martes, 15 de febrero de 2011

La Semarnat dio revés hace seis meses al proyecto de Aguaprieta

No existe procedimiento de expropiación, como exigiría dicho proyecto, indican opositores. No autorizó cambio de uso de suelo de Tempizques, para planta de tratamiento. La CEA asegura que modificará monorrelleno para obtener el permiso. La información apenas trascendió vía transparencia

Guadalajara. Agustín del Castillo.PÚBLICO-MILENIO. Edición del 9 de febrero de 2011

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) negó hace más de cinco meses a la Comisión Estatal del Agua (CEA) la autorización para cambiar el uso de suelo en el predio Los Tempizques, enclavado en el área de protección hidrológica del río Santiago, y que serviría para alojar un “monorrelleno” con los desechos de la planta de tratamiento de aguas negras de Aguaprieta, cuya edificación ha comenzado hace un par de semanas.

Para el organismo estatal, se trata simplemente de que el proyecto del monorrelleno cambió y se ha trabajado, a partir del 24 de agosto de 2010 —cuando se le negó el trámite—, en adaptarlo a las nuevas circunstancias, que de acuerdo con la vocera de la CEA, Jessica González Alcalá, serán mejores para la calidad ambiental de la zona.

Sin embargo, la asesora ambiental de la Fundación Cuenca Lerma Chapala Santiago, Agustina Rodríguez Miranda, remite al documento como prueba de que la dependencia planteaba un modelo no sostenible que perjudicaría al área protegida de carácter municipal que ahora existe en la zona que abarca Los Tempizques, que es tierra de la comunidad indígena de Mezquitán sobre la que además, existe un convenio de ocupación, más no un procedimiento de expropiación, como exigiría un proyecto de esta naturaleza.

El citado documento (oficio SGPA/DGGFS/712/2616/10), que apenas se dio a conocer a la fundación por vía de una petición de transparencia, señala que se desechó la solicitud del cambio de uso de suelo de terrenos forestales sobre 26.69 hectáreas porque la CEA no desahogó “satisfactoriamente el requerimiento realizado mediante oficio SGPA/DGGFS/712/2121/10”, que data del 9 de julio de 2010.

Entre lo que no se aportó a la autoridad, está la justificación técnica del dato que asegura que la zona afectada no es selva; se entregaran los planos con los polígonos de la vegetación forestal a transformar; se le remitiera la zonificación del área protegida vigente en el predio; se diera un ejemplar del programa de manejo; se describiera la cuenca; se entregaran descripciones de vegetación e inventario de fauna; se precisaran las materias primas forestales a afectar; se complementaran las medidas de prevención y mitigación de impactos sobre flora y fauna, sobre todo las que están en alguna categoría de protección según la norma oficial en la materia (NOM 059 ECOL 2003), caso de la guacamaya verde (Ara militaris).

No se demostró la compatibilidad del cambio del terreno con el Ordenamiento Ecológico del estado de Jalisco, ni se aportaron datos concretos de la reforestación que se proponía sobre 17 hectáreas.

Jessica González Alcalá dice que ese estudio técnico está en proceso de modificación porque originalmente, el monorrelleno iba a afectar los predios Los Tempizques y La Olla; ahora será sólo el primero y el segundo quedará como área de protección ambiental. Además, se determinó que el monorrelleno será únicamente con lodos derivados del proceso de la planta tratadora, y no con arenas y basura, que se dispondrán en otra zona aún no determinada.

La Ley de Desarrollo Forestal Sustentable permite volver a presentar el trámite en cualquier momento. Para la CEA no hay prisa, tiene tres años antes de que la planta de saneamiento entre en operaciones, tiempo en que se requerirá Los Tempizques para el monorrelleno. Para Rodríguez Miranda, el trámite no debe pasar porque es evidente que daña un área natural protegida “y eso lo hace incompatible”.

En El Bajío continúa tiradero clandestino


Junto a la Villa Panamericana y el bosque La Primavera. La Proepa recibió la promesa de que se impediría arrojar basura en la zona

Guadalajara. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO. Edición del 9 de febrero de 2011

El procurador ambiental de Jalisco, Fernando Montes de Oca, aseguró que el Ayuntamiento de Zapopan se comprometió a levantar y clausurar el tiradero clandestino que se ubica a 100 metros de la Villa Panamericana, propiciado por la apertura de caminos que allí se ha realizado a raíz de las recientes obras de urbanización. Le dieron como fecha máxima de cumplimiento el pasado jueves 3 de febrero, pero seis días después, el vertedero ilegal sigue allí.

“Hablé con el encargado de Aseo Público de Zapopan y se comprometió a enviar desde hoy [2 de febrero] a recoger toda la basura que ustedes vieron; y de mandar inspectores de la oficina de reglamentos, para tratar de ver la situación en que se encuentran todos los vendedores de alimentos, que afuera de la Villa Panamericana dan alimento a los más de mil trabajadores que están ahí; ver medidas de sanidad pero también que puedan contar con bolsas para que ahí depositen, y la posibilidad de instalar algún contenedor o algo para evitar esa contaminación; además, los de aseo de Zapopan van a establecer una ruta periódica para que al menos dos veces por semana pasen a recoger la basura”, señaló Montes de Oca.

Lo cierto es que el vertedero, que se ubica a pocos metros del ingreso al área de protección de flora y fauna La Primavera y del megadesarrollo de la Villa Panamericana, no ha sido retirado, y los lugareños siguen usándolo para depositar basura.

Uno de los problemas más severos que pueden derivar de ese sitio es que aporta combustible que rápido puede ser aprovechado por el fuego. La entrada de personas sin control a la zona aumenta ese riesgo, y se han debido combatir incendios forestales en los alrededores durante las últimas semanas, explica por su parte el director del bosque, José Luis Gámez Valdivia.

El bosque La Primavera, padece de forma acusada problemas que le está generando la urbanización desordenada de la zona de El Bajío, propiciada por las autorizaciones municipales y ambientales a favor del complejo Chivas-Omnilife y de la Villa Panamericana, además de planteles escolares y fraccionamientos: incendios, basura, ruidos, contaminación lumínica, extracción de flora y fauna y contaminación de fuentes de agua. Las “condicionantes” que la autoridad ambiental impuso para permitir edificar la villa no se han cumplido hasta hoy.

Del subsuelo, el agua más cara de la ciudad



Abatimiento de hasta cuatro metros por año se registra en algunos pozos de extracción de la zona metropolitana de Guadalajara. El crecimiento de la mancha urbana generará un problema mayor: agua más difícil y costosa, y más problemas de inundaciones, advierte el SIAPA.

Guadalajara. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO. Edición del 8 de febrero de 2011

El agua subterránea es la más cara de la ciudad. Producir mil litros (un metro cúbico) de líquido de ese origen para el sistema metropolitano, se acerca a un peso con 40 centavos tan sólo en relación al costo de la electricidad, contra 58 centavos que cuesta el metro cúbico (m3) traído desde el lago de Chapala, o los cero pesos del agua importada desde la presa Calderón, que llega del oriente, por gravedad.

La tendencia es que esa agua será cada día más cara, pues se registran abatimientos del nivel de los pozos que en las zonas más críticas (ver mapa anexo) pueden alcanzar cuatro metros por año, señala el gerente técnico del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), Carlos Hernández Solís.

Los casi 200 pozos que posee el SIAPA en los acuíferos de Toluquilla y Atemajac-Tesistán aportan casi 30 por ciento del agua que requiere el abasto de la ciudad.

“Entre más sea el desbalance de lo que te da la recarga natural y lo que le sacas, más lo que se le afecta en pavimentación, eso se traduce en energía eléctrica adicional, en hacer una profundización de los pozos, y la posibilidad de empezar a usar las aguas mineralizadas producto de toda la historia en la vida de la tierra, como ha sucedido en otras partes del país”, advierte.

De hecho, la composición mineral obliga a costos extra de potabilización que el acuífero metropolitano ya exige. Es el caso de los pozos profundos de Toluquilla, donde la presencia de arsénico, fierro y manganeso ha obligado a instalar una planta potabilizadora especial, con lo que se agregan otros 50 centavos al costo de producir un m3 con los parámetros que exigen las normas oficiales mexicanas emitidas para el consumo humano, por la Secretaría de Salud. En comparación, la potabilización del agua del sistema Chapala o de Calderón no cuesta más de 25 centavos por cada m3.

No es ningún secreto por qué esta sucediendo el problema. La urbanización desordenada ha hecho una gran plancha de cemento y pavimentos que abarca, de forma discontinua, unas 63 mil hectáreas. Los datos del gerente técnico del organismo operador señalan que un terreno con cobertura natural infiltra 50 por ciento del agua de lluvia, evotranspira 40 por ciento (agua que se evapora y sube a la atmósfera) y sólo escurre 10 por ciento del volumen. Dependerá del tipo de urbanización la modificación de los factores.

Por ejemplo, si se deja de 10 a 20 por ciento de la superficie impermeable (por la que no puede infiltrarse el agua), la infiltración baja a 45 por ciento, la evotranspriración se reduce a 35 por ciento y correrá sobre superficie 20 por ciento del agua —el doble de la escorrientía natural—.

Sin embargo, este modelo de moderación no ha sido frecuente en el desarrollo de Guadalajara: impera, en desarrollos residenciales, el que tiende a impermeabilizar de 35 a 50 por ciento de la superficie, reduciendo la captación al subsuelo a 35 por ciento, y elevando el escurrimiento al triple del natural; y sobre todo, los modelos de urbanización que impermeabilizan más de 75 por ciento de la superficie y ocasionan que 55 por ciento del agua de la lluvia se vaya sobre el suelo, cuenca abajo, provocando estragos.

Un año óptimo en lluvias (una acumulación promedio de 950 milímetros de lámina de agua) le trae a Guadalajara hasta 340 millones de metros cúbicos de agua, aproximadamente la que necesita para su consumo en el mismo periodo.

Si antes de la urbanización acelerada se infiltraban 170 millones de m3 y evotranspiraban más de 130 millones de m3, ahora el agua en superficie llega a ser de 200 millones de m3 (contra 35 millones de m3 del escenario natural), lo que explica mejor que nada los estragos que se ocasionan. Si a esto se suma que llueve intensamente, —es decir, por arriba de diez milímetros— sólo en 90 días del año, el resultado son que en pocos días de lluvia cae una enorme cantidad de agua que la naturaleza alterada ya no puede regular.

Tendencias desfavorables
El escenario tendencial no es favorable en el corto y mediano plazo. “En algunos puntos de Atemajac, hay abatimientos de hasta cuatro metros por año; si tienes una zona de concentración de pozos, se resiente más allí el costo porque baja más rápido el nivel del agua subterránea”, pone en relieve Hernández Solís.

Se trata de dos acuíferos bien estudiados, con casi 2700 pozos de agua en producción; “en el caso de estos acuíferos, la parte de la extracción del SIAPA representa 90 millones de m3, pero la mancha urbana se está ampliando a lugares como El Bajío, que estaba considerada como una zona de buen grado de permeabilidad y va a ser afectada; el suelo de Guadalajara es arena, un suelo permeable, pero hay zonas más permeables que otras, como es el caso, se suponía que El Bajío iba a reservarse como zona de captación, lo que no sucedió”.

¿Puede desarrollarse una zona de la ciudad sin alterar su capacidad de infiltración? El gerente técnico del SIAPA alude a la experiencia de plaza Pabellón, colindante con el bosque Los Colomos.

“Cuando se hizo el desarrollo, que tenía una gran oposición de grupos ecologistas, se involucró a la Comisión Nacional del Agua para emitir una opinión técnica […] nuestro planteamiento es que se podía construir una red de pozos de absorción que igualaban la velocidad de infiltración que en forma natural tiene una superficie sin planchas de concreto; así se hizo y es lo que tenemos que hacer, en El Bajío se supone que se tendría que estar asumiendo esto como una condición de desarrollo”, agrega el gerente técnico, ex funcionario de la entidad federal.

Esa es tarea de las autoridades municipales, que regulan los usos de suelo, y el SIAPA lo debe tomar en cuenta al dar las factibilidades para fraccionamientos que se incorporen a su sistema. Pero a Hernández Solís le preocupa además mantener la infraestructura existente para aprovechar esa agua costosa, pero de alto valor para todos los asentamientos humanos.

“Tenemos que buscar el costo por m3 menos oneroso de producción, por eso necesitamos una mezcla de opciones de abastecimiento que nos ayude a caminar a la conservación de las propias fuentes, sea Chapala o los pozos, que necesitan descanso para ser estabilizados”, plantea. Sin olvidar que una ciudad sin orden, hará inútil ese esfuerzo de moderación.

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Grietas de zona Tesistán, el otro problema

El desarrollo urbano mal planificado en el valle de Tesistán y la sobreexplotación del acuífero son factores que inciden en el crecimiento de las amenazas por agrietamiento que se han registrado en las últimas décadas en la zona, señalan los geógrafos María del Rocío Castillo y Luis Valdivia Ornelas, del Departamento de Geografía y Ordenamiento Teritorial de la UdeG.

“Actualmente, el valle de Tesistán está siendo sometido a fuertes presiones para su urbanización, dadas sus condiciones topográficas, su cercanía con el área consolidada de la ciudad de Guadalajara y las vías de comunicación que ya posee. El proceso de urbanización tendría impactos en dos campos: en la explotación del acuífero, ya que se incrementaría la demanda de agua y a la vez se modificarían las condiciones superficiales de infiltración, afectando los niveles estáticos; y en la política de uso del suelo, que necesariamente tendrá que ser diseñada tomando al valle como una unidad territorial y no como el acumulado de las acciones particulares de urbanización”, señalan en su artículo Amenazas por agrietamiento del valle de Tesistán, publicado por la revista universitaria Teocalli.

La aparición de grietas en construcciones es un problema documentado para acuíferos sobreexplotados. “Estamos ante la ocurrencia de un fenómeno natural que, desde el punto de vista sistémico, pudiera estar siendo acelerado por la acción del hombre en términos de cambio de uso del suelo e incremento de la extracción de agua del acuífero”, subrayan en las conclusiones del texto.

“En los últimos 86 años [la publicación es de 2007], se tienen documentados once eventos de agrietamiento y todos se han presentado durante la época de lluvias, particularmente en los meses de junio y octubre. La naturaleza del subsuelo de la zona ocasiona que en lluvias muy intensas se presenten cambios súbitos en los valores de saturación del suelo, pues son suelos granulares con una alta porosidad y muchos vacíos aislados”, añaden.

“Se considera al agua como el factor determinante, tanto en el origen de las grietas [ya que actúa como agente erosivo en el subsuelo], como disparador en superficie, debido a la presión por saturación que genera tensión, pues su peso propicia que parte del techo se colapse”.

El fenómeno de agrietamiento en el Valle de Tesistán “se está acelerando debido a varios factores. Por un lado, el cambio en el uso del suelo, producto de la urbanización, lo que modifica drásticamente los valores de precolación vertical; y por otro, el incremento de la extracción de agua del acuífero regional, lo que genera fenómeno de subsidencia [desplazamiento o desplome de una superficie]”.

Así, “la presencia de grietas tiene que considerarse como un elemento determinante para definir el modelo de cambio de uso del suelo en el valle, dado que estamos ante un fenómeno complejo, dinámico y multifactorial. Así, un cambio en el coeficiente de infiltración o un acelerado abatimiento del nivel freático puede alterar tanto la dinámica natural del fenómeno como su distribución espacial”, puntualizan.

Falta cumplirle a La Primavera: procurador ambiental


Brigada contra incendios debe operar ya: Proepa. Las cuatrimotos son otro compromiso que la MIA señala debe cubrir la empresa

Guadalajara. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO. Edición del 8 de febrero de 2011

Son tres de 59 “condicionantes” de impacto ambiental las que no ha cumplido la empresa que construye la Villa Panamericana; las tres son relativas a un compromiso contraído con el área natural protegida bosque La Primavera: la entrega de seis cuatrimotos, el establecimiento de un convenio para garantizar la vigilancia en el área de El Bajío que incluye una brigada contra incendios, y la aplicación de un programa para preservar la fauna de la zona.

Fernando Montes de Oca, procurador ambiental del estado, señala que por diversas razones, no se ha terminado de aterrizar las tres condiciones y que su papel es exigir que se haga.

En el seguimiento del cumplimiento de las medidas que la Secretaría de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable (Semades) emitió en diciembre de 2009, la última visita de sus inspectores se realizó el pasado 28 de enero, “y pudimos verificar el cumplimiento de todas las medidas, menos la 9, la 10 y la 11, que se refieren al área protegida”.

Montes de Oca señaló que le pidió al residente de la obra, Justo Osorno, que le entregara un informe sobre el estado de esas tres condiciones incumplidas; “verbalmente, me dijo que el convenio ya fue entregado al director del bosque, José Luis Gámez, y que pronto se tendría que firmar, pero surgió al parecer una situación sobre las cuatrimotos, que por un lado el condicionante dice que lo debe de entregar el grupo Corey [la empresa constructora], el residente me dice que había quedado el gobierno del estado en entregar esas cuatrimotos, entonces busqué directamente al señor Francisco Cornejo, quedé con él que hiciéramos una reunión nuevamente para volver a ver todo lo que está relacionado con el bosque, tanto de parte del comité organizador de los Juegos Panamericanos, que es a quien corresponde ver si ese compromiso quedó de parte del gobierno estatal, en cuyo caso hay que cumplirlo, o si quedó de parte del grupo Corey entregarlas, que lo hagan…”.

El procurador señaló que debe entrar en operaciones la brigada contra incendios por parte de los constructores de la villa; “había incluso la propuesta de colocar una torre de detección de incendios […] lo que yo le solicitaba es que La Primavera resultara no sólo afectada, sino beneficiada con la presencia de un vecino de esta naturaleza”, para lo cual, la Proepa promueve establecer vigilancia por videocámaras y mejorar su equipo para atender incidentes.

—¿Entonces la brigada de incendios va a depender de se firme este convenio?

—No, lo que yo le dije al arquitecto Osorno es que con convenio o sin convenio debe estar ahí la brigada; yo ahí respaldo el ingeniero Gámez cuando dice: o se me dan las cuatrimotos o no les firmo nada; pedí también una copia del convenio que no me han hecho llegar, para revisar los términos, pero que tampoco se detenga el levantamiento de la torre, y establecer algún sistema de comunicación con el residente de obra para si se presentara algún incendio, ellos que están más cerca que lleguen primero y comiencen a combatirlo.

—Por otro lado, la autorización de impacto ambiental señala que el asunto de las cuatrimotos es responsabilidad del promotor, no dice que sea del gobierno del estado.

—Así es [...]pero espero que ya vaya en términos de resolverse, porque mientras no tenga un cambio en el documento por parte de la Semades, la responsabilidad es del promovente.

domingo, 6 de febrero de 2011

Congreso regional indígena arranca hoy en Mezcala


Asistirán 800 delegados de pueblos indios a la localidad enclavada en el lago de Chapala. “El Estado mexicano ha empleado una fuerte represión sobre nuestros pueblos”.

Guadalajara. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO. Ediciones del 5 y 6 de febrero de 2011

Hoy arranca la XXVIII reunión plenaria del Congreso Nacional Indígena de la región Centro Pacífico, en la comunidad indígena coca de Mezcala, enclavada en el lago de Chapala. Se esperan alrededor de 800 delegados de pueblos indios tan diversos de la región, como los huicholes o wixaritari, los rarámuris o tarahumaras, los nahuas de la costa de Jalisco y Michoacán, los yaquis de Sonora, los purépechas michoacanos, los mazahuas del altiplano central, triques, tzoltiles y mixtecos del sur, entre otros.

Rocío Moreno, integrante de la comunidad anfitriona, dijo que podrían acudir también otras comunidades que no han confirmado como los o’dam (Tepehuanes) de la sierra de Durango, y los mixtecos que habitan en Guadalajara.

Los motivos de la cita, que se prolongará por todo el fin de semana, los señala la convocatoria: “la necesidad de juntarnos y escuchar las rebeldías de nuestros pueblos [...] que en la actualidad el Estado mexicano ha empleado una fuerte represión sobre nuestros pueblos, provocando invasiones a los territorios ancestrales, privatización de bosques, agua, aire, mares, ríos; ha dejado sin empleo a nuestras gentes provocando que migren hacia las grandes ciudades o a Estados Unidos; comercializar nuestra historia y cultura como si tuviera precio; pisoteando los usos y costumbres de los pueblos; implementando proyectos, planes que modifiquen la tierra comunal; debilitando los gobiernos tradicionales, representados por las asambleas de comuneros”.

De este modo, los puntos a discutir son tres: “Qué es la autonomía y cómo la ejercemos en nuestras comunidades. Cómo se presenta el despojo en las comunidades [programas, ordenamientos territoriales, apoyos, etcétera]. Cuáles han sido los problemas que tenemos al construir la autonomía en nuestros pueblos y cómo los hemos o podemos resolverlos”.

La comunidad de Mezcala se encuentra en la ribera norte del lago de Chapala, a una hora aproximadamente de la ciudad de Guadalajara.

El orden de los dos días de reunión incluye la inauguración, hoy a las diez de la mañana, y el establecimiento de mesas de discusión entre las once de la mañana y las ocho de la noche, con una comida de intermedio. Al final de la primera jornada se prevé realizar un “festejo del territorio”. El domingo 6 de febrero incluye a las 10:00 am una plenaria en el casino de Mezcala, y la clausura será a las 14:00 horas.

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Claves


El centro-occidente indio, un breve repaso

• La región centro-occidente, famosa por su identidad pretendidamente criolla, alberga una amplia y sorprendente diversidad india: los nahuas distribuidos ampliamente en la costa del Pacífico, los purépechas de la meseta michoacana, los wixaritari (huicholes), nayeri (coras) mexicaneros y o´dam (tepehuanes) de la Sierra Madre Occidental, y todos esos habitantes del altiplano central: mazahuas, otomíes, chicimecas, pames. En la región de Chapala sobreviven los cocas de Mezcala

• La forma clásica de organización de esas poblaciones originarias es la comunidad indígena que se reconoce y titula por un procedimiento agrario, con base en los títulos primordiales que son los que concedió la Corona española durante los tres siglos del periodo colonial para darles dominio de sus tierras, sus bienes naturales y sus aguas

• En las últimas décadas, un fenómeno explosivo ha cambiado el mapa de la distribución aborigen en la región: la migración. Hay migrantes indígenas que siguen los campos agrícolas como jornaleros de la caña de azúcar (Tamazula, Autlán, Tala, Tepic), o para trabajar en las cosechas de jitomate (sur de Jalisco, Sinaloa) y de otras legumbres (Zacatecas, Nayarit), o de frutales (toda la región costera de Michoacán, Colima, Jalisco y Nayarit). Los indígenas jornaleros suelen provenir de los estados de Guerrero y Oaxaca (zapotecas, mixtecos, triquis) y en menor grado, de Veracruz

• Hay otra migración más poderosa y permanente: la que acude a las ciudades a asentarse. En la zona metropolitana de Guadalajara se identifican al menos 19 colonias que albergan a los grupos de indígenas migrantes. En Tlaquepaque: colonia Indígena (otomíes), Brisas de Chapala (mixtecos), Las Juntitas (mixtecos y otomíes), Nueva Santa María (otomíes), San Sebastianito (otomíes), Lomas de San Miguel (otomíes), El Campesino (otomíes), Guayabitos (otomíes), La Mezquitera (otomíes), Buenos Aires (otomíes), Francisco y Madero (otomíes), Las Juntas (otomíes), y Arroyo de las Flores (otomíes). En Guadalajara: Polanquito y la Ferrocarril (mixtecos). En Tonalá: Constancio Hernández (mixtecos), y Balcones del Sol (triquis). En Zapopan: Miramar (purépechas), y El Húmedo (purépechas)

• Aparte de estas colonias “existen familias de indígenas de diversas etnias que viven dispersos en la zona metropolitana, lo cual dificulta su identificación y la elaboración de cifras más precisas sobre migrantes en la ciudad”, señala un análisis de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indios (CDI). En todas las ciudades importantes de la región (Morelia, Querétaro, León, Aguascalientes, Colima, Puerto Vallarta y Tepic) sucede el mismo fenómeno

q Las “poblaciones originarias” migran de forma temporal en busca de empleos, pero están arraigadas a sus territorios y enfrentan en mayor o menor grado disputas agrarias entre sí, con comunidades mestizas y con pequeños propietarios, además de que se enfrentan de diversos modos con diversos niveles del Estado mexicano en relación a proyectos de desarrollo. En las zonas de litoral, la presión de empresarios nacionales y extranjeros por las tierras adyacentes a playas tiende a crecer en perjuicio de los pueblos

• Hay también una migración hacia Estados Unidos que todavía es incipiente en los pueblos originarios, pero está consolidada en los que vienen del sur del país, que si no tienen fortuna al asentarse en la región, siguen su camino a las colonias formadas en diversas ciudades de ese país.

La CEDHJ falla en proteger a los ciudadanos: Cepad

El estado no está preparado para lo que viene en materia de seguridad, indica el organismo no gubernamental. Interés político, más que social, lo que guía a Comisión de Derechos Humanos, asegura

Guadalajara. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO. Edición del 4 de febrero de 2011

La Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) no ha estado a la altura del desafío en la materia que tiene el estado, y es indispensable que el Congreso local analice la actuación de su presidente, Felipe de Jesús Álvarez Cibrián, y el modo de generar una institución que responda mejor a sus obligaciones, dijo ayer el director ejecutivo del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (Cepad), Francisco Macías Medina.

Al dar lectura al informe anual de esta organización no gubernamental, la conclusión del activista fue lapidaria: ante la gran necesidad de subrayar la defensa de los derechos ante los procesos políticos, económicos y sociales que los ponen en predicamento, “esto no ha sido así... se trata de una comisión de derechos humanos que se guía más por intereses políticos que por las necesidades de una sociedad”.

Juzgada la actuación de Álvarez Cibrián sobre cuatro ejes: proactividad, eficiencia, transparencia y pluralidad, el balance no es positivo. Las cifras señalan que de cada diez quejas que recibe la CEDHJ, nueve se acumulan y de ese modo se minimizan; que buena parte de las casi 16 mil quejas recibidas en 2009, más de la mitad —casi nueve mil— fueron de temas ambientales, lo que refleja una amplia preocupación de la sociedad; sin embargo, sólo se emitieron tres recomendaciones en la materia. También llama la atención la baja en las quejas por tortura, lo cual no ofrece una lectura optimista, pues si hubo catorce quejas en 2009, el Cepad detecta casi dos mil personas víctimas de este abuso por policías y personas con poder, lo que reflejaría una pérdida de confianza en la CEDHJ.

“Es una situación delicada comenzando por los derechos humanos de las mujeres, la exigencia de la alerta de género […] y el segundo asunto en que Jalisco ya está tomando lugares preocupantes, es el de homicidios; en segundo lugar en subregistro de averiguaciones previas, no de cifras negras sino de aquellas denuncias que se hacen y no terminan por investigarse; Jalisco no ejerce recursos federales en materia de seguridad, no ha certificado, no ha pasado pruebas de control y de confianza en su personal policiaco y de justicia; y sobre todo, en su estructura carecemos de una autonomía para la procuración de justicia, no han pasado las iniciativas necesarias para modificar el sistema, y ahora nos llama la emergencia [por la guerra contra el narco] y no tenemos operadores con este nivel ético y con esta verticalidad con la que puedes llevar a cabo un proceso”.

Jalisco, 33 del mundo por número de sitios Ramsar


Ayer fue el aniversario 40 de la convención Ramsar de humedales prioritarios. Los festejos continúan en el estado por toda la semana. En la foto, la laguna de Zapotlán, sede de una de las actividades conmemorativas

Guadalajara. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO. Edición del 3 de febrero de 2011

Ayer fue el aniversario 40 de la firma de la convención internacional de humedales prioritarios en Ramsar, Irán. Jalisco arriba a esta fecha con trece cuerpos agua que se extienden sobre 158 mil hectáreas de vaso, inscritos en la convención, aunque dos de ellos, Chapala y presa La Vega, están pendientes de la asignación de sus registros. También tiene once programas de manejo en vías de validación social para que entren en operación.

La idea es consolidar el trabajo para llevar a la realidad la protección de las cuencas que le dan vida a los cuerpos de agua, dice a Público el director de planeación ambiental y desarrollo sustentable de la Secretaría de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable (Semades), Antonio Ordorica Hermosillo.

Si esta entidad federativa fuera país, sólo estaría por debajo de 32 naciones socias por el número de humedales registrados, de un total de 160. Países tan relevantes como Zambia, Filipinas, Vietnam, Venezuela, Uganda, Sudán y Paraguay, entre decenas más, tienen menos humedales registrados en la convención. Los 13 humedales jaliscienses ponen a la par a esta entidad con países como Turquía, Perú, Corea y Polonia.

Esto refleja la gran importancia de Jalisco, que ocupa el segundo lugar nacional en sitios Ramsar, tras Quintana Roo, pero con mayor diversidad natural, pues la península de Yucatán carece de ecosistemas de planicies altas, señala Ricardo Ramírez Maciel, coordinador académico de la dependencia y encargado de cultura ambiental del Comité Estatal de Humedales.

Así, ha arrancado la Cuarta semana por la Conservación de Humedales en Jalisco, marco para dar a conocer a la sociedad los valores de los humedales a través de diferentes actividades y talleres”. Entre las actividades de ayer estuvieron las campañas de recolección de residuos en arroyos de los municipios de Tala y Ameca, así como en la Laguna de Zapotlán –donde el acto oficial lo encabezó la titular de la Semades, Martha Ruth del Toro Gaytán-, el lago de Chapala, el estero La Manzanilla y la presa La Vega.

También se inauguró una exposición fotográfica de aves del lago de Chapala; conferencia sobre cambio climático y su impacto en las aves de Chapala; taller de formadores ambientales para la conservación de humedales y la biodiversidad, ciclo de videos de los humedales de Jalisco y talleres de interpretación ambiental, entre otros.

Durante el último año se logró la designación como Sitio Ramsar de presa La Vega; la elaboración de once programas de manejo de los sitios Ramsar; la instalación de 36 señales informativas alrededor de los sitios; la conformación de cinco comités de vigilancia comunitaria y la implementación de proyectos productivos y ecoturísticos en la laguna de Zapotlán y La Manzanilla, precisó Ordorica Hermosillo.