viernes, 5 de enero de 2018

Las berries secan las cuencas de Tapalpa



Se espera contar con el apoyo de las empresas productoras para hacer un estudio a detalle de los flujos, las pérdidas y la contaminación

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Tapalpa, un municipio boscoso y de marca turística, retrocede en su vocación de servicios, aunque el sector terciario aporta más de la mitad de los empleos de la demarcación: los recursos naturales enfrentan una enorme presión ante el volumen de negocios que representa la producción de berries (frutos del bosque: frambuesas, frutillas, moras y arándanos, además de fresas) y la papa, que acaparan más de 90 por ciento del agua que se produce en sus cuencas y presionan fuertemente la frontera forestal.

La bióloga Tania Román Guzmán, gerente operativo de la comisión de cuenca del río Ayuquila-Armería, presentó datos de diagnóstico sobre los problemas que el municipio enfrenta en la materia: el documento "Situación de los recursos hídricos en Tapalpa" fue presentado el pasado 19 de diciembre de 2017, ante las autoridades municipales, activistas ambientales y sociales, y una reducida representación empresarial.

En el estudio, se destaca que 82.67 por ciento del agua superficial y 93.32 por ciento del agua subterránea es utilizada en la agricultura, lo que deriva en una nula disponibilidad del recurso. El pasado 27 de abril de 2017, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) determinó que cuatro polígonos de aguas subterráneas enclavadas en el municipio (acuíferos Tapalpa, Autlán, Lagunas y Jiquilpan) tienen disposición cero; en el caso de las aguas superficiales, la cuenca Las Piedras está en veda, mientras la cuenca de El Rosario también registra nula disponibilidad.

En específico, el agua superficial tiene 69 aprovechamientos, de los cuales 34 son de uso público-urbano, 17 de uso agrícola, nueve de uso pecuario, tres de uso "doméstico", tres de usos múltiples y tres más para servicios.

En el agua subterránea, las concesiones agrícolas son abrumadoras: 133 de 185 concesiones totales; 19 para uso público-urbano, trece para uso doméstico, trece para uso de servicios, y siete para ganadería. Evidentemente, el dato clave no es el número de concesiones, sino el agua que amparan. De esa relación se da la fuerte concentración de agua para uso agrícola, por arriba del promedio nacional, en que ronda sobre 80 por ciento.

"Los principales cultivos, en orden de tamaño de producción, son papa, avena forrajera, pastos, maíz, cebada y fresa [datos de la Secretaría de Agricultura], aunque los que presentan un mayor impacto son la papa y la fresa", advierte. 52 por ciento del municipio es bosque, 26 por ciento agrícola, 11 por ciento pastizal y 9 por ciento selva baja caducifolia. "En el ordenamiento ecológico territorial [que está vigente y es de observancia obligatoria], 79.27 por ciento de su territorio está bajo políticas ambientales de conservación".

Estos datos permiten establecer la relación: un cuarto del territorio consume 9 de cada diez litros de agua. Y sólo es un dato cuantitativo. La Conagua no cuenta con datos certeros que definan cómo varía el agua subterránea, aunque las vedas y la no disponibilidad como políticas públicas apuntan que no hay más agua para crecer. Tampoco se ha analizado el tema de la contaminación.

Los activistas ambientales de la localidad expresan su preocupación por la prevalencia de bromuro de metilo como agente para erradicar plagas en los cultivos de berries. Ha habido debates con las empresas asentadas, porque se supone que es un compuesto cuyo uso está en vías de erradicación ante los graves daños que la sustancia activa genera en la capa de ozono, pero en este caso, lo que preocupa es que podría estar penetrando al subsuelo y generando contaminación en los mantos de agua. Los activistas presentan indicios de que su presencia en las actividades productivas es real. Un análisis químico de la calidad del agua del acuífero tendría que arrojar un resultado objetivo.

El otro lado del uso desordenado del territorio es la erosión, añade la científica. "El problema de erosión es grave en algunas partes del municipio. Dicha erosión ha sido causada principalmente por actividades de sobre-pastoreo (en pendientes), y por la deforestación (en zonas agrícolas), causando así erosión hídrica y eólica respectivamente".

Esta erosión "genera problemas en las comunidades aledañas, tales como la pérdida de suelo, la falta de vegetación para retener agua, la pérdida de biodiversidad, y degradan la estética del sitio (su potencial turístico)".Los datos oficiales señalan que 11.85 por ciento de la superficie tiene altos riesgos de erosión. "Las subcuencas con menores índices de producción de sedimentos son aquellas que tienen altos porcentajes de vegetación forestal", un servicio ambiental (el de la cobertura vegetales) que está en fase de degradación y pérdida.

Historia de un agronegocio

La explosión de empresas productoras de berries derivó de "una política agrícola que reconocía condiciones apropiadas para la producción de berries en México por su clima ideal, su mano de obra de calidad, su proximidad a los Estados Unidos y sus excelentes variedades de arándanos, moras y frambuesas". Jalisco, con la ribera de Chapala y la región sur, forman parte de esta dinámica, advierte el investigador Guillermo Díaz Muñoz, del ITESO, en "Ciudadanía y territorio. Paisajes de alternativas ciudadanas en el Sur de Jalisco" (edición ITESO, noviembre de 2016).

Sin embargo, "la tendencia neoliberal mexicana en la búsqueda de cultivos de alta producción, rentabilidad y posibilidades de exportación tiene su historia desde la década de los ochentas y se extiende al Sur de Jalisco, tanto con frutas como hortalizas, particularmente en la sierra de Tapalpa y el valle de Sayula".

"Los primeros fueron los jitomateros. El primer municipio al que llegaron fue a Sayula y luego empezaron a abarcar Techaluta, Amacueca, Atoyac, pues todos, sobre todo aquí en el valle da la laguna seca de Sayula.Aproximadamente en el 84 vienen a Sayula, vienen buscando agua, mano de obra, tierras baratas (...) era muy barato aquí rentar tierra [...] a partir de unos seis, siete años, con la salida del jitomatero entró el brócoli [...] hace cinco años entraron las berries. Empezamos con frambuesa, siguió la zarzamora y actualmente lo que está haciendo mucho auge es el arándano", señaló al académico un líder regional.

Aquí se evidencian "los rasgos comunes de este proceso de reconversión productiva en el sur: inicia en los ochentas con el modelo neoliberal; buscan condiciones climáticas y geofísicas apropiadas; encuentran tierras, agua y mano de obras baratas; promueven cultivos de alta rentabilidad [jitomate, cereales patentados, hortalizas, aguacate, berries]; algunas se asocian con productores, quienes contratan a trabajadores agrícolas o jornaleros; se extienden a todo el sur y utilizan nombres distintos a su empresa de origen [por ejemplo Berrymex, subsidiaria de Driscolls]".

Para el año 2014, "con una superficie de 3,033 has de cultivo de berries en Jalisco, Jocotepec era el municipio de la entidad que contaba con la mayor superficie con mil 11 hectáreas y representaba 33 por ciento del área cultivada en el estado". Jalisco produce 140 mil toneladas de berries al año. 95 por ciento de la producción se exporta a Estados Unidos y Europa y es líder nacional en la producción de arándanos y zarzamora.

El costo ambiental de esta súbita prosperidad ya se empieza a pagar.



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Claves

Tapalpa, turístico por empleo, rico por berries

Hasta hace una década, "el sector primario era la base de la economía en el municipio de Tapalpa. Actualmente el sector terciario integra cerca del 50% de la población ocupada del municipio; dentro de este porcentaje se incluyen actividades como gobierno, comercio y servicios turísticos (hospedaje, alimentos y bebidas y demás prestadores de servicios)

Su superficie es de 582 km², con una altitud sobre el nivel del mar que va de 1,040 a 2,880 msnm. 38.6% del municipio tiene terrenos montañosos, es decir, pendientes de más de 15°

Su población es de 19,506 personas, delas cuales, 65% viven "en situación de pobreza multidimensional". Con 3,921 viviendas dispersas en 86 localidades. El turismo lleva una población flotante cinco tantos mayor a quienes residen allí

Se estima que la agroindustria de los berries genera arriba de mil empleos, pero los servicios turísticos multiplican por 5 ese dato

Los problemas ambientales más serios son la basura generada por servicios turísticos y agroindustria, pues el tiradero de Atacco ha llegado al final de su vida útil y ocasiona riesgos al poblado anexo; el agua contaminada, y la deforestación.


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