lunes, 18 de enero de 2016

Un centro de verificación cuesta casi $4 millones



Con 8 mil 800 verificaciones de autos por año, la inversión se puede recuperar en trece meses, a 420 pesos por proceso. El volumen de negocio ascendería a 1,337 mdp al año.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

Un centro de verificación modelo, conforme lo ha establecido el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) en los estudios que elaboró para el gobierno de Jalisco, requiere una inversión cercana a cuatro millones de pesos para una sola línea de verificación, si se incluyen todos los elementos esenciales  para que opere de forma satisfactoria.

Toda la gama de tecnología que demanda un centro de verificación para operar, fue cotizada por el organismo en alrededor de 814 mil pesos, pero con un tipo de cambio a 16 pesos cuando la mayor parte de ese equipo es de importación, lo que haría rebasar con facilidad el millón de pesos en la actualidad.

Se incluye analizador de gases, dinamómetro, estación meteorológica, centro de cómputo, red de gases, sistema de video, procesador de imágenes y sistema de aforo. Aparte está la obra civil del verificentro, que incluye terreno de mínimo 500 m2, oficinas, área de cobro, sanitarios, cuarto de gases, cuarto de acometido eléctrico, sala de espera, techumbre, fosas de dinamómetro, muros perimetrales, unidades de aire acondicionado, plancha de concreto  y cancelería, todo lo cual se cotiza en dos millones 875 mil pesos; otros insumos demandan 175 mil pesos más (ver el gráfico anexo).

El análisis del IMP reconoce que todo este segundo segmento de inversión puede variar considerablemente según circunstancias de tiempo y de ubicación. “El costo de la obra civil puede ser muy variable dado que depende del proyecto que se realice (tipo de material, acabados, mano de obra, ubicación). El monto económico de los permisos, estudios, proyectos, puede variar considerablemente dado que se dependerá de las condiciones particulares definidas en cada Programa de Verificación Vehicular y el sitio donde se construya (requerimiento o no de estudio de impacto ambiental, costo o no por registro de cada trabajador ante la autoridad estatal, costo de autorización anual, etcétera)”.

En ese momento, mayo de 2015, se calculó invertir por cada centro con una línea, tres millones 864 mil pesos, lo que deja fuera de competencia a la inmensa mayoría de los talleres que ahora operan, cuyas inversiones para generar el primer programa, que data de 2007, fueron de 100 mil a 300 mil pesos.

Dado el enorme esfuerzo económico que demanda participar en esta nueva fase del programa (cuya diferencia esencial es que hace un análisis más certero de los procesos de emisiones de los automóviles e hipotéticamente es más difícil de trucar) el informe entregado al gobierno del estado, del que este diario posee copia, genera además una “estimación del retorno de inversión”.

El ejercicio fue con base en una verificación que se pagaría a 420 pesos por unidad verificada (la Ciudad de México la cobra a 405 pesos en 2015, justifica); un tiempo estimado de prueba de doce minutos proyectado a ocho horas diarias, para totalizar 200 vehículos por semana y 4,400 por semestre, si se consideran 110 días laborales, y 8,800 al año. “El retorno de inversión a 18 meses sería de 46.4 por ciento”, apunta.

Las cifras completas de ese ensayo: un millón 848 mil pesos de ingresos por semestre, y tres millones 696 mil pesos anual. A 18 meses se va a cinco millones 544 mil pesos. Con estos datos, el mes en que se alcanza la recuperación es el trece, si bien, esto se estima sin los gastos de operación del centro. De cualquier modo se revela como un negocio bastante fructífero: a ese nivel de cobro y de números de procesos, se alcanzan en diez años ingresos por 37 millones de pesos.

Además, si el promedio fuera de 8,800 autos verificados al año por cada centro con una línea de verificación,  la existencia de tres millones 184 mil 847 automotores en Jalisco, de los cuales hay dos millones 17,968 en el Área Metropolitana de Guadalajara (datos de la Semadet a comienzos de enero de 2016), permite establecer 362 centros con una línea de verificación, de los cuales, 229 se ubicarían en la capital del estado. Esto da un volumen potencial de negocio de 1,337 millones de pesos por año.

Esto explica las fuertes disputas por obtener las concesiones, que no han cesado de influir el programa sobre todo en el último año, lo que suscitó conflictos internos en la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet), y además, la intervención de otras dependencias del Ejecutivo, que tratan de resguardar intereses que se habrían establecido durante la campaña política que dio origen al actual gobierno de Aristóteles Sandoval Díaz.

En particular está el caso de los Partidos Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza, que han participado de cerca al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en los últimos procesos electorales. Es de conocimiento público la relación del ex Verde, y hoy dirigente en Nueva Alianza, Jorge Kahwagi Macari, uno de los principales dueños de verificentros del país, con el gobernador Sandoval, con quien se ha reunido de forma privada en Casa Jalisco en meses recientes.

El líder del PVEM en Jalisco, Enrique Aubry de Castro, negó a MILENIO JALISCO que hubiera intenciones de que se diera un proceso de monopolio y oligopolio en el tema de las concesiones y por el contrario, consideró adecuado abrirlas para evitar suspicacias y que el programa tenga toda la legitimidad (ver edición del 10 de agosto de 2015).

El otro gran problema será el impacto en la economía de los jaliscienses de un cobro por verificación que hasta ahora sólo hace uno de cada tres ciudadanos, y que además, representaría unos 200 a 250 pesos más de lo que se paga el procedimiento en los talleres hasta esta fecha. Todas estas dificultades explican por qué se ha frenado el proyecto que debería haber entrado en operaciones hace al menos siete meses.

Reforzar áreas de gobierno

En los programas de verificación vehicular administrados por particulares, “el actuar gubernamental se concentra en la verificación del cumplimiento operativo y administrativo de estos, en la atención ciudadana, en la proveeduría de los documentos oficiales que acreditan la aprobación de la verificación vehicular y en sancionar las conductas ilegales detectadas”, lo que demanda el crecimiento y la consolidación del área en la materia que alberga la Semadet.

De este modo, se requieren “conocimientos técnicos de mecánica, electromecánica, informática, manejo de bases de datos, manejo e implementación de visitas a Centro de verificación y revisión integral de dichos centros, conocimiento de acreditamiento de métodos de prueba, manejo de instrumentos especializados (termómetro con rayo infrarrojo, multímetro, osciloscopios, higrotermógrafos digitales, entre otros), elementos necesarios para contar con un número mayor de personal, el cual debe ser especializado, mediante una continua capacitación”.

Esto llevaría a 22 a 26 personas de capacidad operativa, más los que laboran en oficinas, y aparte, definir de qué modo se detectará a los vehículos altos contaminantes, con más personal extra dedicado de forma exclusiva a esa tarea.

Autos en el AMG

3 millones estaban registrados en Jalisco al 31 de diciembre de 2015, de los cuales, 2 millones 17 mil 968 cuentan con registro en alguno de los nueve municipios del Área Metropolitana de Guadalajara. Todos deben cumplir con la verificación de emisiones

28.94 por ciento de los autos del AMG cumplieron con la verificación en 2015, esto es, 580 mil procesos aprobados

22.95 por ciento es el cumplimiento a nivel de todo el estado en el mismo periodo, para dar un total de hologramas entregados por 730 mil 785 casos

103,093 casos fueron rechazados en 2015, al no pasar la prueba estática a cuatro gases que actualmente rige en la Verificación Vehicular de Jalisco

1 millón de autos son altos contaminantes; el principal problema es que carecen de la tecnología adecuada para disminuir emisiones nocivas, en particular, los convertidores catalíticos




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