miércoles, 22 de abril de 2009

Incendios dañaron 178 ha, pero poco espacio de bosque



Guadalajara. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO. Edición del viernes 17 de abril de 2009

Hace casi cuatro años, los fuertes vientos y los focos de fuego, encendidos al mismo tiempo en varias zonas de La Primavera, propiciaron en unas horas el mayor incendio que se tenga registrado en el área natural protegida (ANP). Este miércoles 15 también hubo muchos fuegos, pero el bombero fue diligente. Además, los aires no tuvieron los ímpetus de sus predecesores.
El resultado, por eso, fue diferente: 178 hectáreas quemadas contra 11,200 ha del evento de abril de 2005. “Sin duda, contó la experiencia que se ha acumulado y el trabajo conjunto de todas las instituciones […] Algo que se hizo muy bien ayer [15 de abril] es que siempre se llegó a tiempo para controlar los problemas”, explicó el director del área de protección de flora y fauna, José Luis Gámez Valdivia.
El reporte oficial revela que apenas “0.6 por ciento de la superficie afectada correspondió a arbolado adulto; 69.7 por ciento fueron pastizales, 14 por ciento correspondió a arbustos y matorrales, 15.7 por ciento es superficie con uso agrícola”.
La mañana de ayer, el helicóptero Águila de la Conafor “realizó un sobrevuelo por las zonas afectadas y, por medio de un sistema de geoposicionamiento global, se determinó que solamente una hectárea corresponde a arbolado adulto, 124 hectáreas son de pastos, 25 de matorrales y arbustos, y 28 hectáreas de superficie agrícola”, añade el documento.
El primer incendio se presentó el 15 de abril a las 13:40 horas en el predio Mesa Ancha, colindante al poblado La Venta del Astillero, y tuvo su origen en una quema agrícola. Su liquidación se completó a las 23:15 horas. El daño en este punto “fue de quince hectáreas de pastos, cinco hectáreas de arbustos y matorrales, una hectárea de arbolado adulto y seis hectáreas de cultivos agrícolas”.
El segundo evento se presentó en el Cerro de El Colli a las 13:45 horas, debido a una fogata de paseantes que fue mal apagada, y quedó liquidado a las 16:25 horas. “Los daños sumaron ocho hectáreas de pastizales”.
El tercer fuego crítico se expandió sobre tierras del ejido Emiliano Zapata, por una quema agrícola, a las 15:00 horas y fue controlado a las 22:00 horas. Aquí fueron cien hectáreas de pastos las que se quemaron, así como 20 ha de arbustos y matorrales, y 22 ha de cultivos.
El cuarto y último apenas pasó de conato en el predio El Fortín, quince minutos después del tercero. Según el reporte, se debió a colillas de cigarro, y fue liquidado en 45 minutos.
Éste es el recuento del trabajo de 16 brigadas con 160 combatientes y un helicóptero, en una tarde de pesadilla en la que el diablo no llamó.
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Fue provocado: ecologistas

El Colectivo Ecologista de Jalisco está seguro de que los incendios que se registran en el bosque de La Primavera, como los cuatro consecutivos que se prestaron el miércoles por la tarde, no son provocados por el descuido de los paseantes: “Sí tenemos la certeza de que son incendios provocados por la especulación inmobiliaria, porque paradójicamente ahí surgen luego pequeños fraccionamientos”, aseguró Mario Silva, integrante del CEJ.
Comentó que entre los trabajos que realiza el colectivo en el tema de los incendios forestales está la vigilancia presupuestal: “Lo que nos preocupa en el caso de La Primavera y en el caso del parque Metropolitano [que sufrió un incendio la semana pasada] es que en términos de presupuesto, infraestructura y equipo no tenemos gente capacitada para el combate de incendios; no tenemos helicópteros ni el equipamiento necesario para combatirlos”.
Mario Silva aseguró que lo importante es contar con un sistema de alerta temprana que ayude a evitar una mayor pérdida de recursos forestales y de contaminación del aire. (Guadalajara. Natalia Barragán)
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CLAVES
El balance

178 hectáreas fueron afectadas por los cuatro incendios forestales que se registraron dentro del Área de Protección de Flora y Fauna Bosque La Primavera

1 hectárea fue de arbolado adulto

124 hectáreas de pastos.
25 hectáreas de matorrales y arbustos
28 hectáreas de superficie agrícola

16 brigadas, compuestas por aproximadamente 160 elementos, de diferentes dependencias, participaron en el combate a los incendios

1 helicóptero apoyó el combate a los incendios y realizó 25 descargas de productos para combatir el fuego.
9 horas y 30 minutos fue el tiempo que tomó lograr apagar por completo los diferentes fuegos

4 incendios asolaron La Primavera

Un brigadista sufrió quemaduras, pero está fuera de peligro; director del bosque alerta contra sospechoso patrón de este tipo de fuegos


Guadalajara. Carlos Martín / Agustín del Castillo, PÚBLICO-MILENIO, Edición del jueves, 16/04/2009

Un patrón que parece repetirse: el 25 de abril de 2005 comenzó el incendio más devastador que se tenga registrado en el bosque La Primavera, luego de días de brotes continuos que desgastaron a las brigadas de combatientes. Ayer, hubo cuatro fuegos entre las 13.40 y las 15.15 horas, pero el trabajo extenuante de catorce brigadas pudo conjurar el fantasma de 2005, con sus casi 11,200 hectáreas quemadas. Por ahora.
La pregunta también brota, inevitable: ¿por qué los incendios siempre ocurren en las mismas áreas, donde las presiones urbanísticas o productivas han sido manifiestas en 29 años de vigencia del área natural protegida?
“Queremos que se revise bien por parte de las autoridades, que se aplique el rigor de la ley y que se levante una investigación muy adecuada, porque esto parece llevarnos a una estrategia de algunos de lograr cambiar el uso de suelo en sus terrenos y después meter un fraccionamiento o un espacio de cultivo”, dijo, claridoso, José Luis Gámez Valdivia, director del área de protección forestal y de fauna.
Lo cierto es que el día de ayer no fue bueno para La Primavera. Cuatro incendios en distintos puntos provocaron la movilización de diversas corporaciones dependientes de la propia reserva, de la Secretaría de Desarrollo Rural y de la Comisión Nacional Forestal.
El primer evento se presentó a las 13:40 horas en el predio conocido como Mesa Ancha, lugar cercano a La Venta del Astillero. Este fue el más fuerte, e incluso un brigadista, de nombre Martín Loza, sufrió quemaduras de primer grado. Martín ya se encontraba envuelto en fuego, pero la rápida acción de los compañeros logró evitar daños mayores. Según Gámez Valdivia, el brigadista se encuentra fuera de peligro e incluso ayer ya había salido del hospital.
La conflagración en el predio Mesa Ancha, que amenazó los asentamientos humanos de Pinar de la Venta y de La Venta del Astillero, fue controlada a media tarde.
El segundo incendio tuvo lugar en el Cerro de El Colli al filo de las 13:45 horas, apenas cinco minutos después, pero a una distancia de diez kilómetros en línea recta. Requirió el denodado esfuerzo de los brigadistas, que fue recompensado con una completa extinción del fuego hacia las 16:25 horas.
Siendo las 15:00 horas, a una hora y veinte minutos del primero, pero a menos de cinco km en línea recta, se abrió el tercer frente en esta jornada de guerra. Fue en el ejido Emiliano Zapata, al poniente del bosque, cerca del balneario Las Tortugas y del viejo fraccionamiento El Roble. Su control se llevó toda la tarde. Los combatientes trabajaban todavía en su extinción total al cierre de esta edición.
El cuarto incendio se registró a las 15:15 horas en el predio denominado El Fortín, quince minutos después del tercer evento, pero a unos quince km en línea recta de distancia. Esta zona se ubica muy cerca del ingreso al área protegida en la zona de Mariano Otero. Lo afortunado es que se logró resolver apenas 45 minutos después, tiempo récord para las marcas nacionales.
¿Por qué esta breve reseña no es la historia de un desastre, como el que comenzó el 25 de abril de 2005? Hay sin duda un proceso de aprendizaje. Se contó con la participación de diferentes brigadas de la Conafor, de la Seder, del Ayuntamiento de Zapopan, del área protegida e incluso de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). También participó el helicóptero de la Conafor.
La cifra total de superficie siniestrada no fue dada a conocer debido a que se necesita tiempo para calcularla, aseguró Gámez Valdivia. Por otro lado, no hubo detenidos ni sospechosos de iniciar los incendios. Pero el fantasma de 2005 ronda por las codiciadas soledades de La Primavera.
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CLAVES

Quemar bosques, un delito de cárcel
El Código Penal del Estado de Jalisco dice en el artículo 294. “Se impondrá pena de tres meses a ocho años de prisión y multa por el equivalente de mil a doce mil días de salario mínimo general vigente [53,260 a 639,120 pesos], a quien sin tomar las debidas precauciones e informar previamente a las autoridades competentes, inicie o provoque un incendio que rebase los límites del terreno que posea y de lugar a un daño generalizado”

En el Código Penal Federal, el artículo 418 dice: “Se impondrá pena de seis meses a nueve años de prisión y por equivalente de cien a tres mil días multa, siempre que dichas actividades no se realicen en zonas urbanas, al que ilícitamente […] III. Cambie el uso del suelo forestal. La pena de prisión deberá aumentarse hasta en tres años más y la pena económica hasta en mil días multa, para el caso en el que las conductas referidas en las fracciones del primer párrafo del presente artículo afecten un área natural protegida”

Además, en el artículo 420 Bis de ese mismo Código, sanciona a quien “IV. Provoque un incendio en un bosque, selva, vegetación natural o terrenos forestales, que dañe elementos naturales, flora, fauna, los ecosistemas o al ambiente. Se aplicará una pena adicional hasta de dos años de prisión y hasta mil días multa adicionales, cuando las conductas descritas en el presente artículo se realicen en o afecten un área natural protegida, o el autor o partícipe del delito previsto en la fracción IV, realice la conducta para obtener un lucro o beneficio económico”.

Las Latillas, la tumba de fuego de don Timoteo


Guadalajara. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO, Edición del jueves 16/04/2009

"Cada año se prende ese monte”, comentaban brigadistas de la Secretaría de Desarrollo Rural (Seder) en Tlajomulco, al momento que le daban su adiós a don Timoteo Rodríguez García, de 74 años. Lo que no es parte de la costumbre es que en el combate de los fuegos en el cerro Las Latillas se cobraran vidas. Don Timo ha sido esta vez la siniestra excepción.
Sergio, el jefe de la brigada, mencionó al director de La Primavera, José Luis Gámez, que no lo creía “hasta que fui a verlo con mis propios ojos, cuando me anunciaron que en lugar de pedir una ambulancia llamara a los del Semefo [Servicio Médico Forense]; fue impresionante ver el cuerpo de Timo […] pronto se jubilaría; le dejábamos las tareas menos complicadas: en esta ocasión fue a realizar una guardarraya y al parecer lo atrapó el fuego…”.
A las 17:30 horas del domingo 12 de abril empezó el combate en Las Latillas. 34 brigadistas de los grupos denominados Seder-Tlajomulco, Seder-Santana y Seder-Centro, subieron a la montaña.
Los ganaderos locales año con año queman para provocar el surgimiento del pasto tierno, llamado “pelillo”, un renuevo muy codiciado por las vacas.
Los mismos propietarios dan órdenes a sus vaqueros para prender a la vegetación, luego dicen que lo lamentan “y que fueron los piromaniacos quienes lo provocaron”. Son años de repetir ese patrón: se carboniza la vegetación, se contamina la atmósfera y se deteriora el suelo, pues queda expuesto a procesos erosivos y al empobrecimiento de su calidad para la producción. Esta vez, además, se perdió una vida humana.
Aurelio, hermano del difunto y también combatiente, comentó entristecido: “Murió en la raya”. Y dijo cómo fue que llegaron al peligroso oficio: “Desde hace doce años participamos en el combate de los incendios porque nos gustó; formamos la brigada de voluntarios, nos pagaban quince pesos por cada incendio, y fue hasta hace seis años que nos contrataron para trabajar como brigadistas con un sueldo de 5,200 pesos al mes…”.
La familia no estaba de acuerdo: es un oficio de alto peligro. “Pero hemos aprendido a ser muy organizados; en cinco minutos nos ponemos de acuerdo y a entrarle todos; sabemos qué tenemos que hacer, pero en esta ocasión el aire nos traicionó, estaba ya todo controlado y llegó un viento fuerte…”, añadió con pesar ante decenas de sus compañeros.
A las 20:00 horas del pasado martes 14 de abril, don Timoteo recibió honores, expuesto su cuerpo en la calle de su poblado natal de San Lucas Evangelista. Sus compañeros pasaron lista, y luego, al mencionarse el nombre del occiso, todos los asistentes gritaron “presente”, mientras un aullar de sirenas rompía la oscuridad y el silencio de pesadumbre.
Ante todo esto, la ley parece letra muerta. Gámez Valdivia recuerda: “Está penalizado el uso indebido del fuego causando incendio con todo el dolo, para luego solicitar el cambio de uso de suelo, los código penales establecen las sanciones y la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable señala los lineamiento que prohíben el cambio del uso del suelo en un sitio forestal que sufrió un incendio”.
Las quemas agrícolas “suponen entre 30 y 40 por ciento de los incendios intencionados cada año. Estas prácticas se realizan para eliminar los restos [rastrojos] de las cosechas ya segadas y recogidas, y así facilitar la preparación del suelo para la siembra de la siguiente temporada. Estas quemas no benefician en nada al suelo sino todo lo contrario al contribuir a su progresivo empobrecimiento”, explica el director del área protegida.
Otras quemas son “para favorecer el desarrollo de herbáceas tras la eliminación de vegetación leñosa, normalmente matorral espeso, en zonas a las que el ganado no puede acceder debido al desarrollo de dicha vegetación […] estas prácticas ocasionan cada año entre 40 y 55 por ciento de los incendios intencionados, porcentajes similares o mayores a los de las quemas agrícolas”.
En cambio, los pirómanos sólo son responsables de 1 por ciento de los siniestros, otro tanto deriva de la caza ilegal, e incluso para ahuyentar animales silvestres considerados “plagas”.
Se incluye un preocupante 6 por ciento de quemas que nacen por “venganzas, vandalismo, incendios de masas forestales con el fin de obtener luego la madera a bajo precio, obtención de la recalificación urbanística de suelos que por su valor natural se mantienen con la calificación de suelo no urbanizable, y obtención de la modificación en el uso del suelo de forestal a agrícola”.
Pero además del daño al bosque, agrega Gámez, la familia de don Timo se pregunta quién les repondrá su preciada vida.

martes, 21 de abril de 2009

Alistan plan de manejo de Chapala como sitio Ramsar

Los gastos serán financiados por la Conanp y los gobiernos de Jalisco y Michoacán. En unas semanas arrancan los trabajos para elaborar el documento rector para el correcto manejo del vaso lacustre y su cuenca de 10,974 km2

Guadalajara. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO. Edición del miércoles 2009-04-15

Los gobiernos de Jalisco y Michoacán, así como la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), participarán en la elaboración del programa de manejo del lago de Chapala como nuevo sitio Ramsar, humedal prioritario internacional, trabajo que arrancará en pocas semanas, informó ayer el director de planeación y desarrollo sustentable de la Secretaría de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable (Semades), Antonio Ordorica Hermosillo.
El funcionario explicó que la ficha del cuerpo de agua, que fue integrado a la lista Ramsar en febrero pasado, está a punto de ser publicada, y que hay un marcado interés de la dependencia en tener en unos meses el documento rector de manejo de su cuenca, lo cual se está haciendo también en el caso de otros humedales que forman parte de la lista desde años anteriores, como son la gran mayoría de los esteros y lagunas costeras, así como los vasos lacustres de Zapotlán, de Atotonilco el Bajo y de Sayula.
“El gobierno de Michoacán nos manifestó un interés en participar en el proceso incluso con recursos, pues están conscientes de la importancia de su participación en el proceso”, refirió. 15 por ciento de la superficie del cuerpo de agua se ubica en ese estado; sin embargo, la cuenca propia, de 10,974 kilómetros cuadrados y 34 municipios, se extiende en más de 50 por ciento en territorio michoacano, la cual es importante regular para garantizar la conservación del embalse natural más grande del país.
La Convención Ramsar, de las Naciones Unidas, fue firmada en 1971 en la ciudad iraní homónima. Sus adherentes se comprometen a conservar los ecosistemas enlistados siempre que se garantice el mantenimiento de las comunidades humanas que los aprovechan (ver recuadro).
Ordorica también señaló avances en el trabajo para la constitución de al menos cuatro áreas protegidas con decreto estatal dentro de la entidad: los bosques mesófilos del Nevado de Colima (proceso a punto de culminar), el bosque mesófilo de montaña de Talpa donde sobrevive el arce de azúcar o maple (Acer skutchii), el cerro Viejo de Chapala (la mayor cumbre no volcánica de Jalisco) y las montañas de Ameca, Ahualulco y Etzatlán.
De los decretos federales, se espera emitir el del área de protección de recursos naturales Barrancas de los ríos Verde y Santiago a más tardar en junio próximo, y hay además un fuerte trabajo para establecer la protección de las montañas que rodean a la bahía de Banderas, en una propuesta elaborada inicialmente por investigadores del Centro Universitario de la Costa, de la Universidad de Guadalajara, con sede en esa localidad costera.
Ordorica Hermosillo subrayó que la sociedad debe convencerse en la necesidad de que se formen áreas naturales protegidas por la gran cantidad de beneficios que otorgan a las ciudades, así como su función en la prevención de desastres naturales. Indicó que establecer proyectos de este tipo es una tarea fundamental para generar el desarrollo de las sociedades humanas. “Pero esto es algo en que los habitantes de las propias zonas protegidas deben participar; deben obtener beneficios suficientes, yo creo que ya existen los instrumentos para lograrlo y no tener así sólo reservas de papel”, puso en relieve.
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CLAVES
Los compromisos de los firmantes de la convención sobre sitios Ramsar
El compromiso que Jalisco y México han adquirido al integrar al lago de Chapala a la lista de humedales Ramsar no es meramente declarativo. La convención obliga a mantener un “uso racional” de los ecosistemas de manera que no afecte las funciones biológicas protegidas, y eso lleva a obligaciones jurídicas, según se desprende del texto fundacional de la propia organización, firmado en Ramsar, Irán, el 21 de febrero de 1971

“Cada parte contratante [es decir, gobierno de país soberano] designará humedales idóneos de su territorio para ser incluidos en la Lista de Humedales de Importancia Internacional […] la selección de los humedales que se incluyan en la lista deberá basarse en su importancia internacional en términos ecológicos, botánicos, zoológicos, limnológicos o hidrológicos. En primer lugar deberán incluirse los humedales que tengan importancia internacional para las aves acuáticas en cualquier estación del año…”, señala el artículo 2 de dicha convención

Añade: “Las partes contratantes deberán elaborar y aplicar su planificación de forma que favorezca la conservación de los humedales incluidos en la Lista y, en la medida de lo posible, el uso racional de los humedales de su territorio…” (artículo 3).
La convención Ramsar ha elaborado con el paso de los años documentos aclarativos. Uno de ellos se denomina Examen de leyes e instituciones para promover la conservación y el uso racional de los humedales, realizado por Clare Shine, abogada y consultora en derecho ambiental (1999)

La especialista destaca que “las características ecológicas de 84 por ciento de los sitios incluidos en la lista de Ramsar se encuentran amenazadas o potencialmente amenazadas […] esta tendencia acarrea problemas para el desarrollo sostenible en el mundo, porque los humedales son esenciales para el funcionamiento de los sistemas de aguas interiores y costeras y la ordenación de los recursos hídricos”
Por ello, recomienda “marcos legislativos e institucionales apropiados”, como “elementos esenciales de las políticas nacionales y subnacionales encaminadas a poner coto a la pérdida y degradación de los humedales”; precisa que el “deber de conservar los humedales incluidos en la lista es una obligación de resultado, esto es, de prevenir los cambios en las características ecológicas de los sitios como resultado del desarrollo, la contaminación o cualquier otra intervención del hombre (párrafo dos del artículo 3) y de monitorear el sitio para detectar tales cambios”.
Cada país, añade, “debe procurar institucionalizar, en consonancia con su propia estructura política y administrativa, el principio y la práctica del uso racional […] su marco legislativo ha de enunciar principios claros e instituir reglamentaciones, normas e incentivos y prever la evaluación del impacto ambiental, el monitoreo y la ejecución […] los planificadores y tomadores de decisión deben hallarse en posición de optar de forma objetiva, a la vista de datos científicos apropiados, entre demandas rivales sobre los recursos de los humedales y los usos de los cursos de agua teniendo en cuenta la responsabilidad para con otros estados y las generaciones futuras…”
Fuentes: http://www.ramsar.org/, http://www.conanp.gob.mx/, archivo de Público-Milenio

Aludes, riesgo para poblados en ribera de Chapala

La ribera norponiente del lago, la de suelos más inestables. 21 eventos naturales severos y 48 víctimas mortales se presentaron en la zona en los últimos 60 años, lo que obliga a políticas de urbanización restringidas y respecto estricto a las condiciones de las cuencas, advierte estudio de la UdeG encargado por la Sedeur desde hace una década. Abajo, escena del deslave de octubre de 2007 en la zona


Jocotepec, Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO. Edición del martes 2009-04-14

La ribera norponiente del lago de Chapala, entre Mezcala y El Chante, tiene un problema natural que condiciona fuertemente su desarrollo urbano: los eventos de deslizamientos de materiales desde los cerros contiguos, lo cual obliga a “reforzar y generar políticas urbanas a partir de los fenómenos peligrosos que ahí ocurren”, señala un estudio del Departamento de Geografía de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
El trabajo fue realizado por una solicitud de la Secretaría de Desarrollo Urbano (Sedeur), hace menos de diez años, debido al alud que se precipitó sobre las inmediaciones de San Juan Cosalá, en Jocotepec, en el verano de 1997, que dejó cuantiosos daños materiales y población damnificada, aunque sin pérdidas humanas. La idea era contar con información oportuna para una política adecuada de gestión de territorio en la zona, que es asiento de la comunidad extranjera más grande de México.
La recuperación del historial en esta franja ribereña demuestra que, al menos a partir de 1947, se han dado 21 eventos de consideración, aunque sólo dos con pérdidas humanas cuantiosas: en Mezcala, en julio de 1973, que ocasionó 23 decesos, y en Chapala, en 1975, con 25 muertos.
La información forma parte del documento denominado “Caracterización de los deslizamientos rápidos y de los riesgos en la vertiente sur de la sierra Las Vigas-El Tecuán”; el responsable del proyecto fue Luis Valdivia Ornelas, al frente de once investigadores del Departamento de Geografía de la UdeG.
La zona de estudio, correspondiente a los municipios de Poncitlán, Chapala y Jocotepec, es precisamente en la que ahora se da una fuerte presión inmobiliaria debido en buena medida a la persistencia de los altos niveles de agua en el lago de Chapala y a la existencia de un mercado pujante de compradores nacionales y extranjeros (Público, 23 de marzo y 13 de abril de 2009).
“Los escenarios más probables a mediano plazo están vinculados con una mayor incidencia del fenómeno peligroso y con una mayor probabilidad de generar eventos cuya magnitud de evacuación sea superior a los registrados en 1946 [sic] y al de 1997 en San Juan Cosalá”, advierte.
¿Por qué ocurren los aludes? “Todos los registros que se tienen de deslizamientos a partir de 1947 se relacionan con periodos húmedos. Se ha identificado a las lluvias, en su comportamiento temporal, como el principal factor que dispara los deslizamientos en la zona […]”. De los eventos históricos, diez fueron acompañados por tormentas de 50 a 100 milímetros (muy intensas, según la clasificación oficial), cinco alcanzaron al menos los 50 mm, y otros cinco rebasaron 100 mm, añade el texto.
Pero no sólo es la lluvia: hay condiciones topográficas accidentadas y tipos de suelo frágiles. También hay acusados factores humanos: “en general, se puede afirmar que la cubierta vegetal de la zona de estudio se encuentra en un grado avanzado de deterioro por actividades agrícolas, el pastoreo extensivo, los incendios, las plagas y enfermedades forestales”. Llama la atención sobre la extracción de camote del cerro, la cual suele ser altamente destructiva y nunca regenerada.
Este estudio generó una clasificación del área por su peligrosidad. Las zonas de mayor riesgo se ubican en torno al poblado de Ajijic, y la franja que va de San Juan Cosalá a El Chante. “La vulnerabilidad de estas zonas se encuentra relacionada con la densidad poblacional, uso de suelo y calidad de la vivienda”.
A este análisis hace alusión el titular de la Sedeur, Sergio Carmona, cuando pidió al Ayuntamiento de Jocotepec, el 11 de diciembre pasado, que “por las características naturales” de la zona, no autorizar desarrollos inmobiliarios de alta densidad en el área cercana a El Chante, recomendando “que las zonas habitacionales se limiten a ser de densidades bajas y mínimas”. Sin embargo, aduciendo que la petición llegó fuera de tiempo, el Cabildo dio luz verde a nuevos fraccionamientos con densidades de hasta H3 (la segunda más alta que prevé el Reglamento de Zonificación de Jalisco, con hasta 42 viviendas por hectárea).Guadalajara/Agustín del Castillo
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RECUADRO
La restauración, idea sin fortuna

El 11 de marzo de 1999, la delegación Jalisco de la entonces Secretaría del Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semarnap), propuso que el presidente de la república decretara la cuenca directa del lago de Chapala como “zona de restauración ecológica”. Pero a diez años, la idea no prosperó, auque ya se cuenta con un nombramiento como sitio Ramsar, como humedal prioritario internacional, y se ha integrado al embalse a la red mundial de Lagos Vivos (Living Lakes).
La propuesta de decreto presidencial, implicaba una fuerte regulación sobre las actividades humanas en el área, imponer modalidades a la propiedad (en términos de uso) y control estricto en las zonas esenciales para el mantenimiento de los servicios ambientales del lago. La medida buscaba atraer recursos públicos y privados a través de un fideicomiso, así como la elaboración de programas sectoriales de manejo.
La otra ruta, la concertación, fue la que finalmente se impuso, pero ha mostrado en estos diez años sus limitaciones. No obstante, los ayuntamientos locales comienzan a emigrar hacia el establecimiento de ordenamientos ecológicos territoriales que permitan contener y regular el auge del desarrollo inmobiliario, como lo reconoció a este diario el director de desarrollo urbano de Jocotepec, Ernesto Romero Ramos.
La propuesta del decreto de restauración tuvo larga vida en las páginas de los diarios, pero escasa fortuna. La Fundación Cuenca Lerma Santiago Lago Chapala Pacífico la hizo suya, pero para aplicarse en todo el vasto territorio de la cuenca alimentadora de Chapala. El entonces senador Raymundo Gómez Flores promovió el decreto durante la gestión presidencial de Vicente Fox Quesada, pero la aprobación de la cámara alta se topó con la resistencia de la Secretaría de Economía y de la propia Semarnat, que la dejaron sin efectos. No obstante, el gobierno foxista generó un plan maestro para manejar la gran cuenca Lerma-Chapala, de 54 mil kilómetros cuadrados, que nunca ha sido publicado como decreto, aunque ha regido algunas acciones de las dependencias federales.
Hoy, el Fideicomiso para el Desarrollo de la Región Centro Occidente (Fiderco) retoma el planteamiento y tiene entre sus proyectos prioritarios elaborar el plan de manejo de la gran cuenca. Y el hecho de que el gobierno mexicano haya promovido, a iniciativa de diversas ONG y del gobierno de Jalisco, la designación de sitio Ramsar para el lago, lo compromete a generar un plan de manejo y gestión de su cuenca directa, de unos diez mil kilómetros cuadrados. En la zona existió durante unos ocho años la comisión de cuenca propia del lago de Chapala, que fue descabezada por el gobierno de Jalisco en 2005, al considerarla inoperante.
Aquél 11 de marzo de 1999, Fabián González González, delegado de la Semarnap, dijo ante un grupo de ambientalistas, en el marco de un taller, que el decreto de restauración sería en su momento publicado en el Diario Oficial, con metas específicas en tiempo y espacio para restablecer el equilibrio ecológico. “Es un tratamiento de choque, pero creemos que es el camino; ojalá este taller lo impulse para que trascienda el sexenio, y se sume el gobierno del estado a sus tareas”, agregó. La delegación había elaborado un diagnóstico para el manejo de la cuenca (Público, 10 de octubre de 1998).
Hoy queda como un esfuerzo más que no se concretó y como parte de la agenda pendiente para proteger al mayor lago de México y su cuenca.

Controversia por nuevos desarrollos en Jocotepec

La aprobación de fraccionamientos de alta densidad en la ribera del lago de Chapala alarma a vecinos, que temen un colapso en los servicios y mayor inseguridad; la Sedeur apoya esta visión, no así el gobierno municipal

Jocotepec, Agustín del Castillo, PÚBLICO-MILENIO, edición del lunes, 13/04/2009

Casi seis años de altos niveles de agua en el lago de Chapala convirtieron a su ribera oriente, de páramo olvidado, en codiciada meca de desarrollos inmobiliarios.
El crecimiento acelerado no deja contentos a muchos vecinos. Mientras el Ayuntamiento de Jocotepec asegura que se ha logrado ordenar el proceso con sólo cuatro autorizaciones en los últimos dos años, y no se camina a una experiencia “tipo Tlajomulco” —de servicios colapsados ante la sobrepoblación, vivienda de baja calidad y riesgos para sus moradores—, la Secretaría de Desarrollo Urbano (Sedeur) pide que se bajen las densidades de vivienda aprobadas para los nuevos fraccionamientos, pues “por las características naturales […] se recomienda que las zonas habitacionales se limiten a ser de densidades bajas y mínimas”, dijo en un escrito del 11 de diciembre de 2008 el secretario de la dependencia, Sergio Carmona Ruvalcaba.
Ernesto Romero Ramos, director de desarrollo urbano de Jocotepec, informa de los proyectos que ya cuentan con la venia del cabildo local: se trata de tres permisos densidad H3 (la segunda densidad de ocupación del suelo más intensiva que prevé el Reglamento de Zonificación de Jalisco, con una densidad máxima de 39 viviendas por hectárea para vivienda unifamiliar y 42 viviendas por hectárea para plurifamiliar): los fraccionamiento Riberas del Chante, con 320 viviendas verticales sobre siete hectáreas (45.7 casas por ha en promedio); Sierra Lake, de tres hectárea y 109 viviendas (36.3 por ha), y Senderos del Lago, sobre cinco hectárea y 202 casas (40.4 por ha). Hay también una autorización de densidad H2, La Vista Chapala, de 34 ha en su primera etapa y 340 unidades, pero en un predio que se interna en el valle, hacia Zapotitán de Hidalgo.
Estos permisos se dieron en medio de fuertes polémicas con muchos moradores y propietarios de terrenos contiguos. En la consulta para modificar el plan parcial de la zona, realizada a fines de 2008, un grupo de propietarios mandaron una extensa carta observando que hacía falta garantizar que los cauces y cuerpos de agua fueran respetados, que el paisaje debía ser preservado y que las densidades de construcción debían ser reguladas por factores como suelos expansivos e inestables, cauces o cuerpos de agua, deslizamientos de tierra, fuentes de suministro de agua potable, infraestructura, estructura vial y transporte y visuales y perspectiva del lago.
Así, agrega la misiva, “se solicita que la densidad propuesta en la franja delimitada por la carretera al norte […] sea H2, especialmente el área con denominación H3-15, misma que rompe con la continuidad de la densidad existente en la franja con frente a la laguna”. También demandaron mantener abiertas las rutas que quedan hacia la playa, ante la evidencia de que muchas han sido invadidas por particulares a lo largo de toda la zona. Al texto acompañan diez firmas, entre ellas, las de José Levy García, Guadalupe Silva Corcuera y Pilar Vázquez Rubio.
Fernando Gallo, otro de los afectados, apunta los siguientes problemas: pocas áreas verdes, modificación de arroyos, aumento de descargas sanitarias y su posible ingreso al lago, saturación vial, saturación de servicios, aumento de inseguridad (por la subocupación de las casa de descanso) y afectaciones al paisaje natural. El también notario público de esta ciudad se queja que se simuló la consulta pública y hubo escasa información a los ciudadanos, lo que derivó en una decisión de los regidores en el mayor de los sigilos.
Intervinieron también con sus comentarios críticos José Ignacio Ochoa, José Miguel Gómez, Pablo Pardo, Francisco Olmedo e Ignacio Vázquez Ceseña, según información proveída por el área de transparencia de Jocotepec.
Sin embargo, fue el propio titular de la Sedeur, Sergio Carmona Ruvalcaba, quien coincidió con los quejosos respecto al problema de las densidades, y en su documento, emitido el 11 de diciembre de 2008, apuntó, entre otros, los siguientes problemas del nuevo plan parcial: falta de consulta al Atlas de Riesgos de la Unidad Estatal de Protección Civil, “debido a la existencia de suelos inestables en la zona norte de la sierra de Las Vigas” o El Travesaño; falta “descripción de áreas clasificadas como áreas de transición, áreas rústicas de actividades extractivas, áreas de prevención ecológica, áreas de protección a cauces”; “falta agregar las áreas de restricción por vialidad, línea eléctrica, red de drenaje, etcétera”; “deberá considerar otra clasificación de área de reserva urbana a corto plazo […] por encontrase en un área con suelos inestables”.
Más adelante, insiste: “No es congruente que por las características naturales del área de aplicación se proponga el uso habitacional de densidad alta”.
Si bien, el Ayuntamiento de Jocotepec aprobó el plan siete días después, el director de desarrollo urbano de la localidad dice que este texto no llegó a tiempo. El sello de recibido indica que fue recibido el 19 de enero de 2009, lo cual impidió que fuera tomado en cuenta.

“No hay anomalías”
Ernesto Romero Ramos, como voz del municipio en el tema, señala que buena parte de los reclamos que se les hicieron fueron agregados al plan definitivo, pero no hay actualmente ejemplares de la Gaceta Municipal para acreditarlo, ni se ha subido el plan a la página de Internet del municipio.
“No se ha autorizado ningún fraccionamiento de vivienda popular, todo está apegado al plan parcial que fue debidamente consultado y modificado, y además, se contará pronto con el instrumento del programa de ordenamiento ecológico territorial, que nos dará información consolidada para una política de desarrollo sustentable”, asegura.
Aunque el H3 lo es, el director advierte que “no se va a aceptar una acción urbanística de alta densidad”, y que no se colapsarán los servicios, pues, por citar el caso de drenaje y saneamiento, quienes no puedan conectarse a la red municipal porque la dejarían rebasada, al ser señalados “autosuficientes” en los dictámenes están obligados a proveerse solos el servicio.
—¿Entonces no hay riesgo de que la contaminación ingrese al lago al rebasarse la capacidad de saneamiento de la planta de El Chante?
—No, porque esa capacidad nunca será rebasada. Buena parte de los nuevos fraccionamientos se les notificó que no habría posibilidad de que se conectaran, que debían diseñar y operar sus propios sistemas de saneamiento, y ese es el compromiso […] se han depositado fianzas y garantías, se ha entregado la información a la Auditoría Superior del Estado para que revise todos los expedientes, se demuestra que no hay nada irregular.
Lo mismo sucede con la vialidad, añade. Cada fraccionamiento está obligado a hacer sus obras para no saturar la red vial actual, “todos cumplieron de forma rigurosa lo que dice la ley”.
—¿No cree que una alta densidad afecte la plusvalía que se tiene en la zona?
—Bueno, a lo mejor ven experiencias en otros lados y creen que ellos vienen a hacer lo mismo aquí. La verdad es que nos hicieron propuestas interesantes, no es vivienda popular […] a lo mejor la zona estaba sobrevaluada, y ahora con estos desarrollos va a quedar en niveles más reales de precios de inmuebles.
De hecho, hay en puerta nuevas peticiones de fraccionamientos, pero están detenidas porque se debe demostrar la capacidad de proveerse los servicios sin perjudicar la infraestructura existente o al lago de Chapala. “La verdad, no hemos aflojado ni un minuto”, subraya el presidente municipal interino, Alberto Guzmán Villanueva: “Vamos a hacer un municipio que crezca ordenado; sabemos que si no cuidamos, se nos va a acabar el turismo, que es la posibilidad de crecer que tenemos”.
Es decir, “el modelo de crecimiento no nos ha rebasado”. Guzmán Villanueva piensa que tanto las discordias como el progreso se lo deben al lago. “El boom constructor viene del 20 de agosto de 2003, cuando volvió a llenarse después de muchos años secos, y todos voltearon otra vez hacia acá”.

viernes, 3 de abril de 2009

Rescate integral del Zea, plantea experto

Actuar, no sólo reaccionar, para salvar la especie, pide Enrique Jardel; Para maíz silvestre, deben recuperarse modos productivos tradicionales

El potrero arrasado, en San Miguel, a comienzos de marzo de 2009, para establecer huerto


Guadalajara. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO



El componente de la justicia ambiental es importante, pero no puede ser el eje de la acción pública para rescatar el Zea diploperennis, maíz silvestre emblemático de la sierra de Manantlán, advirtió ayer el investigador de la Universidad de Guadalajara, Enrique Jardel Peláez.
“Creo que levantar actas y aplicar sanciones ante acciones que son tipificadas como delitos ambientales no resuelve los problemas. Desde luego, no se pueden dejar de aplicar las medidas que marca la ley, pero con sensibilidad ante los problemas. Se necesita una actitud proactiva, no reactiva: hay que evitar eso que llaman delitos ambientales, y esto no se logra solamente aplicando sanciones sobre hechos consumados, sino buscando alternativas”, dijo en una opinión que le solicitó Público, acerca de la devastación de un terreno agrícola de San Miguel, en Ayotitlán, donde sobrevivía el teocintle protegido, hace unas semanas.
“Se tiene que plantear una propuesta integral para los sistemas de producción agropecuaria, que incluyan aspectos de mejoramiento de la producción, conservación de suelos, conservación de recursos genéticos, control integrado de plagas y, sobre todo, mejoramiento de las condiciones de vida, empleo e ingreso para las comunidades locales”, lo que incluye una comercialización justa de los productos agrícolas.
“Se esperaría que la Conanp [Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas], con la colaboración de otras dependencias federales y estatales, y de la misma UdeG, que estuvieran planteando propuestas concretas, en lugar de perder tiempo y energías en disputas”, advirtió.
“El caso de San Miguel es un síntoma, entre otros, de la falta de seguimiento a una estrategia integral de conservación y desarrollo en la reserva de la biosfera sierra de Manantlán, y una muestra más de la vulnerabilidad de las áreas protegidas”.
Jardel Peláez, experto forestal integrante del consejo nacional de áreas naturales protegidas, que asesora a la Conanp, opinó del “estudio técnico de consultoría” que realizó en 2007 la investigadora Genoveva Jiménez Gómez, “una evaluación general de la cual se derivaron una serie de recomendaciones específicas para la conservación y restauración del teocintle”.
Pero de esos datos se debe pasar al programa integral, que “debe tomar en consideración la articulación de los programas gubernamentales y la inversión pública en aspectos tales como mejoramiento de la producción agropecuaria, conservación de cultivos criollos y sus parientes silvestres, defensa del patrimonio genético declarando el área como zona libre de organismos genéticamente modificados, conservación de suelos y protección de cuencas, mecanismos adecuados para la comercialización de productos locales derivados del maíz y otros cultivos orgánicos locales, prácticas adecuadas de manejo del fuego, articulación con programas integrales de vivienda, salud y educación”, entre otros.
El manejo “incluye no sólo al Zea diploperennis, sino también a las razas de maíces criollos del lugar [razas Tabloncillo y Reventador], a otras especies silvestres emparentadas con los cultivos —hay algunas de frijol y de tomatillo, por ejemplo—, el sistema de cultivo tradicional y el paisaje circundante”.
La estrategia “debe dirigirse a la generación de alternativas para las comunidades campesinas locales, que se encuentran entre las más pobres y marginadas del país, y se debe buscar el apoyo de otras dependencias gubernamentales, de los sectores agropecuario y de desarrollo social […] La situación no se puede resolver a través de pequeños proyectos desarticulados, como se ha venido haciendo hasta ahora”, añadió, en alusión al replantamiento de Zea en diez hectáreas que anunció la Conanp para este año.
Jardel duda de los datos de retroceso en la distribución del Zea en Manantlán, pues en las mediciones de 1990 y las de 2007 hubo metodologías diferentes. No obstante, se debe trabajar fuerte por la especie, amenazada desde su descubrimiento, en 1977, que dio pie al decreto de la reserva, diez años después.