domingo, 14 de julio de 2019

Proyectan anillo verde para el AMG




Agustín del Castillo / Guadalajara. El Diario NTR Guadalajara 

Ya existen los instrumentos de planeación, los ordenamientos ecológicos y los planes urbanos que hacen posible uno de los proyectos ambientales más ambiciosos de la historia del Área Metropolitana de Guadalajara: el anillo verde. 

 Ideado al menos desde hace 20 años, esta tentativa tiene ahora una nueva oportunidad que podría ser la definitiva, porque de constituirlo ahora eso depende que se logre mantener la calidad climática y ambiental de la conurbación, advierten los investigadores del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS-Occidente) Luis Gabriel Torres y Jorge Alberto Cruz Barbosa. 

 Los académicos han trabajado en la elaboración de las actualizaciones de los programas de ordenamiento ecológico locales (POEL) de Tlajomulco de Zúñiga y Zapopan, y tienen la visión regional de los instrumentos vigentes en cada superficie de la región metropolitana. Es cuestión de darle un armado al conjunto y establecer el concepto general. 

 La superficie disponible permite cerrar un anillo con vastas arboledas y valles agrícolas desde la barranca del río Santiago hasta el lago de Chapala, un espacio que rebasa 250 mil hectáreas de superficie, esto es, tres tantos el área metropolitana. “La ciudad enfrenta como uno de sus grandes problemas una gran dependencia de las energías fósiles y del sistema o régimen que regula los usos de energía, la movilidad, el transporte y la distribución o producción de mercancías, así como un agotamiento creciente de recursos hídricos y una creciente contaminación del aire y polución del agua que provocan deterioro a la salud y condiciones de riesgo para una número mayor de familias”, señalan en un documento de trabajo que proporcionaron a El Diario NTR Guadalajara. 

 Desde el 2005, con el Plan Intermunicipal de Desarrollo Urbano (PIDU) “se planteó establecer un corredor biológico metropolitano que buscaba cubrir dos necesidades básicas de la conurbación: por una parte, conectar y preservar las áreas verdes para asegurar la calidad del aire y de las condiciones de vida, y en un segundo término que los corredores naturales y áreas verdes sirvieran para la retención de recursos hídricos”, destacan. Frente a la gran expansión “que amenaza con anexar a la zona metropolitana 23 (Poncitlán, Ocotlán y Jamay) en un futuro no muy lejano, un planteamiento ambiental básico es garantizar que exista un anillo verde que sirva como área de amortiguamiento y contención urbana y que además garantice la prestación de servicios ambientales que va a demandar una población creciente”, que ya supera los 5 millones de habitantes. 

En la actualidad, Zapopan, Tlajomulco de Zúñiga e Ixtlahuacán de los Membrillos, cuentan con un POEL aprobado y en proceso de actualización; Tlaquepaque y Juanacatlán cuentan con POEL y programas de desarrollo urbano, “mismos que están incluyendo herramientas ambientales que orientan hacia un desarrollo urbano sustentable. Estos instrumentos dan soporte al anillo verde”. 

BUENAS NOTICIAS 
La buena noticia, afirman, es que “estos instrumentos de planeación comprenden la mayor parte de superficies de valor ambiental que hacen posible la constitución del anillo verde”, aunque hace falta “complementar y asegurar los planes alternativos que atienden a los temas y exigencias relacionados con el cambio climático, atlas de riesgo, perfil de resiliencia y estudios complementarios sobre la crisis energética y la recesión económica que se avecinan”. 

 Del mismo modo, “se debe evitar desde ahora el modelo de ciudad fragmentaria que sigue creciendo aceleradamente a pesar del Potmet (Plan de Ordenamiento Territorial Metropolitano) y que provoca que se vaya perdiendo cada vez más la conectividad del territorio y que se incremente la tendencia al deterioro en las condiciones de vida”. 

El principio articulador es “pasar de las áreas naturales protegidas (ANP) como islas de conservación, a la integración de archipiélagos” que llevan a potenciar la conectividad ecosistémica. De este modo, el objetivo central es “restablecer y vincular el sistema de cuencas y áreas de valor que han estado ligadas por años ya sea porque de manera directa se benefician del paso de las aguas de los arroyos y de la abundancia de algunos manantiales, o porque de forma indirecta están expuestas a condiciones de lluvia y climáticas que pueden volver a ser la riqueza ambiental de todo el territorio”. 

 No obstante, “sería insuficiente el puro anillo. Es importante trabajar los sistemas de áreas naturales o espacios públicos de mayor valor ambiental al interior de los municipios. En Zapopan están la barranca del río Santiago, Bensedi (Bosque El Nixticuil-San Esteban-El Diente), cerro del Tajo, barranca de Eca do Queiroz, bosque pedagógico del Agua y Colomos III, además de los corredores agroalimentarios. En Tlajomulco, Tlamoxulli (Totoltepec, Latillas), cerro del Gato, El Patomo y los corredores agroalimentarios”. 

A juicio de Torres y Cruz Barbosa, “el momento para intervenir está entrando en una fase crítica que no espera; socialmente puede ser el momento adecuado y es seguro que omitirlo va a ser un reclamo muy sentido y probable demanda de los habitantes de la ciudad futura; nuestros nietos nos lo van a demandar”. 




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Los desafíos del proyecto de conservación natural más ambicioso de la ciudad

La conectividad entre los sistemas naturales que rodean a la ciudad es indispensable; sin embargo, “en algunos casos, la conectividad puede ser indeseable. Los corredores pueden estar dominados por efectos de borde, pueden aumentar el riesgo de parasitismo y enfermedad, y pueden facilitar la dispersión de especies invasoras”, por lo que se debe estudiar cada caso de forma profunda . 

Los corredores “pueden ser infructuosos si no logran los requisitos de movimiento o hábitat para las especies objetivo. Evítese limitar los corredores a franjas de un solo tipo de vegetación. En cambio, se deben diseñar los corredores como zonas de conectividad amplias. 

Con este enfoque, los corredores pueden mejorar la conectividad del hábitat al enlazar los diferentes tipos de hábitat requeridos por una especie, o bien, la conectividad ecológica donde los procesos del ecosistema se mantienen” Por ejemplo, cambio climático, dispersión de semillas . 

Los proyectos articuladores intermunicipales deben conducir a la reestructuración de sistemas hídricos, establecer áreas de amortiguamiento, construir pasos de fauna y proyectos arquitectónicos que vinculen protección de áreas de valor ambiental, corredores naturales y recursos hídricos . 

En Zapopan, “como resultado del estudio hidrológico detallado, se plantea como estrategia para controlar el fenómeno recurrente de las inundaciones del territorio una vía combinada que atiende las condiciones del territorio, (es decir), las modificaciones, rupturas y continuidades de los cauces sin atención al cuidado de las pendientes y coberturas originales. Por esa razón, se impone intentar una reestructuración integral de los sistemas de cauces que no puede obedecer a la posibilidad de construir colectores y reencauzamiento o entubamiento a lo largo de toda la cuenca de un río como el Blanco. Ese procedimiento de por si resultaría ser muy costoso y en cierto modo inoperante, dado que el problema simplemente se puede transferir aguas más abajo o en diversos puntos de desviación de los cauces. Más viable y menos costoso puede resultar replantear el sistema de cauces combinando la técnica identificada como sistemas urbanos de drenaje sostenible (SUDS)” . 

El planteamiento del SUDS es para “implementar distintas alternativas combinadas tanto de tipo estructural como no estructural. En un sistema SUDS se pueden combinar techos verdes, pozos de infiltración y vasos recolectores, zanjas de infiltración o reconexión, puntos de retención, siembra de árboles retenedores, pavimentos permeables, humedales, bandas de filtración, depósitos de retención. La clave es acercar el sistema hidrológico al diseño que permita ligar todos los puntos del sistema de cuenca, no sólo se trata de intervenir algunas partes bajas y evitar puntos de mayor afectación” . 

El anillo verde y la restauración ambiental “son claves para recuperar el equilibrio de la conurbación y mejorar las condiciones de vida de los pobladores nativos, preservar la calidad de los fraccionamientos que se hicieron en décadas anteriores, además de establecer estándares altos en los diseños y posibilidades que puedan ofrecer los nuevos desarrolladores tomando en consideración las situaciones de emergencia ante la contaminación de varias áreas, las posibilidades de servicios ambientales, los servicios públicos municipales e infraestructura para el agua y mejor calidad del aire en beneficio de desarrolladores y nuevos pobladores de los fraccionamientos de futura creación” . 

El mayor impacto si se mantiene cortada la conectividad, “se va a notar en los espacios intermedios que van quedando entre fraccionamientos de otras décadas y los construidos en años recientes. Si no se toman precauciones, entre todos esos desarrollos contribuirán a reducir los corredores y convertir las ANP en islas desconectadas en los puntos extremos de la barranca del río Santiago, La Primavera, cerro Viejo, las sierras de Chapala y las áreas casi en vías de perderse que dan vuelta al círculo que conecta la Barranca. Eso significaría una gran pérdida de recursos naturales y de seguro un mayor calentamiento y desertización de toda el área metropolitana” 

Fuente: Propuesta de Anillo Verde, Luis Gabriel Torres y Jorge Alberto Cruz Barbosa, CIESAS Occidente 

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“El momento para intervenir está entrando en una fase crítica que no espera; socialmente puede ser el momento adecuado y es seguro que omitirlo va a ser un reclamo muy sentido y probable demanda de los habitantes de la ciudad futura” Extracto del documento de trabajo de los investigadores del CIESAS 

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Problemas del AMG . 

Dependencia de las energías fósiles . 

Agotamiento creciente de recursos hídricos . 

Creciente contaminación del aire . 

Polución del agua

lunes, 17 de junio de 2019

En 10 días y sin consultar, la Conanp decidió quitarle 53 ha a La Primavera



Agustín del Castillo / Guadalajara. El Diario NTR

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) cedió casi 53 hectáreas que habían sido consideradas dentro de la superficie del polígono protegido en 1980 en La Primavera, en tan solo diez días: un propietario reclamó el 28 de agosto de 2009 la rectificación de linderos, y el organismo federal le dio la razón, por lo que simplemente modificó, sin consultar con otras instancias de gobierno y sin mediar siquiera una orden judicial. La gestión culminó el 7 de septiembre siguiente.

Documentos en poder de El Diario NTR revelan el modo en que se negoció el cercenamiento de una superficie de propiedad privada que ha implicado una pérdida de territorio para el bosque protegido (El diario NTR, 30 de mayo de 2019).

La resolución fast track es digna de atención, pues el área protegida, que coadministraba desde 1996 el gobierno del estado, apenas unos meses antes había sufrido el cercenamiento de 552 hectáreas correspondientes al ejido Santa Ana Tepetitlán, en ese caso, fruto de un proceso judicial en que la comunidad agraria convenció al juez federal, y luego a un tribunal colegiado, que el derecho a aprovechar sus tierras como les conviniera era superior a la preservación de un bosque proveedor de servicios ambientales para la gran ciudad, además de las omisiones de notificación y derecho a consulta al poblado, que ni siquiera participó en el proceso de constitución del área natural protegida.
Mientras ese proceso se llevó cerca de seis años, el representante legal de la empresa Centriposte SA de CV, Francisco Javier Ayala Rosas, tuvo una ruta más sencilla. Su carta al director regional Occidente de la Conanp, Alberto Elton Benhumea, está fechada en la ciudad de Morelia, Michoacán, el 28 de agosto de 2009.

“…solicito atentamente de parte de la dirección regional de la Conanp, al respecto de que [sic] un predio de nuestra propiedad , ubicado en el km. 6.0 de la Prolongación Avenida Mariano Otero [antiguo camino a San Isidro Mazatepec] en Zapopan Jal. Se encuentra fuera del área de protección del bosque La Primavera, de acuerdo a su delimitación oficial según decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación en día 06, seis, de marzo de 1980”, refiere.

Adjunta a su petición un plano topográfico del predio “con ubicación y coordenadas UTM y datum TRF92”; una copia de la escritura 7976 de fecha 24 de diciembre de 1975, “donde [sic] se transfiere el predio a favor de mi representada, la empresa Centriposte SA de CV”; copia de la escritura 11,781 de fecha 15 de septiembre de 2005 en la que se le dan poderes al representante para representar a la empresa.

La documentación anexa destaca el presunto conflicto entre el polígono del decreto de 1980, y el que se establece en el programa de manejo de 2001 para la misma área de protección de flora y fauna. Allí se señalan 50-62-54 hectáreas de diferencia.

Con dos documentos fechados en la misma capital michoacana (donde era la sede regional de la Conanp), el organismo pretende resolver la situación. En el primero, lo emite la dirección de evaluación y seguimiento de la Conanp, a cargo de su entonces subdirector, Jorge Carranza Sánchez, dirigido a Elton Benhumea:

“…me permito informarle a usted, que con base a la información anexa al escrito, consistente en la copia de dos planos, esta fue cotejada con la base de datos del área de protección de flora y fauna La Primavera, a través del sistema de información geográfica (SIG) de la Conanp, determinando que el predio particular, ubicado en el km 6.0 de la prolongación Av. Francisco Otero [sic] (antiguo camino a San Isidro Mazatepec) en Zapopan, Jalisco, queda fuera de los límites de la poligonal del área protegida en comento, de acuerdo al decreto de creación publicado en el Diario Oficial de la Federación del 6 de marzo de 1980, como se muestra en el plano anexo”.

Agrega: “no omito comentarle que que, en el archivo denominado REDEFINICI+N DE PTOS DEL BOSQUE LA PRIMAVERA SOLAPA.DWG. [sic] donde se encuentra establecida la descripción del decreto de creación de La Primavera y en la cual se basó para determinar las coordenadas de los puntos definidos toponímicamente, existe un error en dicho polígono, porque al construir la descripción en el vértice 50 que va al vértice 51 se tomó un ángulo de 10º (grados)diferente al dato del decreto que es de 18º […] de ahí se arrastró el error a los vértices 51, 52, 53, 54, 55 y 56, en este último vértice sigue por el arroyo Puentecitos. Estos dos últimos vértices 55 y 56 son los más cercanos al predio particular…”.

Ese mismo día, el director regional emite el oficio 00001630, dirigido al representante legal de Centriposte SA de CV. “…me permito informarle que con base en la información anexa al escrito consistente en la copia de dos planos, está fue cotejada con la base de datos […] determinando que el predio particular queda fuera de los límites de la poligonal del área protegida en comento…”. Así despachó en diez días la Conanp un asunto de linderos. Diez años después, el programa de manejo vigente, mantiene esa disparidad con el criterio del organismo federal, pese a que tiene vigencia legal. La zona de Centripostes se ha urbanizado de forma gradual.



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Tres datos esenciales

El decreto de protección del bosque La Primavera data del 6 de marzo de 1980, cuando se publicó en el Diario Oficial de la Federación. Allí se establece la protección sobre 30,500 hectáreas, lo que dejó fuera del decreto más de nueve mil hectáreas de bosque donde han tenido oportunidad los intereses especulativos

En 2007 y 2008, el bosque fue afectado por una decisión judicial y por una “revisión” del lindero determinada por la Conanp, en contradicción al programa de manejo vigente. En el primer caso, pierde con el ejido Santa Ana Tepetitlán 552 hectáreas; en el segundo, recorre el lindero para dejar fuera del ANP casi 53 ha, tras solicitud de corrección por un particular

Los linderos del programa de manejo fueron oficializados en 2001 en el documento público de la Conanp, y se basan en un trabajo de establecimiento de mojoneras realizado los tres años anteriores a su publicación, por parte de la dirección ejecutiva dependiente del gobierno del estado, y con apoyo en diversas asociaciones de profesionistas de la ciudad. Ese acto administrativo no ha sido derrotado en ninguna instancia judicial

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Consejo Regulador señala precariedad
del polígono, pero “no nos hacen caso”

Agustín del Castillo

Una cantidad importante de propietarios del área natural protegida, aglutinados en el Consejo Regulador del Bosque La Primavera, denuncia que el polígono con que se creó la reserva forestal y de fauna en 1980 está “mal hecho” y hace precaria la conservación frente a los intereses inmobiliarios. “Pero, ignoro el porqué, no nos han querido hacer caso”, dice el presidente del organismo privado, Juan Diego Covarrubias.

El propietario hace una sucinta explicación: “el polígono, desde sus rumbos y coordenadas que establece el decreto, empieza hablando de la mojonera ‘Cero’, que se encuentra 140 metros río abajo y así sigue describiendo rumbos y coordenadas; cuando mandamos a realizar nosotros con nuestros recursos el levantamiento según el decreto, nos topamos con que la mojonera ‘Cero’ está ubicada 150 metros río arriba; todo esto lo tengo con constancias certificadas, y además de que no marca un rumbo claro de las subsecuentes puntos y coordenadas, razón por la cual el polígono que delimitan lo cerraron técnicamente a fuerzas, y aun así, hay siete u ocho puntos en los que no cierra…”.

Añade: “nosotros mandamos a hacer un levantamiento de las mojoneras con nuestros recursos y posterior a esto mandamos a hacer el estudio espejop, del cual también yo tengo los planos, y por eso estamos seguros de que el polígono no cierra; además de todo esto, en su momento las autoridades no hicieron lo conducente al hacer un amojonamiento, al no citar a los colindantes, tal cual lo establece el decreto, y de ahí vas sacando más controversias jurídicas y técnicas por la que se considera la falta de un polígono que esté delimitado”.

Destaca que el asunto fue notificado de forma documentada a las autoridades, “y al menos las anteriores, no quisieron hacer nada al respecto. A muchos de los propietarios y a nuestra asesora, la doctora Raquel Gutiérrez Nájera, les consta que le hemos echado ganas para que quede un polígono definido, pero no encontramos ningún interés de parte de las autoridades, y no sabemos el porqué”.


miércoles, 12 de junio de 2019

Auge del 'oro verde' arrasa en tierra de los Alfaro




Agustín del Castillo / NTR Guadalajara 

Faltan dos semanas para que llegue el 2 de junio de 2019 y es casi de noche. La luz mortecina del Sol deslumbra desde el poniente antes de extinguirse, mientras la bruma de los incendios apenas permiten delinear la silueta, en sombras cada vez más apretadas, de algunas de las montañas más imponentes de Jalisco. 

Don Patrocinio, viejo de Apango, detiene su troca a la orilla del pueblo, con el pretexto de comprarle a Juan, el muchacho de las frutas y verduras en la caja destartalada de una camioneta, cuya llegada convoca a los vecinos. El hombre maduro revisa la consistencia de los plátanos, de los mangos y de los jitomates. Pela un ejemplar de Musa paradisiaca, nombre científico de ese fruto tan común, alargado, pulposo y amarillo, y se lo lleva a la boca. Luego comenta a los lugareños, que callan desde su llegada, como en espera de sus novedades: “El fuego ha estado muy bravo; hace tres días llegaron por nosotros y nos invitaron a ir para apagar un incendio. Fuimos como 30, pero yo les dije: a ver si no se enojan los que le prendieron”. 

Doña Hortensia, una de las vecinas más interesadas, dice que este desastre desde hace muchos años se los mandaron advertir desde Michoacán. Ella había enviado a sus hijos a estudiar a Uruapan. “En la graduación de mi niña, un regidor, tal vez el presidente municipal, cuando supo que éramos de por acá, nos advirtió: no dejen entrar a los aguacateros, se van a acabar los bosques, como pasó aquí; yo se los dije pero me juzgaron de loca. Y ya ve…”. Nadie lo pudo o lo quiso evitar. Los ancestros nahuas de estos rancheros -la lengua náhuatl se perdió del habla popular de Apango hace décadas- tenían una palabra para designar lo que ha sucedido en los últimos 10 años en estas montañas de San Gabriel muy cerca del límite con Sayula: pisiltilistli (“devastación”, en Aulex, diccionario náhuatl español). 

La mujer cincuentona señala que la tentación de la Persea americana, nombre científico del abocado, aguacate u oro verde, con sus ganancias a corto plazo, hicieron que todos, los ricos y los pobres, arrasaran casi a matarrasa las ocoteras. No se necesita ser experto para demostrarlo, basta un simple recorrido por los caminos secundarios de la zona: miles de hectáreas de bosques de pino han desaparecido y en su lugar crecen, cuidadosamente podadas, entre cercados eléctricos y caminos interiores empedrados o pavimentados, y abastecidas por miles de metros cúbicos de agua que ya escasea en las comunidades, amplias plantaciones de esa fruta domesticada en Mesoamérica miles de años antes de la llegada de Hernán Cortés, que embelesa el paladar de los consumidores europeos, japoneses o norteamericanos, quienes suelen ignorar su costo ambiental. 




MAYO CRUEL 
Este mayo ha sido uno de los meses más secos y ardientes que se recuerden. Por todo el sur de Jalisco, las columnas de humo de más de 13 mil hectáreas incendiadas saturaron el aire de los viejos bosques del Nevado de Colima, de Zapotlán y Gómez Farías; de Tuxpan y Tonila, en la zona del volcán de Fuego, y de esta sierra más al norte, Apango, mencionada en Pedro Páramo como tierra de indios silenciosos, pero que es también matria de algunas familias acaudaladas e influyentes como los Palafox, los Martínez, los De la Fuente Aguilar… y que alcanza a los Alfaro, que han dado a San Gabriel un rector general de la Universidad de Guadalajara (UdeG) –Enrique Alfaro Anguiano–, un regidor y diputado recurrente –César Gabriel Alfaro Anguiano– y un alcalde de dos municipios metropolitanos que ahora es gobernador. 

También le dan aguacate, como casi todos en la región. El bosque ha sido el gran perdedor. El registro de una huerta aguacatera de 30 hectáreas a nombre de Alfaro Anguiano, ex rector de la UdeG y padre del gobernador, remite a un terreno agrícola al menos en el pasado inmediato, pues en 2015 recibió apoyos de la Secretaría de Agricultura federal (la antigua Sagarpa, hoy Sader) para siembra de trigo. 

En 2017 y 2018, el apoyo de la Sagarpa cambió para una plantación de aguacate; sin embargo, los datos disponibles no permiten acreditar un cambio de uso de suelo forestal. Los lugareños reconocen como una propiedad de los Alfaro Anguiano el rancho de El Caracol, aunque existe la versión de que lo compró o arrendó la empresa Oro Verde. Como cualquier huerto aguacatero, demanda ingentes volúmenes de agua. Y este no es un recurso infinito. 

“Nos pusieron los últimos años tres pozos a menos de 500 metros del pueblo; uno a 200 metros. ¿Quiere saber qué pasó? Vaya al arroyo, tenía agua todo el año, antes nos sentábamos a discutir qué hacer con el excedente y convencimos a un alcalde que nos construyera un parque. Ahora se secó totalmente. No sale agua del manantial. El pueblo tiene tandeos todo el año, salvo en las lluvias”, comenta un ejidatario que alguna vez asumió la responsabilidad de abastecer las casas. 




La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) tiene al menos una década sin dar permisos de cambio de uso de suelo forestal para aguacate, lo que da a buena parte de estas plantaciones un cariz ilegal. Al menos en los puntos más accesibles de la montaña, el cambio es evidente. Todas las laderas presentan amplios manchones donde poco a poco se implantan las tímidas matas de la Persea. A ojo de buen cubero, se podría decir que 40 por ciento del bosque desapareció. Los mapas del estudio que realizaron el Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco (IIEGJ) y el Fideicomiso del Programa de Desarrollo Forestal (Fiprodefo) muestran, con corte a 2017, que los bosques sobre el eje de la carretera San Gabriel-Sayula están ampliamente desmontados, y es necesario penetrar hacia el este, la llamada sierra de la Media Luna, para regresar a bosques tupidos e incomunicados. 

Por la carretera que pasa por Apango se llega a los linderos con Sayula y con Tapalpa. A la izquierda, por donde comienza la deteriorada carretera que atraviesa la meseta de Tapalpa, se ubican vastas plantaciones de una empresa agroindustrial michoacana “propiedad de un político prominente”. A la derecha, se penetra al rancho de unos primos del gobernador: la familia Alfaro Aranguren-Errejón. 

Ellos no tienen registro de apoyos en Sagarpa, pero el estado de los huertos tal vez es la respuesta: son cientos de hectáreas de plantaciones con toda la infraestructura y vigilantes, con algunos manchones supervivientes de bosque maduro. Los predios se llaman La Manzanilla y El Veladero. En uno de los puntos de bosque superviviente, parece que alguna plaga da al traste con la ocotera, que luce amarilla. En el horizonte también se levantan cercanas columnas de humo. 

“Es lo que le digo, hay que revisar las fotos de satélite para el antes y el después: ellos provocan las quemas y luego, así como no queriendo la cosa, luego van ampliando las huertas, por eso el viejo decía que si apagan el fuego, se enojan”, refiere un ecologista que prefiere el anonimato. 

Lo de los nervios no es gratuito. En estas montañas habitó de forma muy discreta Rosalinda González Valencia, la esposa del afamado señor del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oceguera Cervantes. 

“Nadie supo hasta que salió en las noticias cuando la detuvieron en Zapopan, hace un año, y la reconocieron”. Su perfil era bajo: ocupaba una cabaña en la cercanía del Aguaje, un poblado que alguna vez estuvo rodeado de un apretado bosque. No recuerdan ningún acto de prepotencia. Pero al lugar llegaron también las aguacateras. La red eléctrica llega hasta el borde de la montaña, prueba del poder económico de los empresarios del oro verde, y el oquedal ya es solamente un recuerdo. 

Algunas fincas, como Aguacates Azteca y La Leona, tienen incluso caminos pavimentados en su interior. Los bordos de agua están prácticamente secos. Los lugareños viven del empleo en las agroindustrias, que a veces los azuzan para exigir al ayuntamiento reconstruir los caminos dañados por los vehículos cargados de Persea, pero tratan de llevar una vida tranquila. Porque la señora se fue, pero es frecuente ver camionetas lobo, BMW o Jeep doble tracción de último modelo, en tránsito por las brechas. “La plaza está presente, y nunca sabes cuáles son sus intereses”, señala un campesino, prudente y resignado. 




2 DE JUNIO 
Al otro lado de la sierra, barranca de por medio, se ubica la comunidad de Carpintero. Teresa acude a las celebraciones del patrono del lugar, pero se da tiempo de mirar la desolación de la montaña: “El bosque llegaba hasta aquí, pero de unos cinco años para acá, les gustó el dinero fácil y nadie los detuvo”. Dos semanas después es el 2 de junio. Bajan toneladas de lodo y troncos acumulados en las partes bajas de los potreros tras horas de lluvia intensa, mientras en San Gabriel no cae una gota. Es la pisiltilstli (devastación) del okoyotl (bosque de pinos). El río Salsipuedes lleva muerte y destrucción a los linderos de la cabecera municipal. Así se pierde el kuauuayautlan (bosque tenebroso) y la sierra se desmorona como el cacique melancólico de la fábula rulfiana. 

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 LA EXPLICACIÓN SOBRE EL DOS DE JUNIO 

 Deslaves, deslizamientos y aludes tienen sus causas en la deforestación de las altas montañas, la que a su vez deriva fundamentalmente de actividades productivas como la ganadería y la agricultura. El modo en que se proceda a hacer esos cambios de uso de suelo afectará en mayor o menor medida a la cuenca baja. En el caso del desastre del río Salsipuedes, en San Gabriel, bajaron toneladas de barro y de troncos de madera que denotan un proceso anárquico de destrucción de la capa vegetal. El suelo, para retenerse, requiere de esta capa vegetal; si desaparece, tarde o temprano una lluvia fuerte erosionara y precipitará cuenca abajo con consecuencias que pueden ser desastrosas para las comunidades humanas. 

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Los apoyos 
13 mil 500 pesos recibió en 2018 Enrique Alfaro Anguiano de la Sagarpa para 30 hectáreas de aguacate hass, misma cantidad que en 2017 28 mil 890 pesos recibió Alfaro Anguiano en 2015 de la dependencia federal para 30 hectáreas de trigo 

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Familia aguacatera 

El padrón de apoyos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) permite transparentar en parte el auge del modelo aguacatero: el año pasado se otorgaron apoyos a alrededor de 700 propietarios de Jalisco En el caso de los propietarios del municipio de San Gabriel, el historial de Enrique Alfaro Anguiano acredita apoyos para 30 hectáreas de aguacate durante al menos dos ciclos, 2017 y 2018; en 2015, el apoyo se le otorga en la misma superficie, pero en trigo. El cambio a aguacate también es correspondientes a la existencia del nuevo pozo de la propiedad La familia Alfaro-Aranguren-Herrejón es la que posee algunos de los más grandes huertos aguacateros, La Manzanilla y El Veladero, aunque ellos no acreditan apoyos directos de la Sagarpa. Tienen; sin embargo, derechos de agua otorgados por la Conagua (título 08JAL134502/16AMOC09).

jueves, 6 de junio de 2019

95% de cambios de bosques a huerta de aguacate, ilegales



Las plantaciones de Persea americana crecieron 22 tantos su superficie en Jalisco, en dos décadas; la mitad de esa expansión fue a costa de bosques templados y tropicales

Agustín del Castillo / San Gabriel, sur de Jalisco. El Diario NTR Guadalajara


Entre 2003 y 2017, las huertas aguacateras del sur de Jalisco pasaron de 1,260 hectáreas a 28,833.5 hectáreas en las regiones Sierra del Tigre y Complejo Volcánico de Colima. 45 por ciento de ese cambio fue sobre bosques y selvas (12,384 hectáreas), pero sólo se entregaron permisos para sustituir 660 ha, es decir, fue un proceso ilegal en 95 por ciento de la superficie afectada.

Y no se trata de una irregularidad administrativa menor: el cambio de uso de suelo forestal sin permiso de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) es un delito. El artículo 418 del Código Penal Federal señala: “Se impondrá pena de seis meses a nueve años de prisión y por equivalente de cien a tres mil días multa, siempre que dichas actividades no se realicen en zonas urbanas, al que ilícitamente: Desmonte o destruya la vegetación natural; corte, arranque, derribe o tale algún o algunos árboles, o cambie el uso del suelo forestal. La pena de prisión deberá aumentarse hasta en tres años más y la pena económica hasta en mil días multa, para el caso en el que las conductas referidas en las fracciones del primer párrafo del presente artículo afecten un área natural protegida”.

No hay registros de acciones punitivas por parte de la entonces Procuraduría General de la República (PGR), hoy fiscalía. El pretexto fue la prioridad del combate a delitos graves como delincuencia organizada, tráfico de estupefacientes, sin reparar que en muchos casos, es una impunidad asociada. Por su parte, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, clausuró seis huertos aguacateros que sumaban 145 hectáreas en julio de 2017, pero no ha vuelto a realizar nuevos operativos en la zona, ante el control territorial que mantienen grupos delictivos en el área.

Los datos duros del cambio de uso de suelo provienen de un análisis de coberturas sobre 12,790.41 kilómetros cuadrados de 36 municipios de Jalisco y una zona de influencia que incluye demarcaciones de Michoacán y Colima, con base en imágenes de satélite de los años 2003, 2011 y 2017, realizado por el Instituto de Información Estadística y Geográfica (IIEG) del estado, del que El Diario NTR posee una copia.

El documento, denominado “Mapa de frontera forestal del complejo volcánico de Colima y cobertura de vegetación de la Sierra del Tigre”, identifica diversas tendencias de deforestación y cambio de uso de suelo que asuelan al área, no de forma exclusiva, por las huertas aguacateras, y fue contratado al IIEG por el Fideicomiso del Programa de Desarrollo Forestal (Fiprodefo), en busca de proveer de elementos a la toma de decisiones, pues el auge aguacatero, empujado por el gobierno de Jalisco y el federal, obligaba a enfrentar los enormes pasivos ambientales, lo que hasta ahora sigue pendiente. No se trata solamente de la pérdida de bosques, sino la consecuencia de esto: reducción de captura de carbono, extinciones locales de diversidad biológica, presión excesiva a fuentes de agua para poblaciones, erosión, incendios forestales, y como sucedió en San Gabriel el pasado domingo 2 de junio, derrumbes y aludes que destruyen patrimonio material y ciegan vidas.



ALGUNOS DETALLES
El auge espectacular de la actividad aguacatera, que propició que multiplicara por más de 2,300 por ciento la superficie a que le dedicaba la zona en 2003, ha sido en casi 54 por ciento a costas de usos de la agricultura de temporal y en consecuencia, al menos en la temática de cambio de uso de suelo, completamente legal, dado que no se requiere regulación federal porque no se afecta directamente al bosque. Sin embargo, los bosques y las selvas han aportado casi 45 por ciento de la superficie transformada a huertas, esto es, 12,384 hectáreas. En ese caso, era obligatorio obtener autorizaciones en materia de cambio de uso de suelo forestal.

Los registros oficiales de la Semarnat revelan que entre 2005 y 2018, solamente se otorgaron diez autorizaciones de cambio de uso de suelo forestal por una superficie de 660 hectáreas. El resto de los cambios de uso de suelo forestal para aguacate son, en consecuencia, ilegales.

“En relación con el Complejo Volcánico y la Sierra del Tigre, sus áreas forestales se han visto amenazadas por los cambios de usos del suelo forestal y los incendios forestales; un estudio para el área del Volcán de Colima, aportado por la Semadet 2016, señala que se han perdido por deforestación poco más de 18 mil hectáreas de bosque templado y selvas; de esta pérdida, casi 15 mil hectáreas podrían deberse a cambios por agricultura, destacando los huertos de durazno, aguacate y otros con más de cinco mil hectáreas, lo que nos podría indicar que no es solamente el cultivo de aguacate el que avanzó sobre los bosques y selvas, si no que fue el sector agrícola en general el que afectó casi el 11 por ciento de la cobertura vegetal natural”, añade el documento.

Debido a este comportamiento “es necesario estudiar el avance de la agricultura y definir sus límites para ambas zonas de interés”, tanto en el Complejo Volcánico como en la Sierra de Tigre.

En cuanto al boom aguacatero, este primero afectó parcelas agrícolas y después comenzó a establecerse en coberturas forestales.

“La construcción de la presa de Vista Hermosa en Tamazula fue un detonante para un mayor auge de nuevas plantaciones en el municipio de Tamazula”; las zonas potenciales, “en su mayoría son coberturas forestales, sujetas a presión de cambio de uso de suelo, aproximado 40 mil hectáreas en la región Sur-Sureste”.



HAY MÁS FACTORES
Esto significa que aunque el aguacate es el cultivo de moda, los factores de deforestación son variados. Por ejemplo, el bosque templado de la zona pierde 6,242 ha a costa de la Persea americana entre 2003 y 2017, pero las pérdidas totales de esos ecosistemas son de 24,928 ha. Esto significa que 18,686 hectáreas (tres cuartas partes del fenómeno) se perdieron por causas distintas.

Con las selvas es incluso más acusado: fueron sustituidas 6,142 ha por plantaciones aguacateras, pero la pérdida acumulada de esos ecosistemas entre 2003 y 2017 es enorme: 71,746 hectáreas. Significa que por cada metro de comunidades forestales tropicales que se convirtió en huerta aguacatera, más de 9 metros se transformaron en usos distintos.

En conclusión: el aguacate ha sido uno de los grandes enemigos de los bosques en el sur de Jalisco, pero de casi 97 mil hectáreas deforestadas y transformadas entre 2003 y 2017, cerca de 85 mil ha no se destruyeron por su causa. Por eso la necesidad de atender todas las causas del fracaso del desarrollo rural en la región.

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Cambios de uso de suelo 2003-2017, sur-sureste de Jalisco



1. Agricultura de riego. En 2017, 52,741 hectáreas; en 2003, 36,646 ha. Gana 16,095 ha (+42%)

2. Agricultura de temporal. En 2017, 261,456 hectáreas; en 2003, 243,330 ha. Gana 18,126 ha (+16%)

3. Área urbana. En 2017, 2,149 hectáreas; en 2003, 1,267 ha. Gana 882 ha (+80%)

4. Bosque templado. En 2017, 273,532 hectáreas; en 2003, 298,460 ha. Pierde 24,928 ha (-9%)

5. Bosque tropical. En 2017, 490,990 hectáreas; en 2003, 562,736 ha. Pierde 71,746 ha (-14%)

6. Cuerpos de agua. En 2017, 8,886 hectáreas; en 2003, 4,479 ha. Gana 4,407 ha (+99%)

7. Desprovisto de vegetación. En 2017, 17,780 hectáreas; en 2003, 16,804 ha. Gana 976 ha (+8%)

8. Huertos de aguacate. En 2017, 28,833 hectáreas; en 2003, 1,260 ha. Gana 27,573 ha (+ 2,188%)

9. Invernaderos (agricultura protegida). En 2017, 3,314 hectáreas; en 2003, 278 ha. Gana 3,036 ha (+1,192%)

10. Pastizal. En 2017, 113,574 hectáreas; en 2003, 95,453 ha. Gana 18,121 ha (+21%)

11. Pradera de alta montaña. En 2017, 1,499 hectáreas; en 2003, 1,132 ha. Gana 467 ha (+41%)

12. Vegetación hidrófila (cercana a cuerpos de agua). En 2017, 3,548 hectáreas; en 2003, 4,382 ha. Pierde 834 ha (-20%)


Fuente: Estudio de cambio de uso de suelo del IIEG, 2018



jueves, 30 de mayo de 2019

“Ajustes” al polígono le quitan 53 ha al ANP de La Primavera




Se trata de tierras que adquieren alto valor por su potencial para desarrollos inmobiliarios; la Conanp “corrigió” el mapa de la zona protegida

Agustín del Castillo / El Diario NTR Guadalajara

Tras de que la errónea o insuficiente defensa jurídica del bosque La Primavera por parte de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), ocasionó en 2009, por órdenes de la justicia federal, la pérdida de “hasta 640 hectáreas” del polígono decretado por el presidente José López Portillo en marzo de 1980, el organismo federal ahora pide que los gobiernos locales respeten lo que es, de facto, un nuevo recorte: otras 53 hectáreas menos para el área natural protegida.

Si bien, es apenas una fracción, el beneficio es enorme para las pequeñas propiedades contiguas al área de protección de flora y fauna en la zona de prolongación avenida Mariano Otero, de Zapopan, en las cuales existen proyectos de desarrollo inmobiliario. La diferencia de valor entre un predio ubicado en el bosque pero fuera del polígono protegido, y tierras del área natural protegida (ANP), puede ser abismal, porque el primero está en el mercado: se estima extraoficialmente que el metro cuadrado en interior del bosque va de diez a quince pesos, y en los fraccionamientos periféricos, varía de 5 mil a 12 mil pesos: 500 a 1,200 por ciento más.

El cercenamiento culminado por orden de un tribunal colegiado en 2009, favoreció a tierras de tenencia ejidal, donde actualmente se da una desordenada urbanización con caseríos de personas de bajos recursos (Santa Ana Tepetitlán). Pero en este nuevo “ajuste” no media un mandato de juez, ni siquiera una publicación en el Diario Oficial de la Federación: la Conanp argumentó que el plano del ANP fue corregido en 2014, y el polígono resultante deja sin vigencia el que la propia dirección de La Primavera aplicaba desde el año 2000, cuando se inscribió el decreto en el Registro Público de la Propiedad tras un proceso largo de establecimiento de mojoneras y de trabajos técnicos multidisciplinarios, liderados por el entonces director ejecutivo, Salvador Mayorga Castañeda.

LA HISTORIA
El ex director explicó en ese entonces que el gabinete técnico determinó los linderos no solamente por los vértices publicados en el decreto presidencial de 1980, sino con base en las características del territorio que se recorrió completo (barrancas, lechos de ríos). La urgencia del proceso era blindar jurídicamente una ANP que permanecía precaria y bajo un alto riesgo, ante el fortalecimiento de los intereses empresariales ligados a proyectos inmobiliarios campestres y residenciales.

Muchas voces entre los propietarios reclamaban el establecimiento de mojoneras como un trabajo incorrecto, pero esto jamás derivó en juicios contra el polígono oficializado en 2000. En realidad, el conflicto volvió a brotar apenas en 2014, cuando el gobierno de Aristóteles Sandoval determinó dar vida al organismo público descentralizado Bosque La Primavera, lo que lo enfrentó con pequeños propietarios y ejidos del bosque, que ambicionaban un cogobierno del ANP.

“La Conanp hizo entonces su polígono oficial y el trabajo le arrojó diferencias con el que manejaba el bosque; consideró necesario hacerlo porque se comenzaron a enfrentar juicios de los propietarios por el tema del OPD y se necesitaba respaldar con un mapa oficial”, explica a El Diario NTR un funcionario de ese gobierno que participó en las negociaciones.

El tema no se volvió a tocar sino hasta 2018, cuando se realizaba el proceso del nuevo ordenamiento ecológico municipal de Zapopan. Una nota informativa de mayo de ese año, con copia en poder de El Diario NTR, maneja las dudas del municipio. “El límite del ANP La Primavera que se maneja en los planes parciales y el programa de ordenamiento ecológico territorial vigente corresponde al polígono oficial resultante del decreto del 6 de marzo de 1980 […] si bien, el decreto tiene deficiencias para establecer el límite del ANP, la poligonal utilizada en los instrumentos es la proporcionada por la Conanp en el año 2000 y 2005 para los trabajos de actualización de los planes p arciales de urbanización y el POETZ (Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial de Zapopan). Esa misma poligonal es la que después la dirección del ANP antes y después de conformarse como OPD ha socializado como el límite oficial”, explica.

En la descripción del límite en el decreto, “para la zona que presenta diferencias no se indica la posición del vértice 50, lo que da lugar a las diferentes interpretaciones […] La OPD La Primavera publicó un mapa informativo donde compara el límite actual del ANP contra el propuesto por la Conanp en 2015, haciendo notar la diferencia en la franja que va del vértice 50 al 56, restando la propuesta de Conanp 53.14 hectáreas al polígono original”.

Y “aunque este último polígono se puede encontrar en la página de Conanp, no se ha encontrado alguna referencia que lo oficialice; el polígono original también está para consulta en la sección de datos abiertos, pero ninguno de los dos aclara ser el límite oficial. En el ámbito jurídico no se ha encontrado alguna modificación del decreto de protección que justifique o avale el límite de 2015, eso sin mencionar que la modificación de un decreto solo puede ser para la ampliación del área a proteger, y la propuesta de 2015 le resta área al ANP; otra razón de modificación del decreto sería por orden Judicial mediante sentencia (como sí es el caso del ejido santa Ana Tepetitán)”, lo que no aplica en el caso de esa “corrección” de la Conanp.

La nota aclara que “los instrumentos de planeación en sus delimitaciones y zonificaciones consideran el polígono del 2000 y basan en este sus trazos, la UGA (unidad de gestión ambiental) de La Primavera usa este límite también y empata con los polígonos de usos de suelo de los planes parciales. El límite de la UGA de La Primavera, sin importar si usa uno u otro polígono en su delimitación, cumple la función de protección y manejo que la unidad requiere y en el caso de que se modifique o valide el límite del ANP, la OPD deberá limitarse a la administración del área delimitada por el polígono que resulte como ANP, no afectando por ello el criterio de manejo o de política de la UGA en cuestión, es decir, la OPD administra el ANP no la UGA”.

ORDENAMIENTO ECOLÓGICO
La Conanp se vio obligada a insistir ante el señalamiento de las diferencias de los polígonos por parte del ayuntamiento.

En el oficio F00.DROPC.-0498/2018, dirigido al encargado de despacho de la Coordinación General de Gestión Integral de la Ciudad de Zapopan, Miguel Ángel Vázquez Aguilar, el 4 de junio de 2018, y firmado por el director regional, Humberto Gabriel Reyes Gómez, se señala: “se han realizado diversos levantamientos topográficos den el área con GPS (geoposicionador) ´para determinar el límite preciso, el cual ha quedado acorde con los límites establecidos en el decreto de creación del área natural protegida. En alcance de lo anterior, le señalo que el polígono del área de protección de flora y fauna La Primavera no ha sido rectificado, como lo señala en su escrito, por lo que le reitero que el polígono entregado en formato shape file, mediante oficio F00.DROPC.-0311/2018 debe ser considerado como el oficial del ANP2. Y señala que está contenido en el sitio web del sistema de información geográfica de la Conanp (http://sig.conanp.gob.mx/website/pagsig/).

No obstante, la permanencia de una política a nivel de UGA no es ya competencia del organismo federal. La propuesta trabajada de ordenamiento, mantiene la zona de las 53 hectáreas al margen de los planes parciales de desarrollo urbano. El problema es que desde esa fecha, la publicación y entrada en vigor del nuevo ordenamiento ecológico de Zapopan no se ha dado, y muchas voces no descartan que se esté “revisando” una modificación a la UGA que libere ese territorio a la especulación inmobiliaria.

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Tres datos

30,500 hectáreas son las que señala el decreto de 1980 que creó la zona de protección de flora y fauna de La Primavera

De “580 a 640” hectáreas del ejido Santa Ana Tepetitlán fueron extraídas del polígono tras la fallida defensa de la Conanp contra un amparo de ese ejido zapopano

53 hectáreas, ubicadas en torno al corredor de Mariano Otero, no corresponden al polígono, aseguró la Conanp en 2018

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El ordenamiento puede proteger si se usa, advierte Curiel

Agustín del Castillo

El ordenamiento ecológico del territorio es el instrumento de gestión ambiental más potente y sólido para garantizar la conservación del patrimonio natural y generar un modelo de desarrollo adecuado en los confines de las áreas naturales protegidas, “a condición de que lo usemos”, señala el investigador del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA-UdeG), Arturo Curiel Ballesteros.

“En los años ochenta y noventa se crea la Secretaría de Medio Ambiente en nuestro país, y precisamente la modificación a la Ley General de Equilibrio Ecológico Protección al Ambiente, para hacer posible el ordenamiento ecológico del territorio, que tiene la enorme ventaja de tener características de ley, es decir, que es de cumplimiento obligatorio, y está basado el interés público constitucional; lógicamente, teníamos ahí la herramienta más fuerte para todos los proceso de gestión ambiental de este país”, subraya, en entrevista con El Diario NTR.

No cree que haya habido error en la concepción y elaboración de los ordenamientos, sino en la falta de ejecución.

“El ordenamiento se plantea desde el principio como debe ser; no debe ser contrario al ordenamiento nacional; cuando se publica, en la última versión, Jalisco aparece con la mayor cantidad de superficie bajo políticas de restauración; lo que nos obligaría, en términos del ordenamiento territorial, es implementar mecanismos para rehabilitar o restaurar mejor la vida silvestre, y en eso no hay todavía acciones que se implementen, eso es contradictorio; tenemos una política establecida que no se aplica y entonces no se aprovecha esta excelente posibilidad”, añade.

Esto, de algún modo, permite paliar el problema de sacar adelante procesos de ANP que normalmente cuentan con alta resistencia de actores, como sucede en Sierra de El Cuale, en Vallarta, o en el caso de La Primavera, donde los intereses económicos de corto plazo son un desafío para la conservación.

“Lo cierto es que sigue habiendo este desequilibrio que juega contra el objetivo mismo del desarrollo sostenible; urge que dejemos de valorar solamente la parte de la economía, hay que darle el mismo valor a lo social a lo político y lo ambiental si lo que queremos es sostener el desarrollo; todo está muy bien en el discurso, pero no se aplica”, lamenta.

“Debemos caminar a que las áreas naturales protegidas realmente se vayan reconociendo como áreas protectoras, porque eso nos da otro referente, zonas que protegen la vida, que protegen la salud de las personas; sin lugar a dudas lo que está fallando es la implementación de la política más importante, que es la del ordenamiento ecológico del territorio”, puntualiza.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Colegiado pide a SCJN atraer litigio vs Santa Anita Hill's



Agustín del Castillo/ Guadalajara. El Diario NTR

La Unión de Colonias de la Puerta Sur de la ciudad, un conglomerado vecinal que han determinado impedir el desarrollo Santa Anita Hills por sus posibles daños al bosque La Primavera, logró que el Quinto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito solicite a la Suprema Corte de Justicia de la Nación el ejercicio de su facultad de atracción en relación con el amparo directo 449/2018-1, para dirimir la polémica sobre la representación en los casos de “acción colectiva difusa”, un novedoso instrumento al que han apelado contra decisiones que afectan la salud y el ambiente.

“El hecho de que el Colegiado a la SCJN ejerza su facultad de atracción respecto de la acción colectiva difusa en contra de la empresa denominada Inmobiliaria Rincón del Palomar SA de CV, por los daños provocados al ambiente (o los que pudieran causarse) por la construcción del desarrollo denominado Fraccionamiento Santa Anita Hills, también conocido como Bosque Alto, que se desarrolla sobre un predio que forma parte del área de transición del bosque de la Primavera en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga en el Estado de Jalisco como la propia resolución señala” permitirá dirimir diversos aspectos que sientan un precedente para futuros litigios en estas materias, señaló el abogado de los demandantes, Luis Altamirano Buhr.

El tipo de acción promovida “es la acción colectiva difusa a que alude el artículo 581, fracción I, del Código Federal de Procedimientos Civiles. El derecho difuso, colectivo o individual homogéneo que se considera afectado es el derecho a un medio ambiente sano consagrado en el artículo cuatro de la Constitución Política de los Estado Unidos Mexicanos. Las pretensiones correspondientes a la acción es que se condene a la empresa demandada a la reparación de cada uno de los daños que ha causado al medio ambiente y por consecuencia a la colectividad”, refirió.
Por eso, se busca “que se declare que la construcción del desarrollo de referencia ocasionaría por necesidad o consecuencia lógica indudable, graves daños al ambiente, por solo hecho del lugar donde se pretende realizar, y por tanto, se condene a los demandados al cancelar dicho desarrollo”.

En lo general, sostiene, “los cambios en la sociedad civil ocasionan nuevos tipos de demandas y principios de acción que no pueden ser resueltos de forma efectiva por los viejos esquemas de impartición de justicia, toda vez que muchos de estos derechos ya no pertenecen exclusivamente al reino de lo privado y ejercen sus demandas en la esfera pública. Por supuesto que esta nueva dimensión no reemplaza a las anteriores, sino que agrega más diversidad a la acción social”, pues “las viejas formas parecen ser insuficientes”.

En particular, la SCJN debe aclarar diversos puntos. El primero, si con la designación del representante común en las acciones colectivas difusas, “es necesario que la demanda respectiva tenga que estar firmada por todos los miembros de la colectividad pretendida, o bien, si para ello basta con que se anexen nombramientos “a favor de determinada persona y expresan su voluntad para que se inste la acción correspondiente”.

En segundo punto, “si el artículo cinco, párrafo segundo, del enjuiciamiento civil federal, conculca o no el derecho humano de acceso efectivo a la justicia previsto en los numerales 17 de la Constitución General de la República, 8 y 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, por el hecho de establecer que no se dará curso a la demanda si el nombramiento de representante común no se hace en esta o en el primer escrito”.

Tercero: “si en las acciones colectivas como la generadora, es menester que el representante común tenga que ser parte de la pretendida colectividad o si puede ser una persona ajena”. Un cuarto punto es “si únicamente los vecinos del desarrollo materia de la acción colectiva, se encuentran legitimados para promover la demanda en comento o cualquier persona de la zona conurbada”, bajo la premisa de que el daño ambiental afecta a todos.

Finalmente, determinar “si la autoridad rectora del procedimiento tiene la obligación de prevenir a la colectividad actora para que enmiende las deficiencias de su legitimación o representación (algo similar a una ‘suplencia de queja’ que es común con ejidos y comunidades indígenas), y si esos aspectos pueden solamente demostrarse hasta la etapa de certificación o en cualquier fase del juicio”. La SCJN ya ha actuado en casos similares y ha accedido a atraer, por lo que el colegiado espera una respuesta afirmativa.

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El dato


La urbanización de Santa Anita Hills, en el cerro de El Tajo, ha sido frenada por diversas acciones jurídicas de vecinos y el apoyo de un decreto que gestionaron ante el gobierno del estado, para impedir que el bosque La Primavera siga amenazado por nuevos fraccionamientos urbanos

sábado, 11 de mayo de 2019

15% del parque estatal de arce, afectado por el fuego




Agustín del Castillo/ El Diario NTR, Guadalajara


El impacto del incendio que todavía ayer se combatía en las cañadas de El Cuervo y La Cuesta, en Talpa de Allende, para el parque estatal Bosque de Arce, podría ser considerable aunque restringido a 15 por ciento de la superficie protegida: estimaciones preliminares señalan que posiblemente la mitad de las casi 22 hectáreas por donde pasó el fuego, podrían tener impactos severos.

Oficialmente, la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial reconoce daños en la cobertura de pinos, pero vecinos de Talpa aseguran que unas tres ha son cobertura del bosque mesófilo de montaña, es decir, el macizo forestal donde coexisten los arces exclusivos de Jalisco (Acer binzayedii) y unas 40 especies de flora endémicas, amenazadas o en peligro de extinción según la norma oficial mexicana 056-SEMARNAT.

“Se deberá hacer una evaluación general de los daños y determinar las acciones a tomar para restaurar la zona, pero lo que más preocupa es el impacto del calor sobre un ecosistema que requiere humedad y temperaturas más bajas que las de la zona circundante; también se deberá ver cómo afecta que mucho del bosque de la periferia, fuera del parque, se haya quemado, porque sabemos que los bosques mesófilos de montaña requieren de un escudo de bosques que permiten mantenerlos en sombra y humedad”, dijo a El Diario NTR un técnico forestal de la zona.

El impacto fue para esa zona protegida que alguna vez se pensó debía abarcar 56 mil hectáreas, pero está reducida a 150 ha por la falta de acuerdos de los gobiernos federal y estatal con los propietarios de la zona, y en particular, con el sector forestal; pero también se vive en uno de los sectores productivos más importantes que se han potenciado en los últimos años: el del café.

Un morador de La Cuesta aseguró que los cafetales enclavados en la parte alta de esa demarcación, han padecido la presencia del fuego, lo que podría arrojar pérdidas productivas, que de por sí ya habían enfrentado complicaciones en los últimos años por la presencia de la roya del café, una plaga que apenas ha llegado a la zona, pese a que la producción del grano etíope se remonta a más de un siglo.

El incendio estaba en estatus de control la tarde de ayer, pero había otros incendios activos en el área. Hacia las cañadas del río Cuale, los afectados y, presumiblemente, los propios taladores clandestinos, demandaban la presencia de equipo aéreo, preocupados por la merma del recurso que explotan al margen de la ley (ver El Diario NTR, 28, 29 y 30 de marzo de 2019).

De acuerdo al Centro Estatal de Control de Incendios Forestales en Jalisco, la combinación de altas temperaturas (hay zonas del estado donde se rebasan 40 grados) con baja humedad y ráfagas de viento, además de la presencia de material combustible propiciado por el descontrol de la actividad forestal en muchos sitios de Jalisco, ha ocasionado el auge de estos eventos.

La tarde de ayer había activos diez incendios, que eran combatidos por 556 brigadistas de diferentes dependencias y organizaciones civiles. Se reportaban además tres incendios controlados y tres liquidados.

“En la zona sur sureste se encuentran combatiendo 18 brigadas además de dos helicópteros de gobierno del estado: hay dos incendios en San Gabriel, uno en Zapotlán el Grande, uno en Tuxpan, uno en Zapotitlán de Vadillo”; fuera de la zona, uno en Tecolotlán (sierra de Amula), uno en Cuautitlán de García Barragán (Costa Sur), uno en Talpa de Allende y otro en Atenguillo (Sierra Occidental), y uno en Mezquitic (norte).

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Incendios activos la tarde de ayer


1 Predio La Gatera / El Chayote/ El Fortín, municipio de Zapotlán el Grande

2 Predio Copala /Loma de Coa, municipio de Zapotitlán de Vadillo

3 Predio El Floripondio, municipio de San Gabriel

4 Predio Mesa del Carpintero, municipio de San Gabriel

5 Predio Agua del Cuervo, municipio de Tuxpan

6 Predio Palo Herrado, municipio de Tecolotlán

7 Cerro de la Vaca/Desmoronado, municipio de Talpa de Allende

8 Predio Escobillo, municipio de Cuautitlán de García Barragán

9 Predio El Pinar, municipio de Mezquitic

10 Predio Rancho nuevo / Tierras Blancas, municipio de Atenguillo


Incendios controlados


1 Predio El Papanton, municipio de Juanacatlán

2 Predio La Cumbre de los Arrastrados, municipio de Talpa de Allende

3 Predio El Guajolote, municipio de Bolaños


Fuente: Centro Estatal de Control de Incendios Forestales en Jalisco