martes, 7 de noviembre de 2017

Guadalajara en el siglo soviético: una sociedad dividida



El hecho fundamental del último siglo apenas fue registrado hace 100 años, pero ha dejado huellas profundas, violencia, intolerancia y radicalismos políticos que sobreviven.

Agustín del Castillo / Guadalalajara. MILENIO JALISCO. 

El 7 de noviembre de 1917, Guadalajara amanecía entre noticias de bautizos, casorios y defunciones de la muy católica alta sociedad tapatía, la fuerte gripe del presidente Carranza y la crisis del sistema ferroviario nacional. Y también se leían, en la esquina superior izquierda de la edición de El Informador, las incendiarias declaraciones de León Trotsky, el futuro jefe del ejército rojo, a los obreros de Petrogrado, la antigua capital de Pedro el Grande: "preparémonos a combatir para conquistar paz, pan y libertad. La anarquía en que se halla Rusia ha sido provocada por burgueses capitalistas. ¡Matemos, fusilemos a todos los burgueses!".

El eco de esas palabras todavía resuena a un siglo de la Revolución de Octubre (por cuestión de calendarios, lo que sucedió en el décimo mes en la versión juliana vigente en el imperio zarista comenzó el 7 de noviembre en occidente, regido por el gregoriano). Y en Guadalajara, en la aparentemente remota provincia de un país que emergía de su propia revolución, fue duradero y capturó la imaginación de liberales y conservadores, de monarquistas y republicanos, de católicos y jacobinos, de anarquistas y guardianes del orden. Se puede decir incluso con los matices correspondientes, que ese hecho ocurrido a casi 11 mil kilómetros de distancia en línea recta, ha estado detrás de buena parte de la historia de la hoy metrópolis de casi cinco millones de habitantes.

"Sin revolución bolchevique no habrían surgido los Tecos", señala enfático Juan José Doñán, uno de los más populares historiadores de la localidad, quien de este modo, pone énfasis en cómo la ciudad tuvo su versión del drama global que primero enfrentó a comunistas y fascistas, luego al imperio soviético con el americano. De hecho, es la famosa tesis que discutieron el historiador alemán Ernst Nolte (La guerra civil europea: 1917-1945) y el francés Francois Furet (El pasado de una ilusión): de cómo los movimientos fascistas son respuesta a la amenaza bolchevique.

Los años de la revolución soviética son también los del afianzamiento de la obra de la revolución. Y en los que Plutarco Elías Calles, presidente entre 1924 y 1928, devenido a Jefe máximo hasta 1934, decide convertir su prejuicio anticatólico en una persecución religiosa que generó la rebelión campesina en el occidente de México. Eso, aunado a las doctrinas fascistas exitosas en el centro de Europa, vertebra después los movimientos de la extrema derecha, un escenario que ideológicamente tendrá sus años más álgidos a partir del Grito de Guadalajara, que el jefe máximo emite en esta ciudad para oficializar la "educación socialista" dentro del artículo tercero de la Constitución. Doñán destaca lo inoportuno de esa decisión, al grado que incluso connotados liberales como José Guadalupe Zuno renuncian a la universidad. Luego pasan ocho años de retórica radical, hasta que el realismo político del grupo revolucionario, por medio de la elección de un general conservador y creyente, Manuel Ávila Camacho, decide regresar a la vieja y menos polémica fórmula de "la educación que brinde el Estado será laica y gratuita".

Pero también nace un movimiento obrero que intenta ser independiente hasta que el corporativismo priista lo coopta. El historiador Jorge Alonso, del CIESAS, entrega a MILENIO JALISCO un recuento: La Confederación Obrera de Jalisco coexistió con el movimiento católico por la libertad religiosa (1924-29). "Constituida la Confederación de Agrupaciones Obreras Libertarias de Jalisco (CAOLJ) el 7 de septiembre de 1924 por la mayoría de los sindicatos integrados hasta entonces en la Federación de Agrupaciones Obreras de Jalisco (FAOJ), filial de la CROM, contó desde sus inicios con una dirección radical y el fuerte apoyo del caudillo regional, el entonces gobernador José Guadalupe Zuno. Este último −enfrentado a la oligarquía local, el clero, los terratenientes, las compañías extranjeras y el gobierno callista, y de manera más directa al Secretario de Industria, Comercio y Trabajo, Luis N. Morones− venía desarrollando una política populista que le permitía constituir una amplia base social en la cual apoyarse. Para ello impulsaba la consolidación de una corriente radical, tanto en el seno del movimiento campesino como el movimiento obrero".

Así, añade, "para hacer frente al callismo, y su brazo sindical, la CROM, al mismo tiempo que cerraba el paso a la consolidación del proyecto obrero-patronal de 'sindicalismo' confesional, Zuno estableció una profunda alianza con la central libertaria que él mismo había impulsado y en la que comenzaron a destacar en la organización de los obreros industriales los comunistas David Alfaro Siqueiros y Roberto Reyes Pérez, quienes junto con otros militantes rojos llegaron a jugar un importante papel en la central".

El trabajo de organización y agitación sindical que venían desarrollando los comunistas en las ramas más importantes de la industria en Jalisco, y el intento del secretario general de la CAOLJ, Esteban Loera, de pasarse a las filas del callismo, "abrieron una coyuntura favorable para designar una nueva dirección de la central libertaria en la que los comunistas tendrían una importante y cada vez mayor participación".

Nombrado el nuevo comité Ejecutivo, "con carácter provisional, Roberto Reyes Pérez, destacado dirigente comunista, que al igual que Siqueiros había llegado a Jalisco invitado por Zuno, pasó a ocupar la secretaría de acuerdos". La fuente es el artículo La Confederación de Agrupaciones Obreras Libertarias de Jalisco (1924-1926), de Jaime Tamayo (1984).

Pero en entorno de guerra civil lleva, el 25 de octubre de 1927, al asesinato de Pedro Ruiz, secretario de la Federación Minera de Jalisco, en Las Carboneras, entre Etzatlán y La Mazata. En 1926 había caído José Díaz, asesinado por un sicario de la empresa Cinco Minas and Co. El 24 de febrero 24 de 1929 "entran los cristeros a Cinco Minas, Jalisco, e incendian el local del Sindicato de Oficios Varios y la Cooperativa Roja. Los obreros se defienden. Cae el comunista Saturnino Herrera".

Los aciagos 30 cobran más enfrentamientos y víctimas: en febrero de 1936 "son ahorcados por los cristeros Maximiliano Delgadillo y cuatro comunistas más en Tecuán, Encarnación, Jalisco. Y en diciembre de 1939 es asesinado el dirigente campesino comunista Filomeno Gómez, en Juanacatlán, municipio de Tenamaxtlán". Estos últimos hechos también se explican por la exacerbación de la "educación socialista"; los últimos guerrilleros cristeros, ya muy minoritarios, se erigieron en soldados contra los que consideraban buscaban inculcar el ateísmo, lo que produjo tragedias de maestros también muertos, añade Doñán.

El otro episodio culminante de esa narrativa comienza en el movimiento de 1968 en la Ciudad de México: la utopía soviética y ya para entonces, castrista, es reclamado por muchos jóvenes universitarios. En Guadalajara, el grupo de la Federación de Estudiantes de Guadalajara, de retórica comunista, es instrumento estatal para impedir la insurrección local. Surge la Liga Comunista 23 de Septiembre y otros grupos rebeldes, lo que da pie, como respuesta, al pistolerismo de la agrupación de Carlos Ramírez Ladewig. Luego el mismo dirigente deja de ser útil al sistema, y para calmar su ansiedad política –se hablaba de una aspiración a la gubernatura- es asesinado (1973).

Será en el gobierno de Flavio Romero de Velasco cuando se controle la insurgencia completamente, así como los cacicazgos estudiantiles, con saldos de sangre que construyeron la historia de "la guerra sucia", una cuenta no saldada hasta ahora.

El historiador Armando González Escoto, sacerdote católico, tiene su lectura del "siglo soviético" en la región. "Un impacto tardío, una presencia cultural en las casas de la amistad México-Rusia y México- Cuba, un temor social al espectro del comunismo, una aspiración más bien académica al mundo comunista, pero en general era más bien un espectro que atemorizaba, más que una amenaza real hasta el movimiento del 68 en el DF, que aquí solo se sintió cuando el gobernador mandó tumbar la casa del Feso [Frente Estudiantil Socialista de Occidente] en una noche...".

- Aunque se vertebra una extrema derecha muy tapatía para hacerle frente, ¿no fue desproporcionado?
- Claro que sí, aunque los triunfos comunistas en Cuba, Chile y Centroamérica lo explicaban.

Juan José Doñán destaca: "es curioso cómo el grupo dirigente de la UdeG, cuando murió Antonio Leaño Álvarez del Castillo, en julio de 2010, le sacaron una esquela, cuando antes no se comían una jícama juntos, y alguien puede decir, ¿quien cambió, el grupo político de la UdeG o los Tecos?". Y es la pregunta clave de por qué, si bien el imaginario de la "guerra caliente" de los años 20 y 30 del siglo XX, transmutada a la Guerra Fría de los 40 a los 80, fascinó a las élites políticas de la región, en realidad fue más un "duelo de imágenes": lo que se impuso fue el potente aparato de Estado que el PRI creó, para que todos cupieran.

"No hubo una pureza ideológica que durara mucho tiempo; es pragmatismo de ambos lados [...] los Tecos tuvieron su martirologio, y lograron unir a una parte de la sociedad de Guadalajara con ellos; eso les permitió conseguir divisas, apoyos económicos, incluso de la CIA en el marco de la Guerra Fría". En paralelo, el grupo de la universidad pública, de violenta retórica izquierdista, somete a movimientos extremistas y alegremente provee cuadros para el PRI. Es ese Ogro filatrópico de Octavio Paz, ese "monstruo que hace el bien", lo que reconcilia a todos. Doñán recupera la tesis de Friedrich Katz (La guerra secreta en México) sobre la gran habilidad del régimen revolucionario, que al no tener ideología, pero inspirado en un fascismo no dogmático y "mejorado", hace que todos entren a la "gran familia revolucionaria".

"Sí, porque sólo así se explica que los Tecos tuvieron relación en el sistema politico mexicano con el PRI, no con el PAN [...] quiere decir que en ese partido cabían todos: los Tecos tanto como los extremistas de la UdeG, extremistas de dientes para afuera...". Quizás por eso el anverso de la sorprendente armonía corporativa del PRI sea la inefable capacidad de simulación de Tirios y Troyanos (El Gesticulador de Usigli es de 1937). Revolucionarios y contrarreevolucionarios de palabra.

- ¿Deja algo este centenario, aparte del fracaso del Estado comunista? Se habla mucho de la injusticia económica de hoy.
- El fracaso de la URSS rompió la polaridad global y entregó el mundo al capitalismo salvaje, fracaso porque según Marx, en Rusia nunca debió triunfar y porque fue incapaz de adecuarse al tiempo pese a lo que enseñaba la dialéctica marxista –destaca el padre González Escoto-.

- Pero ese capitalismo, cuando tuvo la presión comunista, hizo reformas y tuvo un rostro más humano, ¿no hace falta ese contrapeso?
- Por supuesto que sí. Ese (contrapeso) u otro.

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Claves

Una cronología

7 de noviembre de 1917. Comienza la revolución de los soviets en Petrogrado. Se harán del poder por 74 años en la URSS bajo la utopía de la sociedad igualitaria, pero la realidad de una larga dictadura

1924. Conformación de sindicatos de corte comunista en Jalisco, perseguidos y luego integrados al oficialismo

1926-1929. Guerra civil cristera

1934. Grito de Guadalajara oficializa la educación socialista y abre un periodo de largo enfrentamiento izquierda-derecha

1940. Cohabitación Estado-Iglesia hace a José Garibi el hombre más importante de Jalisco hasta su muerte en 1972, pese a su enfrentamiento a los Tecos; esta agrupación pronto se integrará informalmente al PRI

1968-1973. Movimiento estudiantil socialista, perseguido en Guadalajara por la FEG. Enfrentamiento Zuno (cuñados del presidente Echeverría)- Ramírez Ladewig. El líder fegista es asesinado en 1973

1988-1994. Comunismo cae en todo el mundo, excepto algunos regímenes periféricos. Grupo UdeG y Tecos hacen las paces. La izquierda mexicana se hace reformista, pero en Guadalajara permanecerá minoritaria.

SRN

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