viernes, 3 de abril de 2009

Rescate integral del Zea, plantea experto

Actuar, no sólo reaccionar, para salvar la especie, pide Enrique Jardel; Para maíz silvestre, deben recuperarse modos productivos tradicionales

El potrero arrasado, en San Miguel, a comienzos de marzo de 2009, para establecer huerto


Guadalajara. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO



El componente de la justicia ambiental es importante, pero no puede ser el eje de la acción pública para rescatar el Zea diploperennis, maíz silvestre emblemático de la sierra de Manantlán, advirtió ayer el investigador de la Universidad de Guadalajara, Enrique Jardel Peláez.
“Creo que levantar actas y aplicar sanciones ante acciones que son tipificadas como delitos ambientales no resuelve los problemas. Desde luego, no se pueden dejar de aplicar las medidas que marca la ley, pero con sensibilidad ante los problemas. Se necesita una actitud proactiva, no reactiva: hay que evitar eso que llaman delitos ambientales, y esto no se logra solamente aplicando sanciones sobre hechos consumados, sino buscando alternativas”, dijo en una opinión que le solicitó Público, acerca de la devastación de un terreno agrícola de San Miguel, en Ayotitlán, donde sobrevivía el teocintle protegido, hace unas semanas.
“Se tiene que plantear una propuesta integral para los sistemas de producción agropecuaria, que incluyan aspectos de mejoramiento de la producción, conservación de suelos, conservación de recursos genéticos, control integrado de plagas y, sobre todo, mejoramiento de las condiciones de vida, empleo e ingreso para las comunidades locales”, lo que incluye una comercialización justa de los productos agrícolas.
“Se esperaría que la Conanp [Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas], con la colaboración de otras dependencias federales y estatales, y de la misma UdeG, que estuvieran planteando propuestas concretas, en lugar de perder tiempo y energías en disputas”, advirtió.
“El caso de San Miguel es un síntoma, entre otros, de la falta de seguimiento a una estrategia integral de conservación y desarrollo en la reserva de la biosfera sierra de Manantlán, y una muestra más de la vulnerabilidad de las áreas protegidas”.
Jardel Peláez, experto forestal integrante del consejo nacional de áreas naturales protegidas, que asesora a la Conanp, opinó del “estudio técnico de consultoría” que realizó en 2007 la investigadora Genoveva Jiménez Gómez, “una evaluación general de la cual se derivaron una serie de recomendaciones específicas para la conservación y restauración del teocintle”.
Pero de esos datos se debe pasar al programa integral, que “debe tomar en consideración la articulación de los programas gubernamentales y la inversión pública en aspectos tales como mejoramiento de la producción agropecuaria, conservación de cultivos criollos y sus parientes silvestres, defensa del patrimonio genético declarando el área como zona libre de organismos genéticamente modificados, conservación de suelos y protección de cuencas, mecanismos adecuados para la comercialización de productos locales derivados del maíz y otros cultivos orgánicos locales, prácticas adecuadas de manejo del fuego, articulación con programas integrales de vivienda, salud y educación”, entre otros.
El manejo “incluye no sólo al Zea diploperennis, sino también a las razas de maíces criollos del lugar [razas Tabloncillo y Reventador], a otras especies silvestres emparentadas con los cultivos —hay algunas de frijol y de tomatillo, por ejemplo—, el sistema de cultivo tradicional y el paisaje circundante”.
La estrategia “debe dirigirse a la generación de alternativas para las comunidades campesinas locales, que se encuentran entre las más pobres y marginadas del país, y se debe buscar el apoyo de otras dependencias gubernamentales, de los sectores agropecuario y de desarrollo social […] La situación no se puede resolver a través de pequeños proyectos desarticulados, como se ha venido haciendo hasta ahora”, añadió, en alusión al replantamiento de Zea en diez hectáreas que anunció la Conanp para este año.
Jardel duda de los datos de retroceso en la distribución del Zea en Manantlán, pues en las mediciones de 1990 y las de 2007 hubo metodologías diferentes. No obstante, se debe trabajar fuerte por la especie, amenazada desde su descubrimiento, en 1977, que dio pie al decreto de la reserva, diez años después.

jueves, 2 de abril de 2009

El teocintle, en franco retroceso


Maíz primitivo se redujo en 90% en 20 años, reconoce la Conanp; “intervenimos a tiempo”, asegura Alberto Elton; el daño se reparará

Guadalajara. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO


La presencia del Zea diploperennis, maíz silvestre emblemático de Manantlán, está en franco retroceso en su restringida distribución mundial, que se limita a algunos parajes de estas montañas protegidas, reconoció ayer el director de la región occidente de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), Alberto Elton Benhumea.
En relación con la devastación reportada en la edición de ayer de Público, de catorce hectáreas de ese teocintle en la zona de San Miguel, uno de los dos yacimientos fundamentales del maíz primitivo, el funcionario enfatizó que la dependencia a su cargo intervino mucho antes que los otros actores, deteniendo los trabajos del infractor e interponiendo una denuncia ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) el 19 de marzo, lo que confía que derive pronto en un programa de restauración.
Sin embargo, la gravedad de la situación es mayor a ese hecho, dijo en entrevista telefónica.
“No se ha dado a conocer toda la información del Zea […] En 2007, nosotros apoyamos la realización de un proyecto de investigación para que se nos dijera lo que pasa con la especie; el trabajo de Genoveva Jiménez Gómez, del Imecbio, fue un estudio técnico de monitoreo, conservación y manejo de la milpilla en San Miguel; allí se da la recomendación de incrementar la superficie cubierta de milpilla, porque se registra una pérdida sensible: autores en 1990 mencionan 320 hectáreas, y para 2007, sólo se encuentra la especie en 30 hectáreas. Es una pérdida dramática, que lógicamente prendió focos rojos a la dirección de la reserva”, explicó.
¿Cómo se piensa remediar? “En 2008 se apoyó la colecta de cien kilos de Zea; este año se apoyarán trabajos de restauración en diez hectáreas; esas semillas, por recomendación de la investigadora, se colectaron en San Miguel, Cuchillas y Ventanas; lo colectado se mezcla para incrementar la viabilidad genética […] Debo agregar además que estamos apoyando en Ayotitlán —ejido del que forma parte San Miguel— un proyecto para la conservación in situ de maíz criollo. Hay en total para Ayotitlán una inversión de 800 mil pesos este año, para 20 proyectos distintos. Es decir, sí estamos trabajando”, añadió Elton Benhumea.
Admitió que se debe aplicar la ley, pero también hay que dar alternativas a las comunidades. “No es necesario entrar a la cárcel; en este evento, el responsable acepta restaurar”.
La historia. “La dirección recibió un aviso por teléfono de que estaban desmontando teocintle; fueron los primeros cinco días de marzo […] Van a la zona y detectan maquinaria propiedad de José Rentería Larios, de Manzanillo, quien rentó la parcela a una ejidataria de apellido Sandoval Monroy, pero nunca le dijeron que allí crecía la milpilla y que es un área natural protegida; así, aparentemente sin mala intención, empezó a desmontar para sembrar aguacate y café de sombra”.
La dirección de la reserva, que preside Marcelo Aranda, “le notificó al comisariado de Ayotitlán y al responsable se le advierte que debe parar los trabajos”, pero no lo hizo al momento, y entonces se presentó la denuncia ante la Profepa.
Fue el 25 de marzo cuando hicieron una visita conjunta al predio el personal de la reserva, de la Profepa y de la Proepa (procuraduría ambiental de Jalisco); se levantó el acta “y están ya detenidos los trabajos”, abundó el director regional de la Conanp. Viene así el programa de restauración, independiente de las diez hectáreas que se plantarán en el curso de este año para recuperar la mermada presencia del teocintle, hoy, apenas una agónica “semilla de los dioses”.
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CLAVES

Un manejo antiguo

Investigadores de la UdeG han generado información para impulsar un adecuado manejo de las poblaciones del Zea diploperennis en San Miguel, revelan diversas tesis generadas en el Centro Universitario de la Costa Sur, de la UdeG.
Estudios realizados por Sánchez-Velásquez y otros (1992, 1993, 2001, 2002) en Las Joyas; y los realizados por Benz y otros en 1990, y por Jiménez-Gómez y otros en 2007, en San Miguel, demuestran que en esa área de la región nahua se ha realizado históricamente un manejo de las poblaciones de Zea; que tenían conocimientos sobre sus valores para resistir plagas y que se requiere un ciclo de perturbación vinculada a las actividades de agricultura tradicional para que el teocintle prospere. Lo cierto es que las poblaciones han venido disminuyendo. La transformación de zonas de milpa a pasto para ganado es una de las causas principales de pérdida de Zea.

Devastan maíz primitivo en la sierra de Manantlán

El desmonte de una extensa zona donde crece la gramínea Zea diploperennis comenzó hace tres semanas. Foto: Público

Guadalajara.Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO
La conservación del teocintle Zea diploperennis, pariente primitivo del maíz, es uno de los objetivos primordiales de la existencia de la reserva de la biosfera Sierra de Manantlán. Y esa misión ha sido fuertemente vulnerada: el pasado 24 de marzo se descubrió que el principal yacimiento mundial de esa gramínea había sido arrasado por maquinaria, desmontando alrededor de catorce hectáreas en las inmediaciones del poblado de San Miguel, en la zona nahua de Ayotitlán.
Primero el Comité de Vigilancia Ambiental de Autlán, luego un grupo de ejidatarios bajo la asesoría del Instituto de Derecho Ambiental, presentaron sendas denuncias ante la delegación de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), que ya tomó conocimiento de los hechos, dijo su vocero, Juan Carlos Díaz Morales.
El funcionario destacó que el personal de inspección realizaría en el curso de esta semana la visita al predio para dictar las medidas pertinentes de protección. Ya se ha tomado el parecer de otras instituciones involucradas. “Por ejemplo, la dirección de la reserva dijo a nuestro personal que esa zona es apta para actividades agropecuarias”, sin aclarar si eso permitía afectar al vegetal, que está protegido en la Norma Oficial Mexicana O59, bajo la categoría de “especie amenazada”.
Un testigo narró que algunos promotores comunitarios pasaron por el área, ubicada en la zona de amortiguamiento de la reserva de la biosfera, el pasado 24 de marzo, “y encontraron que se están haciendo desmontes con maquinaria pesada, para lo cual se contrato a una empresa colimense, para establecer aguacate en los alrededores del poblado de San Miguel”, donde se encuentra la principal población del teocintle. “Se han desmontado dos terrenos, uno de aproximadamente nueve hectáreas a la orilla del poblado de San Miguel y otro de cinco hectáreas, en Peña Blanca, al sur de San Miguel”, explicó.
Paradójicamente, la conservación de esa especie (que sólo ha sido encontrada sobre 400 hectáreas de territorio nacional, todas en la zona en conflicto) es un objetivo prioritario de la reserva, según lo establece el decreto de protección, firmado por el entonces presidente de la república, Miguel de la Madrid Hurtado, el 5 de marzo de 1987, lo cual también recoge el programa de manejo de la reserva, publicado en 2000.
San Miguel es la localidad donde se descubrió este teocintle, en 1978, y el sitio más importante para su conservación in situ. El otro yacimiento importante está en Las Joyas, la cual, también enfrenta la ofensiva de intereses ajenos a la conservación, pues se pretende privatizar su posesión, ahora en manos de la Universidad de Guadalajara tras comodato con el gobierno de Jalisco (Público, 22 y 23 de enero de 2009).
Testimonios revelan que el desmonte comenzó hace más de tres semanas, sin decir “agua va”.
El modo en que se atenderá la situación por parte de las autoridades, definirá muchas cosas para la reserva. Si solamente aplican las sanciones de ley, se puede esperar un conflicto mayor. “Hay que considerar que Ayotitlán es una comunidad con condiciones de alta marginación y pobreza, que históricamente han sido atropellada por los intereses de empresas madereras y mineras. No se le puede prohibir a la gente que busque alternativas para mejorar su situación económica”, señalan algunos denunciantes. Lo que sí se debe hacer, concluyen, “es buscar la manera de apoyar para desarrollar alternativas compatibles con la conservación”.
La suerte del pariente silvestre del maíz ha llegado así, a golpes de traxcavo, a uno de sus momentos más críticos, en 22 años de una de las 25 áreas naturales protegidas más importantes de México.
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CLAVES

Especie de pocos territorios
San Miguel y Las Joyas son los únicos sitios en el mundo donde prospera el Zea diploperennis, una gramínea pariente del maíz domesticado que ofrece información para el pasado y futuro de este grano básico de la humanidad.
Para los nahuas de San Miguel, es una hierba que siempre ha estado allí, y le dan uso forrajero. Alcanza entre 1.5 y 2.5 metros de altura, tiene hojas alargadas, mazorcas pequeñas de cinco centímetros con granos diminutos. Jalisco, con dos especies endémicas a su territorio (la otra es el Zea perennis del Nevado de Colima), y otras de más amplia distribución, es eslabón esencial para la conservación de estas plantas propias de Mesoamérica, de Durango a Guatemala: el patrimonio genético de donde surgió el maíz.
Este teocintle sólo ha sido encontrado sobre 400 hectáreas, pero estos días perdió ya una parte de su modesta distribución. La ejecución de un programa integral de mejoramiento agrícola con una visión de largo plazo, diseñado con la gente y para la gente de la comunidad, resulta imperativo, pero es una solución que ha sido ignorada.

El río Santiago mata vida rural


Así lo indican los análisis de la CEA sobre la calidad del agua. Paso de Guadalupe y San Cristóbal padecen la peor polución fluvial
Guadalajara. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO. Edición del 1 de abril de 2009

La zona de El Ahogado, al sur de Guadalajara, es una de las más contaminadas de la cuenca del río Santiago desde su nacimiento, en Chapala, hasta su descarga en el océano Pacífico.
Sin embargo, en dos zonas rurales, Paso de Guadalupe y San Cristóbal de la Barranca, se superan varios de sus parámetros más desafortunados, reveló el primer estudio de calidad del agua elaborado por el laboratorio especialista en el tema inaugurado apenas en enero pasado.
La presentación de esos análisis del Centro de Estudios Limnológicos fue hecha ayer por el director de la Comisión Estatal del Agua (CEA), César Coll Carabias, y su director de cuencas y sustentabilidad, Héctor Castañeda Náñez. Se trata de un levantamiento ordenado por el gobernador del estado, Emilio González Márquez, que será permanente, pues la intención es contar con datos confiables que lleven a una toma de decisiones correctas para revertir la fuerte polución del área, especialmente entre El Ahogado y la presa Santa Rosa, subrayó el titular del organismo.
Este estudio de referencia será actualizado cada dos meses con la idea de establecer un histórico. Además de una herramienta de toma de decisiones, permite a la sociedad estar informada del avance real de las gestiones de la cuenca para su saneamiento, con indicadores objetivos. Los resultados ofrecidos son levantamientosrealizados en doce sitios a lo largo de 262.5 kilómetros de longitud que tiene la corriente fluvial en Jalisco, entre Chapala y Paso de la Yesca. Se realizaron durante el 10 y 11 de febrero pasados en diferentes horarios, tomando como referencia los indicadores de calidad del agua superficial que establece la Comisión Nacional del Agua, en particular, la Ley Federal de Derechos, en relación con la calidad prevista para protección de la vida acuática.
“Las condiciones más críticas que podríamos tener en el río Santiago son las de los días 10 y 11 de febrero, porque no hay un solo escurrimiento por lluvia, ni tampoco hay un solo escurrimiento por riego, en estas fechas prácticamente los agricultores no riegan. Para el mes de abril, ya tendremos cierta dilución por los coleos de riego que se producen en el canal de riego de Zapotlanejo, y para junio, las cosas cambian porquese presentan las primeras lluvias”, explicó Castañeda Náñez.
Los principales resultados se muestran en el gráfico y recuadro contiguos. “Podemos decir que el río está contaminado, que su parte más crítica nace cuando recibe la descarga del arroyo El Ahogado, y se recrudece con las descargas municipales de la ciudad, posteriormente a través del brincoteo de sus aguas, se va oxigenando hasta que mejora su calidad al llegar a Nayarit”, añadió por su parte Coll Carabias. Los agentes de contaminación son descargas de aguas residuales municipales, industriales y rurales (entre ellas, fuertes emisiones de zahúrdas y de tequileras); las causas del estado crítico del río son las descargas de la ciudad, segunda del país en población, que sólo opera una planta de tratamiento con menos de 5 por ciento de caudal saneado.
Enfatizaron los funcionarios que la contaminación por metales pesados no es crítica, y que los valores pueden violar la norma sólo aguas debajo de la desembocadura del río San Juan de Dios, en el área rural de Zapopan, Ixtlahuacán del Río y San Cristóbal de la Barranca.
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Glosario
El análisis. Se extrajeron muestras los días 11 y 12 de febrero en doce sitios de la cuenca para obtener los siguientes datos: demanda química de oxígeno (DQO), demanda bioquímica de oxígeno (DBO), sólidos suspendidos totales (SST), coliformes y metales pesados (arsénico, cromo, mercurio, plomo).
Definiciones
DQO
. Cantidad de materia orgánica presente en el agua, aunque también existen sustancias inorgánicas oxidables; es la cantidad de oxígeno consumida por la oxidación total de la materia orgánica presente en el agua, mediante un reactivo químico. Se miden en partes por millón o en miligramos de oxígeno por litro.

DBO. Indicador de la cantidad de materia orgánica biodegradable presente en el agua. Se mide en partes por millón o miligramos de oxígeno por litro.
SST. Materia orgánica no diluida en el cuerpo de agua. Se mide en miligramos por litro.

Coliformes fecales. Son organismos patógenos provenientes de las heces humanas o animales. Se miden en microorganismos por cada 100 mililitros.
Metales pesados. Su característica química es que son al menos cinco veces más pesados que el agua; son compuestos metálicos que además se acumulan en los seres vivos, sin posibilidad de desecharse. Se miden en miligramos por litro. El estudio analizó el mercurio, el cromo, el plomo y el arsénico.

TLACHICHILCO, LA VIDA ANTES DE LOS GRINGOS

San Juan Tecomatlán. Agustín del Castillo

A los 14 años, don Cirilo Vázquez Ortega veía a sus mayores dedicar sus afanes a sembrar chile por todas las playas del lago de Chapala, entre Tlachichilco del Carmen y San Juan Tecomatlán. Ni siquiera existía la presa que ahora sirve para irrigar las tierras bajas. La ruta a Chapala era una vereda para bestias, y el grueso del comercio se hacía por agua: el lago era una auténtica autopista por la que viajaban vapores, barcos y lanchas entre Ocotlán, Tizapán, Chapala y Jocotepec.
De eso ya hace 64 años. “Las tierras se regaban por unas norias, tenían unas ruedas grandes de madera y tenían unos cubos, y a pie agarrábamos unos palos y nos subíamos a esas ruedas, y las pisábamos y ahí se venía el agua, que se iba por un chorrito, como un molino”, explica este hombre, casi octogenario, en la cálida plaza de Tlachichilco, con su capilla azul como fondo y el bullicio de los niños en el kinder ubicado al lado de la plaza.
Cuando no era por lancha, los chiles y la pesca se transportaban en bestia, se brincaba el cordón de montañas del norte y se llegaba a la estación de ferrocarril en Atequiza.
“Era un chile verde, medio grande, que no era muy enchiloso; todo el producto se salía de la zona por medio de burros, de arrieros; a mí me tocaba ir con un tío, nosotros nos encargábamos de llevarlos”.
- ¿Como cuánto tiempo hacían?
- En ese tiempo no traíamos reloj. Pero con las puras estrellas nos salíamos, y llegábamos como en dos horas y media. Llegaba el tren de las ocho, que salía para Guadalajara, echábamos ahí todo el producto; nos daban diez o quince centavos por la cargada, y regresábamos al otro día para recoger la carga que se iba para Zacatecas, me acuerdo muy bien, porque iban rotulados los bultos, el envase, para mandarlo a diferentes partes del país; se mandaban a Zacatecas, a Ciudad Juárez, a Chihuahua, a Querétaro, a la Ciudad de México…
Alrededor de 1944 “empezó a venir una troca de muy allá, esa traía jitomate del rumbo de Mezcala, y después de eso empezó a hacerse lo que era el camino real, y a entrar un camión; ese camión iba un día para Guadalajara y regresaba en la tarde; había muchos pasos angostos que en las aguas se atascaban…”.
Más tarde, tal vez en los años 60, entró la ruta de la Cooperativa de Chapala, “con camiones más enteros pero nomás en tiempo de secas; en las aguas no había servicio porque no servía el camino”.
La modernización la trajo la apertura del fraccionamiento Galápagos, de la familia Matute Remus, asentada sobre tierras comunales cuyo valor ignoraban los indios.
La llegada del famoso Dan, un caballero texano, es muy posterior, en más de veinte años. Los comuneros de San Juan ya habían sido afectados por “inversionistas tapatíos”, cuya herencia también es actualmente controvertida. Don Cirilo suspira por una vida dura pero idílica, la de los indios antes del “progreso”.

Los comuneros insisten en su apertura a convenios

Ya se han acordado 26 exclusiones, de 200, en tierras de la comunidad

Guadalajara. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO

Los comuneros de San Juan Tecomatlán confían en la buena fe y la disposición al diálogo de los avecindados mexicanos, y sobre todo, extranjeros, que ocupan más de 100 hectáreas de su superficie titulada. Y la prueba es que se ha logrado llegar a convenios en el caso de 26 solares, de los cuales, trece ya han derivado en sentencia judicial inamovible, advierte la abogada de los campesinos, Marielena Navarro Becerra.
Destaca que ello ha sido posible por la apertura mostrada por la asamblea de comuneros, consciente de la necesidad de regularizar la ocupación de sus vecinos, así como por la aceptación de estos en pagar una indemnización justa por haber construido sobre patrimonio comunal. Hay además una “gran respuesta” del magistrado del Tribunal Unitario Agrario del distrito 16, con sede en Guadalajara, Agustín Hernández González, quien no ha dejado de subrayar la necesidad de conciliar los intereses de las partes.
El pasado sábado 21 de marzo, se celebró la última asamblea de la comunidad. Allí se aprobó finiquitar cinco nuevos convenios, con los cuales se llega a 26. Trece han sido debidamente sentenciados por el magistrado responsable, y trece más están en la fase previa. Son 26 particulares que han aceptado pagar indemnización. “Tratamos los asuntos casos por caso, depende esto de la persona, la calidad y cantidad de terreno que posee, y cómo lo adquirió”, añade la representante jurídica.
Un ejemplo de ese procedimiento se refleja en la escritura 3,875 del notario público número uno de Poncitlán, Carlos Alberto González González, en la que se protocolizan las actas de asamblea de los días seis y 21 de febrero de este año, para regularizar lotes del desarrollo Huerta de Tlachichilco, según copia en poder de este diario.
En esas actas se aprobaron los convenios de Aline Marie Antoinette Miller Ivonne, quien para regularizar los lotes 17 y 21 aceptó pagar 91,766 pesos; de Érika Gertraud Behmke y Werner August Michael Behmke, quienes pagan 72,381 pesos por el lote 23; de John Allan Hunter y Janice Marylin Lichtfield de Hunter, a quienes no se cobra nada por el lote 28, “en virtud de los muchos apoyos que ellos han dado a la comunidad y sus comuneros” (Público, 23 de marzo de 2009); de Justus Hauser Hollatz, quien paga 120 mil pesos por el predio rústico denominado El Zalate; de Helen Louise Nees y Ronald William Jones, que pagan 55 mil pesos por el lote diez; finalmente, el convenio de María de la Luz García Ríos, viuda de Tejeda, e hijos, quienes pagan 120 mil pesos como contraprestación por el predio llamado El Copalito.
Marielena Navarro señala que ese esquema es justo y permite seguridad en la tenencia de los poseedores, y paz con la comunidad. “Estamos toaslmente abiertos a acuerdos pacíficos, siempre y cuando reconozcan que nos deben una pequeña indemnización”, advierte por su parte Juan Manuel Muñoz, miembro de la comisión de Tlachichilco para negociar estos diferendos.

EL GOBIERNO, RESPONSABLE
Entre 1997 y 2002, cuando se llevó a cabo el proceso de reconocimiento comunal, se generaron diversas escrituras privadas, cuyo valor legal es nulo, pero ha permitido cobijar la especulación con la tierra.
Uno de los actores que contribuyó al enrarecimiento de las cosas fue el propio gobierno estatal, que con su programa de regularización de predios rústicos, emitió escrituras sobre superficie comunal. Ahora reconoce que se trata de actos “nulos de pleno derecho”, pues el derecho de las comunidades indígenas no prescribe, y es anterior en tiempo a cualquier enajenación realizada desde la promulgación de las Leyes de Reforma, a mediados del siglo XIX (dado que data de las Leyes de Indias de la época colonial).
Un ejemplo de esos abusos se ve en la escritura de compraventa32,833, emitida por el notariopúblico 1 de Chapala, AntonioBasalto Ruiz, donde una mexicana,Sabrina Razo Camarena, le vende a una extranjera, AlineMiller (mencionada en el convenio reseñado arriba, en este texto) una propiedad de Tlachichilco, sin advertirse la procedencia comunal de los terrenos.
“La parte vendedora adquirió la totalidad del inmueble […] mediante resolución emitida
por el gobernador constitucional a través del Comité Interinstitucional para la Regularización de
Predios Rústicos de la Pequeña Propiedad en el estado de Jalisco, de fecha 19 de noviembre de
1999”, señala el documento.
En esto “se abusó de la buena fe del gobierno”, se defiende un funcionario estatal. Lo cierto es
que sólo contribuyó a crecer un problema donde los compradores finales y la comunidad son
las víctimas. De los intermediarios, ni sus luces.

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CLAVES

Los convenios logrados

Ya tienen sentencia judicial, y por lo tanto, se reconocen como predios de pequeña propiedad, los correspondientes a los siguientes expedientes llevados ante el Tribunal Unitario Agrario del Distrito 16: 616/2006, 657/2006, 735/2006; 307/2007, 310/2007, 315/2007, 317/07, 470/2007, 527/2007, 585/2007, 602/2007, 261/2008 y 315/2008

Ya acordados y pagados a la asamblea de comuneros, y pendientes de sentencia, los siguientes trece expedientes: 471/2007, 614/2007; 162/2008, 206/2008, 288/2008, 306/2008, 308/2008, 309/2008, 311/2008, 312/2008, 313/2008, 402/2008 y 637/2008

Hay todavía, sin embargo, otros 177 juicios por exclusión, todos demandados por los posesionarios de los terrenos, lo que revela que el universo de irregularidad continúa siendo mayor de lo ya conveniado y regularizado

En San Juan Tecomatlán hay 1,946 hectáreas tituladas a favor de 479 comuneros. Sus derechos datas de la época colonial, y solicitaron su reconocimiento en el año 1977, pero la obtuvieron hasta 1997. Como esa resolución los dejó con 300 hectáreas menos, interpusieron un amparo indirecto; la autoridad agraria corrigió la superficie en noviembre de 2002

Ejecutivo busca 700 ha comunales para Ciudad de la Salud


San Juan Tecomatlán, Poncitlán. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO
La comunidad indígena de San Juan Tecomatlán, ocupada en las negociaciones con dos centenas de particulares mexicanos y extranjeros que se han asentado de forma ilegal en su superficie, lindante con el lago de Chapala, ya se dio tiempo de rechazar una primera oferta del gobierno del estado para adquirir 700 hectáreas de su patrimonio, donde planea construir una Ciudad de la Salud.
“Nos ofrecían muy poco: 20 pesos por metro en terreno para construir y ocho pesos en terreno abierto, lo cual está muy lejos de los valores verdaderos de la zona; les dijimos además que sólo aceptamos una sociedad, es la lección de lo que nos ha sucedido los últimos años con los avecindados”, advierte el presidente del comisariado de bienes comunales, Jesús Castellanos Sánchez.
Por su parte, el director de Asuntos Agrarios de la Secretaría General de Gobierno, Ramón Longoria Cervantes, aclara que no se trata de una negociación cerrada, y que en realidad, no se ha hecho siquiera una propuesta formal. Ese es el primer paso para formalizar un proyecto denominado “Ciudad de la Salud”, que data de casi diez años atrás, y en el que intervienen otras áreas del Ejecutivo.
“Se está trabajando con la comunidad para sacar adelante una expropiación convenida, pero la idea es que se genere una sociedad con ellos para que se beneficien con el proyecto”, subraya el funcionario.
Esto, debido a que el régimen comunal de la tierra no es considerado seguro para inversionistas, que requieren superficie de dominio pleno, es decir, propiedad privada. Lo que el gobierno del estado ya detenta en la comunidad es un predio de nueve hectáreas donde se pretende desarrollar un proyecto de centro de alta tecnología (software), para lo cual se tiene en trámite la expropiación. “Ya se entregó en ese caso un adelanto económico a la asamblea”, admite Longoria. Eso era importante para que los comuneros vieran la seriedad de la propuesta, y no reproducir viejos expedientes en que se hacen primero las obras y muchos años después se pagan las indemnizaciones.
Otra opción que se maneja dentro de la negociación es crear una inmobiliaria comunal, que permita a los campesinos aprovechar el creciente valor de sus terrenos en este presionado mercado de Chapala.
En cuanto a la Ciudad de la Salud, fuentes del gobierno del estado consultadas por Público aseguran que se compraría alguna superficie a los comuneros para capitalizarlos, y que en la expropiación de todo el predio se cambiaría el régimen territorial justamente a propiedad privada. La comunidad indígena participaría como socia del proyecto —pues aportaría la superficie no indemnizada— y recibiría el beneficio proporcional en las ganancias que genere el proyecto, y no sólo los empleos de dudosa calidad que tradicionalmente se ofrecen como “beneficios del progreso”.
¿Por qué se requiere convertir la propiedad? Porque la tierra comunal es inalienable (no puede venderse) e inembargable (no puede ser sujeto de embargo en un juicio), según el artículo 27 constitucional. Estas condiciones impiden la posibilidad de ofrecerla en garantía de los créditos cuantiosos que exigirá una inversión de esa envergadura, que fue concebida como un esquema de servicio para la vasta comunidad extranjera que habita la ribera de Chapala, buena parte de la cual se encuentra en la tercera edad y es usuaria habitual de esta clase de servicios.
La pretensión es ofrecer atención de calidad para los residentes del lago, de manera que no deban trasladarse a Guadalajara, y generen una derrama económica interesante en la propia zona donde habitan.
Lo cierto es que la experiencia de las comunidades y ejidos cuando se dan grandes proyectos de desarrollo o infraestructura suele ser en México, muy parecida: se les adquiere la tierra a costos de predio rústico, pero normalmente pagada en corto tiempo, y los campesinos terminan, unos, como empleados de los desarrolladores; otros, desplazados de sus lugares de origen. Ese retrato lo tienen claro en San Juan Tecomatlán.
El líder comunal insiste: “Teníamos pensado en caso de que nos llegara alguna empresa asociarnos con ellos; nosotros ponemos la tierra y ellos ponen la infraestructura. Vino el gobierno del estado, nos pidió comprar 700 hectáreas, pero nos viene a pagar un precio irrisorio, ocho pesos en donde no se puede construir, y 20 en donde sí se pueda. Eso fue apenas hace un mes. Nosotros le entramos pero como socios, ellos ya lo saben. No han regresado a hacer una nueva oferta; deben saber que no queremos que nos llegue el dinero de golpe por la tierra; queremos un proyecto que nos rinda a futuro”.
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La idea de un decenio
Sergio García de Alba, secretario de Promoción Económica durante la Administración estatal 1995-2001, fue el que concibió el proyecto de Ciudad de la Salud en la ribera oriente del lago de Chapala, como un motor de desarrollo hacia el área indígena, tradicionalmente marginada, en contraste con los municipios de Chapala y Jocotepec.
En la misma lógica se encuentra la apertura de la carretera, que fue abierta a la circulación entre 1999 y 2000, justamente para facilitar la llegada de inversiones. Y las inversiones llegaron, pero de modo desordenado y con desventajas para los dueños originales de esas tierras. Es por eso que se han frenado los desarrollos. San Juan Tecomatlán negocia mejores condiciones, mientras Mezcala se cierra totalmente a comprometer sus tierras.