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miércoles, 4 de marzo de 2015
Propone Observatorio decretar zona de restauración ecológica el lago de Chapala
La región debe contar con hidrometría confiable, monitoreo de calidad del agua y recursos para establecer en forma plena su calidad de sitio Ramsar y de espacio de turismo social y ecológico.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
Los miembros del Observatorio Ciudadano para la gestión integral del agua en el Estado de Jalisco han solicitado al gobernador, Aristóteles Sandoval Díaz, dé cumplimiento a un viejo decreto del Senado de la república que hace más de diez años estableció que el lago de Chapala se convirtiera en "zona de restauración ecológica y reserva de aguas", lo cual no llevó a cambios en los hechos ante la resistencia del gabinete del entonces presidente de la república, Vicente Fox Quesada, en realizar medidas que a su juicio frenarían la economía regional.
En la nueva remesa de recomendaciones generadas esta semana, el cuerpo colegiado, cuyas determinaciones son de carácter vinculante para el Ejecutivo estatal, planteó lo siguiente en relación con el mayor lago del país y su cuenca:
Al gobernador, "que gestione y coordine las acciones con las autoridades competentes para que el Lago de Chapala sea declarado como Zona de restauración ecológica y reserva de aguas; que sea el conducto para entregar al Senado de la República, el Expediente de Hechos de la denuncia popular presentada en mayo de 2003 por varias organizaciones no gubernamentales ante la Comisión de Cooperación Ambiental del TLC, en la que se advierte de omisiones graves en la aplicación de la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, a la Ley de Aguas Nacionales y sus respectivos reglamentos en la Cuenca Lerma Chapala-Santiago Pacífico".
Además, "que gestione las acciones con las autoridades competentes para que la Ribera del lago de Chapala sea declarada como Zona Prioritaria de Turismo Ecológico y Social, declaratoria que está prevista en la Ley Federal de Turismo para que los Municipios y los empresarios de la Ribera, puedan obtener recursos del Fondo Nacional Turístico (Fonatur) para sus proyectos; que gestione ante el gobierno federal para que éste entregue el proyecto y los programas con sus respectivos recursos, para sustentar que el lago de Chapala quede definido como sitio Ramsar".
Otras peticiones son que se solicite al gobierno federal "que establezca en la Cuenca-Lerma-Chapala-Santiago, una red hidrométrica automatizada, que opere en tiempo real y que la información generada sea de libre acceso"; que establezca una coordinación para que, en el próximo temporal, "se vigile el cumplimiento cabal del Decreto del 30 de Marzo del año pasado, que regula la distribución de los escurrimientos de las aguas superficiales de la Cuenca Lerma Chapala entre los usuarios, como los distritos de riego y el Lago de Chapala y, que también proponga la reforma a este Decreto para que se defina el Lago de Chapala como usuario natural de las aguas de esta cuenca".
Se pide también la gestión para coordinar recursos "para que el monitoreo de la calidad de las aguas del Lago de Chapala, sea frecuente y se dé a conocer a la opinión pública la calidad del Lago de Chapala cada trimestre"; que "gestione ante la autoridad correspondiente, que se implemente un sistema de mantenimiento del lago de Chapala, obteniendo una grúa para darle servicio al lago en la extracción de plantas acuáticas y aero-acuáticas, la extracción de cercas de alambre y postes, en virtud de que éstos han originado accidentes fatales de personas que llegan con sus lanchas y no conocen de estos peligros que existen en el Lago".
Finalmente, que se apueste por "la transparencia y la divulgación activa de información a todos los afectados, interesados, y a este Observatorio, sobre cualquier acción, trabajo, o procedimiento entre aquel, sus dependencias y Secretarías y cualquier otro órgano nacional o internacional relacionado con la gestión del agua para Jalisco o que estuviese desarrollando cualquier acción o procedimiento que tenga que ver con ello. Lo anterior además de ser fundamental para fortalecer las condiciones de gobernabilidad asociadas a los conflictos socioambientales vinculados a la gestión del agua en nuestra entidad federativa, permitirá a este Observatorio realizar las labores que le han sido confiadas".
viernes, 27 de febrero de 2015
Avanza “acción colectiva” contra el gobierno mexicano
Se busca hacer responsable a las autoridades de los daños a la salud y al ambiente en la cuenca Lerma-Santiago.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
El Juzgado V de lo Civil del fuero federal ya integra el expediente de la causa de acción colectiva 310/2014, por medio de la cual, se busca resarcir el derecho a la salud y a un medio ambiente sano de cientos de miles de habitantes de la cuenca Lerma-Santiago, en una estrategia legal que apenas cumple tres años de haberse implementado en la legislación mexicana, y que en caso de ser exitosa, sentaría precedentes respecto a la responsabilidad de los gobiernos en los derechos colectivos o de “tercera generación”.
Una vez emplazadas a juicio la totalidad de las demandada y contestados esos emplazamientos, “el pasado 19 de febrero de 2015 fue certificada y admitida la acción colectiva en sentido difuso promovida por esta asociación civil, en contra de diversas autoridades del ámbito federal, estatal y municipal”, dijo ayer el abogado Virgilio Rincón, director del despacho Rincón y Asociados.
Refirió que se han cumplido los requisitos que plantean los artículos 587 y 588 del Código Federal de Procedimientos Civiles; “en consecuencia, con fundamento en el diverso numeral 591 del Código en cita, se admite a trámite la acción difusa en la vía y forma propuestas”, resolvió el juez.
Las autoridades demandadas comienzan en presidentes municipales y terminan en la presidencia de la república, y “serán enjuiciados por la grave contaminación denunciada; debiendo el Juez de la causa, una vez superadas las etapas procesales respectivas, resolver la procedencia de la acción y condenar en consecuencia a dichas demandadas a la reparación del daño causado a la colectividad actora”, estimó.
“En 2012, presentamos la primera acción colectiva en el país, que fue un mecanismo muy importante de la defensa de los derechos de la sociedad frente a malos servicios que tanto presta el estado como los particulares; de 2012 a la fecha hemos presentado varias acciones colectivas, y una de las más importantes es esta; presentamos también otra por la contaminación del río Sonora, causada por el Grupo México, y también presentamos una más en contra de Pemex, por no entregar las estaciones de servicio a gasolina litro a litro”, puso en relieve.
“Estamos buscando a través de esta acción colectiva es que se condene al Estado mexicano, a realizar las acciones necesarias para que se corrija la contaminación, para que se genere agua en condiciones de salud, y para que se construyan centros de atención especializada en el área; nos costó mucho trabajo, hubo mucha resistencia […] pero es un gran y enorme avance, yo espero que pronto tengamos una sentencia condenatoria”, puso en relieve.
viernes, 25 de julio de 2014
Lerma-Chapala, presupuesto que no revierte el deterioro
Un análisis del INECC advierte que apenas se invierten 161 pesos por ha en la cuenca, pero de estos, sólo 40 tienen efecto ambiental directo.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
El sector público mexicano invierte en acciones ambientales, en promedio, 870 millones de pesos por año en los 54 mil kilómetros cuadrados de la cuenca Lerma-Chapala, pero ese recurso económico no ha detenido, ni mucho menos revertido, el enorme deterioro ambiental sobre todo del último medio siglo, advierten investigadores del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC).
Es decir, no se trata nada más de la insuficiencia de una aplicación promedio de 161 pesos por hectárea, sino de inversiones que en términos generales no obedecen al diagnóstico ambiental de la zona y en consecuencia, muy poco aportan para resolver sus enormes pasivos: deforestación y cambio de uso de suelo, contaminación, erosión y pérdida de suelos fértiles, y extinción de especies. La situación es más grave ante la perspectiva nada halagüeña que ofrece el cambio climático, con un posible descenso en cien milímetros de lluvia en el promedio anual y un alza del calor de dos a tres grados en las siguientes décadas, que podría tener efectos drásticos sobre la ecología y economía regionales (ver recuadro).
“Las acciones más apoyadas en la cuenca son las obras hidráulicas las cuales en conjunto representan 70 por ciento del presupuesto que se tiene contabilizado […] en proporciones menores se encuentran las acciones de reforestación, mantenimiento y protección [8 por ciento] residuos sólidos [6 por ciento], estudios y proyectos [4 por ciento], programas de manejo forestal, Umas o de conservación [4 por ciento], pago de servicios ambientales y sanidad forestal [2 por ciento] y conservación de suelos [1 por ciento]”, destacan Helena Cotler Ávalos, Carlos Enríquez Guadarrama, Karina Ruiz Bedolla y Verónica E. Bunge Vivier.
El documento se llama “Evaluación de las acciones realizadas por el sector ambiental en la cuenca Lerma Chapala. Recomendaciones para programas de política pública”, y contiene datos más o menos completos entre los años 2007 y 2010, recuperados hasta finales de 2012, dado que se toparon con la frecuente opacidad de las instituciones públicas.
“La reducida inversión en el gasto público destinado a acciones de conservación impacta en la atención integral de la estructura y funcionamiento de la cuenca.
“Cuando se comparan la tipología de las acciones con la problemática de las subcuencas, se observa que las acciones no siempre tienen la orientación ni la especificidad necesaria para abordar el tipo de problemas particulares de cada subregión”, refieren.
Otro debería ser el diseño del gasto, más allá de su volumen, si se consideraran dos cosas esenciales: uno, que el medio ambiente es la base indispensable para la sociedad y la economía, porque los humanos no pueden vivir sin los servicios que les provee la naturaleza; y dos, que esos servicios están comprometidos, según las siguientes cifras: pérdida de espacios silvestres de 30 por ciento (las selvas primarias pasaron de 2,214 km2 en 1976 a 1,397 km2 en 2000; en el mismo periodo, los bosques pasaron de 5,162 km2 a 3,600 km2), pérdida de fertilidad en 56.9 por ciento de las tierras agrícolas; más de medio centenar de acuíferos en abatimiento; agua superficial de calidad mediana a mala.
Ejemplo de la falta de atención a los problemas específicos: “La ausencia de acciones relacionadas con el manejo y disposición final de los residuos sólidos peligrosos que es trascendente en las subcuencas del río Duero y del lago Chapala o bien la problemática de la contaminación por agroquímicos presente en las subcuencas del río Zula, Lerma, Pátzcuaro y Angulo, cada una con sus particularidades. Otro tema recurrente y poco atendido se refiere al de las descargas industriales que contaminan los ríos en las subcuencas del río Zula [tequileras], Solís [granjas porcícolas], Angulo, Duero y el lago de Chapala”, refieren.
Las actividades agrícolas e industriales, así como la aglomeración de centros urbanos “han sido los detonantes de los procesos de degradación tales como la escasez en la disponibilidad de agua, la contaminación por descargas industriales y urbanas, la degradación de suelos, la deforestación, la fragmentación de ecosistemas y la eutrofización [invasión de materia orgánica] de embalses. Esto ha ocasionado no sólo impactos en la dinámica ecohidrológica, sino también impactos sociales e institucionales que generan competencia por el recurso hídrico”.
La incorrecta atención presupuestal se debe a que “prevalece la visión de conceptualizar el problema hídrico como un problema únicamente de infraestructura que garantice la distribución del agua hacia sus principales usuarios”; no se considera el modo en que funcionan los ecosistemas, cómo se propicia el ciclo del agua, cómo se retienen suelos y cómo se elude la contaminación. La insuficiencia de la estrategia de gasto está a la vista (el documento completo: http://www.inecc.gob.mx/descargas/dgioece/Evaluacion_INECC_Cuenca_Lerma_Chapala.pdf).
Efectos del cambio climático en la zona
El cambio climático será un fenómeno que transformará el modo de vivir en la cuenca Lerma-Chapala, de 54 mil km2 (incluyendo sus cuencas endorreicas), donde se produce actualmente 10 por ciento del producto interno bruto nacional, pero viven de sus recursos casi 20 millones de mexicanos (19 por ciento del total), si se considera que la ciudad de México y Guadalajara dependen parcialmente de sus aguas.
Los escenarios no son los mejores: en el espacio de las siguientes décadas es seguro el cambio en el régimen de precipitaciones a la baja, aunque se desconoce a qué velocidad ocurrirá. Lo cierto es que la lluvia anual, de 719 milímetros en el promedio 1942-2000, descenderá a 660, 640 y hasta 620 mm en diversos escenarios, lo que aunado al aumento poblacional, a la fragilidad social de casi cuatro millones de habitantes pobres, y al aumento de temperatura entre dos y tres grados centígrados, podrá provocar situaciones drásticas, según el análisis “Escenarios probables de disponibilidad (del agua) al año 2030 considerando efectos del cambio climático”, de Rafael Rosales González, de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
“En la cuenca Lerma-Chapala, entre 2013 y 2030 se podrían esperar anomalías medias anuales negativas de entre 2.7 y 4.3 por ciento de la media anual e lluvias, con máximos hasta de menos 10 por ciento. Por su parte, el aumento de la temperatura podría provocar un incremento de la evapotranspiración. Todo esto se reflejará en una disminución de los escurrimientos superficiales”, advierte.
(AC/Guadalajara)
jueves, 22 de mayo de 2014
El lago de Chapala está inmerso en extinciones
Diez de 29 especies nativas de peces no se han vuelto a capturar, lo que es indicio de posibles extinciones locales, debido a la contaminación y el mal manejo de la cuenca
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO
Medio siglo de alta presión humana sobre los recursos de la cuenca Lerma-Chapala ya dejan saldos negativos en la riqueza biológica del mayor lago natural del país: investigadores en ictiofauna (peces) reportan la posible desaparición de diez de las 29 especies nativas del embalse, un costo que además de alterar los procesos ecológicos, significa un duro problema para los pescadores que se proveen cotidianamente del embalse.
“El lago de Chapala representa uno de los más importantes centros de evolución y distribución de peces en México […] 17 especies del lago generan empleo para 1,699 pescadores en una pesquería de tipo artesanal y son fuente de alimento local y regional”, señalan en su artículo Peces del lago de Chapala los investigadores Rodrigo Moncayo Estrada y Carlos Escalera Gallardo (ver http://www.biodiversidad.gob.mx/region/EEB/pdf/EE_MICHOACAN_2005.pdf).
Agregan: “Desafortunadamente, el lago […] presenta una impresionante degradación ambiental, situación que se refleja en su fauna íctica. De las 28 [sic] especies de peces nativos que se habían registrado hasta la década de 1960, en la actualidad sólo se encuentran 18; de continuar la misma tendencia, se calcula que todas las especies habrán desaparecido en el 2020”.
¿Cómo fue el proceso? “Entre los años de 1960 a 1980 se perdió 7 por ciento de las especies; sin embargo, de 1980 al 2000 se alcanzó 40 por ciento [de pérdida], lo cual es reflejo del acelerado deterioro y la mala planeación en el uso de estos humedales”. Cuando fue elevado a categoría de sitio Ramsar, en 2009, la desaparición ya era un hecho. “Otro aspecto crucial es la sobreexplotación regional de los acuíferos y del río Lerma, lo cual ha provocado un descenso del lago y ha modificado el comportamiento reproductivo y alimentario de los peces. Diferentes análisis han mostrado que ante el decremento del volumen se tiene un incremento en contaminantes, sales y nutrientes. Una de las soluciones sería establecer un ordenamiento ecológico de la cuenca Lerma-Chapala, estructurar claramente los criterios de análisis, evaluación y toma de decisiones y, prioritariamente, crear un control del nivel del lago de Chapala”, advierten.
Se trabajó sobre el tema, pero diversos secretarios federales del ambiente frenaron normas para ordenar la región aludiendo, de forma inexplicable —por ser responsables de la cartera ambiental, no económica—, que una medida de control estricto colapsaría la economía regional.
En el aspecto de la falta de una política integral de conservación de la región coincide el biólogo Alejandro Juárez Aguilar, quien encabeza una organización ciudadana que ya ha echado raíces en la zona: el instituto de desarrollo ambiental Corazón de la Tierra, que además de trabajar con comunidades de la cuenca propia del lago, ha liderado la realización de un estudio pionero sobre su contaminación: “Caracterización y diagnóstico de la contaminación en la Subcuenca Chapala e instrumentos de participación plural para su prevención y control”.
Allí se destaca el papel de la “contaminación de área” que no es tratada en las plantas saneadoras que se han instalado en los últimos 25 años a lo largo y ancho de la región de 51 mil kilómetros cuadrados, e incluso en la cuenca directa que sólo abarca fracciones de Jalisco y Michoacán.
“Los contaminantes que más entran al lago en este momento son los pesticidas, los fertilizantes; mucha gente dice, qué tiene de malo que entren fertilizantes, si son buenos para las plantas, y es cierto, pero en cierto nivel; que haya nutrientes en el lago que mantienen la producción de plancton, como alimento de peces, pero cuando es excesivo hay una variación en las poblaciones de algas y plantas acuáticas; las etapas cuando el lirio ha sido abundante es porque tiene nutrientes a morir, y cuando no hay lirio se abre la puerta a que haya explosiones de algas que se reproducen mucho y se acaban los nutrientes, se mueren las algas, se descomponen y acaban con el oxígeno en el agua”, lo que detona procesos de mortandad entre las otras especies, explica Juárez Aguilar.

El otro tema de preocupación son las sustancias activas de los pesticidas, “algunos son extremadamente tóxicos para el plancton, para peces o para aves, y Chapala depende de la producción de plancton, y con esto podemos tener un efecto en cadena […] del total de sustancias de pesticidas que pudimos localizar, 60 por ciento tienen extrema toxicidad, algunos son extremadamente altos para plancton, peces y aves, el lago es un ecosistema, aunque la gente lo ve en la lógica de como si fuera una alberca, y sólo le preocupa si tiene mucha agua; pero al funcionar como ecosistema las partes que lo componen son afectadas, todos los elementos están ligados, y aquí habrá afectaciones pero no sabemos cómo se van a generar, puede haber eso decrecimiento de una especie de pez en particular, o puede haber intoxicación de aves migratorias o residentes; de ahí puede rebotar y tener efectos en la salud humana”, pone en relieve.
Y sin embargo, estos elementos no se monitorean y “desconocemos cómo están afectando, lo cual indica que es urgente el control de las sustancias más toxicas, lo cual no se le puede dejar solo a los agricultores, tiene que haber generación de políticas, a nivel federal y estatal, respaldadas por los municipios, para migrar a otras formas de producción; no es si se debe o no tener actividad agrícola, la cuestión es cómo mantener la cuestión agrícola sin afectar al ecosistema, entendiendo la lógica de cuenca”.
¿Cómo van esos tóxicos al lago? Por procesos erosivos. Se calculan que cada año penetran más de cien mil toneladas de limos al lecho del lago, cuya composición es variada y tiene que ver con el paquete tecnológico que utilizan los productores (ver tabla anexa). Se agrava con plantaciones que se hacen en los espacios desecados del mismo vaso. Es un problema enorme que tiene que ver con que ciertas formas de vidas, como se advierte, ya no hayan podido prosperar. Chapala está inmerso en procesos de extinción.

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Claves
Desaparición gradual
- La ictiofauna (peces) del lago “está compuesta por 29 especies, agrupadas en nueve familias; de ellas, cuatro familias y 15 especies son comerciales y como ejemplo encontramos: Cyprinidae (carpas), con cuatro especies; Ictaluridae (bagres), con tres especies; Atherinidae, son siete especies que incluyen a los charales y a los pescados blancos con cuatro y tres especies; y finalmente la familia Cichlidae (tilapia) con una especie”
- En total “se tienen identificados para el lago 9 familias de peces, con 29 especies nativas y 4 introducidas”, según la ficha informativa que fundamentó la designación del embalse como sitio Ramsar de importancia internacional
- De esas especies de peces, diez probablemente extintos, según los investigadores Rodrigo Moncayo Estrada y Carlos Escalera Gallardo, no se les ha capturado desde 1990 en el lago. En su mayoría carecen de nombre común aunque algunos tienen valor comercial:
- Esas especies son, por su nombre en latín: Lampetra spadiceus (los pescadores le llamaban anguila), Notropiscalientis (un tipo de carpa), Notropis sallei (otro tipo de carpa), Scartomyzon austrinus (matalote), Menidia o Chirostoma arge (charal prieto), Allotoca dugesii, Allophorus robustus, Skiffia multipunctata, Skiffia lermae, Zoogoneticus quitzoensis
- “El lago de Chapala tiene peces endémicos del lago: el charal y el pez blanco, que son especies nativas de Chapala y que se encuentran en peligro de extinción, ello debido a los bajos caudales de agua del lago lo que deja más zonas descubiertas y en consecuencia disminuyen las zonas de desove”, sigue la ficha Ramsar
- También desaparecen “las cuevas de los bagres y las zonas de raíces y rocas utilizadas por especies como el charal, el pez o pescado blanco campamacho, el pescado blanco bocanegra (Menidia consocium), el blanco trompudo (Menidia promelas) y el bagre de Chapala (Ictalurus dugesii), entre otras especies de peces no amenazados pero con su hábitat ecológicamente amenazado por diversos factores”, añade
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Problema social
Independientemente de la calidad de los limos que bajan al lago de Chapala, las actividades productivas son onerosas en términos ecológicos y económicos para toda la región: “En algunas zonas se pierde 700 por ciento más de suelo de lo que se debería, es un volumen tremendo, no hablamos de 15 por ciento sino de 700 por ciento más suelo de lo que debería perderse en condiciones naturales, […] es real que las zonas agrícolas pierden muchos menos suelo que las zonas donde se han desmontado laderas para hacer cultivo de sobrevivencia; son circunstancias que implican también una cuestión social”,
apunta el director de Corazón de la Tierra.
El reto, añade Juárez Aguilar, “es que hay zonas desmontadas en laderas y se trata de ver cómo las recuperamos, y cómo permitimos que la gente siga teniendo un ingreso, porque es una cultura de sobrevivencia, no es para generar una gran venta, y muchas ocasiones es maíz y frijol, y punto. Y encontramos que le invierten de 40 a 50 por ciento más en paquete tecnológico por hectárea, o sea, su rentabilidad económica es menor porque es un suelo que está muy pobre, que si no le meten sustancias químicas no puede producir…”.
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