viernes, 16 de enero de 2015

Contaminación de pozos aún no ha sido remediada



Investigadores de la UdeG han insistido en la escasa restauración ambiental de la CFE en la zona geotérmica que daño hace un cuarto de siglo.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.

Los elementos tóxicos para la salud humana y de los ecosistemas del bosque La Primavera que yacen en el subsuelo volcánico de la zona, cuya exposición a la superficie se ha dado a partir de la apertura de los campos de exploración en Cerritos Colorados y Planillas, del bosque La Primavera, exigen una remediación ambiental de fondo que no se ha realizado desde hace casi un cuarto de siglo, señala el geólogo por la Universidad de Guadalajara, Roberto Maciel Flores.

“Se tendrían que sellar pozos porque ahora permanecen con salida de materiales; se tendría que establecer un sistema de monitoreo de la contaminación que se ocasionó desde entonces; se tendría que evaluar posibles impactos en las personas que pudieran haber estado en contacto, porque las normas internacionales para sustancias como el arsénico y el mercurio son rebasadas ampliamente en esas aguas del subsuelo”, puso en relieve.

A su juicio, la restauración ambiental que realizó la CFE no es seria, pues ni se monitoreó ni mucho menos remedió la presencia de sustancias tóxicas; tampoco se corrigieron los daños al paisaje, ni se restauraron los bancos de materiales, y por si fuera poco, se introdujo flora exótica para recuperar espacios del bosque, lo que significa un riesgo parea las especies de la zona. No obstante, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente reconoció en 2004 una supuesta restauración modelo, que para el científico, no significa más que una reforestación defectuosa.

En el Estudio de evaluación ambiental para el desarrollo del proyecto geotermoeléctrico Cerritos Colorados, de 2004, en que participaron investigadores de la casa de estudios, se llega a las mismas conclusiones.

El estudio se hizo para evaluar las posibilidades de reanudar el proyecto frustrado a comienzos de los años 90 del siglo XX, por el grave daño ambiental.

“Se debe  de diseñar y gestionar un programa de monitoreo de la calidad del agua tanto en sistemas superficiales como subterráneos, a fin de evaluar las dinámicas e interacciones que se puedan presentar antes y durante la obra de explotación de recursos geotérmicos de la zona”, señalan en sus conclusiones.

“Es importante que el proyecto técnico proporcione los datos de caudales totales a utilizar y la utilización o disposición posterior, a fin de evaluar los  impactos a los cuerpos de agua superficiales”, dice el texto.

El informe analiza muestras de agua de los diferentes pozos abiertos desde los años 80, los cuales permanecen con filtraciones en la actualidad:

“La muestra M01 que corresponde al acuífero superficial  Cabaña de la Universidad, presenta valores que exceden las normas para aluminio, bario, fluoruros y turbiedad. La muestra M02 que corresponde a Río Caliente, presenta valores que exceden las normas para arsénico, fluoruros, nitritos, sodio y sólidos disueltos totales. La muestra M03 que corresponde a acuífero superficial denominado Los Volcanes, presenta valores que exceden las normas para aluminio, arsénico, fluoruros y sodio. La muestra M04 que corresponde a arroyo Agua Caliente, presenta valores  que exceden las normas para arsénico, fluoruros y sodio. Para el caso de la muestra M05 y M06 que corresponden al pozo Pl-1, se realizaron los análisis de metales pesados y otros parámetros, dada la poca  cantidad de muestra obtenida en el proceso de muestreo.  Presentan valores que exceden las normas para arsénico, color, cloruros, PH [acidez] y turbiedad”.

La preocupación es que esa agua altera las corrientes superficiales que derivan hacia la cabecera municipal de Tala, zona agrícola y ganadera de primera importancia.

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