martes, 1 de octubre de 2019

Jalisco se anticipa a baja en gasto ambiental



Agustín del Castillo / Guadalajara. El Diario NTR


El descenso del gasto ambiental federal por quinto año consecutivo es una mala noticia para Jalisco, pero peor aún es que los programas de desarrollo impulsados desde la Presidencia de la República no se alineen al eje ambiental, esto es, que se conviertan en factor de presión y amenaza para la conservación de los ecosistemas y sus servicios ambientales.

Esta es la reflexión del titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet) de Jalisco, Sergio Graf Montero, quien asegura que en contraste con el recorte que se viene en el gasto federal, el estado de Jalisco mantendrá el presupuesto de 2019 para la dependencia que encabeza.

“Dadas las dificultades que se tienen en este momento, mantener el presupuesto es un mensaje de que para nosotros este es un tema de la más alta prioridad”, señala en conversación con El Diario NTR Guadalajara.

El funcionario afirma que aspectos en los cuales el gasto federal era esencial en el pasado, como las plantas de saneamiento de agua o los rellenos sanitarios, prácticamente no tendrán financiamiento. Esto podría amenazar con ralentizar la gran apuesta de sanear el río Santiago, por ejemplo.

Sin embargo, se buscará abrir puertas a otros esquemas de financiamiento, sobre todo de origen internacional, para no detener estos proyectos que son esenciales para mejorar la calidad de vida de cientos de miles de jaliscienses.

Pero la preocupación por el “incentivo perverso” que pueden representar programas como “Sembrando vidas” o el crédito a la palabra ganadero, es mayor. En el primer caso, se trata de un proyecto inexistente en Jalisco, pues ha sido diseñado para los estados de las regiones sur-sureste del país. Pero en el caso del segundo, no se debe olvidar que Jalisco es una entidad con un fuerte sector ganadero y se debe buscar establecer salvaguardas para que eso no detone deforestación, como ocurrió entre 1995 y 2005.

“Hay un factor muy relevante, y es la baja capitalización de la selva seca (bosque tropical caducifolio); históricamente ese ha sido un factor que ha incentivado su desplazamiento, sobre todo para hatos”, subraya Graf Montero. El ecosistema históricamente más devastado de la entidad es ese tipo de selva, que predomina en la zona costera, pero además, en las barrancas y depresiones, incluida la ubicada al norte de Guadalajara.

El valor ambiental de esos biomas ha sido ya ampliamente documentado: además de retener suelos, de captar agua y de tener una importante representación de biodiversidad, contiene especies únicas (endémicas), lo que significa que su destrucción local puede derivar en una desaparición definitiva de formas de vida.

Otro aspecto que deberá ser considerado es el impacto de la baja inversión para la prevención de incendios forestales. Graf confía en avanzar para la construcción de un modelo de prevención y manejo del fuego con el eje de las juntas intermunicipales, que han tendido a ser fortalecidas, de manera que los gobiernos locales asuman su responsabilidad en el control del manejo del fuego.

“Pero habrá que ver cómo pinta el año siguiente, este fue muy complicado por las altas temperaturas y lo seco”, sostiene.

También confía en que se logren negociar en la cámara de diputados modificaciones que mejoren un poco un panorama de por sí complicado por la desaceleración económica. “Pero lo cierto es que debemos estar bien preparados”, puntualiza.

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Urgen 50 mil mdp para el ambiente


Cunde la preocupación en todo el país ante la caída en el gasto ambiental, que acumularía para 2020 un descenso de casi 60 por ciento en relación a lo ejercido en 2015. De manera agregada, enfrenta el problema de la no alineación ambiental de la política social, de manera que programas como Sembrando vidas y el crédito a la palabra ganadero pueden potenciar la deforestación y regresarla a niveles superados hace más de 10 años.

La semana pasada, miembros de la sociedad civil organizada, “informada, activa, preocupada y ocupada en la problemática ambiental, así como en sus alternativas de atención y solución”, hicieron público un pronunciamiento “respecto a las condiciones del estado actual de la política ambiental en México, así como su prioridad en el Programa de Egresos de la Federación 2020”.

Los colectivos lamentan que “a pesar del reconocimiento mundial sobre la grave crisis ambiental, en México no se observan políticas públicas y mucho menos el presupuesto mínimo necesario para hacer frente a estos graves problemas como lo son los incendios y las plagas forestales, el incremento de la sequía, inundaciones y muchos otros síntomas y fenómenos del cambio climático que hemos y estamos provocando los seres humanos; con evidentes consecuencias que han incrementado la desigualdad, la pobreza y la vulnerabilidad de millones de mexicanos. Ante esta realidad, proponemos: Incrementar el presupuesto al sector ambiental a cuando menos 50 mil millones de pesos para el año 2020; fortalecer el sector Institucional ambiental; reconocer y garantizar los derechos de los pueblos originarios y afromexicano, orientados al manejo de su territorio”.

Esta propuesta es “congruente con la agenda ambiental y climática necesaria para México, y con la agenda ambiental mundial, que hoy en día se sigue debatiendo en todo el orbe, y que recientemente ha impulsado y movilizado a millones de personas en el mundo, particularmente jóvenes y niños”.

Firman la Unión de Comunidades de la Sierra Juárez AC, el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible AC, la Comisión de Cuenca de los Ríos Atoyac y Salado AC, la Coordinadora Estatal de Productores de Café de Oaxaca AC, el Clúster Forestal Oaxaca, el Centro de Acción para el Desarrollo AC, Conservación Biológica y Desarrollo Social AC y 22 organizaciones más del sur-sureste del país.

Pero no hay muchas esperanzas. La ex secretaria de Medio Ambiente y Medalla Belisario Domínguez del Senado por su contribución a la creación de las instituciones ambiental del país, Julia Carabias Lillo, reconoció en la víspera de ese desplegado, en entrevista con La Jornada: “En los últimos cuatro años hay una baja de los recursos económicos estamos a 60 por ciento de lo que había en 2015”

Y agrega: “Dicen que se están exigiendo que se haga más con mucho menos recursos, eso no es cierto, no puede ser. Los directores de las áreas nacionales protegidas piden ayuda a todas las organizaciones de la sociedad que también están muy castigadas, difamadas y muy golpeadas (…) piden ayuda para poderse mover, para ayudar a los brigadistas a atender un incendio. El Estado mexicano está perdiendo el control si sigue recortando los cimientos, en vez de ir paulatinamente, poco a poco, cada vez hay más necesidades, cada vez es más complejo”.

Julia Carabias culmina: “Si no lo entendemos y le vamos colocando nuevamente los recursos económicos necesarios y e capital humanos u la voluntad al más alto nivel, que es el presidente de la República, de tomar esto como parte de la agenda pública, nos va a ir muy mal”.

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