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miércoles, 18 de octubre de 2017
Alimentos y biodiversidad, ejes del futuro humano
La agricultura debe estar alineada con la conservación de los servicios ecosistémicos para que sea sostenible.
Agustín dle Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
Cerca de 2 mil millones de personas carecen de una alimentación adecuada y otros 800 millones padecen hambre crónica de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), por ello, la estrategia alimentaria debe fortalecer la conservación de las zonas productoras de alimentos y la biodiversidad que le da soporte, y ese es el eje del proyecto de Integración de la Biodiversidad en el Sector Agrícola Mexicano, financiado por la Agencia de Cooperación Alemana y la Secretaría de Agricultura y Ganadería (Sagarpa).
Esto es materia de debate en el Foro Integración de la Biodiversidad para el Cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en el marco del XI Simposio Internacional de Recursos Genéticos para las Américas y el Caribe, que se realizó hasta ayer en esta ciudad.
“México es uno de los países que más han avanzado hasta ahora en la integración de la biodiversidad en los sectores productivos y cuenta con estrategias para los sectores de turismo, agricultura, forestal y pesca, mismas que fueron presentadas durante la 13 Conferencia de las Partes del Convenio sobre Diversidad Biológica en Cancún en diciembre de 2016. La diversidad biológica es uno de los pilares del desarrollo de las economías menos avanzadas, y representa el fundamento para mejorar la calidad de vida de la población. Si continúa el deterioro de los ecosistemas los medios de vida, los servicios ecosistémicos, la seguridad alimentaria, la salud y actividades económicas pueden verse seriamente comprometidos”, señalaron ambas instituciones acerca del proyecto.
“El establecimiento de acciones a favor del uso sostenible y conservación de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos constituye una gran oportunidad para impulsar los aumentos en la productividad agrícola y pecuaria que se requieren para asegurar la alimentación de la población nacional en las próximas décadas”, añadieron.
La necesidad del proyecto deriva del reconocimiento de “la degradación de los recursos naturales y la biodiversidad causada por las actividades primarias que hacen un aprovechamiento no sustentable de éstos y la amenaza que esto significa principalmente para las zonas rurales. Además, reconoce la expansión de la frontera agrícola sobre los bosques y selvas como causa del deterioro de los ecosistemas y la biodiversidad y el riesgo que esto implica para la sustentabilidad de la producción en el mediano plazo, incluyendo el reconocimiento de un costo económico por el agotamiento y degradación ambiental del 6.3 por ciento del PIB […] a la vez que considera que el gran desafío global es el incremento de la producción alimentaria a través de mejorar la productividad”, señala el documento Estrategia de integración para la conservación y el uso sustentable de la biodiversidad, que sustenta el proyecto.
El foro contó con la presencia de 53 especialistas de Japón, Inglaterra, Cuba, Colombia, Canadá, Alemania y México, y con la participación de instancias de gobierno como la Comisión para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap).
SRN
miércoles, 19 de julio de 2017
Técnicos, más víctimas que culpables del caos forestal
Gobierno abandonó bosque por inseguridad y financió aguacateras, advierten forestales.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
Los forestales organizados señalan que se debe subrayar el vacío de autoridad que se ha evidenciado en los niveles estatal y federal, como motor principal del desastre ambiental ocasionado por la expansión descontrolada de la frontera aguacatera en Jalisco.
“Vamos a fondo: nosotros pensamos que hay un vacío de autoridad […] quien promovió el tema del aguacate fueron los propios aguacateros, más la autoridad, representada por los estímulos de Sagarpa [Secretaría de Agricultura federal] y la Seder [Secretaría de Desarrollo Rural] local; nosotros vemos como una política encontrada, que pugnemos por aprovechar el bosque conservándolo, y ellos entregan grandes cantidades de dinero, que mueven a cualquiera, para el establecimiento de huertas de aguacate; y no digo que eso esté mal, sino que estuvo mal aplicado, entonces primero es da la aplicación de recursos de forma discrecional; segundo, hay un vacío de autoridad en el tema de seguridad, no hay presencia de instancias federales y estatales para la inspección y vigilancia, y entonces se dan los cambios de uso de suelo ilegales”, sostuvo el presidente del Colegio de Ingenieros Forestales, Ignacio Tovar Cortés.
Acompañado del secretario y del tesorero de la organización, Aristeo Barrios y Óscar Jáuregui, el representante señaló a MILENIO JALISCO que la política de negar permisos de cambio de uso de suelo que la ley permite “por excepción”, ha sido claramente contraproducente.
“Ahí hay un vacío de autoridad que cualquiera lo llena, hasta la nada lo llena, y no necesito dar nombres; es algo que ya está ahí porque la delincuencia lo asume, y pone en esa condición al más débil de la cadena, los técnicos forestales, ustedes ya han oído que están forzados a hacer cosas que no deben; ahí la gran mayoría ha corrido, e incluso ha habido hasta secuestrados y asesinados, así que somos los más débiles de la cadena por un vacío que no se cubrió por quien le compete, en el Fomento la Sagarpa y la Seder, y en la parte forestal a la Profepa y el sector ambiental”, subrayó.
José Luis Gámez Valdivia, miembro del colegio, destacó que la negación a rajatabla de permisos “no ha sido desde nuestra óptica las más correcta, porque deja algo que podría ser buenos para todos en términos económicos y del ecosistema, como el aguacate, para su conservación y manejo sustentable […] la política de de no hacer nada es la peor, porque si hubiera una regulación, todos los técnicos que estamos aquí tenemos bases agronómicas, podemos manejar desde la fertilidad de los suelos, el uso dosificado del agua, pero también llevamos una especialidad que son los bosques”.
Aristeo Barrios dijo que eso no significa “meter las manos al fuego” por todos los profesionales forestales, pues como en todas las profesiones, hay malos elementos. “Quizás haya algunos colegas que han pecado de omisión en su criterio técnico en los contratos forestales; a lo mejor no aplicaron y no hicieron las labores de protección, y sobre todo, no han dado la supervisión y seguimiento a sus trabajos; yo te hago un tratamiento y a lo mejor te dejo la mitad de los árboles que tienen, pero los cambios de uso de suelo para aguacate, los hace el propietario, el es el que está siempre en el terreno, es responsable principal como dueño; pero obligado o no por la inseguridad de los rufianes de enfrente, ahí está el pecado de omisión del técnico forestal, que no regresa a revisar las áreas que atendía […] a ver técnico forestal, por qué no regresaste a la revisión, es tu gran error, y eso va a salir en las auditorías que se hagan: qué técnico no cumplió con su trabajo, porque las áreas de corta se dividen en diez años de aprovechamiento, cada año es un área diferente, pero tú tienes que regresar como técnico”.
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Claves
10 mil ha se calcula que se perdieron de bosque de forma ilegal para crear huertos aguacateros en sur de Jalisco
La entidad triplicó su producción del fruto entre 2010 y 2016
Sigue abandonada tierra agrícola que podría usarse como espacio para plantaciones sin tocar el bosque.
SRN
martes, 17 de junio de 2014
Avanzan los desiertos sobre Norte y Los Altos de Jalisco
En el marco del día mundial contra la Desertificación, el gobierno mexicano, a través de la Conafor, presenta un estudio extenso sobre el fenómeno.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
Avanzan los desiertos en México: si a la Mixteca poblana y oaxaqueña le tomó medio milenio convertirse en páramos, tras una intensiva actividad económica sobre ecosistemas fértiles, Jalisco tiene medio siglo en que la frontera árida se acerca más que nunca, por el este y el norte, a la zona metropolitana de Guadalajara. El problema es que esta expansión es artificial: propiciada por el modelo económico que busca colonizar territorios bajo la premisa de que los recursos naturales son inagotables. Se llama “desertificación”.
Con pérdida de suelos, de fuentes de agua y de biodiversidad, es en lo general uno de los problemas más acuciantes del país, coincidieron expertos de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), que hoy conmemoran con un foro el Día Mundial contra la Desertificación.
La causa del fenómeno es múltiple: “cambios desordenados de uso de suelo, prácticas de manejo inadecuado de la tierra por campesinos y ganaderos que carecen de asistencia técnica, lo que a su vez impide rotación de cultivos, prácticas de conservación del suelo, y se exacerba con sobrepastoreo, deforestación, incendios”, apuntó Ramón Cardoza Velázquez, experto en el tema. La desertificación a su vez ocasiona pobreza, migración y pérdida de servicios ambientales.
58 por ciento de la superficie terrestre de México son tierras secas. Jalisco es uno de los estados que enfrenta un problema serio en sus regiones norte y Los Altos, que son límite del desierto de Chihuahua, así como en la amplia franja de trópico seco que hay en la región costera. 60 por ciento del territorio estatal está sometido a pérdidas de recursos por este fenómeno, apuntó José Luis García Rodríguez, responsable de la celebración.
La Conafor presentó el documento “Línea base nacional de desertificación de tierras”.
El funcionario destacó que la presión sobre los recursos es extrema debido a que la mayor parte de la generación económica del país será en territorios de semiáridos a secos, lo que obliga a una acción conjunta de dependencias de diversos órdenes como la agricultura, la ganadería, el fomento económico industrial y la silvicultura, además de otros niveles de gobiernos como los estatales.
Las conferencias de hoy, en la sede nacional de la Conafor, en Zapopan, tienen participación de expertos de la organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), de la Secretaría de Agricultura Ganadería Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
martes, 25 de septiembre de 2012
Un mundo hambriento, “la oportunidad del campo”
Entrevista: Francisco Javier Mayorga Castañeda. Secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación
La escasez ha aumentado los precios agrícolas y ganaderos, una crisis que demanda aumentar la productividad, al tiempo que es la oportunidad de rescatar socialmente al agro del país, sostiene el jalisciense.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO
La pesadilla maltusiana amenaza con cumplirse por primera vez en la historia. Los alimentos aumentan de precio en la medida en que el cambio climático provoca desastres naturales o epidemias y se pierden zonas productivas, lo que ocasiona escasez y riesgos de desabasto para amplias capas de la población humana.
El hambre creciente representa una paradójica oportunidad, sostiene el secretario de la Sagarpa, Francisco Mayorga Castañeda: a partir de 2007 ocurrió un cambio drástico como no sucedía desde la Segunda Guerra Mundial, y los productos del campo dejaron de ser deficitarios. Ese año, la tonelada del maíz de Sinaloa rondaba 1,400 pesos y el gobierno debía aportar 400 pesos para que los maiceros no perdieran. Hoy ronda 4,200 pesos y tiene amplios márgenes de utilidad.
“Los inventarios de los principales productos agrícolas a nivel mundial están muy bajos, entonces, cualquier fenómeno que altere la oferta es ampliamente reflejado en los mercados, a través de los precios, y eso le pega al consumidor más pobre”, señala en entrevista para MILENIO JALISCO.
¿Qué debe hacer el campo mexicano? Capitalizarse, recibir inversiones en bienes públicos, manejar el riesgo, incrementar su producción y su calidad, fortalecer sus cadenas productivas, “se ha dicho que el cooperativismo alimenta a la humanidad”, dice en busca de disipar los fantasmas de que este cambio termine a favor de las grandes corporaciones.
- Aumentar la producción en el campo mexicano es muy complejo.
- Es muy complejo porque hay una serie de restricciones estructurales: el sistema de tenencia de la tierra en México ya no da, ya no permite la inversión necesaria para aumentar la productividad, porque la productividad implica inversión, capacitación, asistencia técnica, cambio de insumos […] también tenemos otras restricciones jurídicas, la ley del agua, toda la parte forestal que también tienen muy poco margen de maniobra porque están demasiado regulados; cuando hay sobrerregulación lo que se propicia es, o un mercado negro, o la inhibición de las inversiones […].
- ¿Entonces hablaría de una tercera generación de reformas en el campo tras la agraria de los 30, y la de Salinas de 1992?
- Sí, definitivamente; estamos ante una nueva realidad mundial, y si repasamos la historia, desde que terminó la Segunda Guerra Mundial hasta el año 2007, la oferta de alimentos creció más rápido que la demanda, y los precios reales de los alimentos se fueron a la baja […] a partir de 2007, 2008, con la primera crisis, y luego con lo del cambio climático, la demanda está aumentando más rápido que la oferta, y eso hace que la agricultura y la ganadería se vuelvan más rentables, pero a la vez más riesgosas; entonces tiene que haber una serie de instrumentos diferentes a los que hubo, herramientas enfocadas a bienes públicos, a manejo de riesgos, más que a transferencias directas; los cambios son para que podamos realmente avanzar a la velocidad que necesitamos aquí, no se pueden dejar las cosas para mañana o pasado mañana.
- ¿Evidentemente el ejido y la comunidad indígena no pueden ser objeto de inversión o de préstamos de la banca en las condiciones en que están ahorita?
- Es correcto, creo que en el tema de la comunidad indígena tenemos que ser cuidadosos, cuando hay una comunidad indígena con su propia cultura, yo ahí no propongo que se hagan cambios, definitivamente eso se tiene que dar en los sistemas ejidales, o en las comunidades que son de papel pero que ya están inscritas totalmente en una economía de mercado.
- ¿Convertir finalmente la tierra en parte del mercado?
- Sí, porque ya existe ese mercado de tierra, lo que pasa es que es un mercado negro o hasta cierto punto gris, porque en la práctica se vende, se renta, se compra, se hereda el ejido, pero siempre de una forma fuera de la ley; y también pasa algo parecido con la propiedad privada, está sobrerregulada, porque los impuestos, los cambios patrimoniales, las inscripciones ante el Registro Público son costosísimas, y también ahí hay mucha simulación […] todo eso traba el financiamiento, traba los apoyos, porque a la hora de cotejar documentos se dan las inconsistencias, y entonces se traban las inversiones, el crédito, se traba el mercado, y eso nos tiene en un nivel de estancamiento o de no desplegar todo el potencial que el país podría desplegar.
- ¿Nuestros mitos nacionalistas o comunitarios, son un escollo?
- Claro que hay toda una carga histórica, ideológica, política, pero yo creo que no podemos plantearnos las cosas como disyuntivas, porque está muy claro y la FAO va a organizar un encuentro con el Día Mundial de la Alimentación, que se llama Las Cooperativas Alimentan al Mundo; o sea, cuando se propone a veces este paso a la propiedad plena se piensa que el pequeño campesino va a quedar ahí a merced de los grandes capitales, de los tiburones, y no es así necesariamente, se pueden formar verdaderas cooperativas para que se logre la sinergia de las economías en escala, el financiamiento, el crédito, la promoción del productor, y esa formula ha estado vigente en todo el mundo, en Europa, en Asia, en Estados Unidos, en Argentina, Brasil, India, y es la manera de compensar el poder de las grandes trasnacionales […].
A partir de 2008, “todo mundo se puso a trabajar, y de ahí salió la meta que de aquí a 2050 se tiene que incrementar en 70 por ciento la producción de alimentos en el mundo, y hasta el 100 por ciento en algunos países en desarrollo, y tiene que darse con menos tierra disponible, con menos agua disponible, y con el cambio climático encima […] entonces, la tijera es muy poderosa”.
Es más o menos el mundo del profeta Robert Malthus: el hambre, desafío de todos, pero oportunidad para algunos que hace mucho fueron olvidados.
domingo, 9 de octubre de 2011
168 mil reses en riesgo por la sequía
Los Altos Norte y Norte siguen como las regiones más afectadas. Los daños se extienden sobre 18 municipios, con 55 mil hectáreas afectadas; pero la cobertura de aseguramiento alcanzará: Sagarpa
Guadalajara. Agustín del Castillo. MILENIO-JALISCO
El escaso temporal ha sido desastroso en dos regiones de Jalisco, Norte y Los Altos Norte, donde se registraron más de 11 mil decesos de ganado mayor, pero hay problemas para alimentar 168 mil reses, dijo el delegado de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), Juan Antonio González Hernández.
“En este momento continuamos con las evaluaciones, los municipios afectados son 18 en el tema de la ganadería, fundamentalmente el Norte y la zona de Los Altos Norte y parte de Los Altos Sur [...] en el tema de la ganadería nosotros en los dictámenes o en las solicitudes de los dictámenes que solicitamos, para que posteriormente se active el seguro que hoy en día nos cubre esa parte; tenemos cerca de 168 mil animales, sobre todo bovinos, con problemas de suplemento alimenticio, y tenemos reportados once mil animales que tuvieron que ser sacrificados, de los cuales, más de siete mil murieron por la falta de alimentación, todo eso nosotros lo vamos concentrando a través de un trabajo de campo que es la entrevista con los productores, porque realmente no tenemos una evidencia donde esté el pedazo de cuero del animal, con el fierro por ejemplo, o a la cabeza del animal”, explicó a este diario.
Algunos de estos dictámenes están ya aprobados, “y tenemos para la parte ganadera cerca de 20 millones de pesos, mitad estatal y mitad federal, los cuales estaremos pagando la siguiente semana”.
En cuanto a los siniestros agrícolas, “las hectáreas que tenemos reportadas como afectadas son fundamentalmente de forraje, estamos hablando de pasto, hablando de avena, hablando de maíz forrajero; son 55 mil hectáreas, de las cuales ya tenemos un dictamen de 19 mil hectáreas, y ya tenemos recursos aprobados por cerca de 20 millones de pesos también para apoyar a los agricultores que han sufrido problemas, o ganaderos que también tienen su campo en la parte agrícola”.
Los apoyos se están canalizando de formas diversas; por ejemplo, para los ganaderos cuyos animales están en riesgo de perderse “están operando un fondo para obtener suplemento alimenticio”.
—De acuerdo al seguro contratado, ¿todavía hay un buen margen de recursos para los pagos?
—Sí, tenemos cobertura de hasta 180 mil hectáreas mínimo; tenemos también cobertura para la parte pecuaria, también importante, entonces creemos que ahí lo vamos a lograr; es importante incrementar el nivel de cobertura para el siguiente año, tenemos que analizar qué otros cultivos podemos integrar, y analizar hasta dónde más podemos tener cobertura, en cuanto a que sucediera un contingencia, y claro que lo que se entrega a los productores por este esquema nunca es suficiente, pero es posible tener una mayor cobertura si buscamos esquemas donde haya mayor participación, ahora sí de parte de los productores y del gobierno del estado.
domingo, 18 de septiembre de 2011
Sequía ya mató 11 mil reses y amenaza 18 mil
45 mil hectáreas de cultivos forrajeros en fase de pérdida. Sagarpa, Seder, alcaldes y diputados se reunieron para afinar la estrategia a seguir en las regiones Los Altos y Norte de Jalisco
Guadalajara. Agustín del Castillo. MILENIO-JALISCO. Edición del 10 de septiembre de 2011
La sequía deja su ominosa estela de destrucción en las regiones Los Altos y Norte de Jalisco, donde ya hay once mil reses muertas y 18 mil subsisten en estrés extremo, por falta de agua y alimentos.
A esto hay que sumar 45 mil hectáreas de cultivos forrajeros —maíz, sorgo, avena— que se han perdido ante la falta de agua, con al menos 14 mil productores afectados.
La situación obliga a establecer apoyos especiales de los gobiernos federal y estatal, y a un esquema de coordinación que minimice riesgos y disminuya daños, dijo ayer el delegado de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), Juan Antonio González Hernández.
El funcionario encabezó por la mañana una reunión con funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Rural, de varios de los 16 municipios afectados, de diputados locales y federales, para establecer una estrategia conjunta en las citadas demarcaciones, donde ha llovido casi por mitad de la media histórica.
Puso en relieve que están en proceso de calificación tres dictámenes para pagar los seguros a los alrededor de 14 mil productores afectados, a razón de al menos 950 pesos por hectárea y unos mil pesos por res perdida —a un tope de 45 vacas por productor—. Hay un cuarto dictamen que ya salió, y beneficia a más de la mitad de esos productores, con 10.4 millones de pesos. Se trata de ganaderos de los municipios de Ojuelos de Jalisco, Lagos de Moreno, Teocaltiche y Encarnación de Díaz, ubicados en Los Altos, en los linderos con Aguascalientes, Zacatecas y San Luis Potosí, donde la desolación también se está presentando.
El tope de apoyos del aseguramiento que hizo la Sagarpa es de 180 mil hectáreas en Jalisco, pero el también ex alcalde de Arandas destacó que hay otro tipo de fondos a los que se puede acceder desde los estados y la federación, como son el programa de empleo temporal, y los fondos pendientes de entrega del Procampo y el Progan, cuya entrega se acelerará. Entre las propuestas que se discuten, está la posibilidad de hacer permanente el grupo de atención de contingencias para el campo, como son las heladas, las sequías, las granizadas y los sismos.
Entre los municipios perjudicados, además de los mencionados, están Villa Hidalgo, Unión de San Antonio, San Juan de los Lagos, Mexticacán y Jalostotitlán, en Los Altos; Mezquitic, Bolaños, San Martín de Bolaños, Chimaltitán y Villa Guerrero, en el Norte.
Según los registros de las estaciones hidrométricas de la Comisión Nacional del Agua (CNA), fechados al día de ayer, la lluvia acumulada en el norte de Jalisco es de 314 milímetros, contra 578 mm del año pasado a la misma fecha, y una media anual de 556 mm. Como dato comparativo, en el desierto de Coahuila llueven 200 mm al año, en promedio (PÚBLICO MILENIO, 6 de diciembre de 2009); en la selva Lacandona, caen en algunos sitios cerca de tres mil mm. En Los Altos Norte, el registro de ayer era de 252.2 mm contra 581 mm del año anterior, y una media anual de 519 mm.
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domingo, 4 de julio de 2010
Seguro ganadero ya paga vacas atacadas por felinos
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El logro es clave en la defensa de jaguares y pumas: exige proteger al animal silvestre; paga de1,500 a diez mil pesos por bovino; 60% de ataques los hacen en realidad perros ferales. En las fotos, una circular que difunde el fondo instituido luego de arduas negociaciones con la Sagarpa, así como la piel de un puma abatido en noviembre de 2009 en la zona de Tapalpa
Guadalajara. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO
La vieja e irritada queja de los ganaderos mexicanos, invasores de ecosistemas donde han habitado por miles de años el “tigre” (jaguar) y el “león” (puma), sobre el ataque de esos depredadores a sus reses y caprinos, ya tiene una respuesta: ahora, un seguro habilitado por la Confederación Nacional Ganadera y la Secretaría de Agricultura y Ganadería (Sagarpa) les paga los ejemplares que maten los felinos, siempre y cuando se demuestre su autoría criminal.
El llamado Fondo de Aseguramiento Ganadero es una mutualidad con personalidad jurídica que protege de posibles siniestros un inventario de 47.3 millones de bovinos, caprinos y ovinos.
Según un documento difundido en la reunión de jaguarólogos realizada en Culiacán, Sinaloa, el pasado 25 de junio, el riesgo cubierto es “la muerte y sacrificio forzoso de bovinos de ordeña, reproducción y doble función [carne y leche]; y caprinos y ovinos de reproducción, como consecuencia directa e inmediata de las lesiones que se ocasionen por el ataque de depredadores”.
Define depredador: “Se refiere a mamíferos carnívoros, usualmente silvestres, que atacan y matan al ganado con la finalidad de obtener alimento para subsistir. Están incluidos los perros ferales”. El sentido es proteger la vida silvestre y la actividad ganadera, de manera que no se debe matar al animal que haya hecho el ataque: “El asegurado pierde el derecho a la indemnización si se da muerte al depredador que atacó a su ganado”.
La suma asegurada es de 170 millones de pesos con un deducible de 10 por ciento. El pago por bovino es de 1,500 a diez mil pesos, según edad y peso; por caprino u ovino, de 373 a 1,500 pesos.
“El ataque por depredadores es considerado un accidente y el tiempo máximo para realizar el aviso después de que éste ocurrió es de 72 horas […] al notificar el siniestro se proporciona el número de registro [de doce dígitos], nombre y ubicación del rancho o predio, teléfono en donde localizar al productor, fecha del evento, cantidad, especie y función de los animales siniestrados, y depredador que atacó a los animales”.
¿Cómo se soporta el reporte? El documento señala una serie de pasos: “Tomar fotografías de las evidencias del siniestro: cadáveres, lesiones, huellas, restos de pelo del depredador, rastros de sangre, marcas de haber arrastrado, ocultado o enterrado los cuerpos del ganado atacado; conservar los cadáveres tapándolos con piedras, ramas o tierra, hasta que el personal del Fondo realice la inspección del siniestro; conservar las identificaciones del ganado siniestrado, por un periodo mínimo de 30 días. En su caso, presentar ambas orejas unidas por la piel del cráneo”.
Además, “comprobar la propiedad de los animales siniestrados; aretes metálicos o señal de sangre. En caso del fierro quemador, retirar la porción de piel donde se encuentre la marca de herrar y clavarlo en madera para evitar que se enrolle”.
Otros requisitos: “Solicitar la certificación del siniestro, a la autoridad local facultada para dar fe de los hechos y/o al personal del área natural protegida correspondiente, para que se certifique o ratifique la ocurrencia del siniestro”. Se da por descontado “proporcionar al personal del fondo las facilidades, información y documentación que permitan la atención del siniestro”.
Pese a la enorme cantidad de denuncias, en casi un año que comenzó a aplicarse el proyecto apenas se han realizado 42 indemnizaciones en todo el país. Los responsables comprobados: 25 perros ferales, nueve jaguares, cinco pumas y tres coyotes. Es decir, 60 por ciento de los casos no corresponden a la vilipendiada estirpe de las fieras.
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“Gran triunfo” para el jaguar
Érik Saracho Aguilar, director de Alianza Jaguar, AC, cuyo radio de acción está en Nayarit y la costa norte de Jalisco, se congratuló de que por fin se cuente con el instrumento de un seguro ganadero para reducir la matanza de la Panthera onca, en peligro de extinción en todo el litoral del Pacífico.
“Como promotores de la conservación de los jaguares y sus hábitats en México, es una gran noticia el anuncio formal del seguro ganadero que se realizó en Culiacán, en el taller de intercambio de experiencias del noroeste de México”, explicó Saracho.
En dicha cita, el titular de Especies prioritarias de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), Óscar Ramírez, “presentó formalmente el Protocolo de atención de ataques de jaguar, del que somos coautores y que es el producto de un intenso trabajo de por lo menos tres años entre los especialistas del felino a escala nacional; esta herramienta permite su instrumentación a través de mecanismos como el aseguramiento ganadero de la Sagarpa […] Para nosotros, un gran logro, ya no habrá pretextos: la ley se tiene que cumplir y los jaguares deberán prevalecer incluso con la ganadería en tierra de jaguar”, destacó.
Érik Saracho Aguilar, director de Alianza Jaguar, AC, cuyo radio de acción está en Nayarit y la costa norte de Jalisco, se congratuló de que por fin se cuente con el instrumento de un seguro ganadero para reducir la matanza de la Panthera onca, en peligro de extinción en todo el litoral del Pacífico.
“Como promotores de la conservación de los jaguares y sus hábitats en México, es una gran noticia el anuncio formal del seguro ganadero que se realizó en Culiacán, en el taller de intercambio de experiencias del noroeste de México”, explicó Saracho.
En dicha cita, el titular de Especies prioritarias de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), Óscar Ramírez, “presentó formalmente el Protocolo de atención de ataques de jaguar, del que somos coautores y que es el producto de un intenso trabajo de por lo menos tres años entre los especialistas del felino a escala nacional; esta herramienta permite su instrumentación a través de mecanismos como el aseguramiento ganadero de la Sagarpa […] Para nosotros, un gran logro, ya no habrá pretextos: la ley se tiene que cumplir y los jaguares deberán prevalecer incluso con la ganadería en tierra de jaguar”, destacó.
lunes, 22 de febrero de 2010
Guadalajara, sede mundial de conferencias sobre alimentación
Guadalajara será sede de dos encuentros relativos a los desafíos de la alimentación en el ámbito mundial. De hecho, se trata de conferencias “espejo”, pues una, de carácter oficial, analizará el potencial de los transgénicos como alternativa para afrontar el hambre, mientras la otra es fuertemente crítica de ese esquema de producción y negocios.
Del 1 al 4 de marzo se llevará a cabo la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO), “como una forma de promoción de los transgénicos para paliar el hambre del mundo y enfrentar la crisis alimentaria”, señalan sus críticos, que, en respuesta, realizan el foro alternativo y festival cultural denominado Transgénicos: ni salud ni alimento para el mundo.
“Desde la sociedad organizada observamos que este planteamiento es sesgado y es evidente que no se permitirán voces discordantes con el discurso central. Por ello, consideramos prioritario fomentar el debate desde una visión alternativa de los puntos que tratará esta Conferencia”, señalan los promotores del encuentro alternativo.
Añaden: “Los transgénicos son organismos vivos genéticamente modificados [OGM]. Durante los últimos años, algunas empresas han desarrollado variedades de semillas que han sido diseñadas bajo el pretexto de asegurar alimento para el mundo. Irónicamente, dichos alimentos han demostrado tener efectos negativos en la salud de los consumidores. A pesar de esto, se encuentran ya en prácticamente todos los alimentos procesados que se puedan encontrar en el mercado: alimento para bebés, confituras, aceite, pan, frituras, entre muchos otros”.
Adicionalmente, “las empresas biotecnológicas encargadas de crear los OGM crean un aparato legal verdaderamente destructivo en el ámbito social en cada país donde se promueven. En México por ejemplo, antes de su liberación al campo, se creó una ley de semillas que prohíbe el intercambio de granos entre campesinos, hábito sumamente arraigado en las áreas rurales. Así, los campesinos que siguen la tradición se convierten en criminales ante el gobierno. Los posibles daños medioambientales de este tipo de organismos tampoco pasan desapercibidos”.
Más información del encuentro alternativo: http://transgenicosnogracias.blogspot.com.
Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO, edición del 21 de febrero de 2010
Del 1 al 4 de marzo se llevará a cabo la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO), “como una forma de promoción de los transgénicos para paliar el hambre del mundo y enfrentar la crisis alimentaria”, señalan sus críticos, que, en respuesta, realizan el foro alternativo y festival cultural denominado Transgénicos: ni salud ni alimento para el mundo.
“Desde la sociedad organizada observamos que este planteamiento es sesgado y es evidente que no se permitirán voces discordantes con el discurso central. Por ello, consideramos prioritario fomentar el debate desde una visión alternativa de los puntos que tratará esta Conferencia”, señalan los promotores del encuentro alternativo.
Añaden: “Los transgénicos son organismos vivos genéticamente modificados [OGM]. Durante los últimos años, algunas empresas han desarrollado variedades de semillas que han sido diseñadas bajo el pretexto de asegurar alimento para el mundo. Irónicamente, dichos alimentos han demostrado tener efectos negativos en la salud de los consumidores. A pesar de esto, se encuentran ya en prácticamente todos los alimentos procesados que se puedan encontrar en el mercado: alimento para bebés, confituras, aceite, pan, frituras, entre muchos otros”.
Adicionalmente, “las empresas biotecnológicas encargadas de crear los OGM crean un aparato legal verdaderamente destructivo en el ámbito social en cada país donde se promueven. En México por ejemplo, antes de su liberación al campo, se creó una ley de semillas que prohíbe el intercambio de granos entre campesinos, hábito sumamente arraigado en las áreas rurales. Así, los campesinos que siguen la tradición se convierten en criminales ante el gobierno. Los posibles daños medioambientales de este tipo de organismos tampoco pasan desapercibidos”.
Más información del encuentro alternativo: http://transgenicosnogracias.blogspot.com.
Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO, edición del 21 de febrero de 2010
martes, 27 de octubre de 2009
Subsidios llevan al campo a un colapso ambiental

Entrevista, segunda parte
El modelo actual que sigue la Sagarpa genera negocios depredadores en muchas regiones. El país debe invertir menos en negocios privados y apostar por bienes públicos, o se profundizará la crisis actual, ambiental y social, advierte Mayorga Castañeda.
Guadalajara. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO, Negocios
El cambio climático, la pesadilla del siglo XXI, ha asentado sus reales en el campo mexicano, que no está preparado para afrontar sus retos porque se siguen subsidiando con presupuesto público modelos de desarrollo depredadores, mientras se han descuidado los bienes públicos.
Este no es el vaticinio desolador de un ambientalista, sino la visión descarnada de la realidad que tiene el secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, Francisco Mayorga Castañeda, quien ocupa por segunda ocasión en cinco años la cartera federal, y reconoce que la magnitud de los cambios que exige el sector rebasan las atribuciones, el margen de maniobra política y el tiempo de un secretario de Estado.
Los niveles actuales de subsidio “son tan altos que están desplazando a la inversión privada”, y generan un contexto ficticio para muchos negocios, que así evitan asumir costos ambientales en un país cuyos dos tercios territoriales más productivos son regiones semidesérticas, escasas en agua y recursos naturales.
Esta es la segunda parte de su entrevista con Público. El jalisciense advierte que hay poco tiempo para rediseñar políticas para generar un entorno adecuado antes de que los cambios de patrón del clima empiecen a colapsar regiones mexicanas hoy aparentemente prósperas.
Usted mencionaba a Lala como ejemplo de organización exitosa en lo económico que influye en lo político, pero hay un aspecto que casi nunca se cuenta sobre el costo ambiental que se está pagando por sostener su sistema productivo en La Laguna, una amenaza de colapso que se reproduce de diversas formas en muchas partes del país, ¿no cree que estamos generando negocios que en realidad no tienen sustentabilidad futura?
Exacto, el ambiental es uno de los grandes temas a los que no le hemos entrado; nos seguimos concentrando en la producción, en la rentabilidad, en la eficiencia, y esta es otra gran variable nueva que está apareciendo en el mundo de los alimentos, la sustentabilidad, y no nomás está el caso de Lala; por ejemplo, en el valle de Mexicali: en todo California hay graves problemas de agua, sin embargo estamos produciendo una gran cantidad de trigo cristalino que además se exporta con subsidios; estamos consumiendo millones de metros cúbicos de agua para producir un cultivo que no tiene mercado en México y que además se tiene que subsidiar para que salga del país, y esto no es una agricultura sensata, ni ambiental ni económicamente; sin embargo, ahí está porque ese grupo de productores tiene un poder político para exigir en el Congreso apoyos al trigo, y a la hora de la hora se instalan ahí y no aceptan cambiarse de cultivo, porque si lo hacen pierden ese poder de negociación.
Lo que nos lleva al tema de la política de subsidios ¿rediseñarla no es uno de los grandes retos?
Definitivamente, lo que estamos viendo es que ya los niveles de subsidio son tan altos, que están desplazando a la inversión privada, y en lugar de invertir el productor con la ayuda del gobierno el productor ya no invierte a menos que el gobierno le ponga dinero, y esto está causando esta paradoja enorme de que cada vez se le mete más dinero al campo y el ritmo de crecimiento del campo es más chiquito o la rentabilidad particular de los actores se está perdiendo; y la gente a pesar de los subsidios dice, pues no me salen las cuentas, estoy perdiendo dinero, y es porque hemos ido abdicando de la inversión privada año con año, esperando el recurso público […] eso es lo que estamos viendo y necesitamos replantearlo.
Pero esto obligaría a un verdadero golpe de timón, ¿coincide en la idea de que políticamente el país no está preparado para esto?
De acuerdo; sin embargo, hay que hacerle la lucha para hacer conciencia y de repente suceden cosas; por ejemplo, en Nueva Zelanda, hace catorce o quince años, los productores fueron capaces de decirle al gobierno: en vez de que me des un subsidio para mis vacas, vamos invirtiendo ese dinero en bienes públicos, en investigación y desarrollo, en promoción de las exportaciones, en la sustentabilidad de la actividad, y lograron dar ese paso, y no esta fácil en México, no lo veo en el corto plazo, pero tenemos que hacer esta conciencia.
Sin olvidar de vaticinios bien informados sobre el cambio climático que le pega fuerte al país y puede colapsar muchas regiones.
Pues simplemente el caso de la leche; usted vea cómo las grandes cuencas lecheras están todas en zonas con problemas de agua: Ciudad Juárez, Ciudad Delicias, en Chihuahua; luego siguen Torreón, Aguascalientes y Querétaro; en esa enorme franja de norte a sur, se genera 85 por ciento de la producción de leche en este país, pero todas están en grave conflicto con el agua.
Considerando que muchas de estas empresas lecheras son de avanzada, ¿no se han acercado para hablar del tema, no hay una preocupación?
No como un tema toral; de repente cuando se seca un pozo o hay un año extremadamente seco piden apoyos para la sequía, pero no como para plantearse una estrategia global de cuidado del recurso, y finalmente dicen, si se me acaba el agua aquí, me traigo la leche de Uruguay o de Nueva Zelanda, lo importante es tener el mercado; entonces entramos a este tipo de lógicas puramente económicas, de “si ya exprimí la tierra y no tiene nada que ofrecerme, pues voy y me traigo los productos de otro lado”.
Una lógica depredadora.
Sí, porque finalmente ellos razonan que es el producto el que da un valor en el mercado a su compañía; pero yo no culparía tanto a las empresas, sino que como humanidad tendríamos que replantearnos muchas cosas y ese es un ejemplo.
En México hay tasa cero en el cobro de agua para el campo, y subsidio a la electricidad para bombeo de pozos, ¿no le parecen estímulos perversos?
Sin duda, y muchas de estas cosas el señor presidente [Felipe Calderón] las tiene claras, como es el tema de la compañía Luz y Fuerza del Centro, donde es claro que ya no podemos estar manteniendo tantas cosas, sin costos, con el pretexto de no estar afectando a la economía popular…
Pero en realidad hablamos que esto rebasa en mucho lo que puede hacer un secretario de agricultura…
Y eso lo hemos dicho en todos los tonos, la secretaría sola no puede resolver el tema de alimentos y agricultura de este país, por más presupuesto que le den.
Cuando usted habla de invertir en bienes públicos ¿a qué se refiere?
Ejemplos: una cosa que está teniendo más importancia cada vez son las sanidades, la salud, temas como la influenza aviar, que en un momento dado pueden colapsar una actividad económica que ha costado muchos años y dinero construir; la sanidad es un bien público que el gobierno tiene que estar cuidando, ahí no hay incentivos para que hagan los particulares la chamba solos, de investigación y desarrollo, o sea: tenemos que generar una serie de empresas de alta tecnología que puedan incidir en cuestiones como es el cambio climático, como la biotecnología, como nuevos negocios para reciclar, para encontrar nuevos productos como es la biomasa, que se encuentra en el campo; entonces es sanidad, investigación y desarrollo, infraestructura; tenemos mucha infraestructura altamente deteriorada, tenemos presas azolvadas, canales rotos que no están revestidos y significan una enorme pérdida de agua; nos faltan caminos, nos falta electricidad en muchas zonas rurales; está la promoción de productos mexicanos, la capacitación y desarrollo tanto de los productores como de los consumidores, o sea, nuestro pueblo no sabe alimentarse bien, por eso tenemos campeonatos en obesidad, en diabetes, en arterioesclerosis, y todo eso cuesta, y a los particulares no les interesa invertir en esto, al particular le interesa su negocio y su rentabilidad, y qué bueno, hizo su chamba, pero la chamba del gobierno más bien es ésta, la planeación; y yo les digo que si todos los programas son a la demanda [de los productores], cómo me pides que planee, con qué armas, si finalmente mi presupuesto se lo tengo que dar al que me pide. Son esos pequeños giros los que tenemos que ir dando.
¿No cree que en buena medida que el gobierno invierta tanto en subsidios ha sido porque la banca no ha respondido como factor de otorgamiento de créditos y de condiciones adecuadas para un productor?
Sí, es correcto, pero ahí también entran las estructuras de tenencia de la tierra, y si la mitad del país o un poco más es propiedad social y no se puede dar en garantía, pues automáticamente será mas difícil que la banca le entre a esa mitad; y si la otra mitad sí le puede dar garantías pues se va a enfocar a esa mitad; segundo, si no hay formalidad en la relación del agricultor con la empresa, pues también está en riesgo el tema de la comercialización: va a aparecer el coyote y va a pagar el precio que quiera, y también cómo le entro a un cliente que no sé a quién le va a vender, no aparece en el mapa, el señor si sabe a quién le vende, pero las dos figuras son informales, están en la economía informal, y si no tengo normas de calidad que me digan este producto tiene tal precio, todos valen lo mismo o no valen nada. Todo esto impide que un financiero entre a un sector con tanto problema, si puede entrar a otro que no tenga problema, como financiar vivienda de interés social, automóviles y línea blanca, tarjetas de crédito […] por eso digo que tenemos que arreglar la casa en muchas vertientes para que entonces el crédito llegue, y si además todo el tiempo estamos diciendo que el campo es un desastre, que está abandonado, pues así no estamos vendiendo el camello, y el banquero se mueve por riesgo, y donde está la mayor percepción de riesgo, pues ahí no va.
¿Descarta usted los vaticinios de muchos ambientalistas respecto al tema de los organismos genéticamente modificados, como es el caso del maíz con las razas criollas?
Sí los descarto, porque en primer lugar lo que se están planteando en México es acotar la producción de maíces transgénicos en regiones de agricultura intensiva y donde ya no hay un agricultura tradicional; y el segundo punto es que aunque no existieran los transgénicos, el simple hecho de que los productores de maíces criollos no tengan rentabilidad, va a hacer que dejen esos materiales, y volvemos al tema del banquero, si aquí tengo una semilla que me produce dos toneladas por hectárea en el mejor de los casos, y aquí tengo otra que puede darme ocho, usted dígame si voy a estar casado con la de dos; no lo estoy a menos que las dos toneladas de maíz criollo pueda venderlas a lo mismo que las ocho toneladas del maíz normal; le pongo el caso del maíz cacahuazintle, con el que se hace el pozole, que vale a diez pesos el kilo, y ahí sí, si me da dos toneladas y es a 10 pesos el kilo, esto sería el equivalente a ocho toneladas a 2.50 pesos el kilo, pero son nichitos de mercado que tenemos que encontrar para que de veras se defienda el maíz criollo, de otra, aunque no existiera el transgénico, se va a acabar.
Guadalajara. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO, Negocios
El cambio climático, la pesadilla del siglo XXI, ha asentado sus reales en el campo mexicano, que no está preparado para afrontar sus retos porque se siguen subsidiando con presupuesto público modelos de desarrollo depredadores, mientras se han descuidado los bienes públicos.
Este no es el vaticinio desolador de un ambientalista, sino la visión descarnada de la realidad que tiene el secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, Francisco Mayorga Castañeda, quien ocupa por segunda ocasión en cinco años la cartera federal, y reconoce que la magnitud de los cambios que exige el sector rebasan las atribuciones, el margen de maniobra política y el tiempo de un secretario de Estado.
Los niveles actuales de subsidio “son tan altos que están desplazando a la inversión privada”, y generan un contexto ficticio para muchos negocios, que así evitan asumir costos ambientales en un país cuyos dos tercios territoriales más productivos son regiones semidesérticas, escasas en agua y recursos naturales.
Esta es la segunda parte de su entrevista con Público. El jalisciense advierte que hay poco tiempo para rediseñar políticas para generar un entorno adecuado antes de que los cambios de patrón del clima empiecen a colapsar regiones mexicanas hoy aparentemente prósperas.
Usted mencionaba a Lala como ejemplo de organización exitosa en lo económico que influye en lo político, pero hay un aspecto que casi nunca se cuenta sobre el costo ambiental que se está pagando por sostener su sistema productivo en La Laguna, una amenaza de colapso que se reproduce de diversas formas en muchas partes del país, ¿no cree que estamos generando negocios que en realidad no tienen sustentabilidad futura?
Exacto, el ambiental es uno de los grandes temas a los que no le hemos entrado; nos seguimos concentrando en la producción, en la rentabilidad, en la eficiencia, y esta es otra gran variable nueva que está apareciendo en el mundo de los alimentos, la sustentabilidad, y no nomás está el caso de Lala; por ejemplo, en el valle de Mexicali: en todo California hay graves problemas de agua, sin embargo estamos produciendo una gran cantidad de trigo cristalino que además se exporta con subsidios; estamos consumiendo millones de metros cúbicos de agua para producir un cultivo que no tiene mercado en México y que además se tiene que subsidiar para que salga del país, y esto no es una agricultura sensata, ni ambiental ni económicamente; sin embargo, ahí está porque ese grupo de productores tiene un poder político para exigir en el Congreso apoyos al trigo, y a la hora de la hora se instalan ahí y no aceptan cambiarse de cultivo, porque si lo hacen pierden ese poder de negociación.
Lo que nos lleva al tema de la política de subsidios ¿rediseñarla no es uno de los grandes retos?
Definitivamente, lo que estamos viendo es que ya los niveles de subsidio son tan altos, que están desplazando a la inversión privada, y en lugar de invertir el productor con la ayuda del gobierno el productor ya no invierte a menos que el gobierno le ponga dinero, y esto está causando esta paradoja enorme de que cada vez se le mete más dinero al campo y el ritmo de crecimiento del campo es más chiquito o la rentabilidad particular de los actores se está perdiendo; y la gente a pesar de los subsidios dice, pues no me salen las cuentas, estoy perdiendo dinero, y es porque hemos ido abdicando de la inversión privada año con año, esperando el recurso público […] eso es lo que estamos viendo y necesitamos replantearlo.
Pero esto obligaría a un verdadero golpe de timón, ¿coincide en la idea de que políticamente el país no está preparado para esto?
De acuerdo; sin embargo, hay que hacerle la lucha para hacer conciencia y de repente suceden cosas; por ejemplo, en Nueva Zelanda, hace catorce o quince años, los productores fueron capaces de decirle al gobierno: en vez de que me des un subsidio para mis vacas, vamos invirtiendo ese dinero en bienes públicos, en investigación y desarrollo, en promoción de las exportaciones, en la sustentabilidad de la actividad, y lograron dar ese paso, y no esta fácil en México, no lo veo en el corto plazo, pero tenemos que hacer esta conciencia.
Sin olvidar de vaticinios bien informados sobre el cambio climático que le pega fuerte al país y puede colapsar muchas regiones.
Pues simplemente el caso de la leche; usted vea cómo las grandes cuencas lecheras están todas en zonas con problemas de agua: Ciudad Juárez, Ciudad Delicias, en Chihuahua; luego siguen Torreón, Aguascalientes y Querétaro; en esa enorme franja de norte a sur, se genera 85 por ciento de la producción de leche en este país, pero todas están en grave conflicto con el agua.
Considerando que muchas de estas empresas lecheras son de avanzada, ¿no se han acercado para hablar del tema, no hay una preocupación?
No como un tema toral; de repente cuando se seca un pozo o hay un año extremadamente seco piden apoyos para la sequía, pero no como para plantearse una estrategia global de cuidado del recurso, y finalmente dicen, si se me acaba el agua aquí, me traigo la leche de Uruguay o de Nueva Zelanda, lo importante es tener el mercado; entonces entramos a este tipo de lógicas puramente económicas, de “si ya exprimí la tierra y no tiene nada que ofrecerme, pues voy y me traigo los productos de otro lado”.
Una lógica depredadora.
Sí, porque finalmente ellos razonan que es el producto el que da un valor en el mercado a su compañía; pero yo no culparía tanto a las empresas, sino que como humanidad tendríamos que replantearnos muchas cosas y ese es un ejemplo.
En México hay tasa cero en el cobro de agua para el campo, y subsidio a la electricidad para bombeo de pozos, ¿no le parecen estímulos perversos?
Sin duda, y muchas de estas cosas el señor presidente [Felipe Calderón] las tiene claras, como es el tema de la compañía Luz y Fuerza del Centro, donde es claro que ya no podemos estar manteniendo tantas cosas, sin costos, con el pretexto de no estar afectando a la economía popular…
Pero en realidad hablamos que esto rebasa en mucho lo que puede hacer un secretario de agricultura…
Y eso lo hemos dicho en todos los tonos, la secretaría sola no puede resolver el tema de alimentos y agricultura de este país, por más presupuesto que le den.
Cuando usted habla de invertir en bienes públicos ¿a qué se refiere?
Ejemplos: una cosa que está teniendo más importancia cada vez son las sanidades, la salud, temas como la influenza aviar, que en un momento dado pueden colapsar una actividad económica que ha costado muchos años y dinero construir; la sanidad es un bien público que el gobierno tiene que estar cuidando, ahí no hay incentivos para que hagan los particulares la chamba solos, de investigación y desarrollo, o sea: tenemos que generar una serie de empresas de alta tecnología que puedan incidir en cuestiones como es el cambio climático, como la biotecnología, como nuevos negocios para reciclar, para encontrar nuevos productos como es la biomasa, que se encuentra en el campo; entonces es sanidad, investigación y desarrollo, infraestructura; tenemos mucha infraestructura altamente deteriorada, tenemos presas azolvadas, canales rotos que no están revestidos y significan una enorme pérdida de agua; nos faltan caminos, nos falta electricidad en muchas zonas rurales; está la promoción de productos mexicanos, la capacitación y desarrollo tanto de los productores como de los consumidores, o sea, nuestro pueblo no sabe alimentarse bien, por eso tenemos campeonatos en obesidad, en diabetes, en arterioesclerosis, y todo eso cuesta, y a los particulares no les interesa invertir en esto, al particular le interesa su negocio y su rentabilidad, y qué bueno, hizo su chamba, pero la chamba del gobierno más bien es ésta, la planeación; y yo les digo que si todos los programas son a la demanda [de los productores], cómo me pides que planee, con qué armas, si finalmente mi presupuesto se lo tengo que dar al que me pide. Son esos pequeños giros los que tenemos que ir dando.
¿No cree que en buena medida que el gobierno invierta tanto en subsidios ha sido porque la banca no ha respondido como factor de otorgamiento de créditos y de condiciones adecuadas para un productor?
Sí, es correcto, pero ahí también entran las estructuras de tenencia de la tierra, y si la mitad del país o un poco más es propiedad social y no se puede dar en garantía, pues automáticamente será mas difícil que la banca le entre a esa mitad; y si la otra mitad sí le puede dar garantías pues se va a enfocar a esa mitad; segundo, si no hay formalidad en la relación del agricultor con la empresa, pues también está en riesgo el tema de la comercialización: va a aparecer el coyote y va a pagar el precio que quiera, y también cómo le entro a un cliente que no sé a quién le va a vender, no aparece en el mapa, el señor si sabe a quién le vende, pero las dos figuras son informales, están en la economía informal, y si no tengo normas de calidad que me digan este producto tiene tal precio, todos valen lo mismo o no valen nada. Todo esto impide que un financiero entre a un sector con tanto problema, si puede entrar a otro que no tenga problema, como financiar vivienda de interés social, automóviles y línea blanca, tarjetas de crédito […] por eso digo que tenemos que arreglar la casa en muchas vertientes para que entonces el crédito llegue, y si además todo el tiempo estamos diciendo que el campo es un desastre, que está abandonado, pues así no estamos vendiendo el camello, y el banquero se mueve por riesgo, y donde está la mayor percepción de riesgo, pues ahí no va.
¿Descarta usted los vaticinios de muchos ambientalistas respecto al tema de los organismos genéticamente modificados, como es el caso del maíz con las razas criollas?
Sí los descarto, porque en primer lugar lo que se están planteando en México es acotar la producción de maíces transgénicos en regiones de agricultura intensiva y donde ya no hay un agricultura tradicional; y el segundo punto es que aunque no existieran los transgénicos, el simple hecho de que los productores de maíces criollos no tengan rentabilidad, va a hacer que dejen esos materiales, y volvemos al tema del banquero, si aquí tengo una semilla que me produce dos toneladas por hectárea en el mejor de los casos, y aquí tengo otra que puede darme ocho, usted dígame si voy a estar casado con la de dos; no lo estoy a menos que las dos toneladas de maíz criollo pueda venderlas a lo mismo que las ocho toneladas del maíz normal; le pongo el caso del maíz cacahuazintle, con el que se hace el pozole, que vale a diez pesos el kilo, y ahí sí, si me da dos toneladas y es a 10 pesos el kilo, esto sería el equivalente a ocho toneladas a 2.50 pesos el kilo, pero son nichitos de mercado que tenemos que encontrar para que de veras se defienda el maíz criollo, de otra, aunque no existiera el transgénico, se va a acabar.
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lunes, 26 de octubre de 2009
Mayorga urge a crear “política de alimentación”

Entrevista, primera parte
Marginar a millones de campesinos, “falla del modelo”, dice el secretario federal de Agricultura y Ganadería. Las organizaciones son necesarias, pero deben proteger los intereses de sus agremiados y no perpetuar un modelo de gestión que los condena a la miseria, señala
Guadalajara. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO, Negocios
Sentido común, lucidez y pesimismo son tres adjetivos que bien se pueden aplicar al diagnóstico del campo que tiene el jalisciense Francisco Mayorga Castañeda (1951), hoy responsable de la cartera con más larga denominación del Poder Ejecutivo Federal, metáfora adecuada del descomunal reto de este sector.
Un agro quebrado, abandonado por el crédito, sumido mayoritariamente en la pobreza e inmovilidad, presa del corporativismo a l’ancien régime, con su habitual aderezo de clientelismo y despilfarro de recursos públicos en proyectos privados, y con una severa crisis ambiental en puerta, contrasta con la buena fortuna de ese sector de exportadores que han sido beneficiados los últimos 25 años con la apertura comercial y la competencia.
Pero México no es ni de lejos el país de la libertad económica, de los mercados dinámicos y de los agricultores y ganaderos en camino a la prosperidad irresistible. Por segunda ocasión secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, Mayorga Castañeda no cierra los ojos, pero acepta el desafío. Esto es parte de una confesión clara y directa que tuvo con Público en su reciente visita a Guadalajara.
Usted ha tenido una opinión crítica de los asuntos del campo, ¿ahora como secretario lo confirma?
Sí, lo que he estado viendo y he platicado con los Senadores, con compañeros de gabinete y grupos de productores con los que trato es que como país no tenemos articulada una política de alimentación, y al no tener articulada una política de alimentación todo lo que esta atrás de las cadenas productivas que son las cadenas primarias, no sienten que haya un rumbo, se sienten desorientados, a veces con señales encontradas por distintas agencias del gobierno; el reto es cómo ir formulando esta política de alimentación para que desde ahí se parta desde atrás hasta la producción primaria e incluso antes, como puede ser la investigación y el desarrollo en materia genética, por ejemplo, en este tema tan llevado y traído de los transgénicos; pues para mi la respuesta no es si usamos transgénicos o no, tenemos que entrar a esa tecnología, el chiste es que formemos empresas y científicos mexicanos que dominen esa tecnología y la pongan en servicio de los intereses nacionales, y no que abramos el mercado y que otros vengan por él; ese es el punto, y como este hay otros muchos temas ejemplos de que teniendo esta política en el segmento final de alimentación, podemos construir una congruencia en las cadenas productivas.
Desde que usted fue secretario en Jalisco tenía un planteamiento de que el productor rompiera su dependencia del intermediario, ¿por qué en tantos años no se ha podido articular algo?
Porque tenemos inercias muy fuertes, tanto de lado de los productores como del lado de los industriales; o sea, en general el industrial no quiere hacer tratos con el campesino porque dice que ha tenido malas experiencias, que porque no cumplen los compromisos, los tratos o no pagan, y también el campesino ve en el industrial a alguien que va a abusar de ellos porque es una persona más preparada, con capital, con información, que ellos no la tienen, entonces ambos recurren a un intermediario o ambos van con el gobierno y le dicen: “tú gobierno resuélvenos los problemas porque nosotros no somos capaces de entendernos”; hay una inercia cultural, también hay falta de leyes que puedan obligar a las partes a cumplir los contratos: generalmente si una organización de campesinos no cumple con sus compromisos no pasa nada, porque son pobres, son del sector social, no les puedes exigir y mejor ahí muere, entonces eso va acabando la posibilidad de esos tratos directos; está el tema fiscal que ya lo hemos comentado alguna vez, si el campesino vive en la informalidad, no está dado de alta, no da facturas, pues el industrial no le puede comprar, porque el industrial tiene que comprobar sus compras y necesita una factura fiscal; además, muchas organizaciones de productores tiene más bien una finalidad política, o una finalidad de conseguir apoyos del gobierno, que la de realmente generar empresas con todas las de la ley, bien constituidas, bien organizadas, al corriente en sus impuestos, transparente en sus cuentas. Es todo esto lo que impide esta comunicación equitativa y transparente de las partes.
El anterior secretario quedó muy marcado por el enfrentamiento con organizaciones de tipo político, ¿esto cambia las condiciones para usted?
Las reglas siguen siendo las mismas, aquí se está en una disposición personal a dialogar con las organizaciones de los diferentes colores y matices que hay; algunas radicales y otras más conciliadoras, y también con los señores gobernadores, porque hoy asumen un papel cada vez más importante, también le meten recursos y obviamente al meterle recurso quieres establecer ciertas condiciones en el ejercicio de los recursos, a veces son posiciones discrepantes las que tiene la secretaría a nivel federal y las que tienen algunos gobiernos estatales, y todo esto se resuelve a través del dialogo, del convencimiento, no creo que se pueda ir muy lejos con el enfrentamiento.
¿Entonces, el rompimiento de esa mediación entre productor y gobierno no es un hecho?
No, creo que todavía las organizaciones juegan un papel muy importante […] y no es deseable que lo pierdan. El campesino en lo individual tiene muchas desventajas en un mundo altamente competitivo, globalizado, de concentración muy grande del poder económico en unas pocas manos; yo creo que lo que tenemos que buscar son organizaciones que tengan sustentabilidad económica, para que después tengan sustentabilidad política. Es como una empresa grande, fuerte, sólida, que tiene peso político, y no porque lo busque, sino porque da empleos, paga impuestos, porque sus proyectos tiene una repercusión en la comunidad; así me imagino yo una sana participación política de organizaciones económicamente viables, pues si nada mas nos quedamos en la pura participación electoral, o en la presión a los gobiernos para obtener recursos, entonces sí hablamos de organizaciones que no son verdaderamente representativas de los intereses del productor.
En ese sentido, sí es importante desmontar el viejo sistema que era eminentemente político y electoral…
A eso me refiero, y bueno, si hay gente que le guste la parte política y que quiera participar en política, qué bueno, siempre y cuando tengan el respaldo de organizaciones económicamente sólidas, ¿o usted cree que Lala no tenga un peso político cuando es el principal productor de leche en nuestro país?; claro que sí lo tiene, ¿no cree que el director de Lala o el presidente del consejo de Lala tenga acceso directo con el señor presidente de la república, con un diputado, con un senador, con un gobernador, o que sus opiniones pesen? Claro que pesan. La otra forma es tomar la calle o hacer un plantón y también ser escuchado, pero a la larga una cosa es más sostenible y sana para el país que la otra.
Una de las críticas que más se dirigen a la Sagarpa es que el diseño económico está beneficiando fuertemente a una minoría del campo, los exportadores, pero hay un desplazamiento, hay un deterioro de vida de la gran mayoría de lo campesinos…
Sí, es correcto, esta es una de las grandes fallas del modelo, por eso se tiene que atender a esta enorme población de productores que están entre la autosuficiencia y una participación muy marginal en el mercado; y tenemos también que construir organizaciones, y volvemos a lo mismo, ese pequeño productor individual tiene una viabilidad bajísima, está aislado, en cambio si se organiza y se une puede tener una gran fuerza, y el ejemplo está en el grandes cooperativas de otros países que son capaces de contener o de equilibrar el poderío de las trasnacionales o de las grandes empresas locales.
Y cosas muy propias de México, como el ejido o la comunidad indígena, ¿no son la oportunidad de caminar en este sentido?
Yo creo que sí pero nos hemos quedado atrás en adecuar este tipo de figuras muy propias de nuestra cultura a una realidad global como la que vivimos hoy; por ejemplo, el ejido qué es, una forma de tenencia o una forma de organización; yo creo que se quedó como una forma de tenencia y no como un grupo organizado que prácticamente ya no existe […] las comunidades indígenas también pueden poseer en común las tierras, pero de ahí a que actúen como una unidad económica compacta, pues se está lejísimos.
Y que además tienen una visión del mundo muy alejada de la lógica del mercado.
Así es, entonces la idea no es desaparecerlas, ni eliminarlas, al contrario, es ver cómo las llevamos, cómo las acompañamos sin perder sus raíces culturales para que se inserten en ese mercado que ya está por todos lados; ese es el reto, cuando una organización sólo gestiona apoyos o consigue votos, o nada más presiona al gobierno, está dejando en la pobreza a sus representados.
Perpetuando un modelo de miseria…
Exacto, dejando en la miseria a sus representados, porque los hace dependientes de un tercero, que es líder, que es el que entrega o el que dona, pero no son capaces de crear su propio desarrollo, un apoyo del gobierno sí, pero a la larga que un día se desteten o se hagan independientes.
Y así tenemos muchos siglos, desde la colonia y sus políticas paternalistas.
Exactamente, por eso digo que hay muchas inercias que desde la secretaría no puede uno aspirar a cambiar.
Considerando la realidad que le toca enfrentar a usted como secretario, ¿que sería para usted en estos tres años un logro como para decir que valió la pena estar al frente de la Sagarpa, siendo realistas ante este clima político tan adverso?
Si pudiéramos primero compartir con otros actores de la sociedad mexicana, el Congreso, los gobernadores, los empresarios, las organizaciones de productores, los medios de comunicación, los intelectuales, una visión donde partimos de las necesidades no nada más del campo hacia el mercado, yo creo que ya seria una parte muy satisfactoria para mi; también si podemos ir derivando los presupuestos de bienes privados hacia bienes públicos, por lo menos de 25 a 30 por ciento, sería también otro avance; también el tema de cómo formalizar a los productores primarios, sobre todo pequeños, para que puedan vincularse a las cadenas de valor sin intermediarios políticos ni económicos, pues sería otro paso importante.
¿Esto indicaría que la reforma del 27 constitucional en 1992, que buscaba modernizar el sector, se quedó mocha?
Sí, se quedó mocha, creo que fue un gran logro parar el reparto agrario, fue un gran logro darle al campesino un certificado de derechos agrarios que ya no era sujeto a los caprichos o a las políticas internas de los ejidos, pero no hemos llegado a la culminación que es la propiedad plena de un pedazo de tierra.
Un agro quebrado, abandonado por el crédito, sumido mayoritariamente en la pobreza e inmovilidad, presa del corporativismo a l’ancien régime, con su habitual aderezo de clientelismo y despilfarro de recursos públicos en proyectos privados, y con una severa crisis ambiental en puerta, contrasta con la buena fortuna de ese sector de exportadores que han sido beneficiados los últimos 25 años con la apertura comercial y la competencia.
Pero México no es ni de lejos el país de la libertad económica, de los mercados dinámicos y de los agricultores y ganaderos en camino a la prosperidad irresistible. Por segunda ocasión secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, Mayorga Castañeda no cierra los ojos, pero acepta el desafío. Esto es parte de una confesión clara y directa que tuvo con Público en su reciente visita a Guadalajara.
Usted ha tenido una opinión crítica de los asuntos del campo, ¿ahora como secretario lo confirma?
Sí, lo que he estado viendo y he platicado con los Senadores, con compañeros de gabinete y grupos de productores con los que trato es que como país no tenemos articulada una política de alimentación, y al no tener articulada una política de alimentación todo lo que esta atrás de las cadenas productivas que son las cadenas primarias, no sienten que haya un rumbo, se sienten desorientados, a veces con señales encontradas por distintas agencias del gobierno; el reto es cómo ir formulando esta política de alimentación para que desde ahí se parta desde atrás hasta la producción primaria e incluso antes, como puede ser la investigación y el desarrollo en materia genética, por ejemplo, en este tema tan llevado y traído de los transgénicos; pues para mi la respuesta no es si usamos transgénicos o no, tenemos que entrar a esa tecnología, el chiste es que formemos empresas y científicos mexicanos que dominen esa tecnología y la pongan en servicio de los intereses nacionales, y no que abramos el mercado y que otros vengan por él; ese es el punto, y como este hay otros muchos temas ejemplos de que teniendo esta política en el segmento final de alimentación, podemos construir una congruencia en las cadenas productivas.
Desde que usted fue secretario en Jalisco tenía un planteamiento de que el productor rompiera su dependencia del intermediario, ¿por qué en tantos años no se ha podido articular algo?
Porque tenemos inercias muy fuertes, tanto de lado de los productores como del lado de los industriales; o sea, en general el industrial no quiere hacer tratos con el campesino porque dice que ha tenido malas experiencias, que porque no cumplen los compromisos, los tratos o no pagan, y también el campesino ve en el industrial a alguien que va a abusar de ellos porque es una persona más preparada, con capital, con información, que ellos no la tienen, entonces ambos recurren a un intermediario o ambos van con el gobierno y le dicen: “tú gobierno resuélvenos los problemas porque nosotros no somos capaces de entendernos”; hay una inercia cultural, también hay falta de leyes que puedan obligar a las partes a cumplir los contratos: generalmente si una organización de campesinos no cumple con sus compromisos no pasa nada, porque son pobres, son del sector social, no les puedes exigir y mejor ahí muere, entonces eso va acabando la posibilidad de esos tratos directos; está el tema fiscal que ya lo hemos comentado alguna vez, si el campesino vive en la informalidad, no está dado de alta, no da facturas, pues el industrial no le puede comprar, porque el industrial tiene que comprobar sus compras y necesita una factura fiscal; además, muchas organizaciones de productores tiene más bien una finalidad política, o una finalidad de conseguir apoyos del gobierno, que la de realmente generar empresas con todas las de la ley, bien constituidas, bien organizadas, al corriente en sus impuestos, transparente en sus cuentas. Es todo esto lo que impide esta comunicación equitativa y transparente de las partes.
El anterior secretario quedó muy marcado por el enfrentamiento con organizaciones de tipo político, ¿esto cambia las condiciones para usted?
Las reglas siguen siendo las mismas, aquí se está en una disposición personal a dialogar con las organizaciones de los diferentes colores y matices que hay; algunas radicales y otras más conciliadoras, y también con los señores gobernadores, porque hoy asumen un papel cada vez más importante, también le meten recursos y obviamente al meterle recurso quieres establecer ciertas condiciones en el ejercicio de los recursos, a veces son posiciones discrepantes las que tiene la secretaría a nivel federal y las que tienen algunos gobiernos estatales, y todo esto se resuelve a través del dialogo, del convencimiento, no creo que se pueda ir muy lejos con el enfrentamiento.
¿Entonces, el rompimiento de esa mediación entre productor y gobierno no es un hecho?
No, creo que todavía las organizaciones juegan un papel muy importante […] y no es deseable que lo pierdan. El campesino en lo individual tiene muchas desventajas en un mundo altamente competitivo, globalizado, de concentración muy grande del poder económico en unas pocas manos; yo creo que lo que tenemos que buscar son organizaciones que tengan sustentabilidad económica, para que después tengan sustentabilidad política. Es como una empresa grande, fuerte, sólida, que tiene peso político, y no porque lo busque, sino porque da empleos, paga impuestos, porque sus proyectos tiene una repercusión en la comunidad; así me imagino yo una sana participación política de organizaciones económicamente viables, pues si nada mas nos quedamos en la pura participación electoral, o en la presión a los gobiernos para obtener recursos, entonces sí hablamos de organizaciones que no son verdaderamente representativas de los intereses del productor.
En ese sentido, sí es importante desmontar el viejo sistema que era eminentemente político y electoral…
A eso me refiero, y bueno, si hay gente que le guste la parte política y que quiera participar en política, qué bueno, siempre y cuando tengan el respaldo de organizaciones económicamente sólidas, ¿o usted cree que Lala no tenga un peso político cuando es el principal productor de leche en nuestro país?; claro que sí lo tiene, ¿no cree que el director de Lala o el presidente del consejo de Lala tenga acceso directo con el señor presidente de la república, con un diputado, con un senador, con un gobernador, o que sus opiniones pesen? Claro que pesan. La otra forma es tomar la calle o hacer un plantón y también ser escuchado, pero a la larga una cosa es más sostenible y sana para el país que la otra.
Una de las críticas que más se dirigen a la Sagarpa es que el diseño económico está beneficiando fuertemente a una minoría del campo, los exportadores, pero hay un desplazamiento, hay un deterioro de vida de la gran mayoría de lo campesinos…
Sí, es correcto, esta es una de las grandes fallas del modelo, por eso se tiene que atender a esta enorme población de productores que están entre la autosuficiencia y una participación muy marginal en el mercado; y tenemos también que construir organizaciones, y volvemos a lo mismo, ese pequeño productor individual tiene una viabilidad bajísima, está aislado, en cambio si se organiza y se une puede tener una gran fuerza, y el ejemplo está en el grandes cooperativas de otros países que son capaces de contener o de equilibrar el poderío de las trasnacionales o de las grandes empresas locales.
Y cosas muy propias de México, como el ejido o la comunidad indígena, ¿no son la oportunidad de caminar en este sentido?
Yo creo que sí pero nos hemos quedado atrás en adecuar este tipo de figuras muy propias de nuestra cultura a una realidad global como la que vivimos hoy; por ejemplo, el ejido qué es, una forma de tenencia o una forma de organización; yo creo que se quedó como una forma de tenencia y no como un grupo organizado que prácticamente ya no existe […] las comunidades indígenas también pueden poseer en común las tierras, pero de ahí a que actúen como una unidad económica compacta, pues se está lejísimos.
Y que además tienen una visión del mundo muy alejada de la lógica del mercado.
Así es, entonces la idea no es desaparecerlas, ni eliminarlas, al contrario, es ver cómo las llevamos, cómo las acompañamos sin perder sus raíces culturales para que se inserten en ese mercado que ya está por todos lados; ese es el reto, cuando una organización sólo gestiona apoyos o consigue votos, o nada más presiona al gobierno, está dejando en la pobreza a sus representados.
Perpetuando un modelo de miseria…
Exacto, dejando en la miseria a sus representados, porque los hace dependientes de un tercero, que es líder, que es el que entrega o el que dona, pero no son capaces de crear su propio desarrollo, un apoyo del gobierno sí, pero a la larga que un día se desteten o se hagan independientes.
Y así tenemos muchos siglos, desde la colonia y sus políticas paternalistas.
Exactamente, por eso digo que hay muchas inercias que desde la secretaría no puede uno aspirar a cambiar.
Considerando la realidad que le toca enfrentar a usted como secretario, ¿que sería para usted en estos tres años un logro como para decir que valió la pena estar al frente de la Sagarpa, siendo realistas ante este clima político tan adverso?
Si pudiéramos primero compartir con otros actores de la sociedad mexicana, el Congreso, los gobernadores, los empresarios, las organizaciones de productores, los medios de comunicación, los intelectuales, una visión donde partimos de las necesidades no nada más del campo hacia el mercado, yo creo que ya seria una parte muy satisfactoria para mi; también si podemos ir derivando los presupuestos de bienes privados hacia bienes públicos, por lo menos de 25 a 30 por ciento, sería también otro avance; también el tema de cómo formalizar a los productores primarios, sobre todo pequeños, para que puedan vincularse a las cadenas de valor sin intermediarios políticos ni económicos, pues sería otro paso importante.
¿Esto indicaría que la reforma del 27 constitucional en 1992, que buscaba modernizar el sector, se quedó mocha?
Sí, se quedó mocha, creo que fue un gran logro parar el reparto agrario, fue un gran logro darle al campesino un certificado de derechos agrarios que ya no era sujeto a los caprichos o a las políticas internas de los ejidos, pero no hemos llegado a la culminación que es la propiedad plena de un pedazo de tierra.
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