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lunes, 20 de agosto de 2018
La crisis de cambio climático no ha sido prioridad para Los Altos
No obstante que está documentada la reducción en la producción de alimentos, y que dos mil lecheros abandonaron la actividad, no hay políticas públicas para atenderlo
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
La merma documentada de producción agrícola y ganadera de Jalisco en los últimos quince años, por aumento de temperaturas (cambio climático), tiene como escenario geográfico fundamental a su región más productiva, en términos del sector primario: Los Altos de Jalisco, que aportan un quinto de la riqueza estatal. Y no obstante lo que la ciencia han acreditado, no hay una sola política sistemática de los gobiernos de Jalisco o federal para afrontarlo.
lo ha reconocido en dos ocasiones la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial, en sendos procedimientos de transparencia; lo ha admitido indirectamente (al evadir responsabilidad en contestar una pregunta sobre la existencia de planes y acciones) la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) lo que motivó a que la justifica federal concediera un amparo para obligarla a contestar con “sí” o “no”, y lo confirman tanto los organismos sociales de los alteños como los propios científicos que han elaborado trabajos sobre el tema.
“Los efectos del aumento en las temperaturas (máximas y mínimas) en Los Altos de Jalisco se han sentido gradualmente desde los últimos 20 años. Esto se ve reflejado primeramente en la naturaleza: los árboles son muy sensibles a los cambios de temperatura y ajustan sus periodos de floración y niveles de producción de frutos a las nuevas condiciones. Al ser la región agropecuaria por excelencia, estos efectos negativos afectan tanto a la producción de forrajes para el ganado, como la producción pecuaria, principalmente en leche, huevo y carne”, apunta el presidente del Observatorio Ciudadano para la Gestión Integral del Agua en Jalisco, ente creado en 2014 justo para atender de forma prioritaria, pero no exclusiva, la crisis dela región y el debate de cómo la exportación de aguas de la cuenca del río Verde a la del Turbio podría amenazar la producción de riqueza y la generación de empleos en la zona.
“Actualmente no existen programas gubernamentales para mitigación de los efectos por cambio climático ni asistencia técnica y son los propios productores quienes hacen esfuerzos empíricos para paliar los impactos, ya sea utilizando semillas mejoradas más resistentes a plagas, que requieren menos agua; como mejora genética en la ganadería y adaptaciones en las instalaciones de crianza y producción. No obstante los grandes esfuerzos, las pérdidas son considerables, sobre todo para los medianos y pequeños productores al ser ellos quienes padecen las consecuencias de la orfandad tecnológica y económica de las dependencias gubernamentales”, añade el activista.
En el caso de los cultivos, “sólo con pequeñas variaciones en el régimen pluvial como son la falta de lluvia de días o semanas a la mitad del ciclo, han significado pérdidas en sus cosechas que van desde 20 a 80 por ciento en los rendimientos, a pesar de que al final del ciclo se regularicen las lluvias y se considere de manera oficial como un temporal ‘normal’ e incluso abundante. No obstante lo anterior, se ha sostenido un crecimiento promedio positivo debido a que hasta el momento los esfuerzos y mejoras han superado en promedio a las mermas producidas. Situación que no podrá mantenerse así indefinidamente y se agravará si lograran concretar la pretensión de despojar del agua al sector para llevarla a vender a la ciudad de León, ya que no podrían utilizar el agua necesaria, en riegos emergentes, para no perder sus cosechas”.
Fundador del Consejo Regional para el Desarrollo Sustentable, promotor de un ordenamiento hídrico que no se ha dado en la zona, Márquez Gutiérrez señala que en los últimos nueve años “se calcula que unos dos mil pequeños productores de leche han dejado su actividad, impactando de manera importante al sector, sobre todo por la pérdida de su fuente de trabajo e ingreso familiar”.
Cita información del Instituto de Astronomía y Meteorología de la UdeG: “en la región alteña se tiene una precipitación media de 667 milímetros [mm] y una evaporación total media de 1,893 mm, esto se ve reflejado en la pérdida de humedad en el suelo, sobre todo al final el temporal de lluvias y que impide la práctica de cultivos que se realizaban habitualmente al terminar el ciclo de lluvias. Este escenario demanda de manera urgente la implementación de las recomendaciones emitidas por el Observatorio Ciudadano para la Gestión Integral del Agua para el Estado de Jalisco, sobre todo las del ordenamiento hídrico, la cancelación del pretendido trasvase, la creación de unidades de gestión hídrico y el extensionismo ambiental”.
En la veintena de municipios de la demarcación, el sector agropecuario es el principal generador de empleos: posiblemente ocho de cada diez puestos de trabajo tengan que ver con el sector, de forma directa o indirecta. “Y la emigración a Estados Unidos ya no es la opción que se tuvo por muchas décadas para paliar las bajas en el sector”.
SIN PROGRAMAS O POLÍTICAS PÚBLICAS
En cuanto a las dependencias, el ciudadano Alejandro López Aguayo preguntó en dos ocasiones sobre el tema a la Semadet. La primera ocasión pidió una “relación de programas y/o planes y/o proyectos y/o actividades realizadas por la Semadet ante el cambio climático y la sequía en el estado de Jalisco” (expediente 216/2016).
“La Dirección General de Política Pública y Gobernanza Ambiental, a través de su dirección de área de gestión transversal ante el cambio climático, informó no contar con programa alguno, plan o proyecto o actividad que realice la Semadet referente al cambio climático y la sequía en el estado de Jalisco, no obstante señala que esta secretaría ha impulsado los trabajos de la Comisión Interinstitucional para la Acción ante el Cambio Climático…” (Respuesta del 7 de julio de 2016, oficio SEMADET UT/545/2016).
Poco más de un año después, el mismo solicitante pidió: “la Comisión Intersecretarial para la Acción ante el Cambio Climático, ¿tiene una posición documentada y soportada sobre la presa El Zapotillo y el acueducto Zapotillo-León, en particular, desde el principio precautorio? En caso afirmativo, solicito copia del documento o documentos que contengan dicho posicionamiento o estudio” (expediente 437/2017).
La respuesta fue negativa, “derivado de que la información solicitada es inexistente…”.
El mismo ciudadano le pidió a la Sagarpa que le indicara si tenía información sobre el impcto del trasvase de El Zapotillo a León, sobre la salud de las unidades de producción agrícioa y ganadera alteñas. La secretaría federal respondió de modo indirecto, pues aseguró que no era “de su competencia” el tema, sino de la Conagua (es decir, un problema de ganaderos y agricultores… no compete a la Sagarpa). López Aguayo acudió al amparo.
El juicio 3145/2017, fue fallado por el juez Octavo de Distrito en Materias Administrativa y de Trabajo en el Estado de Jalisco, el pasado 27 de junio de 2018.
“…la autoridad responsable desatendió lo que en realidad fue solicitado a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, como lo es que informara si tiene o no el estudio que consigne los impactos que tendrá la construcción de la presa El Zapotillo y el acueducto Zapotillo-León, para los agricultores y ganaderos de los municipios que integran la región de Los Altos de Jalisco; por lo que no debió introducir cuestiones de competencia, sino limitarse a responder fundada y motivadamente si tiene o no en su poder la información peticionada”, señala el juez.
Si se asume que la Sagarpa “es la encargada de fomentar y regular la actividad agrícola y ganadera en el país, el peticionario del amparo solicitó conocer si actualmente dicha autoridad se ha interesado y ha estado al tanto de las repercusiones que sobre dichas actividades tendrá la construcción de la presa y acueducto objeto de la petición. Por tanto, si la Secretaría en cita está informada y actualizada sobre las consecuencias que tendrá el desarrollo de dichas obras para las actividades de su competencia en la región de Los Altos de Jalisco; únicamente ella es la que puede dar respuesta a dicho planteamiento, pues sólo la Sagarpa puede informar si está actualizada en ese tema y si ha realizado ese estudio. Bajo ese contexto […] es a ella a quien le corresponde dar respuesta a esa petición; en el entendido de que de haber realizado esos estudios, estará en aptitud de informar cuáles son, pero en el supuesto de que no tenga esa información, así deberá informarlo al particular solicitante”. Tras lo cual concedió el amparo. Sigue pendiente la respuesta de la Sagarpa.
Lo cierto es que los años cálidos atípicos, efecto del cambio climático, significan pérdidas de hasta un millón de toneladas de maíz y 20 por ciento de la producción lechera (MILENIO JALISCO, 18 de agosto de 2018), pero eso no ha derivado en acciones o políticas pública concretas para atenderlo.
CLAVES
Tres datos
*Los Altos de Jalisco generan 22 por ciento del PIB de Jalisco
*La región tiene lluvias promedio por abajo de 700 milímetros sobre todo hacia el norte
*La agricultura y la ganadería generan al menos 80% de los empleos Se desperdició el conocimiento generado, apunta Curiel Ballesteros
El proyecto que derivó en el libro “El clima cambiante. Conocimientos para la adaptación en Jalisco” (2015), fruto de cinco años de trabajo entre científicos contratados por el gobierno de Jalisco, vía Coecytjal (Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología) y con aporte federal del Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología), fue útil para establecer la ley estatal en la materia, pero el propio gobierno decidió ignorarlo para el programa publicado hace tres semanas, e incluso, para los ordenamientos ecológicos recientemente realizados en Los Altos de Jalisco, advierte el coordinador del proyecto, Arturo Curiel Ballesteros.
- En el tema de la adaptación, que ustedes plantean, ¿no podemos decir que ha sido prioridad y que ha aterrizado en proyectos o políticas de gobierno a partir de ese año?
- No. Cuando lo presentamos en Casa Jalisco, el secretario de agricultura estatal [Héctor Padilla], aseguró que los fenómenos que estábamos presentando eran fenómenos naturales, que no había que preocuparse, eso yo lo escuché; esa reunión fue convocada por el gobernador, y los secretarios reaccionaron ante el estudio de forma más prudente, pero el titular de la Seder trató de justificar que no era cierto lo del cambio climático, sino que eran cosas que habían venido pasando a través de los siglos […]. A partir de esa reunión, no hubo más.
- ¿Te parece aventurado interpretar ese viraje como un modo de legitimar el proyecto de El Zapotillo, toda vez que ustedes aportaban elementos que podrían desaconsejar ese trasvase de aguas?
- Yo no podría decir que fue por algún proyecto en específico; si buscáramos alguna explicación, o plantear una hipótesis, puedo decir que hubo otros intereses; intereses que no eran lo que buscábamos en 2010 cuando arrancamos el proyecto, que eran que la gente no enfrentara pérdidas y desgracias como se ha venido dando; y sin embargo se cambió a una política a niveles tan generales, que los problemas quedan muy difusos. Está muy claro que los mejores indicadores con los que acaba esta administración [de Aristóteles Sandoval] son los económicos, no los ecológicos y de salud pública.
- No se puede dejar de lado los casi 100 millones de pesos invertidos para que la Unops [Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos] legitimara la presa.
- Sí, si comparas el recurso que se dio a eso y no los de adaptación ante el cambio climático, está muy claro que estimaron que no era conveniente que se trabajara en ese enfoque; al final lo que prosperó fue el enfoque de desarrollo económico, encima de los riesgos en la salud y en los ecosistemas.
El trabajo de adaptación, añade, fue complejo. “Hicimos talleres en la parte de documento y diagnóstico, de las acciones a implementar, con ganaderos, y ellos identificaron cuáles eran las acciones que pudieran ser las más convenientes […] insistimos mucho que esa actividad iba a estar especialmente expuesta, la veíamos como una de las más vulnerables; las vacas lecheras reflejan con mucha claridad los problemas de sequía y temperatura, al grado que las propusimos como indicadores para identificar qué tanto avanza este tema del cambio climático, ya que son organismos muy sensibles en la fase de incremento de calor”.
Hubo foros con los veterinarios y se llegó al diseño de propuestas para paliar el calor, con lo que se tomó como base la respuesta que han dado los ganaderos australianos para generar sistemas de información y seguimiento, e infraestructura temporal, como las llamadas “sombras portátiles”, bajo la premisa de que la sobra disminuye el estrés de los animales, y que había que generar sobras temporales en lo que se avanzaba en la reforestación de la planicie para mejorar su temperatura y humedad.
Todo “se enfrío”, apunta el investigador del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) y ya no se dio seguimiento como políticas públicas. Un ejemplo son los ordenamientos ecológicos recientes en la zona, que no utilizaron la base de conocimientos del proyecto y prefirieron acudir a los datos “cuestionables” de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
sábado, 18 de agosto de 2018
Producción de alimentos, la crisis que ya llegó a Jalisco
Los Altos de Jalisco conforman la región más amenazada con los cambios; sus maizales y sus hatos ganaderos padecen mermas serias de producción por calentamiento global.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
Jalisco ya está inmerso en el proceso de alza de temperaturas promedio que afecta a buena parte del planeta, de forma más acusada, en los últimos 20 años. Y los efectos documentados sobre la producción de alimentos encienden las alarmas: un año cálido significa, por ejemplo, la pérdida de casi un millón de toneladas de maíz y el descenso de la producción de leche por vaca de más de 23 por ciento.
Estas son evidencias entregadas en el artículo Vulnerabilidad de la producción de alimentos en Jalisco por los investigadores Arturo Curiel Ballesteros, Gabriela Ramírez Ojeda y Silvia Lizette Ramos de Robles, parte de una publicación pionera, “El clima cambiante. Conocimientos para la adaptación en Jalisco”, editada por la Universidad de Guadalajara, y que concentra la parte sustantiva de la ciencia que nutre el recientemente publicado Programa Estatal para la Acción ante el Cambio Climático (periódico oficial El estado de Jalisco, 31 de julio de 2018).
El trabajo de los académicos parte de las unidades de gestión ambiental (ugas) del Programa de Ordenamiento Ecológico Estatal vigente, tanto para el tema de la agricultura como el de la ganadería.
En el primer caso, señalan que las ugas que presentan un uso predominante de agricultura ascienden a dos millones 180,663 hectáreas. “Los indicadores para la identificación de vulnerabilidad en estas unidades fueron los siguientes: capacidad productiva del temporal. Esta evaluación está basada en el agua verde, que es el agua disponible en el suelo para las plantas y los microbios del suelo, y es absorbida por las raíces, usada por las plantas y regresada a la atmósfera a través de la transpiración […] este procedimiento considera dos parámetros: el cociente precipitación/evaporación (P/E) para el periodo del temporal (junio-octubre) y la profundidad del suelo; ambos se encuentran estrechamente vinculados con la capacidad productiva y la resiliencia.
Dos, la duración de la estación de crecimiento. “Comprende el periodo en número de días de inicio de la temporada de lluvias en forma regular, hasta la terminación de ésta, más un periodo de reserva de humedad del suelo, el cual depende de sus características edáficas. Este valor se utiliza para la zonificación de cultivos de temporal, la selección de variedades de cultivos y la definición de áreas agrícolas. El indicador es de gran importancia para determinar la capacidad de respuesta o resiliencia de los campos productivos: entre más dure la estación de crecimiento, más servicios de aprovisionamiento de alimento tendrán los ecosistemas agrícolas”.
Tres, “Erodabilidad del suelo. Se refiere a la capacidad de degradación del suelo. Es un indicador de vulnerabilidad ante la intensidad de la lluvia y el riesgo de perder el sustrato indispensable para la nutrición, el soporte de las raíces y la infiltración de la lluvia, factores que mantienen el rendimiento de cultivos. La erosión transforma los suelos que tienen capacidad de producción de alimentos, mediante un proceso de degradación que lleva a la desertificación de la tierra”.
Con los tres criterios, se pudo identificar las ugas “que es más urgente atender frente a las amenazas del cambio climático en Jalisco. Esas unidades serían las que presentan una limitada capacidad de producción de biomasa y/o una alta vulnerabilidad de sus suelos a la degradación”. Y se encuentran sobre todo en la región Los Altos Norte, con “estaciones de crecimiento menores a las que demandan los cultivos principales, y adicionalmente se presentan suelos susceptibles a la degradación. En particular los municipios que tienen más probabilidades de sufrir siniestralidad por pérdida de más de 40 por ciento de la superficie sembrada son Ojuelos, Encarnación de Díaz y Teocaltiche”.
En contraste, con “mayor resiliencia al cambio climático y que pueden mantener su capacidad productiva en los próximos años, por tener todos los criterios dentro de la categoría de baja vulnerabilidad, están en la región Centro y son los municipios de Zapopan y Tlajomulco de Zúñiga. La paradoja es que estas zonas productoras de alimentos están sometidas a la presión de la expansión urbana del área metropolitana de Guadalajara, por eso su producción está declinando, es decir, su disminución productiva no se debe al cambio global del clima sino a un crecimiento insustentable de la ciudad”, advierten.
El ejercicio comparativo de dos años contrastantes de temperaturas máximas medias durante el temporal, 2004 como año fresco y 2009 como año cálido, dato cruzado con su efecto en la producción de maíz blanco, permite visualizarlo mejor: en el año cálido la producción declinó en casi 900 mil toneladas. De 2.8 millones de toneladas producidas en 2004, se descendió a 1.9 millones de toneladas en 2009.
¿Cómo influye la temperatura en los cultivos? Investigadores consideran “que el incremento de ésta produce un aumento en la acumulación de grados por día o unidades térmicas de desarrollo (unidades calor), lo que acelera la velocidad del ciclo de vida de insectos plaga que pueden afectar la producción de cultivos. Además, el aumento de la temperatura acorta el ciclo vegetativo, causando una reducción del rendimiento al acortarse el periodo de producción de biomasa y de llenado de grano o formación de órganos reproductivos. Con el cambio climático es de esperarse que el número de generaciones de insectos plaga por año o ciclo de producción se incremente, elevando con ello los esfuerzos para el combate de plagas y los costos de producción”.
El incremento de temperatura “trae también como consecuencia la afectación de las funciones vitales de las plantas. Tal es el caso de temperaturas medias por arriba de 35 grados, que para la mayoría de las especies cultivadas significa estrés por calor. Las plantas bajo estrés calórico reducen su actividad celular y por tanto la formación de tejidos y la producción de biomasa, afectando el rendimiento y la producción de alimentos. Con el cambio climático se prevé que las especies cultivadas experimentarán un mayor número de días en que la temperatura rebase su umbral máximo, lo que implica el riesgo de que la planta entre en un estado de letargo que afectará su rendimiento”.
En esos dos años analizados, “se encontró que en 87 municipios el rendimiento disminuyó en el año cálido. En 2004, el rendimiento promedio de maíz por hectárea en Jalisco fue de 5.6 toneladas, mientras que en 2009 fue de 4.56 toneladas […] además de la temperatura, la precipitación durante el temporal se caracterizó por presentar este año una anomalía negativa, considerando que la precipitación determinó en 44 por ciento la producción de maíz de temporal”.
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Claves
Tribulaciones del campeón agropecuario
Jalisco aporta 11% del PIB agropecuario del país, el cambio climático pone en riesgo esta generación de riqueza
Los Altos son los más expuestos al problema, y son un serio desafío para Jalisco, pues generan un quinto del PIB del estado
Además del daño directo a la agricultura y ganadería, el cambio climático afectará los servicios ambientales que las hacen posible
Fuente: Programa Estatal de Acción Frente al Cambio Climático, 2018
La ganadería se apunta como la gran perdedora del CC
Los académicos que aportaron la ciencia al programa de cambio climático, al analizar la ganadería, encontraron mayores riesgos de colapso, por estar más ligada de forma crítica al tema de las temperaturas.
En Jalisco, las ugas con uso pecuario predominante suman 762,058 hectáreas. “Los indicadores para la priorización de estas unidades de gestión ambiental fueron: uno, índice de humedad. Es la relación entre la precipitación con 70 por ciento de probabilidad para cada mes sobre la evapotranspiración potencial mensual. Se trata de un indicador útil para identificar zonas con problemas periódicos de sequía, es decir, es un indicador de las relaciones existentes entre la precipitación o aporte de agua y la evapotranspiración potencial, como expresión de la demanda de agua ejercida por el medio. En este sentido, las sequías son la principal amenaza contra la ganadería de Jalisco, pues la mayor actividad ganadera se ubica en áreas con bajo índice de humedad”.
Dos, índice de temperatura-humedad. “Se utiliza en todo el mundo para estimar el grado de estrés calórico en ganado lechero y de carne. Es un indicador que sirve para identificar las zonas de riesgo para el ganado lechero y para poder establecer estrategias ante el estrés por calor. Este índice considera que valores de 70 o menos son confortables para las vacas; mayores de 78 les causan malestar porque las hacen que pierdan la capacidad de mantener mecanismos de termorregulación o temperaturas normales del cuerpo. Un índice superior a 72 es suficiente para causar tensiones calóricas, incrementar el ritmo respiratorio de la vaca y provocar reducción en la ingesta de alimento”.
Dichos valores “se presentan todo el año en la costa del Pacífico, principalmente en los territorios donde se ha abatido el servicio de regulación de los ecosistemas por causas como deforestación, incendios e introducción de especies invasoras, entre otras”.
Al comparar la producción de leche en los mismos años fresco y cálido que el cultivo de maíz (2004 y 2009), “se encontró que en 2004 se produjeron 7.6 miles de litros al año por vaca, mientras que en 2009 el índice fue de tan sólo 5.9 miles de litros por vaca […] las áreas pecuarias con mayor probabilidad de sufrir daño como consecuencia del cambio climático son las que presentan un índice de humedad bajo y/o un índice de temperatura-humedad alto”, lo que regresa el tema a Los Altos de Jalisco y a zonas como el norte y la costa seca.
“Como la mayor parte de los ganaderos en Jalisco también son agricultores, otro elemento de análisis en el marco del calentamiento global es la baja producción de alimento para el ganado a causa de pérdida de disponibilidad de agua. En lo referente a la escasez de agua, los ganaderos identifican 2011 como el año en que la sequía impactó más su actividad productiva. Asimismo, señalan las afectaciones que tuvieron por el aumento de precios en los alimentos para su ganado a partir de la sequía que vivieron los estados del norte del país, donde los ganaderos se vieron en la necesidad de comprar los alimentos en otros estados”.
Las vacas lecheras, añaden, “presentan una mayor huella hídrica en comparación con todas las especies animales que nos alimentan [2,056 metros cúbicos/cabeza/año], eso las hace más vulnerables a las condiciones de sequía. Asimismo, la producción de leche genera calor en la vaca debido a la metabolización de grandes cantidades de nutrimentos, lo que hace que las más productivas sean más vulnerables al estrés calórico”.
Los científicos destacan que de todo el estado, el municipio de Encarnación de Díaz es el de prioridad más alta y en situación de urgencia para implementar programas de adaptación al cambio climático para la ganadería.
miércoles, 24 de febrero de 2016
El país deberá proteger su maíz, advierte Sarukhán
El coordinador de la Conabio señala que hay desinformación y mentiras porque los intereses económicos son enormes, pero el debate es más social y económico que científico.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
En México, el problema del maíz transgénico no es científico, es “un problema social, económico y cultural” cuyo complejo entramado impide resolverlo porque hay desinformación sobre todo de los gigantes alimentarios que están inmersos en el negocio, advierte el coordinador de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), José Sarukhán Kermez.
“No, no les queda claro porque no ha habido la información adecuada sobre ello; le puedo comentar que cuando yo estuve a cargo de un estudio trinacional, Canadá, Estados Unidos y México sobre transgénicos, sobre maíz transgénico específicamente, la primera cosa que tuvimos al final del estudio fue invitar a campesinos y la sociedad a un intercambio, y era notabilísima la total falta de información de la gente, y el gobierno no se había preocupado en lo absoluto de informar qué significaba eso, de qué riesgos había y de qué beneficios podría haber, porque también es una industria que no se ha encargado de dar realmente información veraz, detallada y adecuada, muchas veces protegida por las cuestiones del secreto industrial”, explicó en entrevista con MILENIO JALISCO, en su visita más reciente a Guadalajara.
“El hecho es que no es posible que una sociedad pueda tener todos los elementos de juicio, cuando una parte de ese espectro de actores se guarda la información y no dice nada, o no da información veraz, y digo, ahí hay muchos intereses económicos, hay inversiones económicas muy grandes, según dicen, y no tengo porque dudarlo, y la fuerza para recuperar esas inversiones es muy grande, y lo van a seguir haciendo, pero en la medida en que la gente sepa más los pros y las contras, que todo esto lo valore y tome una decisión, creo que vamos a tener una sociedad más sabia, para poder tomar una posición respecto a estas cosas”, añadió.
Por eso, a su juicio, “los problemas no son científicos; el problema del maíz transgénico es un problema social económico y cultural en este país; no lo es en África, porque ahí las situaciones son otras, África no es el centro del origen del maíz, ahí la cultura del maíz no está metida como está metida en este país, significan cosas distintas, que son tan importantes, como las científicas”.
De este modo, México lo debe enfocar como ese problema de “índole social, económico y cultural, y de soberanía alimentaria”; a su juicio, la confusión se debe a “una polarización muy inadecuada, desde gentes que satanizan totalmente el maíz transgénico, hasta los que están en el otro extremo y dicen que es la solución para todos los problemas; yo creo que los dos extremos están mal”.
- Si el presidente de la república le preguntara qué decisión debe tomar respecto a la siembra de maíz transgénico, ¿qué le diría?
- Yo ya he dado mi opinión; he dicho que es un problema de soberanía alimentaria y en esos casos hay una ley que impide la siembra de maíz transgénico, cuyas plantas son su origen México y su centro de diversidad es México, punto; si quieren saltar eso pues que cambien la ley, mientras la ley dice eso, hay que cumplirlo.
Con la soya es diferente porque no es un alimento original del país, “pero está el algodón, que si es originario de México, y se dieron permisos para sembrar algodón [transgénico] en el norte, muy lejos de donde están las poblaciones de parientes silvestres del algodón; ellos aseguraban que si sembraban allá, no iban a contaminar allá abajo [al sur]”.
- ¿Hay que creerles?
- Sí, lo que no hay que creerles es que sea igual de seguro cuando transporten el algodón en camión de redilas, abierto, y riegue las semillas transgénicas por todos lados en el país, eso sí es un verdadero riesgo […] estamos teniendo una incapacidad total para restringir esa tecnología del lugar donde fue permitido, entonces ahí tenemos problemas, pero démonos cuenta, cuando hay ciertos controles y regulaciones a estas nuevas tecnologías, que pueden ser buenas en algunos casos y no en otros, puede haber garantías […] lo que pasa es que el maíz es el cultivo más importante del mundo, hasta el momento, y los intereses económicos son gigantescos, así que hay mucha presión para poder ganar la pica en Flandes, y en México, que es el país origen del maíz, hay ya maíz transgénico, comercialmente sembrado.
Consumo inteligente vs depredadores
El titular de la Conabio plantea la necesidad de que se definan bien las prioridades del gasto público, debido a que cada crisis económica el presupuesto ambiental es recortado, lo que afecta el funcionamiento de las instituciones en la materia.
“Hace poco hubo una declaración del presidente Peña Nieto en París, de que la cuestión ambiental era de absoluta prioridad, y que había que apoyarla, espero que sea el caso, y no nada más el problema de gases de efecto invernadero, sino todo lo que está alrededor de esto, que es la pérdida de los ecosistemas y de la biodiversidad biológica”, explicó.
Consideró importante que los ciudadanos obliguen a esta priorización correcta “no sólo como electores; qué le parece que le diga que actúen mejor como consumidores, inteligentes, que no se dejan apantallar o influir por los cristalitos que les pongan enfrente, o las mentiras que se dicen de los productos que son más discriminadores, y dicen, ah no, este producto no lo compro porque tiene todos estos impactos ambientales, este sí lo compro porque tiene menos o porque no tienen ninguno”.
Movimiento de defensa entregó carta al Papa
En la reciente visita del papa Francisco a México, los colectivos y ciudadanos que participan de la defensa del grano le entregaron una misiva en la que piden su apoyo contra las poderosas transnacionales, a la par que le ponen los puntos sobre las íes:
“Aun cuando el gobierno ha hecho todo lo necesario para permitir la siembra de maíz transgénico en México, un amplio movimiento social hemos logrado evitarlo, encabezado por quienes han preservado a lo largo de los siglos las semillas los campesinos que comprendieron a cabalidad la amenaza que el control corporativo por medio de los transgénicos, implica sobre las semillas…”
“… por medio de una innovadora demanda colectiva que entablamos en 2013 en contra del maíz transgénico autorizado por el gobierno mexicano a favor de las transnacionales, hemos logrado que en México se abra un proceso judicial que permita abordar, como usted ha señalado, todos los aspectos éticos implicados (...) para asegurar una discusión científica y social que sea responsable y amplia, capaz de considerar toda la información disponible y de llamar a las cosas por su nombre”.
Los logros de esa campaña se pueden resumir en cuatro:
1 “Las empresas trasnacionales han reconocido que habrá flujo genético de los transgénicos hacia las razas nativas y pares silvestres, lo cual necesariamente afecta el derecho humano a la biodiversidad en tres ámbitos: el derecho a la conservación; el derecho de las generaciones futuras para por ejemplo obtener variedades para adaptarse a los cambios climáticos y el derecho al libre intercambio de semillas sin contaminación transgénica”
2 “Las autoridades de salud mexicanas han reconocido el riesgo sanitario de la siembra de maíz transgénico, al aceptar que no se realizan estudios sobre el impacto que podrá causar su siembra”
3 “La autoridad mexicana en materia de agricultura reconoció que los transgénicos no son necesariamente más productivos y sus semillas son más caras”
4 “La autoridad mexicana en materia de ciencia y tecnología admitió que la investigación en biotecnología ha sido acaparada por las empresas trasnacionales a partir de la publicación de leyes impulsadas por estas corporaciones.
jueves, 29 de octubre de 2015
Corte aplaza disputa sobre soya transgénica
Junto con la demanda del maíz, es el gran caso que enfrenta a protectores del patrimonio biocultural mexicano y las gigantes de la industria alimentaria del mundo.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
La Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determinó aplazar ayer la decisión sobre el juicio promovido por representantes del pueblo maya de la península de Yucatán ante el permiso de soya transgénica otorgado a la transnacional Monsanto, señaló el grupo de organizaciones ecologistas y de derechos humanos que respalda la lucha de los aborígenes de esa región de México.
"Este miércoles 28 de octubre, los ministros y la ministra que integran la Segunda Sala decidieron posponer la decisión de los amparos de los apicultores mayas de Yucatán y Campeche en contra del permiso de siembra de soya transgénica en la Península de Yucatán [...] determinaron lo siguiente: 1) resolver los siete amparos de manera conjunta, es decir, emitir una sola sentencia, y 2) abordar todos los temas que conllevan los casos", señala un comunicado de los colectivos, entregado este mediodía a MILENIO JALISCO.
"En este sentido, reiteramos nuestro llamado a los ministros y a la ministra de la Segunda Sala de la SCJN a resolver el caso conforme a los principios constitucionales de pluriculturalidad, pro persona, recurso eficaz y el principio precautorio reconocido en el Protocolo de Cartagena en materia de bioseguridad de los organismos genéticamente modificados (OGM) y la Ley de Bioseguridad de los OGM [...] no deben omitir las graves violaciones que se han cometido por las autoridades en contra de los derechos humanos del pueblo maya, y que ahora los juzgadores tienen la oportunidad de reparar", explican.
Además, "dentro de las violaciones cometidas se encuentran: derecho de los pueblos indígenas a la consulta previa, libre, informada y culturalmente adecuada, impedidos de conocer la información de manera oportuna y, por tanto, sin derecho a la participación; al derecho al trabajo; y el principio de legalidad puesto que las autoridades administrativas (Sagarpa y Semarnat) omitieron acatar las opiniones vinculantes emitidas por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) negativas a la siembra de soya transgénicas".
Los quejosos aseguran que los cultivos transgénicos están afectando el ciclo de polinización que hace posible la producción de miel, y eso genera a su vez graves daños económicos y sociales en sus comunidades. La región de la península es la principal productora de miel del país.
martes, 1 de septiembre de 2015
México, al límite del deterioro ambiental: Greenpeace
El país pierde millones de pesos en destrucción de la naturaleza y se asoma una crisis en temas como agua y extinción de especies, sin precedente, apunta.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
A casi tres años de haber asumido su cargo como presidente de la República, Enrique Peña Nieto ha conseguido “Mover a México hacia el deterioro ambiental y social por favorecer al sector privado”, aseguró en un análisis la organización ecologista internacional Greenpeace.
“En lo que va del sexenio se ha legalizado la destrucción ambiental al impulsar un modelo de agricultura industrial que contamina el agua y los suelos por el uso excesivo de plaguicidas y fertilizantes; y se ha vulnerado el derecho humano de acceso al agua, suficiente y de calidad al darle al recurso hídrico un enfoque mercantilista y privatizador. De igual forma, la vulnerabilidad para las especies en peligro de extinción es evidente y para muestra están las medidas de protección para la vaquita marina, que no se aplican con eficacia”, señala el comunicado difundido esta tarde.
La Cruzada Nacional contra el Hambre, añade, “se presentó como solución a la carencia alimentaria pero en realidad ha servido para favorecer a las empresas de alimentos, que ahora distribuyen sus productos en las zonas más desfavorecidas e impulsando un modelo de alimentación que se basa en la agricultura industrial, en lugar de promover la producción y consumo de alimentos sanos. En 2012, la carencia alimentaria era de 27.4 millones de personas, para 2014 la cantidad había incrementado a 28 millones, según cifras del CONEVAL “.
“La agricultura industrial únicamente satisface los intereses de grandes empresas de alimentos procesados que se benefician de recursos de programas federales como la CNCH sin lograr reducir la pobreza alimentaria en el país afectando a campesinos, la salud de las personas y contaminando el agua y los suelos”, dijo Sandra Laso, vocera de la campaña Comida Sana, Tierra Sana de Greenpeace México.
El sector agrícola, principal productor de alimentos para millones de mexicanos, “ha enfrentado un recorte de casi 20 por ciento a los apoyos al campo, a los programas de productividad y competitividad agroalimentaria, así como de desarrollo rural. El gobierno federal se ha denominado “aliado de los campesinos” pero hasta la fecha su postura hacia la siembra de maíz transgénico en el país no está considerando los argumentos presentados por las organizaciones, científicos, campesinos y personas en busca de alimentos sanos y de calidad para todos los mexicanos”.
En cuanto al derecho al agua, “en 2012 se incluyó el Derecho Humano al Agua y al Saneamiento en el artículo 4° Constitucional, pero no se han tomado medidas para cumplirlo. Este año se intentó promulgar la Ley General de Aguas (Ley Korenfeld) con un enfoque mercantilista y privatizador, sin contar con el punto de vista de la sociedad civil y la comunidad científica. Se ignoró por completo la propuesta de Iniciativa Ciudadana de Ley General de Aguas, la cual contaba con el aval de amplios sectores de la sociedad. La misma Conagua ha reconocido que en México más de 70 por ciento de los ríos del país presentan algún grado de contaminación; sin embargo, en vez de buscar soluciones de fondo, con la Ley Korenfeld se promueve mayor libertad para contaminar”.
Actualmente “se tienen normas como la NOM 001 que regula muy pocas sustancias y aun así no se cumple. Si aprobaran las auditorías voluntarias a las industrias, como lo promovió Peña Nieto al apoyar dicha ley, se profundizaría la contaminación y por lo tanto la baja disponibilidad de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible”.
En cuanto a especies prioritarias, la vaquita marina está al borde de la extinción. “Las medidas anunciadas por el presidente Enrique Peña Nieto para proteger a la vaquita marina, el mamífero marino más amenazado del planeta, no se están aplicando con eficacia. Continúa la pesca ilegal de totoaba en aguas del Alto Golfo de California y en esas redes clandestinas mueren atrapadas las vaquitas marinas. El comercio ilegal de totoaba hacia Hong Kong no ha sido detenido, ésta es una más de las tareas pendientes y urgentes del presidente. Sólo quedan cerca de 57 vaquitas marinas, si el acuerdo no se implementa de forma urgente, la vaquita marina se extinguirá en 2018”.
La protección del refugio de la vaquita es mínima, Greenpeace “exhibió el absurdo que es proteger una zona de 13 mil kilómetros cuadrados sólo con dos funcionarios de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente. El reloj sigue avanzando y Peña Nieto llega a la mitad de su mandato mientras que la vaquita se acerca al umbral de su mínimo de supervivencia”.
Otros pendientes ambientales: “Rafael Pacchiano, nuevo titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) se comprometió a dar continuidad a todos los programas que conforman el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, entre los que destaca el combate al cambio climático, la conservación de bosques y selvas y la gestión de residuos, entre otros. Sin embargo, 15 por ciento del territorio mexicano, 68 por ciento de la población y 71 por ciento del PIB siguen en riesgo por la extrema vulnerabilidad del país ante los impactos del cambio climático. La política de estado debe orientarse a la prevención y adaptabilidad, no es suficiente aumentar los recursos del Fondo Nacional de Desastres, es necesario invertir en la prevención y esto implica analizar antes de depredar. La reforma energética que se aprobó el año pasado dejó fuera a las energías renovables y amenaza con incrementar las emisiones de gases de efecto invernadero que incrementan la temperatura del planeta y generan más cambio climático”.
México “debe detener la deforestación acelerada que afecta a todo el país, seguimos perdiendo cerca de medio millón de hectáreas de bosques y selvas. La reforestación no frena la pérdida de masa forestal y también aumenta el calentamiento del planeta. La gestión de residuos en el país es poco clara, por ejemplo, México generó 1 millón de toneladas de residuos electrónicos tan sólo en 2014, de acuerdo con la ONU; y adicional a ello, el país desechará este año 40 millones de televisiones con el apagón analógico, a pesar de que sólo existen dos estados del país centros de acopio temporal para estos residuos, los otros 30 estados carecen de información sobre a dónde llevarán sus televisiones”.
Así, “los costos totales por agotamiento y degradación en México fueron por 909,968 millones de pesos, esto es 5.7 por ciento del Producto Interno Bruto. En tanto, los gastos en protección ambiental fueron por 148,699 millones, es decir que existe un déficit ambiental de 761,269 millones de pesos. Esto significa que el esfuerzo económico registrado a favor del medio ambiente durante el año 2013 fue 5.1 veces menor que el daño ocasionado, de acuerdo con datos del INEGI”.
viernes, 13 de febrero de 2015
La Conagua “destruye la soberanía alimentaria”, aseguran organizaciones
Anuncian ofensiva contra propuesta oficial de nueva ley del sector.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) atenta contra los intereses de los mexicanos al convertir el agua en un negocio privado y promover trasvases del recurso en perjuicio de zonas de alta producción alimentaria, como la meseta de Los Altos de Jalisco, que aporta 22 por ciento de la proteína animal del país o el valle del Yaqui en Sonora, productor de hasta un tercio de granos y legumbres del mercado nacional.
En cuestionamiento a por qué el derecho a la alimentación es vulnerado por el organismo federal, se realizó un foro en la ciudad alteña de San Juan de los Lagos, corazón de la resistencia contra el trasvase desde la presa El Zapotillo hacia la ciudad de León, en la cual se presentarán casos como el de la tribu Yaqui de Sonora, que se opone al acueducto Independencia; de los pueblos de las laderas del volcán Popocatépetl, afectados por una gasera y una termoeléctrica que amenaza con secuestrar el agua de los deshielos de la que viven los productores agrícolas; y en general, se hará un pronunciamiento contra la nueva Ley de Aguas que promueve el gobierno federal.
“La Conagua afecta la producción nacional de alimentos al construir la presa El Zapotillo en Jalisco y el Acueducto Independencia en Sonora. La campaña nacional Conagua negocia con el agua reúne a los productores en el foro ‘Sin Agua no hay Alimentos’ […] nos reconocemos en el propósito apremiante de que México retome una política hídrica que asegure conservar el agua como un bien común natural estratégico para la producción de alimentos, la protección de pueblos y comunidades indígenas, así como para el fortalecimiento de la economía nacional”, señalaron los organizadores en una conferencia de prensa.
El proyecto del Acueducto Independencia “se propone trasvasar las aguas del río Yaqui a la ciudad de Hermosillo; con la construcción de la presa el Zapotillo, sobre el río Verde, y su acueducto para trasvasar el agua a la ciudad de León […] se le estaría ocasionando una herida grave a la producción nacional de alimentos, un golpe existencial a la tribu Yaqui y propiciarían la desaparición de pueblos culturalmente emblemáticos como Temacapulín, Acasico y Palmarejo”.
Los asistentes, María González Valencia, del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (Imdec); Juan Guillermo Márquez Gutiérrez, del Consejo Regional para el Desarrollo Sustentable (Conredes); Gabriel Espinoza, del Comité de Defensa de Temacapulín, Acasico y Palmarejo; así como Alberto Vizcarra, del Movimiento Ciudadano de Defensa del Agua de Sonora, entre otros, ponen en relieve que las políticas públicas en el tema privilegian a ciertos sectores de la economía.
“Se incurre en una falacia, como lo hace Conagua, cuando se dice que con estos proyectos se perjudica a pocos para beneficiar a muchos. La realidad es que se le ocasionarían daños estructurales a una economía nacional sumamente desmejorada”
Por eso, se combatirá en el ámbito legislativo, la iniciativa de ley oficial “que se propone profundizar la mercantilización y privatización del recurso para favorecer intereses financieros ajenos al bienestar del pueblo”.
México sustentable
El vocero del Comité Salvemos Temaca, Gabriel Espinoza Íñiguez, denunció ayer la actuación de la Fundación México Sustentable, una entidad de la sociedad civil que hace “trabajo sucio” a la Conagua para legitimar proyectos de infraestructura, y que ya puso su primer pie en Los Altos de Jalisco, en la comunidad de Acasico, que también sería desplazada con el proyecto de El Zapotillo.
“Esta fundación se valió de su trabajo con Conagua y con algunas autoridades eclesiásticas de San Juan de los Lagos, para convencer a la gente que no había otro camino mas que la reubicación, mas que ceder sus derechos y reubicarse […] esa fundación ha provocado conflictos gravísimos, de los que somos testigos nosotros, en la región de Los Altos y ya se han emitido oficios al Observatorio del Agua y lo seguimos denunciado; llegan con la nobleza de defender los derechos humanos, dicen que no están de acuerdo con el proyecto, pero que ya no hay vuelta de hoja”.
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Reacciones:
Arcediano no es necesario “más que para el negocio”
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
Críticos de la política oficial del agua señalan que ni siquiera se han saldado los perjuicios causados seis años atrás con la megaobra.
Jalisco, y en particular el área metropolitana de Guadalajara, resuelven sus problemas presentes y futuros con el agua si se cancela el trasvase a la ciudad de León, Guanajuato, y lo que se ha edificado de la presa El Zapotillo se queda como un proyecto exclusivo de la entidad. Resucitar Arcediano es “sólo para hacer más negocio”, señaló el presidente del Consejo Regional para el Desarrollo Sustentable (Conredes), Juan Guillermo Márquez Gutiérrez.
“Se supone que era ya un tema superado, pero [la rehabilitación del proyecto por los diputados] es una muestra de que el motor que mueve esto es mercantilista, no tiene un propósito ecológico ni social, no tiene nada; es sólo cuadrar un esquema de negocio para los grandes inversionistas, para que aporten recursos o entren al negocio, y que controlen el agua […] sería más efectivo cancelar el trasvase, y no utilizar más agua del río santiago, pues no ha mejorado su calidad, y para qué empeñarse en una opción que es a todas luces dañina para los habitantes de la ciudad; utilizar el agua de una cuenca sumamente contaminada, teniendo la posibilidad de utilizar el río Verde que esta en mejores condiciones, es absurdo, pero para evitarlo se tiene que cancelar el trasvase a Guanajuato”, advirtió el también coordinador del Observatorio del Agua del estado.
Por su parte, la directora del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (Imdec), María González Valencia, advirtió que ni siquiera se ha finiquitado el resarcimiento de daños del viejo proyecto cancelado en 2009.
“Nos parece sumamente reprobable, porque no se han reparado los daños que vivió la comunidad de Arcediano, concretamente Lupita Lara y su familia, así como todo el presupuesto publico que se gastó en un proyecto […] el río Santiago continua siendo un río tóxico, no hay un plan de saneamiento integral, y vuelve a ser absurdo que nuevamente quieran revivir un proyecto para dar de beber a la ciudad de Guadalajara; revivir la iniciativa nos parece un retroceso, que vulnera derechos”, dijo.
La “resurrección” del proyecto de Arcediano y las reformas a la Ley de Aguas del Estado de Jalisco y sus municipios entraña riesgos para los intereses de la población, que será presionada con herramientas legales más coercitivas para que pague tarifas por servicios que tienden a ser más caros, por el costo de las nuevas obras y por los intereses de rentabilidad privados que hay en su operación, advirtió por su parte Guadalupe Espinoza Sauceda, integrante del Colectivo de Abogados.
“Efectivamente hablan de hacer una presa de 350 millones de metros cúbicos porque qué sentido tendría hacer ese cambio si le presa hubiera sido cancelada; la diferencia es que el anterior decreto dice en el río Santiago y Verde y este dice nomás para río Santiago, lo que puede sugerir que moverán el sitio de la cortina para no tomar aguas del río Verde”, explicó.
En ese sentido, los costos pagados para un proyecto previo que implicó estudios de ingeniería, mecánica de suelos, geología, compra de predios y desplazamiento de población podrían haber sido inútiles, al menos en parte.
jueves, 12 de febrero de 2015
La Conagua “atenta contra la soberanía alimentaria”
Un foro conjunto entre productores de alimentos de Los Altos de Jalisco y del Valle del Yaqui, en Sonora, da cuenta de políticas “depredadoras” del organismo.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) atenta contra los intereses de los mexicanos al convertir el agua en un negocio privado y promover trasvases del recurso en perjuicio de zonas de alta producción alimentaria, como la meseta de Los Altos de Jalisco, que aporta 22 por ciento de la proteína animal del país, o el valle del Yaqui en Sonora, productor de hasta un tercio de granos y legumbres del mercado nacional.
En cuestionamiento a por qué el derecho a la alimentación es vulnerado por el organismo federal, se realiza hoy un foro en la ciudad alteña de San Juan de los Lagos, corazón de la resistencia contra el trasvase desde la presa El Zapotillo hacia la ciudad de León, en la cual se presentarán casos como el de la tribu Yaqui de Sonora, que se opone al acueducto Independencia; de los pueblos de las laderas del volcán Popocatépetl, afectados por una gasera y una termoeléctrica que amenaza con secuestrar el agua de los deshielos de la que viven los productores agrícolas; de la propia región alteña amenazada con el acueducto a León, y en general, se hará un pronunciamiento contra la nueva Ley de Aguas que promueve el gobierno federal.
“La Conagua afecta la producción nacional de alimentos al construir la presa El Zapotillo en Jalisco y el Acueducto Independencia en Sonora. La campaña nacional Conagua negocia con el agua reúne a los productores en el foro ‘Sin Agua no hay Alimentos’ […] nos reconocemos en el propósito apremiante de que México retome una política hídrica que asegure conservar el agua como un bien común natural estratégico para la producción de alimentos, la protección de pueblos y comunidades indígenas, así como para el fortalecimiento de la economía nacional”, señalaron los organizadores en una conferencia de prensa esta mañana.
El encuentro, que se realiza este mediodía, destacará los casos de afectados por la tendencia privatizadora de la agencia gubernamental “con su política de hacer negocios con el agua, se propone dejar sin el líquido a estas dos zonas”.
El proyecto del Acueducto Independencia “se propone trasvasar las aguas del río Yaqui a la ciudad de Hermosillo; con la construcción de la presa el Zapotillo, sobre el río Verde, y su acueducto para trasvasar el agua a la ciudad de León […] se le estaría ocasionando una herida grave a la producción nacional de alimentos, un golpe existencial a la tribu Yaqui y propiciarían la desaparición de pueblos culturalmente emblemáticos como Temacapulín, Acasico y Palmarejo”.
Los asistentes, María González Valencia, del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (Imdec); Juan Guillermo Márquez Gutiérrez, del Consejo Regional para el Desarrollo Sustentable (Conredes); Gabriel Espinoza, del Comité de Defensa de Temacapulín, Acasico y Palmarejo; así como Alberto Vizcarra, del Movimiento Ciudadano de Defensa del Agua de Sonora, entre otros, ponen en relieve que las políticas públicas en el tema privilegian a ciertos sectores de la economía pese a que lo intereses generales son puestos en predicamento.
“Se incurre en una falacia, como lo hace Conagua, cuando se dice que con estos proyectos se perjudica a pocos para beneficiar a muchos. La realidad es que se le ocasionarían daños estructurales a una economía nacional sumamente desmejorada. Se profundizaría la dependencia alimentaria, en un momento de gran especulación en los mercados internacionales que harían al país aún más vulnerable a la amenaza de una hambruna generalizada”, riesgo que reconoció Oliver De Shutter, Relator Especial Sobre el Derecho a la Alimentación de las Naciones Unidas (ONU), en su visita a la comunidad de Temacapulín, Jalisco, en junio de 2011.
“Desde su nacimiento, esta dependencia, junto con Semarnat, ha operado como una extensión de intereses privados que se proponen hacer del agua una mercancía generadora de renta monetaria en detrimento del bienestar social y el desarrollo económico […] en Jalisco, con este foro, se podrían estar dando los primeros pasos para un gran movimiento nacional de denuncia a los criterios criminales con los que Conagua maneja uno de los recursos más importantes de la nación. Al mismo tiempo se podrían iniciar los trazos de una gran revolución hidráulica que haga posible que dispongamos de agua suficiente y en abundancia para cubrir las necesidades del crecimiento presente y futuro de México”.
Por eso, se combatirá en el ámbito legislativo, la iniciativa de ley oficial, “que se propone profundizar la mercantilización y privatización del recurso para favorecer intereses financieros especulativos ajenos al bienestar del pueblo y de la economía nacional”, puntualizaron.
martes, 6 de enero de 2015
Hambre, una industria llena de intereses
Nunca se han producido tantos alimentos, pero el costo ambiental y social no es alentador: desde bosques arrasados hasta pérdida de fuentes de alimentos y obesidad.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
El hambre moderna ha sido en buena medida fabricada por una industria poderosa que domina la producción de alimentos y ha reducido drásticamente las opciones nutricionales de la humanidad, opinan cuatro ecólogos reunidos en Guadalajara a propósito de la entrega a uno de ellos del reconocimiento Naturaleza, Sociedad y Territorio “Francisco Pascasio Moreno”, por parte de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
El premiado, el argentino Eduardo Rapport, investigador superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de esa nación, apunta: “el uso de plantas silvestres en la alimentación estaba mucho más diversificado en el pasado, y en consecuencia, la diversidad de la dieta humana se ha reducido. Los anuarios de FAO se refieren a unas 110 especies de plantas comestibles. Hemos registrado en cambio unas 16 mil especies de plantas comestibles conocidas”.
De tal modo que “es posible que entre 20 y 25 por ciento de las especies de plantas tengan potencial alimenticio, según los resultados del estudio de las floras de países como Gran Bretaña y Papua-Nueva Guinea”.
¿Por qué ese conocimiento se ha perdido gradualmente? Hay un interés específico de un modelo de negocios enormemente exitoso para las grandes transnacionales, fincado sobre pocas especies vegetales; sobre la alteración de los propósitos originales de la ganadería –el ganado se comía los pastos que no eran comestibles para el hombre y lo transformaba en calorías; ahora, come maíz y proteínas animales-; y sobre la manipulación de dos sustancias escasas en la naturaleza, y que los seres humanos consumen hoy a niveles adictivos: la sal y el azúcar, fuentes de muchas enfermedades al alza, desde diabetes hasta la universal obesidad de las masas malnutridas.
Esto es parte sustantiva del IV Coloquio Internacional sobre Biodiversidad, Recursos Naturales y Sociedad, convocado por la Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSUR) y del que fungió como moderador el reconocido investigador Enrique Jardel Peláez, hace exactamente un mes (6 de diciembre de 2014). Los otros acompañantes fueron el ecólogo Exequiel Ezcurra, nativo argentino pero con carrera predominantemente mexicana, hoy director del Instituto para México y los Estados Unidos (UC Mexus) y profesor del Departamento de Botánica de la Universidad de California Riverside, así como el morelense Rodolfo Dirzo, del Departamento de Biología de la Universidad de Stanford, también en California.
De los apuntes que Jardel facilitó a MILENIO JALISCO, salen otros asertos del galardonado: “llamamos ‘malezas’ a plantas que son molestas porque compiten con los cultivos o crecen espontáneamente en los jardines. Muchas de estas "malezas" son útiles en la alimentación humana y debiéramos llamarlas ‘buenazas’ […] el origen de muchas ‘malezas’ está asociado a su dispersión en las migraciones humanas, en parte porque estas eran plantas utilizadas por los humanos en la alimentación”.
Rapport también señala: “La simplificación de los sistemas productivos ha llevado a la pérdida de biodiversidad. El conocimiento tradicional sobre las plantas útiles se ha ido perdiendo. Debemos volver a aprender acerca de las plantas que podemos utilizar en la alimentación”
Dirzo enfatiza en la importancia de la agrobiodiversidad, “la diversidad de especies está asociada a los paisajes agrícolas, es decir, la diversidad biológica y la diversidad cultural están relacionadas”. Es decir, el hombre ha sido históricamente factor de incremento de la riqueza biológica.
SISTEMA ABERRANTE
Exequiel Ezcurra subraya la “degradación de la alimentación y problemas de obesidad y enfermedades asociadas a una mala nutrición, cuando las plantas silvestres tienen el potencial de mejorar la alimentación humana”.
Esto, porque “el sistema agroalimentario es aberrante; un ejemplo es el uso de cultivos forrajeros, que compiten con cultivo de alimentos, y que se usan para alimentar ganado. La ganadería en su origen utilizaba plantas que los humanos no podían consumir directamente o desechos de la alimentación humana”.
El conservacionista añade: “no podemos hablar de que hay una crisis de la producción agroalimentario en México si 60 por ciento del maíz producido se destina a alimentar vacas o puercos y 100 por ciento de la pesquería de sardina sirve para alimentos balanceados de pollos y cerdos”.
Un aspecto central del problema “es que la mala distribución de alimentos está asociada a la desigual distribución de la riqueza”, puntualiza.
Jardel, el moderador, añade: “la evolución biológica y la evolución cultural han conducido a la diversificación de la biota y de las culturas, pero en el mundo de la globalización se tiende a la homogeneización, la uniformidad y la pérdida de la diversidad. La política agrícola se ha centrado en los monocultivos, ignorando la biodiversidad. Esta política agrícola está orientada hacia los intereses de las grandes multinacionales agroalimentarias que hacen negocios con la agricultura de altos insumos”.
Y lo que viene no es alentador: “Para el año 2050 se prevé que la población mundial alcanzará diez mil millones de seres humanos, lo cual implicará la necesidad de aumentar la producción de alimentos y otras materias primas derivadas de la agricultura. Además, en muchos países están cambiando los patrones de consumo, aumentando la demanda de productos como carne, cuya producción demanda grandes extensiones de tierra, al mismo tiempo que se incrementa también la producción agrícola de biocombustibles derivados de la producción agrícola”.
Hoy, cinco mil millones de hectáreas están bajo usos agropecuarios, es decir, “están cubiertas por cultivos agrícolas o pastizales, cuya extensión es ahora mayor que la cubierta por bosques. Representan 38 por ciento de la superficie terrestre”. En la última década se perdieron 13 millones de hectáreas de bosques en el planeta, algo así como un bosque La Primavera –el área natural protegida más famosa de Jalisco- al día, o un país del tamaño de Nicaragua completo, por año.
Lo más complicado es cambiar el modelo agroempresarial fundado en ese esquema de depredación. Y podría hacerse tarde para lograrlo.
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Claves
Más datos
La “revolución verde” impulsó la alta productividad a través de los monocultivos (se rompió el esquema de cultivos asociados y rotación) potenciados con semillas mejoradas -luego llegaron los transgénicos-, y carga de fertilizantes de toxicidad diversa que atacaba las “malas hierbas” y los organismos animales asociados –considerados plagas-. Este esquema implica una enorme industria que protege la exclusividad de sus productos, aunque muchos de ellos derivan de la riqueza genética lograda por las revoluciones agrícolas del pasado
“La producción alimentaria mundial está asociada a problemas ambientales críticos como la sobreexplotación de acuíferos y la alteración de ecosistemas acuáticos por la desviación de agua para riego, la contaminación con fertilizantes, insecticidas y herbicidas, la erosión y la degradación química de suelos, la demanda creciente de combustibles fósiles para su uso en la maquinaria agrícola, la deforestación por la conversión de bosques a áreas de cultivo y en los mares la declinación o agotamiento de las pesquerías por sobreexplotación, y es actualmente un componente crítico del cambio ambiental global”
“Desde los años sesenta hasta el año 2000, el uso de fertilizantes nitrogenados aumentó casi 7 veces y el de fertilizante con fósforo creció 3.5 veces, mientras que la superficie con riego creció 1.7 veces. Esto, junto con el uso de variedades de cultivos de alto rendimiento, permitió que la producción agrícola creciera más rápido que la población. Sin embargo, esto se logró a un alto costo ecológico y algunos autores consideran a la agricultura como la amenaza ambiental dominante en el planeta”
Con estas tendencias, “será necesario lograr la duplicación de la producción agrícola, con lo cual, con las técnicas actuales, aumentaría tres veces el uso de fertilizantes, dos veces la superficie irrigada y crecería en un 18 por ciento la superficie bajo cultivo, todo esto con un creciente impacto sobre los ecosistemas naturales remanentes y el medio ambiente humano”
Uno de los impactos más críticos de la agricultura “es la contaminación generada por el uso de insecticidas, herbicidas y otras sustancias usadas en el control de plagas, enfermedades y plantas que compiten con los cultivos […] en los Estados Unidos la producción de plaguicidas pasó de 56 millones de kilogramos en 1947 a 290 millones en 1960; para el año 2000 había aumentado a 550 millones de kilogramos anuales y la cifra para todo el mundo fue cuatro veces más alta”
FUENTE: Enrique Jardel Peláez, Cucsur-UdeG
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