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martes, 8 de octubre de 2019

Vecinos de la Portillo López temen colapso de drenaje



Agustín del Castillo /Guadalajara. El Diario NTR Guadalajara

La construcción de 480 departamentos en la zona de la colonia Salvador Portillo López y Las Huertas ha provocado una gran preocupación en los vecinos de la zona, sobre todo, los vecinos de la calle Romero. Hay dos temas que más los alarman: la conexión de esa gran cantidad de unidades de vivienda a la limitada red de alcantarillado y la presencia masiva de autos una vez que se vendan en su totalidad. En promedio podrían llegar dos mil habitantes más a la zona.

Esto causó una protesta la mañana de ayer. Óscar Torres, dirigente vecinal, destacó a El Diario NTR que ya tienen sobre tres meses con ires y venires al Ayuntamiento de Tlaquepaque y al SIAPA, donde “nomás nos hacen dar la vuelta, nos entregan poca información y nos dejan plantados”, señalamiento en el que también incluyen a la constructora, que para mencionar la reunión fallida más reciente, está la cancelación de una cita en el SIAPA al mediodía de ayer.

La historia arranca el 11 de agosto, cuando se presentó escrito al ayuntamiento; ante la falta de respuesta, diez días después se colocó una manta en los cruces de las calles Romero y Privada de Romero, con un mensaje relativo a la necesidad de renovación de la línea de agua potable y drenaje. El 29 de agosto hubo reunión con los responsables del fraccionamiento.

“Fueron enviados al grupo los planos de la obra, en donde se informó que hay dos cajas de captación pluvial, que por ese lado se aligerara la carga de la red, que serán solo aguas que desborden las cajas y el drenaje pasara por la calle Rosales. También se dijo que todo momento la obra estará supervisada por el SIAPA, además que existe una fianza pagada por la constructora, por dos años de garantía”. Esto requería que el organismo operador se los confirmara. El 2 de septiembre, el personal del SIAPA los dejó “plantados”.

A esto se agregaron las molestias que ocasionó la constructora al intervenir la calle y no cumplir su promesa “de ir abriendo y cerrando”, lo que afectó sobre todo a los vecinos de la privada Romero y el coto Villas de Loma Grande. Pero lo más preocupante: la tubería recién instalada es de 16 pulgadas pero vierte a la tubería de Privada de Romero, que sólo tiene un diámetro de 10 pulgadas.

Al fin, el 5 de septiembre, “acudió personal del SIAPA, pero se negó a hablar con los vecinos que se encontraban […] argumentando que no tenían nada que hablar con los vecinos […] el personal de la obra nos explicó que está incorrecto hacer esa conexión, pero que ellos sólo siguen órdenes, aseguran que es un cuello de botella y un problema grave”, señalan en la bitácora.

Tras eso, hubo inundaciones y reiteradas faltas de respuesta de la autoridad, lo que ha hecho que un mes después, los vecinos se manifiesten.

viernes, 4 de enero de 2019

Hacienda Santa Fe, entre la pesadilla y la esperanza



Agustín del Castillo/Guadalajara-NTR

“Per me si va ne la cità dolente…”. Pero la imaginación engaña al viajero, lector asiduo de Dante Alighieri, quien no encuentra una sola inscripción en el dintel de la “puerta del diablo”, que conecta al clúster 21 con el resto de la “ciudad del dolor” que es con frecuencia Hacienda Santa Fe, un conglomerado de más de 60 mil habitantes -desde parias centroamericanos y caribeños hasta clasemedieros tapatíos- que no existía hace 20 años, en estos páramos de Tlajomulco.

En realidad, tampoco hay algo que se pueda llamar puerta: es un estrecho corredor por donde se descargan aguas pluviales y los ríos de “la perduta gente”, entre una finca donde desbaratan autos usados y los muros de la última casa de la cuadra, edificada por el imperio inmobiliario Homex, hoy en desgracia, como aquellos pecadores avariciosos que pueblan los círculos del Inferno.

El portal tiene justificada su popular denominación: los moradores de la zona denuncian que “a deshoras” (lo que sea que eso signifique), y a todas horas, puede ser escenario de asaltos, secuestros y violencias variopintas. Lo que podría llamarse puerta es una brevísima reja de madera de baja calidad que, cuando el capricho del dueño del supuesto taller lo decide, es cerrada, pues por un descuido de la fraccionadora, le dieron escrituras de un predio que debía ser público. En ese caso, hay que rodear cerca de un kilómetro para arribar a la avenida Yuscapan desde Camino Real, o viceversa. Y no es que se antoje mucho deambular por andadores descuidados, con pocos árboles, invadidos de basura y de vagos que no siempre ejercen oficios respetables (la vagancia no debería ser calumniada a priori, ¿acaso no fue el de Dante un viaje ordenado por el destino?).

Hay como 148 clústeres en Hacienda Santa Fe, a lo largo y ancho de casi 100 hectáreas. En ellos, miles de casas abandonadas y otras que de la noche a la mañana se ocupan temporalmente, y casi siempre sin acuerdo de los dueños ausentes. La población flotante es importante, estima don Aristeo Pérez, morador de la calle Buenos Aires: y suele traer problemas, pues al no tener arraigo, al no conocer a los que viven al lado, al no tener compromiso siquiera con un casero que obligue a cuidar la infraestructura y a un trabajo estable para pagar rentas. En la opinión de este oaxaqueño, esa es parte de la clave de por qué vivir en la Santa Fe suele ser más bien desesperanzador (la ironía es la lucidez de los débiles).

“Por la misma migración de las familias, la delincuencia ha ido aumentando; los problemas más notorios es que hay personas, familias que han venido de otros puntos, a invadir casas, y en su mayoría son familias o algunas personas conflictivas, no voy a decir que todos; eso es muy notorio, y no nada más Santa Fe, Chulavista, Tlajomulco […] el que no tiene empleo se dedica a robos a casas habitación, asaltos en la vía pública, a los comercios; va junto…”.

En ese contexto, el experimento denominado LaBase (Laboratorio de Arquitectura Social Estratégica) es un afán de cambiar las precarias condiciones en que prosperan las comunidades heterogéneas de Hacienda Santa Fe. LaBase se apropia de una planta de tratamiento de aguas que nunca funcionó, que devino en vertedero y lugar de venta y consumo de drogas, y del que se aprovecharon sus gruesos muros para  un sólido edificio que hoy aloja un centro comunitario con talleres de oficios, biblioteca y encuentros sociales que fortalecen los lazos entre los atribulados vecinos.

“Existen comunidades responsables que sí les interesa mejorar; la base fue solicitada por parte de los consejos sociales, por la gente arriba del clúster 21, que inicialmente pedían que se derrumbara este lugar, que se rehabilitara, que se limpiara o que se destruyera, porque realmente era un cochinero; aquí a las 2 de la tarde no se podía respirar porque los olores eran muy fuertes, entonces pedían unas canchas de futbol, pero la inversión era más viable en rehabilitar para empezar a establecer un tejido que estamos haciendo grande”, señala con visible satisfacción otra lugareña, Teresita de Jesús Flores.

Añade: “…y pues salió el laboratorio de arquitectura social […] se puede decir que es una improvisación, con idea también de los propios vecinos, y algo más; al momento de hacer esto muchos de los vecinos quedaron sorprendidos, y siguen sorprendidos porque el tejido de lo que estamos haciendo es mucho más grande, y la expectativas no dejan de crecer”.

Ya no se limita a este clúster modelo. Habitantes de los espacios vecinos llegan, atraídos por la posibilidad de obtener herramientas de conocimiento y trabajo para mejorar sus economías. También están los buenos espacios verdes donde se puede jugar un partido de futbol, ver una dramatización entretenida o alguna plática de derechos y servicios. El proyecto detonó a partir del Consejo Ciudadano de Participación Social, que presidía Tania Vázquez, y con el apoyo del despacho del arquitecto Luis Manuel Ochoa.

Alejandra Ramírez, integrante de LaBase, destaca lo importante de integrar a ciudadanos con gobierno local para el proceso de uso y ampliación del espacio público, lo cual redunda en un fortalecimiento del ejercicio de los derechos y el sustancial mejoramiento de los servicios, calles más limpias y seguras, arbolado sano, reducción del vandalismo. El mejor ejemplo son los arcos contiguos a la “puerta del diablo”. Allí el viajero sí encuentra una inscripción ansiada en los pasajes infernales, pero que en realidad decepciona, por poco dramática: “Hoy será un buen día”.

Ha sido tan bueno, que esa arcada fue pintada por los vecinos y no ha padecido la clásica huella disruptiva del grafiti, se ufana la activista.

Pero es un trabajo que apenas crece en un entorno ampliamente distópico. “Del 2000 al 2006 en el municipio de Tlajomulco fueron autorizados 160 nuevos desarrollos habitacionales -la mayoría de alta densidad, denominada H4-, lo que significó más de 120,000 nuevas viviendas, si se considera que no todos los lotes eran unifamiliares (ver tabla). Esto significó la urbanización de al menos 4,000 hectáreas que formaban parte de una importante cuenca hidrológica, alterando la recuperación de mantos freáticos, sin prever sistemas eficientes de drenaje ni de transporte público, vías suficientes de acceso, escuelas u otros equipamientos indispensables. Algunos de esos fraccionamientos se inundan en tiempos de lluvia y la población debe ser evacuada por los riesgos potenciales” (investigaciones de Román Munguía Huato y Francisco Valladares García, UdeG y UNAM)

Anteayer, en el clúster 14 se llevaron a un niño de 8 años. La familia desesperada clamaba por redes sociales y llamaba a periodistas y a la fiscalía. El niño se llama Ian Alessandre Arriaga Mendoza. Salió a jugar a un parque cercano y no regresó la tarde del 2 de enero.

La pena no termina para muchos. “Lasciate ogne speranza, voi ch'intrate” (vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza), dice el último verso de la puerta infernal del canto III de la Divina Comedia. En Hacienda Santa Fe, el latido débil del otro mundo posible se escucha hoy, frágil y tímidamente, a un lado de las pesadillas.

La zona

Haciendas Santa Fe es probablemente la mayor urbanización de la dispersión urbana de Guadalajara en 25 años, con problemas de servicios, movilidad y delincuencia

Tiene 148 secciones o clústeres y podría albergar 60 mil habitantes, casi lo mismo que la ciudad de Autlán

Tlajomulco, según el censo de 1990, tenía poco más de 68 mil habitantes, de acuerdo al Inegi. En 2018 se acerca a los 600 mil moradores

viernes, 28 de septiembre de 2018

Zapopan, mejor administración, pero con pasivos ambientales y violencia


Destaca el director de Jalisco Cómo Vamos, Augusto Chacón disposición al diálogo, no exenta de roces y debates

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.

Al cierre de su primera administración como alcalde de Zapopan, los logros comprometidos por Pablo Lemus Navarro ofrecen claroscuros; los mayores pasivos remiten al tema de la calidad ambiental y la seguridad pública, mientras lo logros importantes están en el tema administrativo, según la presentación ofrecida ayer por el director de Jalisco cómo vamos, Augusto Chacón Benavides.

El académico alabó la apertura crítica del equipo de trabajo zapopano. “A lo largo de dos años, con el alcalde y con su equipo, el único duelo que sostuvimos, si alguno, fue para decidir si nos reuníamos en sus oficinas o en las nuestras, lo demás fue compartir, aprender y, eso sí, discutir […] el único tema en el que nos costó trabajo intercambiar impresiones fue en el de la percepción medida por nuestra encuesta de calidad de vida: la levantamos hacia el cierre de 2016 y el gobierno de Zapopan eligió, incluso lo asentó en su plan municipal, datos de los que arroja nuestro estudio para mesurar algunos avances en su gestión, por ejemplo: percepción de inseguridad; en la encuesta de 2014, 40 por ciento de los zapopanos dijeron sentirse algo o muy inseguros, en 2016 el porcentaje llegó a 59. Previsiblemente, el número causó asombro, también sospecha, en el gobierno y lo comentamos intensamente, junto con otros que también salieron de nuestra encuesta, digamos servicios y espacios públicos, por mencionar dos. Al cabo, salvo secuelas menores, no pasó a mayores y Qué Has Hecho Alcalde se mantuvo, me parece con una estupenda salud, pero sobre todo: como herramienta confiable; y esto, ya lo dije, sí que estaba en nuestras expectativas”, dijo al presentar el último resultado.

Es la séptima actualización de ¿Qué Has Hecho, Alcalde?, y da a conocer los resultados del cierre del ciclo 2015 – 2018. Durante el proceso electoral, se llevaron a cabo la quinta y sexta actualización de la plataforma. En la quinta actualización (febrero 2018), la plataforma se actualizó con 22 indicadores y una evidencia. “Se cumplió la meta en el ahorro presupuestal (429 millones de pesos) y hubo un avance en el porcentaje de recaudación de impuestos sobre el ingreso total (32.7 por ciento). Entre los indicadores evaluados negativamente están ‘la tasa de delitos del fuero común’ (14.77) y ‘homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes’ (20.5), que tuvieron un retroceso importante”.

En la sexta actualización (mayo 2018) se modificaron 15 indicadores y una evidencia. “El número de ciudadanos que recibieron capacitación en el proceso de incubar un negocio rebasó su meta de 12,400 (alcanzó 15,096). Hubo un avance en la tasa de desocupación (3.05 desde la línea base 3.38) y se triplicó el porcentaje de incremento en la recaudación del impuesto predial de la meta inicial (con 32 por ciento). Sin embargo, en cuanto al número de personas contratadas en unidades deportivas, no se alcanzó la meta, y la cobertura de alumbrado público creció 8 por ciento desde el 2015 pero no logró cumplir con la meta fijada de 80 por ciento (la cobertura actual es de un 68%)”.

En la séptima actualización, con datos a agosto de 2018, se evaluaron 17 indicadores. “Destaca la cantidad de kilómetros de infraestructura ciclista que el ayuntamiento se propuso: ahora se cuenta con 41.95km. Sin embargo, el promedio anual de concentración de partículas suspendidas PM10 [calidad del aire] actualmente se encuentra en 40 mgc/m³ cuando se propuso reducir la cantidad a 28”.

Al cierre, de los 91 indicadores y evidencias, solo 67 son “evaluables”, señaló Chacón Benavides. “Los ejes de Desarrollo Urbano, Servicios Públicos, Construcción de Comunidad y Medio Ambiente tienen tres indicadores que sí llegaron a la meta. El eje con más indicadores que no llegaron a la meta es Medio Ambiente y Seguridad es el eje con más indicadores con tendencia variable. La cantidad de indicadores ‘no evaluables da cuenta de la elección de muchos indicadores que no se pudieron actualizar”. La información completa en http://quehashechoalcalde.org/zapopan/.

sábado, 19 de agosto de 2017

Vecinos del Cerro del Cuatro exigen una veda inmobiliaria



La contaminación y el mal manejo del territorio pone en riesgo la calidad y la esperanza de vida de los moradores de la mayor prominencia de la ciudad.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Una representación vecinal del Cerro del Cuatro, en los municipios de Guadalajara y Tlaquepaque, planteó ayer siete exigencias a las autoridades municipales y estatales para detener la degradación de la calidad ambiental y social de la zona. El eje es establecer un decreto para la veda a desarrollos inmobiliarios hasta por 30 años, mientras se recupera el ciclo del agua y la calidad del aire, que hoy es la peor de toda la metrópolis.

En un escrito de cuatro páginas, destacan siete puntos: uno, "veda inmobiliaria. Con la misma laxitud y fiereza con que han sido otorgadas licencias de construcción en el Cerro del Cuatro a más 32 mil viviendas, aproximadamente 120 mil nuevos habitantes, sin respetar servicios medioambientales tan necesarios en esta zona por las contingencias que toda la vida padeceremos; dos, "se cumpla de forma integral la recomendación emitida por la CEDHJ [Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco] estableciendo [la referencia] en los códigos urbanos y reglamentos municipales..".

Tres, se decrete 'de utilidad pública' el restablecimiento del equilibrio hidrológico así como la protección, mejoramiento y conservación restauración del cerro del Cuatro como zona de alta concentración de contaminantes". Cuatro, "se procure que los códigos urbanos, reglamentos municipales y cualquier publicación contenga la previsión de contar con cuando menos 9 nueve metros de área verde por habitante". Cinco, "se detengan de inmediato los movimientos de tierra que se llevan a cabo en todo el cerro del Cuatro por las distintas constructoras que pretenden acabar con todo, sin respetar nuestro derecho a un medio ambiente sano y sobre todo en espacios no autorizados".

Seis: "se revise junto con la sociedad civil el cumplimiento de la normatividad existente y el cumplimiento total de los reglamentos existentes", y siete: "no se reciba fraccionamiento alguno hasta en tanto no sean debidamente revisados y cumplidos todos los ordenamientos de manera integral".

Pese a tenerse dos decretos del gobernador (2007 y 2010) relativo al manejo de la zona de fragilidad ambiental que nace en el Cerro del Cuatro, así como dos recomendaciones de la CEDHJ tendientes a garantizar la calidad ambiental como un derecho básico de las personas, la zona no ha cesado de deteriorarse y no posee más área verde que el parque central o metropolitano, semiabandonado y vandalizado hasta la fecha.

Los ciudadanos Gustavo de la Torre Navarro y Juan Ramón Gutiérrez Puentes, el primero, presidente la asociación Civil Vecinos Solidarios por una Mejor Sociedad, AC; el segundo, de Colonias Unidas por el Rescate del Cerro del Cuatro, AC, destacan en el escrito la urgencia de instaurar "un bosque que nos ayude a paliar a la baja la contaminación y problemas de salud que padecemos y durante más de 265 días al año y lograr subir nuestra expectativa de vida; restaurando el ciclo hidrológico y la recuperación de la flora y fauna que ha sido devastada por los desarrolladores".

Argumentan: "las autoridades estatales y municipales, de forma laxa, han otorgado licencias de construcción en el Cerro del Cuatro, sin considerar el respetar la salud de los que habitamos en esas zonas, la nula prevención de los problemas ambientales que padecemos [...] la ausencia de servicios ambientales dignos, de espacios públicos robados por los propios constructores ante la complacencia de autoridades, el desvío de cauces naturales, la eliminación de flora y fauna, la ausencia de drenajes y sub colectores de aguas negras suficientes, el incremento de parque vehicular, la alteración ecológica, suministro de agua, escorrentías pluviales con daño a colonias bajas, son solo algunas de las perlas que ilustran la falta de respeto a nuestra salud...".

Preservar la salud en esas condiciones, añaden, es costoso. Pero además, hay "muertes prematuras, problemas pulmonares, de cáncer, diabetes son una muestra de los problemas detectados en las instituciones de salud, en donde somos el número uno en casos de gripes, cáncer y diabetes; el índice de atención de pacientes con que cuenta el IMSS en la clínica 92, son una muestra de los problemas que padecemos lo que hace que nuestra expectativa de vida se vea disminuida por el solo hecho de vivir ahí, aunado a los estudios con que cuenta la UdeG, que estableció la baja de 20 por ciento de capacidad pulmonar de habitantes de la zona Miravalle en relación con otras zonas".

Ante ello "consideramos que se debe evitar la eliminación y desvío de los cauces naturales existentes, se respete y procure la recuperación del ciclo hidrológico, dejando de atentar con la salud de los futuros habitantes del Cerro del Cuatro, quienes engañados por constructores que nunca les informan que vivirán bajo una alta contaminación, les venden una minicasa que no cumple con los mínimos requerimientos básicos pero en particular porque su salud irá en detrimento y al sistema de salud y laboral son los principales perjudicados".

El decreto debe derivar en "suspender de inmediato todas las licencias existentes y la recepción de fraccionamientos para proceder a la revisión junto por parte de la sociedad de las obras existentes y se permita el acceso a la información para estar en posibilidad de emitir opiniones fundamentadas".

El escrito ya fue recibido en la presidencia municipal de Tlaquepaque, en el palacio de gobierno de Jalisco, en el Congreso del estado y en la presidencia municipal de Guadalajara.

"Estamos negociando más áreas verdes para el Cerro del Cuatro"

El problema de escasez de áreas verdes en una montaña que padece alta urbanización, aunque existan políticas públicas, hasta hoy "solo de papel", que plantean la necesidad de ampliarlas, no es desconocido para la joven regidora del Partido Verde Ecologista en Tlaquepaque, Daniela Chávez. "Estoy consciente y estoy trabajando en eso", asegura.

"Yo hace un año con seis meses presente una propuesta para declarar las hectáreas del Cerro del Cuatro como zonas de recuperación ambiental; esta propuesta la contempla la Ley Estatal del Equilibrio Ecológico, en el artículo 64, donde habla de estos espacios que no cumplen como área natural protegida pero sí como una zona de restauración necesaria para la ciudad; en un principio la propuesta fue de 55 hectáreas, hemos hecho acciones de reforestación [...] presenté una denuncia en la fiscalía contra presuntas invasiones, y yendo al cerro nos dimos cuenta que había establos y había ganado, que terminaban comiendo los arbolitos que íbamos a plantar, luego hubo un incendio que parecía provocado; fuimos al Congreso para urgir esta declaratoria y empezar a tomar acciones, así que se hizo un estudio que cumplía con los requisitos que nos pedía la ley [...] , necesita un incremento de arbolado, de áreas verdes, es un lugar de captación de lluvias, de recarga de acuíferos, muy importante...".

Con esos elementos, añade, "hicimos una ruta estratégica; hace un mes la propuesta se fue el Congreso del estado, si logramos que lo apruebe, la idea es crear un organismo público descentralizado para que se encargue de este espacio, que tenga un reglamento, que se encargue de conseguir recursos, pues que no solo son beneficios ambientales para Tlaquepaque, son para la zona conurbada, y necesitamos recuperarlo...".

Señala que había mucho abandono. Se establecieron mediciones en busca de una recuperación integral del espacio, se buscaron las coordenadas, se llevaron topógrafos y pusieron mojoneras. "Hubo una aprobación para cesión de tres hectáreas el 25 de octubre pasado a favor del Cetej [Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Jalisco], y en noviembre fue a favor de la UdeG, con tres hectáreas cada uno; en ese entonces no estaba dictaminada mi propuesta, pero mi propuesta siempre fue con las 55 hectáreas".

- La Comisión Estatal de Derechos Humanos señala en su recomendación 15/2017 la apremiante falta de áreas verdes.
- Sin duda, pero esto de los planteles educativos era algo aprobado por la mayoría , e incluso llevaba varias administraciones en trámite, así que yo no veo que se perdieron seis hectáreas, sino que se ganaron 49 ha; vimos los antecedentes, desde hace once años empezaron a hacer trabajos para recuperar el parque y no se había podido proteger ni una sola hectárea...

La edil se queja de las omisiones de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet). "Cuando empezó la administración le hice un exhorto a la secretaría; uno, para ver si estaban vigentes los convenios, y otro, para ver los avances de la aplicación de los criterios y decretos que se hicieron, pero básicamente no hemos tenido respuesta. Conocí la recomendación de la CEDH, así que es importante que nos volvamos a sentar para ver la recomendación, los decretos, los criterios, para impedir la construcción no solo de las escuelas, sino además de los fraccionamientos.

- Si se considera que se necesitan primero los árboles para que sea viable lo demás.
- Así es, hemos tenido acercamientos con expertos en el tema ambiental, y el que se decretara una zona de recuperación ambiental puede sentar un precedente para recuperar más allá, en las áreas de propiedad privada; hay propiedad del municipio pero hay bastante áreas privadas que están como área verde en el plan parcial de desarrollo; cuando se hizo la donación propuse en un punto de acuerdo se ajustara a la norma mexicanas de bienes sustentables [sic]; y que empezara a haber metas con Secretaría de Educación Jalisco y con la UdeG, para empezar a involucrar a los planteles y que haya responsabilidades con ellos.

Asegura que la zona le preocupa porque está documentado ampliamente sus complicaciones, "no podemos condenar a los jóvenes que ya viven en la zona, porque ya está urbanizado; la educación es necesaria pero que vaya de la mano con el cuidado del medio ambiente [...]por parte de esta administración no se ha dado ni un solo permiso para construir, e incluso con el fraccionamiento de Las Terrazas he tenido acercamiento con los vecinos, Tierra y Armonía dijo que iba a donar diez hectáreas más al municipio –más allá de las áreas de donación, obligatorias por ley-, y dicen que hay otro proyecto para que se donen 60 más; básicamente la mitad del cerro es verde, y se puede seguir rescatando...

Es decir, "sabemos que no podemos llegar y quitar una colonia o un fraccionamiento, pero sí podemos hacer que lo mucho o poco que quede, tratar de rescatarlo". La regidora indica que se pidió información de las concesiones de agua

- Todo esto implica enfrentar a uno de los poderes fácticos más importantes de la ciudad: las inmobiliarias.
- Pues si la sociedad civil está organizada y unida se pueden hacer muchas cosas; es como la vía recreativa, que si alguien nos la quitara, inmediatamente vamos ahí a exigir; debemos buscar acciones de largo aliento que trasciendan partidos y administraciones, por el bien de todos y no de unos cuantos.

SRN

jueves, 17 de agosto de 2017

Cerro del Cuatro: ayuntamientos y la Semadet violan dos decretos



La autoridad estatal y los municipios de Tlaquepaque y Guadalajara, obligados a crear más áreas verdes y armonizar la urbanización.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.

El problema de calidad del aire que vive el Cerro del Cuatro solamente es solamente comparable a lo que registran otras dos estaciones de monitoreo atmosférico de la ciudad: Santa Fe y Las Pintas, al sur, en el valle de Toluquilla. Y si ya está provocando una morbilidad y mortalidad superiores al promedio de la metrópolis entre sus casi 60 mil habitantes, con la llegada de 120 mil moradores más por los nuevos fraccionamientos, 200 por ciento de aumento poblacional, y con el nulo crecimiento de sus áreas verdes, el panorama se tornará más severo.

"El análisis de las evidencias allegadas a la investigación permite concluir que se requieren de acciones inmediatas para revertir el grave problema de contaminación existente en Miravalle, donde además los ayuntamientos de Guadalajara y San Pedro Tlaquepaque favorezcan proyectos tendentes a aumentar los espacios verdes en esta zona catalogada como de alta fragilidad atmosférica, por encima de los emplazamientos habitacionales", concluye la recomendación 15/2017 que presentó la Comisión Estatal de Derechos Humanos, en abril pasado. Si bien, fue aceptada por los actores gubernamentales, su resultado no sólo es nulo, sino negativo: el Ayuntamiento de Tlaquepaque decidió reducir la única área verde de gran tamaño que existe en la zona, el Parque Metropolitano Cerro del Cuatro, que de tener 55 hectáreas, se ha visto reducido a 49 ha por una donación para la Universidad de Guadalajara y Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Jalisco. De esta manera, se viola la recomendación: no hay más áreas verdes, hay menos. Pero además, se violan dos decretos previos emitidos por el estado.

¿Por qué es tan contaminada? La explicación deriva de los estudios para la manifestación de impacto ambiental realizada por la empresa IPPA Ecología en julio de 2004 respecto del desarrollo habitacional Terralta. "[...] la información de frecuencias de ocurrencia de la inversión térmica, muestra que ésta se presenta en la zona metropolitana durante 283 días, es decir 78 por ciento de los días, siendo los períodos de enero a junio y noviembre a diciembre, cuando se presencia se da prácticamente en todos los días del mes. Para los meses de julio a octubre, su frecuencia llega a ser menor a 50 por ciento de los días del mes".

La rosa de vientos dominantes revela que predomina el viento del oeste "con 15.5 por ciento de la frecuencia total, siguiéndole los vientos del este con 7.5 por ciento. En ambos casos, sus velocidades son de entre 5 a 20 kilómetros por hora y en forma temporal presentan velocidades de 21 a 35 km/h. Así mismo, se observa que los períodos de calma (ausencia de viento y/o vientos muy débiles menores a 4 km/h), alcanzan una frecuencia del 44.3 por ciento, lo cual indica el gran potencial de acumulación de los contaminantes por falta de ventilación...", agrega el estudio.

Por ello, sigue la CEDHJ, "resulta necesario que las autoridades municipales de Guadalajara y San Pedro Tlaquepaque, en conjunto con la Semadet, encargadas de planear el crecimiento urbano en la zona de Miravalle, se sensibilicen con la situación existente", máxime que les recuerda que están violando no sólo el Polígono de Alta Fragilidad Ambiental (POFA) decretado en agosto de 2010, sino su antecedente inmediato, los "criterios ambientales para la protección de la atmósfera en Miravalle", publicados en el periódico oficial El estado de Jalisco, el 23 de enero de 2007.

Ese documento señala dos criterios que a diez años, no han sido cumplidos: "6. Criterios ambientales para la protección de la atmósfera en Miravalle [...] 6.1. En la elaboración de los planes de desarrollo urbano y en la definición de los usos de suelo del territorio, las autoridades municipales deberán tomar en cuenta los altos y recurrentes niveles de contaminación atmosférica presentes en esta área, principalmente debido a partículas suspendidas en el aire, que regularmente están provocando condiciones de alta fragilidad de la zona conocida como Miravalle, privilegiando la autorización de emplazamientos urbanos, comerciales, de servicios, o en su caso industriales, de bajo o nulo efecto contaminante, especialmente aquellos que no propicien la generación o dispersión de partículas [...] 6.7. Deben realizarse de manera impostergable y con carácter permanente tareas encaminadas al aumento de la cobertura vegetal existente en la zona de Miravalle, así como la preservación de la ya existente, mediante la reforestación y revegetación en primera instancia de las áreas públicas, observando lo establecido en las normas ambientales estatales NAE-SEMADES-001/2003 y NAE-SEMADES-005/2005".

La autoridad encargada de la aplicación y vigilancia del cumplimiento de dichos criterios será la Semades hoy llamada Semadet, así como los gobiernos municipales, en el ámbito de sus respectivas competencias.

De 55 hectáreas... me quedan 49

La regidora del Partido Verde en Tlaquepaque, Daniela Chávez, aseguró que su propuesta de decreto del Congreso del estado para blindar el parque Cerro del Cuatro demuestra que sí hay acciones a favor del ambiente. El colectivo Colinas Unidas por el Cerro del Cuatro, en voz del vecino Juan Puentes, le respondió: "...no estamos de acuerdo con la nula defensa que ha realizado la regidora del Partido Verde, en razón que si bien es cierto logró un avance importante al intentar el rescate de 49 hectáreas propiedad del municipio de Tlaquepaque; sin embargo, nos queda a deber, puesto que la promesa inicial fue de recuperar 55 hectáreas, y las seis donadas harán que tengamos un parque con menos área verde en la zona más contaminada del AMG; nos queda a deber por la nula defensa que realizó en contraste con la fiera defensa que hizo al oponerse a la reforma de 'sin dinero no hay voto'. Ojalá recapacite y logre apoyarnos con la misma vehemenecia que lo hizo con dicha propuesta".

SRN

martes, 17 de enero de 2017

Auge de cotos demuestra la incapacidad gubernamental



Seguridad y servicios se mantienen como renglones de baja calidad en los municipios; los vecinos apuestan por remediarlo en núcleos cerrados.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

El auge explosivo del fenómeno de los desarrollos urbanos cerrados, o "cotos", deriva de la falta de regulación por parte del Estado, y de la explotación por el sector inmobiliario de la búsqueda primaria de seguridad de los ciudadanos, una preocupación tan creciente, que ha derivado en que muchas de esas urbanizaciones ya no existan solamente en las zonas más pudientes de la metrópolis, sino incluso en zonas socialmente deprimidas, como Tonalá, sostiene el geógrafo Bernd Pfannenstein, catedrático e investigador en la escuela de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG).

El especialista presentó la tarde de ayer una ponencia sobre el tema, fruto de un trabajo a detalle a nivel de planos para determinar los sitios de los aproximadamente 2,500 fraccionamientos de esas características que se ubican en el área metropolitana de Guadalajara, más de la mitad de los cuales están en Zapopan.

"Como otros municipios del AMG, Zapopan se encuentra en el camino a una ciudad fortificada, además, el grado de marginación muestra un patrón de ciudad socialmente desigual, polarizado y fragmentado, esto como consecuencia de la división territorial y las implicaciones que tiene la interacción social en el mismo [...] se requiere llevar a cabo una regularización del crecimiento de las urbanizaciones cerradas residenciales y un fortalecimiento del concepto de la ciudad abierta pues, la presencia de uno y la ausencia del otro, desarticulan la ciudad oponiéndose a los objetivos de funcionalidad e inclusión que los países latinoamericanos buscan lograr. Las políticas neoliberales que rigen la fase de urbanización actual están impactando en la forma como se ha venido construyendo la ciudad [...] la realidad urbanística que significan no ha sido incluida en el marco normativo", dijo a MILENIO JALISCO en un resumen del trabajo, que también fue presentado en octubre de 2016 en la ciudad de Madrid, España.

Si bien, se trata del análisis más actual del fenómeno, y no abundan estudios de ese tipo, una década y media atrás, los investigadores Luis Felipe Cabrales Barajas, del departamento de Geografía y Ordenación Territorial de la Universidad de Guadalajara, y Elia Canosa Zamora, del Departamento de Geografía de la Universidad Autónoma de Madrid, hicieron un estudio pionero.

"Independientemente del grado de legalidad, el modelo de los fraccionamientos cerrados puede resultar legítimo para los promotores y usuarios de esos espacios. También es perfectamente entendible que resuelva problemas que el Estado no puede enfrentar y por lo tanto se magnifiquen sus beneficios. Los organismos de planeación urbana y la propia ciudadanía deberían hacer un ejercicio de evaluación de costos y beneficios que esta modalidad urbana supone para la ciudad en su conjunto. Se puede argumentar, por ejemplo, que genera espacios de alta calidad ambiental que permiten la infiltración de agua e incrementan la masa forestal, lo cual genera beneficios indirectos para toda la ciudad. Pero al mismo tiempo dificultan la circulación vehicular puesto que los largos muros cerrados entorpecen la fluidez vial y obligan a realizar trayectos más largos con el consiguiente gasto en tiempo y combustible", lo que contribuye a una peor calidad del aire, destacaban.

El análisis se titula "Segregación residencial y heterogeneidad urbana: los fraccionamientos cerrados en Guadalajara". Añaden un aspecto que puede ser medular: "no cabe duda que la expansión de este tipo de espacios puede resultar cómoda para el Estado desde el momento en que se desentiende de una parte de la ciudad, pero también se necesita evaluar sus efectos sobre la fiscalidad municipal [...] aunque esto forma parte de las libres fuerzas del mercado y aun reconociendo que es difícil de corregir, sería pertinente conocer su lógica de funcionamiento".

En 2017, se mantiene como un fenómeno urbano extendido sobre cerca de 10 mil hectáreas citadina, pero precariamente reflejado en la ley y las acciones públicas.

La otra cara

"No dudo que haya casos de cotos mal planeados o que privaticen espacios púbicos, pero creo que hay muchos lugares comunes en torno a este asunto. Por ejemplo, el coto donde vivimos es propiedad privada en condominio, hay seguridad, buena vecindad, un centro comunitario, alberca y jardines para los niños, servicios de limpieza y otros. Es propiedad privada —como la de una escuela, un hospital, un edificio— donde hay 'comunidad', por decirlo en los términos que les gustan a los académicos. No se obstruye ninguna avenida; hay ciclistas dentro y fuera del coto y la mayoría de los vecino nos llevamos bien, hay juntas periódicas para tratar problemas, como la poca ayuda del ayuntamiento de Tlajomulco para mantener camellones y banquetas. Hace falta reflejar la visión de los habitantes de estos lugares [...] creo que estos espacios, si se construyen con acuerdo con la ley y ofrecen ventajas a sus habitantes, son una opción muy válida para enfrentar una ciudad hostil, insegura. Creo que estos académicos exageran cuando dicen que la ciudad se fragmenta, como si fuera un todo orgánico y armonioso". Testimonio de un morador de fraccionamiento Nueva Galicia.

jueves, 26 de mayo de 2016

Medio Jalisco, insatisfecho con servicios del gobierno



La corrupción y la inseguridad, el mal estado de las calles y la mala calidad del agua dominan el “mal humor social” en la entidad y el país.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) ha puesto cifras y una dosis de objetividad al “malhumor social” a que aludía el presidente Enrique Peña Nieto, el pasado 25 de abril, durante la inauguración del Tianguis Turístico en Guadalajara, cuando el mandatario manifestaba un posible divorcio entre la percepción y la realidad que viven sus gobernados.

Al menos en relación con los servicios públicos que proveen los tres niveles de gobierno –desde el residente de Los Pinos hasta el último alcalde de la región más remota de Jalisco, Ojuelos o Huejuquilla- la inconformidad con su calidad es mayor en el país que la satisfacción, revela la Tercer Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental que presentó el INEGI ayer.

“La ENCIG permite medir la satisfacción de los servicios públicos básicos (agua potable, drenaje y alcantarillado, alumbrado público, parques y jardines, recolección de basura, policía, calles y avenidas, carreteras y caminos sin cuota) y bajo demanda (educación pública obligatoria; educación pública universitaria; servicios de salud del IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social), ISSSTE (Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado), gobiernos estatales y Seguro Popular; energía eléctrica; transporte público masivo automotor; autobús de tránsito rápido; metro o tren ligero y autopistas con casetas de cuota) cuyo promedio a nivel nacional para el año 2015 fue de 43.5 por ciento”, explica el organismo. Jalisco se ubica arriba en satisfacción, exactamente a la mitad: 50 por ciento. Por cada jalisciense satisfecho hay uno insatisfecho.

Los datos de la ambiciosa encuesta se pueden consultar completos enhttp://www.inegi.org.mx/est/contenidos/proyectos/encuestas/hogares/especiales/encig/2015/default.aspx.  Lo cierto es que se pone acento en la desconfianza y la inconformidad que generan en la vida cotidiana del ciudadanos aspectos como su servicio de agua potable (en todo país y en el estado, tres de cada cuatro personas no cree que lo sea), transporte público (dos de tres encuestados no están conformes) y servicios como la atención del seguro social (tres de cinco en el estado no están satisfechos). La descalificación por el estado de las calles y avenidas es abrumadora.

Destaca además lo relativo a la corrupción. Al tratarse solamente de encuesta en hogares, los datos no detallan el tema de lo que deben enfrentar los negocios y la economía en general para afrontar su relación con los poderes públicos. La escala va de los “decires” a los hechos. 60 de cada cien mexicanos ha escuchado de actos de corrupción; 46 de cien, asegura que algún conocido la vivió; 13 de cien la han vivido en trámites y otros trece de cien han sido víctimas de robo o asalto en la calle o el transporte público. Jalisco se ubica arriba en estos últimos parámetros.

jueves, 17 de septiembre de 2015

El camino hacia la megalópolis



En su 5to. centenario, la ciudad rondará 100 mil ha y más de 6.5 millones de habitantes; se puede ordenar el crecimiento, pero no impedirlo, subraya estudio del Imeplan

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.

Las ciudades son como seres vivos que primero crecen, pero llegada su madurez se estancan si no saben reinventarse, y pueden declinar; ocho de las diez urbes más grandes de Estados Unidos en 1950, tenían en la primera década de este siglo un quinto menos de población, entre las que destaca la ciudad del automóvil, Detroit, que a la mitad del siglo XX registró casi dos millones de habitantes, y en 2008 totalizó solamente 777 mil moradores, según los recuentos del famoso libro de Edward Glaeser (El triunfo de las ciudades, Taurus, 2011).

Pero Guadalajara debe ser el caso de una longeva ciudad joven, pues si bien, alcanzará cinco siglos de su fundación en 2042 (en 27 años más) –más tiempo que cualquier ciudad del imperio del Norte-, no se ve que su tendencia a crecer vaya a declinar. De hecho, una de las aportaciones más lúcidas de la monografía Área metropolitana de Guadalajara [AMG]: Expansión urbana, análisis y prospectiva 1970-2045, que es la “presentación en sociedad” del Instituto de Planeación Metropolitano (Imeplan), es poner en el centro de su argumentación el realismo: detener el crecimiento es imposible; ordenarlo, someterlo a leyes y al bien común, un imperativo insoslayable, advierte su director, Alberto Orozco Ochoa.

El documento será presentado ante la sociedad tapatía el próximo martes 22 de septiembre, en el Museo de la Ciudad, cita a la que el Imeplan espera que acudan representantes de todos los actores políticos y económicos que han hecho posible la ciudad como hoy la conocemos, con grandes taras por su expansión desordenada, y un sector –el inmobiliario- fuertemente enquistado en las estructuras de poder, especialmente municipales (MILENIO JALISCO, 21 de abril de 2015).

La actual metrópolis se extiende hoy sobre 61,820 hectáreas de “espacio construido”, de acuerdo a la metodología que utilizó el Imeplan, pero si se considera el espacio suburbano –con índice de edificación inferior a 50 por ciento por hectárea- y sus efectos directos sobre los espacios naturales –100 metros a la redonda de esas “islas” urbanas- se alcanza una “huella de ciudad” de casi 100 mil hectáreas.

La urbe de 2042 (en realidad, el estudio pone como fecha eje el año 2045) podría crecer entre 38 mil y 40 mil ha más, pero dependerá del modo de hacerlo que ello genere una huella de ciudad mucho mayor, o contenida dentro del perímetro expandido y lleno de baldíos y claros que actualmente la alberga.



“La expansión urbana descontrolada hace más compleja la gestión integral del territorio, el desarrollo sostenible y la gobernabilidad de las ciudades. Una de las principales razones por las que las ciudades se expanden progresivamente es para atender su demanda demográfica. Esto es posible en muchos casos gracias a la flexibilidad en la forma como los asentamientos humanos de los distintos niveles socioeconómicos se han logrado ubicar a lo largo y ancho de las periferias de las ciudades durante décadas”, apunta el texto, del que este diario posee una versión preliminar.

Por ello, considera “indispensable consolidar instituciones capacitadas para conducir la planeación metropolitana, para recuperar la gobernabilidad, establecer un modelo de desarrollo sostenible y sentar las bases para una gestión integral del territorio”, sobre cuatro grandes consideraciones: ambientales, sobre gestión del suelo, sobre la estructura metropolitana y sobre la gestión metropolitana.

De la primera, destaca que “en el ámbito intraurbano del AMG hay detrimentos de la calidad ambiental bien conocidos, en parte producidos por la pérdida de espacios abiertos y la emisión de contaminantes. Estos incluyen la disminución de superficie permeable que, en conjunto con la infraestructura insuficiente, provoca inundaciones, la emisión de contaminantes de fuentes móviles y fijas, así como la falta de sistemas naturales que filtren el aire y el cambio de patrones microclimáticos, evidenciados en el aumento de temperatura por la concentración de concreto en la ciudad. La designación de espacios como parques, jardines e incluso baldíos tiene el potencial de generar dinámicas ecológicas más diversas dentro de la ciudad, mediante el ofrecimiento de servicios que mitiguen algunos de los problemas antes mencionados.

En este sentido, debe considerarse el desarrollo urbano con aprovechamiento de los espacios no construidos para proveer servicios al ecosistema, en especial en áreas de mayor densidad y con menos espacios abiertos, como la zona oriente del AMG”.

Otro aspecto ambiental fundamental es el estudio del manto subterráneo de agua, de manera que sea preservado tanto en su recarga como en su calidad. Un tercer problema es que la expansión actual y futura se da sobre áreas agrícolas, algunas de altos rendimientos productivos. “Es el caso de la afectación a más de 15 mil hectáreas agrícolas en el Valle de Tesistán y sus alrededores en el municipio de Zapopan, donde para el año de 1984 ya se habían consumido cerca de 6 mil hectáreas. En una modelación de urbanización tendencial para 2045, se proyecta que la ciudad tenga un crecimiento en su superficie urbanizada de aproximadamente 38 mil hectáreas, de las cuales 22,761 son actualmente de uso agrícola, principalmente hacia el sur del AMG”.

Sobre gestión, advierte: “Intentar detener la expansión urbana crea un efecto negativo sobre la disposición de tierra apta para la construcción de vivienda accesible, ya que limitar la oferta, automáticamente encarece el suelo disponible”, y más bien sugiere que la gestión y planificación vayan de la mano.

Lo que lleva al tema de estructura de la metrópolis. Una ciudad donde el Centro se despobló y los traslados entre vivienda y destinos se han alargado, debe replantear sus políticas de densificación en torno a los grandes corredores de transporte. Finalmente, el tema de la gestión: “El fenómeno de expansión urbana dispersa y la proliferación de asentamientos irregulares puede explicarse en un escenario que se ha calificado de ‘privatización de la gestión urbana municipal’, en donde el interés público queda subordinado a los intereses económicos privados”.

La existencia de Imeplan como órgano técnico del sistema de coordinación , apoyado en una instancia política, la Junta de Coordinación Metropolitana; en la instancia cívica, el Consejo Consultivo Ciudadano, y la instancia de coordinación, el Consejo Consultivo de Planeación Metropolitana, son un esfuerzo que requiere larga vida y solidez, si se quiere llegar una ciudad exitosa al quinto centenario.

Como dice Edward Glaeser, “si una ciudad atrae a oleadas continuas de gente menos afortunada y la ayuda a triunfar antes de que se marche y atraiga a nuevos emigrantes desfavorecidos, entonces está cumpliendo con éxito una de las funciones más importantes de la sociedad”.

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Cuestión de tamaños y de leyes

Guadalajara primero fue la ciudad de un municipio, y a finales de los años setenta del siglo

XX empezó a crecer sobre los vecinos. Así nació la zona metropolitana, alrededor de 1970, a la que en 1982 se le designó como “área conurbada”, lo que en 2009 se convertiría en “área metropolitana”, todas estas, designaciones legales del Congreso del estado.

ÁREA METROPOLITANA

Según el INEGI (2010), área metropolitana es “el grupo de dos o más municipios en los cuales se ubica una ciudad de al menos 50,000 habitantes cuya área se extiende sobre los límites del municipio al cual pertenece originalmente incorporando influencia directa sobre otra u otras poblaciones aledañas regularmente con un alto nivel de integración socio-económica. O bien, un solo municipio dentro del cual se ubica totalmente una ciudad con una población de al menos un millón de habitantes. O bien, una ciudad con una población de al menos 250,000 habitantes que forma una conurbación con una ciudad de los Estados Unidos”.

MEGALÓPOLIS

En cambio, una megalópolis “se define como una cadena continua de áreas metropolitanas

o territorios que están relativamente integrados entre sí, como lo es el corredor de Boston-

Washington”, dice Wikipedia. En este país, sólo la ciudad de México clasifica en ese esquema.



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ALGUNOS NÚMEROS

3
 millones de personas se trasladan todos los días al centro metropolitano desde la periferia de la ciudad.

11% de los habitantes del AMG tiene acceso a servicios cotidianos “dentro de los primeros 5 km en torno al centro de la ciudad”; 41% de los moradores están en el rango de 5 a 10 km, y el resto va de 10 a más de 50 km.

1960 es el año de la primer tentativa de generar un desarrollo urbano controlado en Guadalajara. En ese entonces nació la Comisión para el Desarrollo Urbano Regional de Guadalajara; en 1989 se creó el Consejo Metropolitano de Guadalajara; en 1993, el Consejo Estatal de Desarrollo Urbano; en 2005 hay un intento fallido por generar el Instituto Metropolitano de Planeación; la Asociación Intermunicipal de Guadalajara es de 2007, y el Consejo para el Desarrollo Metropolitano de Guadalajara es de 2013.

100 mil ha de superficie construida estima el Imeplan que tendrá Guadalajara en 2045, superficie similar a la que se registró en la Ciudad de México –la única megalópolis del país– en el año 2000.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Tonalá, un patito feo que no se hace cisne


Un fuerte rezago social prevalece en el municipio que gobierna Jorge Arana.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Si cada cabeza de familia de Tonalá, el “patito feo” del área metropolitana de Guadalajara, pagara el equivalente que le corresponde por deuda pública de su ayuntamiento, tendría  que desembolsar alrededor de nueve mil pesos, pero lo que les quedaría si se repartiera el presupuesto de egresos de 2015 –ya descontada la deuda- serían alrededor de 60 pesos.

El tema del alto endeudamiento es solo uno de los muchos rezagos que arrastra la demarcación metropolitana que menos ventaja le ha sacado, aparentemente, de ser parte de la conurbación más grande del occidente mexicano.

Decir que Tonalá concentra más pobres que otros municipios citadinos, está bien soportado. Una ficha de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), elaborada en 2014, lo demuestra (ver http://www.sedesol.gob.mx/work/models/SEDESOL/Informes_pobreza/2014/Municipios/Jalisco/Jalisco_101.pdf):

El grado promedio de escolaridad de la población de 15 años o más en el municipio es de 8.5, frente al 8.8 en la entidad. “El municipio contaba con 179 escuelas preescolares (3.3 por ciento del total estatal), 167 primarias (2.8 por ciento del total) y 41 secundarias (2.1 por ciento). Además, con 18 bachilleratos (2.4 por ciento), dos escuelas de profesional técnico (3.6 por ciento) y 14 escuelas de formación para el trabajo (2.2 por ciento). El municipio no contaba con ninguna primaria indígena”, aunque miles de migrantes ya habitan en sus periferias. La apertura del Centro Universitario de Tonalá, de la UdeG, constituye una oportunidad histórica para que el tema educativo se convierta en motor del desarrollo.

Hay una unidad médica por cada 22,700 habitantes (1.9 por ciento del total de unidades médicas del estado), un médico por cada 3,125 moradores. “153,146 individuos (32.9 por ciento del total de la población) se encontraban en pobreza, de los cuales 130,153 (28 por ciento) presentaban pobreza moderada y 22,993 (4.9 por ciento) en pobreza extrema. La condición de rezago educativo afectó a 20.3 por ciento de la población”, uno de cada cinco.

Los datos arrojan que “el porcentaje de personas sin acceso a servicios de salud fue de 41.7 por ciento, equivalente a 194,163 personas”, y el porcentaje de individuos “que reportó habitar en viviendas con mala calidad de materiales y espacio insuficiente fue de 10 por ciento”; viviendas sin disponibilidad de servicios básicos fue de 18.7 por ciento, “lo que significa que las condiciones de vivienda no son las adecuadas para 87,210 personas”.

La incidencia “de la carencia por acceso a la alimentación fue de 24 por ciento, es decir, una población de 111,839 personas”. Este es la estadística del rezago, que las administraciones tonaltecas no han sabido resolver.

sábado, 6 de junio de 2015

18 desafíos principales para 8 nuevos alcaldes



Los presidentes municipales que ganarán este domingo la elección en el área metropolitana tienen el reto de revertir los graves rezagos y la destrucción del patrimonio público que vive la ciudad moderna.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO. JALISCO.

Cuando Miguel de Ibarra asumió como el primer gobernante de la tambaleante y sitiada ciudad de Guadalajara, en 1542 –el emperador Carlos de Habsburgo ya le había otorgado escudo de armas y título-, este era uno de los rincones más alejados de un planeta que por primera vez se globalizaba: escasos 64 vecinos y sus familias del lado español, al lado de la asombrosa alteridad aborigen:   Mexicaltzingo, Analco, Mezquitán y Tonalá.

La naturaleza, con un bosque espinoso y llanuras, con ríos cantarinos, con bestias, fieras y alimañas, aún reinaba.

De un puñado de cientos, ahora habitan aquí 4.7 millones de personas. La ciudad pasó del corazón del valle de Atemajac a topar la planicie, a traspasar sus cuencas y a invadir los llanos vecinos de Toluquilla y de Tesistán. Cultura –entendida como la obra del hombre- aplastó a natura, que se refugió en los accidentes geográficos que han contenido la expansión, de modo cada vez más precario: La Primavera, el Cerro Viejo y la portentosa barranca del río Grande o Santiago.

En 2015, la megalópolis es la segunda de México en población y tercera en generación de riqueza, y una de las 100 más importantes del mundo. Dejó de ser parte de los confines. Pero sus problemas son mayores ante el deterioro constante de su patrimonio natural, la depauperación de sus habitantes y la falta de  vigor de su clase política y empresarial. Este es un recuento “geoposicionado” de 18 de los problemas fundamentales que enfrentarán quienes mañana obtengan la mayoría de los votos (los temas están referidos al mapa anexo). Si los colonos de Ibarra buscaban sobrevivir a la hostilidad del medio y de los pueblos indios, los moradores de hoy anhelan la cara luminosa del desarrollo, siempre prometido y postergado.

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Marginación y riesgos

1. Zonas de pobreza extrema. 15 de cada 100 moradores de la ciudad viven en alta o muy alta pobreza de acuerdo a los datos del censo 2010 del INEGI. Las zonas de pobreza extrema coinciden con las que presentan buena parte de los 17 problemas restantes reseñados.

2. Zonas con problemas de violencia en espacios públicos. En especial esto alude a la violencia juvenil, propicia en las colonias más marginales. Es un problema endémico en las colonias Jalisco, Santa Cecilia, San Andrés, Oblatos, las colonias del Cerro del Cuatro, incluidas Miravalle y Polanco; El Sauz, la colonia de El Fresno y grandes complejos urbanos zapopanos como las colonias Constitución o El Batán; Lomas del Paraíso, al borde de la barranca, y las zonas de Tesistán y Nuevo México.

3. Zonas con actividades ilegales. Un problema serio en sitios de venta de mercancía ilegal o robada como el barrio de Analco (central camionera vieja), el mercado Libertad o San Juan de Dios, el barrio del Santuario y en general, la venta de mercancía pirata en mercados y tianguis. Particularmente grave es el tema de la venda de narcóticos por medio de “narcotienditas”, lo que demuestra de forma cotidiana el grave problema de la corrupción policiaca.

4. Zonas con planteles escolares precarios o insuficientes. Al menos hay 500 escuelas en el cinturón que rodea a la ciudad, inmersas en problemas de una infraestructura educativa en estado lamentable, desde techos de lámina hasta ausencia de servicios de infraestructura. El problema más serio se tiene registrado en las vastas ciudades-dormitorio de Tlajomulco, del Valle de Tesistán,  y de los asentamientos irregulares contiguos al aeropuerto tapatío y a la presa El Ahogado.

5. Zonas bajo riesgo por inundación, agrietamientos, deslizamientos. Guadalajara en sus ocho municipios es una ciudad bajo riesgo permanente. Hay 300 zonas de inundaciones por la ocupación de ríos y arroyos que fueron borrados, que causan pérdidas patrimoniales de 600 a mil millones de pesos anuales, pero además, el historial de construir sobre basureros, sobre rellenos de escombro y sobre zonas escarpadas hace riesgos agregados a los habitantes del cerro del Cuatro, del cerro del Colli y de la barranca. La zona poniente del valle de Tesistán padece riesgos de agrietamientos por la sobreexplotación del agua del subsuelo.

6. Áreas verdes bajo presión por invasiones. Son pocos los polígonos urbanos con superficie considerable de espacio público para arbolado y recreación. Todos están bajo sitio por intereses urbanizadores. Destacan el bosque Los Colomos, el parque Metropolitano de Zapopan, el parque de la Solidaridad entre Guadalajara y Tonalá, y los antaño grandes terrenos públicos de la ceja norte de la barranca.

7. Áreas verdes insuficientes. En general, el patrimonio “verde” del área metropolitana es escaso, apenas rebasa mil hectáreas (ha) contra 73 mil ha de la dispersión metropolitana, aunque esto es en parte paliado con entre 9 mil y 15 mil ha de terrenos baldíos. El problema es que los gobiernos han olvidado la herramienta de la expropiación o el derecho de prioridad que tienen para adquirir espacios privados para un fin colectivo.

8. Zonas contaminadas por basura. Son antiguos tiraderos de residuos domésticos o peligrosos; casos como Las Juntas de Tlaquepaque y de la zona colindante de El Colli, y decenas de tiraderos clandestinos. Se calcula que todos los días, de 400 a 700 toneladas de basura no son recolectadas

Zonas con problemas de contaminación del aire (partículas suspendidas y ozono). Debido al funcionamiento de la cuenca atmosférica que está encima de la urbe, con vientos leves e inversiones térmicas frecuentes, especialmente al sur de la ciudad se concentran contaminantes que son factores de riesgo a la salud para la población. Santa Fe, El Salto y Miravalle suelen encabezar esta estadística negra, seguidas de Oblatos y Las Águilas.

Urbanización y patrimonio

9. Zonas de invasión urbana descontrolada. El crecimiento desbordado de la metrópoli, la clave de todos los demás problemas urbanos, no ha podido ser frenado. Los “vivienderos” invierten en campañas electorales y generan compromisos de las autoridades electas para allanar autorizaciones en zonas no aptas. Tesistán, Tlajomulco y la zona de El Ahogado tienen la mayor presión ahora.

11. Zonas con pérdida de patrimonio arquitectónico. Sobre todo en los centros patrimoniales de Guadalajara y Zapopan, proyectos asociados a la redensificación urbana están destruyendo valiosos edificios del pasado de la ciudad.

12. Zonas marginadas de un transporte público eficiente. El transporte no es un verdadero servicio público sino un negocio privado, y la prueba es que no llega siempre a donde se le necesita. Los mototaxis son más que un mal, un paliativo a ese problema de movilidad de los más pobres.

13. Zonas con vialidades conflictivas. El poniente de la metrópoli concentra el mayor número de autos, y ello explica porque Vallarta, López Mateos y Américas están habitualmente colapsadas. El problema se amplía a las carreteras a Morelia, a Vallarta y a Tesistán.

14. Zonas sin acceso al agua potable. El crecimiento irregular no se ha terminado, y colonias periféricas padecen este problema en el que están aún unos 150 a 220 mil tapatíos

15. Zonas con acceso a agua de baja calidad. Es el caso especial de los municipios de Tlajomulco, El Salto y en menor medida la parte sur de Zapopan, donde al no estar integrados al sistema metropolitano (SIAPA, que abastece agua de Chapala y de los pozos de Tesistán), deben obtener el agua de su subsuelo. El valle de La Misericordia o Toluquilla, donde se ha dado el mayor crecimiento de la ciudad en quince años, tiene agua rica en metales pesados, en especial arsénico, con alto riesgo para la salud, lo que se agrava con la sobreexplotación agrícola.

16. Zonas contaminadas por aguas negras o grises a cielo abierto. Buena parte de las ciudades-dormitorio arrojan sus agua al cielo abierto, pero el caso más preocupante es el arroyo de El Ahogado que atraviesa el complejo industrial de El Salto una vez que recolectó todas las aguas del sur de la ciudad. La planta de tratamiento no ha sido suficiente.

17. Zonas con abatimiento de agua subterránea. Todo el acuífero metropolitano está en regresión porque se le saca más agua de la que recarga y porque se pavimentan sus zonas de recarga. La zona más valiosa en proceso de destrucción es el poniente de la ciudad.

18. Zonas de destrucción de patrimonio natural. Las grandes áreas protegidas: La Primavera al poniente, Nixticuil-San Esteban al norte, la barranca al nororiente y Cerro Viejo-Los Sabinos, “fuente de vida” de la ciudad, son sistemáticamente agredidas por particulares y proyectos de infraestructura como el Macrolibramiento.


viernes, 5 de junio de 2015

Cada día, 5.2 ha urbanizadas, 205 habitantes y 150 autos nuevos



Entre 1995 y 2015, se gestó una ciudad con 110% más territorio, 45% más población, 100% más basura, 30% más agua, 50% más energía y 200% más contaminantes peligrosos.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

La ciudad de Guadalajara ha enfrentado duras experiencias sobre el colapso ambiental en los últimos 25 años: los tres megaincendios del bosque La Primavera (1998, 2005 y 2012); las dos prolongadas crisis de bajas existencias de agua del lago de Chapala, su principal fuente de abastecimiento (1991 y 2001 como años culminantes), y el estallido de colectores de aguas residuales del sector reforma por contaminación con hidrocarburos en 1992, con más de 200 muertos. Pero en su mayor parte se trata de una crisis silenciosa ocasionada por su crecimiento desbordado y descontrolado, al cobijo del día a día.

Los datos demuestran que la sociedad tapatía y sus gobiernos no han sabido encontrar respuestas para reducir su agigantada huella ecológica: en las últimas dos décadas se ha sumado cada jornada un promedio de 5.2 hectáreas o 52 mil metros cuadrados a la conurbación y 205 habitantes nuevos, lo que da como resultado un área metropolitana descomunal e inconexa, con casi 73 mil hectáreas de superficie modificada, según datos del urbanista Francisco Pérez Arellano, coordinador del Plan de Desarrollo Urbano de la Región Metropolitana de Guadalajara, que nunca fue publicado por el gobierno de Emilio González Márquez (2007-2013). El Programa Estatal de Desarrollo Urbano de 1995, señalaba 35 mil ha de superficie y 3.2 millones de moradores metropolitanos.

Pero la huella ecológica no es solamente territorial. En ese 1995, la basura generada era de 3,500 toneladas diarias y 20 años después llega a siete mil toneladas, 100 por ciento más. La clave en ese sustancial incremento es el triunfo de la cultura del consumo y de lo desechable; todavía en los años noventa no se habían “normalizado” los plásticos y envases desechables que ahora dominan casi la mitad del volumen generado.

El agua que utilizaban efectivamente los habitantes de la ciudad era cercana a siete mil litros por segundo (una vez descontadas las pérdidas físicas de 40 por ciento del recurso); hoy, con las fuentes de abastecimiento presionadas al máximo, los habitantes utilizan casi 9,500 litros por segundo, pues ha mejorado la eficiencia en la distribución y se han reducido las pérdidas físicas de agua. Pero están en fase de incorporación mil litros más de los sistemas de pozos, en este mismo año, y en año y medio más, de cinco mil a 5,500 litros más del sistema de El Purgatorio, presa derivadora que se construye en las barrancas del río Verde.

También la huella ocasionada por una movilidad colapsada es evidente. El plan de 1995 registraba 700 mil autos y en 2015 la Secretaría de Movilidad estima que circulan por las calles de la ciudad 1.8 millones de automotores, es decir, en dos décadas se han sumado 150 autos por día al parque vehicular metropolitano.

Guadalajara es una de las cinco conurbaciones metropolitanas más peligrosas para sus habitantes. Según las cifras más actuales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que dio a conocer el Clean Air Institute (Instituto de Aire Limpio, http://www.cleanairinstitute.org/), en esta ciudad mueren por año alrededor de tres mil personas debido a exposición crónica o aguda con aire contaminado. Según esos registros, fue en 2011 la ciudad latinoamericana de más de un millón de habitantes que encabezó la lista de concentraciones de ozono (69.3 microgramos por metro cúbico), fue segundo lugar en concentraciones de PM10 (partículas suspendidas menores a diez micras), con 70.1 mg/m3; segundo lugar para dióxido de nitrógeno (57.2 mg/m3) y cuarto para dióxido de azufre (13.1 mg/m3)” (MILENIO JALISCO, 12 de mayo de 2014).

En 1995 ni siquiera se registraban muertos por contaminación, si bien, no se había desarrollado una metodología para poderlo determinar con precisión.

“El aire es contaminado principalmente por automotores […] el servicio de regulación del ecosistema ligado a la capacidad autodepuradora natural  de la atmósfera ha sido rebasado por la aportación de altas cantidades de contaminantes, que se triplicaron [es decir, un aumento de 200 por ciento]”, señala el investigador de la UdeG, Arturo Curiel Ballesteros (en Dos décadas en el desarrollo de Jalisco, gobierno de Jalisco, 2010).

El consumo de energía también ha ido al alza: en la misma obra citada, el investigador Sergio González Cota cita datos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) entre 1997 y 2008, donde se registra un aumento de poco más de 50 por ciento de “demandas máximas” en megavatios (885.79 MW en 1997, 1,416.6 MW en 2008), periodo en que se pasó de 823,305 clientes a un millón 199,068. “Los servicios domésticos [de uso de energía eléctrica] representan 86 por ciento en número de servicios pero solamente 26 por ciento en el consumo de energía eléctrica, mientras que los servicios de industria representan menos de 1 por ciento del número de servicios pero más de 58 por ciento en el uso de energía”. Casi tres de cada cuatro MW generado por la CFE corresponden a termoeléctricas movidas con hidrocarburos, por lo que el consumo de energía tiene efecto directo en las emisiones de gases de efecto invernadero.

Falta aún que se le ponga un valor económico a este costo ambiental que es subsidiado por la calidad de vida declinante de los moradores de la urbe.

El caso del subsuelo

El costo ambiental de la ciudad de Guadalajara, integrada por ocho municipios y con 4.7 millones de habitantes, sobre 72,977 hectáreas de superficie, deriva en un fuerte descenso de la calidad de vida de sus moradores. La alteración de la hidrografía, por ejemplo, tiene consecuencias incluso mortales

Por ejemplo, entre 1995 y 2015 se pasó de 73 a 300 puntos de inundación recurrente en la ciudad, dado que ésta se desbordó del valle de Atemajac hacia los de Tesistán y Toluquilla. Una estimación sólo parcial en la zona de la ciudad que es abastecida por el SIAPA, con los cuatro municipios que originalmente integraban la zona metropolitana, señala que año con año se pierden 600 millones de pesos por ese problema en patrimonio de la población (Programa Integral de Manejo de Aguas Pluviales, Propmiap, 2008)

La urbanización extensiva y desordenada ha reducido en 60 por ciento el área de recarga natural en su principal acuífero, Atemajac-Tesistán: la ciudad invadía allí en 1972 poco más de 152 kilómetros cuadrados, y dejaba disponibles 613.5 kmpara la infiltración natural, pero en 2000 el viraje había sido dramático: 389 km2 de invasión urbana y 377.2 km2 de espacio natural. Hoy, la urbanización ocupa 450 km2 y deja un área natural de infiltración de 317 km

Del total invadido, al menos 300 km2 son espacios de alta infiltración, ubicados básicamente en Zapopan. Las aguas subterráneas de la ciudad aportan poco más de 30 por ciento de la dotación que el SIAPA entrega a los habitantes citadinos

Como efecto de esta invasión, se recarga menos agua, con abatimientos anuales de algunos centímetros hasta cuatro metros en más de un centenar de pozos abiertos para el servicio público. Pero además, el agua de lluvia corre sobre superficie y genera inundaciones en las zonas bajas de la urbe, esos 300 puntos referidos

Otro problema derivado es el aumento de agrietamientos y colapsos de fincas derivados del movimiento natural del subsuelo ante los huecos abiertos por el agua. El caso Nextipac es solo la parte más visible de un fenómeno que será creciente con el tiempo

miércoles, 22 de abril de 2015

Los perímetros de contención, negociados con “vivienderos”



Creados para poner coto a la dispersión de las ciudades, estos polígonos se han modificado para abarcar desarrollos nuevos fuera de la periferia. El caso de Arvento, en Cajititlán, un ejemplo de la ZMG

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Un ejemplo de la gran capacidad de negociación de los “vivienderos” del área metropolitana de Guadalajara es la modificación que han logrado hacer a los “perímetros de contención urbana” establecidos por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) a través de la Comisión Nacional de Vivienda, como instrumento de una política para contener la ciudad dispersa que se generó entre 1992 y 2012.

El caso del conjunto Arvento, de casas Geo, al borde de la laguna de Cajititlán, es demostrativo. En el gráfico contiguo se puede apreciar cómo el polígono fue modificado entre 2014 y 2015. En el primer año, el conjunto habitacional quedaba fuera del perímetro y por ende, no podía recibir subsidio alguno, pero el perímetro más reciente demuestra que la zona fue ya incluida para recibir subsidios como zona U3.

Este megadesarrollo fue cuestionado sin éxito por diversos urbanistas. Jesús García Rojas, consultor, entregó a este diario una presentación en que se le señalaba a las autoridades municipales de Tlajomulco los graves inconvenientes de permitirlo.

“Se trata de un elemento más de la expansión urbana incontrolable, crear otra ciudad dormitorio en zonas agrícolas; el programa de ordenamiento ecológico local de Tlajomulco establece que se trata de una zona no apta para desarrollo urbano en una parte del predio, y condicionado en la otra; a la letra dice: aprovechamiento y conservación,  el aprovechamiento no debe implicar cambios drásticos de usos de suelo, y sin embargo lo cambiaron”, refiere el experto.

Los perímetro “son el resultado de la aplicación de metodologías geoespaciales a partir de fuentes oficiales como INEGI, Sedesol y Conapo. Se clasifican en tres ámbitos o contornos: intraurbano o U1: Son zonas urbanas consolidadas con acceso a empleo, equipamiento y servicios urbanos. Resultan de la variable de Potencial de Empleo, definida como medida de accesibilidad física a los puestos de trabajo para cada localización -unidad geográfica- al interior del área urbana; primer contorno o U2: zonas en proceso de consolidación con infraestructura y servicios urbanos de agua y drenaje mayor a 75 por ciento y segundo contorno o U3: zonas contiguas al área urbana, en un buffer -cinturón periférico al área urbana- definido de acuerdo al tamaño de la ciudad”.

Fuera de ese contorno, no hay derecho a subsidios. Justamente fueron estos la clave de la explosión de las ciudades fomentada sobre todo a partir del gobierno de Vicente Fox Quesada, pues abarataba costos a los vivienderos para ampliar el mercado de compradores. Pero el desastre urbano generado por la dispersión es tal, que ya hay más de 200 mil casas solas.

Por ubicación, se definen montos de subsidio: máximo 33 salarios mínimos en el U1 para vivienda con valor máximo de 200 salarios mínimos (anuales); baja a 32 salarios en la U2 y a 31 en la U3, pero en estos casos, el valor de vivienda baja también a 158 y 128 salarios mínimos, señalan las reglas de operación del programa (ver http://www.dof.gob.mx/nota_detalle_popup.php?codigo=5304701).


viernes, 10 de abril de 2015

Basura en la ciudad o cómo tirar $1,000 millones anuales



El costo para el manejo de residuos en los ochos municipios que integran la Zona Metropolitana de Guadalajara supera tres millones de pesos al día, sin muchos beneficios.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Las cifras de la inversión pública en el tema de la basura de los ocho municipios del área metropolitana de Guadalajara lindan con lo absurdo: se deben invertir alrededor de mil millones de pesos anuales de dinero público para recolectarla y disponerla, y de paso, se deja ir un mercado potencial de reciclaje y valoración de residuos, que tan sólo en inorgánicos representa 1,300 millones de pesos.

Esto se atisbó por primera vez desde el año 2007, en que el gobierno estatal dio vida a un esquema de separación de residuos como primer paso para generar ese esquema, pero con el paso de los años, su eficacia declinó. La Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet) asegura que retomará el proceso con la emisión del Reglamento de Gestión Integral de Residuos, que está por entrar a fase de consulta pública (ver nota anexa).

Es decir, si la gestión fuera integral, el propio mercado de reciclaje y valoración de residuos pagaría los altos costos, lo que significaría no sólo el ahorro de la inversión pública, sino ganancias para quienes se integren a ese mercado, generación de empleos y nuevas oportunidades de negocio para los compradores de productos reutilizados, estima Rolando Payán Rentería, director general de la empresa RP&C Ambiental, SA de CV, dedicada a la prevención y control de la contaminación ambiental, presidente de la Fundación R Payán, Ambiente y Salud, AC.

En una presentación entregada a la Comisión de Asuntos Metropolitanos del Ayuntamiento de Guadalajara, que preside el regidor Alberto Cárdenas Jiménez, y bajo su cargo de presidente de la sección especializada de manejo de residuos de la Cámara de Comercio de Guadalajara, el empresario destaca las grandes oportunidades que no han sido aprovechadas en el tema.

“Con esta ecuación, si en el municipio de Guadalajara se gasta al año 450 millones de pesos, se están enterrando 650 millones de pesos que podrían generar empleos para la población a través de los empleos verdes, por lo que se está dejando ir una oportunidad de valorizar estos residuos reciclables, y por el contrario, los estamos enterrando”, señaló a los regidores en una sesión realizada para el tema, de la que Cárdenas Jiménez entregó copia a MILENIO JALISCO

Sus estadísticas de generación: cada habitante de la ciudad es responsable de 1.29 kilogramos diarios de basura (en contraste con moradores del resto del estado, cuyo promedio es de 910 gramos). Cuatro millones 434,878 habitantes de los ocho municipios del área metropolitana aportan en 51 por ciento residuos orgánicos, en 30 por ciento residuos reciclables y apenas 19 por ciento “no valorizables”. Es decir, si esto derivara en una economía de intensa reutilización, de las aproximadamente cuatro mil toneladas diarias que se generan en la urbe, el problema de disposición final sería apenas con 700 a 800 toneladas.

El empresario da así datos del potencial de valoración e residuos: si en total se generan 1.5 millones de toneladas anuales, 700 mil tan solo en el municipio de Guadalajara; 450 mil toneladas del gran total -215 mil de Guadalajara-, son residuos inorgánicos valorizables para un ingreso anual de 1,330 millones de pesos -650 millones de ellos en el municipio tapatío-. Hay otras 750 mil toneladas de residuos orgánicos cuyo valor depende de la tarifa pagada por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en el caso de que se dediquen a producir energía; y 280 mil toneladas de residuos sanitarios cuya conversión a gas también depende del mercado.

En cuanto a residuos inorgánicos, “el proceso de reciclaje consiste en la recolección de residuos valorizables para su selección en plantas de separación de residuos. El proceso concluye con la venta del material a la industria recicladora o fabricante de productos; plástico, metal, vidrio, aluminio, papel y cartón”.

Para biogás y composta, el primero “se genera en instalaciones, por las reacciones de biodegradación de la materia orgánica, para la generación de metano y posterior generación de energía eléctrica. El proceso de composta a seguir, consiste en la degradación en presencia de oxígeno de la materia orgánica para la producción de abono con alto contenido de nutrientes”

Respecto a los sanitarios, “la gasificación es un proceso térmico para el aprovechamiento de los residuos donde el potencial comercial consiste en la síntesis de productos y derivados químicos”. Solamente como última medida está “la disposición de residuos en relleno sanitario”.

Así, el área metropolitana debería tender, dado el gran volumen de residuos diarios que genera, a convertirse en un gran centro de acopio de materiales reciclables de manera que las empresas que los utilizan para sus distintos procesos tengan la ventaja de obtener materia prima a costo más bajo”, lo que detona procesos económicos aún más atractivos para la ciudad.

¿Bajo qué esquema se puede llegar? No sólo una ley y reglamentos más claros y contundentes, sino la creación de procesos verdaderamente metropolitanos. Las concesiones existentes deberían ser renegociadas en nuevos términos en busca de que pueda despuntar esa economía, cuya dimensión ambiental es indiscutible en tiempos de cambio climático por la mitigación y adaptación que aporta a una ciudad que ya comienza a afrontar ese desafío.

La Comisión de Asuntos Metropolitano de Guadalajara ha planteado diversas soluciones al problema de la basura, que se sintetizan:

Analizar minuciosamente las condiciones jurídico-administrativas, bajo las que se está prestando el servicio, de cada uno de los Municipios integrantes del Área Conurbada de Guadalajara  para encontrar alternativas de solución

Crear un ente jurídico metropolitano encargado de la Prevención y Gestión Integral de Residuos, con la participación de Semarnat, Semadet y sus municipios integrantes

Proyectar el mejor modelo de Gestión Integral de Residuos a nivel Metropolitano, a fin de lograr sustentabilidad

Generar y dignificar empleos, así como regular y fomentar la industria del reciclaje

Reducir los Gases Efecto Invernadero (GEI), que contribuyan a mejorar el aire que respiramos y con ello,  la salud de las personas

Contribuir al cumplimiento de la Estrategia Nacional contra el Cambio Climático, así como con la normatividad federal, estatal y municipal

Diseñar un proyecto, con  la mejor tecnología, para generar energía renovable  que beneficie al Área Metropolitana

Establecer Centros de Acopio Metropolitanos para el aprovechamiento máximo de los residuos

Implementar campañas de difusión para que la ciudadanía participe en la  prevención de los residuos urbanos