
Pero ni esas tres décadas desde la expulsión total de los caciques de la madera ha sido definitiva. Al lado oriente de las montañas, el principal factor actual de poder empresarial es Peña Colorada, una minera que fue paraestatal, y ahora es parte del juego de la globalización. Se asegura que produce 35 por ciento del hierro mexicano. Y como aparentemente ubica su aprovechamiento en tierras en disputa con los nahuas de Ayotitlán, los conflictos y, la violencia interna de la comunidad nahua se aceita en el dinero de la transnacional. Así, se aferra en la región la premodernidad: parece que hay cacicazgos para rato.
Peña Colorada no logra desistimiento de amparo
El amparo 462/2013, cuyas suspensiones tienen en vilo desde hace dos años la explotación de hierro más importante del país, del consorcio Benito Juárez Peña Colorada, se mantiene vigente pese a los esfuerzos del impugnado presidente del comisariado ejidal, Ernestino Ciprian Ocaranza, por lograr el desistimiento en una asamblea, el pasado domingo.
"La asamblea se realizó, pero no tomó acuerdos claros, no terminó; a la hora de querer imponer el acuerdo votaron pocas gentes, y aunque dijeron que se había aprobado nunca dijeron quiénes estaban en contra, y la gente se levantó y no firmó nada, por eso no se levanto el acta", aseguró el asesor legal del juicio, Pedro León Corrales, del Instituto de Derecho Ambiental (Idea).
El acta "no la conocemos porque no la ingresaron al juzgado; iban a aprobar el desestimiento y estábamos esperando, no llego en toda la semana pero nosotros suspendimos el procedimiento con una queja y hoy [ayer] metimos otra queja porque no nos admitieron la demanda contra la personalidad [de Ernestino] para ser comisariado; hay dos quejas, y eso implica que se pueden tardar de tres a seis meses, queda subjudice el asunto y Peña Colorada no puede impedirlo", destacó.
SRN
martes, 16 de mayo de 2017
Turismo desordenado, mayor enemigo del bosque de arce
El gobierno del estado, responsable de la destrucción directa de la cañada por sus obras ilegales en 2005, no ha generado condiciones de restauración adecuadas
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
El arce de Talpa, una especie única a nivel mundial, reducida a poco más de un centenar de individuos en la cañada Ojo de Agua del Cuervo, en Talpa de Allende, y algunas decenas en Las Joyas de la sierra de Manantlán, podría desaparecer en el corto plazo. Su principal enemigo, tras la destrucción de la zona que provocó la construcción ilegal de la carretera Talpa-Llano Grande por el gobierno de Francisco Ramírez Acuña, entre 2004 y 2007, es que esa apertura de accesos ha llevado a un turismo fuera de control.
Ante las raquíticas dimensiones del parque estatal que decretó el gobierno de Aristóteles Sandoval Díaz apenas en 2016, los impactos regionales no se han podido minimizar, advierte la codescubridora del espacio silvestre, la botánica por la UdeG, con maestría por la Universidad de Lousiana, Estados Unidos, Yalma Vargas Rodríguez.
"Durante 16 años de observaciones y mediciones de la población del arce de Talpa de Allende se han encontrado diferentes patrones de cambio en diferentes escalas de tiempo. Algunos de estos cambios poblacionales corresponden a factores antrópicos.
Se observó que el turismo en la zona comenzó a promoverse con la administración del gobierno municipal a partir del 2002. De manera informal, se trasladaban diferentes grupos de visitantes nacionales y extranjeros. De manera privada y lucrativa se realiza actividad turística aproximadamente desde el año 2005. Además del turismo que ingresa al Ojo de Agua del Cuervo, se ha observado el ingreso de bicicletas, perros, saqueo de plántulas de arce, helechos arborescentes, orquídeas y hongos, colecta de hojas, flores y semillas, incremento de basura, introducción de especies exóticas [semillas de mango germinando en el sitio], corteza de árboles rayada, corta de arbustos para limpiar el sendero y crear nuevas brechas, remoción de hojarasca y ramas", señala en un informe que conoce el gobierno del estado, responsable de la zona.
"Los efectos de la actividad turística y del resto de las actividades antrópicas anteriormente descritas tienen un impacto en la disminución de la densidad poblacional de plántulas y juveniles de arce. Se establecieron parcelas para el monitoreo de la población a lo largo del sendero del Ojo de Agua del Cuervo y en zonas adyacentes. Esto permitió detectar la disminución del 88 por ciento de la regeneración del arce en 14 años".
El efecto del turismo "también impactó el hábitat de la especie nueva de hongo Blumenavia toribio talpaensis, descrita en el 2005. El único lugar en donde se ha observado su presencia es al inicio del sendero de Ojo de Agua del Cuervo, en la transición del bosque de pino – bosque mesófilo. Los troncos y hojarasca han sido removidos para permitir el paso de turismo. Desde hace algunos meses, la Semadet construyó una estructura de madera para señalar el sendero y evitar el pisoteo de hojarasca en la zona de Blumenavia".
El arce "tiene requerimientos muy específicos para la germinación, establecimiento y crecimiento de plántulas. La germinación es negativamente afectada por la temperatura, presencia de hojarasca y humedad del suelo. El establecimiento y crecimiento está relacionada con disponibilidad de nutrimientos y aeración del suelo. La intensidad lumínica baja, también es necesaria para la germinación y establecimiento del podocarpo, Podocarpus reichei. Estos factores, pueden ser modificados con la presencia constante de visitantes en la zona".
Esta información no está incluida en el programa de manejo vigente, pues ese data de 2010. "Esto significa que las prácticas efectivas para el manejo del bosque mesófilo con arce de Ojo de Agua del Cuervo no estuvieron incluidas en el programa de manejo del 2010 y como consecuencia en el programa del 2016", advierte.
El bosque de arce es uno de los atractivos más exitosos de los últimos años en la visita a Talpa, donde el imán más poderoso es la peregrinación al santuario de la virgen. Podrían ser los últimos tiempos para su avistamiento.
En peligro de extinción
El arce de Talpa o Acer binzayedii "se evaluó en peligro crítico de extinción, según las categorías de la UICN [Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza]. La inclusión en la lista aparecerá en la actualización de la Red List of Maples, en este 2017. La categoría se basó en el número reducido de individuos adultos y de renuevos, así como su distribución restringida y baja diversidad genética. Esta evaluación la realicé en este mes por solicitud de la UICN y como parte de la actualización de la lista roja de arces a nivel mundial". Yalma Vargas Rodríguez, botánica.
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Claves
Lo que hay que hacer
1 Revisión del programa de manejo actual. Los lineamientos de manejo actuales no garantizan la permanencia a largo plazo de Acerbinzayedii.
2 Actualización del programa de manejo para reubicar la zona de uso público.
3 Se debe de regular el turismo. No existe un estudio que documente el número de personas que pueden acceder ni la frecuencia.
lunes, 15 de mayo de 2017
El arce de Talpa está a punto de desaparecer
Descubridora confirma que se trata de una especie única para el mundo, pero la reducida área protegida y la fuerte presión humana podría condenarla junto con todo el bosque local
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
La buena noticia es un hallazgo científico que ha demostrado una vez más lo especial que es Jalisco como espacio biogeográfico: la comunidad de arce o maple de la cañada de El Cuervo, en Talpa de Allende, está conformado por una especie totalmente distinta para la ciencia: el Acer binzayedii. La mala, que debido al mal manejo del sitio –responsabilidad del gobierno de Jalisco-, y a que fuera de la zona, solamente restan unos cuántos individuos en la sierra de Manantlán, la especie está en vías de desaparecer de la faz del mundo.
No es cualquier botánico quien aventura esa hipótesis. Lo advierte la codescubridora del bosque, en 2001, Yalma Vargas Rodríguez, quien ahora trabaja en el Centro Universitario de la Costa Sur de la UdeG, y ha podido culminar el trabajo de identificación de la especie, que hace un par de años todavía se pensaba era Acer saccharum subespecie skutchii. El matiz es fundamental: si bien, esta última se encuentra protegida porque solamente conserva algunos relictos en Tamaulipas, en Chiapas y en Guatemala, el hallazgo de que es una especie distinta hace al arce de Jalisco un endemismo mundial, y torna un caso más grave su precaria situación de conservación, refiere la reconocida botánica en entrevista con MILENIO JALISCO.
Sucede que desde que se descubrió el macizo forestal, que además contiene numerosas especies protegidas por la Norma Oficial Mexicana 059-Semarnat (en fase de actualización), se trata de un bosque mesófilo de montaña cuya diversidad biológica es cualitativamente similar al de una selva húmeda, pero que está restringida a menos de 2 por ciento de los bosques nacionales se han hecho intentos infructuosos para establecer un esquema de conservación.
Primero, entre 1999 y 2000, fracasó la tentativa de una gran reserva de la biosfera federal de más de 250 mil hectáreas, promovida por el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León. Al siguiente gobierno, ya con la presencia del arce documentada, se redujo el polígono a proteger a poco más de 50 mil hectáreas, y tampoco prosperó. Posteriormente, entre 2004 y 2006, vino la destrucción de una parte adyacente a la cañada por las obras ilegales del gobierno de Francisco Ramírez Acuña (2001-2007) para la carretera –hoy inconclusa- que va de Talpa a Llano Grande.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) debió intervenir. El gobierno de Jalisco fue sancionado. La parte fundamental de esa multa se utilizó para comprar apenas 150 hectáreas de la cañada de El Cuervo. No hubo dinero para más.
En 2010 se lanzó una cuarta tentativa pero ya bajo la legislación estatal, de un área natural protegida de 7,879 hectáreas. Un intento que nuevamente fue exitosamente bloqueado, tanto por propietarios colindantes como por los empresarios y prestadores de servicios relacionados con la explotación forestal de la zona. Ante los reiterados fracasos, el gobierno del estado debió limitar seriamente sus ambiciones, y en febrero de 2016 emitió un decreto para proteger como parque estatal… apenas las 150 hectáreas compradas una década atrás.
Resulta que esas modestas 150 ha, que además se están manejando de forma relativamente intensiva para el turismo local, no garantizan la viabilidad del bosque de arce. El grupo de científicos que trabajan con Yalma Varga documenta un decremento en la tasa de regeneración del bosque y pérdida de reductos en torno al arroyo, debido a la visitación desordenada de turistas. El proceso de extinción podría haber comenzado.
ESPECIE NUEVA
Yalma Varga explica el hallazgo de la singularidad del maple talpense. “Se consideraba que existía una sola especie de arce azucarero en México y Guatemala. A esta especie se le conocía como Acer skutchii y, por algunos autores, también se le designaba como una subespecie Acer saccharum subsp. skutchii. Las poblaciones se localizaban en Tamaulipas, Jalisco, Guerrero, Chiapas y en dos Departamentos (estados) de Guatemala. Sin embargo, durante el desarrollo de estudios taxonómicos y genéticos de todas las poblaciones de arce azucarero de México y Guatemala, incluyendo las de sus parientes en Estados Unidos, se pudo identificar que en realidad las poblaciones de arce que crecen en Jalisco pertenecen a una especie diferente, a la cual se le dio el nombre de Acer binzayedii (publicada en febrero de 2017, revista Brittonia)”.
¿Cómo se llegó a esa conclusión? “Además de los caracteres morfológicos de hojas, yemas, flores y frutos, Acer binzayediise distingue usando la información de su genoma nuclear y de cloroplasto. Se encontraron diferencias en el genoma entre las poblaciones en Jalisco y el resto en México y Guatemala, indicando que existen una barrera en su flujo genético -movimiento de polen, y que el linaje evolutivo de Acer binzayedii se separó del linaje de los otros arces en una época geológica muy antigua: en el comienzo del Plioceno, hace aproximadamente 5.4 millones de años. Esta separación pudo deberse a las condiciones orográficas y climáticas de la región durante esa época, lo que facilitó su divergencia, convirtiéndolas en unidades evolutivas independientes. El clima frio de los subsecuentes periodos glaciares del Pleistoceno probablemente favoreció su abundancia en la región. Sin embargo la población actual tiene baja abundancia”.
La especie “se evaluó en peligro crítico de extinción, según las categorías de la UICN [Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza]. La inclusión en la lista aparecerá en la actualización de la Red List of Maples, en este 2017. La categoría se basó en el número reducido de individuos adultos y de renuevos, así como su distribución restringida y baja diversidad genética. Esta evaluación la realicé en este mes por solicitud de la UICN y como parte de la actualización de la lista roja de arces a nivel mundial”, añade.
Ante esto, “es necesario replantear la estrategia de manejo y conservación de las poblaciones. Existe una importante presión antrópica en el bosque de Talpa, además de la presión impuesta por el cambio climático y el aumento de temperaturas, lo que pone en riesgo la germinación exitosa de la especie”.
Apenas 150 hectáreas protegidas en medio de una zona con aprovechamientos forestales de diversa intensidad. Una cañada que fue abierta a la circulación debido a la obra carretera ilegal del gobierno de Jalisco, y que hoy es objeto de presencia de turistas que están presionando el ecosistema. Los sitios de muestreo levantados desde 2001, demuestran un descenso hasta de 80 por ciento en la regeneración, y no solamente es problema del arce. Hay al menos otras cuatro especies vegetales en riesgo de desaparición, añade la bióloga, con maestría de la Universidad de Luisiana. “La extinción ya está en marcha, si el gobierno del estado no toma medidas urgentes, perderemos a la especie”, subraya. La Unión Mundial de la Naturaleza (UICN, por sus siglas en inglés) incluirá a la especie en su lista roja, pues está al borde de la extinción.
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CLAVES
La investigación
1 Durante los primeros muestreos realizados hace 16 años, “se consideró que la única población con una estructura de plántulas y juveniles de arce azucarero que aseguraba la existencia de la especie a largo plazo era la de Talpa de Allende. Sin embargo, muestreos posteriores demuestran que la presión antrópica disminuye aceleradamente la densidad de plántulas y juveniles, produciendo una población susceptible a la extinción local”
2 En la cañada de Ojo de Agua del Cuervo, “la altura y densidad de plántulas y juveniles de Acer binzayedii está relacionada principalmente con las variables de suelo: pH, Calcio, Magnesio y textura de suelo. La textura, particularmente limos ricos en nutrimientos son importantes para sobrevivencia y crecimiento de plántulas y juveniles de la especie”
3 “El número de plántulas y juveniles del arce azucarero ha disminuido en 88% en 14 años. Las parcelas permanentes georreferenciadas y mapeadas se establecieron en el 2001, a lo largo y adyacente al sendero del Ojo de Agua del Cuervo. Se realizaron cuatro mediciones en el periodo de 2001-2015”
4 “Utilizando la información del genoma nuclear y de cloroplasto, se documentó una disminución constante del tamaño poblacional efectivo del arce en el occidente de México, desde un periodo glacial del Pleistoceno medio, hace casi 250,000 años”
5 El linaje de la población de Talpa de Allende y de la Sierra de Manantlán “divergieron en el Plioceno y se han mantenido sin conectividad ni flujo genético del resto de poblaciones en México y Centro América. Esto indica que las poblaciones en Jalisco son unidades evolutivas únicas y son diferentes a las otras poblaciones de México y Guatemala”.
Fuente: equipo de investigación del CUCSur UDEG, Yalma Vargas
jueves, 30 de marzo de 2017
Sierra de Manantlán, una protección de 3 décadas
El saldo: positivo en la recuperación de uno de los patrimonios naturales más importantes de México, pero negativo en otros aspectos.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
Las montañas de la región Costa Sur de Jalisco, que han puesto un pie permanente en la historia de la imaginación gracias a una novela emblemática de Agustín Yáñez, La tierra pródiga, están también firmemente ligadas a la realidad de la conservación biológica y cultural de México a través de un proyecto ambicioso que cumple sus primeros 30 años: la reserva de la biosfera Sierra de Manantlán.
Fue el presidente Miguel de la Madrid Hurtado quien estampó su firma en el decreto de creación, el 5 de marzo de 1987, el cual fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el 23 de marzo siguiente: "Se declara la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán como área que requiere la protección, conservación, mejoramiento, preservación y restauración de sus condiciones ambientales, con una superficie de 139,577-12-50 hectáreas, ubicadas en los municipios de Autlán, Cuautitlán, Casimiro Castillo, Tolimán y Tuxcacuesco en el estado de Jalisco, y Minatitlán y Comala en el estado de Colima".
La justificación estadística es clara: en estas antiguas sierras madereras, morada de pueblos indios aún más antiguos que esa actividad, se han registrado cerca de tres mil especies de plantas vasculares y 560 especies de vertebrados, lo que la hace una de las demarcaciones protegidas más importantes de México. Esto explica su inmediata inclusión en el programa El Hombre y la Biosfera de la Unesco, lo que le dio tempranamente la categoría de reserva mundial de la biosfera.
El motor fundamental de esta generación de instituciones y de conocimiento, sin duda alguna, ha sido la Universidad de Guadalajara (UdeG), la gestora gubernamental más importante, cuya labor coincidió con la presencia de un gobernador que fue altamente sensible al proyecto: Enrique Álvarez del Castillo, quien asumió personalmente la tarea de convencer al presidente de la relevancia del decreto, y asumió un costo personal al enfrentar a los empresarios taladores que usufructuaban la zona como si jamás se fueran acabar los recursos, que les parecían inagotables.
Al proteger, había dos objetivos principales: frenar la deforestación y degradación de los bosques, y sacar de la marginalidad a sus pobladores, indígenas y mestizos. Del primero, los resultados son patentes.
"Estudios desarrollados en la región muestran que la reserva de la biosfera ha sido efectiva para lograr la contención de procesos de deforestación, aunque no los ha eliminado por completo. En 1972 —fecha inicial de la que se dispone de datos— 96 por ciento de la superficie de las zonas núcleo de la reserva estaba cubierta de bosques, disminuyendo a 90 por ciento al tiempo del decreto de la reserva; para el año 2000 era una cobertura de 94 por ciento, y se ha mantenido prácticamente estable desde entonces, con un ligero aumento", refiere en un trabajo de hace un lustro el investigador y hoy director del Instituto Manantlán de Ecología y Conservación de la Biodiversidad (Imecbio-UdeG), Enrique Jardel Peláez.
"En contraste, en la zona de amortiguamiento ha continuado cierta tendencia de deforestación: la superficie forestal pasó de 82 por ciento en 1972 a 77 por ciento en 2000 y 75 por ciento en 2009. En los alrededores de la reserva, la deforestación ha sido mucho más alta que dentro de la zona de amortiguamiento: en 1972 la cubierta forestal era de un 66 por ciento; y en 2009, de 54 por ciento", agregaba.
Así, "la tasa de deforestación anual del periodo 2003-2009 en la parte norte de la región de influencia de la reserva fue de 0.7 por ciento anual para los bosques y de 2.4 por ciento para las selvas [lo que representa una pérdida anual de 740 hectáreas de bosque y 2,350 hectáreas de selva]. En contraste, dentro de la reserva, las tasas de deforestación fueron más bajas: -0.1 por ciento en bosques [unas 40 hectáreas al año] y menos 0.5 por ciento en selvas [260 hectáreas por año]".
MILENIO JALISCO le preguntó hace unos días al mismo científico qué habría pasado si Manantlán no hubiera tenido protección institucional."Si la Sierra de Manantlán no hubiera sido decretada como reserva de la biosfera, lo más probable es que siguiera siendo una de tantas áreas forestales olvidadas de la atención gubernamental y de las organizaciones conservacionistas. Sin duda hubieran continuado los procesos de sobreexplotación y degradación de los bosques por la extracción de madera bajo prácticas de manejo deficientes y la deforestación de las selvas para expandir la superficie de cultivos agrícolas y de pastizales para mantener una ganadería precaria. Es posible también que se ampliara la explotación minera. Así mismo es posible que se recrudecieran los conflictos sociales relacionados con la explotación de la madera, los recursos minerales y el agua", contestó el científico.
Tanto el decreto como la inclusión en la red de la Unesco, "puso a la Sierra de Manantlán a la vista de la sociedad; se canalizaron recursos de organizaciones conservacionistas y de apoyo al desarrollo rural y se logró tener una atención gubernamental que aportara recursos para la población local y para la conservación, en lugar de solo aparecer eventualmente para mantener relaciones clientelares en periodos electorales o para reprimir movilizaciones campesinas en defensa de los recursos naturales de las comunidades agrarias", agregó.
La reserva "fue también un detonador del reconocimiento del patrimonio natural del occidente de México y de la necesidad de conservarlo y, a la larga, ha tenido un impacto positivo e importante en el surgimiento de iniciativas locales y regionales de manejo sustentable de recursos naturales y gestión ambiental, como es el caso de las Juntas Intermunicipales de Medio Ambiente y varios proyectos de conservación en la región y en los estados de Jalisco y Colima". El objetivo social ha sido más complejo, lleno de clarosucuros. Pero más allá de la posición política del observador, no se pueden negar dos cosas: primero, que hay mejores servicios y comunicaciones que en el pasado; segundo, que la zona permanece como uno de los rincones más pobres y atrasados del occidente mexicano.
Manantlán alguna vez alojó a talamontes que oprimían campesinos y arrasaban los bosques. Los Tiburcio Lemus, que como Atila, donde pisaban "no volvía a crecer una brizna de hierba" (La tierra pródiga), fueron desterrados. Pero a tres décadas, con el arribo de bandas criminales, la debilidad del estado mexicano, y los nuevos intereses corporativos, asoman lo que los sociólogos han dado por llamar "los neoextractivistas": los caciques de la globalización.
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Claves
Cronología del proyecto
1977. Descubrimiento del Zea diploperennis, maíz silvestre pariente de la especie domesticada, por investigadores de la Universidad de Guadalajara, en la Sierra de Manantlán.
1978. Investigadores de las universidades de Wisconsin (Hugh Iltis, John Doebley ) y la Universidad de Guadalajara (Luz María Villarreal de Puga, Rafael Guzmán, Antonio Vázquez) realizan prospección biológica en la Sierra de Manantlán e identifican la sierra como un área de alta biodiversidad.
1984. El gobierno de Jalisco compra tres predios que conforman una superficie de 1,245 hectáreas que son actualmente el laboratorio natural de Las Joyas. A fines de diciembre se publica el decreto en el cual se conforma la estación y se entregan en comodato 100 ha a la Universidad de Guadalajara para proteger el Zea diploperennis y el bosque mesófilo de montaña.
1985. La UdeG crea el Laboratorio Natural Las Joyas el 15 de marzo para "realizar funciones de investigación científica básica y aplicada en el campo de la biología, cultivos y plantaciones forestales, la formación de recursos humanos para la protección ecológica, la capacitación rural, así como el intercambio y la difusión de experiencias en el ámbito nacional e internacional.
1986. Se designa Las Joyas como estación científica y se definen sus objetivos. El gobernador de Jalisco, Enrique Álvarez del Castillo, da su apoyo al proyecto Manantlán para conformar un área protegida.
1987. Creación de la reserva de la biosfera Sierra de Manantlán por el presidente Miguel de la Madrid, decreto firmado el 23 de marzo de 1987, con una superficie de 139,577 hectáreas. Se suma a la Red Internacional de Reservas de la Biosfera del Programa MAB – UNESCO de las Naciones Unidas. El Laboratorio Natural Las Joyas se mueve de Guadalajara a El Grullo.
1989. Taller para evaluar la problemática de contaminación del río Ayuquila, en donde se definió la estrategia de investigación y educación ambiental que dieron origen al proyecto actual de gestión de recursos naturales.
1992. Transformación del Laboratorio Natural Las Joyas en Instituto Manantlán de Ecología y Conservación de la Biodiversidad.
1993. Se crea la dirección de la reserva bajo la intervención del Instituto Nacional de Ecología (INE). Mención honorífica al Imecbio dentro del Premio al Mérito Ecológico 1993.
1995. Creación de la red universitaria de la UdeG y el Centro Universitario de la Costa Sur. El Imecbio se conforma como Departamento de Ecología y Recursos Naturales (DERN Imecbio) y cambia sede a Autlán.
1998. El ingenio Melchor Ocampo provoca un siniestro ambiental de gran magnitud en el río Ayuquila. Este evento será parte aguas para la solución del conflicto de contaminación del río Ayuquila que tenía más de 30 años.
2000. Se publica el Plan Manejo Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán elaborado por investigadores del departamento.
2001. Gobiernos municipales, el Imecbio y la reserva de la biosfera formalizan el fideicomiso ambiental de la cuenca del Ayuquila.
2002. Imecbio concursa y gana entre varias universidades a nivel internacional en Latinoamérica la oferta del diplomado internacional en Educación para la Conservación de Recursos Naturales. Inicia el Programa de Manejo de Fuego en la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán, impulsado por el departamento. Crisis en relación UdeG-Conanp limita colaboración
2005. Junta intermunicipal recibe el premio Gobierno y gestión local otorgado por el CIDE y la Fundación Ford, de manos del presidente Vicente Fox.
2007. Se decreta la Junta Intermunicipal de Medio Ambiente para la Gestión Integral de la Cuenca Baja del Río Ayuquila (JIRA), organismo público descentralizado único en México.
2008. DERN Imecbio es reconocido por la Universidad de las Naciones Unidas como Centro de Experiencias en Educación para el Desarrollo Sustentable siendo el segundo centro en América Latina.
2010. La JIRA recibe de la Semarnat el Premio al Mérito Ecológico 2010. El gobierno de Jalisco entrega el Premio Jalisco al Compromiso Ambiental categoría de "sustentabilidad" a la JIRA.
SRN
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