lunes, 21 de abril de 2014
La ZMG desperdicia doble del agua de El Zapotillo
Es un volumen que ronda 200 millones de m3 pero las autoridades se empeñan en no aprovechar: manantiales y agua de lluvia, entre otras cosas.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
Guadalajara tiene la solución a sus necesidades de agua no a 100 kilómetros, en la presa El Zapotillo, sino en su subsuelo, con el agua de lluvia de su cuenca propia y un programa de eficiencias que permita recuperar caudales y eliminar fugas. “Y con esto se logra el doble de lo que nos prometen”, asegura el consultor hidráulico Arturo Gleason Espíndola.
El investigador consideró inaceptable el saldo de tres pueblos amenazados de inundación, y una región, Los Altos de Jalisco, en riesgo de colapso, por la extracción de agua para dos megaciudades que de ningún modo utilizan el agua de forma ejemplar, que subsidian el recurso para grandes negocios industriales y comerciales, y que no han construido una cultura del agua basada en el uso racional de sus habitantes.
Gleason Espíndola señala los puntos no considerados en las políticas de dotación y manejo del agua en Guadalajara: hay al menos 30 manantiales cuyo volumen estimado es de 522 litros por segundo, lo que genera una fuente de 16.5 millones de metros cúbicos al año, equivalente a casi 20 por ciento lo que se espera guardar en El Zapotillo para Guadalajara.
En paralelo, el académico cuestiona la gravedad de que las autoridades municipales y estatales permitan la urbanización –los negocios privados en corto plazo- de las zonas de recarga del acuífero metropolitano, no sólo porque se pierde agua para recarga, sino porque se torna más peligrosa la ciudad con inundaciones.
Es justamente el agua de lluvia el segundo caudal desperdiciado. Por sí sola, resolvería todas las necesidades presentes y futuras, pero Gleason Espíndola no pide tanto.
Cada año caen en lluvia alrededor de 318 millones de m3, el triple de lo que se almacenará para la ciudad en El Zapotillo. “Si aprovecháramos 10 por ciento de ese volumen, sería como contar con una nueva presa Calderón llena, cada año, para las necesidades de la urbe”. Se trata de aproximadamente un tercio del caudal del vaso artificial alteño.
De ahí se pasa a dos grandes zona de desperdicio neto: en los domicilios y en la red. En el primer caso, habla el científico de la urgencia de hacer cambio masivo de escusados, pues predominan los de 16 litros y son responsables de casi 40 por ciento del consumo doméstico. Reducirlos a equipos ahorradores de apenas cuatro litros, y utilizar mingitorios que no requieren agua, y regaderas de bajo consumo –para pasar de trece a cinco litros por segundo- genera cuantiosos ahorros: de 284 millones de m3que la ciudad consume en un año, 113.6 millones de m3 se van en uso sanitario. El cambio reduce a la mitad ese costo, es decir, 56.8 millones m3 ahorrados, equivalentes a casi 60 por ciento de lo que El Zapotillo le almacenará a Guadalajara.
En estos tres grandes capítulos, la captación y el ahorro ya habrían resuelto el déficit metropolitano, sobradamente: 104 millones de m3 contra 96 millones de m3 guardados en El Zapotillo. Pero hay una cuarta vertiente que demanda inversión: las fugas. Si se parte de cifras que son de 40 a 30 por ciento de pérdidas en la red, Gleason ve un enorme potencial. 113.3 millones de m3 (si se trata de 40 por ciento) o 85.2 millones de m3 (si es 30 por ciento). Más allá de controversias, hay un enorme margen de oportunidad para recuperar aguas, no dañar cuencas ajenas y establecer una ciudad modelo por bajo consumo de agua. “Pero la lógica de los negocios es otra distinta a la de la sustentabilidad”, señala el especialista.
Claves
Las cifras
- Guadalajara utiliza aproximadamente 284 millones de m3 de agua para sus necesidades, esto es, 9 m3 por segundo, y demanda 3 m3 por segundo más para resolver su déficit actual
- Según el proyecto oficial, la presa El Zapotillo le almacenará esos 3 m3/seg o 94 millones m3/año< - ¿No valdría la pena mejor…? - Recuperar 0.5 m3/seg o 16 millones de m3/año de más de 30 manantiales
- Recuperar 3.5 m3/seg o 113 millones de m3/año de fugas, con esta acción cubriría sobradamente lo que ofrece Zapotillo
- Captar del agua de lluvia 1 m3/seg o, 32 millones de m3/año
- Ahorrar 1.8 m3/seg o 56.8 millones de m3/año con cambios de WC en la ciudad
- Así, total de caudales recuperados sin El Zapotillo = 6.8 m3/seg, o 215.8 millones de m3/año
Fuente: Gleason Consulting
lunes, 14 de abril de 2014
Chapala, crisis inducida por gobierno para justificar grandes obras
Tres expertos desmenuzan la “parte oculta” del discurso de crisis, y lo ven como una “burda” justificación para los megaproyectos de El Zapotillo y El Purgatorio
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO
La del lago de Chapala no es sólo una crisis meteorológica recurrente en una cuenca con lluvias erráticas; es una crisis inducida por los mismos funcionarios estatales que ahora alarman a la sociedad con la advertencia de un descenso drástico de niveles que afectará a Guadalajara como usuario, en busca de legitimar socialmente la construcción de las megapresas del río Verde, lo cual está plagado de medias verdades y grandes mentiras, coinciden tres expertos en el tema por la Universidad de Guadalajara.
Se trata de Manuel Guzmán Arroyo, director del Instituto de Limnología, y de los investigadores Arturo Curiel Ballesteros, del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA), y Arturo Gleason Espíndola, del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD).
Los tres advierten a MILENIO JALISCO que un pronóstico como el que dio a conocer el director de la Comisión Estatal del Agua (CEA), Felipe Tito Lugo Arias, no puede ser más que una simple previsión que deberá confirmarse a lo largo de los temporales de 2014, 2015 y 2016; ello no significa que deban construirse fatalmente las presas El Zapotillo y El Purgatorio, pues poco se ha hecho por controlar los usos de agua en la cuenca del lago, en racionalizar los consumos en las ciudades y en proteger las zonas de recarga.
Así, parece que el catastrofismo es la gran justificación para un negocio de grandes proporciones.
De hecho, el futuro del lago de Chapala está ligado al interés de Guadalajara, por lo que “vender” los nuevos proyectos para evitar que se extraiga agua del lago es tramposo y poco probable. “Mientras Chapala sea necesario para Guadalajara tenemos la posibilidad de que exista, de lo contrario, pues se le va a desecar y ya”, advierte Guzmán Arroyo.
“La crisis la está provocando el propio gobierno, resulta que están dejando los controles y siembran en la zona del lago, adentro de la zona federal, y para evitar que los terrenos se inundaran, le sacaron agua al lago; incluso tienen bombas con más capacidad de extracción de agua que el acueducto Chapala-Guadalajara […] me parece que lo que dice el gobierno es una estrategia para hacer obra; El Zapotillo es realmente para Guanajuato y no para Guadalajara, y a cambio de eso el gobierno de Guanajuato no deja pasar agua al río Lerma; es una crisis totalmente artificial”, agrega el académico.
- Entonces el discurso de la Conagua y del gobierno del estado es ilógico…
- Es totalmente contradictorio; ellos van por las obras; si son costosas, si sirven o no sirven, ya no les importa, se hizo la obra y se cobró; el problema es que no hay cumplimiento de las leyes, no hay cumplimiento de los acuerdos nacionales, está el acuerdo Ramsar, el de protección de las aves migratorias, y no se respetan [...] si no vemos a este país de un modo distinto al de los puros negocios, pues estamos mal…
Por su parte, Curiel Ballesteros advierte que el terreno de los pronósticos es resbaloso en el caso de la cuenca Lerma Chapala, “algo que ha prevalecido en los últimos 20 años han sido las anomalías climáticas, están sucediendo cosas en las que no se pudo haber hecho una predicción precisa, lo que obliga a tomar con mucho cuidado cualquier pronóstico que se haga”.
- ¿Entonces estamos en el afán de justificar la construcción de obras?
- Eso es algo que se ha venido dando desde hace mucho tiempo en Jalisco, y hay dos argumentos que se presentaron en el pronóstico que me parecen que requieren de una mayor precisión: que va a ser una crisis similar a la que tuvo el lago entre los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, pues hay que considerar que esas condiciones no son las actuales; hay cuatro tipos de sequía: meteorológica, agrícola, hidrológica y socioeconómica, y lo que está sufriendo más el lago de Chapala no es precisamente la meteorológica […] lo que más afecta en el caso de Chapala es el cuarto tipo de sequía, socioeconómica, que es en donde tú disminuyes las ofertas de lo que debería de llegarle al lago, y aumentas las demandas; no es un asunto de la parte climática, como fue en 1955, sino que ahora tenemos esta condición de que cae menos al lago por reducir tremendamente al tributario principal, que es el río Lerma, y por otro lado una demanda que no está controlada.
- Dicen que se hacen las obras para salvar a Chapala…
- Es que el razonamiento más inteligente sería decir, sí vamos a seguir usando Chapala, porque el uso humano es el que da más valor, porque es la mejor herramienta que tenemos para gestionar la buena salud, para la conservación de este sitio Ramsar, la mayor justificación para tener a ese lago vivo, es justamente la que le da tomar agua para Guadalajara; lo inteligente sería tratar de hacer una evaluación donde se sepa cuál es el caudal que debe de haber en el lago, el que debe de llegar, para que permanezca […] las que primero debieran limitarse para salvar al lago serían las aguas de uso agrícola, que son las que generan mayor demanda y mayor pérdida […] creo que el vínculo entre Chapala y Guadalajara no se debe perder, ni utilizar como un argumento a favor o en contra según el interés, en términos de construcción de obras de infraestructura.
Gleason Espíndola coincide con sus dos colegas. “Yo creo que ese discurso de que Chapala se va a acabar y de que por eso debemos hacer megapresas, no es el más adecuado; desde el punto de vista científico, académico, es una política basada en aumentar la oferta, sobre los costos sociales y ambientales que lleve esto, y ahí brilla por su ausencia el discurso del recurso bien cuidado, de la conservación, de la cultura del agua […] coincido en que estamos en una crisis de agua, en la ciudad, en el estado, en el país, pero la manera en que se está enfrentando no nos da opción, más que de aumentar la oferta, sin considerar los rezagos que hay en infraestructura, los rezagos que hay en cuanto a la conservación, y sobre todo el rezago que hay en el aprovechamiento de los caudales, de las aguas que tenemos ya en la ciudad”.
- ¿Es realmente viable el prometer no tocar Chapala después de construir El Purgatorio y El Zapotillo, realmente esa es la intención?
- No, yo creo que es una postura exagerada; con todo respeto, eso fue lo que se dijo en el discurso de Arcediano, y la prueba es que ni se hizo Arcediano, y que Chapala sigue siendo bondadoso con Guadalajara; lo cierto es que Chapala tiene un papel fundamental en la ciudad, y en lo que nosotros podamos recibir del lago, podríamos sacarle menos, pero dejarle de sacar totalmente yo no creo que sea viable, recordando que la infraestructura está acomodada y está construida para recibir agua del lado sur de la ciudad.
- ¿Si no hacemos presas nos vamos a quedar sin agua?
- Es un chantaje, y lo digo categóricamente; creo que al gobierno estatal le está haciendo falta profundizar más, porque también descalifica el discurso de la sustentabilidad hídrica de un plumazo; no han estudiado a profundidad cuánto nos podríamos ahorrar los tapatíos si bajáramos los consumos, si cambiáramos los dispositivos de las regaderas, el de las cisternas, si hubiera una política de tandeo justa; porque yo lo que estoy viendo es que ellos están quitando el agua sobre todo a partes marginadas, y por ejemplo las lavadoras de carros siguen funcionando, los ricos siguen teniendo sus campos de golf a todo lo que dan.
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Claves
Los detalles de cómo se fabrica una crisis
- Felipe Tito Lugo Arias, actual director de la CEA, encabezó en la Comisión Nacional del Agua el proyecto para la sobreelevación de la presa de Solís, en Guanajuato, la cual es, desde mediados de los años setenta del siglo XX, la mayor de la cuenca y la que más agua retiene para el lago
EL PRONÓSTICO
- El pasado 3 de abril, Lugo Arias indicó que desde el año 2011 el lago no ha podido recuperar el líquido que pierde durante la temporada de estiaje. “De continuar esta tendencia, este 2014 se pronostica que Chapala tendría una pérdida de un metro con cinco centímetros, lo cual representa un descenso de mil 25 millones de metros cúbicos y sólo podría recuperar 60 centímetros en el temporal de lluvia, lo que ubicaría al lago en la cota 93.60”
- Para 2015, “el pronóstico estima un descenso de un metro con 35 centímetros, ubicando el lago en la cota 92.25, con un almacenamiento de dos mil 62 mm3 y con tan sólo una recuperación de 60 centímetros. A este nivel se establece el límite del convenio de distribución de aguas”
- En el año 2016 “se estima un descenso de un metro con 35 centímetros, situación que colocaría al lago en la cota 91.50, con tan sólo un almacenamiento de mil 455 mm3. De presentar este panorama, no debe extraerse más agua de Chapala para Guadalajara, ya que a este nivel, la concentración de contaminantes es peligrosa y la calidad del agua disminuye”
LA CRISIS
- Fue precisamente durante los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo cuando la cuenca Lerma se llenó de obras hidráulicas que retuvieron la mayor parte de las aguas que fluían por la cuenca y gestaron, con las sequías posteriores, la gran crisis del lago de los años ochenta y noventa
- En 1970, las zonas de irrigación de la cuenca Lerma no rebasaban 200 mil hectáreas, a finales de esa década se acercaban a 800 mil ha. El uso agrícola es el más dispendioso: desperdicia 50% del agua que consume
- Entre los usos de agua que ciclo con ciclo se autorizan por parte del consejo de cuenca Lerma-Chapala, 85% del recurso se destina a la agricultura. Los 240 millones de m3 que puede extraer Guadalajara (aunque no lo hace, su extracción promedia 190 millones de m3) son de 9% a 6% de la extracción total del agua en la cuenca
- El uso público-urbano es el prioritario según la Ley de Aguas Nacionales, pero el uso agrícola es el más subsidiado: no paga un peso por el uso de agua y recibe los más altos subsidios para bombeo por parte de la Comisión Federal de Electricidad
- El ambientalista Iván Restrepo ha calificado a los expertos de la Conagua “ingenieros tubito”, pues considera que todos los problemas del sector los quieren resolver con tecnología con base en agua, en motores de bombeo y en tubos. Por ello, el sector agua tiene una enorme deuda con la sostenibilidad: el último medio siglo se deforestaron la mitad de los bosques de la cuenca Lerma y las autoridades no hicieron nada para evitarlo… más que meter presas, motores de bombeo y tubos
FUENTE: CEA / investigadores de la UdeG
sábado, 12 de abril de 2014
La triste historia del puñado de ancianos contra el progreso
Los moradores de Temaca están dolidos porque piensan que el gobernador Aristóteles Sandoval prefirió sacrificarlos a favor de los grandes intereses de un megaproyecto.
Agustín del Castillo / Temacapulín, Cañadas de Obregón. MILENIO JALISCO
En su enfrentamiento de nueve años contra un puñado de ancianos que han defendido, en las condiciones más hostiles, la permanencia del centenario poblado de Temacapulín, el sector oficial del agua parece que esta vez asestó un golpe de nocaut, al dictaminar hace dos días, como si fuera palabra divina, que la presa El Zapotillo se construirá —“para seguridad de los habitantes”— a 105 metros de altura, lo que significa que aún contra la voluntad de los rebeldes, la ley humana reubicará su comunidad y la ley física les inundará este recinto rodeado de imponentes acantilados, de por sí hijos de la paciencia milenaria del agua.
En está versión de la historia, es el adiós a los famosos balnearios de aguas termales y al emblemático Cristo de las Peñas, rinconcitos alteños que sólo sobrevivirán en el inquieto poema del padre Plascencia.
La rudeza de la acción, legitimada en la víspera por un sorpresivo comunicado del gobierno de Jalisco, se advirtió en los rostros cansados y agrios de decenas de moradores que la tarde de ayer, mientras el sol languidecía entre la cantera que será ruinas, se dieron cita en la plaza, a esperar inútilmente a que el gobernador Aristóteles Sandoval —quien alguna vez les prometió, vía Twitter, que Temaca sobreviviría—, abriera un espacio en su apretada agenda, tomara un raudo helicóptero y se presentara por unos minutos, con su traje Hugo Boss, su voz pausada y su peinado engominado, para darles la ansiada explicación, esa verdad que nunca se regatea a los condenados.
En realidad, sabían que no acudiría. Una breve y áspera entrevista entre el mandatario y el vocero de los quejosos, el padre Gabriel Espinoza, por teléfono celular, poco después de las diez de la mañana, frente a la residencia oficial en Guadalajara —esa Casa Jalisco que en días de campaña el candidato prometió que tampoco iba a serlo—, selló el destino. Sandoval les mandó una camioneta e invitó a cuatro de ellos a palacio de gobierno, para platicar, tomarse alguna foto y si los convencía, llevarlos a la rueda de prensa en que explicaría la decisión de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), que debía acatar. El cura se negó porque sus representados, indignados, no quisieron prestarse a una especie de “legitimación” de un diálogo que nunca les pareció más inútil.
En esos hechos matutinos, los manifestantes, acompañados de sus fieles aliados de las organizaciones civiles que los respaldan e inyectan juventud a su lucha desigual, hicieron una especie de clausura de la finca de la colonia Providencia, leyeron un comunicado como agraviados por los votos violentados, y emprendieron el regreso a la tierra donde han nacido hace 50, 60, 80 años; ese pueblo empedrado donde la basílica y las arcadas son de cantera rosada, las calles lucen desiertas, las bardas portan recordatorios para la profanación desarrollista, y los muertos duermen en un cementerio enjuto y parduzco elevado en el horizonte, por encima de las vegas de su río Verde, un río que alguna vez albergó historias felices.
Allí en la plaza, la colección de promesas y de fastidios de nueve años: un ex gobernador Ramírez Acuña que pide la presa para León donde no se perturben poblaciones; un Antonio Iglesias (ex Conagua) que ofrece lanchas para que no se ahoguen o se admira de la vieja iglesia y dice como tapatío que qué esperanzas de que la derriben, o por el contrario, que espera que lo hagan —la frase es, a fuerza de revisarla, oscura—; y estelar, la famosa promesa de Aristóteles, no el de Estagira, sino el de la colonia Independencia: “no vamos a inundar Temacapulín”.
Aunque hay dolor, se echan porras: “Temaca vive, la lucha sigue”; “ríos para la vida, no para la muerte”, canta en primera estrofa doña Abigail Agredano, la presidente del Comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo —los otros dos poblados que acompañan la tragedia—; el coro termina como en la letanía del rosario, apelan al Señor de las Peñas y a la virgen de los Remedios, como si sólo una taumaturgia fuera remedio y coto eficaz para el negocio del agua que se gesta en estas barrancas, y cuyos alcances rebasan ampliamente este paraje olvidado de Cañadas de Obregón, para atentar contra la salud de toda una región productiva: la meseta semidesértica conocida como Los Altos de Jalisco, que encabeza la producción de proteína animal en todo el país, que es pionera en migración a Estados Unidos y que algunas veces ha encendido rebeliones contra sus opresores.
Los postrados se engallan: lamentan la decisión “unilateral” del gobierno de Jalisco y anuncian acciones enérgicas en el ámbito legal y político a nivel nacional e internacional para reclamar los derechos que les niegan. Dos de los extrañamientos principales: ¿por qué Sandoval Díaz fungió como vocero de la Conagua? ¿Por qué arriesga un desacato ante una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación?
Hay otra versión posible de la historia, en que su aferramiento a la tierra se impone, las jaculatorias del viernes de Dolores siguen a los peregrinos del Cristo aparecido en las rocas, las aguas telúricas brotan en los sitios de recreo, y el río fluye silencioso debajo del camposanto a donde muchos acudirán para el sueño eterno.
jueves, 6 de marzo de 2014
La Primavera tiene más de 800 dueños
El gobierno del estado, al menos 421 propietarios privados y cerca de 400 ejidatarios de once núcleos agrarios poseen en sus manos el destino de la zona protegida
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO
El bosque La Primavera está protegido por un solo decreto presidencial, que data de un día como hoy, hace 34 años. Pero los dueños de la serranía que aporta los más valiosos servicios ambientales para la zona conurbada de Guadalajara son variados y han crecido en número, hasta alrededor de 800, ante la baja del valor especulativo, fundamentalmente inmobiliario, de esta tierra.
Lo contradictorio es que muchos de los nuevos poseedores esperan la oportunidad de establecer al menos una construcción pese a que ello va en contra de la misión fundamental del decreto, de proteger la vida silvestre y los servicios ambientales.
Las tentativas de edificaciones irregulares al interior del bosque podrían andar arriba de 100 por año, sobre todo en el caso de asentamientos humanos irregulares de la periferia, según estimaciones no oficiales. La gran cantidad de detentadores de derechos también permite atisbar la complejidad de los acuerdos necesarios para fortalecer la institucionalidad en la zona protegida, donde se ha estrenado en funciones un organismo público descentralizado (OPD) del gobierno de Jalisco, que es rechazado por voceros de las dos tenencias de la tierra dominantes: ejido y pequeña propiedad, aunque sin la certeza, en el caso de los privados, de que esa vocería tenga el aval de los cientos de propietarios registrados.
Según el decreto de 1980, el polígono protegido abarca 30,500 hectáreas, pero los intentos de ubicar las mojoneras de los linderos se toparon con problemas desde hace más de una década, lo que llevó a afirmar que “no tiene cierre” dicha superficie protegida.
Un ejercicio de la Dirección Ejecutiva del bosque, realizado durante los últimos meses en los archivos e instrumentos públicos disponibles: las direcciones de catastro de los cuatro municipios, el Catastro estatal y el Registro Público de la Propiedad, cuyos resultados fueron solicitados por MILENIO JALISCO, pone nombre y apellido en una parte sustantiva de la tierra, hasta identificar plenamente 126 propiedades que se extienden sobre 7,390 ha, menos de la mitad de la superficie de la pequeña propiedad, y consignar otros 295 nombres que podrían arrojar la nómina casi completa, que totaliza en 421 predios y unos 400 dueños privados.
Históricamente, el gran propietario del bosque fue Jorge Dipp Murad, empresario tapatío ya fallecido, cuya propiedad rústica podía equivaler a una tercera parte del bosque, pero perdió ante deudas fiscales –debió entregar casi 5,500 ha al gobierno federal como pago de esos débitos-, además del fracaso que le significó el decreto federal de protección, que frenó su ambicioso proyecto inmobiliario denominado Ciudad Primavera, con residencias campestres, campos de golf y un pequeño aeropuerto.
No obstante, Dipp Murad, junto con el también fallecido Cástulo Romero, presentaron el frente opositor y crítico de las acciones de conservación en la zona, realizadas primero por la Universidad de Guadalajara, y luego por el gobierno del estado, que recibió la responsabilidad de aplicar el decreto proyectos como efecto de sucesivas firmas de convenios de coadministración con el gobierno federal, el primero de 1995, y que se ha prorrogado hasta la fecha.
En ese enfrentamiento se dio el proceso de “atomización” de la propiedad: a diversos particulares, empresas inmobiliarias, escuelas y universidades, se les dio la opción de poseer un pedazo de tierra en La Primavera para sus ambiciones materiales o sus utopías privadas. “Estos señores, los antes grandes propietarios, fueron fragmentando sus bienes inmuebles con donaciones que en última instancia buscaban aliados para presionar al gobierno a flexibilizar el decreto y permitir usos de la tierra no previstos”, señala un ex funcionario. El resultado es el mapa complicado de dueños que actualmente se trata de completar.
La tenencia ejidal se determina con menos complejidad con los expedientes de los once ejidos ante el Registro Agrario Nacional (RAN), pero por tratarse de propiedad social, hay derechos de un gran núcleo de campesinos cuyo número varía de ejido a ejido, y cuyo total podría andar también en cerca de 400. Los ejidos, como en el resto del país, han sido receptores de buena parte del crecimiento irregular de vivienda en La Primavera.
La tenencia ejidal es la que ha tenido más éxito en la lucha contra el decreto, ante el amparo que logró sacar adelante el ejido Santa Ana Tepetitlán entre 2001 y 2007, con lo que quedó fuera de la zona protegida. Los diez ejidos restantes, que buscan más espacio en la toma de decisiones y que les lleguen los recursos en compensación de su trabajo protector del bosque, se comprometen actualmente a no impugnar el decreto del presidente José López Portillo, sin cesar en su exigencia de coadministrar el área protegida.
Así se llega al único gran propietario que queda en el bosque: el gobierno de Jalisco, beneficiario de los terrenos pagados por Dipp, y comprador del predio Agua Brava hace más de quince años, lo que le da más de 18 por ciento de la propiedad del área. Única zona pública en un laberinto de predios e intereses que el nuevo OPD tiene el deber de ordenar.
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LOS DUEÑOS
El bosque La Primavera sólo posee un propietario de gran superficie: el gobierno de Jalisco, que posee un conjunto de predios que suman 5,736.4 hectáreas, derivados de diversos procesos de adquisición, de los cuales, el más importante es una donación del gobierno federal durante el gobierno de José López Portillo (1976-1982), recibida a su vez en pago de impuestos que adeudaba el propietario Jorge Dipp Murad
La tenencia privada posee 16,507 hectáreas del bosque La Primavera, esto es, 53.88 por ciento de la superficie total, dividida en 421 predios de diversos tamaños, de los cuales, solamente 126 están plenamente identificados con superficie específica en el Registro Público de la Propiedad (RPP), de acuerdo a una investigación exhaustiva realizada por la dirección general ejecutiva del bosque. 295 propietarios más no tienen bien identificada la superficie que detentan en lo individual. Aquí los principales resultados:
Los grandes propietarios. Estos son los que poseen arriba de 500 hectáreas de bosque, con la aclaración de que todos califican legalmente como pequeña propiedad: Esperanza Barragán Pérez y Codueños, 1,112 hectáreas; herederos de Cástulo Romero Valencia, 1,098 hectáreas; Familia Romero Bertrand, 808.9 ha (Guillermo, 542.7 ha, Carlos Alberto, 5.18 ha; Flora, 261 ha); Juan Diego Covarrubias, 696.5 ha
Propietarios de 500 a 100 ha. Margarita Velazco Aceves, 357.8 ha; Marcela Patricia Gallo González, 355.9 ha; Óscar Ohrner Chapa, 317.25 ha; Georgina Isabel Uribe Reyes, 240 ha; Enrique Arellano Muro, 233 ha; Salvador Baeza Anaya, 217 ha; Manuel Pelayo Topete, 163.5 ha; José Luis Merchant Ovando, 160.8 ha; Ramón Sánchez Enríquez, 139 ha; Guillermo de Jesús Padilla Avilés, 136.6 ha; Alejandra Romero de la Rosa, 112.75 ha; Laura Graciela de la Torre Jiménez, 111 ha; María Virgen Godínez, 102 ha
Propietarios de 100 a 20 ha.Ramón Barba Loza, 87.4 ha; Eduardo Damy Gómez, 85.8 ha; José de Jesús Muñoz Gutiérrez, 67.75 ha; María Ramírez Suro, 67 ha; Inmobiliaria y Desarrollos La Prima, 46 ha; Antonio Vázquez Cruz, 40 ha; Apoyo Inmobiliario del Colli SA, 38 ha; Ingeniería Termodinámica SA, 29.32 ha; Salvador Veytia Orozco, 28.3 ha; Eustolia Martínez Ramírez, 28.12 ha; Francisco Rivera, 25.4 ha; Banco Bilbao Vizcaya México, SA, 23.14 ha; Juan García Paniagua, 22.05 ha; Alejandro Covarrubias, 22 ha
De los 295 propietarios cuya superficie registrada no ha sido localizada, destacan los siguientes nombres: Alejandro Gallo González (propietario principal del fraccionamiento El Roble), Eduardo Gallo Valdivia, Eric Coufal, Eva Arce Pérez de Velarca, Fernando Gallo Pérez, Guillermo Romero Valencia, Ignacio Novoa, Jesús Rodríguez Morquecho, J Guadalupe Gallo, Jesús Rodríguez Barba, y varios de los nombres más arriba identificados pero cuyos predios no están determinados en la investigación
El resto de la superficie del bosque, 7,839.71 ha, corresponden a propiedad de régimen social o comunal (ver tabla anexa), más 552.3 ha que fueron excluidas del régimen de protección como resultado del juicio de amparo 413/2001 promovido por autoridades del ejido Santa Ana Tepetitlán, confirmado en la revisión 465/2007 por la justicia federal. De este modo, La Primavera se extiende sobre 3,083 ha, aproximadamente, en la actualidad
Fuente: dirección ejecutiva del Comité Técnico para la Administración del Bosque La Primavera
miércoles, 5 de marzo de 2014
En río Blanco no se tratan 4/5 partes de sus desechos
Un diagnóstico preliminar de la CEA revela la necesidad de construir 127 km de colectores y ampliar plantas de tratamiento existentes en la zona.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO
Río Blanco, la cuenca que cubre el norte de la zona conurbada de Guadalajara, en Zapopan, alberga casi 300 mil habitantes y fue el sitio de la primera planta de tratamiento de aguas negras de la ciudad, que data de 1994. Sin embargo, cuatro quintas partes de sus desechos van crudos a la cascada Cola de Caballo y contaminan el río Grande o Santiago.
“Tenemos un problema grande mientras no se resuelva ese tema, tanto por las aguas que vienen sin tratar por el río como toda la contaminación de arroyos y de manantiales como consecuencia del descuido con el vertedero de Picachos; hemos visto cómo árboles se enferman y mueren aunque tienen agua abundante, por lo que pensamos que se trata de aguas contaminadas, se debería revisar todo y hacer un saneamiento integral”, opina Juan Manuel Barrera, pequeño propietario e incipiente empresario ecoturístico en la zona contigua a Ixcatán.
De este modo, de alrededor de 700 litros por segundo generados en los asentamientos humanos en el caso específico de río Blanco, la planta que opera el SIAPA, que fue modernizada entre 2003 y 2005, sólo sanea un máximo de 150 litros, lo que significa una capacidad totalmente rebasada y un problema sanitario para los poblados de la parte final de la cuenca, reconocen Trinidad Martínez Sahagún, superintendente de saneamiento de la unidad ejecutora del proyecto de agua y saneamiento de la ciudad, y Luis Aceves Martínez, director de operación de plantas de tratamiento, ambos de la Comisión Estatal del Agua (CEA).
“Lo que pasa es que esa zona, al igual que El Ahogado, se desarrolló tremendamente, entonces fue un boom poblacional y quedó totalmente rebasada la planta que allí existe; estamos revisando los datos para precisar las obras que hay que realizar para captar toda el agua negra y sanearla”, subraya Aceves Martínez.
De forma preliminar se le pretende inyectar 695 millones de pesos, lo que incluiría construir 127 kilómetros de colectores, ampliar la planta, rehabilitar o construir nuevas como la de la zona de San Isidro, que también está obsoleta, y fortalecer el proyecto de agua de reutilización que tiene el SIAPA en la zona y que entrega aguas tratadas de alta calidad para áreas verdes y usos sanitarios en empresas como Flextronics, el cementerio Recinto de la Paz y el fraccionamiento Valle Real.
Aquí es muy importante no solo resolver una problemática que se tiene, sino llevar un proyecto de manera integral, es decir, no sólo ver la atención a la demanda ciudadana que existe, sino prever cómo se dará el crecimiento a futuro; también se debe buscar resolver varios problemas a la vez, como es el agua para reutilizar la generación de biolodos como mejoramiento de suelos, que es un mercado interesante porque hay crisis de suelo fértil, o la generación de energía eléctrica para operar las plantas, lo que permite reducir costos de saneamiento y además ayuda a evitar emisiones de gases de efecto invernadero en estos tiempos de cambio climático”, añade Martínez Sahagún.
En Zapopan se ha instalado ya un comité para lograr el saneamiento completo de la cuenca. La CEA discute con el SIAPA y las autoridades municipales las obras necesarias y el modo de financiarlas. “Seguimos en la fase de diagnóstico, pero pronto tendremos el mapa completo para definir a detalle las obras que se deberán ejecutar para resolver el problema”, agrega.
La barranca del río Santiago, enclavada en Zapopan, es área natural protegida decretada por el Congreso del Estado desde 2006, pero ese estatus no ha llevado hasta ahora a detener el proceso de deterioro creciente por los vertidos de aguas contaminadas en la zona.
martes, 4 de marzo de 2014
Falta invertir 46% para culminar saneamiento
Prometieron que Aguaprieta y El Ahogado resolvían todo, y casi… a condición de que se invierta casi otro tanto de lo que se aplicó entre 2006 y 2012
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO
En la Administración de Emilio González Márquez, se hizo una inversión récord en tratamiento de aguas negras para la zona conurbada de Guadalajara: casi 5,900 millones de pesos que permiten tener hoy en operación dos macroplantas, El Ahogado y Aguaprieta (esta última, en fase de estabilización). Fue insuficiente, hoy apenas se rebasa 70 por ciento de agua tratada.
La que falta, alrededor de 30 por ciento, será casi tan caro de sanear como el volumen original, pues quedan pendientes unos 200 kilómetros de colectores, la ampliación de la macroplanta de El Ahogado, edificar nueve plantas al interior de la mancha urbana y unos 36 fuera, además de ciertas modernizaciones para aprovechar que, en El Ahogado, se tiene la oportunidad de reutilizar el agua para industrias, comercios y áreas verdes. De este modo, alcanzar el saneamiento integral para la ciudad y la región circundante, que tributa al río Santiago, obliga al gobierno de Aristóteles Sandoval Díaz a invertir casi lo mismo: 5,109 millones de pesos.
Los colectores, lo principal de esta gran inversión, se distribuyen del siguiente modo (ver mapa anexo): doce kilómetros en la cuenca de El Ahogado, más de 60 km en las cuencas del valle de Atemajac y 127 km en la cuenca del río Blanco, así como al menos cinco sistemas de bombeos.
LOS DETALLES
Esa es la gran estimación de inversión que tiene la Comisión Estatal del Agua (CEA), cuyos detalles ofrecieron a MILENIO JALISCO Trinidad Martínez Sahagún, superintendente de saneamiento de la unidad ejecutora del proyecto de agua y saneamiento de la ciudad, y Luis Aceves Martínez, director de operación de plantas de tratamiento.
La gigantesca inversión, que actualmente está en fase de gestión, se desglosa en grandes cifras del siguiente modo: 547 millones de pesos para rehabilitar, ampliar y construir 36 plantas de tratamiento que limpiarían 940 litros por segundo de aguas negras que hoy caen al Santiago. Las principales localidades son Ocotlán, Arandas, Poncitlán, Atequiza-Atotonilquillo, Santiago Totolimispan, Zapotlán del Rey, San José de Gracia, Ixtlahuacán del Río, Cajititlán (cuenca cerrada) y Tlajomulco de Zúñiga, todas en la ruta del gran río que nace en Chapala y de su primer tributario importante, el río Zula.
De este modo, los otros 4,562 millones se aplican directamente en obras para la capital del estado.
1,561 millones de pesos para la cuenca de El Ahogado, incluidos 300 millones de la ampliación de la planta (que crecerá su capacidad de 2,250 a 3,000 litros por segundo) –ver detalles en la edición de este diario del pasado 1 de marzo de 2014-.
2,306 millones de pesos para la cuenca de San Juan de Dios-Atemajac, el asentamiento original de la ciudad que alberga 80 por ciento de la población. Esto incluye 671 millones para 20.5 kilómetros de colectores y un bombeo de la zona de El Vado, en Tonalá; 229 millones para hacer 30 km de colectores de la zona de la barranca de Oblatos, que va de la colonia Jalisco, al oriente, a Huentitán, al poniente, incluidos cuatro bombeos, y 1,313 millones para la construcción del túnel colector que paralelo al periférico oriente, intercepta las aguas de cuatro subcuencas: Coyula, San Gaspar, Osorio y San Andrés, así como 95 millones de pesos para 900 metros del colector López Mateos, al poniente de la ciudad.
“Aguaprieta limpiará una cuenca donde la densidad de población está al tope, con excepción de la zona de El Vado, una zona donde se ha desarrollado vivienda y sus vertidos van directos al río, y deberemos colectarlos y bombearlos hacia el túnel colector […] y como este túnel va sobre el trazo del periférico, todo lo que se ha desarrollado hasta la ceja de la barranca tiene el mismo problema, todas las descargas se van al río por gravedad, entonces son los 30 km más y los bombeos a que hacemos referencia”, explicó Martínez Sahagún.
El colector de López Mateos es un pequeño tramo pendiente para lograr la interconexión completa la red de colectores del poniente de la ciudad, a la altura del Country Club, poco antes del arroyo de Atemajac.
Finalmente, e deben invertir 695 millones de pesos –el dato todavía es preliminar- para sanear la cuenca de río Blanco, que abarca la parte norte de la metrópoli.
De este modo, el saneamiento total implica una inversión histórica lo largo de dos administraciones de gobierno por al menos 11 mil millones de pesos, y casi 45 por ciento siguen pendiente en la actualidad.
Sin estas obras pendientes, el saneamiento seguirá fallido, pues seguirán con vertidos de casi tres mil litros por segundo de agua negra mientras se tratan poco más de siete mil quinientos, y hay que sumar los casi mil litros de los asentamientos urbanos enclavados aguas arriba en el río. Ese volumen pendiente, de casi cuatro mil litros por segundo, es gigantesco, equivale al gasto de una ciudad de millón y medio de habitantes, y es suficiente para que no mejore de forma integral la cuenca del río Santiago, cuyo pésimo estado en las últimas cuatro décadas ha destruido todos los negocios agrícolas y ecoturísticos, y fomentado la migración desde sus viejos poblados.
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Priorizan el rescate del río Santiago
La CEA pretende que el río Santiago sea un río de verdad limpio durante los siguientes años, por lo que el programa de saneamiento se rige por cinco grandes ejes de prioridad A:
Uno, “establecer el acuerdo de coordinación de funciones de la federación y el estado de Jalisco, del marco normativo estatal en materia de saneamiento, para fortalecer las medidas de vigilancia y control de la calidad del agua”
Dos, “reclasificación del río Santiago a condiciones más estrictas que permitan su saneamiento (cuerpo receptor tipo B a tipo C)”. Actualmente, el arroyo de El Ahogado y un tramo del río donde éste descarga tienen la clasificación más estricta, pero el resto de la corriente tiene márgenes flexibles para los vertidos
Tres, “control, de aguas residuales de las industrias más importantes por ubicación, caudal y tipo de giro”, lo que incluye industrias urbanas de los corredores de la ciudad, tequileras y granjas porcícolas y avícolas
Cuatro, “Programa de manejo y tratamiento de aguas residuales industriales en la zona de la presa y el arroyo de El Ahogado”, lo que incluye hacer pretratamientos y sanear agua no tóxica en la planta de El Ahogado, así como un mercado de reutilización del agua tratada con una red inicial de 25 kilómetros
Cinco, “Control, de descargas municipales”, que es propiamente el eje del plan de inversión señalado en esta publicación
Como prioridad B se marcan tres: el primero, “mejoramiento y fortalecimiento de los organismos operadores municipales y promover en el Congreso tarifas que permitan la operación sustentable de la infraestructura pública de saneamiento”
El segundo, “programa de manejo y control de aguas residuales de granjas porcícolas con núcleos en las poblaciones de La Capilla, Tototlán, La Laja, y la periferia de la zona conurbada
El tercero señala “el establecimiento de una red automática de monitoreo de la calidad del agua en sitios críticos del río Santiago y principales afluentes”
sábado, 1 de marzo de 2014
El Ahogado, un arroyo inmerso en lenta resurrección
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO
Cuando el niño Miguel Ángel López Rocha bajó del fraccionamiento La Azucena, de El Salto, a la corriente de El Ahogado, tributaria del Santiago, los primeros días de febrero de 2008, y tomó de sus aguas —voluntaria u obligadamente, esa es otra historia—, ese líquido turbio contenía una amplia diversidad de formas de vida y no vida —materia orgánica, química y metales—:
430 mil NPM (literalmente: número más probable) de coliformes fecales por cien mililitros, 0.558 miligramos por litro de fierro, 13.75 mg/l de grasas y aceites, 0.0127 mg/l de arsénico (sustancia que según el forense tuvo que ver con la muerte del menor), 116.4 mg/l de demanda bioquímica de oxígeno (DBO5) y 247 mg/l de demanda química de oxígeno (DQO), entre muchos parámetros más muestreados entre el 10 y el 11 de febrero de ese año por técnicos de la Comisión Estatal del Agua (CEA) y analizados por un laboratorio acreditado, aunque omitió el análisis lo más llamativo de esa corriente contaminada: las sustancias activas al azul de metileno (SAAM; en lengua popular, detergentes): la espuma que flotaba como fantasma entre hedores insoportables en la por mucho tiempo hermosa cascada de El Salto de Juanacatlán, muy cerca de La Azucena. Otro componente de ese estudio permite un buen resumen de la situación del río en febrero de 2009: 0 oxígeno disuelto.
Es decir, no era un río muerto, si se considera la gran cantidad de materia orgánica doméstica que transportaba, pero esos microbios demandan oxígeno en el agua muy por encima de la capacidad de la corriente (llamada por los ecólogos “capacidad de carga”: los parámetros que miden ese fenómeno son el DBO y el DQO), lo que a su vez impide sobrevivir a organismos más complejos, como peces y moluscos, y eso se explica en la ausencia de oxígeno disuelto.
Los metales provenían de los desarrollos fabriles mal controlados de toda la cuenca: desde el corredor industrial de El Salto hasta las zonas de Las Pintas y Agua Blanca. Otras sustancias tenían origen posiblemente natural, como el arsénico, que es abundante en el subsuelo de todo el valle de Toluquilla, pero se ha convertido en demasiado común por la sobreexplotación del acuífero.
La muerte del niño fue un escándalo que detonó el proceso de atención pública al río en la zona por donde, los últimos 20 años, más ha crecido la ciudad. Además de la macrorrecomendación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, el estado estableció un polígono de alta fragilidad ambiental como política general para restaurar la región. El activo más importante fue el saneamiento: la planta de El Ahogado entró en operaciones en mayo de 2012. Sea o no un proceso barato, económicamente adecuado y ambientalmente sustentable (hay muchas opiniones técnicas que lo cuestionan), la calidad del agua cambió. Hoy trata 2,070 litros por segundo de aguas negras.
“Nadie se baña dos veces en el mismo río”, decía el sabio jonio Heráclito. ¿Miguel Ángel López Rocha habría sobrevivido en este nuevo arroyo de El Ahogado? Los análisis de agua en la zona de El Muelle (o el Muey, en lengua coloquial de los moradores de La Azucena), levantados entre el 14 y 16 de enero de 2014, ya con año y medio de saneamiento, indican:
0.0025 mg/l de arsénico, 9,300 NMP de coliformes fecales, 51.9 mg/l de DBO5, 47.23 mg/l de DQO, 0.437 mg/l de fierro, menos de 8.37 mg/l de grasas y aceites, 0.23 mg/l de SAAM… y 4.53 mg/l de oxígeno disuelto, que ya permite algo de vida acuática. Cambio insuficiente, pero el paciente indica mejoría.
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