Mostrando entradas con la etiqueta historia natural. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historia natural. Mostrar todas las entradas
viernes, 22 de abril de 2016
Guadalajara en un llano… y al lado de un supervolcán
Urge reconocer el enorme valor geológico de la caldera de La Primavera, además de asumirlo dentro de los esquemas de riesgo natural y de condicionante al desarrollo urbano de la ciudad.
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.
La Primavera, principal área natural protegida de la conurbación tapatía, es una construcción compleja y única si se atiende a su geología: su pacífico pulso y la ignorancia generalizada sobre su historia natural hace difícil de asumir que se trata de una caldera que entra en la clasificación de "supervolcán", que en su momento de mayor actividad emitió 40 kilómetros de metros cúbicos de materiales e impactó 700 km2, esto es, una superficie similar a la que ocupa hoy la ciudad.
Y si bien, estas evidencias se hunden en la noche de los tiempos –los registros de presencia humana no son mayores a dos mil años de 140 mil que tiene la sierra-, una explicación de que no haya conos fácilmente identificables como volcanes, es que la violencia eruptiva colapsó los edificios de las emisiones magmáticas, destacan los investigadores de la Universidad de Guadalajara, Luis Valdivia Ornelas y Lucía González Torreros.
Ambos son coordinadores de un proceso de investigación que derivará pronto en una propuesta de una nueva modalidad de área protegida que reconozca este aspecto casi desconocido, pero que es esencial para entender la gran diversidad biológica y geológica de estas montañas cuyos servicios son fundamentales para la supervivencia del área metropolitana de Guadalajara.
Pero que además, obliga a asumir condicionantes en el modo de construir y crecer que tiene la metrópolis, lo que lleva a revalorar el tema del riesgo natural. El privilegio de un gran bosque regulador climático y proveedor de suelo, aire y agua, tiene como anverso el potencial peligro de que el viejo volcán retome los viejos senderos de la violencia primordial que carga como emisario de las fuerzas ciegas e informes que han conformado la historia de este planeta.
YELLOWSTONE, POR EJEMPLO
"Hemos visto que a lo largo de la historia geológica, han ido sobreponiéndose distintos sustratos, y si dividimos esa línea de tiempo en 14 centímetros y le damos un valor de diez mil años a cada centímetro, solamente en el último milímetro es donde ha sucedido prácticamente todos estos acontecimientos que hoy impactan de manera tan visible a La Primavera: la invasión de la ciudad y el uso de sus recursos; pero se ha perdido de vista que en el bosque hay un sustrato geomofológico, que es precisamente lo que tratamos de poner en relieve", advierte González Torreros.
Los sobresaltos de la opinión pública no son, pues, del orden de lo primordial. La gente ve un bosque y una comunidad biológica amenazados, sin reconocer la profunda determinación que tiene la actividad volcánica en el modo en que se han dado las adaptaciones de las especies, la conformación de los suelos y el modo en que funcionan los ciclos geofísicos y biológicos.
"Debemos comprender que la sierra es un complejo volcánico, que en su momento fue ese supervolcán, tal vez de los niveles más bajos si lo comparamos con Yellowstone, pero supervolcán; y la propuesta que nosotros traemos de generar una categoría de proyección que se denomine geoparque no es ni siquiera para conseguirse en el corto plazo; estamos para iniciar una reflexión en torno al valor que tiene ese patrimonio geológico, y la posibilidad de incluir su protección dentro de los esquemas legales, y en consecuencia, considerarlo en los planes de manejo donde, por dar un ejemplo, se cuiden las zonas frágiles de actividades como el ciclismo o el campismo", agrega la científica.
Además, "podríamos también empezar a despertar una inquietud para gestionar planes de contingencia, en caso de que algo sucediera; ya el hecho de estar dando permisos y abrir más espacios para las inmobiliarias, es agregando factores de vulnerabilidad para la ciudad; Yellowstone es un supervolcán de más nivel, pero te encuentras en internet ya imágenes con modelos de cómo sería ahí una explosión, y con planes de manejo. Aquí no se está dando y lo necesitamos".
Valdivia Ornelas señala que la gran diversidad de los ecosistemas de esta sierra tienen que ver con esa historia también. "Una de las características más importantes que le imprime la geología a este territorio es la gran diversidad topográfica; encontramos domos, una gran cantidad de valles, barrancas, desniveles, que eso ha hecho que se forme una especie de barrera, para lo que es la ciudad, para los asentamientos humanos, y para el desarrollo de vegetación y movimiento de la flora y la fauna; el hecho de que tengamos esa abigarrada topografía es producto de ese tipo de evolución geológica, porque aunque es muy joven está asociado a una gran cantidad de eventos [...] que generan la diversidad geológica, la diversidad topográfica, la diversidad de suelos, que por lo tanto es una diversidad con los demás componentes...".
- Evidentemente esto propicia endemismos, en el caso de las especies.
- Sí, claro, barreras físicas que hacen que evolucionen formas de vida de modo restringido, que es justamente lo que genera endemismos o especies exclusivas de un lugar.
EL SUPERVOLCÁN
- Tendríamos que caminar a un esquema de monitoreo y análisis de riesgo.
"Sí, aquí no se está dando", subraya González Torreros.
- Tampoco hay modo de saber qué tipo de explosión o erupción volcánica se puede dar.
- Así es. Cuando ocurrió sabemos que fue muy explosiva, tan explosiva, que no quedaron muchos rasgos reconocibles, pero están ahí.
Yellowstone, el parque nacional más viejo del mundo, tiene todo un sistema de monitoreo que analiza escenarios de la operación de la enorme caldera volcánica que le da vida y a ratos lo mata; La Primavera no tiene nada, y aunque es un supervolcán más modesto, a diferencia de la gran cordillera estadounidense, tiene al lado una súper ciudad de casi cinco millones de habitantes. La prioridad es clara, sostienen los científicos.
----------------------------------------------------------------------
Claves
140 mil años, Una línea de tiempo
- 138 mil años antes de Cristo, aproximadamente. "Origen, relacionado con la evolución de la Faja Volcánica Transmexicana"; primeras evidencias de actividad volcánica: domos "precaldéricos"
- 93 mil AC. Emisiones masivas de piroclastos y flujos de lava y gases. Surge la Toba Tala con un volumen de 40 km3 sobre 700 km2, evidencia vigente del supervolcán
- 88 mil AC. Aparecerá, de forma intermitente –temporal y espacialmente- la cubierta vegetal y la fauna regional, lo que "supone una adaptación al proceso de evolución volcánica y caldérica"
- 73 mil AC. "Se colapsa el techo de la cámara magmática creando una caldera de forma circular que alcanzó unos 15 km de diámetro", lo que favoreció el surgimiento de un lago, que durante 50 mil años depositó sedimentos
- 60 mil AC. Durante unos 20 mil años se han presentado emplazamientos de domos caldéricos, que al interactuar con el agua "genera un inusual horizonte de [piedra] pómez gigante"
- 48 mil AC. "Se originan los domos del Anillo Caldérico Norte [actuales cerros de El Pedernal, el Culebrado y La Cuesta] y el Sur [cerros Pinar, La Lobera y El Capulín], que produjeron un tipo de roca que al enfriarse rápido dio paso a una roca muy extendida en la región occidente: la obsidiana", material muy apreciado por las culturas indígenas que arribarán mucho después
- 40 mil AC. El piso del lago se comienza a levantar por actividad de la cámara de magma y surge el llamado Arco Sur, compuesto por los actuales cerros o domos de San Miguel, Planillas y El Tajo
- 28 mil AC. "El último de los eventos [eruptivos] se presenta entre 30 mil y 27 mil años atrás; se forma El Colli y se rejuvenecen la depresión de El Bajío y el valle de Atemajac, con una capa potente de pómez"
- 350 AC a mil DC. Primeros asentamientos humanos (El Ixtépete)
- Siglos XVII y XVIII. Viajeros y cronistas colonias dan evidencia del uso de los recursos termales que subsisten en La Primavera
- Siglo XIX. Los naturalistas levantas registros de actividades sísmicas
- 1942. La sierra de La Venta "... ha sido un lugar interesante y que los habitantes de la ciudad voltean cada vez que tiembla en Guadalajara", dice el eminente científico Severo Díaz Galindo
- 1980. Decreto de protección del bosque La Primavera por el presidente José López Portillo
Fuente: "El paisaje volcánico olvidado de la sierra La Primavera", Lucía González Torreros y Luis Valdivia Ornelas
sábado, 15 de diciembre de 2012
Abeto exclusivo del Nevado podría desaparecer por tala
En la mayor montaña de Jalisco hay una especie nueva, el Abies colimensis, y otro oyamel protegido que ya está en norma, el Abies flinckii, lo que cambia el panorama previo en que se reconocía la presencia del abeto más común, el Abies religiosa; expertos coinciden que estas especies se deben salvar de la destrucción reinante
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO
Estudios genéticos realizados por expertos en botánica han demostrado de forma gradual que los bosques de Abies (abeto u oyamel) del Nevado de Colima y de la vecina Sierra de Manantlán representan una forma de vida diferente y endémica al occidente del país, lo que significa que la tala de estos ejemplares pondría al borde de la extinción a una especie que apenas comienza a ser documentada por la ciencia.
En medio de la polémica por el otorgamiento del permiso de aprovechamiento del ejido Huescalapa, en septiembre pasado, que aprovechará alrededor de dos mil 170 metros cúbicos de madera de oyamel del Nevado en diez años, botánicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de la Universidad de Guadalajara (UdeG) dieron a conocer el fruto de años de investigación que apuntan a fortalecer una hipótesis publicada en 1989: de que en esta zona sobrevive de forma exclusiva el Abies colimensis, totalmente diferenciada del Abies religiosa de las montañas del Eje Neovolcánico y, por ende, con material genético e historia evolutiva distintas, además, hay la posibilidad de la presencia en el sitio de otra clase de abeto también en peligro de extinción.
“Durante nuestros estudios en la región del Nevado de Colima colectamos una población que está descrita como Abies religiosa —población R21—, aunque para Rushforth esas poblaciones representan una especie particular y endémica a la región, Abies colimensis […] usando marcadores moleculares, descubrimos que ésta población, junto con la población de Abies religiosa —población R22— ubicada en la Sierra de Manantlán, son poblaciones genéticamente muy diferentes a las del resto de la especie, ya que están genéticamente aisladas […] esto en sí nos indica que en estas poblaciones tenemos recursos genéticos únicos en el mundo, que se perderían junto con sus adaptaciones a las condiciones particulares de la zona si se permitiera la tala de estos bosques”, señalan en una nota de trabajo dada a conocer la pasada semana, el grupo de investigadores del Instituto de Ecología de la UNAM, que conforman los doctores Érika Aguirre Planter, Juan Pablo Jaramillo Correa y Luis Enrique Eguiarte Fruns.
Agregan: “La diferenciación genética de estas dos poblaciones, la R21 y R22 es tal que se podrían considerar como subespecies o variedades de Abies religiosa, o aún una especie diferente, como propuso [el botánico] Rushforth […] por otro lado, la distribución de la población del Nevado de Colima estudiada en nuestro trabajo es muy cercana geográficamente a poblaciones de Abies flinckii, mientras que estudios preliminares de nicho ecológicos hechos por nuestro grupo por encargo de la Conabio [Comisión Nacional para Conocimiento y Uso de la Biodiversidad], y cuyos resultados finales estarán disponibles a mediados de 2013, nos indican que es posible la existencia de ésta especie en la región”.
Abies flinckii, subrayan, “es la especie más diferenciada genéticamente del resto de las del género en México […] y está sujeta a protección especial en la Norma Oficial Mexicana 059”.
En resumen, “está demostrado que los bosques de los alrededores del Nevado de Colima son un reservorio de genotipos particulares, únicos en el mundo de Abies religiosa, que tal vez representen una subespecie, variedad o especie endémica a la región, y por ésa sola razón deben de ser conservados y manejados con cuidado. Adicionalmente, existen fuertes posibilidades de que dichos bosques mantengan poblaciones de Abies flinckii, para lo cual se necesitaría de estudios detallados en el campo y en el laboratorio…”.
En el artículo Oyameles del Occidente de México: Taxonomía y conservación, los botánicos Antonio Vázquez García, Viacheslav Shalisko, Mantilla Blandón, Víctor Fuentes Quintero y Sonia Navarro Pérez, del Instituto de Botánica de la UdeG, arriban a conclusiones similares.
Explican que la presencia de Abies flinckii, fue descrita en la zona de El Izote, al norte del macizo volcánico, a una altitud de dos mil 350 metros sobre el nivel del mar (msnm); mientras la de Abies colimensis Rushforth & Narave “fue descrita rumbo a la cima, a tres mil 150 msnm”, y aunque el hallazgo sucedió hace más de dos décadas, “en la actualidad sólo una de las dos especies, Abies flinckii, ha alcanzado una amplia aceptación, mientras que Abies colimensis tiene una incipiente aceptación, aunque también ésta es tendiente hacia la alza”.
Añaden: “la divergencia genética y estructura poblacional de los oyameles mexicanos debe ser tomada en cuenta para definir sus estrategias de conservación in situ, particularmente su protección como zonas núcleo, especialmente en el Eje Neovolcánico Transversal, donde existe la mayor diferenciación poblacional de su DNA, tanto de mitocondria como de cloroplasto, zona en la que además existen las mayores presiones antrópicas [humanas] sobre los bosques”.
Por ello, no basta con áreas protegidas. Es urgente crear condiciones de desarrollo social para los propietarios de la montaña, de manera que conservar el oyamel sea garantía de recursos económicos que sustituya la vieja receta de la tala. De otro modo, se podría gestar ahora una nueva extinción, ante la mirada impotente de la ciencia.
-----------------------------------------
Claves
Oyamel o abeto
Oyamel proviene del náhuatl oyametl, y “figura entre los árboles más majestuosos e imponentes de México, ya que pueden llegar a alcanzar hasta los 60 metros de altura y dos metros de diámetro”; habitan desde 1,700 hasta 4,000 msnm.
Por su belleza, se han usado principalmente como decorativo navideño; en el Eje Neovolcánico, entre Michoacán y México, sus bosques constituyen la residencia de la migratoria mariposa monarca, para la especie más extendida del país: Abies religiosa.
En el pasado, predominó la generalización de que en el Nevado de Colima existían dos variedades de “oyamel” o “pinabete”: Abies religiosa variedad religiosa, descrita originalmente del sur de Chilpancingo, y Abies religiosa variedad emarginata, descrita originalmente en Mil Cumbres, Michoacán, recuerdan los investigadores de la UdeG.
Trabajos de Jaramillo y otros, publicados en 2008, “con base en evidencia genética de DNA mitocondrial, revela la existencia de tres mitotipos raros que muy posiblemente son endémicos del occidente de México y sugiere además que son derivaciones recientes a partir de mitotipos ancestrales: uno de ellos, el mitotipo VII, se encuentra restringido al Nevado de Colima y Cerro Grande-Manantlán, lo cual sin duda apoya la propuesta original de Rushforth (1989) de que Abies colimensis debe ser reconocida como especie distinta”
Para comprobar la presencia de Abies flinckii “sería necesario realizar un análisis molecular de una muestra representativa de todos los bosques de Abies de la zona. En nuestros laboratorios contamos con la infraestructura y marcadores moleculares necesarios para llevar a cabo dicho estudio en caso de que la autoridades del Parque Nacional Nevado de Colima y la Semarnat lo consideraran necesario, y los podemos hacer de manera eficiente, aunque necesitaríamos apoyo logístico para el muestreo en el campo”, señalan los botánicos de la UNAM.
-----------------------------------------------------------------
La Semarnat deberá replantear políticas de aprovechamiento
Los descubrimientos espectaculares sobre la singularidad genética de las poblaciones de oyamel o abeto del Nevado de Colima deben obligar a replantear las políticas de aprovechamiento forestal en la zona, pues la ley así lo establece, advierte el director del Parque Nacional Nevado de Colima, José Villa Castillo.
“Hay elementos para pensar que es una nueva especie, pero no soy perito en esa materia; sin embargo, esos estudios de los autores nos llevan a pensar que hay que tener precauciones en los destinos de esos recursos genéticos, porque hay estudios de último nivel, estudios genéticos moleculares, donde sale a relucir que estos bosques de Abies deben de tratarse con mayor cuidado y eso no lo sabíamos; con el fundamento de una carta del año 2000, se ha sostenido que es Abies religiosa y que se pueden aprovechar, pero ahorita tenemos elementos de la ciencia nueva, que dicen lo contrario”, señaló en entrevista telefónica con MILENIO JALISCO.
Es obligatorio echar una mirada a la legislación en la materia, afirma. “La Ley de Desarrollo Forestal Sustentable, señala que los criterios obligados de la política forestal de carácter ambiental y silvícola deben de orientarse también a la protección, conservación, restauración y aprovechamiento de los recursos forestales, al uso sustentable, al mejoramiento ambiental del territorio nacional a través de la gestión de actividades forestales, para que se contribuya a la manutención de este capital genético, a la diversidad, la calidad del entorno […] este ese capital genético ya está ampliamente observado, descubierto, por estos investigadores, pues es un elemento clave para su conservación, entre las cosas que marca la ley ; obviamente, habrá que explorar los conceptos de la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección del Ambiente, en varios articulados, en que se señala que debe prever el cuidado de estos nuevos descubrimientos”.
Por lo pronto, en el caso Huescalapa, el Parque Nacional ha pedido ya un dictamen técnico-jurídico al Instituto de Derecho Ambiental; “ellos están haciendo el análisis más profundo de lo que corresponde y desde mi punto de vista, con todos estos nuevos elementos, tanto del bosque mesófilo como del Abies colimensis, debemos de pugnar por una mejora en las políticas basadas en la ciencia para la toma de decisiones”.
Etiquetas:
academia,
áreas naturales protegidas,
biodiversidad,
ciencia,
CONABIO,
DEFORESTACIÓN,
desarrollo social,
historia natural,
Nevado de Colima,
Semarnat
domingo, 19 de febrero de 2012
Jalisco, lleno de fósiles que no puede extraer
En Toluquilla, Sayula y Chapala habitaron alguna vez los mamíferos gigantes de la época de las glaciaciones
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO
Hace diez mil años, el hombre ya rondaba los parajes de Toluquilla, Sayula, Chapala y Zacoalco, donde los grandes humedales sustentaban una amplia fauna de gigantes que desapareció de golpe, sin que se tengan claras las causas.
Testimonio mudo y magnífico de esa época en que las praderas de Jalisco podían remitir al actual Serengueti africano, es el mamut de Santa Catarina, una de las piezas más excepcionales por su tamaño y conservación que tiene el país. Resguardado en el museo regional de Guadalajara, cumplió 50 años la aventura de su descubrimiento por el restaurador de arte Luis Larios Campos y un grupo de amigos, entre quienes se encuentran Antonio Álvarez Esparza, líder estatal croquista, y Gonzalo Carranza Ocampo.
“Es uno de los tres grandes mamuts que hay en el país, y esto habla de los grandes hallazgos de la era pleistocénica en México, toda la zona de Chapala y la cuenca de Sayula fueron un lugar propicio para el desarrollo de la fauna y hasta la fecha aún en estos lugares podemos hallar evidencia de la presencia de animales que habitaron esa época: mamuts, jirafas, caballos, camellos, cocodrilos, megaterios, gonfoterios, en fin, una serie muy grande y muy diversa”, refiere el coordinador de la carrera de antropología en la Universidad de Guadalajara, Horacio Hernández Casillas.
- ¿El hombre fue causa de la extinción de estos gigantes?
- Seria muy aventurado señalarlo; lo que sí podemos reconocer es que hubo una serie de cambios climáticos en la última etapa del Pleistoceno para entrara ya a la del Holoceno,que propiciaron desequilibrios en toda la cadena alimenticia, y esto afectó la vida de los animales; la presencia del hombre en América ya estaba dada desde hace 30 mil años, pero no podemos afirmar que haya sido un factor decisivo, por la gran cantidad de animales que había y los pocos hombres que se registraban […] en la cuenca de Chapala se han encontrado yacimientos, de manera minúscula, de la presencia humana, como son fragmentos de cráneo, huesos, dientes, y eso no ha sido contundente como para afirmar que había una gran cantidad de hombres que pudieran haber incidido; el maestro Federico Solórzano Barreto posee en sus colecciones unas pocas evidencias de la presencia humana, que nos hace suponer que no fue tan determinante, contra la versión del cambio climático.
Jalisco tiene riquísimos yacimientos que no se explotan por falta de financiamiento. “Habría que reconocer que no se han dado los recursos suficientes para la investigación paleontológica en México, y es solamente donde la fauna paleontológica fue tan grande, como se dio en la parte septentrional del continente, donde hubo dinosaurios grandes como es en Coahuila o en Chihuahua, ahí sí han incentivado para poder recuperar todas estas evidencias […] en México no hay siquiera una escuela de paleontología, y si uno quiere estudiar esta disciplina tiene que irse a Europa, Estados Unidos o Sudamérica, […] hasta hace pocos años se modifico la Ley General de Patrimonio, y se reconoció la valía del material de la cultura paleontológica del país, y es cuando el estado pone un poco más, apenas…”.
El estado podría desarrollar un proyecto amplio de investigación que además fuera atractivo turístico, como el famoso rancho La Brea, de California, probablemente el yacimiento prehistórico de las eras glaciares más grande del planeta. Pero no ha sido prioridad para los gobiernos actuales.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








