lunes, 8 de octubre de 2018
LA POLIS VERDE Y LA AUTOCRACIA QUE VIENE
LA POLIS VERDE Y LA AUTOCRACIA QUE VIENE
Agustín del Castillo / El Respetable.
La crisis ambiental es la crisis de nuestros tiempos, pero en más de un sentido, es la crisis de todos los tiempos, si del predominio del Homo (que muchas veces es solo supuestamente) sapiens sapiens sobre el planeta llamado Tierra, se trata. En buena medida la gestión de los modelos de civilización que han alojado amplios espacios de nuestro mundo en los últimos diez mil años, habían devenido en problemas políticos, económicos, sociales, fruto del mal manejo del territorio y sus recursos (es decir, del ambiente en que vivían), lo que dio ruta en ocasiones a un proceso catastrófico del que ya no se pudieron reponer. Es lo que el famoso historiador y divulgador científico Jared Diamond, premio Pulitzer, tituló, en uno de sus libros más conocidos, como “Colapso”.
Los colapsos, entonces, no se dan por generación espontánea, por maldad de un dios o por mala suerte, aunque el azar tiene su concurso. Se cultivan con paciencia y requieren sobre todo del esmero y la prolijidad del autoengaño a nuestra la inteligencia colectiva, que como se demuestra en cada etapa de la historia humana, está sujeta con frecuencia a caer presa de los espejismos imaginativos. La creación de los imaginarios, es decir, de las grandes ideas comunes de pasado y futuro –sigo al gran filósofo Cornelius Castoriadis-, es lo que ha hecho posible el dominio del mundo por los hombres (Homo es una especie, no un sexo) , pues incentiva la cooperación entre miles, millones de desconocidos, y da forma a gigantescas estructuras políticas que no podrían acometer alguna otra de las maravillosas formas de vida planetaria, desprovistas de ese don que a últimas fechas ha resultado ser nuestra manzana envenenada.
La diferencia de los colapsos anteriores, al del presente, es la globalización. Y es esencial entenderlo, pues los fenómenos de desastre humano se habían restringido a ámbitos territoriales específicos, y con el cambio climático, eso ya no es posible. Diamond ilustra el caso de islas y de zonas con civilizaciones aisladas del resto, como la maya de nuestro país. La relación entre la “capacidad de carga” de los ecosistemas (es decir, de absorber impactos de un modelo económico y social de aprovechar los recursos disponibles y su consecuente deterioro, y restaurarse; a lo que hoy se llama “resiliencia”) y la salud política es clara. Cuando se pierde la primera, surgen las crisis, aunque casi nunca la clase política ha tenido el talento de entenderlo.< Entonces, los mayas o los moradores de la isla de Pascua buscaron desesperadamente apelar a los imaginarios integradores con ritos políticos y manifestaciones que vemos reflejados prístinamente en la arquitectura o la escultura: pirámides más amplias y grandiosas, cabezas de piedra cada vez más colosales. Pero el cielo no escuchó. El agua se agotó. Las sequías arribaron y las cosechas se perdieron. Surgieron las rebeliones y las guerras intestinas, los homicidios se hicieron más comunes y más cruentos, los líderes simplistas y redentores tuvieron su hora, al optimismo de la participación colectiva sucedió el miedo, entregar el destino en manos del dirigente providencial, el salvador.
¿NO PODEMOS LEER EN ESTA CLAVE LO QUE HOY NOS SUCEDE EN MÉXICO Y MUCHOS RINCONES DEL MUNDO?
Por eso, la crisis ambiental es crisis social, económica, política, cultural; es hoy además crisis de la democracia (un sistema creado por los griegos como un modelo muy restrictivo y que fue ampliado por las luchas de los siglos XVIII al XX hasta abarcar, por primera vez, a todos los hombres como sujetos de la política, y que tras la caída dela Unión Soviética ha dominado en el mundo) que se debate entre su incapacidad de dar soluciones y el secuestro de sus beneficios por las élites poco generosas, dadas a la rapiña, dominadas también por el miedo y la ignorancia. Recuerdo una famosa frase de Willy Brandt, el famoso canciller socialdemócrata alemán de la postguerra, que hizo popular en México el Maquío (Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, candidato panista a la presidencia en 1988), “los problemas de democracia se curan con más democracia”.
Pero en el pesimismo actual, muchísimos se han convencido de que es receta equivocada. Por eso tocan su hora, en países de tradición democrática o de tradición autocrática (dos ejemplos inmediatos de ambas tendencias: Estados Unidos y México), a los dirigentes populistas, los de recetas fáciles, los denostadores de la política entendida como el modo en que los muchos nos ponemos de acuerdo y donde nadie posee el monopolio de la verdad. Es la hora de los López Obrador y los Alfaro (no obstante su aparente contraposición, el segundo es claramente un populista: ataca a los partidos, ataca a los que no piensan como él, se asume como líder providencial y como “la última esperanza”, usa gestos religiosos y emociones primitivas para hacer guiños al hambre de estabilidad de quienes conformamos esa entelequia simplona llamada pueblo, ataca al periodismo de investigación pero usa tecnología de redes sociales como vehículo de propaganda, en la mejor tradición autocrática del siglo XX, para consolidar su posición: sabe que gobernar es comunicar, aunque sea con medias verdades), y es el mayor riesgo que el sistema democrático ha tenido desde que fue universalizado con el eje de los derechos del hombre y del ciudadano en las jornadas de 1789, y en el caso mexicano, desde la debacle del presidencialismo entre 1988 y 2000.
sábado, 29 de septiembre de 2018
Vecinos de San Rafael reclaman salvar loros
La Semadet alega no tener competencia; entregan cinco peticiones para salvar psitácidos en peligro de extinción.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
No se ha cumplido la orden judicial de julio pasado, en que el Quinto Tribunal Colegiado de Distrito del Tercer Circuito ordenó al juez 1 de distrito acordar la suspensión favorable a los vecinos del parque San Rafael (queja 232/2018, amparo 198/2018), pues señala explícitamente como causa de la medida cautelar, que comprobada presencia en la arboleda del sector Reforma, de un psitácido en peligro de extinción, el loro cabeza lila (Amazona finschi), especie que se está extrayendo sin permiso y que es afectada por la destrucción de los árboles y la sobreelevación de los edificios contiguos como fruto del nuevo plan parcial de la zona, denuncian los vecinos del colectivo.
Pero tampoco se ha respetado la recomendación que emitió en abril la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (expediente 19/2018) al Ayuntamiento de Guadalajara, el SIAPA y el Comude Guadalajara, en la que se documentaban dos especies protegidas más, además de los riesgos de la remoción de arbolado que hipotéticamente no se tocarían, de acuerdo al expediente entregado a la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet) para pedir la exención de la manifestación de impacto ambiental, que esta dependencia concedió.
Los vecinos claman por la intervención de la Semadet para corregir los problemas, pero la titular de la dependencia, Magdalena Ruiz Mejía, fue clara: “se nos señaló la construcción de un contenedor de agua subterráneo para la regulación hidrológica, pero nunca se nos señaló que se movería un solo árbol, por eso se concedió la exención de la MIA”, aseguró ayer a MILENIO JALISCO. Dijo que en lo particular, la dependencia a su cargo no tiene competencia en las dos grandes denuncias planteadas: captura de especies en peligro, que es competencia del gobierno federal a través de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, y la corta de árboles, para lo cual debe intervenir la Dirección de Medio Ambiente del municipio.
La presencia de tres especies de psitácidos está acreditada, aseguran los quejosos. “se hizo una investigación técnica exhaustiva, en donde se desprenden varios puntos a tratar referentes a las condiciones que guarda el parque san Rafael y sus zonas aledañas entre ellas se destaca, una visita de inspección donde se da fe de la existencia de flora y fauna dentro de las instalaciones del parque en donde con especialistas se realizan observaciones de campo y se da fe de la presencia de al menos tres aves nativas de México, que se encuentran en el catalogo de aves en peligro de extinción o protegidas ya sea por la NOM-ECOL-059-2010 o por tratados internacionales como la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de fauna y flora Silvestres [CITES]”.
De este modo, el 18 de noviembre de 2017, “se realizó un recorrido de observación donde se avistaron 23 especies de aves que habitan en el parque san Rafael y de las cuales tres de ellas se encuentran dentro del catálogo de aves en peligro de extinción de las cuales se avistaron los siguientes: loro Amazona Finschi (cabeza lila), loro Amazona oratrix (cabeza amarilla) y loro Amazona autumnalis (mejilla amarilla)”.
Agregan: “A partir de que nos percatamos de que esa especie que habita el parque desde haces décadas esta en peligro de extinción los vecinos del colectivo unido por jardines de la paz y colonias aledañas iniciamos una campaña de concientización sobre el cuidado que se debe de tener con estas aves y la protección que se debe dar al parque y sus áreas aledañas para proteger el hábitat y ecosistema de estas aves que encuentran refugio, comida y arbolado necesario para su anidación y reproducción. Se le informo en su momento al ayuntamiento de Guadalajara de la presencia de dichas especies, a través de una medida cautelar emitida por la comisión de derechos humanos Jalisco, la cual se negó aceptar en todo momento, refriéndose que no tenía ningún inventario de esa especie en su catálogo de las familias botánicas del parque san Rafael”.
Lo que sí sucedió fue “el incremento de la sustracción de aves dentro del parque san Rafael, en donde en varias ocasiones retiramos redes que estaban colocadas en distintos puntos dentro del parque y después se colocaron diferentes mantas alusivas al delito de sustraer o comerciar aves en peligro de extinción como lo son los loros que habitan en el parque, sin embargo el señor Fernando Arroyo administrador del parque san Rafael, ha sido omiso y complaciente con quienes realizan la sustracción de loros dentro el parque san Rafael”.
Desde mayo de 2018 “hemos detectado varias trampas para atrapar a los loros dentro del parque y denunciado la sustracción de los mismos, sin embargo, ha quedado en oídos sordos por partes de las autoridades, tanto municipales como estatales. En el mes de agosto llegó una camioneta al punto donde realizamos labores del colectivo a ofrecer la venta de dichos loros y mostró varios de los loros que habían sustraído, por lo cual se procedió hacer el reporte correspondiente”.
En este mismo mes “sostuvimos una reunión con la secretaria de Medio Ambiente y desarrollo Territorial, para tratar temas relativos a la recomendación emitida por la misma comisión, y entre los temas que se le comento fue el de la sustracción de los loros a lo cual respondió que no había problema, argumentando que eran especies migratorias y que podían sustraerlos del parque para llevarlos a otros lugares, y al comentarle de la tala de árboles también nos contestó que no había problema ya que estos son reemplazables. Sin embargo, después de la reunión nos metimos a investigar más en lo referente a lo que ella nos argumentó y nos encontramos que se considera necesario que para esta localidad se elaboren manifestaciones de impacto ambiental cuando una obra o intervención afecte el arbolado y la vegetación que es hábitat para las aves o si se realizan actividades que puedan afectar negativamente las poblaciones de las especies en peligro de extinción, ya que la presencia de dichas aves nos indica que los espacios arbolados de la ciudad tienen lo necesario para brindarles zonas de refugio, descanso, alimentación, zonas de reproducción y anidamiento”.
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Claves
5 peticiones
Los colonos de San Rafael entregaron esta semana cinco peticiones a las autoridades de los tres órdenes de gobierno:
1 “Hacer un estudio a fondo sobre el bosque urbano en la zona de San Rafael, y colonias aledañas para determinar si hay un déficit de áreas verdes”
2 “Ese estudio debe determinar qué especies de árboles hay, que tamaño tienen y si le sirven a los pericos y otras aves para reproducirse y alimentarse”
3 “Hacer un estudio sobre las especies, el tamaño de poblaciones, la comida y la reproducción de pericos, y qué se debe hacer para protegerlos”
4 “Investigar quienes están viniendo el parque a capturar, robar y vender pericos”
5 “La organización de los vecinos nos hemos expandido para ayudarnos mutuamente en aspectos de seguridad para reducir la criminalidad en nuestra colonia [...] solicitamos que La policía nos deje de seguir cuando realizamos labores dentro del parque para el cuidado del mismo, o para la supervisión de que no se sustraigan aves de esta zona, que nos deje de tratar como si fuéramos nosotros los delincuentes; pedimos que la policía nos ayude y que nos proteja a todos los ciudadanos...”
viernes, 28 de septiembre de 2018
A los mega fraccionamientos de Tlajomulco les urge cirugía mayor
Bernd Pfannenstein, asesor del gobierno municipal, destaca la importancia de construir desde la gente la integración de las “ciudades perdidas” del valle.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
Desde finales de los años 90, pero sobre todo, en la primera década del siglo XXI, Tlajomulco fue el teatro de una experimentación social colosal: la construcción de enormes fraccionamientos propiciados por la política del gobierno federal de financiar vivienda masiva para clases populares, es decir, entregar miles de créditos de vivienda a las grandes desarrolladoras para que estos pudieran construir vivienda de bajo costo. Terrenos con baja calidad urbana (inundables o sin agua, con tendencia a derrumbes, embarrancados o de vocación forestal), pero también de bajo precio, alimentaron el modelo de negocios.
De este modo, el municipio, que tenía poco más de 100 mil habitantes en 1995, albergó en 2015, prácticamente cuatro y medio tantos más: 549,442 personas. El grueso de esa explosión demográfica se da entre 2000 y 2010, en que se incorporan más de 100 nuevos fraccionamientos. Significa que en 20 años se construyó una nueva ciudad del tamaño de Puerto Vallarta, Ciudad Guzmán y Autlán, de data varias veces centenaria, juntas. El resultado, bastante previsible, es que el proceso haya colapsado y decenas de estos asentamientos sean lo que el investigador Bernd Pfannenstein llama “ciudades perdidas”.
Es justamente este académico de origen alemán el que está encabezando un esfuerzo para que se afronte el desafío de integrar a cientos de miles de habitantes pobres a la conurbación tapatía. Esfuerzo que ya se había intentado, sin éxito, en gobiernos pasados, al menos en el caso del emblemático fraccionamiento de Los Silos o Silos, que tiene todos los elementos distópicos que han hecho que casi un tercio de su población original lo haya abandonado.
“Tlajomulco tiene el potencial para tomar el liderazgo y ser un referente en dar resultados y soluciones, para los problemas existentes […] hay una genuina preocupación de la gente afectada, por ejemplo, en Silos, hicimos la reunión de información [el pasado 26 de septiembre] porque dos señoras, que nos buscaron después del levantamiento de campo que hicimos con los alumnos en el marco del proyecto, se acercaron con una pregunta muy simple: ¿qué están haciendo aquí? Y es un estudio técnico que no nos sirve de nada sino estamos brindando soluciones a cada problema que vamos encontrando; esa va a ser la clave, las necesidades, y dentro de dos semanas regresaremos y se les va a dar al voz para lo del programa piloto aplicado, para ver si puede brindar estas necesidades, con una perspectiva técnica, pero también que los tomadores de decisiones tengan una lista de necesidades, de cada fraccionamiento [son 17 en este ejercicio], para hacer algo eficaz para la siguiente administración.
- También hay un problema de concepción, originaria, pues fueron diseñados estos enormes fraccionamientos para estar separados de la ciudad…
- Por eso es oportuno, porque debemos replantearlo todo; la estrategia de Tlajomulco puede ser referente para la ciudad; yo no veo una estrategia de vivienda en en el Plan de Ordenamiento Territorial Metropolitano [POTmet], no se está considerando el tema de la vivienda de interés social, y eso le puede brindar a Tlajomulco su propia solución, y a partir de allí, generar un debate metropolitano e incorporarlo también a la actualización de los instrumentos a escala metropolitana […] necesitamos adaptar y pensar en la reingeniería de la planeación urbana, en los tres órdenes de gobierno, y que esos tres niveles estén enfocados en una sola meta, la solución de los problemas de los fraccionamiento de interés social.
- Porque lo típico es que los gobernantes digan: meto pavimentos, meto luz, meto módulos de seguridad y ya resolví el problema.
- Necesitamos un cambio de paradigma, necesitamos planeación para tener ciudades más seguras, y repensar el desarrollo urbano a largo plazo; lo más importante va a ser darle soluciones a la gente, porque la cantidad de viviendas abandonadas nos da riesgos sociales […] necesitamos entender que nuestro sistema urbano es disfuncional, el tema de la movilidad es un susbsistema, necesitamos quitarnos estas visiones sectoriales y trabajar de manera transversal; por eso me da mucho gusto que la Dirección de Ordenamiento Territorial de Tlajomulco esté colaborando con la Fiscalía Ambiental del municipio, para generar soluciones; lo más importante, aprender a escuchar a la gente, saber sus necesidades, articular todo en un estudio técnico, para dar ahí las recomendaciones correspondientes para una solución a tres órdenes de gobierno y con un fuerte trabajo transversal: lo ambiental, lo territorial, lo social y lo económico, quedan alineados.
- ¿Cómo hacer que esto no se muera con el cambio de administración, como ya ha sucedido antes?
- Exigir requiere también trabajo de parte de la sociedad, y ahí veo un papel clave en los medios de comunicación; lo que hicimos con el gobierno de Tlajomulco se va presentar dentro de tres semanas, en el foro de planificadores, de la Comisión Económica de América Latina y el Caribe, con Naciones Unidas; se trata de dar visibilidad los trabajos para construir herramientas innovadoras, yo como académico pienso que hay ya que construir los siguientes pasos, para dar una solución. Buscar que este esfuerzo se vaya a todos los fraccionamientos, que la gente participe. Así: no basta con mejorar infraestructura, con abrir hospitales y escuelas, con construir módulos de seguridad y hacer recurrentes los servicios de limpia, de agua potable, de saneamiento y desagüe, de vigilancia, de alumbrado público. Los pobladores, que hoy son víctimas de un modelo de negocios de corto plazo donde fueron inescrupulosamente traficados con sus necesidades, hoy deben erguirse en actores de su propio desarrollo, y eso no se logra si no se construye comunidad: la fortaleza del débil suele estar en el número.
Fiscalía ambiental, un proyecto de largo plazo
Los problemas acumulados por Tlajomulco de Zúñiga en 20 años, en que sostuvo la tasa de crecimiento poblacional más alta de Jalisco y una de las cinco más elevadas del país, son enormes, y como la realidad no sectoriza, todo incide en el territorio, en el ambiente, y consecuentemente, en la salud y la calidad de vida de sus moradores. Por eso la primera Fiscalía Ambiental municipal del país, creada por la administración saliente, es un proyecto que exige continuidad, señala su titular, Gilberto Villalpando Piña.
“La fiscalía tiene un compromiso con el medio ambiente, que es todo lo que nos rodea; este proyecto de fraccionamientos de interés social demuestra que problemas como la inseguridad, la falta de agua y los servicios, impacta al medio ambiental y a la sociedad; por esto la fiscalía se ha comprometido con este proyecto, para acompañarlo, y poder generar un diagnóstico territorial, para poder generar acciones en el ámbito ambiental; por eso hemos pedido que en la segunda etapa, la parte territorial y social también incluya el factor ambiental.
- ¿Qué es lo que más se les denuncia en estos fraccionamientos?
- Pues el tema principal aquí en Silos es el agua; es preocupante que se les da agua en dos periodos, vespertino y matutino, una hora o 40 minutos, y además de esa precariedad, tenemos la inconciencia de un vecino que deja su llave abierta, corre el agua por las calles y es cuando empezamos a actuar de manera oportuna […] el tema de residuos es también un factor importante, se trabaja con Aseo Público para atender todas las denuncias que nos llegan, tenemos un servicio contratado, se paga a 100 por ciento y no nos puede dejar de atender los fraccionamientos.
- Hay materias que no son competencia municipal, calidad del aire, calidad del agua, residuos peligrosos, ¿cómo se aborda?
- Tlajomulco está dentro del polígono de alta fragilidad ambiental, bajo este esquema nos coordinamos, por ejemplo, para contingencias de calidad del aire con la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial [Semadet]; esa es una zona muy problemática, y se debe respetar aspectos como reducir la operación de ladrilleras o el uso de autos en momentos de contingencia; esta fiscalía trae un inventario de fuentes de emisión que estamos trabajando, y nos coordinamos con la industria, con la Proepa [procuraduría ambiental estatal], con la Profepa [de orden federal], para trabajar de manera coordinada.
- ¿El polígono es el instrumento adecuado para una zona con estas grandes limitaciones, escasa de agua de calidad, fácil de contaminar?
- La fiscalía tiene un diagnóstico completo de todo el territorio, y sabemos que hay temas en que hay sumar, como el tema de infraestructura; necesitamos que nuestras plantas de tratamiento de agua trabajen adecuadamente, pero también los colectores, buscar buenas vialidades, tener un trasporte público eficiente, mitigar las emisiones de las industrias, y poder sancionarlas estamos trabajando en ellos con la federación y el estado, y son acciones que nos están ayudando a frenar estas emisiones […] estos fraccionamientos cumplieron normas como el Código Urbano, el Reglamento de Zonificación en cuanto a áreas verdes, pero ha quedo evidenciado que es insuficiente; necesitamos tener mayores sumideros de carbono, mayor calidad para infiltrar el agua hacia el acuífero, y por eso vale la pena establecer normas que respondan a esa necesidad.
- ¿Sirvió la veda inmobiliaria, y sobre todo, hacia dónde se debe seguir?
- Por ejemplo, con la veda inmobiliaria se planteó que se debe poner cuatro árboles por cada casa habitación que se construye […] creo que el diagnóstico que hoy tenemos está dando indicadores importantes para darle una continuidad: en Tlajomulco tenemos un déficit de agua, tenemos que ampliar las áreas verdes para recargar acuífero, se han comprado incluso represas para mejorar la infiltración, en busca de ser un Tlajomulco resiliente, y empiece a cumplir estándares internacionales.
Esto no es trabajo de un solo periodo administrativo. Por eso, la vigencia administrativa de la misma dependencia municipal difiere al término de las administraciones, en busca de que se garantice continuidad, sostiene.
Zapopan, mejor administración, pero con pasivos ambientales y violencia
Destaca el director de Jalisco Cómo Vamos, Augusto Chacón disposición al diálogo, no exenta de roces y debates
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
Al cierre de su primera administración como alcalde de Zapopan, los logros comprometidos por Pablo Lemus Navarro ofrecen claroscuros; los mayores pasivos remiten al tema de la calidad ambiental y la seguridad pública, mientras lo logros importantes están en el tema administrativo, según la presentación ofrecida ayer por el director de Jalisco cómo vamos, Augusto Chacón Benavides.
El académico alabó la apertura crítica del equipo de trabajo zapopano. “A lo largo de dos años, con el alcalde y con su equipo, el único duelo que sostuvimos, si alguno, fue para decidir si nos reuníamos en sus oficinas o en las nuestras, lo demás fue compartir, aprender y, eso sí, discutir […] el único tema en el que nos costó trabajo intercambiar impresiones fue en el de la percepción medida por nuestra encuesta de calidad de vida: la levantamos hacia el cierre de 2016 y el gobierno de Zapopan eligió, incluso lo asentó en su plan municipal, datos de los que arroja nuestro estudio para mesurar algunos avances en su gestión, por ejemplo: percepción de inseguridad; en la encuesta de 2014, 40 por ciento de los zapopanos dijeron sentirse algo o muy inseguros, en 2016 el porcentaje llegó a 59. Previsiblemente, el número causó asombro, también sospecha, en el gobierno y lo comentamos intensamente, junto con otros que también salieron de nuestra encuesta, digamos servicios y espacios públicos, por mencionar dos. Al cabo, salvo secuelas menores, no pasó a mayores y Qué Has Hecho Alcalde se mantuvo, me parece con una estupenda salud, pero sobre todo: como herramienta confiable; y esto, ya lo dije, sí que estaba en nuestras expectativas”, dijo al presentar el último resultado.
Es la séptima actualización de ¿Qué Has Hecho, Alcalde?, y da a conocer los resultados del cierre del ciclo 2015 – 2018. Durante el proceso electoral, se llevaron a cabo la quinta y sexta actualización de la plataforma. En la quinta actualización (febrero 2018), la plataforma se actualizó con 22 indicadores y una evidencia. “Se cumplió la meta en el ahorro presupuestal (429 millones de pesos) y hubo un avance en el porcentaje de recaudación de impuestos sobre el ingreso total (32.7 por ciento). Entre los indicadores evaluados negativamente están ‘la tasa de delitos del fuero común’ (14.77) y ‘homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes’ (20.5), que tuvieron un retroceso importante”.
En la sexta actualización (mayo 2018) se modificaron 15 indicadores y una evidencia. “El número de ciudadanos que recibieron capacitación en el proceso de incubar un negocio rebasó su meta de 12,400 (alcanzó 15,096). Hubo un avance en la tasa de desocupación (3.05 desde la línea base 3.38) y se triplicó el porcentaje de incremento en la recaudación del impuesto predial de la meta inicial (con 32 por ciento). Sin embargo, en cuanto al número de personas contratadas en unidades deportivas, no se alcanzó la meta, y la cobertura de alumbrado público creció 8 por ciento desde el 2015 pero no logró cumplir con la meta fijada de 80 por ciento (la cobertura actual es de un 68%)”.
En la séptima actualización, con datos a agosto de 2018, se evaluaron 17 indicadores. “Destaca la cantidad de kilómetros de infraestructura ciclista que el ayuntamiento se propuso: ahora se cuenta con 41.95km. Sin embargo, el promedio anual de concentración de partículas suspendidas PM10 [calidad del aire] actualmente se encuentra en 40 mgc/m³ cuando se propuso reducir la cantidad a 28”.
Al cierre, de los 91 indicadores y evidencias, solo 67 son “evaluables”, señaló Chacón Benavides. “Los ejes de Desarrollo Urbano, Servicios Públicos, Construcción de Comunidad y Medio Ambiente tienen tres indicadores que sí llegaron a la meta. El eje con más indicadores que no llegaron a la meta es Medio Ambiente y Seguridad es el eje con más indicadores con tendencia variable. La cantidad de indicadores ‘no evaluables da cuenta de la elección de muchos indicadores que no se pudieron actualizar”. La información completa en http://quehashechoalcalde.org/zapopan/.
jueves, 27 de septiembre de 2018
Los Silos, por el rescate de una distopía urbana
Los vecinos viven cotidianamente bajo la bota de la delincuencia y en la carencia de servicios básicos; proyecto diseña una respuesta al desafío
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
El fraccionamiento Los Silos, de Tlajomulco, se pobló hace menos de diez años, y ahora está en franca regresión demográfica. Si en plenitud, a un promedio de cinco habitantes por vivienda, pudo alojar unas 15,300 personas, ahora contiene 11,150, que contra el enorme peso del conglomerado urbano metropolitano, de 5 millones de personas, es mínimo, pero vale la pena señalar que 47 de los 125 municipios de Jalisco no alcanzan esa población.
Y si fuera un municipio, sus vecinos considerarían sin duda que es un experimento fallido. Sin agua potable constante, con servicios públicos de limpia y de saneamiento deficientes, calles destrozadas, espacios públicos vandalizados, una red de torres de alta tensión que atraviesa el predio por la mitad sin que nadie se haya preocupado por los posibles efectos sobre la salud de los moradores, 833 viviendas vacías y cientos más que nunca se terminaron o ni siquiera arrancaron cimientos, en un enclave urbano semiaislado pese a su cercanía a la carretera a Chapala, a donde no entra el transporte público y el servicio de los “mototaxis” sirve para cubrir las distancias considerables que de otro modo hay que recorrer a pie, bajo la ominosa presencia de lo que los lugareños estiman la mayor amenaza: la delincuencia, organizada o espontánea, que pesca con frecuente éxito en este río revuelto en los páramos del oriente donde la gran ciudad se acerca a sus linderos, por ahora.
Este experimento distópico (simplemente Silos, sin el artículo "los", según la nomenclatura oficial) tiene una caracterización para Bernd Pfannenstein, el urbanista de origen alemán que ha propuesto a Tlajomulco alcanzar un rescate social en este y otros 16 fraccionamientos de interés social de la demarcación: “ciudad perdida”. Son 17 muestras del desastre de la expansión urbana y la creación de ciudad confinada, amurallada, de los últimos 20 años, a costa de tierra barata y bienes ambientales que nadie protegió.
“Yo compré hace diez años mi casa; la compré porque me ofrecían muchísimas cosas que hasta el momento no he visto: tenemos la problemática del agua, de la inseguridad, no entran las patrullas, no hay trasporte público, el agua nomás nos la dan dos horas al día; para podernos trasportar de aquí a la carretera hay que pagar mototaxi, y hay veces en que la gente no tiene para el transporte; ahora con las lluvias las calles están bombardeadas, es un lodazal, ya no se puede caminar ni pasar en carro, y no olvidemos las muchas casas abandonadas, yo no tengo hijos chicos pero conozco a personas que sí tienen, a parejas que trabajan todo el día, y los niños se vienen de la escuela; unos van a la de Rancho Alegre, un fraccionamiento contiguo, y hay una avenida, la avenida del Lago, y toda la gente camina por ahí, pero ya ha habido casos de violación, han jalado a niñas, y de asaltos no se diga, son de día, noche y a deshoras…”.
Habla Adriana Arriaga, una de las amas de casa más combativas en un entorno social bastante inconsistente, quizás por su origen heterogéneo, lo que permitió que la empresa fraccionadora no diera nunca cuentas, no se diga a los vecinos, ni siquiera al ayuntamiento.
“Hace poco hubo dos balaceados, a una persona la mataron […] cuando nosotros compramos aquí, la compañía se llama Arco, cuando venimos a ver, las maquetas estaban muy bonitas; se supone que por aquí –señala un canal construido de concreto que funciona como calle principal- era donde por donde iba a pasar el transporte público, y que iba a haber puentes, y que en cada uno de ellos habría paradas; pero resulta que no tenemos ni camiones, entraba la ruta de El Salto y ahora queremos la ruta de camiones de Chapala; hemos querido también pedir la de transporte de River, que es un poco más cara, pero si lo tuviéramos lo pagaríamos”, continúa.
Como las calles están llenas de charcos y pozos, ya ni el tianguis de los domingos se pone. “Aquí ya no se ocupa carro, se ocupa lancha”. No obstante, la vecina reconoce logros recientes: “gracias a Dios ya han puesto mucho alumbrado público, por ese lado está bien; la escuela también está bien, hay jardín de niños, ya pusieron la secundaria, y al lado hay un edificio de color verde que se supone que va a ser un centro de salud”, enumera.
Adriana destaca que el fraccionamiento nunca fue “recibido” (procedimiento administrativo por el que la constructora entrega la responsabilidad a la autoridad municipal), y esa es una constante en la explicación que dan los burócratas de la atención intermitente que padece.
“Nosotros como dueños exigimos, seguimos trabajando, para pagar el Infonavit, el predial, hay que pagar todo, allí sí se nos exige […] queremos que nos escuchen, que vean cómo vivimos, que en realidad nos dieron gato por liebre”, señala con desazón.
Justamente, la mañana de ayer, el responsable del proyecto de rescate urbano, social y ambiental de Los Silos y otros 16 fraccionamientos de interés social de Tlajomulco, se presentó ante un grupo de colonos, para proponerles trabajar por remediar los desastres cotidianos del dilatado conglomerado. Te recomendamos: Silos, la promesa de vivienda que jamás les fue cumplida
“Estamos trabajando en la primera etapa del proyecto de gestión social y territorial; hicimos un levantamiento de campo de los 17 fraccionamientos y una consulta social, con una muestra representativa de las viviendas; en el caso particular de Silos, la cifras nos brindan que unas 2,230 viviendas están en uso, y otras 833 no, que es 27 por ciento de la cantidad total lo que está en abandono; esto implica que ya vemos todos los temas del desarrollo urbano, y yo insisto como académico en que no debemos politizar los asuntos, sino trabajar con estudios técnicos que nos permitan diagnosticar la realidad; Silos es un caso emblemático y ante la buena respuesta de la gente, pasaremos a una segunda etapa y se están estructurando soluciones, en vez de enfocarnos nomás en los problemas mejor dar soluciones creativas, en hacer algo para tener una ciudad funcional”, refiere Pfannenstein.
Resume datos de las encuestas: “muchas personas no tienen acceso a la salud básica, 56 por ciento de las personas consultadas dicen que se sienten inseguros, hay una percepción fuerte, y todo esto nos da un diagnóstico; a partir de allí, necesitamos una estrategia multiescala, verlo con una visión municipal, metropolitana, estatal, federal; además necesitamos tener una visión urbanística, una adaptación de la legislación urbana para construir mejores comunidades y mejores ciudades […] si queremos construir ciudades más segura debemos construir primero comunidad, y la idea es que Tlajomulco cree proceso innovadores para la participación ciudadana, necesitamos un cambio de paradigma, necesitamos de planeación, repensar el desarrollo urbano a largo plazo, y lo más importante: darle soluciones a la gente, porque al cantidad de viviendas abandonadas nos da riesgos sociales, una casa abandonada implica una ciudad perdida, una ciudad distante de los lugares de trabajo, e implica una generación perdida por carecer de acceso a educación y salud; necesitamos poner el factor social en la toma de decisiones”.
Gabriel Navarro Vargas llegó a Silos hace nueve años. “Cuando yo llegué no estaba construido todo, estaba la primera etapa; en la segunda etapa es donde vivo, y no teníamos agua; me dijeron que iban a construir un pozo profundo, que íbamos a tener trasporte, todos los servicios, o sea que todo muy bien; fue por eso que me animé a usar mi crédito, pero resulta que no hay nada, por eso mucha casa abandonada…”.
-¿Por qué se fue la gente?
- Estuvo dos o tres años, pero nunca había agua; tampoco había secundaria ni primaria, las que ahora ya tenemos, pero sigue mucha delincuencia, a mi forma de ver, no son de aquí, vienen de otros lados, y se posesionan de las casas abandonadas, aunque no todos los paracaidistas son malos; a mí me parece bien que las usen las que están deshabitadas, es mejor que se vuelvan a habitar, pero llegaron de los bancos y los sacaron… entonces esos parajes dejaron de ser seguros, podías ahorrarte seis pesos del mototaxi.
- ¿Cree que tenga futuro Silos?
- Es que van y vienen presidentes municipales y es lo mismo, nos prometen y luego nos olvidan. Don Gabriel ya está jubilado y está a dos meses de terminar de pagar su casa, su patrimonio. Por eso piensa dar la lucha por mejorar la salud de su fraccionamiento, una esperanza de que las promesas violadas por los fraccionadores puedan ser realidad.
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Claves
Los 17 fraccionamientos
1 Puesta del Sol, 583 viviendas ocupadas (94.34%), 35 viviendas desocupadas (5.66%)
2 Casa Blanca, 497 viviendas ocupadas (82%), 109 viviendas desocupadas (18 %)
3 Cima del Sol, 1,344 viviendas ocupadas (81%), 318 viviendas desocupadas (19%)
4 Hacienda Eucaliptos, 5,095 viviendas ocupadas (88%), 672 viviendas desocupadas (12%)
5 Hacienda Santa Fe, 1,080 viviendas ocupadas (93%), 78 viviendas desocupadas (7%)
6 Lomas San Agustín, 3,569 viviendas ocupadas (95%), 194 viviendas desocupadas (5%)
7 Los Abedules, 3,538 viviendas ocupadas (86%), 562 viviendas desocupadas (14%)
8 Puerta Real, 1,457 viviendas ocupadas (81%), 346 viviendas desocupadas (19%)
9 Renaceres, 892 viviendas ocupadas (69%), 406 viviendas desocupadas (31%)
10 Silos, 2,230 viviendas ocupadas (73%), 833 viviendas desocupadas (27%)
11 Los Cantaros, 4,164 viviendas ocupadas (88%), 542 viviendas ocupadas (12%)
12 Mirador del Valle, 201 viviendas ocupadas (87%), 29 viviendas desocupadas (13%)
13 Colinas Desarrollo, 383 viviendas ocupadas (77%), 115 viviendas desocupadas (23%)
14 Lomas de Tejeda, 470 viviendas ocupadas (74%), 167 viviendas desocupadas (26%)
15 Villas Terranova, 2,233 viviendas ocupadas (85%), 398 viviendas desocupadas (15%)
16 Los Encinos, 3,004 viviendas ocupadas (90%), 325 viviendas desocupadas (10%)
17 Novaterra, 1,027 viviendas ocupadas (86%), 168 viviendas desocupadas (14%)
Totales: vivienda ocupada: 29,062; vivienda desocupada: 4,861
320 millones de pesos, costo de desazolvar Zula y Santiago
No es una solución definitiva, dado que la alteración artificial de la cuenca sirve para garantizar agua extra a la AMG
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha entregado a los legisladores federales su receta para resolver las inundaciones periódicas de miles de hectáreas de cultivos en la Ciénega de Chapala, debido a la alteración artificial de las cuencas de los ríos Zula y Santiago, con el afán de proveer agua extra para Guadalajara: el costo ronda 320 millones de pesos. Pero no se trata de una solución definitiva.
Es decir, sería necesario que el Zula volviera a desembocar en el lago de Chapala, y que el Santiago naciera en el embalse natural, para que se recuperara el funcionamiento hidrológico natural. Pero esto se enfrenta a dos grandes intereses: el de las zonas de riego de Poncitlán-Ixtlahuacán, que tienen concesión vigente de aguas nacionales, y sobre todo, el de la concesión a favor del área metropolitana de Guadalajara (AMG), que cada año puede extraer hasta 240 millones de metros cúbicos del mayor lago de México, pero se ve imposibilitada de hacerlo porque la única línea existente del acueducto Chapala-Guadalajara provee solamente alrededor de 175 millones de m3 ante su mantenimiento insuficiente.
El resto del volumen extraído se lleva justamente por ese canal conocido como Atequiza, que es la infraestructura “vieja”, es decir, la que entró en operaciones en 1955, y que en la actualidad es usado por el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) para paliar la escasez en los puntos de demanda más altos, en los meses de abril y mayo de cada año.
Si las cifras de extracción reportadas por el organismo a la Conagua son reales, esa “ruta vieja” del agua provee entre 15 y 20 millones de m3 más a Guadalajara, aunque a una eficiencia considerablemente mejor, pues no es un acueducto revestido, sino un canal a cielo abierto que se contamina con más facilidad, que compite con los usos de riego y que a la intemperie a lo largo de 90 kilómetros, pierde la mitad del volumen en evaporación. Te recomendamos: Más de 2,500 ha siniestradas por las inundaciones en Zula y Lerma
El diputado federal por la Ciénega, ex alcalde panista de Ocotlán, Absalón García Ochoa, entregó a MILENIO JALISCO los presupuestos preliminares de los trabajos de desazolve. El costo global calculado es de 320 millones de pesos, con impuestos incluidos. El asunto es que no se ha podido financiar desde el presupuesto de egresos de la federación y presentó un punto de acuerdo en busca de empujarlo para el gasto 2019.
En el caso de los trabajos de “limpieza, desazolve y formación de bordos con material producto del desazolve del río Santiago, en una longitud de 18.2 kilómetros”, se requieren 182 millones 376,900 pesos, para hacer lo siguiente: limpieza de árboles y maleza acuática, despalme de material no apto para cimentación, desazolve del cauce hasta la roca, acarreos de material y la formación de bordos que permitan que el río mantenga su cauce con la capacidad suficiente para contener grandes avenidas de agua.
En relación al río Zula, la obra de características similares, es sobre 29 kilómetros, y demanda 137 millones 665,941 pesos. De este modo, rectificar y reencauzar 47.2 km de ambos ríos se lleva 320 millones de pesos de presupuesto.
Por lo pronto, la negociación urgente es que los cultivos afectados con las excedencias del temporal de este año, sean resarcidos a los agricultores bajo la premisa de que tanto la Conagua como el SIAPA habrían sido presuntamente negligentes, y sin duda responsables, de los daños ocasionados por no operar con eficiencia las compuertas de represas y diques ubicados en las cuencas. Los afectados, de los municipios de Tototlán, Ocotlán y La Barca, estiman los daños en más de 60 millones de pesos, sin considerar las pérdidas de comercialización, que ascienden a más de 40 millones de pesos extra.
miércoles, 26 de septiembre de 2018
Un mes de lluvias arrasa maizales de la ciénega
Pérdidas millonarias, estimadas en más de 60 millones de pesos, son provocadas por la obstrucción al agua en ríos azolvados con diques que operan Conagua y el SIAPA.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
Si el arca de Noé demoró 40 días para posarse en un lugar seco y atestiguar el final de la vida terrestre, en los ranchos de Tototlán y Ocotlán, en la región Ciénega, en un mes de inundaciones, ya vieron la pérdida irreparable de más de 2,500 hectáreas de cultivos de maíz, esos que han dado a la región fama nacional tanto por las cosechas récords de hasta 16 toneladas, como por la buena calidad del grano.
El caso es que estos diluvios ni abarcan toda la faz de la tierra, ni obedecen a un Dios cuya ira pueda ser saciada con sacrificios; su origen es mundano: el mal manejo histórico de la cuenca del río Zula y de la parte alta del río Santiago, al norte de la Ciénega del lago de Chapala, donde la prioridad del uso del agua para el abastecimiento del área metropolitana de Guadalajara, condiciona la operación de compuertas y diques a ese propósito, además de que el cambio de uso de suelo, la deforestación y la pérdida de suelo fértil ha ocasionado que la red hidrográfica se azolve, se estreche y pierda capacidad de conducción.
Por eso, los anegamientos se suceden año con año. “Yo sembré 32 hectáreas de maíz, y las perdí ya todas; son muchos días bajo el agua, no voy a recuperar nada. Estamos hablando de semanas, puedo decir que basta con tres o cuatro días de que no se retire el agua para que un maizal quede ya como ruina; y es mucha inversión, le metemos de a 25 mil pesos por hectárea en semilla, en jornales, en el paquete tecnológico, y si hablamos de que esperamos diez, doce toneladas por hectárea, pues podrá calcular usted de lo que le hablo”, señala Gerardo Bermudez Cardona, morador de la localidad de Zula.
Los agricultores de toda el área se han citado antes del mediodía en el poblado de La Tiricia, municipio de Tototlán, donde convergen integrantes de tres ejidos especialmente golpeados por las inclemencias del agua: Las Heras, San Francisco de la Cal (La Laja) y Morales de Ochoa. El propósito es integrar una lista de afectados y presentar testimonios que acrediten que ya es tradición pasar algunas semanas del temporal con potreros anegados. Unos refieren cómo la milpa se ahogó literalmente entre la marisma; otros, narran historias de reses y borregos que se llevó la corriente; unos más señalan cómo han debido abandonar sus casas por la falta de una buena chalupa para entrar y salir entre los estanques en que se convirtieron las calles de tierra de sus caseríos.
Como se trata de daños que se acumulan en cada ciclo, muchos agricultores ya están al borde de la insolvencia y apenas sobreviven entre las deudas con los peones y con los proveedores, refiere el convocante de la cita, don Trino Saldaña.
A últimas fechas no se vive muy bien en esta planicie que colinda con el lago por el norte. Apenas hace un mes, un gran operativo de la Marina Mexicana “liberó” los ranchos de la opresiva presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que se había apostado en el predio de El Refugio tras requisar propiedades a un competidor “desleal”. La presencia de gendarmes se aprecia en muchas brechas y en carreteras secundarias, lo que permitió un respiro en la zozobra cotidiana de los lugareños por la normalización de la violencia… hasta que llegaron las lluvias.
“Hace quince años, un soldado vino a mi casa y me obligó a salir, había mucha agua, el gobierno declaró zona de desastre toda la región”, explica un vecino de El Dique, donde las inundaciones son cosa recurrente. Al lado derecho de la brecha, si el viajero va hacia Zula, se aprecia un establo con dos decenas de bovinos que se aferran a la escasa área seca, mientras cuatro vacas desbalagadas flotan sobre el campo donde el agua tiene semanas y los manchones de zacate apenas emergen del espejo acuoso. Del lado contrario, continúa la mancha de agua y emergen cañas de maíz totalmente amarillas y muchas dobladas, para dar un aspecto tortuoso al paisaje.
Los autos compactos no podrán pasar, pero si las pick up, que deberán esperar a que una pala mecánica abra uno de los diques que fueron obstruidos por ramas, troncos y piedras, tras una de las crecidas del río, que se engrosa por la cercana unión de su afluente más nutrido, el río Morales, que menos de un kilómetro atrás atraviesa debajo de un puente, con corriente al tope.
“De pérdidas han sido varios; el año pasado también, no se perdieron en su totalidad, pero sí se perdieron muchas hectáreas, y muchos compañeros perdieron también, pero hoy está terrible, y ustedes lo pueden ver, no hay respuestas, el gobierno no sé qué hace, tenemos familias, tenemos niños, qué vamos a hacer con esto; no hay la economía para darles de comer, o qué pasa con ellos, para comprarles ropa, para comprarles útiles de la escuela, los zapatos, ¿quién nos va ayudar? Hasta ahora no hay nada de ayuda, y la necesitamos”, agrega don Gerardo.
Él es un ejemplo del modo que los agricultores han debido establecer para salir con los gastos: migrar a Estados Unidos, trabajar unos meses, regresar al rancho para financiar las siembras, y si hay sobrantes, apoyar a los vecinos que no se van.
El campesino de ojos claros destaca que al acercarse el final de las administraciones presidencial y estatal, la preocupación es mayor, pues “parece que quieren pasar el problema a los siguientes gobiernos”, y eso no sería prudente, pues quedan más de dos meses y pasarán los tiempos de cosecha y venta del grano.
Andrés García de la Torre, de san Martín de Zula, cuenta que las lluvias de hace un mes malograron una buena parte de la superficie, pero “ ahorita esta réplica fue porque el río rompió bordos, reventó todo y las afectaciones están creciendo; yo empecé con diez hectáreas siniestradas, y ahorita ya estoy llegando a las 20 ha, y es pérdida total; este problema es responsabilidad del SIAPA y de la Comisión Nacional del Agua [Conagua], porque no dan mantenimiento de los cauces ni un correcto uso de la operación de las compuertas; viene mucha agua desde Atotonilco, Arandas, ellos tienen que abrir compuertas, pero abajo se topa con el interés de dar prioridad al abastecimiento de agua a la ciudad, y usan el Santiago como canal […] las compuertas son para que el Zula no desemboque en Chapala, como es su flujo natural, sino que caiga en el Santiago; si hace un mes las compuertas hubieran estado abiertas, quizás esto no hubiera pasado, no al menos a este nivel…”.
Los afectados señalan que ya se reunieron con el secretario general de Gobierno, Roberto López, quien prometió apoyos; pero luego, al abordar el caso con el secretario de Desarrollo Rural, Héctor Padilla, les reveló que lo que aportaría el “seguro catastrófico” es de apenas 1,500 pesos. Los agricultores también contratan seguros, pero solamente amparan 18 mil pesos que una vez que se pagan deducibles, quedan en máximo trece mil pesos.
Agrega Andrés: “esto es totalmente irrisorio, cuando un agricultor invierte 25 mil pesos por hectárea, y espera su ganancia; te pongo un ejemplo, diez hectáreas, si nos vamos bajito, con un rendimiento de diez toneladas por cada ha, da 100 toneladas a 4 pesos el kilogramo son 400 mil pesos, y el gobierno del estado te quiere dar 1,500 pesos; por no decirlo, una mentada de madre…”.
Crece la irritación campesina, pero no como respuesta a las iras divinas, sino por la vieja historia de la desmesura humana: esa que arrasa bosques, edifica infraestructura, erosiona la tierra, contamina y azolva los ríos. Hoy urgen a que se tomen decisiones “de fondo” para que una zona agrícola de alto valor, no se quede sin la población que la hace prosperar.
Llega el tema al Congreso de la Unión
El diputado federal por el distrito de la Ciénega de Chapala y ex alcalde de Ocotlán, Absalón García Ochoa, propuso un punto de acuerdo que se analizará en la cámara “por el que se exhorta respetuosamente a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, a través de la Conagua, al gobernador de Jalisco y al responsable del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado [SIAPA], así como a los municipios de Arandas, Atotonilco el Alto, Tototlán y Ocotlán, a que se realicen trabajos de limpieza, desazolve y saneamiento de los ríos Santiago y Zula en el estado de Jalisco, además de atender a la población afectada por los desbordamientos de dichos ríos”.
El legislador expuso que “los ríos Zula y Santiago corren a través de los municipios de Arandas, Atotonilco el Alto, Tototlán y Ocotlán, forman parte de la cuenca Lerma-Chapala- Santiago […] desde 2015 se presentan inundaciones y serias afectaciones a la población y al sector agrícola, por lo que cada año se pide sanear la cuenca del río Lerma-Santiago por la descarga de aguas residuales provenientes de retornos agrícolas, de procesos industriales y de asentamientos humanos, y cada año se echan se echan la bolita las autoridades para no realizar de forma coordinada y con una solución de largo plazo los trabajos de limpieza, desazolve y saneamiento”.
El problema de las inundaciones que ha causado daños a diversas colonias del municipio de Ocotlán “tales como El Porvenir, Residencial La Primavera, El Duque, Rincón de la Arboleda, las delegaciones municipales como Santa Clara de Zula, San Martín de Zula, el paso de la comunidad y San Juan Chico, así como las colonias Teodosio R Guevara, El Tajo y Linda Vista, además las comunidades de Las Heras, San Ramón, La Tiricia, Ríos de Ruiz y El Dique del municipio de Tototlán, se originan también en gran medida por la acumulación de algas en los ríos y en su desemboque a los cuerpos de agua”. El punto fue propuesto el pasado 18 de septiembre, y se pasará al pleno en octubre.
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